RAVHENDI
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- Lo haremos juntos...
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Al parecer el cazador que había provocado las estampidas de corgojai esperaba que en cualquier momento se presentara alguien para detenerle ya que en toda la larga calzada justo al frente de la puerta principal de la fundidora estaba protegido por droides.
¿De la forma fácil y aburrida o de la forma compleja y emocionante? Había sido la pregunta de Tormenta solo ver la comitiva de bienvenida que les esperaba, para su sorpresa y agrado Alud sólo contestó transformándose, el ferrari había entendido muy bien el plan.
Los droides se giraron al momento, el rugir del motor se hizo presente, lamentablemente para ellos la sorpresa no terminó ahí, justo cuando el primer contingente era derribado por el embiste de semejante vehículo terrestre un jaguar azul con manchas negras aparecía y desaparecía arrancando las cabezas de un segundo grupo de droides de apoyo.
Solo fue cuestión de astrosegundos para que el jaguar diera paso a una femme de los mismos colores y adornos en la estructura. Los droides apuntaron con sus armas, la femme se sonrió para acto seguido desaparecer, habían caído en la trampa.
Alud regresó a modo robot solamente cortar las estructuras de los droides con su afilada espada como si se trataran de muñecos de papel con los que juegan los niños humanos.
Nunca antes había estado de cacería- se dijo a si mismo mientras cubría la espalda de Tormenta.
La creación de Tempestad había sacado una especie de arco con el que lanzaba algo semejante a flechas de energía.
Debemos abrirnos camino hasta donde tiene atrapados a los corgojais- explicó la cazadora atravesando a cinco droides de un solo tiro.
Lo haremos juntos- dijo Alud apoyando su espalda contra la de Tormenta.
Un leve movimiento de la llanta derecha de Alud contra la mejilla de la femme hizo que esta emitiera una especie de ronroneo, el joven ferrari no pudo más que sonreír, también él comenzaba a disfrutar estas "cacerías"
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Rápidamente se abrieron camino por toda esa larga calzada, los droides con ese nivel de inteligencia tan bajo caían como peones en un tablero de ajedrez.
Alud abría camino con su espada mientras Tormenta aparecía y desaparecía haciendo siempre blanco perfecto en sus oponentes.
Parecía que esto no tendría nada de reto, ya casi llegaban a la entrada de la fundidora cuando un nuevo grupo de guardias apareció, por una puerta que comunicaba con algún nivel del subsuelo un fuerte contingente de droides de batalla se hicieron presentes.
Momento de cambiar de estrategia- sugirió Alud solamente evitando por poco que uno de esos droides le destrozara una llanta.
Antes de que Tormenta pudiera sugerir algo un afilado disco cortó el sonido de los disparos de las armas lasers de los droides.
Valkiria- dijo Tormenta recargando su arco.
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Valkiria y Mesala llevaban unos cuantos segundos terrestres observando la efectividad de Tormenta y Alud trabajando en equipo.
Se mueve muy bien para ser un vishiriu cybertronia- dijo Valkiria jugueteando con su disco.
Pelea como ella- musitó Mesala sin retirara su careta del rostro.
¿Quién es "ella"?- preguntó Valkiria apretando un poco su disco.
Me encanta como te ves cuando te pones celosa- molestó Mesala- me refería a uno de los jinetes de Apocalypse... Curioso, muy curioso.
¡Mira!- señaló Valkiria cuando aparecieron los droides de batalla.
Es nuestra señal, que comience la cacería- Mesala se lanzó con la lanza lista.
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Las cacerías humanas eran un simple juego de niños comparada con la carnicería que habían empezado estos cazadores. Mesala utilizaba la lanza con tal maestría que Alud en varias ocasiones se encontró a sí mismo sin moverse solo para ver como semejante arma era manejada por tan expertas manos.
Valkiria también era una cazadora de temer, mientras el disco de Tormenta era lanzado contra los blancos de tal forma que hacía pensar que esa arma poseía una inteligencia artificial propia para buscar sus objetivos, el disco de Valkiria se incrustaba solamente en un blanco a la vez con tal fuerza que el pobre droide era partido a la mitad haciendo que las piezas metálicas que le formaban fueran lanzadas como esquirlas contra los demás guardias mientras Valkiria, esa cazadora de fría mirada aprovechaba para encargarse de otros dos droides más con sus manos desnudas solamente para tomar el disco de los restos hechos chatarra del droide lista para lanzarlo contra otro blanco.
Por eso ganó la guerra de clanes- se dijo Mesala sonriendo bajo la careta.
Tormenta aparecía y desaparecía entre los droides de batalla, el arco era cambiado por el disco, el disco sustituído por las garras del jaguar, por las manos y piernas de la femme en modo robótico.
Alud peleaba lo más cerca de ella por si la femmebot necesitara su ayuda, pero solo verla en medio de semejante caos, entendió que ella podía defenderse por sí sola, una vez más la analogía con lo que había visto en la Tierra se hizo presente en su procesador, era como una ninfa bailando bajo el cobijo de la luna, sus movimientos eran perfectos, como si llevara una existencia completamente dedicada a la cacería, los movimientos de Nightbird eran en comparación con los de esta femme de negros ópticos burdos, como si la elegancia y la gracia de Tormenta hubiera sido obra de un ente superior, como si con ella se hubiera roto un molde que nunca más volvería a ser utilizado.
El ferrari no dejaba de ver la sutil diferencia entre Valkiria y Tormenta, mientras la cazadora con el emblema de un garañón en el cinturón era mortífera como una amazona, Tormenta era como una virgen de algún templo romano.
¡No te distraigas, esclavo!- rugió Mesala de tal forma que Alud no pudo más que tirarse al piso.
Un droide de batalla cayó destruído a su lado.
Gracias- musitó Alud.
Por estar ensimismado en sus pensamientos no había visto como ese droide se preparaba para volarle la cabeza, si no hubiera sido por Mesala hubiera sido su final, por su parte el último miembro en línea del clan de la zarpa no había acudido en la ayuda del joven bot solamente por ser un buen samaritano sino porque siguiendo la mirada de los rojos ópticos de Alud, Mesala había detectado que éste no le quitaba la vista de encima a Valkiria, mal interpretando el gesto del ferrari Mesala una vez más veía la saña de Apocalypse en ese ferrari que había llegado sin aviso a su existencia.
Claro que también el cazador de la zarpa hubiera estado en problemas si hubiera dejado que el droide destrozara a Alud ya que era más que obvio que Tormenta estaba interesada en este desconocido así que mejor darle un buen susto de momento y después encargarse de él.
Tormenta sabía que Alud ponía más atención en ella que en su propia seguridad, lo agradecía, pero también lo veía innecesario, ella era la creación de Tempestad, el cazador de negros ópticos reconocido como alfa supremo por los demás clanes de cazadores. Escuchar el grito de Mesala y ver la cara de Alud fue para ella muy satisfactorio, ese joven alfa aun tenía mucho que aprender.
Valkiria se daría el lujo de burlarse de Mesala después, en este momento de la cacería debía tomarse lo más seriamente posible; pero, vaya que Mesala era mucho más celoso que ella. "Deberé darle las gracias a mi manera... claro" se dijo a si misma mientras cambiaba al modo alterno que parece un grifo para destrozar droides en el cielo y dejarles caer sobre los demás guardias.
El último droide de batalla cayó decapitado a los pies de Alud.
Bien, ya sabe que estamos aquí- dijo Mesala retirando en ese momento su careta cubierta de lubricante y aceite.
Detrás del cazador Valkiria y Tormenta llegaban listas para entrar a esa extraña fundidora.
Andando- ordenó Mesala.
Continuara...
