CAPÍTULO 10
Stiles volvió a soñar que Derek moría.
En realidad era más un recuerdo de los momentos vividos en el desierto de México, junto a los restos de La Iglesia, con la sutil diferencia de que en su sueño el final cambiaba. Y si en realidad Stiles creyó que Derek estaba muerto solo durante el minuto que pasó desde que Lydia le llamó hasta que pudo verle en persona, en su sueño Derek nunca llegó a aparecer… Lo que solo consiguió que el dolor que sentía en el pecho y que no le dejaba respirar cada vez fuera más intenso hasta el punto de sentir que se ahogaba.
Así era como despertaba cada vez que tenía aquella pesadilla: Con la mano agarrando su pecho y mirando a todos lados, respirando agitadamente y esperando encontrar algo que le confirmara que Derek estaba vivo.
Las primeras veces fueron las peores. Sobre todo cuando despertaba en su cuarto, solo, y todo parecía indicar que realmente Derek estaba muerto. Esas veces se encontró llorando en su cama, agarrando las sábanas con fuerza, y solo su padre fue capaz de calmarle cuando se presentaba corriendo y diciendo que solo había sido una pesadilla. Que no se preocupara y que todos estaban bien. A salvo.
Stiles sabía que ese era el momento adecuado para decirle a su padre lo que había ocurrido entre Derek y él. El cambio de situación que se había dado entre los dos y el motivo por el que realmente soñaba que Derek, entre todos los demás, era quien moría en aquel desierto.
Pero aquellas primeras veces ocurrieron cuando Stiles todavía no tenía muy claro lo que había cambiado en la relación entre los dos. Sí, se habían besado y encima delante de todo el mundo. Y Stiles había roto con Malía y Derek le había asegurado que Braeden ya no significaba nada para él… Pero desde entonces no había habido nada más. Y desde ese primer beso ni siquiera habían vuelto a hablar porque Derek seguía de turismo por México buscando a la madre de Malía.
Así que Stiles se convenció a sí mismo de que si realmente no le contaba lo que estaba pasando a su padre, solo era porque él tampoco lo sabía.
Por fortuna, en cuanto a tema de pesadillas, las siguientes veces que soñó que Derek moría fue más fácil convencerse de que no era real. En cuanto despertaba en la cama, temblando ante la idea de que Derek estuviera muerto, solo tenía que ir al último cajón de su armario y coger la chaqueta que Derek tuvo que dejar precipitadamente la última vez que estuvo allí y que Stiles no tenía ninguna intención de devolver. Porque era acercar la chaqueta a su rostro y aspirar el aroma del cuero y ese olor único de Derek, y se relajaba en cuestión de segundos.
Todo estaba bien. Derek estaba vivo.
En esta ocasión en que soñó con el cuerpo de Derek frío e inerte en el suelo del desierto, sin vida, ni siquiera necesitó el truco de la cazadora. No tuvo más que incorporarse en la cama para darse cuenta de que estaba en el loft de Derek.
Aunque el hecho de que Derek no estuviera a su lado tampoco es que fuera muy reconfortante, pese a que no era ni mucho menos la primera vez que lo hacía.
- Buenos días.
Si algo podía sorprenderle más que encontrarse solo en el loft de Derek, era encontrarse en compañía de la última persona a la que quería ver ahora.
- ¿Qué haces tú aquí? – preguntó desde la cama a la caza recompensas. Braeden estaba sentada en el sofá, con las piernas apoyadas en la mesa y mirándole con descaro - ¿Es que no me has oído?
- Lo siento – dijo con tono prepotente, cruzando los brazos en torno a su pecho - No tengo por costumbre hablar con gente que no saluda por las mañanas.
- ¿Dónde está Derek? – miró a todos lados y gruñó cuando ella siguió callada - ¡Está bien!, buenos días – Braeden sonrió con sarcasmo – ¿Y bien? ¿Dónde está Derek?
- No lo sé. Cuando llegué ya se había ido.
- ¿Ido?
- Tuvo que hacer unos recados – comentó con desgana al tiempo que se ponía en pie y se acercaba a la cama donde seguía Stiles – Me mandó un mensaje diciendo que quería comentarme unas cosas.
- ¿Y qué, te presentas corriendo porque él te manda un mensaje? – negó con la cabeza - Veo demasiado interés en verle, la verdad.
- Y eso lo dice el chico que despierta desnudo en su cama – miró de arriba abajo el cuerpo de Stiles, quien trataba de taparse con la sábana – Bonitas huellas.
Stiles se sonrojó.
Pero enseguida se dio cuenta de que esa era una buena ocasión para dejar claros algunos puntos.
- Gracias – sonrió, sarcástico – ¿Qué le voy a hacer? Es verme y el pobre pierde el control y es de lo más posesivo.
Braeden volvió a mirarle de arriba abajo con una mueca juguetona en sus carnosos labios.
- Sí… Recuerdo la sensación.
Stiles luchó por superar el nuevo sonrojo que cubrió casi todo su cuerpo, y luego trató desesperadamente de buscar el contraataque perfecto mientras se vestía a toda prisa. No le importaba estar desnudo en el loft de Derek si era Derek el único que le iba a ver. Pero con aquella Barbie al lado no se sentía nada cómodo, la verdad.
Por fortuna Braeden tuvo un poco de educación y miró por la ventana para dar a Stiles privacidad mientras terminaba de vestirse.
Justo cuanto estaba terminando de abrocharse las playeras se abrió la puerta principal y apareció Derek.
Tenía varias carpetas marrones en la mano que en seguida Stiles identificó como las que había en la oficina del Sheriff sobre cada caso abierto en el condado.
Esperó a que Derek tuviera a bien explicarse pero el hombre lobo solo miró a sus dos huéspedes intermitentemente.
- ¿Dónde estabas? – preguntó Stiles.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó por su parte Derek a Braeden.
- Me pediste que viniera.
- Pero no que lo hicieras ya – dijo mientras colocaba las carpetas en la mesa.
- ¿Lo ves? – aprovechó Stiles para pinchar a Braeden, acercándose a la mesa para curiosear lo que había traído.
Derek ni se molestó en preguntar. Era Stiles y que Stiles dijera cosas sin sentido era lo normal. Ya se había acostumbrado a que no le afectaran y, simplemente, actuaba como si no hubiera dicho ni hecho nada.
- ¿Has traído lo que te pedí? – preguntó a Braeden y ella asintió.
- ¿Qué es lo que la pediste?
Derek miró a Stiles por primera vez desde que hubiera llegado. Pero en lugar de saludarle en condiciones con un sencillo "buenos días" o incluso un beso, apretó los labios y negó levemente.
- Creo que es mejor que te vayas – dijo con tono cansado, pese a que el día no había hecho más que comenzar.
Stiles tardó unos segundos en reaccionar.
Incluso tuvo que agarrarse a la mesa para mantener el equilibrio de lo que empezaron a temblarle las piernas.
Eso SÍ que no se lo esperaba.
- ¡Qué! No. ¿Por qué?
- ¿No tienes que ir al instituto?
- Puedo faltar – respondió sin pensar y Derek alzó una ceja en modo de incredulidad – Vale. No debería faltar pero no me importa hacerlo.
- Vete a clase.
- ¡No! Quiero quedarme.
- ¿No ves que Derek no quiere que te quedes? – intervino Braeden desde la ventana.
- ¡Perdona pero Derek no necesita que hables por él! – se dirigió a Braeden con desagrado - Aunque use pocas palabras no significa que sea estúpido. ¡Así que deja de tratarme como si no fuera capaz de entender lo que quiere decir!
- Y por eso no sabes qué es lo que Derek me ha pedido… – apuntó Braeden con una sonrisa entre juguetona y maliciosa.
- Y Derek no está sordo y puede oíros perfectamente – les cortó Derek, a punto de perder la paciencia. Aunque trató de mostrar una expresión más relajada cuando se dirigió a Stiles - Vete a clase. Ya hablaremos.
- Prefiero quedarme.
Pero Derek no estaba dispuesto a seguir con aquella discusión que podía prolongarse durante horas.
Así que prefirió cortar por lo sano y agarró a Stiles del brazo. De esa guisa le llevó hasta la puerta principal que abrió de un enérgico empujón.
- Te lo contaré todo, te lo prometo. Pero no ahora.
- ¿Por qué no?
- Porque todavía no estoy seguro de lo que ocurre.
- ¡Pero a ella sí se lo dices!
Derek soltó el brazo de Stiles para mirar a la caza recompensas en silencio. Luego se centró en Stiles, que le miraba con rabia, y apretó los labios con resignación.
Si hubiera sabido que ese iba a ser el resultado jamás se le habría ocurrido mandar el mensaje a Braeden. Pero lo cierto era que necesitaba hablar con ella. Y necesitaba que Stiles le diera espacio y tiempo.
- Vete a clase.
Stiles no disimuló el disgusto cuando Derek siguió negándose a explicarle lo que ocurría. Cogió con rabia la chaqueta que seguía en la mesa desde que la dejara allí ayer por la tarde, y se encaminó hacia la puerta.
- Como quieras, oh gran Alpha – acentuó el sarcasmo – Ya vendrás pidiéndome ayuda cuando tu querida Braeden sea incapaz de hacerlo.
Fue el propio Stiles quien cerró la puerta tras él, dando un sonoro portazo. No obstante Derek siguió oyendo la retahíla de insultos dirigidos a él y a Braeden hasta que subió al jeep y se alejó con un acelerón.
