Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es de mía.
Capítulo 10
Pov Edward
Corrí con la copia de llaves en mano subiendo las escaleras hasta el departamento de Bella. Apenas me había contado lo que pasaba, le dije a mi jefe que me había surgido un problema de vital importancia y me dejó libre.
Subí los últimos escalones en busca de aire y abrí la puerta. Dos pares de ojos verdes voltearon a verme y Bella soltó una risa.
–Sabías que hay ascensor ¿no, Edward?– me dijo. Sonreí viendo a Effie cubrir su boca con sus manitos, escondiendo la risa.
–Me había olvidado…– respondí a la vez que entraba y cerraba la puerta. – Buenos días.
–Buenos días, amor. – Bella se levantó y caminó hacia la cocina. Fruncí el ceño al escuchar "amor" de sus labios, ¿realmente me había llamado así?
Me acerqué a saludar a Effie sorprendiéndome de que me tendiera sus brazos, la tomé en brazos y besé su mejilla.
– ¿Cómo estás, princesa?– ella acarició mi mejilla con una de sus pequeñas manos y sonrió.
–Bien. – Bella me tocó el hombro para ofrecerme un vaso de agua, se lo agradecí dejando a Effie en el sofá nuevamente.
– ¿Qué hacían?– pregunté viendo las caricaturas en la televisión. Bella abrió la boca para responder, pero Effie se adelantó.
–Bella dijo que miremos televisión mientras te esperábamos. Yo quería tocar el piano, pero ella no tiene. – dijo frunciendo el ceño. Bella sonrió.
Me puse a pensar en lo que Effie querría, no había mucho que podamos hacer en la casa de Bella, pero tampoco sabía si era correcto sacarla.
– ¿Effie qué te gustaría hacer? A parte de tocar el piano. – pregunté sentándome a su lado bebiendo el vaso de agua.
Ella se cruzó de brazos, con un dedo en su mejilla en modo pensativa, capturé esa imagen en mi memoria recordándome a Bella de niña.
–Mmm… ¿podemos ir a patinar?– preguntó sonriendo. Miré a Bella preguntándole con la mirada.
–Claro que sí– dijo ella besando a Effie en la mejilla. La niña pareció sorprenderse ante la demostración de cariño, pero en ese mismo segundo volvió a sonreír.
– ¡Si!– gritó pegando un salto en el sofá.
Bella ayudó a Effie con su abrigo y salimos camino a la pista de patinaje. Effie iba en medio de nosotros, ambos la teníamos tomada de la mano y ella sonreía mientras hablaba y saltaba.
Pagamos las entradas y fuimos a la pista, a los quince minutos Effie y yo estábamos de la mano con los patines en la pista de hielo, ella sabía patinar muy bien, incluso patinaba en reversa. El único motivo por el que le tomaba la mano era porque me daba miedo que se caiga.
– ¡Vamos, Bella! ¡Te pierdes la diversión!– gritaba Effie. Bella se encontraba contra la baranda aferrada como un gato a la rama de un árbol. Me reí del miedo evidente en sus ojos. Effie se soltó de mí haciéndome dar un traspié y tuve que controlarme para no caer. Patinó hasta Bella y le tendió la mano.
Con dificultad me acerqué a ellas tendiéndole la mano a Bella.
–Vamos, supongo que el precio de la entrada a la pista debe valer algo, Bella– digo conteniendo la risa.
–No me importa lo que valió la entrada. ¿Sabes el daño que puedo hacerme si caigo?– Effie estalló en carcajada y no pude evitar unirme a su risa. – ¿Qué es tan gracioso?– preguntó.
–Bella, te ves como un ratón acorralado. Ya, vamos. Debes aprender a patinar en algún momento. – Insistí ofreciéndole mi mano. Effie patinaba a nuestro alrededor sintiéndose una princesa de hielo.
– ¿Dónde aprendiste a patinar tan bien?– preguntó Bella mientras daba un pequeño paso tras otro tomándome de las manos, no era capaz de despegar la mirada de sus pies.
–Fui a clases de patín, pero luego Leia eligió danza y no podían llevarnos a ambos lados a la vez, así que me quedé solo con el piano. – respondió dando piruetas alzando los brazos como bailarina. Se veía bastante feliz, sin ningún rastro de tristeza.
– ¿Y eso no te molestó?– preguntó Bella de nuevo. La miré frunciendo el ceño. ¿A dónde quería llegar?
Effie no contestó. Frenó de golpe y luego anduvo en cámara lenta hacia nosotros.
–Pronto podrás ir tan rápido como nosotros, Bella– sonrió mirando los pasos que Bella daba de forma insegura.
Cuando Effie se hubo cansado, la ayudé a sacarse los patines y Bella la ayudó a ponerse los zapatos. Alice no llamó para avisar a qué hora regresaría, incluso la llamamos, le mandamos mensajes y tampoco los contestaba. Decidimos entretenernos un rato por el centro para mantener a Effie concentrada en otro lado.
–Estoy empezando a preocuparme– me susurró.
–No creo que sea capaz de olvidarla, Bella. Regresará por ella. Tiene que hacerlo. – dije tratando de convencerme a mí también.
–Bella. – llamó su atención Effie levantando la mirada hacia ella.
– ¿Si?
–Tengo hambre.
Claro, ya eran pasadas las doce del mediodía. Se suponía que Alice la buscaría para llevarla a comer con Leia y su padre.
– ¿Te gustaría comer algo, pequeña? ¿Qué quieres comer?– le preguntó.
–Mami iba a buscarme para comer. ¿Dónde está?– dijo volviendo su mirada al frente. Supe que en realidad no nos lo estaba preguntando. Effie era muy perspicaz, ella sabía cuando algo andaba mal.
Me agaché para estar a su altura y la atraje hacia mí, arreglando su campera.
–Ella va a buscarte, tal vez está retrasada. Pero no va a olvidarse de ti Effie. Y si tienes hambre podemos llevarte a comer lo que quieras. – dije intentando calmarla. Estaba muy seria, y no sabía si se lo estaba tomando con calma o era una simple apariencia para no hacer notar que explotaba por dentro.
– ¿Pueden llevarme con mi papá? Quiero comer con papá. – pidió apartándose de mí, Bella intentó agarrarla de la mano pero también se alejo.
La situación la había superado y empezaba a desesperarse. Asentí y saqué mi celular llamando a Jasper.
Nos apartamos del amontonamiento de gente y tomamos asiento en una de las bancas del parque más cercano. Jasper atendió al segundo tono y no sabía que Alice había dejado a Effie con nosotros ni que la había hecho faltar a la escuela. Tomé una bocanada de aire antes de apartarme de las chicas y poder hablar más tranquilo sin los inquisidores ojos verdes de Effie.
Jasper dijo que pasaría por ella pero tardaría un poco ya que se le había acumulado el trabajo; cuando le pregunté por Leia dijo que siempre que Alice no las buscaba iban con otra compañera a almorzar y que no me preocupara.
–… ¿estás bien Bella? Estás sangrando. – Effie miraba a Bella preocupada. Me apresuré a llegar a ellas y Bella estaba con un pañuelo en su nariz nuevamente.
– ¿Bella?– llamé su atención, la última vez había sangrado mucho incluso luego de haberse desmayado.
–Creo que me voy a casa. Quédate con ella, Edward. Jasper pasará a buscarla…
–Te llevaremos a casa, Jasper puede buscarla ahí. Le avisaré. Dije tendiéndole la mano a Effie, ella la tomó porque estaba asustada y al igual que yo, no quería ver que Bella se desplomara en plena calle.
No habíamos usado un auto, así que tomamos un taxi que nos dejara en casa más rápido.
Effie se mostró atenta a Bella, no despegaba los ojos de ella y no parecía asustada como antes, supuse debía ser porque estaba acompañada y no sola.
Cuando llegamos recosté a Bella en el sofá, ya que era lo que se encontraba más cerca, ella estaba pálida y con pocas fuerzas seguía sosteniendo el pañuelo en su nariz.
–Edward, ¿qué le pasa a Bella?
–No me pasa nada, preciosa. Estoy bien. – contestó Bella mientras yo iba hacia ella con un trapo húmedo.
–Tienes mucha sangre. No es bueno sangrar mucho. No estás bien. – miré a Effie preocupado, no sabía lo que debía pasar por su cabeza y no quería que esta situación la alterara.
–Princesa ¿quieres ver la televisión mientras tu papá llega? Puedes ir en la habitación de Bella. – sugerí.
–Voy a quedarme aquí. – dijo tomando la mano de Bella con las suyas.
Jasper sólo demoró una hora en llegar por ella, revisó a Bella preocupado, ella había caído en la inconsciencia como la última vez que le había pasado y me ayudó a llevarla a la cama. Effie me ayudó a cubrirla con una manta y besar su mejilla antes de saludarme también e irse con Jasper.
No pudimos hablar mucho pero noté que estaba bastante molesto con la situación… o con Alice.
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Pov Bella
Con mucho esfuerzo para no derrumbarme en ese momento, me puse a la altura de Effie sin soltar su mano y le sonreí con ternura.
–Claro que voy a cuidarte, pequeña. – acaricié su pequeño rostro con cuidado de no asustarla. No sabía qué tanto era lo que ella sabía, cualquier palabra en falso por mi parte y lastimaría los sentimientos de una niña de cinco años.
La hice entrar en casa y dejé que se acomodara mientras intentaba contactar a Edward. Según tenía entendido, no contestaba el teléfono hasta la hora del almuerzo. Así que llamé a su oficina y pude contactarlo.
Para entonces, Effie y yo estábamos en el sofá viendo televisión. Ella soltaba risas de vez en cuando y yo sonreía al verla reír. Era uno de los sonidos más lindos del mundo, ahora entendía a Edward cuando me decía que amaba mi risa.
En cuanto Edward llegó, fuimos a patinar hasta agotar sus energías. Admiré mucho la forma en la que se desenvolvía en la pista de hielo, como si todas las barreras que la detenían se hubieran esfumado.
Mientras la ayudaba con sus zapatos y su abrigo me picó la curiosidad por una de las cosas que había dicho en la pista de patinaje. Le había preguntado si le molestó el hecho de que hubieran elegido llevar a Leia a danza en vez de ella a patinaje y no había respondido.
– ¿Te gustaría volver a clases de patín?– pregunté. Sus ojos se encontraron con los míos y luego volvió la vista a la cremallera de su abrigo.
–Si pero no puedo porque nadie puede llevarme y además voy a clases de piano. – dijo como si fuera algo grabado en su cabeza. Me pregunté si Alice o Jasper simplemente no querían llevarla y le dijeron eso tantas veces que la pobre niña se lo grabó en la memoria.
– ¿Y no querías ir a danza con Leia?– pregunté terminando con sus zapatos. Effie movió sus pies hacia atrás y delante.
–Fui las primeras clases, pero Leia era mucho mejor que yo y no quise ir más. No me gusta el ballet. – Concluyó frustrada– ¿ya nos vamos?
–Claro. – respondí tomándola de la mano y siguiendo a Edward.
Caminamos por el centro y luego Effie dijo que tenía hambre pidiendo que la llevemos con su papá. Nos sentamos en una de las bancas del parque y comencé a arreglar su cabello mientras Edward hablaba con Jasper.
Me dolía la información que acababa de recibir de manera indirecta, o tal vez solo era algo que había llevado mas allá, pero internamente sentía que mi hija se sentía rechazada ante ciertas cosas, ella no quería quedarse atrás de Leia, por eso no quería hacer Ballet y decía que no le gustaba. Me enojé con Alice por haberla sacado de sus clases de patinaje. Si algo había aprendido en la vida con mi hermana, era que los padres nunca debían marcar diferencias en sus hijos, y eso era lo que ella hacía. Al igual que mamá.
–… ¿estás bien Bella? Estás sangrando. – decía Effie, sus ojos verdes llenos de preocupación.
Le dije a Edward que se quedara con ella pero insistió en llevarme a casa. Luchaba con todas mis fuerzas para no caer en la inconsciencia, pero la verdad es que ni recordaba haber llegado a casa.
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– ¿Bella?– la voz de Edward me hizo recordar en donde estaba o lo que había sucedido. – ¿Te sientes mejor? – preguntó acariciando mi frente.
Tratando de no marearme me senté en la cama, Edward me ayudó al igual que la última vez y me ofreció un vaso de agua.
–Te está pasando seguido, ¿hay algo que quieras decirme?–acarició mis piernas cubiertas con las mantas, me daba pena hacerlo pasar por esto. No se lo merecía.
–Son los síntomas. Han avanzado. No te preocupes, iré el lunes. Ya tengo un turno. – dije devolviéndole el vaso de agua vacío.
–Iré contigo.
–Edward, no tienen que seguirme a todos lados, estaré bi…
–No, Bella. No digas bien. – Dijo interrumpiéndome– prometimos empezar de nuevo juntos, y si tengo que acompañarte en esto, lo haré sin dudarlo. Combatiremos estas batallas juntos, las tuyas, las mías. Las de nuestra hija…– Sonrió con tristeza– pero no creas que voy a dejarte sola. No de nuevo. – agarré su mano y le di un apretón esbozando una pequeña sonrisa.
–Te destruiré, Edward. Tu mismo me lo dijiste. No quiero arruinarte, no quiero arrastrarte a mis problemas. Te mereces algo mucho mejor que esto. Sé que dije también de empezar de nuevo juntos, pero las cosas no están saliendo como quisiera y…– su mano libre tomó mi barbilla y me calló con un beso. Un beso corto, pero lo suficiente largo para sentir y apreciar el calor de sus labios contra los míos.
– ¿Decías?– preguntó separándose de mí con una sonrisa– Claro, después de todo las cosas siempre salen como queremos. – concluyó.
–Estás mal. – sonreí. Edward se sacó sus zapatos y se acostó a mi lado atrayéndome contra su cuerpo.
–Yo no soy el que está enfermo. A menos de que te refieras a estar mal emocionalmente, en ese caso estoy perdido. Perdidamente enamorado de ti. – rodé los ojos y Edward me atrajo para besarme y hacerme cosquillas.
Me reí pero seguí besándolo. Así eran nuestros días desde que él había decidido quedarse a cuidarme.
Había días que lo amaba profundamente y que realmente sentía que éramos nosotros contra el mundo y había otros en los que me sentía sola y egoísta teniéndolo a mi lado cuando no debería.
A veces simplemente no se trataba de días, sino de momentos. Momentos en los que pasaba de estar completamente feliz a estar completamente triste. Era increíble que Edward siguiera a mi lado a pesar de todo. Aunque lo haya prometido, nunca creí como sería cumplirlo y pasar por esto de verdad.
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El viernes, siendo el día de mi cumpleaños, me había subido la temperatura. Rosalie vino a verme de todas formas, ayudó a Edward para que el pueda descansar un rato y se quedó conmigo toda la tarde. Por la noche se fue deseando mejorarme pronto y Edward volvió a tomar su lugar.
No mejoré. Edward no sabía qué medicinas darme, ya que mi sistema inmunológico estaba débil, cualquier cosa que me diera por equivocación me haría peor.
–Bella, en serio… te llevaré al hospital, no puedes seguir así. Ellos sabrán tratarte...– levanté mi mano para que se callara.
–Mañana es el cumpleaños de Effie, Edward, voy a estar bien y voy a ir. Tu también. Esta fiebre no va a detenerme. – contesté.
Lo más lógico hubiera sido acceder a que me llevara al médico. Pero por cómo iban las cosas yo sabía que una vez que me ingresaran, no iban a dejarme salir. No quería estar en un hospital el día del cumpleaños de mi hija.
Pero claro, las cosas nunca salían como las planeaba.
Siendo ya sábado, eran las cuatro de la mañana cuando desperté desesperada en busca de aire. Edward se despertó pegando un salto, se levantó de golpe sin dejar de gritar preguntándome qué necesitaba. No tardó mucho en notar que me estaba faltando el oxígeno. Me levantó de la cama y lo dejé hacerlo ya que incluso era incapaz de hablar, me envolvió en una manta, sacándome con dificultad del edificio y llevándome al hospital.
Las cosas no podían ir de mal en peor.
Hola! Feliz domingo :D No voy a decir mucho. Necesitaba abarcar mas en la situación de Bella. En los próximos capítulos haré un punto de vista de Alice, la cosa va a ponerse pesada con respecto a la niña. Effie sabe ocultar muy bien sus emociones, igualita a Bella :P
Ya saben que tengo un grupo en FB "Fanfics Twilight by Jenn" y el link está en mi perfil de fanfiction. Gracias por leer :)
