X. PARECIDOS
- ¡Ajá!, con que eras tú el que me seguía. - el joven estaba sorprendido, lo había descubierto y no pudo evitar sentir vergüenza ante su bella mirada.
- Sabes los muchachos que siguen así las chicas se les llama mañosos - esa frase sonó muy familiar. Era la misma frase que su Bombón le había dicho cuando fue a buscarla a su balcón hace varios años. Esta era su oportunidad de descubrir si se trataba de su Bombón, no podía desperdiciarla, aunque tampoco podía lucir como un acosador. Ahora podía verla a la luz del día. El parecido era innegable, su rostro, su contextura, su tamaño y sobre todo sus ojos, esos ojos que lo enamoraron tanto. Debía asegurarse que se trataba de ella, ya que otras de sus características como sus cabello y personalidad era distintas.
- Yo solo vine a comprar unas cosas que Taki me pidió pero no las encontré. Además alguien tan atractivo como yo no tiene porqué seguir a las jovencitas.- Esto causó la risa de Sophie.
- Eres muy gracioso. Bueno debo irme, no soy muy buena cocinando y normalmente me demoro mucho.
- Yo estaba por ir a almorzar a un restaurante que se encuentra a unas cuadras. Si deseas puedes acompañarme y ahorrarte ese tiempo en la cocina.
- Pues...- la pelinegra dudo un poco, no sabía si era correcto involucrarse con alguien como él.
- Sirven un helado delicioso - interrumpió sus pensamientos.
- Vamos.
Los jóvenes caminaron unas cuadras, Seiya evitaba que lo reconocieran, rápidamente llegaron al restaurante. Era muy modesto y no habían muchos comensales, lo cual le permitía ser él mismo.
- Me sorprende que las chicas no te pidan autógrafos.
- Es porque intento pasar desapercibido. Pero cuéntame sobre ti. ¿Eres reportera verdad?
- Sí, soy de una ciudad pequeña en Estados Unidos, terminé la universidad hace unos meses y ahora trabajo en el "News Today". Me gustaría hacer reportajes de investigación pero aún no me toman muy enserio.
- Esto demora un poco. Normalmente hay que moverse en el medio para sobresalir.
- Tienes razón - Seiya notó que había algo más la entristecía.
- ¿Y te estás quedando en un departamento cerca de aquí? - intentó disimular que la había estado siguiendo
- Sí, está a unas cuadras de aquí. - parecía ubicarse muy bien para que se trate de un país al que visitaba por primera vez.
- ¿Te estás acostumbrando rápido a Japón?
- Sí, hace varios años que vivo sola, así que no me es problema estar en un país diferente. Además mi madre es de aquí. - Sophie sintió que su amigo la observaba mucho, pero la conversación fluían bastante bien. Sentía que podía confiar en él, como si lo conociera antes. Además era una persona muy divertida, reían muy seguido. Era egocéntrico, sin duda, pero parecía muy agradable, sentía algo que aún no descifraba. Sophie no se percató de lo rápido que pasó el tiempo, pues estaba cómoda con su acompañante, hasta que terminaron el helado.
- Bueno, debo irme, debo guardar estos víveres en el departamento.
- Si gustas te acompaño
- No es necesario
- Estoy de camino, igual pasaré por ese lugar
- ¿Cómo sabes en qué dirección vivo? - Lo había descubierto por segunda vez.
- Cuando fui al supermercado te vi salir - trató de escudarse para no parecer extraño
- Eres muy gracioso Seiya Kou. - extrañamente no lo tomó a mal- Está bien, vamos.
Salieron del restaurante riéndose todo el camino al departamento de Sophie. Seiya olvidó el paso del tiempo y se la quedó viendo mientras buscaba sus llaves.
- Ahora sí es tiempo de despedirnos, fue muy divertido - Sophie se acercó para darle un beso en la mejilla, pero al tocarse la realidad se tergiversó y ya no se encontraba en la puerta de su departamento. Empezó a ver un día lluvioso y en su mente estaba clara la imagen de un Seiya más joven de rodillas frente a ella, parecí pedirle algo, pero no pudo descifrar qué. Inmediatamente esa imagen se borró y regresó a la realidad, no habían pasado más de un par de segundos y ella seguía estando muy cerca de Seiya por el beso en la mejilla que le había dado. Estaba confundida.
- Adiós, nos vemos en tu primer día de trabajo Bombón. - esa palabra resonó por su mente. La había escuchado antes. Lo había visto antes.
- Nos vemos - solo atinó a decir. Colocó las llaves raudamente en el cerrojo e ingresó a su departamento. ¿Qué le estaba pasando?
