¡Es viernes… esperen… es jueves! ¿Entonces porque estoy actualizando? Pues porque no lo hice la semana pasada y porque vi que el capitulo iba a salir muy raro si metía todas las ideas que tenia, así que lo tuve que cortar hasta la mitad de lo planeado, así que no esta tan extenso, pero será más ameno a la hora de leer.

Como sabran, ninguno de los dos dramas me pertenecen, de ser asi, en BBF Yi-Jeong hubiera tenido al menos un beso con Ga-Eul, Woo-Bin seria mi esclavo personal y en Playful kiss Oh Ha-Ni definitivamente le hubiera dado algunos buenos golpes a Beak Seung-Jo por su estupidez.

IMPORTANTE: ¡Esta prohibido la reproducción parcial o total de esta historia! Es mía de mí. Solo la publico en esta página y en una en facebook: /Fan Fiction Boys Over Flowers, así que si la vez en otra parte, me avisas. Recuerda decir no al plagio, por favor.


Destinos Cruzados.

Capitulo 9

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Sin titulo.


El trayecto hacia el departamento que compartía con Jae Kyung, nunca se le había hecho tan largo a Oh Ha Ni como ese día. En el asiento del conductor, Song Woo Bin mantenía la mirada fija en la calle, o al menos, es lo que aparentaba. Después de años de entrenamiento y constante alerta para mantener su trasero y el de sus amigos a salvo, Woo Bin podía vigilar a cualquier persona con una discreción sorprendente. Y era justo lo que hacía: vigilar los ademanes nerviosos y decena de gestos desesperados que Ha Ni, desde que había subido al carro.

Estaba alterada, muy alterada.

– ¿Todo bien Little Lady? – pregunto por cortesía, y para que mentir, por diversión. Era obvio que la chica estaba a disgusto después del encuentro con su exnovio y la pequeña –o tal vez no tanto– mentira que se habían montado.

– Eh… claro… solo… usted cree que… bueno…

– Inhala, exhala… inhala, exhala Little Lady. Más despacio y nos entenderemos mejor.

Los grandes ojos de Ha Ni empezaron a cristalizarse.

– ¡Lo que hice estuvo mal! ¡No debí mentir! ¿Qué pasara cuando Ji Hoo-sunbae se entere? ¿O cuando sus amigos se enteren? ¡O la familia de él! Pensaran que yo solo… ¡Oh dios mío! No debí decirle eso a Seung Jo.

Decir que Oh Ha Ni estaba alterada era poco: histérica era la palabra correcta para definirla en ese instante.

– ¡Yoh, pequeña! Calmada. Ji Hoo no se molestara, solo es cuestión de explicarle las cosas. Él es muy comprensivo. Lo importante es que pusiste a ese sujeto en su lugar ¡Mira que tratar a una damita tan linda como tú así!

Ha Ni abrió la boca para hablar a favor de Seung Jo, justificando su comportamiento, pero las palabras se quedaron en su boca. ¿Por qué tenía que defenderle? Haciendo memoria, podía contar con los dedos de una sola de su mano las veces que Seung Jo le había defendido abiertamente de otras personas ¡Y le sobraban dedos!

No sabía de donde estaba sacando el valor para actuar de ese modo; tal vez eran las influencias de Jae Kyung, Jan Di y Ga Eul, el sentir el apoyo de cuatro hombres que habían demostrado ser todos unos caballeros sobreprotectores con quienes consideraban su familia, o un poquito de ambas. Lo único que sabia a conciencia, era que desde que tenía la compañía de ellos, la vida se mostraba frente a ella con otro rostro.

No es que ella no apreciara la ayuda que en el pasado Min Ah y Joo Ri le brindaron, pero ellas eran diferentes. La escucharon, la apoyaron, pero su visión del mundo no era tan diferente como la de ella. Las tres eran jóvenes adolescentes que poco sabían de la vida. En cambio, con Jae Kyung y sus amigos, el panorama se mostraba distinto. Le enseñaban a ser fuerte, aprender de sus debilidades y usarlas a su favor para ser una mejor persona. En poco tiempo, Oh Ha Ni había aprendido a valorarse a sí misma, ver por ella primero y después por las personas que le rodeaban.

– ¿Estoy haciendo bien Woo Bin-ssi? – Preguntó temerosa – aunque Ji Hoo-sunbae no se moleste… mentir nunca es bueno.

– "Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado", bueno, o algo así dice un dicho muy popular. Todos hemos mentido alguna vez, y pues en tu caso, es por una buena causa ¿No? – ella asintió – ¡Pues no se diga más! A partir de hoy, pasas a ser mi cuñada.

– ¡Ah, Woo Bin-ssi! No lo digas así – dijo una muy apenada Ha Ni, deseando ser un avestruz y esconder su cara en el hoyo más profundo. – Las cosas pueden ser malinterpretadas.

Song rio a carcajada limpia, ante la inocencia de Ha Ni. Claro que las cosas serian mal interpretadas por todo el mundo, y justamente eso, era lo que él y sus cómplices –Jae Kyung, Yi Jeong y Jun Pyo– deseaban.

– Bueno, bueno, la paz – dijo, agitando un pañuelo blanco desechable, fingiendo que se rendía. – ¿Por cierto, no gustas que te lleve directo a donde está la mono? No me da mucha confianza dejarte en el departamento, sola. Ese sujeto podría aparecer.

– Eh… pues… como gustes.

El niño interior de Woo Bin salto de felicidad. Definitivamente ese día se había levantado del lado correcto de la cama; todo le estaba saliendo a la perfección.


Jan Di siempre había visto a su suegra como una mujer frívola, cínica, ambiciosa, convenenciera, manipuladora, cruel y un sinfín de adjetivos negativos. No era culpa de nadie que tuviera ese concepto, bueno, si, de Kang Hee Soo y la forma horrible en la que le había tratado desde siempre. El comienzo entre nuera y suegra empezó tenso y siguió así por años, por eso, verla ahí, frente a ella, tan servicial y atenta, le ponía los nervios de punta.

– ¡Jan Di querida! ¿Quieres mas te?

– Jan Di ¡No te esfuerces! Yo lo hago por ti.

– Jan Di ¿Vamos de compras?

– Jan Di ¿Prefieres carne de res, verduras o pasta para la comida?

Jan Di aquí y allá. La futura madre había escuchado su nombre tantas veces de labios de su suegra, que estaba empezando a creer que se desgastaría. Eres increíble ver como la orgullosa Kang se transformaba en una mujer comprensiva y atenta, todo por el nieto o nieta, que venía en camino.

Jun Pyo y Jan Di estuvieron todo un día quebrándose la cabeza, buscando la mejor forma de darle la noticia a la cabeza de la familia Goo –porque si, aunque lo negaran, esa mujer seguía siendo vista a los ojos de la sociedad como la persona que lideraba la familia–, además de imaginando las posibles reacciones que Kang llegaría a tener. Se prepararon psicológicamente y reunieron a toda la familia en una cena en casa –era mejor contar con aliados como el señor Goo y Joon Hee, la encantadora hermana de Jun Pyo–, pero nada, absolutamente nada les hubiera preparado para lo sucedido.

El señor Goo estaba complacido con la noticia, pero Kang Hee Soo estaba radiante. Desde ese día su comportamiento hacia Jan Di cambio radicalmente, complaciéndola y mimándola, tratándola amablemente y dándole regalos casi a diario.

Kang estaba loca con la idea de tener una nieta.

– Tu suegra me asusta – susurro Ga Eul a su mejor amiga. Ella también paso a ser tratada de forma más amable, no tanto como a Jan Di, pero se notaba la diferencia contra el pasado. Y aun así, a Ga Eul le intimidaba a un mas la sonrisa amable de Kang, que el seño fruncido de antaño.

– A mi también, pero Jun Pyo dice que las cosas no nos pudieron haber salido mejor. Habíamos planeado mudarnos si su madre se ponía pesada, pero he de reconocer que ese cambio le ha sentado bien, no solo para mi tranquilidad, sino para toda la familia.

– Pues a mi todavía no me convence…

– No seas paranoica – asevero Jan Di –. Todos merecemos una segunda oportunidad.

– Si tú lo dices.

Ga Eul tomo un sorbo a su taza de té. Por la mañana, había acompañado a su futura suegra con la modista. Los preparativos de la boda ya estaban en proceso y aunque Choi Su Min se estaba encargando de casi todo, había algunas cosas en donde Ga Eul era imprescindible. Para antes de medio día, estuvo libre, y al no tener que regresar al trabajo –había pedido el día libre–, se decidió por visitar a su amiga Jan Di.

– ¿Cómo va el asunto de la boda? – pregunto seriamente Jan Di, haciendo notar que no se refería a los asuntos banales.

Ga Eul suspiro.

– El abuelo de Yi Jeong aun sigue sosteniendo que solo quiero casarme por dinero y que no soy lo que él desea para su nieto.

– ¡Pero que se cree ese… ese señor! – bramo la castaña.

– Tranquila, no es bueno para la bebe que te exaltes – le tranquilizo Ga Eul –, además, So Min-ssi e incluso el padre de Yi Jeong se han puesto completamente a nuestro favor. Y ni que decir de Yi Jeong. En la última visita volvió a discutir con su abuelo por defenderme.

El cabeza de la familia So, a pesar del anuncio del compromiso, seguía viendo la unión como algo descabellado y porque no, horroroso. Después de la fiesta, el mayor había llamado no solo a Yi Jeong, sino a los padres de éste y uno que otro primo y tío.

La reunión familiar estuvo llena de gritos, reclamos, advertencias y argumentos estúpidos; eran todos contra Yi Jeong y su matrimonio. El joven ceramista miro a toda su familia con rencor y ganas de estrangularlos –o lanzarlos al rio Han en dado caso que lo primero no funcionara–. Por su parte, Su Min se mantuvo firme en su decisión de apoyar a su hijo, y una vez que su paciencia llego a límite, termino por amenazar no solo con retirar la parte de la herencia que le correspondía, sino que pediría el divorcio y haría público todas las relaciones extramaritales que su marido tubo y tenia.

Con semejante amenaza, no solo el abuelo So dio el grito al cielo. Algunos tíos de Yi Jeong miraron con furia a la mujer y exigieron al padre de éste que pusiera a su mujer en su lugar, pero para sorpresa de todos, So Hyun Sub se paso a favor de su hijo y mujer.

– Quien lo diría de Yi Jeong-sunbae.

– ¡Oye! Yi Jeong es un gran hombre – se quejo Ga Eul.

– Yah, eso es ahora, pero yo lo conocí siendo un mujeriego y un poquito cobarde. ¡No me hagas esas caras! – Advirtió, al ver el rostro de su mejor amiga. – Sabes que tengo razón. Pero me alegro que cambiara, admito que él es lo mejor para ti.

– Yi Jeong es único – contesto con voz atontada.


Woo Bin y Ha Ni avanzaban por los largos pasillos de la empresa "JK" sin mucha prisa. Habían decidido dejar el tema de Ji Hoo y el falso noviazgo para otro día, o mejor dicho, para cuando hablaran con el involucrado, así que se entretenían hablando sobre el examen de cambio de especialidad de Oh Ha Ni.

– Estoy seguro que pasaras, tuviste al mejor maestro – dijo el príncipe, refiriéndose a Ji Hoo–. Además, Jan Di lo pudo pasar, y es algo mala para los estudios, pero no le digas que yo dije eso – término diciendo, al tiempo que le guiñaba un ojo.

Oh Ha Ni hico un puchero de silencio, asegurándole a Woo Bin que su secreto estaba a salvo con ella.

Cuando estuvieron frente a la secretaria de Jae Kyung, ésta les negó el acceso a la oficina, sin siquiera darles una mirada, alegando que tenía órdenes de no molestarla el resto del día. Oh Ha Ni se sintió morir de pena, sin embargo, Woo Bin aclaro la garganta.

– Lo siento, pero la señori… – cuando la secretaria choco la vista con el pecho del Song, sintió ruborizarse, pero cuando tuvo completo panorama del cuerpo fornido e imponente, empezó a tartamudear.

– Inténtelo una vez más. Dígale que Song Woo Bin quiere verla.

– Eh… s-si…

La secretaria se giro un poco, tomo torpemente el teléfono y cruzo algunas palabras con Jae Kyung.

– S-señor Song Woo Bin… en verdad… ella n-no puede recibirlo-o… – Woo Bin entorno los ojos. Él ya se imaginaba algo así de parte de la chica mono.

– Esta mono… dígale que si a Oh Ha Ni también la rechazara.

La mujer hizo el mismo procedimiento, pero con un resultado diferente. Woo Bin en su mente empezaba a sacar teorías, pero todas le llevaban al mismo resultado: Jae Kyung estaba demasiado impactada con lo acontecido dos noches atrás, que se escondía de él como un ratón huye de un gato. Su ego creció unos decibeles más, pero tan rápido como subió, fue destruido con la mirada de indiferencia que Jae Kyung le dio una vez que estuvo dentro de la oficina.

– En verdad no era mi intención dejarlos fuera, pero tengo mucho trabajo – la mono señalo las carpetas y documentación sobre su escritorio –, pero tampoco pienso dejarte en manos de este sujeto poco caballeroso – dijo Ha Jae Kyung a Ha Ni.

– ¡No queríamos interrumpir Jae Kyung-unnie! Lo siento – se disculpo la menor, haciendo una reverencia a casi noventa grados.

– Tranquila. Pero espero no les importe esperar una media hora, en lo que termino esto ¿Si?

– Claro que no. Nosotros esperamos ¿Verdad Woo Bin-ssi?

Pero el Song se mantuvo en silencio, tratando de entender porque Jae Kyung ante su presencia no se sonrojaba, no se ponía nerviosa, no le miraba con enojo o le lanzaba comentarios mordaces ¡Simplemente le trataba indiferente! A él, a Song Woo Bin. Después de compartir una noche maravillosa. ¡Ninguna mujer después de tener sexo con él le había hecho tal desplante!

Por su parte, Jae Kyung apenas y había tenido tiempo de desparramar una cantidad exagerada de papeles, carpetas, catálogos y uno que otro libro relacionado con la administración en su escritorio y fingir que estaba saturada de trabajo. El asunto de Woo Bin le tenía tan ausente que prefirió pedir a su secretaria que denegara el acceso a todo el mundo –incluyendo a su padre–. Pero su mala suerte era tanta, que el motivo de sus traumas elegía ese día para presentarse en su trabajo ¡El descarado se había valido de la tierna e inocente Oh Ha Ni para llegar hasta ella! Bueno, eso no lo podía comprobar, pero era una teoría muy factible.

Jae Kyung se entretuvo un rato más con los papeles que tenia a la mano. Necesitaba una buena estrategia para enfrentar todo lo que Woo Bin le hacía sentir, y leer cosas aburridas de la empresa siempre lograban ponerla apática a todo y a todos. Al cabo de cuarenta y cinco minutos, estaba lo suficiente atiborrada de clausulas, contratos y una que otra ley. Con la cabeza llena de esa información y concentrándose solo en Oh Ha Ni, logro dejar las empresas "JK" en compañía de Woo Bin sin alterarse demasiado.

Los tres partieron rumbo a casa de Ji Hoo.

Oh Ha Ni, muerta de los nervios, tratando de formar un discurso en su mente, tanto para agradecerle a su sunbae por la ayuda con sus estudios, como para explicarle en el enredo que su gran boca había ocasionado.

Jae Kyung, repitiendo en su mente una y otra vez la información de la empresa, buscando alejar los recuerdos del cuerpo, caricias, aroma y voz de Woo Bin… lo cual no era nada sencillo. No teniéndolo a menos de un metro de distancia, taladrándola con la mirada de forma no tan disimulada.

Y Song Woo Bin, en plan de depredador. Había encontrado una presa rebelde, escurridiza e impredecible…

…pero no por ello, imposible.


^^ Woo Bin este enojadito porque Jae no le presta atención… hay estos hombres de hoy en día, se creen super machos xD creen que con una noche de sexo son lo máximo, unas buenas cachetadas es lo que hay que darles. ¿Y que si que ha pasado con Seung Jo? Pues nada, que lo he tirado a los leones… bueno, no, pero he seguido un consejillo por ahí y le he regalado un cubo de esos de colores para que se entretenga. En cuanto a Ji Hoo, le ha dado un desmayo porque se ha leído el capitulo anterior, creo que se traumo en pensar lo que las fans de Seung jo le harán :) ¡Asi que prometan locas amantes de don cubo de hielo que no harán nada!

Pdt: ¿A que doña Kang da miedito con una sonrisa bondadosa en la cara? xDD

A todas las que dejaron reviews, saben que se los agradesco de todo corazon :) ¡Gracias por su apoyo!

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Andy