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Horus Reborn: ¡Saludos mis queridos lectorcitos bonitos del alma! Espero haber actualizado antes de lo esperado, y pido perdón por la tardanza y también que el anterior capitulo fuera tan… cortito (Ya saben, la escuela, la casa y... la graduación de la prepa (9v9)… más una serie de eventos desafortunados que tuvieron lugar desde el verano (Y~Y)). Como sea, espero que les agrade el nuevo capi (O_~) (Y por amor de Ra, no me asesinen… ya sé que quedó cortito T_T)
P.D.: Los personajes de "Yu-Gi-Oh!" no me pertenecen, son propiedad del Gran Maestro Kazuki Takahashi (Que yo creía que estaba emparentado con Madame Rumiko Takahashi pero me equivoqué…)
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Capítulo 10: El juego del desastre.
Parte I: "Noah City"
Qué clases tan aburridas, no ¡Aburridísimas! Juró que nunca, jamás, en su vida volvería a quejarse de la tarea que le dejaba Seto (Si, un hermano mayor es una buena opción para aprender matemáticas) Pero al menos todo pasó rápidamente y además, ahora podrían ir todos directamente a la mansión para jugar (claro que… Noah se enojaría porque nadie le avisó del plan, pero ya se arreglaría con él, después de todo, eran hermanos).
Mokuba caminaba pacíficamente por los pasillos con múltiples quejas sobre la escuela formulándose, y también pensando preguntarles a sus hermanos cómo le habían hecho para entrar y salir sin necesitar de una camisa de fuerza. Iba de regreso con los chicos, que se encontraban en uno de los jardines, luego de haber estado buscando a su hermana mayor sin éxito, aunque para su fortuna, ellos ya venían de regreso con su hermana y el faraón, aparentemente había ocurrido algún momento que ameritara ser inmortalizado con sus cámaras voladoras y se lo había perdido.
Pero no se mortificó mucho, pues el resto de sus clases se suspendieron, para su fortuna (y desgracia de la profesora) Naoko-sensei había tenido una reacción alérgica al curri que sirvieron en el salón de maestros y no podría darles el resto de las clases, además (gracias a Ra) ese día no había clase de música ni educación física (y la práctica de Kendo era hasta la tarde. Y Aikido al día siguiente).
Fue suficiente una llamada de escasos cinco segundos para que la limosina llegara a los páramos de la escuela.
— ¡Yo pido al frente! — Gritó el rubio en cuando se detuvo al vehículo.
— Olvídalo Joey, yo iré al frente— Agregó con algo de burla el cabeza de flecha.
— Si quieren entren los dos al frente, después de todo ahí es en donde van los sirvientes — Y con un gesto de superioridad, Ducke los hizo callar.
— Oigan ¿Y Onee-sama? — Preguntó el dueño de la limosina.
— No lo sé, — respondió el albino amable—… hace un momento estaba con nosotros.
— Seguramente olvidó algo en el salón— señaló acertadamente la bailarina, pues la chica Kaiba había regresado por un olvido, algo que a muchos les encantaría no traer: el libro de matemáticas (que era necesario para el próximo examen).
— ¡Aquí esta! — Exclamó al verlo en su respectivo lugar del salón. — ¿Cómo fue que terminó aquí? — Se preguntaba con duda y extrañeza en su amable rostro— Debí estar distraída—concluyó finalmente sin preocupación alguna y sin darle mucha importancia. Entonces, justo cuando estaba cerrando su mochila nuevamente, se oyeron unos pies cruzar el umbral del salón. La chica tornó su mirada como acto reflejo y observó a otra que, como ella, había dejado algo en el salón; una chica de largo cabello negro como el ébano y ojos color rosado.
— ¡Ne, Kyoko-chan! — le llamó la castaña a la, aún más callada, alumna nueva. La pelinegra la observó con ojos inexpresivos. — ¿Tú también dejaste olvidado algo? —La pelinegra levantó el brazo para mostrarle lo que había venido a recoger, el culpable de aquello era su flauta.
— Ah… ya veo. — contestó la castaña.
— ¿Irán a algún lado? — Preguntó con un tono seco— ¿Tus amigos y tú?
— S-sí —comenzó la castaña con algo de incertidumbre— Iremos a mi casa, a probar un juego de mi hermano…
— Ah… ya veo— respondió la otra casi sin cambiar su expresión. — Pues, que se diviertan.
—Em… oye… Em… ¿Te gustaría venir con nosotros? — La pelinegra pareció pensarlo por un par de segundos sin apartar sus inexpresivos ojos de la castaña.
— Me encantaría, — dijo con un tono indiferente pero cortés—…pero debo practicar con la flauta, lo siento…
— Está bien, supongo que será para la próxima vez— señaló la Kaiba con una sonrisa.
— Si, para la próxima— Señala la otra con una sonrisa de lado. — ¿No te están esperando?
—Cierto— rió un poco la castaña con su pequeño descuido del tiempo— ¡nos vemos Kyoko-chan! — La Kaiba salió del salón mientras un par de ojos observaban atentamente su caminar.
O_~-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.O_~
Mientras Noah y Mokuba preparaban el sistema para sus invitados, éstos se hallaban en los amplios jardines de la mansión Kaiba mientras observan jugar un partido de futbol (uno contra uno) entre Joey y Bakura, el cual era narrado por Joey y Tristán. El balón era de Tristán y las mochilas de Bakura y Joey estaban puestas en un sitio que delimitaba la portería, en la que Ryou se encontraba de portero (ciertamente no era muy bueno para los deportes, así que estaba nerviosísimo, especialmente por que su querido hermano no se tentaría el corazón a la hora de patear el balón). Bakura tenía marcado a Joey, quien intentaba pasar a la portería, Acción que era descrita en todo momento por los comentaristas…
—Bakura tiene marcado a Joey, — Comentaba Ducke— ¡…hasta parece que estuvieran bailando, señores! — Los demás prestaban atención a la narrativa, pues aunque el partido estaba muy reñido, siendo honestos le faltaba algo de emoción…
— Ya volví— Se oyó decir a la Kaiba— Perdonen la demora— se excusó. La chica Kaiba se había ausentado unos momentos, había dejado la chaqueta del uniforme en su habitación, (traía puesta una camisa blanca que, por obvias razones, antes había pertenecido a Seto), pero ahora no traía el mismo Ankh colgando de su cuello con un listón, ahora había sido reemplazado por un colgante con la apariencia de una carta… igual a la de sus hermanos.
— ¿Qué pasó hermana postiza? — Preguntó el rubio egipcio con un tono juguetón.
— Nada hermano postizo— le contestó la chica— solo me distraje con algo— respondió mientras encerraba el nuevo accesorio entre sus manos—.Y… ¿cómo va el juego?
— ¿Juego? ¡Creí que estábamos viendo crecer al pasto!— todos rieron con la pequeña broma del cuida tumbas.
— ¡Jajaja! ¡Eso fue muy bueno, hermano postizo! — le dijo la castaña con una ligera risa.
— ¿Estás pensando lo mismo que yo…?
De repente se escuchó a alguien decir…
— ¡Abran paso al equipo Kaiba! — era la castaña a quien acababa de convencer el egipcio rubio para jugar contra el inu retrasado y el ladrón amargado.
— ¡Pero qué es esto! — Continuaba narrando el de los dados— ¡La Kaiba entra al juego!
— Todo indica que tenemos un partido dos contra dos ahora — continuaba el de cabeza de flecha. Que continuaban narrando alternadamente:
"La Kaiba se la roba a Joey... se la pasa a Maalik,
Bakura le cierra el paso… ¡Maalik se la regresa a la Kaiba!...
La Kaiba la domina hasta la esquina del arco… Joey la tiene marcada… ¡se la pasa a Maalk!
¡Ahora hacen una maniobra tipo los súper campeones!
La Kaiba se adelanta al frente del arco… Maalik se la pasa, cabecea y... ¡Rebota en el poste!
Ahora el balón se queda flotando en el aire… Llega Maalik... salta... ¡Rota en el aire para hacer la chilena y...!"
— ¡Gol del equipo Kaiba! — Gritaron al mismo tiempo mientras Ryou se levantaba del suelo (luego de su fallo al detener el balón)
— ¿Sólo Kaiba? — Preguntó Joey.
— Pues, Hay más Kaibas viviendo en la mansión, así que, por ende el equipo lleva el nombre Kaiba— Sentenció feliz la Castaña.
— ¿Qué rayos fue eso? — Le gritó el amargado— ¡… estaba justo frente a ti! ¡¿Cómo pudiste fallar?
— ¿Querías que perdiera la cabeza? — le contestó el otro.
— ¡Perderás más que eso cuando termine contigo! — Le gritó el otro con un puño levantado, acción que fue cortada por la bailarina con un buen zape en el medio de la cabeza de este. — ¡¿Y a ti qué diablos te sucede Tea?
— ¿Y todavía preguntas "Rey de los bakas"? — Se comenzó de una discusión entre la chica de rosado y el rey de los ladrones…
— ¿Cómo que "Rey de los bakas"? — la bailarina se dijo la vuelta y cruzó los brazos en un intento de ignorarle— ¡Pues tu…! Tú… ¡Tú no tienes talento!
— ¡¿Qué? — La bailarina de inmediato tuvo la necesidad de salir corriendo a buscar a un psicólogo, pues de inmediato comenzó su etapa depresiva
— Bien hecho, basura— Le dijo con sarcasmo Ducke, no era bueno mandar a tea al rincón de la depresión (la peor parte era sacarla) a lo que ahora Ryou Regañaba a Bakura. Mana, Yugi y los comentaristas intentaban que la bailarina dejara su etapa depresiva de lado (porque para colmo de males se ponía terriblemente dramática, quizá producto de ver tanta telenovela por la tarde)
Aunque estaba cada quien en su tema, (unos de pie regañando a Bakura y otros sentados alrededor de Tea) la chica Kaiba no pudo evitar observar a una persona totalmente distraída. El faraón ni siquiera había puesto atención a lo que ocurría a su alrededor, estaba sentado en el pasto con las piernas cruzadas y el rostro descansando sobre su puño. Aún era acosado por esas preguntas en su cabeza sobre su pasado y su deseo para el presente y al mismo tiempo negando todo lo previamente pensado, era como si sus ideas estuvieran anotadas en una hoja de papel que se arrugaba y extendía nuevamente justo en el último instante antes de tirarla por la ventana y suspirar resignado
— ¿Te sientes bien? —Escuchó a la ojiazul decirle.
— Em, si, bien… ¿Por qué lo preguntas? — contestó él aún algo desconectado del mundo tangible.
— Pues, últimamente andas en las nubes o en la luna… o más ayá— le dijo ella en un tono casi de reclamo, por un momento se oía como su propio hermano mayor. — ¿Crees que eso no se nota? Concuerdo en que soy distraída, pero no es para tanto.
— Disculpa…— dijo con un suspiro
— Anda, —insistió ella— somos amigos, puedes contarme lo que sea. — La mirada brillante y sincera de la chica rompió el muro hacia la mente del faraón…
— Lo que pasa es que…— comenzó pausadamente con la mirada baja mientras que en su mente confesaba: "este asunto de la prometida está haciendo terribles estragos en mi mente, y no sé qué hacer" ¿Cómo podría explicarle todo lo que sentía? No podía decirle: "a veces siento que mi vida está en manos de algo más allá de lo entendible o imaginable, y que nunca me va a dejar en paz…"o "…es difícil ser el faraón…" o "¡…estoy enamorado de ti y no sé cómo aceptar que ahora no puedo ni siquiera hacértelo saber…!" ¡Claro que no! Además, no quería involucrarla en el triste y penoso camino que significaba su vida (Si, había aflorado su lado más pesimista). No era capaz de hacerle eso a ella, (la persona más importante) y no quería acercársele aún más, ahora su sola presencia en su vida estaba prohibida, limitada por una gran muralla a ser "solo amigos", y temía que si llegaban a ser aún más cercanos, cuando llegara el momento de separarse, sería aún más doloroso el adiós a esa diminuta ventana de esperanza en esa muralla.
— ¿Es por el asunto de la prometida? — La pregunta casi lo hace saltar, dio un ligero respingo y volteó instantáneamente a ver a la Kaiba, esa mirada de preocupación en su rostro… Eso era lo último que deseaba hacer, preocupar a su amor prohibido. Se permitió unos breves instantes (efímeros milisegundos) para admirar ese rostro iluminado por el brillo en esas obscuras orbes azules, con la salvaje cabellera castaña cayendo por sus hombros y ese par de mechones castaño claro enmarcando onduladamente su rostro desde la mitad de su frente.
— No, no es eso, es que…— Ahora recurriría a la mentira…— me quedé muy pensativo esta mañana cuando desperté, tuve un sueño raro.
— ¿Sueño raro? ¿Qué clase de sueño? — Demonios… las mentiras no se le daban… pero si le contaba una verdad pasada… no sería mentir (del todo).
— Bueno, es que… ya van repetidas veces que sueño que estoy en medio del desierto, el sol está en el horizonte y… hay una chica conmigo, no sé quién es y nunca he visto su rostro, pero siento que ya la conociera. — Le dijo (y en cierta forma no mentía, hace algún tiempo que sentía la necesidad de contarle a alguien de esos sueños)
— Ah… ¡No te preocupes por eso! — Le animó la chica— entiendo que esa clase de sueños confunden mucho— la chica sonrió en un gesto gatuno y luego miró al cielo, los pocos rayos de sol que los alcanzaban entre las nubes iluminaron sus ojos azul obscuro, y nuevamente se volvieron tan azules como el mismísimo cielo. — De hecho te entiendo— señaló ella.
— ¿Hm? — El faraón la miró extrañado y curioso al mismo tiempo.
— Recuerdo que, cuando estaba en el internado, soñé varias veces con un chico que nunca había visto… quizá unas cinco o seis…— confesó mientras que el faraón sentía una ligera punzada de celos en su interior.
— ¿E-Enserio? — preguntó
— Si, y lo peor de todo es que sé que en todas esas ocasiones hable con él frente a frente, vi su rostro, escuché su voz… parecía que éramos buenos amigos, pero no recuerdo nada de eso. — dijo con un suspiro.
— ¿Qué quieres decir?— el faraón se confundió con esto último
— Que…— la castaña hizo una especie de puchero en su rostro, un poco molesta, sin despegar sus ojos de las nubes. — Yo sé que vi su rostro, pero no puedo recordar cómo es, ni siquiera un rasgo general; conversamos en una ocasión, pero no puedo recordar qué ocurrió exactamente en el sueño, puedo recordar que en alguna ocasión estábamos jugando pero no lo puedo visualizar…— Ahora miró al faraón— puedo recordar que oí su voz, pero si la escuchara no podría reconocerla. Es como si le hubiera ocurrido a alguien más. —Señaló finalmente— Como cuando un amigo te relata sobre las mejores vacaciones de su vida o un viaje a algún sitio y te cuenta hasta el más mínimo detalle, te enteras de cada instante de su vida, te enteras de todo, pero no tienes la imagen en tu cabeza…
— Vaya, eso sí es un sueño extraño— le dijo con una sonrisa (sonrisa soñadora de enamorado), quizá no se dio cuenta, pero lo que sentía era alivio de no tener competencia (ni siquiera con ese recuerdito) — Yo recuerdo lo que ocurre en mi sueño, pero; no le hayo concordancia, es decir… es… como cuando sueñas y el sueño se mezcla con un recuerdo tuyo… pero yo nunca he visto el rostro de esa chica.
— ¿Oye, crees que sea como en el sueño de Ishizu? — Al faraón le dio la impresión de que alguien le arrojo un balde de agua helada— Ya sabes, una visión en un sueño.
— Quizá…— respondió el otro mirando al pasto crecer.
El faraón tenía una idea formulándose en su cabeza… cuando…
— Ejém… Perdónenme que interrumpa su diversión — intervino la voz de Mokuba— pero ya está listo el sistema— Canturreó.
— ¡Finalmente! — festejó Joey con efusividad.
— ¡Ya era hora niño! ¡Estaba comenzando a envejecer! — se quejó el albino.
— No te preocupes, es de adentro hacia afuera— dijo Ryou completamente despreocupado— Por el momento solo tienes el corazón de un anciano gruñón.
— ¿Quieres morir, verdad? — amenazó el otro albino, mientras que el primero se ponía detrás de Mana.
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Fueron llevados a través de la mansión hasta el ala correspondiente al laboratorio de tecnologías computacionales y de duelo de la mansión Kaiba, tras varios minutos de subir escaleras y pasar por puertas automáticas de alta seguridad. Llegaron al centro de medios de la familia Kaiba (también conocido como el taller de chatarra de Seto) donde se creaban las invenciones más personales y super secretas del mayor de los Kaiba.
— Hola a todos— Se oyó en las bocinas y apareció la imagen de Noah en la gran pantalla que colgaba de la pared. — Me alegra verlos— Les saludó Noah.
— A nosotros también— le contestó Yugi.
— Eso depende— habló Joey— ¿Otra vez vas a intentar encerrarnos en tu mundo virtual? ¡Ay! —Recibió un golpe en la cabeza con la firma de Tristán.
— No, nada de eso— dijo Noah (un poco molesto de que le recordaran algo que quería olvidar) — Luego de una terapia familiar y un trabajo importante en Kaiba Corp… no creo volver a recaer nunca.
— Mejor dejemos de hablar de cosas tan tristes— dijo la Kaiba con un autoritario tono (similar al de su hermano mayor— ahora que comience el juego.
—Muy bien, primero préstenme sus cartas— indicó el pequeño Mokuba— este pequeño artefacto—señaló un hueco en el panel de control— escaneará cada una de las cartas que haya en él y de esta forma podrán utilizar en el juego una copia virtual exacta.
— Eso tiene sentido— dijo Joey al tiempo que le pasaba su deck— pero cuidadito, que no se dañe mi querido dragón de ojos rojos— y dicho esto le dio un beso a su carta consentida (que nadie supo cómo la sacó tan rápido) algunos le vieron con una gotita de sudor en la nuca y otros solo se rieron con ese gesto (dígase la Kaiba).
— De acuerdo Joey, no te preocupes. En lo que se terminan de escanear, ¿Podrían entrar en las capsulas? — pidió mientras señalaba a la pared opuesta de la habitación.
— Yo no, tengo suficiente de mundos virtuales— apuntó Tristán— No quiero que me conviertan en primate otra vez.
— ¿Lo dices por tu repentina obsesión con las bananas? — Le molestó Ducke.
— Yo no creo poder…— dijo ahora la bailarina— no tengo habilidad de ningún tipo con las cartas— dijo Tea— quizá para la próxima le agreguen algo para poder bailar.
— Yo también paso— agregó el guarda tumbas.
— ¿Y tú por qué, hermano postizo? — Preguntó la Kaiba con extrañeza.
— Tengo un ataque de pereza en este momento, así que… los observaré desde aquí. — Dicho esto, tomó asiento y subió sus pies al panel de control, en el gesto más perezoso y despreocupado que pudo expresar.
— Muy bien, si alguien más se quiere acobardar, dígalo ahora— soltó Bakura— ¡Excepto tú Ryou! — Le gritó al otro albino que estaba levantando débilmente la mano (Claro que no le hizo caso a nada de lo que dijera Bakura). De esta forma, Ryou, Tristán, Tea y Maalik se quedaron sentados junto a Mokuba observando los monitores y preguntando para qué eran algunas cosas del tablero. Luego de varios minutos de proceso de digitalización, todos se encontraron dentro de una habitación con una mesa y cinco puertas alrededor con candados dibujados en ellas.
— Esta es la zona neutral— Escucharon decir a la voz de Mokuba, de repente apareció una pantalla con su imagen frente a ellos— Si se cansan en algún punto del juego siempre pueden pedirnos una puerta para poder llegar aquí y cuando estén listos podrán regresar—Observaron cada una de las puertas con candados— En este momento están cerradas por que aún no están en los niveles correspondientes a ellas. — Les explicó— El juego consta de tres niveles, en el primero el objetivo es encontrar poderes y elementos necesarios para poder llegar a la zona de bosque. Una vez en la zona de bosque comienza el segundo nivel, en éste deberán buscar el camino al castillo, una vez dentro de éste se comienza el tercer nivel. Para poder superar los obstáculos pueden usar sus monstruos
— Muy bien ¿Por dónde empezamos? — preguntó Joey.
— Comenzarán en esta puerta— se escuchó ahora a Noah, quien apareció en un apantalla flotante, frente a una de las otras puertas, en la cual desapareció el candado y adquirió una apariencia de hierro con el dibujo de un corazón en él. — Este es el nivel uno, primera parte, su objetivo es adquirir poderes, que se manifestarán como cartas de trampa o mágicas, así que ¡Buena suerte!
Cruzaron la puerta y se encontraron en un sitio parecido a un desierto blanco, con rocas y paredes puestas al azar sin un sol en el cielo y algunas extrañas fortalezas puestas muy alejadas unas de otras.
— Bienvenidos sean a la nueva y mejorada "Noah City" — Dijo el Kaiba virtual desde alguna parte.
— ¿Mejorada? ¿Nueva?— Soltó el ladrón mientras miraba a todos lados — Tu mundo virtual solía ser más complejo, que yo recuerde.
— ¡No molestes Bakura! — Le reclamó Noah con el orgullo herido— O si no, te convertiré en payaso. — Y así, el Kaiba virtual calló al rey ladrón (demasiada humillación).
— Que escenario más bizarro— declaró Joey, al tiempo que miraba una parte algo que parecían unos relojes derritiéndose— ahora sí de pasaste de surrealista, Noah.
— ¿Qué puedo decir? — Apareció una pantalla junto a ellos con Noah encogiéndose de hombros— Estos días me ha aflorado mi lado Salvador Dalí. — Dijo con una leve risilla.
— Noah…— le llamó la atención la Kaiba— luego hablaremos de arte. — le sonrió.
— Cierto—Secundó Mokuba— Además no les hemos dado su equipo— El chico tecleo algunos códigos en la programación del juego y luego habló a los demás con ayuda de sus audífonos con micrófono. — En unos instantes aparecerán frente a ustedes sus discos de duelo…— Y dicho esto aparecieron flotando los discos de duelo con la copia virtual de sus decks, reconocible porque cada uno estaba marcado con el dibujo de una carta. El de Joey tenía a su amado dragón de ojos rojos, Mana (obviamente) tenía a la "Maga obscura"; Yugi, al "Mago Obscuro"; Bakura, un fantasma… (no supieron identificar qué carta era con precisión); Atem, tenía a Slyfer, mientras que la Kaiba tenía un dragón de ojos azules (tradiciones de la familia Kaiba).
Lo que no se esperaban al momento de tocarlo, era el cambio de apariencia que tendrían, Una gran cantidad de datos se materializó cubriendo sus cuerpos, dándoles el vestuario que utilizarían en ese mundo virtual. Comenzando con Yugi, que adquirió una playera algo ajustada de color turquesa, un pantalón negro, en sus brazos tenía brazaletes negros con un patrón de corazones rojos. y una cinta negra en el cuello de la que colgaba un corazón rojo, por no mencionar un tierno par de orejas de conejo blanco en su picuda cabeza que se curvaban hacia los lados. (El pobre se sintió completamente avergonzado). Joey no se quejó de su disfraz estilo película de Kung Fu, con la parte de arriba roja, con broches negros al igual que el pantalón, hasta que se dio cuenta del par de orejas de perro que caían a los lados de su cabeza y de su cuello colgaba un medallón con el kanji "Inu" en dorado. Bakura no podía estar más feliz, estaba vestido como el "Destripador de las cartas" y la suertuda de Mana como la "Maga Obscura". La Kaiba por su parte tenía mucho de qué quejarse con su vestuario, pues parecía un vestido de ballet, color rojo con moños negros; unos más al final de las largas mangas negras y un enorme moño a la altura del pecho, un mechón de su cabello trenzado con un listón rojo terminando en un moño, todo esto semi oculto debajo de la capucha color rojo de su corta capa de Caperucita Roja, solo estaba conforme con el par de anaranjadas orejas de zorro asomando por debajo de esta. Y el faraón… no tuvo muchos contratiempos con su atuendo tipo Rurouni Kenshin, tampoco le molestó la banda que llevaba en medio de la frente (con un kanji de dragón) pero no le pareció nada gracioso encontrarse con un par de orejas negras de gato y una cola. Cada uno de ellos llevaba en el brazo un disco de duelo.
— ¿Hermanito, que clase de vestimenta es esta? — preguntó la Kaiba con paciencia.
— Pues, los temas para los vestuarios eran dos; cartas de monstruo o personajes de cuentos— respondió Mokuba con ayuda del micrófono— hubiéramos hecho algo más creativo pero a Noah le entró la pereza.
— No es verdad— Se defendió el otro desde su sitio virtual.
— ¿Cómo que "de cuentos"? — Preguntó Joey un tanto molesto mientras ocultaba sus orejas con sus manos.
— Pues… son combinaciones hibridas con cosas que tienen que ver con cuentos… solo eso— dijo Noah
— Algo me dice que no habían pensado en la vestimenta y esto fue lo mejor que pudieron improvisar— Yugi no supo lo bien que le había atinado al clavo, pues en el exterior a Mokuba se le cayó una gota de sudor por la nuca, ante la mirada acusadora de los tres desertores.
— Este no sé por qué dices eso Yugi… Como sea, tienen que seguir el camino que es indicado con los monstruos aterradores que se les pondrán enfrente. — Les indicó.
El juego resultó bastante entretenido (inclusive para Bakura que solo quería aumentar su ego un par de niveles) La dificultad iba aumentando a cada momento, pues apenas derrotaban a un monstruo o criatura aparecía uno más poderoso aún. Sin embargo, pasaron el nivel uno sin problema alguno, finalmente llegaron a una puerta que les llevó de regreso a la habitación del principio, donde ahora se veían tres puertas liberadas.
— ¡Bien hecho! — Apareció Noah en una pantalla flotante junto a Mokuba en otra.
— Y no han perdido ninguna vida, así que van bien— Secundó Mokuba.
—No los han convertido en primates— Se oyó decir a Tristán.
— Aunque, siendo sinceros, este nivel no es nada. — Agregó Noah para que no se les subiera el ego a...
— Muy cierto, y segurísimo que lo diseñaste tú Noah— Se burló de él Joey…
— ¡¿Qué? — Se le saltó una venita en la frente al hermano virtual— ¡¿Cómo te atreves? ¡Recuerda que estás hablando con el terror de los programadores! ¡Con el Rey de los hakers! ¡Amo de los virus informáticos! ¡El señor del ciberespacio! — Y el Kaiba virtual comenzó a monologar mientras los demás (incluidos quienes estaban fuera del juego) escuchaban sus palabras con una gotita de sudor en la frente.
— Si, si claro, ¿Entonces por qué te derrotamos en tu mundo virtual la última vez? — Nuevamente Joey le picó a Noah en su hígado virtual.
— ¡Cuidadito Joey que uno de estos días podría liberar un virus informático tan mortífero que me daría el total control de todos los sistemas a nivel mundial! ¡Podría convertir a tu propia computadora en una homicida! — Le amenazó El peli-verde con un gesto de orgullo ciento por ciento Kaiba. — ¡Si quisiera,m podría apoderarme del mundo en menos de veinticuatro horas!
— ¿Y por qué no lo has hecho? — Hasta que el ladrón metió su cuchara y le robó la autoestima.
— P-p-porque… porque…— Noah balbuceaba ante esta cuestión sobre la que no se había puesto a reflexionar…— Porque no quiero y ya ¿Sí? — Contesto cruzando los brazos y desviando la mirada— Esa clase de ataques a servidores, sistemas y comunicaciones en línea de ese tipo me tomaría una eternidad de minutos, no sabes el trabajo que me cuesta ni lo agotado que termino luego de estar craqueando sistemas y además ¡Qué flojera!
— Ajá… te creo, y los lagartos vuelan
— ¡En efecto! — Le gritó Noah… — ¡Los lagartos vuelan…!— pero no se dio cuenta de lo que estaba diciendo hasta este punto.
— ¿Entonces… decías?
— Ejem…— tosió un par de veces para recuperar la compostura— te decía que los lagartos, en efecto, vuelan… pero muy bajito… tan bajito que no se ve. — Todos rieron con esto, Noah estaba rojo de lo apenado que estaba… había que tener cuidado con el orgullo Kaiba…
De repente la pantalla comenzó a opacarse hasta desvanecerse.
— ¿Noah? — Preguntó la castaña apenas vio esto—Aniki, no es para tanto… ¿Aniki? — No le respondía. Nuevamente las puertas de la habitación se volvieron grises y con candados. Mientras que el suelo de la habitación, el techo y las paredes desaparecían, dejando solo el vacío del mundo virtual: un espacio de obscuridad infinita, definiendo el arriba y el abajo con una extraña cuadricula bajo sus pies y otra (inalcanzable) sobre sus cabezas.
— ¿Qué está sucediendo? — Se preguntaban todos.
— ¿Onee-sama? —Oyeron a Mokuba hablar como si estuviese muy lejos— ¿Onee-sama me escuchas?
— ¡Te escuchamos hermanito! — Le respondió la Kaiba sin titubeo.
— ¿Oye, qué está pasando? — Reclamó Joey— ¿Y dónde está Noah?
— N-No… no sé. — Tartamudeó Mokuba— Algo le ocurrió al sistema, perdimos le control. Y Noah no aparece, pareciera que lo hubiesen encriptado, pero... — La voz de Mokuba comenzó a oírse más leve aún hasta terminar en el silencio.
— Esto no está bien— Señaló el faraón.
— Ouji, tengo un mal presentimiento— Dijo Mana con un gesto de seriedad.
Por su parte, el chico virtual se encontraba atrapado en su propia esfera de mando virtual. De repente sus pantallas habían fallado. No podía comunicarse con Mokuba o con los demás en el interior del juego. Nadie respondía, pero eso pasó a segundo plano apenas se notó la presencia de unas extrañas plantas enredarse y arremolinarse a su alrededor… En efecto, parecían enredaderas, pero estas eran negras y estaban cubiertas por espinas mas algunas flores rosadas que tenían la pinta de ser plantas carnívoras.
— Esto no puede ser bueno…— dijo antes de que una rama llena de espinas se enredara alrededor de su muñeca y su mano comenzara a desaparecer bit por bit hasta que el peli-verde logró quitársela, apretando su muñeca a medio borrar con la mano izquierda (Siendo virtual, no sangraba, pero aún podía sentir dolor).
— Debo salir de aquí…— Murmuró débilmente para sí y con su mano intacta tecleó a duras penas en uno de sus monitores virtuales un código de emergencia que le transportó al corazón del sistema de la mansión Kaiba, donde su respaldo de datos (que se actualizaba constantemente) se encontraba intacto y su control maestro no había sido hallado por aquello que le había atacado momentos atrás… No perdió el tiempo y reparó su extremidad semi borrada, y de inmediato dio el comando necesario para hacer un escaneo completo del sistema.
El programa analizó el sistema completo. Todo se veía normal; hasta que llegó el turno del juego… entonces sus pantallas se obscurecieron (el análisis de datos cesó) y poco a poco comenzaron a dibujarse unas trazas color lila en estos, una palabra: Rairakku
Eso no era para nada bueno.
CONTINUARÁ…
Ending: "A never ending Dream" by Cascada
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Horus Reborn: (en el muro de las lamentaciones…) Sólo cinco mil palabras… que vergüenza… (viendo a los lectores) ¡Mis queridísimos lectorcitos amados queridos y adorados del alma! ((*abrazando a lso lectores con un mega abrazo de oso panda*)) ¡Terminé el capítulo 10, ¡Demos gracias a Ra! (X3)
Todos mis primos: ¡Gracias Ra! (9v9)
Yoh: Y gracias a que ya es 2011 (-non-)
Hao: si, cuídense humanos, porque el trato con Yoh y los demás expira en 2012..
Horus Reborn: (le doy un golpe en la cabeza a Hao) ¡Si serás baka, primo!
Ciel: ¿Podemos terminar con esto e ir a comer pastel?(¬¬u)
Naruto: ¡Y Ramen!
Horus Reborn: ¡Ok! Como les decía… ¡Dudas, sugerencias, comentarios, regaños y/o amenazas de muerte deberán dejarse en un review!
Matt: Estas últimas deberán estar correctamente escritas
TK: Sin faltas de ortografía, fallas gramaticales, errores de sintaxis ni palabras altisonantes.
Horus Reborn: ¡Haasta el próximo Capi!
MAtta ne!
~Ciaossu!
P.D.: Aquí les dejo el link por si no conocen la canción:
http:/www(punto)youtube(punto)com/watch?v=VQasyxNky5k
YPor si no le entendieron a algunas cosas/palabras (De lo cual estoy segura) aquí les dejo el siempre útil…
Glosario:
Rairakku: es la forma en japonés de decir "Lila" (me refiero a la flor, no al color)
Aniki: es como una forma neutral de decir "hermano" (sin distinción de mayor o menor)
Inu: Japonés para "perro"
"Rurouni Kenshin": Es el título en japonés de la serie "Samurai X"
(Si alguna palabra que no entiendan falta en el glosario, por favor díganme, para eso están los reviews)
