ATENCIÓN: Antes de leer esta historia deberías leer primero "Lineas de tiempo alternativas". Lo recomiendo encarecidamente.
Trixie veía con serenidad como el dragón empacaba todos sus objetos personales con algo de apremio. No era para menos, aquel era el día donde ellos se marchaban de Kalininstone. Lo único que lamentaba de irse de aquel sitio era dejar atrás a Gladius, quien realmente era un buen amigo suyo. Pero su misión ya estaba completada, el Emperador esperaría la visita de la Gran Hermana para aclarar su relación política-militar… y además, en el poco tiempo que estuvieron allí la vida de Spike y de Flurry había peligrado y eso era algo que Trixie no podía permitirse.
-Estamos listos. Aseguró Spike, sacándola de su ensimismamiento. La unicornio azul lo miro y asintió. Proseguidamente comenzó a caminar en dirección a la salida, siendo seguida por el dragón morado, quien cargaba su equipaje y el de Trixie.
-Esto si esta pesado… ¡Si tan solo hubiera alguien con una capacidad mágica bestial que me pudiera ayudar! La yegua miro hacia atrás y una sonrisa burlona se asomó por sus labios.
-Es una lástima que no haya nadie por aquí con esas características… Pero oye, siendo tú un dragón seguro que ese peso no es nada para ti…
Spike coloco un semblante inexpresivo.
-Tu palabras de ayuda ayudaron bastante, definitivamente mitigaron el esfuerzo que hago. Trixie rió levemente y su cuerno se cubrió en magia al mismo tiempo que su equipaje en el hombro de Spike se cubría de un aura violeta. Pronto el reptil se dio cuenta que la unicornio cargaba su propio bagaje.
-¿Contento?- Inquirió la unicornio azul, el dragón recupero su entereza y compuso una sonrisa satisfecha, asintiendo ligeramente- Muy bien, Holy Sword nos estará esperando fuera del Palacio. No lo hagamos esperar.
Los minutos pasaban y todos en aquella sala esperaban, algunos pacientes y otros impacientes, la llegada de Trixie Lulamoon. Gladius miraba hacia un punto indeterminado, su rostro ligeramente contraído en preocupación y consternación. Aquellos días habían sido tanto bizarros como interesantes. Una cena formal, una visita al Coliseo y finalmente una guía turística… pero lo más importante fue sin duda el atentado que sufrieron en el Bazar. Aquel ataque fue tan audaz y riesgoso que sería estúpido pensar que ningún Lord en aquella habitación tuvo implicación en ello.
Con sus ojos miro discretamente a todos los grifos en aquel lugar. Lord Strongheart de Galia hablaba con Lord Harak Tar de Tarkestan, Lord Vinulis de Highhills admiraba una de las tantas estatuas que decoraban el Salón Real. El mismo Emperador estaba sentado en su trono, con su cabeza reposando en su garra, un semblante arisco se expresaba en su rostro. ¿Quien tendría los motivos para planear aquel ataque? ¿Quien seria tan desquiciado para atacar a la hija y al ayudante de una, sino la unicornio mas poderosa sobre la faz de la Tierra?
-Gladius. Llamo alguien a su espalda, el grifo de pelaje negro desvió su semblante hacia la dirección de dónde provino aquel sonido, notando así a Lord Silician, quien tenía una sonrisa enérgica y portaba un uniforme de combate.
-Lord Silician. Correspondió el saludo con un tono formal, algo extrañado por la vestimenta de su compañero. El grifo de pelaje blanco transformo su sonrisa en una cómplice.
-Oh vamos, ¿Qué ocurre? ¿Por qué esa cara tan larga y ese tono tan serio? Gladius frunció su ceño levemente ante aquellas preguntas.
-¿Porque fuimos atacados por unos vándalos cualquiera y murieron ponys bajo nuestra protección? Debatió con severidad el grifo negro, deslumbrando al de pelaje blanco, quien trago saliva secamente.
-Wow… P-Pero por eso no te tienes que preocupar, estoy seguro que Lady Lulamoon aprecia tu valentía. ¡Me contaron que hasta asesinaste a uno de las alimañas! Mencionó con un tono animado, enérgico.
-Algo de lo que no estoy orgulloso, solo lo hice por defender a Lady Heart. Remarcó firme Gladius, haciendo que el grifo de pelaje blanco sonriera forzadamente, ocultando su molestia.
-Te guste o no, demostraste que tienes espíritu de supervivencia y que eres capaz de luchar.
-Atacar por la espalda. Corrigió el ser proveniente de Wingland. Silician rodó los ojos, algo cansado de las respuestas cortantes que le daba el grifo.
-Hubieras dejado entonces que esos vándalos te mataran si vas a tener esta actitud de mierda. Gladius miro al Lord de Bretoña con una ceja alzada. Suspiro con desgano, reconociendo que aquel grifo solo había venido a ser amigable con él.
-Mis disculpas Lord Silician… solo que me todavía sigo aturdido por el hecho de haber arrebatado una vida con mis propias garras. Excusó el grifo de pelaje negro, el de pelaje blanco recupero su sonrisa animada.
-Oh, no te preocupes por eso Gladius… ese sentimiento desaparece cuando arrebatas más vidas. Dijo, carcajeando en el proceso. El ser proveniente de Wingland se sintió un poco repugnado ante aquella afirmación. Mas no le era sorprendente, pues Lord Silician provenía de Bretoña, un Reino Isla que era experto en navegación y pillaje.
-Gladius, ¿este bretón bruto te está molestando? Inquirió una voz que atrajo la atención de ambos. Al frente de ellos se hallaba Lord Strongheart de Galia. Silician inmediatamente compuso un semblante serio, casi arisco.
-Ugh, tenías que aparecer tú. ¿No ves que Gladius y yo estábamos teniendo una conversación?... ¿O quizá tu nivel de inteligencia es tan bajo que eres incapaz de visualizar cuando tu presencia no es requerida? Tanto el ser proveniente de Wingland como los demás Lords y soldados de aquella habitación pudieron notar como la tensión crecía rápidamente entre los dos grifos.
-Y tú no tienes el coeficiente intelectual suficiente para percatarte de que incomodas a Gladius… Oh bueno, en general incomodas a cualquier ser que este cerca de ti. Silician apretó sus dientes con furia.
-¿¡Qué!? ¿¡Cómo te atreves sucio galo!? Cuestionó indignado el grifo de pelaje blanco. Su contraparte de cuerpo gris claro frunció su ceño.
-¡No me llames sucio, escoria bretona! Respondió Strongheart de Galia, Gladius dio varios pasos hacia atrás al notar a donde estaba dirigiéndose aquella discusión. El Bretón bufo con desdén.
-¡Retira esas palabras! Comandó con furia el grifo de pelaje blanco. Su contraparte de Galia rodó los ojos.
-¿Oh qué?- Silician apretó aún más sus dientes, con su sangre hirviendo totalmente- Eso pensé, mejor vete a esconder como solo los bretones saben. Exclamó con un tono burlón Strongheart.
-¡Hasta aquí llegaron tus patéticos insultos a mi orgulloso pueblo! El grifo de ojos dorados saco su espada de su traje de combate. El grifo de alas negras contrajo sus pupilas al ver la acción del bretón.
-¡No eres más que un salvaje! Afirmó Strongheart con un tono de voz que combinaba la frustración, la impresión y la rabia.
-¡Mejor toma una espada y lucha como un grifo de verdad!
-¡DETENGAN ESTE RIDÍCULO ESPECTÁCULO EN EL NOMBRE DE SU EMPERADOR! Comandó con un bramido el Emperador, de inmediato tanto Lord Silician como Lord Strongheart se arrodillaron ante su gobernante, el grifo de ojos dorados coloco la punta de su espada en tierra. Todos en la habitación quedaron en silencio, incluyendo los recién llegados, quienes se vieron rápidamente envueltos en la confusión.
Maximus de Sunshine torno su atención hacia la entrada de uno de los pasillos adyacentes del Salón Real, notando que allí estaban Trixie Lulamoon, Spike y Flurry Heart.
La postura firme de su cuerpo, sus alas blancas extendidas, su cuello color plateado resplandeciendo con la luz del sol y su rostro templado y autoritario lo hicieron ver bastante imponente. Incluso Trixie debió admitir que a pesar de su edad, en ese momento el Emperador del Imperio Grifo parecía alguien que se lograba imponer sobre los demás. La unicornio azul trago saliva y reanudo su caminar hasta el centro de la habitación, siendo seguida por su amante y su hija.
-¿Interrumpimos algo, mi Emperador? Cuestionó Trixie con un tono jocoso, haciendo una pequeña reverencia. Maximus de Sunshine frunció su ceño.
-Lady Lulamoon- Se tomó unos segundos para pensar su respuesta-… No interrumpen nada, hay grifos que no saben cómo comportarse apropiadamente. Increpo con solemnidad, la unicornio azul ensancho una sonrisa serena.
-Ya veo… Afirmó la unicornio.
Gladius trago saliva secamente, viendo a los dos grifos que antes desbordaban en orgullo y prepotencia se hallaban arrodillados, casi sumisos a la implacable autoridad del grifo de Sunshine. Le parecía increíble que Maximus lograra hacer eso cuando se decidía imponer con su actitud.
-Ya se marchan. Puntualizó en un tono frió el Emperador, atrayendo nuevamente la atención del grifo negro. Trixie asintió ligeramente.
-Así es. Mi objetivo aquí ya realice y es momento de volver a mi hogar. Maximus contorsiono ligeramente su semblante en uno arisco.
-Entonces, ¿puedo esperar la visita de ella para discutir los términos? Cuestionó el grifo de cuello plateado. La unicornio azul ensancho una sonrisa pequeña, asintiendo nuevamente.
-En efecto, cuando su salud se estabilice ella vendrá directamente a hablar con usted… como verdaderos aliados que somos. Aseguró la yegua peli-plateada con serenidad. El grifo de ojos rojos suspiro con exasperación.
-De acuerdo Lady Lulamoon, le deseo la mejor de las suertes en su viaje de vuelta a casa y en lo que resta de su vida. Sin esperar respuesta, el Emperador se fue a sentar en su trono. Los demás Lords se acercaron a despedirse individualmente.
-No se preocupe Lady Lulamoon, conseguiremos quienes fueron los culpables de tan indignante ataque a sus allegados. Afirmó Lord Vinulis a la pony oji-violeta, quien solo alzo una ceja ante aquellas palabras y sonrió minúsculamente.
-Muchas gracias, Lord Vinulis. El grifo de pelaje negro compuso una sonrisa falsa, separándose de la unicornio azul.
Cuando las despedidas formales estuvieron listas, la "Garra del Emperador" se colocó en el medio de ambos grupos.
-¡Que viva la Gran Hermana! Exclamó Maximus desde su trono.
-¡Que viva! Respondieron todos los grifos de la habitación.
-¡Que viva el Emperador Maximus de Sunshine! Bramó Trixie.
-¡Que viva! Secundaron Spike y Flurry.
Proseguidamente se dieron media vuelta y comenzaron a caminar hacia la puerta principal de aquel Salón Real, siendo seguidos por Gladius. Con tres de ellos queriendo salir de allí lo más pronto posible, solo Flurry dedico su caminata en admirar una vez más el arte y la estructura de aquel Salón Real. Estaba segura que el Palacio Real de Saiberium debía ser aún más hermoso que lo que sus ojos contemplaban.
En poco tiempo alcanzaron la entrada de aquella Residencia, siendo recibidos por Holy Sword, quien se veía con un rostro firme. En el patio de aquel lugar se hallaban todos los Policías Dorados y tres carrozas.
La unicornio azul paso por delante de los Policías Dorados y estos hicieron el correspondiente saludo militar. Coloco su equipaje en la carroza y se dio media vuelta, deslumbrando a los demás que iban con ella.
-¿Quién de ustedes fue el que acompañaba al dragón en el Bazar? Inquirió hacia los ponys de la Policía Dorada, quienes mantuvieron su postura y gesto. Unos segundos pasaron hasta que finalmente uno alzo su casco.
-¡Yo Madam! Afirmó aquel corcel. La unicornio azul se acercó a él, siendo seguida por la mirada curiosa y/o confundida del reptil morado, la alicornio, el pony terrestre y el grifo de pelaje negro. La maga visualizo al pony, siendo este un pegaso de cuero amarillo claro, crin color café y ojos marrón roble. Su mirada estaba enfocada al cielo, evitando mirar a la yegua peli-plateada que lo analizaba de arriba abajo.
-¿Cómo te llamas? Preguntó Trixie. El pony dudo en responder en unos segundos. Pero pronto trago saliva y recupero su compostura.
-Wonder Luck ¡A sus servicios Madam! Aseguró el pegaso con un tono firme. La equina oji-violeta compuso una pequeña sonrisa.
-¿Cuál es tu edad? El corcel amarillo claro exhalo profundamente.
-20 años Madam.
-Hmp- Respondió la unicornio azul, luego se separó de él y volvió a encarar la carroza, dejando totalmente desorientados a sus acompañantes.
-Bueno, vamos marchándonos. Apremió la maga, adentrándose en su medio de transporte. Pronto fue seguida por Spike, Flurry y todos los demás, quienes se adentraron en sus respectivas carrozas.
-¡Eleven la puerta! Escucharon todos, aunque casi nadie entendió. No obstante a los momentos el sonido mecánico de la polea levantando la poderosa reja de metal les indico que la salida de aquel Palacio estaba siendo abierta.
Flurry admiraba nuevamente las calles de Kalininstone desde la perspectiva de su carroza. Era sin duda distinto que caminar directamente sobre la piedra. No obstante, allí adentro junto a su familia no habrían grifos ancianas que la guiaran a una trampa. Frunció su ceño. Su actuar imprudente había desencadenado una serie de acontecimientos que termino en Spike siendo herido de gravedad y varios ponys y grifos muertos.
Recordaba el miedo que sintió cuando aquellos vándalos estuvieron a punto de quebrar su escudo de magia. Como revivió memorias del pasado que honestamente quería dejar allí. Como anhelaba fervientemente que su madre llegara y la rescatara.
¿Aquellos grifos y ponys que murieron protegiéndola tendrían familia? ¿Aquellos delincuentes tendrían familia?
…
-¿Cómo se siente, Lord Spike? Cuestionó Gladius con un tono calmado, sorprendiendo levemente al dragón y atrayendo la atención de todos los integrantes de la carroza.
-… Honestamente me siento bien, realmente el hechizo que hizo Flurry ayudo bastante- La alicornio se sonroso cuando el reptil morado poso su garra sobre su cabeza y le revolvió la crin- Gracias por preguntar- Se sinceró el dragón. El grifo sonrió. De un bolsillo en sus ropas extrajo una pequeña caja de cuero rojo. Se la extendió al reptil morado.
-Bueno, si no le molesta este tipo de cosas, quisiera darle este presente de mi parte por luchar tan valientemente aquel día. Spike desvió su semblante hacia la unicornio azul, quien asintió ligeramente, indicándole que aceptara el obsequio.
El dragón de espinas verdes recibió en sus garras aquella pequeña caja, bajo la mirada atenta de Holy, Gladius, Trixie y Flurry. Trago saliva secamente y abrió aquel pequeño artefacto. Una esmeralda verde opaca era el contenido de aquel regalo.
-Es… bastante bonita… Comentó con una voz dudosa, no muy seguro de que decir ante aquel obsequio. El grifo de pelaje negro compuso una sonrisa serena.
-Sin duda, pero eso no la hace especial- Afirmó la "Garra del Emperador", deslumbrando a todos un poco- Veras, esta gema pertenece a un conjunto de seis joyas que han estado en mi familia durante generaciones. Según cuenta la leyenda, tienen la capacidad de transportarte al lugar de tu nacimiento. Flurry abrió un poco los ojos al escuchar aquella historia extravagante, fascinada por el relato corto del grifo. Trixie se descubrió a si misma curiosa por la historia detrás de aquella joya, Holy y Spike por su parte se vieron escépticos.
-Dudo mucho que haya alguna gema que tenga la capacidad de hacer eso. Exclamó el pony terrestre, atrayendo la atención de todos los integrantes de aquella carroza. Gladius sonrió con tranquilidad, asintiendo.
-Eso creo también yo, pero tuve una corazonada de que a Lord Spike le gustaría tener una joya con semejante historia de fondo en su colección personal. El dragón morado se sonroso ligeramente y un semblante se bosquejo en su rostro. Rápidamente torno su mirada hacia Trixie, quien solo aparto la vista y fingió estar contemplando el ambiente. El reptil entrecerró sus ojos.
-… Ciertamente, gracias por el obsequio, Lord Gladius. El grifo de pelaje negro asintió, mientras veía al dragón llevar el regalo a su garra izquierda y reposando esta encima del carruaje.
-No hay de qué. Los amigos de Trixie son mis amigos- Guiño su ojo a la yegua peli-plateada, quien bufo con una sonrisa cómplice. Spike sintió un pequeño malestar en la nuca y un poco de nauseas en su estómago, más lo contuvo detrás de un rostro serio- ¿Y entonces? ¿Qué les pareció Kalininstone? Obviando claro lo que todos sabemos que ocurrió. Todos en la carroza pensaron una respuesta durante algunos segundos, recapitulando su experiencia en aquella ciudad.
-Es bastante bonita, tiene un estilo artístico bastante detallista. Opinó Flurry Heart, Spike compuso una sonrisa burlona.
-Perdónela Lord Gladius, algunas veces tiene la maña de usar palabras nuevas que aprendió leyendo. La alicornio se avergonzó en demasiá ante aquella declaración del reptil morado.
-¡C-Claro que no! ¿¡Cómo voy a aprender una palabra nueva si tú dejaste mis libros en Canterlot!? Cuestionó con un semblante serio.
-Pero lo harías si tuvieras tus libros.
-¡N-No!... ¡Argh! ¡Eres tan odioso!
Todos en la carroza se rieron quedadamente, exceptuando Flurry, quien realizo un puchero y desvió nuevamente su semblante hacia la ventana. Rápidamente se ensimismo en sus pensamientos.
-Es una lástima que no pude visitar ese Bar en el Gran Bazar. También fue algo extraño ver eso del Juicio por Derecho. Exclamó el pony beige de pelo azul oscuro largo. Gladius realizo una pequeña mueca en su rostro.
-Si… algunas viejas usanzas nunca mueren y otras son resucitadas de la tumba…
Todos hicieron silencio ante aquella respuesta.
-… En fin, espero volver a Equestria, allí hay damas que si puedo cortejar. Afirmó el pony terrestre, intentando romper el hielo. Gladius rió por lo bajo con aquella declaración. Trixie miro de reojo a Spike y una pequeña expresión cómplice y traviesa se asomó por la comisura de sus labios. El dragón morado trago saliva profundamente.
-Claro, porque recuerda que las Relaciones Inter-especie están terminantemente prohibidas en Nueva Equestria. Rememoró la unicornio azul en un tono irónico. Gladius ensancho una sonrisa picarona.
-Una verdadera pena. Quizás deberías hablar con la Gran Hermana al respecto. Trixie miro de reojo a Spike, sonriendo con satisfacción cuando vio su semblante inexpresivo.
-Quizá… ¿Oh quizá me guste tener una relación secreta y vivir en el peligro de ser descubierta? El dragón sintió como se atragantaba con su saliva. Holy Sword carcajeo mientras que Gladius rió más calmadamente. Flurry compuso un semblante repugnado.
-¡Ew!
Repentinamente, la carroza comenzó a frenar, indicando que estaban arribando a la plaza donde comenzarían su largo viaje de vuelta a Equestria.
-Bueno, tal parece que llegamos a nuestro destino.
Sin mucho más que decir y cuando su transporte finalmente se detuvo, Gladius sonrió entusiasmado.
-Creo que podemos convenir en que su visita ha sido bastante fructífera, exceptuando claro ese "pequeño inconveniente" en el Bazar. ¡Definitivamente el destino me ha dado la dicha de conocer a seres tan amables e interesantes como ustedes tres, Lord Sword, Lord Spike y Lady Heart y de volver a reunirme con usted, Lady Lulamoon! Afirmó el grifo proveniente de Wingland, en un tono teatral que rememoro al Gladius que conocieron el día que arribaron en Kalininstone. Spike se vio algo escéptico de como tomar aquella declaración, mientras que Flurry sonrió maravillada y Holy ensanchaba un gesto amigable. Trixie por su parte compuso una sonrisa pícara.
-Cierto Lord Gladius… ahora, ¿sobre esa "elución" de responsabilidades? Preguntó en un tono bromista la unicornio azul. El dragón soltó un bufido de exasperación y rodo los ojos, logrando el objetivo de la maga. El grifo rió quedadamente.
-Desgraciadamente no se puede, Lady Lulamoon. Si bien teníamos el apoyo total de Lady Heart, nuestras responsabilidades son muy grandes. Trixie chisto con la lengua.
-Lastima…
-Sin duda. ¡Pero no es momento de entristecerse! ¡Lord Spike! un gusto haberlo conocido, ansió algún día tener una conversación con usted y jugar una ronda de ajedrez. Lady Lulamoon me comento que usted es fanático del deporte- El grifo extendió su garra derecha de águila hacia el dragón morado. Este se vio algo redundante en estrecharle su extremidad, más por su actitud inmadura para con Gladius en el Bazar. Meneo su cabeza y tomo la garra con firmeza, sentenciando así que no había rencor alguno entre ellos.
-Espero y esa partida la podamos concretar. Exclamó con seguridad el reptil morado, el grifo negro se percató de la seguridad y determinación con la cual el allegado a Trixie le apretaba su garra, sabiendo lo que aquello implicaba. Asintió ligeramente.
-Seguro que si- Torno su atención hacia Flurry, quien se veía algo entusiasmada- Eso me lleva a usted, Lady Heart. Cuando usted quiera planeamos un viaje donde podamos explorar Saiberium en toda su extensión.
-¡Si! ¡Me encantaría visitar las ciudades Muscow… Muscowu
-¿Muscowytas?- Completo el grifo de pelaje negro, la alicornio asintió.
-¡Esas! ¡Dominaremos los mares fríos y exploraremos las tierras vastas de Saiberium! Gladius sonrió dulcemente por la energía que desprendía aquella pequeña yegua blanca. Sin duda crecería para convertirse en una pony justa y amable.
-Así será Lady Heart… nunca deje que esa llama que ilumina su ser se apague. Aconsejó con firmeza. La alicornio se descoloco levemente pero atino a asentir. El grifo de pelaje negro desvió su semblante a Holy Sword, quien realmente esperaba simplemente una despedida de cortesía y poca cosa más. Gladius procedió a extender su garra de águila al pony terrestre, quien no dudo en aquel apretón de cascos.
-Un placer haberlo conocido, Lord Sword. Si algún le sobra tiempo le sugiero que viaje hasta San Gripetesburgo y buque el bar llamado "Pravda". Le aseguro que le encantara. El peli-azul oscuro se deslumbro ante aquel dato, más pronto ensancho una sonrisa animada.
-Seguro que sí, Lord Gladius. Es un placer también haberlo conocido. El ser proveniente de Wingland asintió ligeramente. Luego se separó de él y termino encarando a Trixie, quien ahora mostraba una sonrisa melancólica.
-Supongo que este es el adiós. Exclamó Trixie en un tono algo tristón. Gladius compuso una expresión con la misma característica que la unicornio azul.
-Es un hasta luego como siempre. Sabes como el destino, siempre me da la gracia de verte nuevamente y la desgracia de despedirme. La peli-plateada no dijo nada, suspirando con algo de desgano. Sin previo aviso la maga dio un abrazo al grifo de pelaje negro.
-Algún día… podremos tener reuniones sin tener que preocuparnos de lo que digan ponys enfermas o viejos decrépitos…
-Algún día Tr… Lady Lulamoon. Pero por ahora debemos atenernos a nuestras responsabilidades.
En susurros se dijeron, sin que ninguno de los demás en aquella carroza lograra siquiera escuchar algo.
-Cuídate mucho ave salida de una mina de carbón. Exclamó con firmeza y un tono bromista la unicornio azul, recuperando su entereza y sonriendo con confianza. La "Garra del Emperador" imito el gesto de la yegua.
-Lo mismo digo, pony con cabeza de metal. Los dos rieron con aquellos apodos tan tontos. El grifo de pelaje negro miro unos segundos más a la peli-plateado. Su pico pareció separarse para dejar salir unas palabras, más los oídos de Trixie no captaron nada. El ser proveniente de Wingland meneo su cabeza, embozo una sonrisa serena y salió de la carroza. Proseguidamente se dio media vuelta.
-¡Aquí es su parada inicial y mi parada final! ¡Ha sido un placer el haberlos tenido de huéspedes, esperamos que perdonen todas las inconveniencias que experimentaron y que la reputación del Imperio Grifo se mantenga limpia en ustedes! ¡Gloria al Imperio Grifo! ¡Gloria al Emperador Maximus de Sunshine! ¡Gloria a IQUISOC! ¡Gloria a la Gran Hermana! ¡Hasta la vista!
Trixie rió quedadamente por aquella despedida extravagante, sabiendo que el grifo se había acostumbrado a hacer eso siempre que se despedían.
-¡Y para nosotros ha sido un placer estar con usted, Señor Gladius! Grito Flurry desde adentro con entusiasmo, haciendo que los oídos de Spike retumbaran ensordecidos.
-¡Oye! ¡Mi oído!
La maga meneo con su cabeza y le guiño uno de sus ojos violeta al grifo de pelaje negro.
-Nos vemos dentro de poco, Gladius.
Pronto la carroza despego, siendo ahora controlada por pegasos. El ser proveniente de Wingland ensancho una sonrisa enérgica mientras veía alejarse el transporte de probablemente su pony favorita.
-"Sin duda nos veremos pronto, Trixie"
-¡Y entonces yo dispare contra las cebras, mientras evacuaban a los prisioneros! Exclamó entusiasmada Sugar Rush, haciendo gestos e imitaciones de lo que relataba. Starshine solo sonreía serenamente, mientras que Sky Domain se veía pensativo. O así le parecía a Applejack.
En aquellos dos días que habían pasado de su reposo había hablado y conocido mejor a esos tres ponys. Incluso el pegaso gris la había dejado de mirar como si la quisiera asesinar. Starshine era un pony bastante pacifico, templado, siempre pensaba que decir antes de decirlo. No se precipitaba a conclusiones inesperadas y era extremadamente paciente. Sugar Rush era el extremo contrario al pegaso sin una pierna. Bastante hiperactiva, enérgica, actuaba y hablaba de forma impulsiva y era bastante impaciente. El contraste entre ambos era tan alto que le parecía increíble siquiera pudieran estar juntos.
-"Supongo que los opuestos se atraen" Razonó, su abuela le había dicho eso hacía mucho tiempo atrás, en una época que poco a poco se iba desvaneciendo en la memoria colectiva de los ponys.
-"Jamás existió tal época. La Gran Hermana ha estado gobernando desde que recuerdo" Su ceño se frunció, viendo como ella misma se contradecía.
-¿Capitán?- Alguien la llamo, sacándola de su mente. Visualizo el semblante curioso de Sugar sobre ella, el rostro reflexivo de Sky y el rostro ligeramente preocupado de Starshine- ¿Está todo bien? Inquirió el pegaso verde limón. La rubia asintió levemente.
-Estaba pensando también en momentos que yo viví. Se excusó la pony naranja. La pegaso violeta contrajo sus pupilas y una gran sonrisa se compuso en su rostro.
-¡Oh! ¡Yo quiero escuchar esa historia! Afirmó Sugar Rush, animada y entusiasmada. La vaquera suspiro, habiéndose acostumbrado a aquella pegaso. En cierta manera le recordaba a Pinkie Pie.
Deseaba que Pinkie Pie estuviera allí para hacerla sonreír con alegría. Cada vez que recordaba como deseaba que Pinkie fuera un poco menos enérgica sus dientes se apretaban. Uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde.
Una frase jamás resulto ser tan devastadoramente cierta para ella.
-… Bien. Yo pertenecí a un regimiento que formo parte de la "Gran Ofensiva de Otoño" para romper las líneas de los lobos en 1914. En esa ofensiva yo tome acción en la ciudad de Lizping. Todavía puedo recordar cómo-
La puerta se abrió, atrayendo la atención de los cuatro ponys.
-¿Capitán Applejack?- Inquirió la enfermera Gracie Fox.
-¿Si? Respondió con incertidumbre la vaquera, estando atenta a cualquier movimiento raro o actitud sospechosa. La pegaso blanca de crin mostaza se adentró en la habitación y enfoco sus ojos naranjas en la reunión que tenían los ponys. Una sonrisa sincera se esbozó en su rostro.
-Ah, parece que se ha estado llevando mejor con sus compañeros de habitación. Applejack asintió ligeramente.
-¡SI! ¡Le caemos mejor a la Capitán! ¿¡Oíste Sky!? Inquirió la yegua violeta. El pony gris no hizo nada, mirando con cautela a la enfermera. Esta aclaro su garganta, atrayendo la atención de todos los presentes.
-Es bastante bueno que así sea Sugar. Pero eso no es lo que me trae aquí. Aclaró la pegaso, tragando saliva secamente. La pony terrestre naranja alzo una ceja.
-Creo que me puedo presentar yo misma querida- La vaquera pudo detallar como la pegaso blanca se estremeció ante aquella voz detrás de la puerta. Unos pasos secos se oyeron- Es un placer verla, Capitán Applejack. Aseguró aquella equina. Llevaba una gabardina y un sombrero marrones caquis, mientras que unos lentes opacos impedían observar el color de sus ojos. La vaquera se vio algo desconfiada por el secretismo evidente que aquella yegua quería mantener.
-¿Quién es usted? Cuestionó con firmeza la rubia. La yegua desconocida compuso una sonrisa pequeña en sus labios.
-Ah, sin duda eres la dura Applejack- La susodicha afilo su mirada. La equina misteriosa torno su cuerpo hacia el lado donde estaba la enfermera- Gracie, ¿podrías llevar a los demás pegasos en esta habitación a dar un paseo? La yegua blanca de ojos naranjas se sorprendió un poco.
-¡No entiendo porque tenemos que salir! ¡La Capitán nos iba a contar una de sus historias! Se quejó con algo de molestia Sugar Rush. La equina desconocida viro su rostro hacia la pegaso violeta.
-No tardare mucho tiempo querida. Solo quiero hablar a solas con Applejack. Aseguró en un tono calmado. La pony terrestre rubia frunció su ceño.
-¿Y que si yo no quiero hablar contigo? Debatió con seriedad. La yegua desconocida ensancho su sonrisa.
-Oh, pero estoy segura que esto te interesara. Es respecto a la salud de cierta pony azul que tú conoces. Inmediatamente la mente de la oji-verde no pudo contenerse en rememorar a Rainbow Dash. Su corazón dio un pequeño vuelco y su semblante un poco más sombrío.
-Déjennos solas. Pidió la pony terrestre con un tono frió. Starshine comprendió que aquella situación estaba fuera de su compresión y por lo tanto no tenía nada que hacer allí. Con un pequeño gesto hizo que Sky Domain se acercara a él y lo ayudara a moverse. Sugar Rush iba a protestar nuevamente, más el corcel verde limón solo negó con su cabeza, señalándole la salida. Sin necesidad de más palabras, la enfermera guió al grupo de pegasos fuera de la habitación.
-¡Sin escuchar detrás de la puerta! Comandó la yegua desconocida.
-¿¡Como supo que yo iba a hacer eso!? Inquirió la equina violeta con asombro. Sin embargo antes de que pudiera decir algo más la puerta se cerró.
Las dos se quedaron mirando fijamente.
-Por todo lo sagrado, nadie se murió, quita ese semblante. Exclamó la yegua, no inmutando a la pony naranja.
-Antes mencionaste a una yegua azul. ¿Con quie-
-No era Rainbow Dash si es lo que te preocupa. Interrumpió la equina desconocida con un tono sereno, un poco jocoso diría Applejack.
-… ¿Entonces me mentiste? Inquirió la pony terrestre naranja.
-Si algo tú sabes hacer muy bien es detectar cuando alguien está siendo deshonesta contigo. Estoy segura de que te percataste de mi pequeña mentira a los segundos de haberla dicho.
La rubia guardo silencio, reconociendo que aquello era cierto. En primera instancia si se había asustado cuando pensó en Rainbow Dash, pero rápidamente pudo notar la mentira, siendo en ella una cualidad innata, magnificada por el elemento de la armonía que la escogió como su portadora. No obstante, aquello daba pie a otras interrogantes.
-Entonces no es un "si", es un "¿Por qué?" Reformulo la pregunta el Elemento de la Honestidad con un tono serio. La pony misteriosa asintió. Su sombrero comenzó a levitar, al mismo tiempo que su gabardina era removida de su cuerpo por una especie de aura verde. Pronto Applejack pudo notar el cuerno por el cual aquella magia salía.
Ante sus ojos aquella unicornio descubrió su apariencia como una mariposa. Una crin mediana y una cola larga, conformadas por dos franjas azules y dos moradas. Se asemejaba bastante a la de Rainbow Dash en la forma como estaba peinada… Si es que Rainbow Dash se cepillaba la crin.
El pelaje de ella era de color blanco rojizo claro.
Finalmente la equina removió sus lentes opacos, revelando como le devolvía la mirada unos orbes verdes esmeraldas, que la veían con un brillo especial.
-En efecto, te mentí para atraer tu atención. Exclamó la unicornio, sonriendo con confianza. Applejack no dijo nada, teniendo que reconocer que aquella pony cumplió con su objetivo.
-Muy bien, entonces… ¿Quién eres? La yegua blanca rojiza ensancho una sonrisa bromista.
-¿Eso realmente es relevante? Debatió, a lo que la pony terrestre frunció su ceño.
-Si.
-Oh… Bueno si, pero en realidad no. Lo que sí es importante es la información que te traigo. Applejack alzo una ceja, sintiéndose desorientada en frente de aquella unicornio tan extraña.
-Espera, espera. ¿No me dirás quién eres, pero tengo que confiar en la información que traes? Cuestionó con un tono dudoso, escéptico. La yegua peli-morado azulado asintió con tranquilidad.
-Sí, ahora presta bastante atención. Dentro de unos días, posiblemente mañana, recibirás la visita de alguien muy importante. Te dará la asignación de comandar un nuevo batallón y serás enviada a misiones de alto riesgo. Como creo que tú sabes, eres un elemento de la armonía y por lo tanto una de las pocas cosas que todavía amenaza la existencia de IQUISOC, incluso si te encuentras bajo su "protección". Mi visita aquí es para informarte sobre esto y que estés lista para asumir nuevamente el campo de batalla, pues ahora tendrás a ciertos "individuos" cerca de ti- Discretamente, la unicornio blanca rojiza con su magia saco de su gabardina una fotografía, otorgándosela a Applejack, quien la tomo con algo de cautela, desconfiada- Siempre que los veas cerca escóndete, huye o pelea. No dejes que te atrapen. Aquí adentro tienes la "protección" de la Gran Hermana, allá afuera eres una baja… o una desaparición más.
La pony terrestre miro la fotografía y se vio un poco sorprendida. Había un pony con la típica túnica negra de los Policías Dorados. Pero este traía una máscara plateada que le cubría completamente el rostro salvo dos orificios pequeños para los ojos.
Repentinamente aquella fotografía se comenzó a quemar. La yegua rubia soltó el pedazo de papel por la impresión. Desvió su semblante hacia la unicornio, quien tenía su cuerno encendido.
-Lo siento, no puede quedar evidencia.
-¿Cómo sé que todo esto es verdad? ¿Cómo puedo confiar en ti? Inquirió con incertidumbre la pony terrestre. La equina de color blanco rojizo ensancho una sonrisa segura de sí misma.
-No tienes que. Sabrás que no estoy jugando contigo cuando ellos estén observándote desde la distancia.
Aquella afirmación le dio escalofríos a la pony terrestre. Quizá el Partido si había leído su diario, quizá si venían a por ella. Quizá aquel destino probablemente fatal e indudablemente mísero era inevitable. Quizá estaba condenada a sufrir el resto de sus días.
-No obstante, no todo es malo. El escuadrón que recibirás son en su mayoría ponys que seguirán tus comandos cuando realicen quien eres realmente. Ellos serán tu protección y tú serás su líder, incluso ya conociste a tres de ellos. Exclamó la unicornio blanca rojiza, en un intento por animar a la rubia. Applejack trago saliva profundamente, sintiendo una disminución de su angustia y preocupación.
No dejaría que unos equinos con máscaras plateadas la hicieran una pequeña fracción más de una de las cifras en esa Guerra Eterna. No dejaría que aquellos equinos la separaran de su familia.
-Bueno, eso es todo querida. Proseguidamente de decir esto, la unicornio peli-morado azulado tomo todas sus pertenencias con su magia y se colocó nuevamente su disfraz. Rápidamente se dirigió hacia la entrada.
-¡Hey!- Llamo Applejack. La pony misteriosa se dio media vuelta-… G-Gracias por el casco…- La unicornio ensancho una sonrisa amistosa.
-No me tienes que agradecer a mí. Yo solo sigo órdenes de mi superior. La pony terrestre naranja no dijo nada, pues tenía bastante que reflexionar sobre su nueva situación. En primera instancia tendría que esperar una visita de alguien muy importante esos días…
-¡Por cierto, Rainbow Dash manda sus saludos! Exclamó la unicornio en un tono de voz alto, antes de desaparecer por la puerta. El desconcierto y la confusión se apoderaron de la mente de Applejack. Saliendo de su impresión al menear la cabeza, hecho carrera y alcanzo el marco de la puerta en poco tiempo.
Al ver a ambos lados del pasillo noto como estaba vacío.
Frunció su ceño.
¿Aquella pony estaba de parte de la Resistencia de Shining Armor?
¿Era solo un plan macabro de la Gran Hermana para probar su lealtad?
…
¿O había algo más en todo ello?
Gracie Fox suspiro con desgano, viendo como Sugar Rush jugaba con Starshine y Sky Domain a las cartas.
-Muchas gracias por tu colaboración, Gracie. Un escalofrió recorrió todo su sistema nervioso. Se dio media vuelta y noto a la unicornio blanca rojiza con su disfraz. Recuperándose de su susto, la pegaso frunció ligeramente su ceño.
-¿C-Cuando recibiré lo que me prometiste?
-Jojojo, alguien está bastante exigente- La yegua con disfraz paso un casco por el rostro de la pegaso blanca, sintiendo esta un pequeño temblor en sus piernas- No te preocupes querida, sabes que siempre cumplo con mis promesas… Tú sigue cuidando a nuestra amiga mutua ¿sí?
-… S-Si, lo haré…
-Buena chica.
La unicornio entonces en un pequeño flash desapareció de allí, haciendo que Gracie exhalara profundamente. Aquella unicornio la ponía bastante nerviosa. No obstante, era su mejor opción ante su situación.
Rainbow Dash observaba unos informes y unos papeles que tenía en su escritorio. Cifras, números, uno podría pensar que dirigir un movimiento insurgente contra una Organización-Estado despiadada seria tarea fácil.
-"Ojala" Pensó la pegaso azul. Tenía que comprobar constantemente que tuviera un número adecuado de armas, municiones, soldados, provisiones y otros elementos necesarios para la Resistencia. Debía también velar por la integridad de los ponys civiles que seguían con ella. Rarity ayudaba bastante en ese aspecto. Sin duda cuando lograran ampliarse su trabajo seria mucho más difi-
TOC-TOC
-¿Quién es? Inquirió Rainbow con un tono serio.
-D-Diamond Winter m-m-mi comandante.
-… ¿Quién?
-Este… s-soy el pony que el C-Capitán Bronze Water envió…
-Oh ya, adelante entonces.
La puerta se abrió lentamente, dejando ver al pegaso de cuero gris, crin azul clara, casi nieve. Sus ojos marrones se quedaron clavados unos segundos en los violeta inquisitivos de la pegaso azul y luego se desviaron hacia un lado. La peli-arcoíris soltó una risa quedada, baja, cuando noto lo nervioso que estaba aquel recluta.
-Ya recuerdo quién eres. El aprendiz de Bronze Water ¿cierto? El corcel asintió frenéticamente. El Elemento de la Lealtad se levantó de su asiento y coloco debajo de su ala un archivo. Proseguidamente se aproximó al equino de ojos marrones.
-¿Cuántos años tienes, Winter? Pregunto curiosa la yegua azul. El pony trago saliva secamente.
-21 a-años, mi Comandante. Rainbow asintió levemente.
-Ya veo. ¿Cómo te trata Bronze? Indago la peli-arcoíris.
-… ¿A-A qué se refiere? Preguntó Diamond Winter dudoso, alterado. El Elemento de la Lealtad rodó sus ojos.
-Ya sabes, ¿Cómo es ser su aprendiz? Que yo sepa, él está junto a ese escuadrón de ponys desde que todo esto empezó. ¿Cómo se siente ser el nuevo miembro en ese grupo? Aclaró la pegaso azul con un tono relajado. Honestamente tenía aquella conversación con ese soldado para intentar despejar su cabeza de las decenas de números, cifras y cálculos que había dejado atrás en su escritorio.
-¡Ah!... S-Se siente bien, Bronze Water es bastante estricto pero paciente y los demás del grupo son buenos conmigo. Respondió con una pequeña sonrisa el pegaso blanco. Rainbow asintió, viendo que el corcel perdio algo de su nerviosismo y se soltaba más.
-Eso es bueno. Nuestro movimiento se basa en nuestra fortaleza para seguir y nuestra unión como corceles y yeguas libres- Aseguró la peli-arcoíris en un tono firme, determinado. Los ojos marrones del pony brillaron con intensidad, lo que atrajo la atención del Elemento de la Lealtad- ¿Llevas con nosotros mucho tiempo?
-¡Sí!...- Se dio cuenta de su exaltación- Perdón, sí. Mi madre se unió a las filas de Shining Armor aproximadamente en 1007 D.E.L. Hicimos la "Gran Marcha hacia el Sur" junto a los demás. Rainbow Dash sonrió, recordando que después de aquel éxodo pudo localizar a Shining Armor.
-El Coronel Shining Armor sin duda fue alguien a quien admirar. Un verdadero héroe de Equestria. Musitó la pegaso azul inconsciente, el pegaso blanco trago saliva, no pudieron estar en desacuerdo con aquella oración. Para todos en el Ejército de Liberación Equestriana el unicornio fue el protector de Equestria junto a su esposa cuando Celestia y Luna desaparecieron.
-Bueno Winter- Exclamó la peli-arcoíris, atrayendo nuevamente la atención del corcel- Necesito que viajes a Cloudsdale y busques por la ciudad a una pony- La pegaso azul retiro de su ala el archivo que antes había colocado allí, extendiéndoselo a Diamond, quien se vio un poco dubitativo de tomar aquella carpeta. Meneo la cabeza y recupero su entereza, tomando con firmeza el archivo- Ronda los treinta y tantos años y seguramente trabaja en algo del clima. Si la localizas, envíame una carta con nuestro mensajero en la ciudad, cuya descripción esta también en el archivo. Es de vital importancia que su identidad no sea descubierta, así que si los batas negras te acorralan destruye el archivo por cualquier medio que te sea posible.
El pegaso blanco trago saliva secamente, sintiendo un poco de nerviosismo y presión por aquella misión que conllevaba tal riesgo e importancia. Su primera misión solo.
Rainbow observo como el corcel se ponía firme y hacia un saludo militar, dándose media vuelta y retirándose de la habitación.
Suspiro con algo de desgano, tornando su rostro hacia las decenas de hojas desordenadas encima de su escritorio. Le pediría ayuda a Rarity… pero aquello no era una opción por los momentos, no después de lo que ocurrió entre ellas.
-"El amor es la muerte del deber"
Y su deber era demasiado importante para dejarlo morir.
-Así que, finalmente estamos en Ponyville. Una sonrisa en grande se asomó en su rostro. Llevaba su equipaje a su lado. Las calles del pueblo estaban algo agitadas, pues era temprano y muchos ponys Berqus se dirigían a su trabajo. La fusión paso al lado de un pony prole, quien miraba fijamente el suelo, sin saber qué hacer con su existencia. Frunció su ceño.
-"Celestia sagrada, ¿Qué clase de hechizo es capaz de dejar a un pony así?"
"Uno tan macabro como el Partido mismo. Otra razón más para conseguir su cataclismo" Dijo Apple Bloom en su interior. Scootaloo no pudo sino concordar con su compañera.
-"Entonces, ¿eres oficialmente novia de Diamond Tiara?" Cuestiono curiosa la pegaso, no es que realmente le importara aquello, pero valía la pena saber si iba presenciar sesiones amorosas entre ambas yeguas.
-"... Lo hablaremos mejor cuando volvamos a vernos" Respondió su otra mitad. Scootaloo se vio reflexiva ante aquello.
-"¿Apple Bloom?"
-"¿Si?"
-"… ¿C-Como se siente besar a alguien?" Cuestiono la pegaso, con una parte de sí misma impresionada de que haya siquiera pensado en aquella pregunta.
-"… Al frente" La fusión fijo su atención en aquella dirección y noto a un grupo de batas negras, reunidos en un círculo y hablando. Portaban sus rifles de cerrojo. Trago saliva secamente y desvió su caminar hacia otro lado, lejos de aquellos corceles. Visualizo al frente suyo la estación de trenes de Ponyville. Un pequeño alivio recorrió su cuerpo. No estaba asustada de los policías dorados, estaba asustada con que si estos la atacaban ella tendría que responder y sabrían su apariencia actual.
-¡Hey tú!
Su corazón dio un vuelco y su cuerpo se tensó, sufriendo un escalofrió que recorrió todo su sistema nervioso. Continúo su caminar, esperanzada de que aquel llamado no fuera con ella.
-¡Hey, detente! Definitivamente no era con ella, se adentró en la estación, donde había decenas de ponys esperando su transporte.
-¡La yegua de pelaje amarillo pálido!- Se detuvo inmediatamente. Algunos ponys voltearon en su dirección, curiosos. Sin embargo desviaron rápidamente su semblante. Scootaloo dio una media vuelta lentamente y noto como el grupo de policías dorados se acercaba a ella a paso firme, seguro.
-"Calmate Scoots"
-"Por lo general si le pides a una pony que se calme solo la pondrás más nerviosa"
-"Ciertamente, pero tú no eres cualquier yegua, tu eres la hermana de Rainbow Dash, la pony más veloz que ha pisado Equestria" Aquellas sorprendentes palabras de ánimo de Apple Bloom le dieron la determinación que necesitaba.
-Buenos días. Exclamo uno de los batas negras, Scootaloo vio de reojo como los demás la rodeaban.
-Buenos días a ustedes también. Respondió cortésmente, con su semblante gacho y sus orejas hacia atrás.
-¿Su nombre? Inquirió, la pegaso pensó un poco su nombre.
-… Cutie Maker. El policía dorado alzo una ceja ante aquel nombre tan peculiar, mas no era quien para juzgar. Desvió ligeramente sus ojos hacia los flancos de la equina, notando su cutie mark de Berqus, una masa y un rastrillo entrecruzados encima de su casco.
-¿Por qué se cambió de calle cuando nos vio? Scootaloo sintió como su corazón retumbaba contra su pecho.
-El tren a Canterlot está arribando, absténganse de cruzar la línea amarilla hasta que el tren se haya frenado completamente y haya abierto sus puertas. Informó alguien desde los parlantes de la estación de metro. Algunos ponys se comenzaron a mover hacia la parada.
-… No quería molestarlos o interrumpir su conversación. El bata negra frunció su ceño.
-¿Cuál es su profesión?
-"No respondas esa interrogante, deja que ellos revisen tu equipaje" Sugirió Apple Bloom, haciendo que Scootaloo arrugara muy levemente el puente de su nariz.
-"¿¡Estás loca!? ¡Así verán lo que tenemos allí!" Reclamó con molestia y deslumbre la pegaso.
-"Tu hazme caso y veras como te dan paso" Le respondió con confianza su otra mitad. Scootaloo apretó sus dientes.
-Revise mi maleta. El policía dorado alzo una ceja ante aquellas palabras. Miro a sus compañeros, quienes esperaban su accionar. Asintió ligeramente. Uno de los batas negras tomo el equipaje de la fusión y lo abrió. Vislumbro con asombro unas cuchillas plateadas. Con sus pupilas contraídas, desvió su semblante con asombro hacia su líder, quien frunció su ceño. Rápidamente todos los policías dorados apuntaron con su rifle a la pegaso amarillo pálido.
-¡E-Esperen! ¡Esos son mis instrumentos! ¡Soy una cocinera! Aseguró la fusión, sintiendo un poco de humillación al tener que levantar sus cascos delanteros en señal de rendición. El líder de los batas negras bufo con molestia.
-¿¡Y donde está tu identificación!? Cuestiono contundente el corcel. La pegaso sintió un revoltijo en su estómago.
-"¿¡Y ahora qué hago!?" Inquirió Scootaloo con pánico.
-"Esto… no era lo que esperaba"
Escucharon el silbido del tren llegando a la estación. Debía actuar pronto. Debía decidirse pronto.
-¡Arréstenla!
-¡SI USTED QUIERE CONSERVAR SU EMPLEO MEJOR NO HAGA ESO! Clamó rápidamente la pegaso, sin saber que más decir. Eso aturdió levemente a todos los policías dorados, dándole un espacio suficiente para pensar. Apple Bloom le transmitió una idea que era tan descabellada que quizá podría funcionar…
-¿¡Que quiere decir con eso!? Exigió saber el pony, bastante desorientado con aquella rara situación. La fusión trago saliva secamente.
-M-Mire oficial. Yo trabajo para un pony clase Alpha como su cocinera. A él no le gusta que yo me atrase en arribar en su vivienda pero tampoco me da un hogar cerca de él. Si usted me arresta y procesa, yo no podré hacerle la comida y el estará muy enfadado. Me preguntara el motivo de mi atraso y tendré que decirle que unos policías dorados me arrestaron. ¿Ve donde me estoy dirigiendo con esto? El líder de los batas negras se vio dubitativo, reflexivo ante aquella explicación improvisada de la pegaso, quien también se impresiono un poco con aquella historia ficticia. El bata negra miro a sus compañeros, quienes nuevamente esperaban su decisión. Respiro profundamente.
En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba dentro del tren con su equipaje y los policías dorados se marchaban de la estación. Su plan había funcionado.
-"Felicidades, lo hiciste bastante bien" Concedió su otra mitad. Scootaloo sonrió con discreción.
-"Lo sé, la asombrosa Scootaloo lo hace de nuevo" Bromeó la pegaso.
Sus ojos se desviaron hacia arriba, notando uno de los carteles del Partido.
La Libertad individual es Esclavitud, sirve al Partido para alcanzar lo mejor de ti.
La Guerra Eterna es Paz.
El amor, la amistad y la lealtad hacia la Gran Hermana son lo único que importa.
-No por mucho tiempo. Susurro la fusión, frunciendo su ceño. Allí comenzaba el viaje para su investigación. Llegaría al fondo de aquel título de periódico y descubriría la verdad tras eso.
Hey, soy Silicio, con el noveno episodio de esta historia. No hay mucho que aportar en este episodio, así que, como siempre, nos vemos en el siguiente capítulo ¡Hasta la vista!
