Más que un niño:¡Diablos al instituto otra vez no! Epílogo
El amanecer anunciaba un día frío aunque soleado. El cielo aún rojizo y los cantos de las aves a los primeros rayos de sol, hacían que lo que había ocurrido esa noche pareciera ahora imposible.
El instituto estaba rodeado por coches de la policía y una ambulancia giraba sus luces frente al centro. Dentro de ella, dos chavales cubiertos de vendas esperaban a que los adultos responsables de ellos vengan a recogerlos.
Tanto los padres de Jimmy, que habían acudido alertados por la policía, como Sam, Charlie y Clara estaban hablando con los agentes. Los tres jóvenes inconscientes habían sido trasladados al hospital, donde parecen estar recuperándose bien aunque no recordaban lo que había pasado, según había dicho el paramédico que atendió las lesiones de Dean y Jimmy.
Sam, Charlie y Carla estaban tejiendo una historia para la policía. Había exculpado a los adolescentes implicados, ya que habían actuado poseídos, y dijeron haberlos encontrados sin sentido en el suelo, seguramente drogados por el director.
Carla explicó que se había quedado a vigilar el centro acompañada por Charlie, ya que sospechaba que el director había perdido la cabeza. Que habían visto a este torturar a los niños y que habían ido en busca de ayuda tropezando en el camino con Sam que buscaba a Dean. Que se habían enfrentado al director y que habían tenido que matarle para evitar que matara a los niños. Por supuesto él también había sido responsable de las anteriores muertes.
Charlie pensó que Carla era una gran actriz y que haría una maravillosa directora. Y la sonrió.
La policía les dio las gracias y las chicas se quedaron haciendo planes para la noche.
Los padres de Jimmy se acercaron a ellos para decirles que la policía les había contado lo sucedido y que estaban muy agradecidos por salvar la vida de su hijo.
Dean y Jimmy parecían tristes. Ambos balanceaban sus piernas sentados en la puerta de la ambulancia.
-¿Y ahora qué?
-¿Qué quieres decir?- Le preguntó Dean
-Ahora te irás, no volveré a verte y perderé a mi único amigo.
Jimmy intentó ocultar las lágrimas, pero no pudo, y Dean pasó su brazo vendado por encima de su hombro.
-Me gustaría decirte que no, que mañana volveré a verte en el instituto pero… No quiero engañarte. Mi vida es… un poco complicada y tengo que volver con mi hermano a nuestra casa. Yo tampoco quiero que dejemos de ser amigos. ¿Sabes? Tú eres también mi primer amigo. Nunca tuve amigos de mi edad. Siempre he estado moviéndome de un pueblo a otro, sin más amigos que mi familia….- Los ojos de Dean empezaron a llenarse de lágrimas y se apretó más al otro chico- Pero ahora que se lo que es tener un amigo de verdad no puedo perderte y no lo haré. He perdido mucha gente querida en mi vida.
Jimmy levantó los ojos hacia los de Dean. Su mirada azul, un poco miope sin las gafas, que se habían roto, se hundió en la verde de Dean buscando con esperanza dentro de ella.
-¿Lo prometes amigo?-suplicó.
- Lo prometo. Siempre seremos amigos.
Ambos chicos se abrazaron y así los encontraron los adultos cuando se acercaron a por ellos.
-Chicos ¿qué pasa? -preguntó la madre de Jimmy- ¿A qué vienen esas lágrimas?
Jimmy se abrazó a su madre y a su padre. -Dean es mi amigo y se va a tener que ir.
-¿Eso es lo que ocurre Dean?- le preguntó Sam- ¿No quieres perder a tu amigo?
Dean movió la cabeza afirmativamente, avergonzado por las lágrimas que corrían por su rostro.
-Pero chicos. Podeis ser amigos perfectamente- les consoló - No vivimos tan lejos y podemos venir a pasar fines de semana aquí. O Jimmy venir a vernos,.. Si sus padres están de acuerdo.
-Por supuesto que lo estamos- dijo el padre de Jimmy acariciando la cabeza de su hijo- Pero estos niños están agotados y nosotros también. ¿Por qué no les llevamos a que descansen un poco y esta noche nos vemos todos para cenar en la Hamburguesería de Wendy? Por supuesto invitamos y es la mejor hamburguesería del pueblo.
-¿Os parece bien chicos?- preguntó Sam.
Los saltos de los niños, a pesar de sus lesiones, y sus gritos de ¡Hurra! ¡Genial! parecieron indicar que estaban muy de acuerdo. Así que se despidieron hasta esta tarde y se fueron en sus respectivos automóviles.
Charlie subió detrás, cediendo el asiento delantero a Dean. Sabía que el chico quería estar cerca de su hermano después de todo lo que ha pasado. Dean fue poco a poco quedándose dormido y su cabeza se deslizó hasta apoyarse en el costado de Sam. Antes de cerrar definitivamente los ojos Dean susurro:
-Gracias Sammy,.. Por todo.
Durmieron el resto del día. Charlie fue a despertarlos a tiempo para la cita para cenar. Tuvo que golpear repetidamente la puerta antes de obtener respuesta:
-¡Voy, voy! Un momento- Sam se arrastró hacia la puerta, abriendo a una resplandeciente Charlie.
-¡Arriba bellos durmientes! Os recuerdo que hemos quedado
-¡Guau Charlie, que guapa te veo!- Charlie giró para que Sam la viera mejor- Creo que quieres impresionar a alguien.
Charlie le guiño un ojo:
-Puede ser. Y no se te ocurra hacerme la competencia. Yo la ví primero.
Sam levantó las manos:
-Tranquila no se me ocurriría. Voy a ducharme. ¿Te encargas tú de despertar a Dean?
- Por supuesto. No fue fácil conseguir que Dean abriera los ojos pero una vez que lo hizo, su estómago rugiente y sus ganas de ver a Jimmy, hicieron que estuviera rápidamente listo.
La hamburguesería era acogedora y colorida. El olor hacía a Dean salivar y su estómago hizo ruidos divertidos que hicieron reír a Jimmy. Pronto estaban todos comiendo las estupendas hamburguesas de la casa y luego pidieron un postre cada uno. Dean por supuesto pidió pastel. Con los estómagos llenos las conversaciones surgieron fluidas. Mientras los adultos hablaban de la educación de los adolescentes y otras generalidades, ya que los padres de Jimmy ignoraban lo realmente sucedido, los chicos se sentaron fuera a charlar de sus cosas, se intercambiaron teléfonos y emails e hicieron planes para la próxima vez que se vieran.
Charlie y Carla se despidieron de todos, diciendo que iban a dar una vuelta.
Así que Sam, después de charlar un rato más y acordar que los chavales siguieran viéndose, ya que se habían hecho tan amigos, se despidió también y avisó a los chicos:
-Dean, despídete de Jimmy que nos vamos.
-Okay Sam. Bueno colega nos vemos pronto- Dean abrazó a su amigo.
-Te echaré de menos Dean. ¿Me llamarás mañana?
-¡Claro! Me tienes que contar que ocurre en el instituto. Si tienes algún problema con Alan Stair o con otro imbécil, tu amigo Dean acudirá a ayudarte.¡Soy batman!- Bromeó.
-Creo que después de esta experiencia sabré defenderme yo solo, pero si te necesito sé que puedo contar contigo.
-Por supuesto. Nos vemos - Dean fue hasta el coche donde le esperaba Sam.
Sam arrancó de camino al motel. Mañana regresarán al bunker y a su vida normal, si se podía llamar normal a su vida, claro. Esperaba que Charlie y Carla estuvieran disfrutando. Aún no habían llegado al motel cuando el móvil de Dean sono. Dean lo miró y se rió.
-¿Quién es?
-Jimmy se va a dormir y me desea buenas noches. Me dice que llevamos 23 minutos y 15 segundos separados. Sam se unió a sus risas.
Fin
Bueno, gracias a todos los que me leen por acompañarme en esta aventura. Sois increíbles. Tengo tantas ideas en mente que no sé por donde continuar:
Están por ahí la madre de Crowley y Metraton prometiendo fastidiar a los hermanos.
Cas que tiene una amistad que desarrollar con un adolescente Dean y una hija propia adolescente que cuidar.
Sam que tiene que acabar de hacerse con la idea de su "paternidad"
Y ahora tenemos a Jimmy que es el nuevo amigo de Dean y...¿quien sabe que podría pasar entre ellos?
Vamos, que estoy echa un lio y la próxima historia va a ser tan sorpresa para mi como para los que me lean.
Por supuesto, no solo admito, si no que suplico sugerencias para las próximas historias.
Gracias y besos a todos :*
