Disclaimer: Todos los derechos pertenecen a mi escritora favorita, cuyo nombre es Suzanne Collins. Este post viene directamente de mi imaginación.
CAPITULO 10
Yo quiero hablarle, decirle algo, hacerle los millones de preguntas que tengo en la mente, pero no sé cuál elegir.
—Peeta…—comienzo a decir.
Él aparta la vista, sin agradecerme o decir una sola palabra. Se aleja caminando rápidamente por donde vino con una leve cojera dejándome con las palabras atoradas en la garganta y los panes regados en el piso.
Me quedo paralizada en mi sitio, observando cómo se aleja hasta que lo pierdo de vista.
No puedo creer que se haya ido sin decir una palabra, sin dirigirme una mirada o siquiera hacerme un gesto. El antiguo Peeta me hubiera agradecido el haber evitado que cayera, me dedicaría una sonrisa, recogería el pan y yo lo ayudaría, caminaríamos hasta su casa y ahí me ofrecería chocolate acompañado de uno de los bollos de queso que tanto me gustan.
Sin embargo, debo de hacerme a la idea de que él no va a volver. Aquel chico que siempre me demostraba su amor inmortal por mí, ha desaparecido y lo más probable es que me esté odiando justo en este momento.
Y no lo culpo, ya que seguramente terminaría odiándome aunque Snow no lo hubiese secuestrado; de cualquier forma se daría cuenta algún día de todo el daño que le he causado, además del hecho de no haber correspondido nunca a su amor.
Me odio. Me aborrezco profunda y completamente. ¿Cómo no pude salvarlo antes? ¿Cómo no me enteré del plan de los rebeldes para asegurarme de que lo rescataran a él primero? ¿Por qué no lo apoyé cuando llegó al 13? ¿Por qué no estuve todo el tiempo posible a su lado para ayudarle a recordar?
Estúpida. Soy una estúpida. ¿Y si lo hubiera ayudado qué? Sería para fines egoístas. Lo ayudaría solo para que no me odiara de la forma en que seguramente lo hace; para que me siguiera amando, me hablara o por lo menos me soportara. Lo haría para que se quedara a mi lado. Justamente a MI lado.
Un nudo enorme se forma en mi garganta por las palabras que quería decirle, o tal vez por las ganas de llorar y la segunda opción es la más viable.
Me escocen los ojos ya que el líquido insufrible contenido dentro siente la necesidad de liberarse. Aprieto las manos en puños hasta encajarme las uñas en la palma. Duele, pero ¿Qué más da? Merezco esto y más. Un poco de dolor a cambio de todo el daño que he causado ¿o no?
Aprieto los dientes y ahogo gritos de pura frustración. Las lágrimas comienzan a alojarse en mis ojos sin siquiera ser invitadas y se abren paso hasta mis mejillas.
Detesto admitir que las lágrimas son causadas por mi añoranza. Extraño a Peeta, lo extraño muchísimo y lo odio por ello. Lo odio por hacerme extrañarlo de la forma en que lo hago.
—Katniss ¿estás bien?—noto una mano tocando mi brazo. Reconozco esa voz.
Salgo de mi trance para mirar a Delly a los ojos.
—Si, si—me apresuro a decir después de limpiar cualquier rastro de lágrimas que pueda notarse y sorberme la nariz. Acto seguido, Delly me suelta.
—Bien—dice pero no parece muy convencida—yo quería deci…
—Lo siento, pero tengo que irme—la corto a mitad de frase y me vuelvo para ir de regreso a mi casa antes de esperar alguna respuesta por su parte.
Camino apresuradamente hasta la Aldea de los Vencedores ya que las ganas de llorar no se han ido del todo. Me riño a mi misma recordándome que no debo olvidar que no puedo llorar en público.
Llego a mi casa y abro la puerta bruscamente para serrar de un portazo. Ignoro la voz de Sae y subo rápidamente las escaleras hasta llegar a mi habitación, a cuya puerta doy un portazo con más fuerza.
Me quito las botas, las lanzo sin fijarme en su paradero y me siento en la cama con la espalda recargada en la cabecera. Sae se asoma por la puerta
— ¿Qué ha pasado?—me pregunta preocupada.
—Él me odia—respondo con voz neutra.
Ella suspira y sale de la habitación cerrando la puerta tras ella. Sé que sabe a quién me refiero sin tener la necesidad de preguntarme.
Fijo la mirada al frente, envuelvo mis piernas con los brazos y me quedo así, mirando al vacío por no sé cuánto tiempo.
Entonces me permito llorar.
…
No he salido de mi habitación en ¿Cuánto? ¿Unas horas? ¿Días? Tal vez ya son semanas, quizá meses.
Me levanto únicamente para lo necesario, quiero decir, ir al baño. No me he duchado en todo este tiempo. Sae sube a menudo para dejarme una bandeja con una comida completa y nunca olvida mi pan de queso. Solo me limito a comer el pan y a dar unos pequeños sorbitos a lo que sea que me traiga de beber. Fuera de eso, lo demás lo dejo intacto.
Después de las pocas veces que me levanto regreso a la cama y me acomodo en la misma posición de siempre: me recargo en la cabecera, envuelvo mis piernas con ambos brazos y miro al frente, siempre a la nada.
De repente, un día, Sae me trajo otro pan, uno diferente. Al principio no le di tanta importancia pero los panes bajaban de calidad. Al principio me traía mis bollos de queso, que luego se convirtieron a ser panes glaseados, luego azucarados.
La puerta se abre lentamente y, como de costumbre, espero ver a Sae atravesarla. Sin embargo, esta vez no es así. Una pequeña figura entra en la habitación. En el rostro de la nieta de Sae se nota concentración, ya que tiene el ceño ligeramente fruncido. Intenta no derramar ni una gota del vaso de leche que lleva en una mano, mientras que en la otra sostiene una pequeña barra de pan.
Se acerca lentamente por un costado de la cama hasta mi posición y me tiende lo que debe ser mi desayuno.
—Abuelita está ocupada—dice con una voz aguda, suave y dulce. Todo al mismo tiempo—dice que lo comas todo.
Tomo el vaso y el pan de sus pequeñas manos y observo que ahora es uno simple, de la más baja calidad que hay (sin llegar al ''pan'' de las antiguas teselas), sin glaseado, sin azúcar. Pienso que ni siquiera es dulce. Me pregunto si la próxima vez ya no habrá más pan.
—También murmuró algo sobre que le haces desperdiciar comida.
Me la quedo mirando
—Adiós—dice y corre hacia la puerta que cierra después de salir.
Me lo como todo y pienso que ya es suficiente. ¿Por qué ya no hay más bollos de queso? ¿Qué no entiende que es lo único que quiero comer?
Finalmente decido levantarme de la cama.
.lll.
Disculpas: por la tardanza. Tal vez estaré actualizando cada tres semanas (así como cada tercer día pero en semana). Pero prometo que nunca abandonaré el fic, no importa lo mucho que me tarde en actualizar.
Agradecimientos:
dianadelore: ya lo entenderás. Yo no quería que se fuera, pero era necesario.
raqhu: me alegra que te guste. Lo del miedo todos lo sabemos y en esta historia no va a faltar y a partir de aquí se sabrá más de nuestro adorado chico del pan.
misaki uzumaki: hay fics que te envuelven tanto que no paras de leerlos hasta que termines el último capítulo. Quiero escribir lo más apegado a Katniss como sea posible. El momento en el que hablen estos amantes trágicos llegará, pero antes tienen que pasar más cosas. Y gracias por querer agregarme a favoritos, es muy especial para mí. Créeme, no te arrepentirás.
Gpe 77: en realidad nunca planeo la longitud de los capítulos, pero de igual forma, de vez te recomiendo: No quiero volver si ella no está. Tenía que dejarte ir. Alejando el amor. Una noche a tientas. Nuestra vida. (Todos de THG)
Ileli Nie: aquí estoy yo también!. Las pesadillas continuarán hasta cierto punto. Su reencuentro no fue muy especial, pero al menos ya se vieron de nuevo después de las primroses. Y obviamente el no reaccionara tan cálido, ya que ahora es un muto. Mas o menos siempre tardaré así y me agrada que pienses que vale la pena. Significa mucho. Saludos! ;)
Espero que sigan leyendo el fic y que lo recomienden.
´´SI NOSOTROS ARDEMOS, TU ARDERAS CON NOSOTROS´´
-Katniss Everdeen
