Capítulo 10: Comics, consolas e historias

"El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo"

(Carlos Fuentes)

PUNTO DE VISTA DE REGINA

Hoy mi cuerpo está más pesado de lo normal, no he dormido nada y estos días, definitivamente, están pasando nos fuimos tarde del hospital, aún no habían traído a Henry, pero estar allí es una forma de sentir que no lo abandonamos. Es una forma de sentir que todo saldrá bien. Que estamos cerca de él.

Son las siete y media de la mañana, y he decidido salir a tomar un café fuera de casa. La casa me agobia. Todo me agobia. Daniel, el trabajo, mi madre, Emma. Emma. A veces su nombre invade mis pensamientos en forma de recuerdos dolorosos y no tan dolorosos. Tengo la sensación de estar viviendo una pesadilla con ráfagas de sueños dulces. Es algo extraño, mis sentimientos son extraños, todo es extraño. Necesito un café. Entro en una cafetería no muy alejada del Hospital, quiero ganar tiempo. No hay mucha cola por lo que supongo que no tardaré mucho en pedir. Para mi sorpresa en la cafetería también se encuentra una amiga de Emma. Ella me ha visto y viene directa hacia mí. Espero que no me monte una escena. Sé que no la caigo bien.

- Buenos días Señora Alcaldesa

- Buenos días Señorita Lucas – Se palpa un mero formalismo.

- Hablé ayer con Emma, y me comentó que todo salió bien – Su voz es más relajada que en su saludo, incluso se podría decir que es más cariñosa – Me alegro mucho.

- Muchas gracias...- Le sonrío- La verdad es que estamos muy contentos. – Hago una pausa – Aunque ahora habrá que esperar a su recuperación para cantar victoria.

- Espero que todo salga bien Regina – Definitivamente, el formalismo acaba de salir por la puerta. Su postura tensa de hace un minuto ahora es informal, una esencia. Su voz se relaja por segundos. Y su mirada fija y fría se ha convertido en la mirada que conocí hace muchísimos años, antes de todos los problemas con Emma.

- Bueno… Será mejor que pida mi café – Aclaro- Quiero llegar pronto al hospital para recibir a Henry.

- Sí, por supuesto– Ella se mueve hacía la puerta- Yo tengo que ir a trabajar con la Abuelita. .. Adiós Regina. Saluda a Henry de mi parte.

- Adiós Señorita Lucas – Se dirige hacia la puerta, pero se para justo al lado mío, a mi altura. Estamos hombro con hombro.

- Una última cosa. – Su voz es firme, pero aún sigue siendo algo cariñosa

- Dime – Estoy expectante a sus palabras.

- Emma lo pasó mal cuando lo dejasteis – No ha movido su cuerpo hacia mí, simplemente ha girado su cara para hablarme. Es como un susurro en mi oído- No la vuelvas a hacer daño, sabes cómo es, y sabes que daría su vida por ti o por Henry – Un silencio – Pero ahora ella tiene otra vida. Dentro de poco la harán socia en un bufete de abogados; por fin se ha metido en una casa para establecerse aquí, y… es feliz.

Demasiada información en pocos segundos, han pasado tres años desde que no veía a Emma, pero parece que su vida ha dado un giro de 180 grados. Parece que ha madurado y está luchando por lo que quiere. En el fondo estoy contenta por ella.

- No te preocupes Señorita Lucas… No es para nada mi intención lastimar a Emma…

- Lo sé – Interrumpe – Pero, en su momento déjala ir… Nos veremos Regina.

Por fin pone rumbo a la salida. Sus palabras inesperadas hacen cascada en mi mente. La misma frase me invade "déjala ir". No sé por qué lo ha dicho, y tampoco quiero pensar mucho más en ello. No tiene sentido. Salgo de mis pensamientos, y me dirijo hacia la barra de la cafetería para poder demandar mi ansiado café. No me demoro mucho. Aunque he de reconocer que este encuentro me ha dejado más pensativa, y ahora parece que mis movimientos son la mitad de lentos. Necesito andar y despejarme. Sí, eso será lo mejor.

El Hospital no queda muy lejos, y tardo 20 minutos en entrar en él. Son las ocho de la mañana, y aún no ha llegado nadie. Daniel está en una reunión. Mi madre me ha comentado que llegaría sobre las diez porque tenía que hacer unos recargos. De Emma aún no sé nada. Supongo que llegará más tarde.

PUNTO DE VISTA DE EMMA

Le estoy pisando los talones a Regina. Puedo verla en la distancia, mas no aligero mi ritmo para cogerla. Prefiero no apresurar las cosas. Ella toma otro ascensor que no es el mío. Pero casi llegamos a la par a la habitación. Ha debido de hacer más paradas. No hay nadie en la habitación. Me pregunto dónde estarán Cora y Daniel.

Regina levanta la cabeza en señal de saludo. Observo sus ojeras debajo del maquillaje. Aun así se la ve hermosa.

- Buenos días – Saludo. Mi voz suena un poco ronca. No he hablado mucho desde que me he levantado, y aún se está aclarando.

- Buenos días Señorita Swan – Me pregunto cuándo me dejará de llamar así. - ¿Sabes algo de Henry?

- No aún no – Su voz suena cansada.

Un sonido en la puerta nos interrumpe. Se trata de una camilla. Henry está adentro. Parece dormido. Le acompaña un celador, un médico y Zelena. Ella me sonríe. Le devuelvo la sonrisa. Sitúan a Henry y empiezan a colocarle todos los cables y tubos necesarios. Me duele verle así. Enseguida miro hacia donde está Regina, y la én está triste. Quisiera abrazarla. Pero no puedo. Mejor dicho, no debo. El médico se acerca a ella para hablar sin levantar la voz. Mientras Zelena se acerca a Henry. Veo como está siendo muy cuidadosa con él. Desde mi perspectiva parezco un puro asistente, pero realmente no sé qué hacer. Decido dirigirme hacía dónde están hablando Regina y el médico. Este le está contando lo que tenemos que hacer. Su voz es cálida y esperanzadora. Más bien realista. Regina se da cuenta de mi presencia, pero no la incómoda, de hecho se mueve hacia un lado para permitir mi entrada en la conversación. "Todo ha salido perfecto" el médico continua con su monólogo mientras nosotras dos solo asentimos. Según él ahora solo tenemos que esperar en el hospital una semana para posibles complicaciones. Nos comenta que tenemos que actuar con normalidad. Es el mejor remedio.

Un eco de unas pisadas nos anuncia que el celador se va. No mucho más tarde le sigue Zelena que se despide con ternura. Tampoco tarda mucho el médico en marcharse. Nos quedamos solos los tres. Miro a Regina y la sonrío. Ella me devuelve la sonrisa. No existen palabras, ambas respiramos. Puedo observar como Henry abre poco a poco los ojos. Es alentador verle así. Todo salió bien, me repito. Observo. Observo como Regina se acerca dóndeestá Henry, y con cuidado le quita los pelos de la frente. Se sienta encima de la cama, sin molestarle. Le está susurrando algo. Es tierno ver esta escena después de tanto tiempo. Me hace retroceder en el pasado y recordar cuando Regina le leía un libro. No me acerco. Sé que ambos necesitan este momento, es su momento, y quiero quiero hacer ruido, no quiero ser vista.

Es una buena vista la que tengo. Henry parece más despejado de los normal, no hay señal de sedantes, incluso sonríe. Regina le ha debido prometer algo. Ya han pasado veinte minutos, y no han dejado de hablar, ya no son susurros, son frases alegres, palabras altas que contienen el mejor de los sonidos: La voz de Henry. Están compartiendo cosas y comentando detalles de la operación. Henry no para de hablar, y Regina solo asiente, en ocasiones pronuncia frases cortas para darle pie. La conozco, ahora está emocionada, es otra persona, una persona feliz. Su mundo está a salvo. Sonrío ante esto. Ella se ha debido dar cuenta, y me mira. Es una mirada diferente a las de estos días. No es dura. Creo queme está examinando, está buscando algo en mí, o a través de mí. Incluso podría ver un poco de admiración en ella si no la conociera bien. Decido acercarme para romper todo pensamiento que pueda tener positivo hacia ella, debo marcar indiferencia, distancia, y todo contacto que se pueda crear visualmente entre las dos. Noto como ella se ha dado cuenta de toda mi intención, y decide levantar también sus muros. De momento, es lo mejor. Esta mañana me di cuenta que es mejor esperar y dejar que las cosas pasen. Tenemos una historia, y unos sentimientos. Pero ya ha pasado varios años y los sentimientos, algunos, han cambiado; y lo mejor es mirar para delante.

Me dirijo hacia Henry.

- Hola chico

- ¡Emma! – Sus ojos se abren en entusiasmo - ¿Estás aquí?

- Claro… Te acuerdas, te lo prometí – Me sonríe. También lo hace Regina. Su mirada ha cambiado y ya no la es la misma que la de hace unos minutos. Es algo más perdida, ya no es tan directa, ya no intenta ver a través de mí. No llego del todo a preguntarme que le rondará por la cabeza cuando veo que se levanta de la cama, y se alisa su falda con las dos manos. Como siempre impecable. Hay cosas que no cambian.

- Tengo que ir al baño unos minutos. ¿Te ocupas de Henry?

- Sin problema – Ahora ya intuyo que le ronda en la cabeza. Conociéndola noto que necesita un minuto para hacerse a la idea de que Henry está bien. Noto lo mucho que está sufriendo, por mucho que lo intente ocultar. Por mucho que se ponga esas máscaras de indiferencia. Solo rezo para que Daniel sepa llevarla y la ayude. A veces todas las personas necesitamos a un gran apoyo.

Entre pensamiento y pensamiento oigo la puerta cerrarse. Aunque sé que desde dentro Regina puede oír todo lo que decimos. Conozco muy bien las finas paredes de este hospital. Así que no rebajo mi tono de voz, sé que el escucharnos la tranquiliza un poco.

PUNTO DE VISTA DE REGINA

Necesitaba respirar. Demasiadas emociones. Henry está bien. Una lágrima corre por mi mejilla. Abro el grifo y me mojo las manos para después intentar humedecerme la cara. No quiero quitarme el maquillaje así que lo hago con mucho cuidado. A través del espejo puedo notar todo el cansancio que hay detrás de todo ese maquillaje. Sollozo.

No tardo mucho en cortar el grifo. De fondo puedo escuchar a Emma y a Henry hablar claramente en la habitación.

- ¿Me has traído un comic? – Henry está entusiasmado con Emma. Percibo que la echa mucho de menos. Siempre me está preguntando por ella. Ojala las cosas hubieran salido mejor.

- No… Así que tendremos que hablar chico… Tendrás que oír mis brillantes historias– Ambos sueltan una carcajada al unísono.

- ¿Una consola?

- No… Lo dicho, habrá que hablar. ¿Qué prefieres una historia sobre cuando me compré mi primer coche y me lo vendieron sin motor o la vez en la que casi quemo una cocina cuando intenté cocinar la primera vez? – Puedo intuir la sonrisa burlona de Emma

- Está bien, tu ganas, ¿Puedes contarme como os conocisteis mi madre y tú?... La primera vez que os visteis.

14 de diciembre de 2006 (8 años antes)

PUNTO DE VISTA DE REGINA

- Ya ha llegado la perdona que arregla las fotocopiadoras. – Dice mi secretaría desde la puerta – Le he dejado en la sala para que empiece, y podamos escanear e imprimir el proyecto de Aguas.

Llevo una semana trabajando en ese proyecto de Aguas, sin comer, sin dormir, y aún no lo he podido imprimir porque la fotocopiadora/ impresora / faz ha dejado de funcionar para deleite mío. Estoy a punto de tener un infarto. Así que decido ir a hablar con el técnico lo antes posible. Ya me conozco yo estas cosas. Desarman las máquinas, las limpian, te dicen que falta una pieza hiper rara, y que tardarán 2 semanas. Así que la vuelven a montar con su chulería, y se van, dejando todo peor de lo que estaba.

- Carol – Así es como se llama mi secretaría – Salgo un segundo para ver al técnico y hablar con él antes de que todo sea peor. Me llevo el móvil – Digo señalando mi Blackberry Pearl – Cualquier cosa llámame… Pero sí es mi madre, por favor, no me molestes. Dile que estoy en una reunión y que mañana tendrá el proyecto de Aguas encima de su mesa.

Salgo rápidamente de mi despacho. Demasiadas prisas me regaño. Casi tropiezo con un trabajador de la oficina. Con dificultad puedo controlar los papeles que llevo conmigo para que no caigan al suelo. Hoy no es mi día. Lo intuyo. El café de esta mañana depositado en mi camisa da fe de ello. Por fin, llego a la sala dónde tenemos la fotocopiadora, entre otras máquinas, que está tres habitaciones contiguas a mi despacho. Aún me pregunto quién diseñó esta forma de trabajar. Este pensamiento es interrumpido por una voz femenina que sale de detrás de la gran maquina fotocopiadora

- Es una pasada Ruby, puedo enviar mensajes instantáneos…. No, solo sé que es una Blackberry – Debe estar hablando con alguien por teléfono – No… Ahora estoy trabajando… Si es una oficina de abogados… Sí, si… Te imaginas – Su voz es alegre. Me pregunto si será el técnico – No, yo seré diferente, son un poco estirados – Un golpe seco sale también de detrás – Hay que ser muy imbécil para llamar a un técnico porque una hoja se te ha atascado. Seguramente sea un enchufe el que lo hizo…

No me gusta el tono que está tomando esta conversación, teniendo en cuenta que yo soy el imbécil, así que decido toser para que sepa que hay alguien escuchándola. Una rubia con una coleta sale de detrás de la maquina. Efectivamente está hablando por teléfono. La verdad sea dicha estoy un poco sorprendida, me imaginaba a un señor viejo y gordo lleno de grasa en su camisa arreglando la máquina. Aunque esta sorpresa no dura ni un segundo estoy cabreada. ¿Quién se cree que es ella para hablar de esa forma? Maleducada. Intento calmarme, pero noto como mi mirada le fulmina.

- Te llamo luego – Cuelga el teléfono y se lo mete detrás del bolsillo de su pantalón vaquero. Me extraña que este entre, ya que parece que su pantalón es demasiado ajustado. Me pregunto si le será cómodo trabajar con él. Me pregunto quién trabaja de esa forma. Me pregunto quién contrata a una persona así. Demasiadas preguntas para que yo pierda mi tiempo con una persona así.

- Buenos días – Mi voz es grave, quiero dejar claro mi posición. Aún sigo enfadada.

- Buenos días – Dirige su ojos verdes hacia la máquina y luego hacia mí. Tiene una mirada profunda- ¿Es usted el responsable que ha llamado por la vería? – Asiento con dureza - Esto ya está. Era…

- Le he escuchado perfectamente antes – Interrumpo. Cruzo mis brazos- Era una hoja que se había quedado atascada.

- Sí..bueno.. algo así – Titubea. Su voz es casi apagada pero aún mantiene un toque alegre en su expresión. Levanta una hoja y me la enseña – Esta es la culpable.

- De acuerdo, si ya ha terminado aquí sígame a mi despacho y dígame cuánto será la avería, y si tengo que firmar algún documento. – No me muevo. Mantengo mi mirada sobre ella. Hay como una lucha interna entre gritarle, echarle del edificio, denunciarla a su empresa por lo que había dicho o dejar pasar el tema. Mi día no podía ser peor.

- Perdona, no me he presentado, soy el técnico que ha enviado la empresa WUE – Me extiende la mano. Supongo que nota mi lucha interna e pretende ahora ser amable inútilmente – y mi nombre es Emma.

Continuara…


Muchas gracias a todos. Espero que os guste este capítulo. Intentaré actualizar el próximo lo antes posible ya que seguirá con el pasado de nuestras chicas…

Se aceptan comentarios y sugerencias ;)