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Proyecto Bebé
por JD Wordenwood

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Parte IX

Cuando el plato de pasta desapareció al terminar de comerlo, después de un largo sorbo de zumo de calabaza le di un pronunciado mordisco al bizcocho, sentí su acogedor sabor a vainilla y algunos choco chips deliciosos que me recuerdan a mi infancia en los cumpleaños de mis amigas. Me acuerdo cuando estaba en la enfermería después de una de las últimas batallas como Harry me traía chocolates y me los hacía comer, lo que más me gustaba – además de los deliciosos sabores – era que Harry rozara su brazo y mano contra mis mejillas y labios. Secretamente eso es lo que me hacía sonreír.

Estoy feliz que por fin mañana tendré junto con Harry a nuestro hijo aquí junto con nosotros, y comenzaremos a enseñarles cosas y podremos tal vez amistarnos y crear algo más con nuestra relación. Las mariposas revolotean en mi estómago al saber que Harry está – además de desnudo– duchándose y saldrá pronto para comer y "amoblar" nuestra sala de estar. Noté su escritorio lleno de papeles y folios sabía que los tendría que ordenar algún día. Y él lo haría. Veo su escoba apoyada en una de las columnas de piedra, del mango de esta cuelgan sus gafas protectoras, rodilleras y muñequeras. Antes que Harry salga y piense que estaba chismoseando – de nuevo – entre sus cosas, saco Eclipse y lo comienzo a leer mientras le doy suaves mordiscos a mi muffin.

Suspiro al leer lo que le dice Edward a Bella "Must I alwaysbetheresponsibleone?"Unos de mis personajes literarios favoritos se fundieron de nuevo en una conversación guiada por el odiado por todos, autocontrol del vampiro. Le di otro mordisco a mi bizcocho y proseguí leyendo, hasta que escuché la puerta del baño, y posteriormente la del walking closet abriéndose, baje un poco el libro y lo vi.

Su cabello azabache esta mojado, pegado a su perfecto cráneo, sus lentes redondos protegen sus orbes verdes que me miran divertido. Su pecho desnudo estaba completamente seco salvo por unas gotas traicioneras de agua que se escurrían hasta debajo de su obligo, donde una pequeña mata de vellos negros crecía poco a poco. Me deleité pasando mis ojos por su pecho y note lo formadas de sus piernas, lo que más me gusta del lado físico de Harry es que es todo muy recatado, no necesita excesos para estar en forma y ser atractivo.

- Me olvidé de esto – me dijo señalando su pijama, automáticamente miré la hora, ya sonó las ocho y treinta y mañana tendremos reunión a las nueve en punto para recibir la información básica de la crianza y Harry, tendrá que levantarse a las cinco para salir a correr con el equipo de Quidditch - ¿No vas a comer este? – me dijo señalando el segundo bizcocho, negué con la cabeza, queriendo parecer sumergida en mi libro.

En dos bocados terminé el bizcocho y me fui rápidamente, antes de sonrojarme o algo peor al frente de Hermione. Nunca había notado esas miradas en ella ¿me deseara¿Tanto como yo a ella? Mire el baño y note el deplorable estado de este, con un par de hechizos la ropa que usaría mañana se doblo y comenzó a levitar, esperando que la recogiera para ponerla en mi pequeño closet. Me puse mis pantaloncillos verdes para dormir y una camiseta del mismo juego, además de mi bata Gryffindor y las pantuflas.

Cuando salí de nuevo al cuarto, note que Hermione y su azafate no estaban, su cama estaba pulcramente tendida y ya había ordenado su escritorio y closet. A mí me falta eso. Puse la ropa de deporte encima de la cama para usarla mañana, y comencé a ordenar el closet, después de eso achiqué mágicamente mis maletas y las guarde en un pequeño compartimiento. Me senté en mi escritorio – similar al de mi cuarto común en la torre de Gryffindor – y comencé a guardar los folios con cartas, archive libros de magia y otras cosas de importancia, para cerrarlo todo con llave.

Mientras leía en silencio, sentí a Harry llegar y sentarse a mi costado, se le veía adorable con su pijama verde esmeralda y sobre él una bata masculina Gryffindor. Tenía el pelo algo húmedo y sus gafas se están desempañando. Deje el libro en la mesa de apoyo entre los sillones y agarré las múltiples bolsas que estaban a mi costado.

- ¿Qué tanto elegiste para Harry JR? – Me dijo hablando con un tono divertido – En tu desmayo estabas bien amarrada a las bolsas.

Me reí, porque era cierto, todas las chicas comenzaron a quitarse bolsas de ropa y a robarse, sortearse y apostar los conjuntos más bonitos – Si no me hubiera desmayado, muchas de estas preciosidades no estarían acá – le dije sacando un pequeño conjunto de recién nacido, era azul y celeste y tenía un dragón de agua de estampita.

Hermione sonrió cuando agarré el pequeño y lindo conjunto y comencé a acariciar las mangas del mismo. Su cabello castaño caía a raudales por detrás de su cuello, que cada tanto me seduce de manera increíble, Hermione me comenzó a enseñar la ropita poco a poco teníamos hasta que cumpliera dos años y lo que nos hace reír de la ternura a ella y a mí son los pequeños zapatos para bebé.

- ¿Y se llamará Harry JR? Harry – me dijo Hermione mientras ponía los candelabros y adornos que estaban en una caja etiquetada como "SALA DE ESTAR", mientras se empinaba para poner un reloj encima de la encimera de la chimenea pude ver la piel de su espalda, cuando quisiera sentir su piel contra la mía, acariciarla y que me vuelva a decir te quiero.

- ¿Y si le ponemos algo más original? – le respondí parándome a ayudarla - ¿Henry¿Matthew¿Charles? o… - le dije leyendo al autor de un libro de magia - ¿Dimitri?

Hermione y yo nos reímos sutilmente – Ese último queda decididamente anulado Harry Potter – ella se dirigió a mi seductoramente, me apoyé en la encimera de mármol de la chimenea, sintiendo el calor de la madera arder por debajo mío – Me recuerda al amor de Anastasia y no es precisamente mi historia favorita, además que es muy… ¿ruso?

- Con razón su libro se llama Magia Rusa – le dije riéndome, sentí como mis ojos verdes eran examinados por sus ojos color chocolate - ¿Qué te parece Edward?

- Perfecto – le dije, desvié mi mirada a la portada del libro que estaba leyendo, Eclipse¿Harry lo abría estado hojeando? O por obra del destino había dado justo en la clave de mi – por ahora – segundo amor literario, considerando en primer lugar a un personaje de él mismo – Si te apellidaras Cullen, créeme que estaría desmayada en el piso de nuevo.

- ¿Por qué? – me dijo Harry sonriéndome, con una risa ignoré su pregunta, y seguí colocando las fotos que yo tenía sueltas antes por mi escritorio en algunos marcos que estaban regados por la sala, al acercarme a una de las mesas de las ventanas siento el frío del exterior y la tormentosa lluvia como se estrella con furia contra el castillo - ¿Hermione?

- ¿Entonces Edward Potter? – le dije sonriéndole, me deleité viendo sus amplia espalda y sus masculinos hombros, de pronto el volteó y nuestros ojos se conectaron de esa manera tan única que hace que miles de sensaciones revivan en mi cuerpo como una llama de fuego – Me gusta.

- Edward Potter Granger – le dije observando su cuerpo dándome la espalda, me di cuenta su fragilidad y de su seductora espalda, bajando por deidades de su cuerpo hasta que ella volteó para descifrar mis pensamientos en una milésima de segundo, me sonrió, noté sus – ahora – perfectos dientes blancos seduciéndome aún más. Me levanté y me acerqué a ella, noté una mesa que estaba situada en la pared entre dos ventanales y pude ver tres marcos de fotos mágicas, ella y yo después de la Segunda Prueba del Torneo de los Tres Magos, nosotros con Ron y ella con Luna. La sentí temblar cuando agarré suavemente sus brazos desnudos – salvo por las mangas de su blusa – acaricié sus brazos y ella se volteó, mirándome fijamente.

- Mañana seremos padres – le susurré, sintiendo mi aliento entre nosotros, la veo asentir, de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas y sentí sus manos viajar rápidamente a mi espalda, Hermione me abrazó y su perfume me lleno, deleitándome plenamente. La abracé aún más fuerte y la sentí sollozar silenciosamente. – Serás la mejor madre Hermione, mañana y cuando sean de verdad.

- Será de verdad Harry – le dije tratando de controlarme, el pequeño secreto que ya me carcome una buena parte de mi vida había lo había sonsacado Harry sin saberlo, me separé un poco de él para mirarlo a la cara, evidentemente estaba algo preocupado por mi lloriqueo, pero se veía sereno, se nota que ya debe de afeitarse, pase dos dedos por sus solo un poco ásperas y seductoras mejillas. Harry me sostiene, y siento su otra mano borrando las lágrimas que cruzan mis mejillas. – Nuestro hijo.

Me quedé extrañado ante su reacción, Hermione me abrazó y se fue a ducharse para al día siguiente no perder el tiempo y organizar todo para la llegada de nuestro hijo, sólo falta organizar su closet. Después de comer rápidamente decidí que era hora de cerrar mágicamente las cortinas y apagar un poco el fuego de la chimenea, siento todavía sus sollozos en mi oído y sus palabras tan fuertes. Siento que este proyecto será una nueva experiencia para mí, y lógicamente para ella, pero ella sufría en ese abrazo. Cuanto habría querido hacer que esa tristeza se vaya con mis besos, cuando habría querido sacarle una sonrisa diciéndole que la amo.

Cuando me tapé con las sábanas y abundantes frazadas sentí el sonido de la ducha apagarse, por un momento las antorchas del cuarto se pusieron no tan fuertes, haciendo nuestro cuarto un poco más sombrío y oscuro. No puedo dormirme, Hermione sufre realmente por algo ¿por mí¿por el hecho que nunca podremos estar juntos? Estas conjeturas son interrumpidas por sus labios desesperados contra mi mejilla. No me muevo ningún centímetro y simulo una respiración de un dormido. Finalmente, después que ella se tapó, las luces se apagaron.

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Cuando me desperté perturbada y vi el tenuemente iluminado reloj indicando que eran las cuatro y media de la madrugada, sentí a Harry moverse inquieto en su cama, escuché su cargada respiración combinada con la torrencial lluvia que se desataba desde la tarde. Me distraje mirando hacia la luz tenue que procedía desde el ventanal con puerta de nuestro cuarto hacia nuestro pequeño patio personal, la luz de la luna se filtra por esa ventana y por el tul de la cortina que vuela constante y suavemente hacia el interior, al llevar mi mano hacia mi rostro, siento como se ha resecado el camino por donde mis lágrimas pasaron silenciosas al momento de acostarme.

Aunque sea Harry será el padre de mi hijo, debo alegrarme. Volteo mi rostro y escucho como mis sábanas crujen ante mi movimiento, Harry se mueve de manera inquietante en su amplia cama, me recuerda a cuando lo cuidaba después de una de las últimas batallas, veo como una de sus frazadas va volando hacia delante, y cuando un rayo de luna ilumina su sudorosa piel, después de unos perturbadores sonidos más, su respiración se nivela. Al escucharlo moverse más claramente decido voltearme y hacerme la dormida, escucho sus pasos por el alfombrado piso del cuarto hasta que escuchar el ruido de las antorchas prenderse. ¿Con quien habrá estado soñando¿Voldemort seguirá viviendo en sus sueños?

Respire varias veces después de haber soñado con Hermione durante toda la noche, debía controlar mis emociones. Tendré que controlar mi parte física y psicológica de ahora en adelante. Miércoles, que vergüenza. Casi tener una traicionera ¿polución nocturna? ¡Durmiendo en el mismo cuarto que Hermione¡a menos de veinticuatro horas de habernos… ¿tocado¡a dos pasos de su cama! Al mirar mi reloj de mano veo que falta poco para salir a correr con los del equipo, avergonzado miro mis algo húmedos pantalones de dormir, abro la canilla de agua caliente, haciendo que poco a poco el espejo se vaya empañando y la voy regulando con el agua fría para lavarme la cara. Caracho. Qué vergüenza ¿estos proyectos no se deberían presentar en la universidad¿No hay uno que se llame como convivir con la persona que amas y deseas sin que se dé cuenta?

- Accio ropa deportiva – pronuncié en un susurro, las puertas de abren y cierran delicadamente, poso la ropa sobre la repisa especial del walking closet y en el baño me saco el – ahora sucio – pantalón de dormir para meterlo lo más al fondo posible de cesto de ropa sucia. ¿Qué pasará si pronuncie su nombre¿Qué pasará si hice algún sonido comprometedor¿Si me toqué¿Si me vio? No, no, cuando salí de ese acaloramiento Hermione Granger estaba completamente dormida. Me cambié, poniéndome un abrigo de deporte y salí con mucho cuidado del baño.

Escuché a Harry salir del baño, me extraña que haya salido media hora antes a cambiarse para salir a caminar, pensaba que ahorraba tiempo y eso lo hacía en diez minutos, ganando tiempo de sueño. Siento sus zapatillas rozar contra la alfombra del cuarto, no quiero que se vaya. Cuanto quisiera porque entrara a mi cama, me abrazara y me dijera que me quiere. Cuando daría porque pasara sus labios por mi piel, que se concentre en mis labios, baje por mi cuello y bese mi brazo, por poder desabrochar completamente su camisa, mientras él me mire con mirada pícara haciendo lo mismo con mi blusa. Oh Harry.

- ¿Harry? – sale de mis pensamientos sin quererlo, pero gracias a Dios, en forma de pregunta y no de exclamación, lo siento acercarse a mí de manera lenta pero segura, lo siento arrodillarse frente a mi cama - ¿Ya te vas?

- Si, regresaré a las siete y media listo para tomar desayuno e ir a la charla – le susurré al oído, agradeciendo que no me haya dicho depravado sexual o alguna cosa así. Realmente, la mayoría de mis sentimientos hacia Hermione son de amor, del más puro y grande amor que he sentido por alguien, es una mujer integra, bella, hermosa por dentro y por fuera. La amo. Amo cada parte de quien es, hasta de la maniática y organizada. Y cuando tengo cierto tipo de pensamientos sobre su cuerpo, sobre lo que haría con ella, simplemente me dejo llevar a veces, y cuando no lo hago vienen estas cosas. - ¿Te desperté? – le pregunté con calma.

- No… pero te escuché murmurar cosas entre sueños ¿Estás bien? – sentí como se me iba el aire y volvía a regresar al escuchar ese estás bien, recordé mi plan inicial, y que al madurar y crecer, cuando Hermione sea de otro hombre, ella solo será de esa persona y no me permitiré pensar libremente como a veces lo hago - contra mi voluntad, claro está – de ella. – Harry… ¿estás bien?

- Perfectamente Hermione – me dijo con un poco de frialdad – Duerme, no quiero que la gente piense que estás embarazada, y menos de mí. No habría cosa peor.

Ese fue uno de los momentos en los que más odie a Harry James Potter Evans. Se burlaba de mí en mi propia cara, es la persona más odiosa y desconsiderada que he conocido jamás. Decirme esto, esto que me duele tanto… ¿no hubiera sido mejor exigir que me cambien de pareja? Más saludable para mí por lo menos, no tendría que pensar tanto en él ni en lo… lo otro. Juro que si hubiera tenido mi varita en ese momento, un buen hechizo le habría hecho recordar siempre que cosas decir y que no en frente de mí. Cuando el cerró la puerta al caminar con elegancia y prisa, las lágrimas de tristeza y rabia cayeron de nuevo, sobre mi desvelado rostro.

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Sentí unos tibios dedos pasar por mi rostro, cuando me incorporé poco a poco escuchando el ronroneo de mi gato y los pequeños sonidos que hacen mis sábanas, note a Harry arrodillado al costado de mi cama. Pude observar con especial detenimiento como sus ojos pasaban por la piel descubierta que deja mi pijama. Escuché "Hermione" un par de veces hasta que quede recostada en mi almohada, lo miré y él sonrió. Sus cabellos azabaches están húmedos y su rostro se ve pulcro y renovado, por fracciones de segundos me quede admirando su cuerpo recubierto por el uniforme del colegio.

- Vamos Hermione – le dije dándole la mano, ella se levantó soñolienta pero pulcra, las ventajas de darse un baño nocturno – No quiero que te quedes sin desayunar, no quiero que te desmayes.

Eso me recuerda a lo que le dije hace unas horas, si tan solo ella supiera lo que me encantaría que estuviera embarazada de mí, lo que me encantaría hacerla mía por las noches, decirle que la amo, protegerla y cuidarla. Cuando estaba con Voldemort pensaba que la felicidad en mi vida nunca la iba a conseguir, que nunca podría tener tiempo futuro para ser feliz. Lo malo es que no me di cuenta que en esos momentos de amistad y algo más que compartía con ella ya era feliz. Muy feliz. Pero ahora, cuando estoy a punto de salir de mi "burbuja" a un mundo lleno de gente que la apartará de mí, me pregunto¿seré feliz algún día¿Se puede ser feliz estando lejos de tu alma gemela? Mejor dicho¿Sin tu alma gemela? En mi modo de ver las cosas, eso no es vida.

Y sin embargo lo tendré que hacer, porque demostrar amor por tu alma gemela, también es dejar que ella sea feliz, y Hermione, conmigo, no lo será. Aunque sea puedo notar todavía como se restriega un poco sus bellos ojos color chocolate y se levante con cansancio.

- ¿Ya estás listo? – me dijo con voz apresurada, entrando en el walking closet - Te cambiarás siempre en los vestuarios ¿no?

- Si – escuché desde dentro del baño, abrí la canilla del agua y me lavé la cara, aseándome y poniéndome el uniforme del colegio. Me peine como pude, pero mis rizos castaños no querían ceder. Abrí mi botiquín del baño, y dirigí mi mirada hacia el pequeño estuche donde guardaba las cosas de maquillaje esenciales que casi nunca me pongo. Saqué uno y dudé, Harry ya me conoce, no necesite verme adulterada. Me puse mi crema de las mañanas y salí.

Las camas estaban perfectamente tendidas, la chimenea deshollinada y las cortinas de nuestro cuarto corridas, dejando entrar un espectacular sol mañanero que iluminaba el cuarto con armonía. Harry estaba sentado en su escritorio escribiendo un par de papeles, él levanto la mirada y nuestros ojos se conectaron una vez más, rápidamente guardo lo que escribía en un folder y lo guardo en sus cajones. Mientras yo me dirijo a mi ordenado escritorio, escucho como la silla del escritorio de Harry se mueve, y sus pasos por el piso alfombrado dirigirse hacia mí.

- Hermione – le digo unos pasos atrás de ella, puedo ver su seductor cuello, su cremosa y blanca piel seduciéndome, el sol iluminando sus cabellos castaños y las pequeñas y pocas pecas castañas que se esparcen por la parte superior de su nariz. Llevo mi mano hacia sus cabellos y coloco un mechón detrás de la oreja, ella sonríe y me da la mano.

- Dime Harry – me dice pausadamente, mirando a un punto inexistente – Y apúrate, no vaya a ser que crean que estoy embarazada, o peor, de ti – la conozco demasiado bien para saber que es una clara indirecta sarcástica, en la cual se daña a si misma por decirlo.

- Bueno, te quería decir justo eso, convencí a un par de elfos que nos prepararan el desayuno aquí – me dijo mi ojiverde preferido abriendo la puerta de vidrio que no se notaba del vitral de nuestro cuarto, de pronto salimos a nuestra propia terraza, bajando escalones de piedra y tierra, al costado de arbustos y flores. Había una mesa debajo de un gran árbol algo cerca del lago, un inmaculado mantel blanco la cubría, y encima de este un desayuno variado y delicioso.

- Así que convenciste a un par de elfos – le dije después de caer en sus caballerosos encantos, y estaba untándole mermelada a mis tostadas con queso. – Mmm…

- No te preocupes, les pagué – sonreí sin querer, esas son las cosas por las que cada día Harry me gusta más, se acuerda de pequeños detalles que a mí me agradan, lo malo de todo esto es que no iniciábamos mucha conversación, como que cuando estábamos enfrascados en una conversación tipo de los viejos tiempos, pero con miradas que me volvían loca, Harry de pronto realizaba algo y se detenía, opacándose. - ¿Cómo dormiste? – me pregunto de pronto, mientras mordía una manzana.

- Más o menos, en unos momentos no pude dormir – le dije tratando de no sonar "me siento incómoda durmiendo contigo al lado", - Debe ser la cama, todavía no me acostumbro.

- Sí, eso debe ser – le dije a Hermione pasando mi brazo para rascarme la zona alta de la espalda, ella inocentemente se ensucio con la crema de la fresa que estaba comiendo, dejando en la parte superior izquierda de su labio una manchita de crema. – Bueno, vamos yendo, fue lindo hacer esto.

- Y una suerte para los elfos – le dije sin notar que Harry ya estaba atrás mío para retirarme la silla, pude notar sus seductores brazos tendiéndome la túnica negra para después con su pañuelo limpiarme la mancha. Me sentía como una niña que va por primera vez al colegio. Pero, porque Harry era tan ¿así? Es decir, tan caballeroso, atento y pasional cuando de pronto, estábamos bien y dejaba de hablar, como si se acordara de algo. Pero lo único que esos vacios hacen en mi son pensar que no soy lo suficiente para él. Y eso no es así, no es por ser egocéntrica, pero, no creo que el piense eso de mi y aunque no tenga el físico perfecto, el amor viene por otro lado. – Gracias Harry – le dije entrando finalmente al cuarto, recogiendo mi bolso y saliendo de nuestro departamento. Juntos. Como debe ser.

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¡Feliz Cumpleaños Hermione!

Bueno, en primer lugar, antes de presentar mi lista de excusas, quería decir algo. Le deseo lo mejor a mi personaje favorito Hermione Jane Granger, espero Hermione que te divorcies de Ron y te cases con Harry como debió de ser. Después de todo, el amor verdadero dura para siempre. En segundo lugar, quería decirles que yo tenía toda la intención de incluir aquí el nacimiento, pero, dadas las circunstancias y un grupo de personas que me han rogado publicar aunque no tenga lo del bebé, lo he hecho. ¡No me odien¡Di todo lo que pude! El próximo capítulo será exclusivo para el bebé. Y será espero que pronto. ¡Sí! Bebé y pronto! Es que la verdad estos últimos días he estado muy ocupado, no tengo inspiración para escribir lo del bebé como quisiera que este escrito y tiene que estar escrito bien obvio. Así que los dejo con este capítulo "de transición" donde el estúpido de Harry XD… etc. Como sea. Bebé y pronto. ¡Lo prometo!

Espero sus comentarios de como quieren que sea enfocado el

MUCHISIMAS GRACIAS A:

Danny Hogg, Sparkly Diva, Verito, Camili Manina, Jandricony, Petakita, Patty Potter, Rossy Radcliffe Watson, Pottercita, Marta, Rochelle, Juan Pablo, Lyanbeth, Atenea, Cecilia Garcia, Danny 1989, Rose, Xia de Malfoy, Hermione de Potter Granger, Sakura, Bell Potter, Viko, Ame de Lune, Carlita Potter, Hhrldg Black, Ana, Ady, The Darkness Princess, Aidee, Karen Emma, Giin Potter, Mia Letters.

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¡GRACIAS!

HarryHermione
Ayer, Hoy, Siempre.