Victorious no me pertenece solo juego con sus personajes en mi loca cabeza.

Tori POV

Le serví un vaso de agua fría, mientras se recostaba en el mueble de mi sala. Quedé mirándolo por un rato y en su cuello aún tenía las marcas perfectamente formadas del filo de las tijeras de Jade. Pasé mi dedo delicadamente sobre la marca y Ryder hizo un gesto de incomodidad, pero ni siquiera lo había tocado.

-¿Te duele?

-No, es sólo que me da cosquillas.-Inquirió con un intento de sonrisa.

El aspecto de Ryder no era el mejor. Tenía que llevarlo a su casa para que pudiera descansar.

-Vamos Ryder, te llevaré a tu casa.

-No Tori, no te molestes… Yo me voy sólo.-Inquirió con esfuerzo y se levantó del mueble. Se fue un poco de lado, casi se caía de no ser porque lo sostuve desde atrás.

-¿Crees que te irás así?-Alcé una ceja.

Se quedó callado por un momento y dio una señal de resignación al caminar hacia la puerta.

Todo el camino hasta su casa estuvo callado, pero soltó una risa baja, lo cual me desconcertó un poco por su actitud de hace cinco segundos atrás. ¿Qué era tan gracioso?

-¿De qué te ríes?-Le pregunté

-De tu actitud en la casa.-Volvió a reír.

-No entiendo lo gracioso.-Murmuré bajito.

-No es gracioso, me río de la estupidez que casi cometes, de verdad tienes problemas serios en la cabeza.-Cambió su expresión a seria.-Además tu noviecita no se veía muy feliz que digamos.

-Yo no tengo problemas, ustedes los tienen. Siempre andan con esa rivalidad estúpida.- Hice una mueca de incomodidad, sin dejar de ver la carretera.- ¿Se veía muy molesta?

-No sé si se veía, pero si se escuchaba triste y a la vez molesta. ¿Qué le pasa?

-No lo sé…-Contesté con decepción.

-¿Tú le contaste acerca de tus planes con el paracaidismo?-Preguntó con curiosidad.

Se me había olvidado por completo ese detalle.

-No le había contado aún.

-Pues ya se enteró. Pero además de eso, creo que está molesta por otra cosa…-Dio una rápida sonrisa.

-¿Qué? ¿Otra cosa?

-Creo que está muy celosa.

Personalmente creo que no tiene nada que celarle a mi amigo. Ella lo tenía todo… Me tenía a mí por completo.

-¿Estás emocionada por lo de mañana?-Preguntó cambiando el tema, me imagino que para animarme.

-Sí, no tienes una idea.-Sonreí con expectativa.

Me concentré en llegar a casa de Ryder lo más rápido posible para poder recostarme en mi cama y pensar las cosas con calma, para ordenar mis ideas y pensamientos. El auto estaba más lento de lo normal. De seguro tenía una conexión con mis sentimientos.

-Adiós Ryder, espero que te mejores, nos vemos mañana.-Lo besé en la mejilla y él tomó mi cara entre sus manos y la acercó a la de él. Pude reaccionar rápido para apartarme.

-¿Qué haces?-Pregunté furiosa.

-Nada. Sólo te pongo a prueba.-Sonrió.-Nos vemos mañana.

¿A prueba? ¿Pero qué le pasa a la gente hoy?

Le di una leve sonrisa y arranqué. Apretaba el volante con fuerza. Bufé.

-¿Celos? Por favor… ¿Es que no me tiene confianza o qué?-Estaba hablando sola de lo desconcertada que me sentía.

Había pasado más de la mitad del camino cuando el auto empezó con un ruido más extraño que el de antes. Sonaba cómo un rugido ahogado, no aceleraba mucho, pero tampoco frenaba. Empecé a preocuparme, no tanto por el auto, sino porque estaba en el medio de la nada y no podía pedir ayuda. A nadie… humano.

Busqué mi celular entre mis bolsillos. Genial, sin señal. Subí mi mirada al frente y la parte delantera del auto botaba humo increíblemente. Lo que me faltaba. ¿No podía caer una tormenta ahora? Metí el freno de mano y me estacioné a un lado de la carretera.

Por primera vez no quise que Jade apareciera por ahí, sería muy incómodo que me viniera a salvar de mi mala suerte, ya que e estaba molesta y celosa y yo aún le debía explicaciones. Pero con la actitud que tomó hoy en la tarde, de seguro ni se preocuparía cuando no apareciera.

Vi hacia todas partes, en busca de ayuda, pero ni siquiera se escuchaba un carro. Todo era callado. Me bajé del auto y me recosté sobre la puerta. ¿Qué había hecho yo para merecer tales cosas? Los truenos retumbaron arriba de mí. Además, empapándome de lluvia.

Del otro lado de la carretera había unos árboles, pero eran unos pocos. Detrás de ellos se escondía la luna, que aún las nubes no habían tapado. La crucé a paso lento, cómo si tuviera miedo. Pero ya esa palabra era historia en mi diccionario personal. No le tenía miedo ni a la muerte.

Me topé con una pequeña piedra en el camino, con el buen sentido de la frase, porque caí al piso, frenando con mis manos y mis rodillas. Mi corazón se paró de repente y comenzó a latir frenéticamente de nuevo al ver que estuve a punto de caer por el precipicio con el cual había estado soñando lanzarme todos estos días. Por el estúpido paracaidismo.

Tragué sintiendo un nudo enorme en la garganta. El viento chocaban contra el acantilado, muchos metros debajo de mí. Ese no era el de mis sueños, era mucho más alto y precipitado.

De nuevo tronaron los relámpagos de la tormenta que se avecinaba. Con mis rodillas en la húmeda tierra, y mis manos raspadas sobre mis piernas, comenzó a intensificarse la lluvia.

Estuve inmóvil unos quince minutos, menos o más… ni siquiera lo sé. No llevaba la cuenta del tiempo después de los cinco minutos, tal vez lo mejor sería si tan solo me lanzaba al precipicio. Todo se acabaría rápido.

Empecé a llorar sin ganas, me refiero a que mis lágrimas salían sin parar, pero yo no las controlaba, salían por si solas.

Sentí una mano sobre mi abrigo y un paraguas sobre mi cabeza, impidió que las gotas de lluvia se confundieran entre las lágrimas que caían por mis mejillas. Suspiré de alivio al sentir que no moriría en ese lugar… ni tan pronto.

-¿Tori? ¿Estás bien verdad?-La voz aguda de Cat me decepcionó, pero me alegró al mismo tiempo.

-Ahora estoy a salvo.-Le sonreí en modo de agradecimiento.- ¿Cómo llegaste aquí?

-Te vi con Ryder y te seguí.-Claro había olvidado que era vecinos.-Vámonos, les diré a tus padres que estamos de compras.

-¿Y qué les diremos del auto?

-Ya pensaremos algo. Vamos, traigo una toalla para que te seques en el auto. A ver esas manos…-Inquirió mostrando mis palmas raspadas y llenas de tierra.-Hay que curar eso. Pero pudo haber estado peor si yo no venía.

-Gracias por esto Cat-Le dije mientras caminábamos hacia la carretera. Cat siempre me sorprendía cuando actuaba tan madura y seria.

El Volvo de Cat estaba estacionado al lado de mi auto. Cat me vio de reojo y se montó en el auto, lo hice seguidamente para no seguir mojándome.

Llegamos como en cinco minutos a su casa. Hizo que me sentara en la sala. Se dirigió un momento a otra habitación y volvió con un botiquín de primeros auxilios. Sacó unas vendas, un algodón y una pequeña botella de agua oxigenada.

Dolor y ardor.-pensé. Hice una mueca de incomodidad cuando Cat había terminado de preparar todo.

-Seré muy cuidadosa, te lo prometo.-Comenzó a limpiar las heridas, pero por muy cuidadosa que hubiera sido, el ardor era incómodo. El agua oxigenada tornó la sangre en espuma blanca, por la cantidad de tierra, se había infectado mucho más. Después me vendó las dos manos, dejando la mitad de mis dedos al aire. Parecía que usaba guantes blancos.

-Gracias…

-De nada Tori. Toma, llama a tu madre. Avísale que estás bien.-Dijo pasándome el teléfono de su casa.

-¿No debería decirle que voy de regreso a casa?

-¿Quieres regresar a tu casa? ¿No quieres que le hable a Jade?

-¿A dónde más podría ir?-Pregunté con curiosidad.

Ella puso cara de confusión, de seguro no entendió, o Jade no le ha contado. Así que le conté mi versión de la historia la cual entendió totalmente. Pero también le agregué el detalle de mi plan de mañana, el cual no le había mencionado a Jade, sólo por puro descuido y ella cambió su expresión a más confusión aún.

-Bueno Tori, no es por defender a mi amiga, pero creo que tiene derecho a estar… lo que sea que esté. No es ella, la de la desconfianza, ella siente que eres tú. Si le hubieras dicho lo de tu lista, esto no estaría pasando. Puede ser que ella piense que tu sientes algo por Ryder, porque ocultas la salida con él, y bueno pues… su duda se incrementó cuando hiciste la maniobra de suicidio con la botella, para salvarlo. Aunque en parte tú tienes la razón ya que tu reacción fue buena, no podías dejar morir a tu amigo.

Me ayudó mucho aclarar mis ideas. Lo que quedaba era hablar con Jade y convencerla de que con la única persona con la cual estaré por siempre, será con ella.

-¿Podrías llevarme a tu casa?-Pregunté después de unos segundos de reflexión.-Necesito aclarar las cosas con ella.

Cat asintió y me sonrió con satisfacción.