Capitulo re-publicado por enormes fallas.

Hola

Wenu aquí estoy después de una largaaaaaaaaa ausencia. No hay forma de poner aquí cuanto lo siento el haber tardado tanto!! Pero es que muxas cosas pasan en la vida o.o.

Por el momento no digo muxo, lo demás al final del otro capi que tambn re-publicaré.

Este capi lo he vuelto a publicar pues era mas largo, aunque básicamente es lo mismo. El siguiente capi si tiene severas modificaciones n.n

Besuuuuuus.

Liz♥Malfoy

Pensamientos: "..cursiva.."

Sueños: ...Cursiva...

Disclaimer: Absolutamente nada es mío. Bueno …los personajes que no conocen muxo y la historia sí, el resto no (T.T)


Capitulo 10: Nuevas Reglas

Así comenzó el día, el equipo de Gryffindor practicaba en el campo y una de sus miembros estaba demasiado distraída, su cabeza pelirroja rememoraba lo sucedido el mismo día, mas temprano, se sentía rara al respecto. Una bludger pasó cerquísima de su cara sacándola de su ensimismamiento.

-¡Ginny¡Presta atención al juego! –le gritó Harry desde el otro lado del campo, ella lo observó sin cambiar su expresión, su vista se posó luego en Lavander y Parvati que parecían concentradas en una discusión. Ya antes había notado lo hermosa que era Lavander, pero nunca lo sintió como una atracción, observaba a la morena, notaba que era linda y elegante, delicada y atractiva, muy guapa y con un gran carácter. Cerró los ojos con fuerza e intentó concentrarse en la práctica, los abrió nuevamente y observó el Castillo de Hogwarts, por una de las ventanas observó pasar a Jack Spencer, el apuesto Slytherin de cabellos negros, ojos aceituna y cuerpo bien formado; totalmente deleitable a la vista y con varias chicas tras suyo. La pelirroja desde hacía un tiempo se sentía atraída por él y su solo acercamiento la embobaba.

Abrió los ojos de forma desmedida al tiempo que detenía la quaffle lanzada a los aros de gol que ella estaba defendiendo. No se entendía a si misma, no podía ser posible que se sintiera atraída en ambas direcciones, es decir...Lavander y Jack... "No, no, no ¡No!" pensó "No me pueden gustar los dos porque eso me convertiría en..."

Entonces una violenta bludger, aparecida de la nada, la golpeó haciéndola caer de su escoba. Afortunadamente, no volaba muy alto pero el impacto de la bola hizo que se le hinchara el labio y la mejilla derecha, todos corrieron en ayuda de la Gryffindor; la primera en llegar fue Lavander

Muchos metros mas allá del campo de Quidditch, Hermione, con cara de sueño, cargaba su escoba hasta una parte despejada de los terrenos. Draco la seguía mientras pensaba en el sueño de la noche anterior

-Espero que puedas aprender rápido Granger, porque el lunes tienes que ganar.

-Si tu cuerpo no fuera tan pesado y desproporcionado probablemente no me seria tan difícil –respondió ella en defensa propia mientras lo miraba con los ojos entornados.

-Mira quien habla de desproporciones –él colocó las manos entre sus caderas y su trasero, bueno entre las caderas y trasero del cuerpo de la castaña.

Ella se acercó –¡Quiero que dejes… –le pegó primero en la mano derecha –…de tocarme! –y luego en la izquierda.

-Me importa poco lo que quieras. Ahora, súbete a mi escoba

-Si tú no sigues mis reglas yo no sigo las tuyas –dijo Hermione poniendo los brazos en jarra ante un Draco incrédulo –Regla número uno: No y rotundamente no tocas mi cuerpo.

-Éste es mi cuerpo por el momento… ¿Cómo quieres que haga todo lo que tengo que hacer sin tocarme?

-En ese caso, no tocas… –Hermione se quedó pensativa, buscando la palabra adecuada –…mis partes íntimas.

-Bueno, en ese caso tú no pones mis manos en mi cadera, eso no es nada masculino. –Draco cambió de posición los brazos de Hermione

-Bien. Tú tampoco adoptas poses masculinas estando en mi cuerpo. Además me tendrás paciencia porque hago las cosas a mi modo, no al tuyo.

- Pero tú debes intentar seguirme, porque tu estilo perfeccionista no va conmigo Granger.

-Es mi forma de ser y no vas a cambiarlo por estar en mi cuerpo –protestó la chica

-Yo tengo una reputación que cuidar –continuó él –Vas a actuar como yo y ofenderás a Potter y a la comadreja si es necesario.

-No ofenderé a mis amigos y tú no les pondrás motes estúpidos a ellos. Debes llamarlos por sus nombres

-No lo haré y no me acercaré a ellos –dijo Draco muy seguro. –Menos después del encuentro con Potter, en la Sala Común.

-Entonces yo si lo haré –Hermione sonrió con suficiencia, un gesto típico del Slytherin.

Mantuvieron una pelea de miradas de lo mas dura, parecía que ninguno iba a ceder a las exigencias del otro, mas en el fondo ambos sabían que lo harían...y no porque el otro se los hubiera pedido, sino porque en sus cuerpos los sentimientos yacían entremezclados, modificando sus líneas de acciones y haciéndolos actuar de maneras que no podían imaginar.

Entonces una bolita de pelo color canela apareció y Hermione desistió de su silenciosa pelea para prestarle atención a su gato.

-Crookshanks, ven aquí – el gato se detuvo, dudoso, pero luego fue capaz de reconocer a su dueña que ahora era rubia y con aspecto de hombre –Buen chico –dijo la chica tomándolo en brazos –Por cierto, también debes cuidar de mi gato –agregó ella dirigiéndose a Draco

-Odio lo gatos –dijo el Slytherin con una mueca y fue a recoger la escoba.

-Y yo odio volar en escoba pero aquí me ves. Así que vas a cuidar y querer a mi gatito –Hermione le hizo cariños al gato entre sus brazos.

-¿Por qué no mejor te pones a practicar y cierras de una vez esa boca?

Hermione lo acribillo con la mirada y el pensamiento.

-Tarado –susurró la chica, soltando al minino y tomando con violencia la escoba. Con cuidado se montó en ella y para sorpresa de ambos logró elevarse y mantener el equilibrio estando a tres metros de altura. El mayor reto venía ahora. Draco iba a soltar la pequeña snitch y ella debía volar con rapidez para atraparla.

º

Harry alzó en brazos a Ginny y la llevó a la enfermería acompañada de Parvati y Lavander mientras el resto del equipo continuaba la práctica por órdenes de su capitán.

-Harry, estoy bien, no es para tanto –dijo la pelirroja cuando el chico la depositó en una cama dentro de la enfermería

-Si, Harry, regresa a la práctica –dijo Parvati –Nosotras la cuidamos.

-¿Estas segura? –preguntó Harry a Ginny.

-Por supuesto –respondió Lavander –Ve a practicar y dentro de un rato te le llevamos.

-De acuerdo –dijo Harry poco convencido, y antes de marcharse le dio un beso en la frente a Ginny –Cuídate mucho.

-Iré a buscar a la Sra. Pomfrey –dijo Paravati saliendo también del lugar.

Lavander miró a la pelirroja sonriendo.

-¿Cómo te sientes? –preguntó la chica acercándose y sentándose a lado de ella sobre la cama.

-¿Yo?... Bien –dijo la pelirroja sonrojándose sin saber por qué, afortunadamente la morena no lo notó.

-¿Te duele mucho? –volvió a preguntar Lavander, pasando dedos con delicadeza por el lastimado labio de Ginny.

-Ahora me siento mejor –respondió al sentirse extrañamente bien

-Me alegro –Lavander sonrió y a la pelirroja le pareció que su sonrisa era encantadora y dulce, la morena tenía labios finos y curvados de esa forma los hacían verse...

-¿Srta. Weasly? pero ¿Qué sucedió? –preguntó alarmada la voz de la Sra. Pomfrey al ingresar al lugar y ver a una poco usual paciente.

-Yo...me caí –dijo la aludida despegando sus ojos de la morena.

-Bueno –frunció los labios con reprobación mientras se acercaba a al cama –…No es tan grave –fue su veredicto tras un rápido análisis. Fue a un estante donde tomó un botecito con una cuchara –Dele dos cucharadas de esto, por favor Srta. Brown –le entrego a Lavander el frasco, por ser la que estaba mas cerca de la paciente –Ayudara a disminuir la hinchazón

Mientras la morena obedecía, la enfermera fue en busca de otra poción –Esto –le entregó un frasco a Ginny –le quitará lo morado –suspiró –Y sería bueno que descansara aquí un momento, mientras le hace efecto la poción –le dio una mirada de -la niña tiene que descansar- a Lavander, que comprendió en el acto.

-Bueno, nos vemos luego en la Sala Común -le dijo Lavander, amablemente, a la pelirroja y se retiró con Parvati que se despidió con la mano.

-Nos vemos –susurró Ginny, acomodándose en la cama, pensando en su confusión.

La hora del almuerzo pasó, pero ni Draco ni Hermione fueron a comer. Ella por que no tenía intención de rendirse, iba a atrapar la snitch aunque la vida se le fuera en ello. El Slytherin por su parte se divertía viendo los inútiles intentos de la chica por coger la dorada pelotita.

La tarde llegó mas rápido de lo que hubieran esperado, el sol comenzaba a ocultarse cuando una sudada y muy cansada Hermione descendía victoriosa con el destello dorado en su mano derecha

-¡Lo logré¡Por fin, la atrapé! –exclamó Hermione resollando por el cansancio.

-Genial, ahora lo único que necesitas es hacerlo en menos de seis hora y así tal ves tenemos alguna oportunidad de ganar el lunes –Draco adoptó un tono indiferente, aunque en el fondo, muy, muy en el fondo, se sentía feliz de que ella hubiera conseguido atrapar la snitch.

-Muchas gracias Malfoy –atacó con sarcasmo Hermione –Yo también estoy feliz de haber atrapado la snitch

¿Cómo era que él lograra molestarla con tanta facilidad? Se lo pensó ¡Qué importaba! Decidió al final. En ese momento era mayor la satisfacción de haber dominado el vuelo y atrapado la snitch que cualquier otra cosa.

Ambos se dirigieron al castillo, luego de un arduo día de entrenamiento, sólo para enfrentarse a una nueva pelea:

-¿Por qué no?

-¡Por que no! Granger, no podemos bañarnos allí todos los días –sentenció Draco, enojado, mientras apuntaba a la tina del baño de prefectos

-Pero ¿¡Por qué!?

-Porque no

-Esa no es una razón valida –dijo la chica cruzándose de brazos.

-Lo es para mí.

Hermione rodó los ojos

-Para mi no lo es, Malfoy.

-¡Necia!

-Caprichoso

-Tonta

-Idiota

-Sabelotodo

-Descerebrado

-Podemos seguir así toda la vida Granger, pero no tengo intención de desperdiciar mí tiempo ni mi saliva contigo y menos por un asunto tan insignificante.

-Si es tan insignificante¿por qué no te bañas en la tina? Y así todos somos felices –dijo ella esperanzada.

-No –abajo las esperanzas –Tengo una nueva regla, no tocaré tu cuerpo si cada quien se baña por su lado.

Una guerra de debatía dentro de Hermione, no quería que él tocara su cuerpo, pero si no lo veía ¿Cómo podía asegurarse de que no lo hiciera?

-No tengo tu tiempo Granger –Draco estaba notablemente exasperado.

-E-está bien Malfoy, lo haremos a tu modo pero promete que no me tocaras

-No te tocaré

-¡Promételo! -pidió ella

-No puedes prometer algo que no sabes si vas a cumplir –dijo Draco antes de salir del baño. ¡Como se divertía provocando a la Gryffindor! Y ella que siempre se lo ponía tan fácil. El Slytherin rió por lo bajo mientras se dirigía a la Sala Común de Gryffindor donde esperaba, con todas sus fuerzas, no encontrar a nadie.

Hermione se quedó roja de ira dentro del baño y al final decidió darse una ducha fría antes de emprender camino a "su" Sala Común.

ºº

-¿Vendremos aquí todas las noche? –pregunto curiosa Hermione, quien se encontraba aliviada de que al menos en sus sueños podía ocupar su propio cuerpo.

-Espero que no –respondió Draco acercándose una vez mas a la puerta que estaba en el cuarto que servía como antesala para ingresar a los recuerdos de la vida de Henry y Dryeden…

La rubia perteneciente a la casa de Gryffindor corrió lo mas rápido que sus piernas le permitieron, al ver que Henry se le acercaba y con temor a que la viera. Draco y Hermione sabían que era el turno de seguirla a ella, pues la vez anterior habían visto a Henry.

Dryeden, cuando echó a correr, llevaba una carta en la mano. Llegó a su habitación en la torre de Gryffindor, cerrando de un portazo y lanzando la carta que llevaba, sobre su cama. Draco y Hermione eran capaces, dentro de sus sueños, de atravesar cualquier cosa, desde puertas y paredes hasta simple grama, algo que les pareció muy conveniente cuando la rubia se encerró en el baño para seguir llorando y pudieron seguirla. Decidieron darle un poco de privacidad así que regresaron al cuarto. Hermione se acercó a la cama donde un trozo de pergamino arrugado descansaba, se inclinó un poco para leerlo.

Querida Dryeden:

Lamento tener que enviar esta carta a solo 1 mes de haber iniciado las clases en tu nuevo colegio, pero es que hay una terrible noticia que debo darte...

Antes de eso hay algo que quería comentarte, aunque tu madre me ha dicho que no lo haga pienso que lo mejor es que estés enterada. Recientemente hemos oído hablar de un grupo que se hace llamar «Magische Ehre» cuya base es el odio a los hijos de muggles y han prometido deshacerse de todos los que hayan en el mundo de los magos. Es un grupo aun pequeño pero ciertamente muy peligroso ya que tiene alarmadas a todas los padres de niños magos. Fue gracias a dos amables magos, que no están a favor de dicho grupo, que nos enteramos de esta información.

Bueno, el motivo de mi carta por desgracia por una noticia aun peor… tu hermana ha fallecido, mas bien fue asesinada. Algunos suponen que el Magische Ehre es el culpable, a pesar que ella nunca mostró signos de poseer magia.

Tu madre y yo nos sentimos muy dolidos por tener que comunicarte esto y peor aun de este modo. Me gustaría que habláramos en persona o por lo menos por teléfono pero creo que no estoy en derecho de interrumpir en tus recién comenzados estudios.

Tememos por ti, mi amada niña y confiamos en que estarás mas segura dentro de ese Castillo que aquí en casa...

Te extraño y tu madre también

Te amamos mucho, siempre recuérdalo

Joaquín Connelly

Draco que también se había inclinado, colocándose al lado de la chica para leer la carta. Por la cercanía, cuando la castaña se incorporó le pegó sin querer un cabezazo

–Ten mas cuidado Granger –dijo el chico llevándose una mano al lugar golpeado. Ella rió ente dientes, haciendo lo mismo que él y Draco pensó, sin pensar, que su risa era linda. Hermione detuvo su risa súbitamente cuando vio a Dryeden salir del baño y sentarse en el suelo con la mirada perdida y nublada, como si estuviera en una especie de trance. Draco se fijó también en la rubia que ahora tomaba una pluma afilada y sin siquiera verla la llevaba hasta su brazo donde hizo fuerte presión.

-¿Qué… qué está haciendo? –preguntó Hermione preocupada al predecir lo que la rubia haría. La expresión pacífica de Dryeden verdaderamente asustaba, era como si no le doliera lo que se estaba haciendo, y continuaba hiriéndose el brazo – Malfoy tenemos que detenerla –dijo ella dando dos pasos en dirección de la chica que continuaba lastimándose, sin embargo no se acercó mas el rubio la detuvo tomándole la muñeca –ambos se sorprendieron al enterarse de que, aunque no podían tocar nada en aquel lugar, si podían tocarse entre ellos.

-Se lastima sin darse cuenta –explicó Draco haciendo que Hermione se volviera hacia él –Es una forma de expresar su dolor, una forma no verbal de expresar los sentimientos visualmente a través del cuerpo. Hay personas que hacen esto para liberar las emociones que no puede expresar, como: ira, tristeza, soledad, rencor o simple dolor emocional, depresión o molestia… se descargan inconscientemente lastimándose.

Ella apretó los ojos mientras escuchaba, él tenía razón pero ella debía hacer algo… no podía quedarse de brazos cruzados. Así que, se soltándose de Draco, caminó de nuevo hacia Dryeden, mas una extraña fuerza la empujó de regreso.

-No puedes intervenir en la vida de ellos, ninguno de los dos puede...aun no –habló la siempre dulce voz de Lady Kixy, ahora teñida de dolor.

Hermione apretó los puños incrédula -¿¡Qué caso tiene que veamos esto, si no podemos ayudar!?

-Tienes que conocer los detalles de las vidas de estos chicos para ver como llegaron a su desenlace –dijo la diosa –Puede que aun no lo comprendan pero lo harán...

La castaña observó con impotencia y tristeza a la bella rubia que seguía lastimándose. Draco no despegaba sus ojos de Hermione, no podía. Y de pronto al verla así tan triste sintió...

¿Lástima?

... Sea lo que sea que hubiera sentido, eso lo impulsó para tomarle la mano con intención de...

¿Abrazarla?

Mas ella le dirigió una mirada de desprecio por no poder hacer nada y se alejó de él.

"Tengo que dejar de dejarme controlar por los sentimientos de Granger" pensó para su adentros el rubio.