Segunda Generación: Viaje en el tiempo

Leyenda:

―Diálogos―

Pensamientos

Invocación o Bijuu hablando

Invocación o Bijuu pensando

Descargo de responsabilidad: Naruto y sus personajes no me pertenecen, yo sólo los utilizo para el entretenimiento de ustedes, sin ánimos de lucro; las ocurrencias y demás, así como la historia, sí son producto de mi descabellada imaginación.


N/A: Ni Kami me perdonaría por mi tardanza, en verdad lo siento mucho. Hah, y unas ligeras acotaciones para evitar confusiones: la Línea Horizontal que encontrarán durante la lectura del capítulo y el trayecto de la historia representa un cambio de tiempo, mientras que este signo "~o~" significa un salto de tiempo o cambio de escena. Los he estado utilizando desde hace mucho, pero hago el aviso por si las dudas, ya que yo también me sentiría un tanto perdida.

Nota de Autor al final...


Capítulo 10: ¡Sólo hay que ser optimista!

Minato lo miró. Sarada hizo lo mismo. Himawari no sabía realmente en quién posar su vista. Bolt no dijo nada ya que estaba lo suficientemente ocupado mirando fijamente a Minato.

¿Y por qué el ambiente se había tornado tan tenso por un simple accidente de leche?

El Uzumaki, tras finalmente reaccionar, se sintió estúpido.

―Huh... etto... limpiaré eso ―habló el mayor, en un intento de aligerar la atmósfera.

―¡No! ¡Yo lo haré! ―Bolt exclamó en respuesta, con un extraño puchero en su rostro. Minato se espantó.

―¿O-okay...? ―murmuró, pasándose una mano por su cabello de forma nerviosa. Si supiera lo que diablos había pasado, sin duda se hubiera ahorrado muchos problemas.

Bolt caminó arrastrando los pies hacia el cuarto de lavado en busca de algunas cosas para limpiar su propio desastre. Mientras tanto, los restantes se miraron nuevamente entre sí.

―Eh... no sé lo que hice, pero espero me perdone ―Minato dijo en voz baja.

Sarada le envió una mirada de complicidad.

―Créeme, no haz hecho nada. ―Ella le respondió con su voz monótona―. Él es un idiota.

Él dudó un momento.

―Mmm... ¡Bien! ¡A preparar el resto del desayuno se ha dicho!

La Uchiha no podía creer lo fácil que era tratar con Minato. No había forma de que él hubiera caído en aquella mentira, ¿verdad? Era obvio que Bolt sentía algo en aquellos momentos, y el Namikaze era precisamente la razón de su comportamiento. Tal vez, cometió un error en hablarle sobre sus abuelos. Quizá, ella realmente no sabía absolutamente nada del tema y sólo tenía una extraña corazonada.

Puede que Minato no sea su abuelo y su intuición esté fallando de alguna manera. Esperen, eso no tiene sentido.

Sarada sintió culpa nuevamente. No entendía lo que le pasaba pero ya estaba harta de aquella insoportable emoción que le carcomía las entrañas.

―¿Estás bien?

Oh. Había olvidado que aún la estaban mirando.

―Sí... lo estoy... ―respondió simplemente a la pregunta del mayor, el cual quería saber más que nunca lo que diablos se había perdido.

―... Esperen un momento mientras veo cómo se encuentra Kushina... ―Minato prácticamente huyó del lugar.

Himawari suspiró.

~o~

Bolt cerró la puerta del lavadero y se apoyó en ella. Un suspiro contenido escapó de sus labios.

¿Es posible que Minato sea realmente su abuelo? ¿Existe una oportunidad? Y si es así, ¿por qué su padre no se lo dijo nunca?

―Maldito viejo ―masculló con enojo―. Te... odio...

Se sentó en el suelo abrazando sus piernas, hundiendo su rostro en sus rodillas.

―Maldita sea... los extraño... ―murmuró en un hilo de voz―. Los extraño mucho...

No importa cuán enojado podía estar, echaba mucho de menos a sus padres. A su amable y cariñosa madre, y a su estúpido y enérgico viejo padre.

Y también a Kakashi-san y a sus compañeros de Academia. Él... sólo quería verlos una vez más.

―¿Ellos... estarán buscándonos? ―la simple idea le causaba una insoportable ansiedad.

~o~

―Kushina, ¿cómo te sientes? ―Minato ingresó a su habitación con aquella mirada preocupada que siempre llevaba cuando se encontraba en aquél estado, y le ponía los nervios de punta.

Pero no recibió respuesta alguna. Kushina yacía en su cama, aún durmiendo, y con su ceño ligeramente fruncido en su sueño.

El rubio se acercó lentamente y colocó una mano sobre la frente mujer, comprobando así su temperatura.

―La fiebre aún no ha bajado ―murmuró con preocupación. ¿Es posible que el Kyuubi sea el responsable de ello? ¿Por qué está pasando esto?

Él se arrodilló junto a la cama mientras la contemplaba una vez más.

Se sentía un poco frustrado. Desde pequeños él la había amado, pero hasta la fecha no había sido capaz de decírselo. Sí, como oíste, ellos no eran amantes. Cualquier signo que lo demostrase era puramente coincidencia. Ambos se llevaban muy bien, lo suficiente como para que los demás pensasen que lo eran... y puede que actúen como tal por su mutua confianza, pero nunca llegaron a algo serio. Eran simples amigos... unos muy cercanos. Qué loco, ¿no?

Tristemente, Minato nunca fue capaz de decírselo. Cuando se lo proponía, al momento se acobardaba. Temía que si él se lo decía, ella podía no sentir lo mismo y de esa forma comenzarían a distanciarse y dejarían de ser amigos.

La simple idea le daba las razones suficientes para no hablar, y la carga de sus sentimientos se hacía aún más pesada, sintiendo ansiedad y llevándolo algunas veces a la depresión.

―Kushina... ―musitó― Lo siento...

¿Por qué se disculpaba? No lo sabía. Sólo sentía que debía hacerlo.

―Idiota ―una voz llamó su atención―. No estoy muerta, ¿sabes...?

Minato sonrió. Aunque si bien estaba muy feliz de que ella se encontraba bien, a la vez sentía un poco de amargura por otra razón.

―¿Estás bien?

Minato rió un poco.

―Es extraño, yo debería hacerte esa pregunta.

―Pues muy tarde amigo... habla de una vez, 'ttebane.

―... No es nada ―fue toda su respuesta.

―Eres muy malo mintiendo.

El rubio suspiró.

―Mm... ¿Y qué hay de ti?

Kushina hizo un gracioso puchero en respuesta. Minato arqueó una ceja.

―Bueno, aún me duele un poco la cabeza, pero creo que estoy bien ―contestó ella, cerrando sus ojos por un momento.

Él la observó unos segundos antes de hablar.

―Bueno... tu fiebre no ha bajado.

―Lo hará, tenlo por seguro. ―Aseguró―. Recuerda que jamás he estado enferma por tanto tiempo, 'ttebane.

―Pues este es un caso especial ―el rubio agregó. Kushina le envió una mirada de muerte.

―Ya lo verás 'ttebane.

―Está bien. ―Él rió, fastidiándola aun más―. ¿Quieres un poco de agua?

Kushina negó con la cabeza y llevó las mantas hasta su barbilla.

―Pero debes beber y comer algo... deja que te prepare el desayuno ―se puso de pie dispuesto a marcharse pero se detuvo en cuanto ella habló.

―Tú... siempre eres tan amable conmigo y haces muchas cosas por mí, a pesar de que yo suelo tratarte como escoria, ya sabes... ―la pelirroja se encogió de hombros con una sonrisa apagada.

―Kushina... eso no es verdad... tú has hecho muchas cosas por mí...

Kushina dudó.

―¿Qué? No lo recuerdo...

―Pues en varias misiones... y de las ardillas de aquella vez ―Minato le recordó, riendo por esos recuerdos.

―¡Claro que no te salvé de eso, ellas huyeron despavoridas en cuanto me vieron! ―negó la Uzumaki algo avergonzada.

―Por eso mismo, me salvaste ―reafirmó divertido y Kushina terminó por aceptarlo― Además... ―él bajó su vista tímidamente― … tu amistad fue otra cosa buena... que me ha pasado...

Kushina se sonrojó tanto como su cabello y miró hacia otro lado.

―O-oe, Minato, no te pongas en cursi ahora... ―pidió avergonzada― … Pero gracias...

Él parpadeó y luego sonrió a su mejor amiga. Se dio la vuelta dirigiéndose a la puerta, pero se detuvo en el umbral por un momento.

―Por cierto, Kushina, estaba pensando en hacerle algunas modificaciones al Hiraishin...

Aquello le sorprendió, pero más aún, le preocupó. Ella se incorporó rápidamente como si fuera a ponerse de pie.

―Minato... ¿Recuerdas tu arduo entrenamiento para crear aquella técnica en primer lugar? Sabes que es muy peligroso.

Él le envió una mirada tranquilizadora.

―Por favor, no te preocupes. ―Pidió―. Además, hice una promesa, y me sentiría triste si no llegase a cumplirla ¿eh?

Kushina se mantuvo en silencio, descontenta y una mirada intranquila, pero aún así se limitó a suspirar y negar levemente con la cabeza.

―Tú... está bien. ―Cedió finalmente―. Pero por favor, prométeme que no te exigirás demasiado, ¿sí? Hazme esa promesa.

―Gracias. Te lo prometo.


El viaje a Kumo estaba sucediendo sin ningún percance. Aunque aún les faltaba algunas horas más para llegar a su destino, Hinata estaba terriblemente aliviada de que no hubo piedras en el camino. Ella sentía ansiedad, mucha ansiedad, como cuando era pequeña y no era capaz de confesarse a Naruto. En aquél entonces, estaba ansiosa.

Ella tenía miedo, también. Temía que sus planes fallen. Que al conseguir el pergamino, caigan en una línea de tiempo diferente. Pero, ¿cómo saberlo? ¿Cómo saber en qué tiempo estaban los niños? ¿Y si no puede verlos nunca más? Quizás, el Raikage siquiera tenía el pergamino en su poder nunca más. ¿Tal vez, ellos estaban haciendo todo esto en vano?

No.

Nada de ésto era en vano. Hinata simplemente era insegura. Pero eso era justamente lo que ella temía.

Porque no podían asegurar nada. Ellos no podían prever nada. Y aún así, continuaban su búsqueda sin descanso y con desespero. Ellos eran padres que amaban a sus hijos y seguían su instinto sin importar lo que se atraviese en sus caminos. No se rendirían.

Hinata de repente se sintió más segura, y en su mirada había decisión. Naruto la observó por el rabillo del ojo y una pequeña sonrisa surcó sus labios.

Sasuke tenía sus cinco sentidos vivos, con su Sharingan y Rinnegan activos para evitar cualquier tipo de ataque.

Naruto algunas veces agregaba que era paranoico, pero luego se dio cuenta que cualquier cosa que pueda evitar contratiempos era más que bienvenido, por lo que terminó por aceptar aquél comportamiento si de algo iba a ayudar. Aunque era un poco molesto.

Sakura, por su parte, estaba angustiada. No podía dejar de pensar lo que podía o pudo haberle pasado a su hija. Tal vez les ocurrió algo, o puede que no. No es que sea pesimista, sólo no podía saberlo. Es obvio, por supuesto.

Sin embargo, ella tenía la esperanza de que ellos hubieran caído en una línea de tiempo donde, en aquél entonces, todo era relativamente seguro. Nunca hubo seguridad, ni mucho menos en esas épocas donde las guerras predominaban. A diferencia de como es ahora, todo era muy frío.

Pero también cabía la posibilidad de que, por azares del destino, ellos hubieran caído en un universo alternativo, o en esta misma línea de tiempo pero en un lugar diferente. ¿Puede ocurrir semejante cosa?

Su mente vagaba en un sinfín de posibilidades: Pasado, presente, futuro; un par de días antes, un par de días después; unas horas antes, unas horas después; un minuto antes, un minuto después; ahora mismo...

Ese era el problema de un pergamino de viaje temporal. No puedes prever a dónde te llevará, o al menos eso creía, no es que haya utilizado uno alguna vez. En realidad, siquiera sabía que existían en primer lugar.

Lo bueno es que Sasuke se conocía casi cada sector del lugar, por lo que podían tomar atajos, y además eran más seguros. Él era un viajero experimentado después de todo.

Naruto se volvió a Hinata y notó que ella miraba muy concentrada hacia adelante. Esperanzado, se preguntaba si ella había visto algo. Su destino tal vez.

―¿Has visto algo, Hinata?

Ella entrecerró los ojos hacia adelante antes de dar su respuesta:

―Kumogakure, a unos treinta y cinco kilómetros de aquí. Si seguimos a este ritmo, probablemente estemos allí por la noche.

Al oír la noticia, Sasuke no pudo ocultar su sonrisa. Los ánimos de Sakura se elevaron y Naruto se mostró más emocionado.

―Eres genial, Hinata-chan ―halagó el rubio. Hinata se sonrojó un poco.

De hecho, la Hyuuga había entrenado arduamente durante los últimos años, y el alcance de su Byakugan se había triplicado. Ahora era capaz de ver a grandes distancias sin malgastar mucho Chakra. Se había vuelto bastante fuerte en cuanto a defensa y ataque, también. Es realmente impresionante.

―Por la noche ¿eh? No puedo esperar, dattebayo ―Naruto se regodeó. Sasuke asintió de acuerdo y Hinata sonrió aún con la vista al frente.

Sakura, a pesar de estar muy animada y alegre por el aviso de la Hyuuga, no pudo ocultar también su inquietud sobre todas aquellas dudas que rondaban por su cabeza durante todo el trayecto.

―Di-disculpen, chicos... ―la atención se desvió a la pelirrosa que aún así se negó a mirarlos―... Yo... no quiero ser una aguafiestas , y trato de ser optimista sobre todo esto, pero... p-pero, ¿qué tal sí... no los vemos de nuevo...? Quiero decir, ¿y si nuestro objetivo no sale según lo planeado...? ―sus ojos se llenaron de gruesas lágrimas, pero se las limpió rápidamente―. Yo... tengo miedo...

Naruto, a pesar de todo, sonrió.

―Está bien, Sakura-chan, no tienes que ser optimista todo el tiempo.

―¿Eh?

―Hehe, ya sabes, uno no lo es siempre. Hasta puede ser molesto. ¿Sabes? A mí me molestan también...

―Eso es hipocresía ―Sasuke espetó.

―¡Claro que no! ―el rubio se defendió. De hecho, Naruto fue optimista toda su vida. Sakura continuó sin mirarlos― Sakura-chan, sólo ten un poco de fe. ¡No tienes que ser optimista siempre! ―le animó―. Todo saldrá bien, es una promesa 'ttebayo.

Levantó el pulgar, con una de esas brillantes sonrisas de las suyas. Sakura lo miró, y sintiéndose más tranquila, le devolvió el sincero gesto.

―Gracias, Naruto. No me he sentido tan tranquila desde que partimos de Konoha ―admitió―. Aunque estás siendo optimista ahora mismo.

―Hehe, ¡claro que no! ¡Es fe!

―Humm... no lo veo así...

―¡¿Saben qué...?! ―Naruto exclamó de repente, sobresaltándolos a todos― ¡Vamos a ser optimistas! No vamos a tener fe, nosotros ya sabemos que todo irá bien... ¡Porque todo saldrá bien...! ¡Todo saldrá malditamente bien, dattebayo!

Sasuke enarcó una ceja, Hinata miró confusa y Sakura simplemente rió.

―No puedo entender nada, Naruto-kun, con tu repentino cambio de ideas... ―la Hyuuga suspiró.

Sakura rió de nuevo. Sasuke agradeció al rubio en silencio por siempre saber qué decir. Él, al no ser bueno con las palabras, no habría sido capaz de contener a su esposa, que estaba al borde de la histeria.

Kakashi, por su parte, se encontraba mucho más atrás, y no había estado prestando atención a la conversación que se había desarrollado más adelante.

Se sentía culpable, y también preocupado por todo lo que había pasado. Todo fue por su culpa, ¿verdad? Fue muy descuidado al dejar tan peligroso pergamino en un lugar tan corriente y fácilmente accesible como en la oscuridad de un cajón.

Claro está, Kakashi nunca hubiera imaginado que algo así ocurriría. Técnicamente, también era la culpa de Naruto, por permitir que sus hijos vaguen por la oficina como si fuese una simple habitación de su casa. Y hacer un terrible desastre, para variar.

Pero sentir culpa no los traerá de vuelta, porque ya todo pasó. Se encargarían de traerlos de nuevo, a casa.

―¡Hey, Kakashi-sensei! ¿No puedes seguirnos el paso? ¡Eres un anciano, dattebayo! ―Naruto señaló lo obvio.

El Hatake suspiró y sonrió ligeramente bajo su máscara, tratando de adelantarse para así no perderlos de vista. Sí que iban rápido.

Los cinco continuaron moviéndose en la espesa nieve que los rodeaba.

~o~

La noche finalmente llegó, y el cielo negro estrellado los envolvió. Claro, la belleza del anochecer estaba, por supuesto, más allá de la importancia de los viajeros. En serio, realmente no les interesaba, sólo querían reunirse con el Raikage.

Hablando del Raikage...

Hay un problema con él, y es que no se trata de un persona dispuesta a cooperar, ni mucho menos es persuasiva. Tampoco tiene pinta de ser comprensivo.

¿Y si piensa que las intenciones de los padres por conseguir aquél pergamino son otras? ¿Y si no les cree?

Desde aquella noticia de parte de Hinata, los cinco no se detuvieron en ningún momento. A pesar de estar cansados, hambrientos y sedientos, no les importó.

Pero todo eso dio sus frutos. Finalmente habían llegado a su destino y unas sonrisas surcaron sus rostros, sintiendo ansiedad... mucha ansiedad.

Aunque, la repentina visita del Hokage a la Aldea Oculta entre las Nubes causó, de hecho, una gran conmoción. Naruto no había tenido tiempo para realizar un previo aviso de su llegada de todos modos, él simplemente partió de Konoha con sus compañeros para conseguir aquél bendito pergamino que serviría para traerles nuevamente su felicidad.

En la entrada de la aldea le hicieron un par de preguntas al rubio, como el porqué de su visita y si había algo que necesitaba, a lo que Naruto le respondió con un cortante "necesito hablar con el Raikage" que no dio lugar a réplicas. Luego de aquellas palabras, no hubo más interrupciones y se encontraban siendo escoltados a la Torre del Raikage.

Mientras caminaban, Kakashi tuvo la desgracia de escuchar algunos comentarios de parte de los aldeanos acerca de él, como: "Miren, Kakashi-san está muy viejo" o "Él se ve mucho más débil ahora", entre otras cosas que hicieron al Ex-Hokage avergonzado.

¿Cuál era el problema con él? Por algo había abandonado el cargo de Hokage. Le había llegado la edad, y no había nada de malo en ello.

―Muy bien... ya estamos aquí ―informó el joven shinobi que los había acompañado hasta la torre. El muchacho parecía temblar a cada momento, y Naruto no podía afirmar si estaba asustado, tenía frío o simplemente era enfermizo. De todos modos le restó importancia e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento y siguió una vez más al chico que en esta ocasión los guiaba hasta la oficina del Raikage. Sasuke, Sakura y Hinata caminaban justo detrás de él.

Por alguna razón, no podían dejar de estar nerviosos. Sasuke, por su parte, lo disimulaba muy bien, pero aquello no lo hacía menos inquieto. Hinata sentía sus manos sudorosas, y una sensación insoportable en sus entrañas.

Sakura sabía que conseguir el pergamino no iba a ser tan fácil como planeaban. De hecho, los cinco ya estaban seguros de ello.

~o~

―¡¿Qué?! ―el Raikage se puso de pie de repente, golpeando sus manos contra el escritorio con tal fuerza que casi lo parte por la mitad―. ¡¿Que necesitan el pergamino de viaje temporal para traer a sus hijos que viajaron en el tiempo por haber utilizado uno por error?!

―Efectivamente ―afirmó Naruto con extraña tranquilidad.

―¡Pues de ninguna manera! ―tomó su silla, y con inhumana fuerza lo lanzó por la ventana que tenía detrás. Entonces miró repentinamente al ninja enfermizo―. ¡Tú, tráeme una nueva silla en este momento!

El chico asintió mientras salía corriendo.

Hubo un profundo silencio luego de ello, que fue rápidamente roto por un carraspeo de parte de Sasuke.

―¿Puedo preguntar por qué no es posible? ―habló Sakura con una mirada severa.

El Raikage la observó un momento antes de negar rotundamente.

―¡Jamás le daría ese pergamino a gente tan irresponsable! ¿Cómo hicieron esos niños para conseguir aquél rollo? No les confiaré algo tan peligroso a ustedes.

―Pero... ―Hinata estaba angustiada.

Sasuke apretó los dientes, irritado. Él y Naruto estaban por decir algo cuando Kakashi dio un paso al frente, recibiendo miradas confundidas de sus ex-alumnos.

El enmascarado les dedicó una sonrisa que ellos no pudieron ver.

―Es hora de hacerme cargo de mis acciones ¿eh? ―dijo con voz aburrida. Entonces se dio la vuelta, enfrentando a la autoridad de la aldea―. Yo soy el culpable de que los niños consiguieran el pergamino, no fui responsable y lo guardé en el lugar equivocado. Por favor, entienda que ellos no tienen nada que ver en esto.

El Raikage los observó una vez más, y el aire se tornó tenso nuevamente. Hinata estaba preocupada por Kakashi, ya que la mirada que aquél hombre le había dedicado había sido, sin duda, terrorífica. Naruto, Sakura y Sasuke estaban un tanto aliviados, aunque un tanto curiosos por lo que le vaya a ocurrir a su ex-sensei, más que acostumbrados a este tipo de situaciones.

El Raikage hizo tanta presión sobre el escritorio mientras los observaba que terminó por partirlo a la mitad como ya estaba previsto.

En ese momento, el chico enfermizo ingresó lentamente a la habitación cargando una nueva silla, pero el grito del otro hombre le hizo respingar.

―¡Tú... tráeme un nuevo escritorio!

―¡H-hai! ―colocó la silla en el suelo y salió corriendo de nuevo, cerrando la puerta tras de sí.

Nadie decía nada, y aquello molestaba cada vez más al Uchiha. El tiempo era oro, y no podían desperdiciarlo mientras esperaban que el Kage tome su decisión, que por cierto, ya se estaba tardando mucho.

Al final, el Raikage cerró sus ojos y exhaló profundamente, para luego mirarlos con notoria molestia.

―Bien... ―dijo como quién no quiere la cosa, enviándole una mirada a Kakashi que obviamente no aseguraba nada bueno. Internamente, estaba preparado―... Les daré el pergamino...

Wow, no fue tan difícil después de todo.


N/A: Hola de nuevo gente hermosa! He vuelto, aunque no sé por cuanto tiempo. Se acerca fin de año, pero mis clases no están del todo finalizadas (;-;). Disculpen si el capítulo fue aburrido, pero era algo que tarde o temprano debía escribir, y... ¡Los padres conseguirán el pergamino! Oh, es bastante emocionante. Hasta yo me pregunto qué pasará, hehe =D

Acerca de la situación de los niños, sé que quedó medio inconcluso. En el próximo capítulo redactaré mejor sus pensamientos.

Siento que mi narrativa mejoró un 0,001% xD

Muchísimas gracias por sus comentarios, favoritos y follows! Es tan lindo tener todo su apoyo!

Muchas gracias por leer~ Trataré de actualizar pronto. Sin embargo, no prometo nada. Aún así, quiero que sepan que no voy a abandonar la historia (a pesar de que las lentas actualizaciones digan lo contrario), sólo necesito de su paciencia :)

Quiero responder antes a este review, la verdad es que ya muchos se han quedado con esta duda:

Nicole Conn: Tienes toda la razón, y muchos ya me han señalado ese error. Pensé en ello, y mucho, y es que nunca estuve tan segura de qué edad deberían tener Fugaku y Mikoto, y cometí el error de ponerlos como Minato y Kushina. En cuanto me di cuenta y quise arreglarlo, ya era tarde; le había puesto una edad equivocada a Itachi y para colmo había hecho una especie de emparejamiento con Himawari, cosa que muchos lectores ya esperan ver (y pienso que tiene potencial), y otros sucesos ya imposibles de editar (o mejor dicho, "muy difíciles"). Si te soy sincera, no lo creí importante, pero luego me di cuenta que no era así. Veré como puedo arreglar todo esto, mientras tanto, pido disculpas si el fic quedó extraño, descoloca o no sigue el ritmo original de la historia de Naruto (en cuanto a tiempo, edades, personalidades, etc.)

Gracias por tu review n.n

En el próximo capítulo veré si puedo responder comentarios n.n

Ahora sí, me despido!

Sayonara! Y que estén bien...

Miss Haruno~