Capítulo 10
En realidad estaban disfrutando de una noche clara en el nuevo sitio donde habían montado el campamento, la primera que tenían en bastante tiempo. Ron les había sugerido que comieran fuera porque, a pesar de que hacia frio, sinceramente, la tienda comenzaba a ser un poco deprimente. Ahí fuera tenían una bonita vista de las estrellas, y parecía que el mundo era un poco más grande de lo que a veces daba la impresión, atrapados detrás de las paredes de lona.
Harry acababa de entrar para limpiar los platos y prepararse antes de hacer la primera ronda, lo que dejó a Ron fuera, a solas con una Hermione bastante tensa.
-Buen sitio- comentó inclinando la cabeza vagamente para señalar el campamento. Ella había sugerido la zona esa mañana y esperaba que captara lo que le acababa de decir como un pequeño cumplido. Si lo hizo, no le dio muchos indicios.
Hermione se inclinó hacia delante para volver a encender una llama azul dentro de un tarro para Harry antes de ponerse de rodillas y levantarse.
-¿Te importa si uso el baño primero? Necesito una ducha- le dijo suspirando-. No voy a tardar.
-Claro, adelante- le dijo él poniéndose de pie para seguirla dentro de la tienda justo cuando Harry salía de nuevo para empezar su ronda de vigilancia.
-Buena suerte- le deseó Harry sonriendo esperanzado mientras Ron pasaba a su lado.
Media hora más tarde, Ron había vuelto de lavarse los dientes y se había encontrado a Hermione paseando de un lado a otro frente a su cama. Él la miró en silencio, esperando a que ella le mirara a los ojos… lo cual hizo, muy rápidamente y con la frente fruncida. Pero antes de que pudiera decirle algo, ella agachó la cabeza y pasó junto a él, desapareciendo en la sala de estar y yendo hacia la cocina.
Una parte de él se preguntaba si se suponía que debía seguirla, pero le había dado la impresión de que quería escapar de él. Sin tener ni idea de qué hacer, optó por sentarse en el borde de su cama en silencio, pensando que sería un pequeño milagro si descubría antes de dormirse qué demonios estaba pasando…
Los minutos pasaron y se dio por vencido, estirándose en la cama, encima del saco de dormir y metiendo una mano debajo de la cabeza.
-Tengo que pedirte disculpas.
Torció la cabeza torpemente para mirar hacia la solapa que separaba la sala de estar del dormitorio, donde se encontraba una bastante incómoda Hermione. No la había escuchado volver, perdido como estaba en sus pensamientos. Y sus palabras no le hicieron sentirse menos confuso. No es que antes ella le hubiera dicho que lamentaba algo entre ellos, pero, sinceramente, ninguno de los dos iba a encontrar la experiencia muy familiar. "Casi mueres" había reemplazado a "lo siento" en más de una ocasión, y lo demás había sido un poco demasiado embarazoso como para enfrentarlo directamente.
-¿Por qué?- fue todo lo que pudo pensar en responderle.
Hermione dio un par de pasos, tentativa, antes de detenerse de nuevo.
-Por muchas cosas, en realidad.
No se le ocurría nada, además de haberlo ignorado durante los dos días anteriores, que de todos modos pensaba que era culpa suya, así que se sentó a mirarla, listo para protestar, pero ella se le adelantó.
-Te he hecho sentir incómodo- bajó la mirada y el pelo se inclinó ligeramente hacia delante para arrojar sombras sobre su rostro.
-¿Cuándo?- Ron parpadeó, pensativo. Claramente eso estaba mal, así que no podía adivinar a qué se refería.
-Ya sabes cuándo. Ayer por la mañana.
De acuerdo. Lo justo era admitir que había estado… un poco enfadado el día anterior. Pero definitivamente no había sido incomodidad. No de la forma en la que se refería ella.
-Estaba frustrada contigo por algo en lo que no podías hacer nada- continuó ella, comenzando a caminar de nuevo de un lado a otro, sin mirarlo directamente-. Solo estaba… nunca he hablado de este tipo de cosas… No debería haberme acostado así, solo con una camiseta y esperar que…- se estremeció, interrumpiéndose-. Claro que ya sabes que nunca antes he compartido la cama con alguien. Y no pensé en lo que podría pasar… estando tan c-cerca de ti. La mayoría de las noches ni siquiera recuerdo mis sueños, y cuando lo hago, últimamente no son particularmente agradables. Merlín. Solamente…- dejó de caminar y negó con la cabeza-. Bueno, no tendrás que volver a preocuparte ahora que vuelves a dormir en tu cama.
A Ron lo inundaban alrededor de un centenar de pensamientos diferentes sobre lo que acababa de decirle, algunos de los cuales hicieron que sintiera que su corazón le iba a hacer un agujero en el pecho por latir tan rápido… pero probablemente debería considerar primero el más urgente.
-¿Ya no quieres que me quede más contigo?
La confusión brilló en el rostro de Hermione cuando finalmente lo miró.
-Yo no he dicho eso.
Ron repitió en su mente lo que le había dicho, y no pudo hacer que significara nada más aparte de ser un cortés intento de decirle que le diera un poco de espacio.
-Bueno, sí…- respondió él-. Algo así hiciste…
-Anoche no te dije que te fueras.
La comprensión lo iluminó, y podría haberse reído si no hubiera habido tantas otras cosas en su mente más allá de esa pequeña parte de lo que obviamente era un malentendido mucho más grande.
-Espera un momento. ¿Crees que no dormí en tu cama anoche porque tuviste un sueño y te encerraste en el baño?
Hermione cerró los ojos, claramente demasiado avergonzada como para si quiera decirle que sí.
-Eso es…- Ron hizo una pausa y negó-. Oye, lo siento, yo…
-No puedes disculparte- lo cortó ella abriendo los ojos otra vez, con la cara rosa.
-¿Por qué no?
-Porque es culpa mía.
Sabía que Hermione había empezado la conversación en un intento de disculparse con él, pero no tenía sentido. No quería que ella lamentara nada. La frustración se apoderó un poco de él mientras la miraba.
-¡Pero no soy yo el que está enfadado, joder! ¡No me has hecho nada!
-¿No me has estado escuchando? Antes de lo de ayer, estábamos más o menos…- hizo un gesto vago, pero Ron pensó que en cierto modo lo entendía-. Y no sabes cuánto significa para mí. Terminas haciendo mucho por otras personas y creo que empiezo a darme cuenta de que no sé dónde termina. Y solo desearía poder ser diferente.
Ron reunió un segundo las palabras. Si no empezaban a tener mucho más sentido en voz alta, sería como todas esas otras veces, cada uno constatando el hecho de que tenían demasiado miedo de decir lo que sentían sobre el otro.
-¿Cuántas veces hemos pensado algo jodidamente estúpido el uno sobre el otro y luego hemos descubierto que estábamos equivocados?- le preguntó Ron mirando cómo se humedecía el labio inferior-. Y esa parte de ti que quiere ser diferente… No tengo ni idea de lo que estás hablando, pero puedo garantizarte que no estoy de acuerdo.
Algo parecido a la esperanza y a la timidez flotó entre ellos cuando Hermione le devolvió la mirada, pero luego desapareció.
-Simplemente… Ron, aprecio lo que dices, pero… lo siento. No creo que ni siquiera sepas lo que he estado haciendo.
Hermione retorció la manga del jersey y fue entonces cuando él se dio cuenta de que estaba bastante vestida en comparación con lo que lo había estado últimamente. Se había acostumbrado demasiado a camisetas pequeñas y pijamas finos… y más recientemente, a piernas desnudas…
-¿Qué has estado haciendo?- le preguntó en voz baja, nervioso.
Podía ver en cada facción de su rostro, en cada pequeña tensión de su postura, que preferiría hacer casi cualquier cosa a responderle a la pregunta. Pero también podía decir por la forma en la que tenía la mandíbula apretada, las manos cerradas en puños, que de todos modos le iba a responder con sinceridad.
-Si soy honesta, jamás creí que tendría que decírtelo- y se estremeció, esas palabras era claramente más para ella que para él-. He-he estado… más o menos… tratando de hacer que hicieras un poco… más.
Ron contuvo el aliento mientras esperaba, observando cómo a Hermione se le aceleraba la mirada mientras decía sus siguientes palabras.
-Pero… esperaba resolverlo sutilmente, y luego vino ese estúpido y maldito sueño.
Hermione cerró los ojos un segundo, y le lloraban un poco cuando los abrió. Se abrazó a sí misma y comenzó a hablar tan rápido que algunas de sus palabras se confundieron.
-Y me temo que lo he echado todo a perder, porque tú has sido tan increíble y yo… no puedo dejar de pensar en cómo quiero que m-me toques, como lo hiciste en mi espalda, pero masqueeso… y me he acostumbrado a sentirme de esa manera, aunque no me he acostumbrado a que estés tan cerca como para que en realidad puedas hacer algo al respecto. Pero no lo has hecho. Y no es culpa tuya. Sin embargo desearía poder ser diferente, porque veces deseo no ser simplemente inteligente, sino alguien con el que te sientas cómodo y te guste estar cerca. Me gustaría que me vieras como te veo yo… como en mi estúpido sueño.
La garganta de Ron estaba tan seca cuando ella terminó de hablar que iba a necesitar al menos un pequeño lago para arreglarlo.
Había tantas cosas que no se podía creer y otras tantas que estaban tan sorprendentemente mal que no tenía ni idea de por dónde empezar. Tuvo que elegir un lugar, porque Hermione tenía razón en eso, las lágrimas silenciosas se le escapaban lentamente de los ojos y tenía la cara y el cuello del mismo color que las cortinas de las camas de Gryffindor.
-Bueno. Este es probablemente el problema más fácil que hemos tenido- se las arregló para decirle, con voz áspera y grave, que sospechaba que la ponía aún más nerviosa.
-¿Cómo?- Hermione prácticamente gimoteó; evidentemente le resultaba difícil seguir de pie porque casi se desplomó al sentarse en el borde de su cama, frente a él.
-Creíste que no dormí en tu cama porque estaba incómodo por tu sueño, lo que es completamente incorrecto- le explicó-. Y ahora piensas que no… tengo ese tipo de pensamientos sobre ti porque he sido malditamente cuidadoso para que no lo supieras.
El drástico cambio de su expresión le demostró que estaba en lo correcto; Hermione abrió los ojos como platos, separando los labios… Había cometido algunos errores estúpido, pero ese era uno de los más ridículos que podía recordar… al menos últimamente.
-Pero- Hermione se aclaró ligeramente la garganta-, ayer por la mañana huiste, y cuando al fin volviste a la tienda, apenas me mirabas…
Oh, Hermione había tenido una impresión equivocada sobre todo. Él podía arreglarlo, pero tenía que seguir repitiéndose, una y otra vez, que ella ya había hecho la parte difícil y había admitido sentir algo más de lo que alguna vez habían mencionado.
-Ah, joder…- se pasó una mano bruscamente por la cara-. Después de… ya sabes… Salí e hice lo mismo que hiciste tú en el baño.
La había dejado tan sorprendida que durante un segundo se le cortó la respiración. Bueno, debería haber sabido que en algún momento llegaría a algo como eso. Tendría que decírselo, en palabras reales, y solo llegaría ahí haciéndola llorar antes.
-¿Qué crees que hice en el…?- pero Hermione se interrumpió, aturdida. Sus siguientes palabras salieron como en un susurro chillón-. ¡¿Sabías lo que estaba haciendo?!
Si Ron hubiera necesitado más pruebas de que sus vagas sospechas sobre lo que ella había hecho eran correctas, ahora no las necesitaba para nada.
-Usaste un hechizo silenciador, así que… me lo imaginé- le explicó quedamente-. Esperaba, más bien…
-Oh, Merlín, esto es muy vergonzoso…- Hermione volvió a cruzarse los brazos sobre el pecho, las manos cubiertas por las mangas demasiado largas. Ron quería saltar hacia delante, hacia la parte donde estaba acurrucada en su cama y él la estaba abrazando…
-¿Te has perdido la parte en la que he admitido que hice lo mismo?
Un pequeño chillido se abrió paso entre los labios entreabiertos de Hermione, que negó con la cabeza.
-Pero… ¿por qué?
Ron tenía la cara demasiado caliente y las palmas ligeramente sudorosas y ella parecía estar demasiado nerviosa, con el cabello rizado en todos los ángulos y cayéndole sobre los hombros… Tenía los ojos enrojecidos, la nariz estaba de un rosa intenso, y su pecho se movía visiblemente con cada respiración. "Por qué" era la pregunta más ridícula que alguna vez le había hecho.
-Llevabas puesta mi camiseta y nada más, y además estabas haciendo ruiditos. E… incluso si no los hubieras estado haciendo… no tienes ni idea. De hecho, estaría jodidamente orgulloso de mí mismo por haberlo escondido tan bien durante malditos meses en esta maldita tienda si no te hubiera hecho pensar que no quería…- no iba a decirle eso todavía.
-Todo en mi es simple, excepto mi pelo, que es peor que eso- comenzó Hermione sacudiendo lentamente la cabeza. La incredulidad inundó cada uno de sus rasgos mientras exhalaba temblorosa-. Tú… ya te has enrollado con alguien con quien la mitad de Hogwarts querría estar. La verdad es que trato que no me importe, te lo juro, pero no me puedo comparar con chicas así.
A la mierda el "por qué".
Eso era lo más absurdo que había dicho Hermione.
-Eres mucho mejor que todas ellas- dijo imparcial, impresionado con su propia voz. Ella no podía pensar que no lo estaba diciendo en serio. Realmente no podía.
-Para- los brazos de ella se aflojaron sobre su pecho y cayeron hasta el colchón, donde se apretaron a cada lado de sus muslos. ¿No lo veía en serio?
-Esto es una estupidez. He querido decir todo lo que he dicho. Tienes que confiar en mí- Ron se pasó una mano por la parte posterior de la cabeza mientras la veía tragar saliva.
-Lo hago- confesó en voz baja-, pero esto es diferente.
-De verdad que lo siento- repitió Ron acordándose de que ella no quería que se disculpase, pero a la mierda eso también-. Supongo que debería haberlo dejado más claro, pero es jodidamente aterrador. Nunca… No tengo esos pensamientos con nadie más. Nunca lo he hecho.
¿Por qué iba a ser eso un shock para Hermione? ¿Por qué algo de todo eso…? Tuvo que evitar caer en la espiral a la que lo conducía ese camino, aceptando que al menos en ese momento, con un poco más a la vista, podría dejar de adivinar de manera incorrecta lo que ella sabía sobre sus sentimientos hacia ella.
-¿Qué quieres decir con que nunca lo has hecho?- le pregunto tensa. Entonces era eso realmente.
-Quiero decir que he estado… mierda… he estado pensando en besarte y mucho más que eso durante varios años.
-Cuidado- le susurró a través de lo que sonó sospechosamente como un grito de alivio.
-¿Con qué?- había estado pensando en ello, pero casi que había dejado de hacerlo hacía un tiempo, cuando se dio cuenta de que había descubierto el por qué Hermione estaba tan enfadada. ¿Qué sentido tenía ya el no decirlo?- ¿Forma esto parte de lo que no querías que te dijera?
-Todavía no. Aunque es posible que te estés acercando…- entrecerró los ojos y comenzó a sonreír-. ¿En serio piensas en mí de esa… manera?
-Sí, definitivamente… Creo que te sorprenderías si lo supieras con exactitud.
-No creo que puedas impresionarme- murmuró ella-. No sabes lo que pienso exactamente sobre ti…
Había estado tan ocupado tratando de convencerla de que tenía pensamientos sexuales casi constantes sobre ella, que se había saltado la parte en la que todo había comenzado porque Hermione tenía el mismo tipo de pensamientos sobre él. Ahora, la comprensión del día anterior (que se estaba enfrentando al hecho de destrozar la imagen inocente de Hermione) se reproducía en su mente. Solo había intentado pensar en ella de esa manera para dominar sus fantasías. Pero, en cierto nivel, había sabido que no era verdad. ¿Qué demonios se suponía que debían hacer ahora? En realidad podía pensar en muchas cosas, las cuales implicaban, todas ellas, en dejar a Harry fuera toda la noche…
Sin duda Hermione tendría una mejor solución, una que tuviera en cuenta el hecho de que vivían a la fuga y de que estaban en medio de una enorme guerra tratando de sobrevivir.
-De acuerdo- Ron respiró hondo y ella le sostuvo la mirada, con la cara una sonrojada-. ¿Qué hacemos al respecto?
Hermione se rió ligeramente, intentando meterse un poco de cabello detrás de las orejas.
-Tenemos que hacer algo- suspiró ella aunque no de manera frustrada. A Ron se le revolvió el estómago con ferocidad, y se le crisparon las manos-. Pero también quiero… guardar algo. Creo que si lo hacemos, quizás, de alguna manera, haríamos todo lo posible por seguir con vida.
Eso dolía, pero le hizo querer abrazarla y enterrar el rostro entre su pelo para llorar. La verdad era que, en general, estaba de acuerdo con ella. Lo había hecho desde que ella le había pedido desesperadamente que se detuviera cuando estuvo muy cerca de decirle que la quería. Aún seguía creyendo que Hermione no sabía el alcance completo de lo que no le había dejado que le confesara, pero también sabía que probablemente ella habría estado más desesperada por evitar decírselo ella.
Una parte de él sospechaba que era porque ella pensaba que iba a morir. O que los dos lo iban a hacer. Hermione podía pasarse todo el día diciendo que quería dejarlo para el final, tener esa luz brillando delante de ellos, para que pudieran alcanzarla en algún momento. ¿Pero, podía estar también pensando que tal vez la muerte sería un poco más fácil si mantenían levemente las distancias?
Y luego estaba la parte más dolorosa de todas: lo desconocido.
-¿Y si la guerra continua durante… qué sé yo, años?- le preguntó Ron, su rápido pulso no era capaz de ahogar la desesperación por un futuro mucho más temprano que tarde.
-No creo que pueda esperar tanto- admitió Hermione mientras una pequeña y tímida sonrisa de extendía por su rostro. Ron se la devolvió, aliviado al ver que estaban de acuerdo en ese punto.
-Entonces…- comenzó a decirle, pero el resto de sus palabras solo iban a ser una repetición de la pregunta que ya le había hecho. Hermione se humedeció los labios y se aclaró la garganta.
-Si es necesario, te detendré- le dijo ella simplemente, pero él sabía que le estaba dando un montón de permiso en esa sola frase. También sabía que la podría convencer fácilmente para que olvidara la idea de guardarse algo para el final de la guerra, y, en su lugar, hacer todas esas cosas que ambos querían. Pero, extrañamente, se dio cuenta de que realmente no quería. Aún no. Ya habría tiempo para saborearlo, para disfrutar a fondo de cada momento, de cada cosa nueva. Eso es lo que significaba para ella, y se sentía genial al imaginárselo. Ron sabía que probablemente habría momentos que los que ambos lo lamentarían, pero esa noche estuvo de acuerdo con ella.
-Quítate el jersey- dijo él de inmediato, sorprendido por la propia audacia de su solicitud.
Hermione se estremeció y cerró los ojos un segundo antes de ponerse de pie. Él también lo hizo cuando ella le dio la espalda, cruzando los brazos frente a su cuerpo y agarrando el dobladillo inferior de la prenda, tirando del jersey por encima de su cabeza. La camiseta se le enredó y se le subió hasta la mitad del torso antes de descartar el jersey y dejarlo caer al suelo, sin molestarse en bajarse la camiseta.
Ron dio un paso más cerca de ella y luego otro, hasta que pudo sentir el calor del cuerpo de Hermione contra el suyo, sin llegar a tocarse.
Levantó la mano izquierda, dándose cuenta de que estaba temblando un poco, y colocó las puntas de los dedos sobre su desnudo hombro izquierdo, animado por el hecho de que Hermione había soltado un jadeo ante su toque, incapaz de verlo porque seguía dándole la espalda. Ron se movió muy lentamente hasta que le cubrió el hombro con la mano, y luego, con la misma lentitud, comenzó a deslizarla por el brazo. El cuerpo de Hermione se movía con cada respiración, se agitaba un poco, y Ron se concentró en el tembloroso sonido de sus exhalaciones.
Nunca, jamás, había tocado antes a alguien de esa manera, y lo estaba volviendo loco. Cuando llegó con la mano hasta su codo, Hermione levantó el brazo hacia un lado, solo un poco, casi como si estuviera demasiado impaciente como para esperar a que él se moviera más allá. Ron tragó saliva y arrastró la mano el resto del camino hasta su muñeca antes de retirarla, lentamente, hasta que solo las puntas de sus dedos la seguían tocando. Recordó lo increíble que se había sentido cuando ella lo tocó de esa manera, los dedos de Hermione rozándole muy suavemente el antebrazo, por lo que empezó a ir hacia arriba de nuevo, tan suavemente que apenas estaba haciendo contacto con su piel.
Hermione soltó un aliento ruidoso, un pequeño chillido al final que hizo a que a Ron se le debilitasen las piernas. Llegó hasta su brazo y, con mucho cuidado, envolvió sus largos dedos alrededor del bíceps, cerrando los ojos y balanceándose un poco hacia delante, ligeramente mareado. Luego, levantó la mano derecha para copiar a la izquierda antes de moverse hacia arriba de nuevo, las manos ahora sobre sus hombros, continuando hasta los lados de su cuello. Podía sentir el pulso de Hermione, un pequeño movimiento de su mandíbula mientras respiraba por la boca. Entonces, ella se inclinó hacia atrás, su cuerpo finalmente tocando la parte frontal del suyo, y obligó a Ron a mover las manos más hacia delante.
Se dio cuenta de inmediato de que el trasero de Hermione estaba ahora contra su entrepierna y gimió. Ya se podía olvidar de esconderle eso, nunca más.
Un millón de pensamientos y miedos se le pasaron frenéticamente por la mente; finalmente asumió que probablemente debería moverse, sin embargo no sabía muy bien cómo hacerlo. No estaba seguro de la cantidad de peso que Hermione tenía apoyada contra él. Bajó la frente hasta la parte superior de su cabeza, tratando de evitar que ella pensara en algo irracional como que en realidad él no la quería. No estaba seguro de si podía ser más claro, aunque ese era exactamente el problema…
-No me importa- le susurró ella con una voz muy pequeña y vacilante-. A menos que sea incómodo para ti…
-Incómodo no es exactamente la palabra correcta…- murmuró contra la parte posterior de su cabeza.
Alzó la suya, sin dejar de mirar hacia abajo, y se acordó de cuanta piel había revelado el jersey al haberle levantado la camiseta. Hermione tenía la espalda desnuda desde la parte inferior de las costillas hasta la cintura. Antes de que Ron pudiera pensar en lo que estaba haciendo, dejó caer las manos hasta sus caderas y le tocó la piel que acababa de ver con mucha suavidad. Ella gimió, gimió de verdad, muy suave, y él sintió que a ella se le tensaban los músculos del estómago donde las puntas de sus largos dedos se curvaban.
-Quítate la camiseta- le ordenó ella y Ron se congeló, abrumado por el sonido de su voz y percatándose de cómo debía de haber sonado él cuando le había pedido algo similar.
La soltó e hizo lo que le había pedido, extendiendo la mano por encima del hombro, agarrando la camiseta por la espalda y tirando de ella por encima de la cabeza, sobresaltándose al verla frente a él, mirándolo, cuando se la quitó. La camiseta apenas había tocado el suelo cuando las manos de Hermione estaban sobre él. Sus dedos fríos y ligeros trazaron sus costados y él levantó los brazos ligeramente, ofreciéndole, sin darse cuenta, un acceso más fácil. Llegó hasta sus costillas y se movió hacia adentro, aplastando las palmas de las manos contra su pecho y mirándolas allí, sobre él. Ron nunca se había dado cuenta de lo sensible que era su piel hasta ese momento; era como si cada nervio de su cuerpo estuviera hormigueando.
-¿Podemos… tumbarnos?- le preguntó Hermione ahogándose un poco con sus propias palabras.
-Claro- dijo, sorprendido de lo baja que había sonado su voz.
Hermione se movió primero, y él la siguió, acostándose de lado para quedar frente a frente bajo la manta. Todo era un millón de veces más angustioso, de la manera más brillante posible, ahora que sabía lo que estaba sintiendo Hermione. Ella extendió la mano y pasó los dedos por su mandíbula, por un lado de su cuello. Ron tenía tantas ganas de besarla que podría morirse.
-Prométeme que solo quieres esperar porque realmente crees que vas a sobrevivir- soltó Ron con brusquedad, necesitando su respuesta tanto como necesitaba sentir los labios de ella sobre los suyos, sus manos sobre él…
-No pienso morir antes de que me beses- le susurró ella y Ron sintió que la totalidad de su anhelo doloroso se convertía de inmediato en esperanza.
-Entonces no lo haré hasta que todo esto acabe.
Hermione frunció los labios, y parecía estar en una encrucijada.
-Eso es lo que quiero, ¿verdad?- le preguntó como si estuviera debatiendo consigo misma, frustrada-. ¿Entonces puedo tener… algo más?
Ron tragó saliva, sonriendo.
-Date la vuelta- le susurró con voz ronca.
Hermione lo estudió un momento antes de darse la vuelta hacia el otro lado. Mientras ella se acomodaba, Ron le puso el pelo sobre el hombro, dejándole así el lado derecho del cuello expuesto. Reunió toda la valentía que tenía mientras se levantaba sobre el codo y bajaba la cara, cerrando los ojos antes de que sus labios le tocaran la piel. Hermione jadeó e inclinó la cabeza contra la almohada, facilitándole un poco más el acceso.
Joder, no se podía creer que le estaba besando el cuello a Hermione. Se le habían entumecido los pies y todavía tenía la mano enterrada entre su pelo para mantenerlo apartado de su camino; movió los labios sobre su piel, separándolos medio centímetro y probándola.
-Ron- la escuchó susurrar, y apretó los ojos con más fuerza, abrumado.
Movió la boca hasta detrás de su oreja; la respiración de Hermione se hizo más rápida cuando la lengua de él apenas le rozó la piel caliente del borde de su cabello. Luego volvió a bajar, movió la mano lejos de su pelo para acariciarle el brazo como si llevara una pluma. Ella dobló el codo, alcanzando su mano y entrelazando los dedos entre los suyos mientras los labios de Ron se cerraban alrededor de la curva externa de su cuello, que rápidamente descubrió que era un punto muy sensible. Hermione le apretó la mano, movió las piernas y se estremeció.
Tenía que para o jamás podría hacerlo. Levantó la boca unos centímetros, jadeando contra su piel, ligeramente húmeda por sus besos.
-Merlín…- suspiró Hermione tirando de la mano de Ron por encima de su cuerpo, para que descansase sobre el colchón frente a ella-. ¿Qué puedo hacer para hacerte sentir así?
-Cualquier cosa.
Presionó la nariz en el hueco de la clavícula de Hermione y ella se movió hacia atrás, alineando su cuerpo con el de Ron.
-Ermyonn- murmuró contra su piel, su erección presionada bajo dos capas delgadas de pijamas y ropa interior.
Hermione guió la mano de Ron hasta su boca, cerrando los labios alrededor de la yema del pulgar, y él contuvo el aliento mientras ella se movía hacia el interior de su muñeca.
Los dos se paralizaron cuando el sonido de unos platos los interrumpió. Harry estaba en la cocina. Sin embargo, ella no le soltó la mano. En lugar de eso, se acurrucó un poco más cerca de él, su culo de nuevo contra su entrepierna, y Ron se mareó. Dejó caer la cabeza en la almohada detrás de la de ella, con el corazón latiéndole con fuerza.
Pasaron unos minutos, simplemente escuchando y Ron se concentró en la respiración irregular de Hermione, en el movimiento de una de sus piernas delante de la suya, en su mano abriéndose y cerrándose alrededor de sus dedos una y otra vez.
Y al fin, silencio. Harry había vuelto a salir de la tienda.
-No me importa si lo sabe- susurró Hermione-, pero eso podría haberlo incomodado- Ron podía escuchar la sonrisa en su voz, y se rió entre dientes.
-De todos modos deberías dormir- le sugirió pensando en que su ronda empezaría en unas pocas horas.
-No quiero dormir.
Ron sonrió con los ojos fruncidos. Pero, tras unos momentos más en silencio, movió los dedos entre los de ella y Hermione suspiró.
-¿Estás bien?- le preguntó ella en voz baja.
-¿A qué te refieres?
Hermione movió las caderas un poco hacia atrás y Ron se tuvo que morder el interior de la mejilla con fuerza.
-Joder…
-Lo siento- le susurró.
Respiró para tranquilizarse, cerrando los ojos de nuevo. Parte de él sabía que eso podría ir mucho más allá, estaba bastante seguro de que ella también lo quería. Pero otra parte, todo él en realidad, cada pedazo que sabía, en lo más hondo de su ser, que ella era eso para él, que lo que estaba ocurriendo entre ellos era eso… Sabía que iba a ser mejor de esa manera. Esperar.
-Sobreviviré- le dijo con voz entrecortada, apenas creyéndose lo que decía.
-No estoy segura de que yo lo vaya a hacer- Hermione se estremeció y la sonrisa de Ron se extendió mientras enterraba el rostro entre su cabello.
Y como no quería que acabase el año dejando la traducción en un punto en el que estaban medio "peleados", me he puesto las pilas y, sabiendo que este capítulo era tan genial, os lo he traído como regalo de navidad jajaja. Espero que lo hayáis disfrutado, porque a mi es uno de los que más me gustan.
Ahora sí que sí, hasta que no acaben las fiestas no voy a poder seguir con el ritmo de las actualizaciones, así que nos vemos después de reyes. Os deseo un feliz año a todos y os doy las gracias por vuestro apoyo. Un beso enorme!
