Disclaimer: y'all know..


"El pasado es la única cosa muerta cuyo aroma es dulce."

Eduard Thomas

Llovía. Llovía como si el clima quisiese burlarse de ella y de su dolor.

Matsumoto, antes de irse, le había hecho una trenza que caía por su espalda. Sentada en el borde de la cama, miraba taciturna al suelo, tratando de imaginarse en otro lugar, en otro momento. Uno en el que nada dolía.

De pronto, la puerta se abrió. No fue necesario levantar la vista, pues había sentido en inquieto reiatsu de Hitsugaya a kilómetros de allí. El Capitán entró, vacilante, y se sentó a su lado en silencio, posando una de las manos sobre la suya, que descansaba a un costado.

Agradeció en silencio que su amigo no dijera nada. Entablar una conversación sólo haría que el tiempo pasara más rápido para ella, que el inevitable dolor se sintiera antes de lo que deseaba. Pues ese era uno de sus mayores temores: el dolor.

Cuando la puerta se abrió por segunda vez, Hitsugaya sintió cómo Hinamori apretaba su mano por una milésima de segundo. La Capitana de la cuarta división entró, seguida de dos miembros de su escuadrón, que depositaron una serie de pequeñas cajas y tubos de ensayo sobre una mesa.

— Hinamori-fukutaichohabló Unohana con su suave voz —. Sus exámenes salieron positivos. Su cuerpo no reaccionará ante el congelante, lo que es relativamente una buena noticia sonrió —. Podemos comenzar con la aplicación del tratamiento.

Por el rabillo del ojo, Hinamori vio cómo los miembros del cuarto escuadrón preparaban unas inyecciones.

— Antes, déjeme explicar en qué consiste continuó Unohana —. Se le inyectará, directamente a la sangre, un antibiótico que provocará que la bacteria se paralice por unos días. La aplicación debe ser por lo mínimo, dos o tres veces por semana. ¿Tiene alguna pregunta?

Hinamori levantó la vista, y miró fijamente a la Capitana.

— ¿Dolerá? preguntó en un murmullo apenas audible, aunque ya sabía la respuesta.

Unohana torció el gesto, mientras daba un suspiro.

— Me temo que sí.

Unas tímidas lágrimas se asomaron por los ojos de la teniente, mientras hacía un gran esfuerzo por aguantárselas.

— ¿Podemos comenzar? preguntó Unohana, a lo que Hinamori asintió con la cabeza.

La capitana les dio la espalda, mientras ayudaba a preparar los implementos.

Hinamori miró con miedo a Hitsugaya a los ojos.

— No te vayas imploró en un susurro, con los labios temblorosos.

Hitsugaya no abrió la boca, pero negó lentamente con la cabeza, mientras las lágrimas de su amiga ya caían por sus mejillas. Cómo detestaba esa impotencia. Cómo detestaba verla llorar. La tomó delicadamente de la nuca y la atrajo hacia sí, escondiendo su cara en el hueco de su cuello. Allí, Hinamori se acurrucó y se tragó los sollozos, tratando de serenarse.

— Imagina susurró Hitsugaya en su oído —, que estamos en casa de la abuela, viendo la puesta de sol —. Meditó un segundo. Si quería distraerla de la situación, debía hacer un mayor esfuerzo —. Imagina que aún somos niños. Que acabas de rasparte una rodilla por tratar de sacar una manzana de un árbol. Mientras hablaba, Unohana se acercó a ellos. Uno de sus ayudantes colocó una mesilla en medio de ellos —. El aire huele a tierra mojada y madera, y sopla una suave brisa que te cosquillea en la nariz y te alborota el cabello —. Mientras, la capitana, con mucho cuidado, tomó el brazo libre de Hinamori y lo puso sobre la mesilla —. Imagina que estás descalza; que la tierra está húmeda. Tienes los pies helados, pero no te importa. Porque te encanta esa sensación.

Lentamente, Hinamori sintió cómo la fría aguja se clavaba en su antebrazo, pero lo ignoró. Se encontraba muy, muy lejos de allí.

— Y yo estoy a tu lado continuó Hitsugaya —. Y te estoy regañando, para variar. Por torpe y terca, por tratar de subir a un árbol muy alto.

Entonces, la imagen que Hinamori dibujaba en su cabeza se mezcló con la realidad. La teniente sintió como si le hubieran estado inyectando vidrio molido. El dolor le apretó las entrañas, e hizo que lanzara un sollozo de dolor. Su amigo se quedó en silencio, impotente.

— Sigue murmulló la chica, sin fuerzas. Intentaba mantener la imagen en su cabeza. Sollozó otra vez. Por favor.

Hitsugaya la estrechó más contra sí, antes de continuar.

— Pero a pesar del dolor prosiguió —, a pesar de que tus pies están helados, y a pesar de que te esté molestando se acercó más a su oído y susurró aún más bajo estás feliz. Porque cuando te vi llorar, fui yo quien subió al árbol y sacó la manzana. Porque sabes que siempre estaré allí para cuidarte, en todo momento y lugar. Y porque nunca estarás sola. Y esa... es la manzana más dulce que hayas probado en toda tu vida.

— Ya está dijo Unohana, sacando al capitán de sus pensamientos.

Hitsugaya apartó unos centímetros a Hinamori, y la miró a los ojos. La chica tenía la mirada somnolienta, pero ya no lloraba.

— ¿Cómo te sientes?— pregintó, feliz poque hubiese terminado antes de lo que esperaba.

La teniente contestó sólo con una pequeña sonrisa, algo forzada. Sentía dolor, mucho dolor. Pero lo que más sentía era el cansancio que había caído sobre sus hombros, y un leve, levísimo olor a tierra mojada.

— Este tratamiento requiere de un gran esfuerzo físico explicó Retsu, mientras sus subordinados quitaban la mesilla y salían por la puerta —. Acompáñela, Hitsugaya-taicho. Ella querrá que usted esté a su lado cuando despierte —. Sin añadir otra palabra, abandonó la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Hitsugaya, con cuidado de no despertarla, tomó a Hinamori y la tendió sobre la cama y pasó una gruesa manta por sobre ella. A continuación, tomó una silla que se hallaba en un rincón de la habitación, y la acercó a la cama. Le apartó delicadamente el flequillo de la frente, y volvió a tomar su mano.

— En todo momento y lugar repitió Hitsugaya su promesa.

Su voz hizo eco en la cabeza de Hinamori, quien soñaba en la casa de su infancia, con la suave brisa, los pies helados, y Hitsugaya a su lado, tomando firmemente su mano.


Perdón por el leve OoC!

ANTES de que digan "AAWWWWWWW" o "WTFFF QUÉ FUE ESTA PORQUERÍA"... ): me sentí taaan mal porque ayer empecé a leer los reviews que me dejaron y.. y.. siento que las dejé botadas ))): mis pobres polluelos!

pero tengo un gran argumento, que empieza con U y termina con NIVERSIDAD! pero porque sé que son lectoras fieles, decidí hacer este pequeño, pequeñísimo capítulo a modo de recuerdo.

Ahora, otra noticia. Lamentablemente, tendré que desaparecer otro tiempo. Y no sólo eso, si no que empezaré a trabajar en la reedición de este fic, pues he encontrado varios errores de redacción etc, etc.

Pero sepan, SEPAN! que las tengo en mi corazón, honestamente. Que gracias a personas como ustedes me motivan a mi, y quizá a cuántas personas más, a seguir escribiendo.

LAS AMO!

yyy, clásico, un especial saludo a mis reviewers 3: Neko no me, , Any-chan15, Momo-Chi (x2), LadyDy, oriana gonzales, Vegetable lov3r (x2) y al Guest anónimo, que espero que no se haya convertido en zombie. You guys ROCK!

Nos vemos en un futuro más cercano que lejano, y gracias por leer!