Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, pero la historia es fruto de mi mente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de nuestros protagonistas.

La história está escrita en tercera persona.

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Capítulo 9.

Renesmee volvía a la orilla para abrazar a Parker cuando oyó a Paul gritar. No alcanzó a entender lo que decía, solo pudo oír una palabra. Jacob. Se puso en pie casi de un salto y miró a su alrededor, pero no llegó a ver a nadie.

- ¿Estás bien, cielo? - Paul la abrazó por la espalda. - Deberíamos volver a casa antes de que nos resfriemos.

- ¿Con quien hablabas?

- ¿Hablar?

- Has gritado algo. - caminaban abrazados hacia la casa de los padres de Paul. - Estarías hablando con alguien.

- Me primo me acompañó hasta aquí y le estaba dando la noticia.

- Le llamaste... ejem... ¿Sabes qué? Dejemos el asunto. - Renesmee se detuvo y se volvió para mirar a Paul. Alzó ambas manos y acarició el rostro confuso de su prometido. - Eres lo mejor que hay en mi vida. Lo sabes, verdad? A parte de Parker, claro. - Paul sonrió. - Tu familia es encantadora, pero este lugar... me trae dolorosos recuerdos del pasado.

- No me lo habías dicho.

- Lo sé y lo siento.

- Si me lo hubieras contado, no hubiéramos venido. Hubiera invitado a mis padres a Nueva York para que les conocieras.

Renesmee se emocionó. Paul cada día la enamoraba más.

- Vamos. Volvamos a Seattle y que vayan ellos hacia allí. - Paul cogió a Renesmee de la mano y fueron juntos hacia el coche.

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- ¿Donde estás, Renesmee?

- Contigo quería hablar, maldita mentirosa. Y esta vez no me dejes colgada. - dijo Renesmee entre dientes, que estaba tumbada en el asiento trasero del coche junto a Parker. - Mi padre apenas está herido y tú me hiciste creer que se estaba muriendo.

- Bueno... Puede que exagerara un poco.

- ¿Un poco? - gritó, asustando a la bola de pelo que tenía al lado. - ¿Sabes a quien me he encontrado en el hospital? A la doctora Sutherland.

- ¿Victoria? No me lo puedo creer. - murmuró. - Lo siento, Renesmee. No lo sabía.

- Eso espero. - suspiró. - Tengo una noticia que darte. - dijo, sintiéndose ya mas relajada.

- ¿Estás embarazada?

- No, claro que no. Yo no soy una coneja como tu. - Alice rió ante las ocurrencias de su amiga. - Paul me ha pedido matrimonio.

- AAAHHH! - el grito de Alice la ensordeció. Tuvo que retirarse el móvil de la oreja durante varios minutos. - ¿Qué le has dicho? Dime que si, dime que si, dime que vamos de boda!

- Por supuesto que le he dicho que si.

- Aaahhh!

- Deja de gritar ya, joder.

- Es que no lo puedo evitar.

- Alice, por que te quiero, que si no te colgaba ya. Voy a poner el maos libres, que sino al final me vas a dejar sorda. - Renesmee puso el manos libres y dejó el móvil sobre su tripa. - Hay una cosa más que debo decirte y sé que vas a gritar mucho mas.

- Pero dilo ya! - gritó.

- He oído a Paul hablar con un tal... ejem... ya sabes.

- ¿Con quien ha hablado Paul?

- Joder, Alice, no me hagas decir ese nombre. Ya sabes que no puedo.

- Vamos a recapitular, a ver si lo entiendo. - dijo Alice, sintiendo como el corazón le daba un vuelco. - Estais, donde?

- La Push.

- Joder Renesmee, ¿no es ahí donde follaste con Jacob?

- Ejem... Si.

- Estas con Paul en La Push, os habéis prometido y le has oído hablar con un tal Jacob. - Renesmee sollozó. - Joder... ¿Y donde estás ahora?

- Escondida en el coche, esperando a que Paul salga de su casa. Volvemos a Seattle y, en un par de días, a Nueva York.

- Cuando estéis en Seattle, avísame.

Renesmee colgó el teléfono, sin ser consciente de que había un chico al lado del coche. Un chico que Renesmee no conocía, pero que conocía su historia como si él mismo la hubiera vivido. Llevaba catorce años oyendo hablar de esa chica a su hermano. Debía volver a casa y decirle que Renesmee, el amor de su vida, no estaba muerta, tal y como él había creído todos esos años.

Una vez que llegaron a Seattle y cogieron una habitación en uno de los hoteles, Renesmee le mandó un mensaje a su amiga, y esta, en menos de media hora, ya estaba allí con ellos. Los padres de Paul también les acompañaron y fueron los cinco a comer juntos. Allí les dieron la gran noticia de la boda. Todos brindaron por la felicidad de la pareja que tenian a su lado.

- Sois la pareja ideal. - le dijo Alice a Paul, que no podía dejar de sonreír por lo feliz que era. - ¿Puedo hacerte una pregunta? - se apartaron un poco de los demás y Alice enlazó su brazo con el de Paul.

- Claro.

- ¿Tienes un primo que se llama Jacob?

- ¿Como lo sabes? - exclamo Paul, sorprendido.

- No lo sé, por eso lo he preguntado. - intentó disimular Alice, pero Paul la sujetó por la muñeca e impidió que se marchara. - Paul, ¿qué haces?

- Solo quiero una respuesta.

- No soy yo quien debe dártela.

- ¿Es por eso que Nessie tardó tanto tiempo en querer salir conmigo? ¿Por qué un tío llamado Jacob le hizo daño? - Alice no dijo nada, pero su mirada le delató. - ¿Y crees que ese tal Jacob puede ser mi primo? ¿Como has llegado a esa conclusión?

- Paul, no debería haber dicho nada. Perdona.

- Tranquila.

- Solo... No llames a Renesmee por su nombre. Si ella se hizo llamar Nessie es por algo.

- Claro. Lo último que yo quiero es que sufra. - Paul dejó marchar a Alice y se acercó a Renesmee. - Nessie, cielo. - besó su cuello y ella sonrió. - ¿Puedo llevarme a mi prometida unos minutos?

- Claro, cariño. - dijo la madre Paul, que no cabía en si de felicidad.

- ¿Ocurre algo, Paul?

- ¿Me ocultas algo, Nessie? - Renesmee se quedó bloqueada. ¿Se refería a algo de su pasado? - ¿Algo que te siga causando dolor en soledad? - Renesmee, que no quería mentirle, asintió con la cabeza. - ¿Crees que algún día me lo podrás contar? - Renesmee bajó la vista, reteniéndo las lágrimas. Paul retiró el flequillo de sus ojos y se agachó frente a ella. - No quería ponerte triste, solo quiero que sepas que me lo puedes contar, sea lo que sea. - Ella asintió con la cabeza de nuevo, sonriendo levemente. - Te amo más que a mi vida, cielo.

- Ven. - Renesmee le cogió de la mano y salieron juntos a la terraza del restaurante. Sacó su monedero y sacó de él una foto antigua. Una foto de su adolescencia. - Esta era yo con quince años.

- Estás muy cambiada. - murmuró Paul, analizando la foto. - Si no me dices que eres tu no te hubiera reconocido.

- Lo sé, estaba muy gorda.

- Estabas muy triste. Tus ojos... Tu pelo... Es rojizo y rizado. Que largo que lo llevabas. - miró a su chica, cuyo pelo era negro y largo hasta los hombros.

- Quería romper con mi pasado y, cuando comencé la universidad, me corté y teñí el pelo. - Renesmee se sentó en el suelo y Paul hizo lo mismo a su lado. - Sabes que me fugué de casa.

- Si...

- Tenía que haberme fugado con mi novio. Llevábamos muy poco tiempo saliendo, pero estaba muy enamorada de él.

- ¿Qué pasó?

- Le pillé besándose con su ex-novia, Victoria. - Paul asintió con la cabeza, comenzando a entender muchas cosas. - Y terminé marchándome sola.

- Lamento que sufrieras tanto. - la abrazó y besó su cuello con dulzura. - Gracias por confiar en mí. No volveré a sacar el tema. - Renesmee asintió con la cabeza. - Te dejaré un rato a solas.

- Iré a dar un paseo.

- Te esperaremos tomando un café.

Renesmee besó a Paul, se puso en pie y salió del restaurante.

Caminó con calma por las calles de Seattle, pensando en lo que había hablado con Paul. Hacía unos años que no pensaba en lo ocurrido, pero desde que había puesto un pie en Forks, todo lo ocurrido fue hacia ella, martirizándola.

Llegó sin apenas darse cuenta hacia un pastelería. Hacía años que no comía nada grasiento, el médico se lo había prohibido desde que había descubierto que era celíaca y tenía que cuidarse. A pesar de ello, entró en la tienda y comenzó a mirar todas aquellas delícias.

- ¿Puedo ayudarla en algo? - Renesmee miró a la dependienta que había tras el mostrador. Estaba igual que cuando iban juntas al instituto.

- No quiero nada. - dijo, sin mirar directamente a Rosalie. Se le había pasado el hambre. - Me he equivocado de tienda.

- De acuerdo... Emmm... Perdone, ¿nos conocemos? - Renesmee negó con la cabeza y se dio la vuelta, pero no llegó a marcharse.

- ¿Tienes remordimientos?

- ¿Disculpe?

- ¿Tienes remordimientos por tu comportamiento en el pasado? - se dio la vuelta de nuevo, enfrentándose por primera vez a su pasado. Estaba cansada de esconderse y huír. Llevaba demasiado tiempo haciéndolo y ello no le había ayudado en absoluto. - Dime que no lo has olvidado, porque ello significaría que no tienes corazón.

- No sé de qué me está hablando.

- Hablo de Renesmee Cullen.

Renesmee vio como el rostro de Rosalie palidecía. Se dio cuenta al instante de que no lo había olvidado. La chica salió del mostrador y fue hacia ella. Estaba temblando. Rosalie la miró directamente a los ojos y, al instante, sollozó llevando ambas manos sobre su boca.

- Pero si estás muerta! - exclamó. - Te suicidaste.

- Creo que te quivocas. No soy quien crees que eres.

- Tus ojos desprenden otro aura, pero son los mismos. - Rosalie la cogió de la mano y se arrodilló frente a ella. - No sabes cuanto lamento lo perra que fui contigo y con mi cuñada en el instituto.

- Cuñada... - Renesmee pensó durante unos segundos y se dio cuenta de la conexión que había entre ambas. Rosalie era la hermana de Jasper. - Dios mío! - Esta vez fue Renesmee quien llevó las manos sobre su boca, alucinada. - Tengo que marcharme.

- ¿Podrás perdonarme algún día?

- No lo sé.

Renesmee salió corriendo de la tienda y fue hacia el restaurante. Alice tenía que responder a muchas preguntas. Estaba llegando al hotel cuando de repente...

- Dios mío!

Renesmee cayó al suelo al topar contra alguien. Se dio un buen porrazo en la cabeza debido a la fuerza con la que cayó al suelo.

- Joder! Menuda hostia me he dado! - exclamó Renesmee, con la mano en la cabeza. - A ver si miramos por donde vamos.

- Lo lamento, señorita. - el chico le tendió la mano y la ayudó a levantarse. - Estaba distraído.

- No, si ya lo he visto. - Renesmee se quitó el pelo de la cara y miró al chico. - Yo... Amm... Yo no...

Renesmee no podía hablar. El chico la miraba fijamente a la cara, mientras que ella solo deseaba huir. Estando en Seattle se hubiera esperado encontrarse a cualquiera. A cualquiera menos a él.

- ¿Renesmee?

- Jacob.

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Hola, hola.

Espero que os haya gustado.

Al fin ha habido reencuentro.

Como ya tenia el capitulo escrito, no he podido contenerme y he tenido que actualizar.

Besitos.