Hola... perdón por la demora, juro que no tuve tiempo y para rematar mi mala suerte me rompí una costilla. pero eso no importa, aquí está un nuevo capítulo. espero que les guste.
Muchas gracias a todos los que comentaron en el capítulo anterior, y espero que les guste, ya en el próximo capítulo planeo retomar la lectura.
El mundo de Harry Potter y sus personajes son propiedad de J.K. Rowling. Esta historia es mia.
Dormir en la misma habitación con Remus era… algo alucinante.
Hace menos de veinticuatro horas se estaba lamentando de su mala suerte por enamorarse de un hombre que no la amaba, o si lo llegaba a hacer, ese amor no sería lo suficientemente fuerte para superar la aberración por sí mismo.
Y ahora se enteraba que tendría un hijo de él, que se casarían y, lo más importante, que él también la amaba. Sentía enormes deseos de ponerse a chillar de felicidad.
Cuando Ginny leyó el letrero de la puerta que ponía "familia Lupin - Tonks" se sintió muy orgullosa de sí misma por ser capaz de comportarse como la adulta que era en vez de ponerse a saltar como niña en navidad que era lo realmente quería hacer. Una vez dentro se encontró con una habitación bastante linda pero sencilla, parecía el interior de una cabaña de campo, pero a Tonks le fascinó, y por la leve sonrisa que había en el rostro de Remus supuso que a él también le gustaba, Teddy apenas entró los abrazó, les deseó buenas noches, tomó un rápido baño y se fue directo a la más pequeña de las dos camas que había en la estancia. Segundos después se podían escuchar sus leves ronquidos.
―Creo que estaba cansado ― comentó Remus con una leve sonrisa, mirando al chico que en un futuro sería su hijo.
―Supongo que viajar más de veinte años al pasado debe ser agotador ― Contestó Tonks mientras revolvía una de las cómodas que había en la habitación ― ¡mira! ― exclamó victoriosa mientras se giraba y le mostraba un camisón de seda ― siempre he querido tener una de estas cosas muggles, pero no me animaba a comprarme uno ― era un camisón de color gris, de tirantes y escote en V de encaje en color perla, no era especialmente provocador ―, y ahora no me voy a perder la oportunidad de dormir con él ― dijo con una gran sonrisa mientras iba al baño a cambiarse.
Remus la siguió con la mirada hasta que se serró la puerta tras de ella, soltó un suspiro y se revolvió el pelo con una mano. Puede que el camisón en sí no fuera especialmente provocador, pero estaba seguro de que esa iba a ser una noche muy larga. Para distraerse se encaminó a la cómoda y sacó el primer piyama que encontró, él no era de usar algo especial, pero consideró que era lo mejor, al menos si iba a compartir cama con Tonks. Se preguntó si todos iban a estar en su misma situación de elegir entre dormir en el suelo o con la mujer que sería su esposa y, en el caso de él, a quien ama.
―¡AH! ― se escuchó de pronto un grito proveniente del baño, haciendo saltar a Remus y que Teddy se diera media vuelta, se tapara la cabeza con la almohada y siguiera durmiendo ―¡Maldita sea, maldito jabón! ― se escuchaban las maldiciones de Tonks. Preocupado Remus se acercó a la puerta del baño.
―Tonks, ¿estás bien? ― preguntó mientras golpeaba la puerta, pero no hubo respuesta ― ¡Dora! ¿Qué pasó? ― se escuchó un quejido de dolor proveniente del interior, el repiqueteo de lo que pareció vidrio y momentos después la puerta del baño se abrió levemente, lo suficiente para que Remus alcanzara a ver la mitad del rostro de la metamorfomaga y su cabello mojado, extrañamente de un común color castaño ― ¿qué pasa?
―Nada, es solo… ― se sonrojó un poco ― me resbalé con el jabón y me caí, sin querer rompí esa cosa de vidrio, pero no te preocupes, no rompí nada más ― dijo avergonzada.
―Me importa poco lo que hayas roto, ¿cómo estás tú? ¿Te hiciste daño? ― dijo él realmente preocupado, ella se sonrojó aún más y su cabello recuperó su habitual color rosa.
―No te preocupes, es sólo un rasguño ― dijo ella con una leve sonrisa, pero al parecer no funcionó.
―No me mientas ― dijo él serio, se acababa de percatar de un olor que se le había pasado por alto debido al olor a jabón del baño ―, que no se te olvide nunca que soy un hombre lobo, puedo oler la sangre. ¿Dónde estás herida? ― preguntó ahora en un tono serio.
―En serio no es nada ― dijo ella un poco cohibida. Pero no pudo decir más porque él perdió la paciencia y abrió la puerta lo suficiente para filtrarse a través de la puerta y entrar al baño, una vez dentro cerró la puerta y entonces vio el piso del baño lleno de fragmentos de vidrio y un par de manchas de sangre.
―Yo no diría que es nada si estás sangrando, eres auror pero sigues siendo humana, así que dime dónde estás herida para poder curarte ― dijo él tratando de parecer calmado, cuando en realidad no estaba seguro si quería salir corriendo o quitarle la toalla a Tonks, que era lo único que la cubría.
―Mi pierna ― susurró bajito, mientras tanto su piel como su cabello se tornaban rojos. Automáticamente el bajó la vista, pero no pudo ver rastro de daño, en lo que sí se fijó fue en las muy bonitas piernas de ella.
―¿Dónde? ― preguntó, sin apartar la vista de sus piernas.
―En mi muslo, caí sentada y no sé cómo se me enterró el vidrio, ya lo saqué, pero no me puedo ver bien.
―Voltéate ― dijo él, intentando mantener la compostura ― necesito ver cuánto es el daño.― Ella se volteó y entonces pudo ver la mancha roja que se veía en la toalla, justo debajo de una de sus nalgas, Remus tragó duro y se acercó a ella, pero apenas tocó la esquina inferior de la toalla ella soltó un gritito y se apartó ― ¿Te duele? ¿Te hice daño? ― dijo nervioso, temiendo que su desconcentración lo haya hecho ser más brusco de lo que creía.
―N-no es eso ― dijo ella, su rostro tan rojo que era difícil creer que alguien pudiese tenerlo― es que yo… bueno… me estaba bañando. ― terminó de decir entre balbuceos, mirando el piso.
―Eso lo sé ― respondió confundido ―, te resbalaste con el jabón, ¿qué tiene…?
―No me alcancé a vestir, yo… bueno debajo no… ― itentaba explicarse, mientras apuntaba a un cesto, cuando Remus lo miró se dio cuenta de que al lado de él estaba la ropa de Tonks y dentro estaba el camisón que había encontrado hace poco y unas bragas, apartó la vista de inmediato, luciendo un leve rubor al comprender lo que quería decir ella. Debajo de esa toalla estaba totalmente desnuda, y si él levantaba la toalla en ese momento… bueno, digamos que no sería bueno para su salud mental.
―Claro, eh… yo entiendo, voy… voy a salir para que te pongan tus… no importa, salgo y me avisas cuando pueda entrar a curarte. ― dijo y salió del cuarto de baño antes de seguir poniéndose en ridículo.
Una vez fuera se apoyó en la puerta, sentía deseos de maldecirse a sí mismo, se estaba comportando como un adolescente con las hormonas revolucionas ¡por Merlín! Era un hombre hecho y derecho, tenía treinta y cinco años y casi tiene una erección por ver unas lindas piernas y unas bragas. Era ridículo, quizás que no fuera un rompecorazones como Sirius, pero también le gustaba tener el cuerpo cálido de una mujer junto al suyo de vez en cuando. Puede que su intención fuera nunca casarse y atar a una mujer a su maldición, pero no era un santo, y mucho menos célibe.
¿Qué tenía Nynphadora Tonks que lo hacía olvidarse de su propio nombre? "Que es la mujer que amas" Le respondió una molesta vocecita en su cabeza, que se parecía mucho a la voz de Sirius. Inconscientemente sonrió, hace sólo una semana había aceptado que estaba enamorado de ella, antes había intentado convencerse de que se preocupaba por ella porque era la más joven del grupo, una niña, que sus celos eran de hermano mayor, mal que mal ella es la sobrina de Sirius, que la miraba más de lo debido porque eran divertidas sus transformaciones, o porque la debía cuidar, y para cuidar a alguien debía observarle. Pero cuando empezó a tener sueños subidos de tono con Tonks tuvo que reconocer que al menos le atraía físicamente, y que no era una niña como intentaba convencerse a sí mismo, sino que una mujer, y hermosa hay que decir. La semana anterior le había tocado a Tonks hacer la guardia en la puerta del departamento de misterios, y por un error no habían sido capaz de comunicarse con ella por casi tres horas, durante las cuales Sirius tuvo que amenazarlo con maldecirlo si no se quedaba quieto. En la memoria de Remus estaba tan fresco el recuerdo del reciente ataque a Arthur Weasley que una y otra vez aparecían en su mente imágenes de Tonks siendo atacada, a veces por esa asquerosa serpiente y otras siendo torturada por el mismo Voldemort. Era tanta su ansiedad que no era capaz de estar quieto y aunque Sirius estaba igual de preocupado, también estaba irritado por el constante paseo de Renus.
Justo cuando estaba tan desesperado que estaba a punto de ir a buscarla él mismo al ministerio, se abrió la puerta de la casa y se escucharon los gritos de la madre de Sirius, al ser despertada por el ruido provocado por alguien al tropezarse con el paragüero en forma de pata de trol, cuando ambos salieron a ver al causante del escándalo se quedaron sorprendidos al ver a Tonks tratando de levantarse mientras murmuraba una gran cantidad de improperios, una vez de pie miro a ambos hombres frente a ella y comenzó a disculparse justo después de que entre ambos cerraran la cortina del cuadro.
―Lo siento, siempre olvido que esa cosa está aquí y lamento haberlos despertado ― en ese momento se dio cuenta de que ambos estaban totalmente vestidos y con cara de no haber pegado ojo, y ya eran las tres de la madrugada ― ¿Por qué no estaban durmiendo? ― En ese momento Sirius la abrazó con fuerza, casi quitándole el aire de los pulmones ― ¿Pero qué…?
―Estábamos preocupados, te hemos enviado mensajes desde hace más de dos horas y no has contestado a ninguno, ¿Se puede saber qué diablos pasó? ―Dijo Sirius haciéndola pasar a la cocina, para así poder conversar más tranquilamente, con Remus siguiéndolos un poco más atrás.
―¿Mensajes? No he recibido ninguno, pero la noche ha estado tranquila, así que no se preocupen ― dijo ella relajada.
―¿No se preocupen? ― dijo Remus enojado, haciendo que tío y sobrina lo miraran ― Hace unas semanas hubo un ataque en ese lugar que casi resulta mortal, hemos estado horas intentando comunicarnos contigo y tú no dabas señales de vida ¿y quieres que no nos preocupemos? ― dijo él subiendo de a poco el tono de voz.
―Vamos Lunático, no tienes que ponerte así ― dijo Sirius intentando calmarlo, pero con un brillo en los ojos y una sonrisa casi imperceptible ―. Lo importante es que ella está bien.
Lupin los miró de hito en hito.
―Tengo que salir un momento, Me alegro de que estés bien Tonks, vuelvo mañana Canuto ― se dio media vuelta y salió de la casa al frío aire de la noche, había estado tan preocupado y había sentido un dolor real al pensar siquiera que ella podía estar muerta, y cuando la vio frente a él sana y salva sintió tantos deseos de besarla hasta desfallecer y abrazarla para no dejarla ir nunca que se quedó momentáneamente estático.
Ahora al aire se permitió pensar, pensar en todas sus reacciones y sus sentimientos, y a la luz de una pálida farola a unas cuantas cuadras de la casa de su amigo se dio cuenta de unas pocas cosas.
De partida que aquella joven bruja le importaba más de lo que quisiera admitir, que lo único que quería era irse lo más lejos posible para no hacer frente a sus sentimientos, pero que le era imposible alejarse de ella porque estaba totalmente enamorado de Nynphadora Tonks.
―Ya puedes entrar ―dijo Tonks desde el otro lado de la puerta, sacándolo de sus recuerdos, volvió a entrar al baño.
―Eh… ― ahora que se daba cuenta era un poco más difícil de lo que había pensado, no era tan sencillo decirle que se volteara para poder levantarle la toalla, que aún llevaba puesta, para poder revisarla ―Necesito ver la herida ―dijo al fin, y luego de sacar un botiquín de primeros auxilios que, muy convenientemente, había aparecido de la nada, se sentó sobre la taza del baño.
Sin decir una palabra ella se giró y dejó que él le limpiara el corte.
―Tienes un par de fragmentos de vidrio, lo mejor será que los saque, pero no soy muy bueno con las curaciones con varita y tendría que sacarlos manualmente, si quieres podemos salir y…
―No ― lo interrumpió ―, prefiero que me cures tú, además no quiero que todos sepan lo torpe que soy. Aunque eso ya todos lo saben ― susurró bajito, pero él la escuchó claramente.
―Está bien, pero tienes que saber que te dolerá mucho más que si alguien que sabe de magia sanadora lo hiciera.
―No importa ― dijo ella segura, no quería que nadie más la curara.
La herida no era profunda, pero tenía varios fragmentos diminutos incrustados en la piel, los cuales él se encargó de sacar cuidadosamente con unas pinzas, intentando ignorar el hecho de que se encontraba demasiado cerca de cierta parte de la anatomía de la bruja, parte que se había sorprendido varias veces observando más de lo debido. Ella no se quejó en ningún momento, aunque realmente le dolía.
Tras casi cinco minutos de exhaustiva limpieza de la zona herida, Remus estuvo satisfecho con su trabajo y le aplicó una pequeña cantidad de díctamo y observó cómo se cerraba la herida.
―Esto ya está listo ― dijo mientras se ponía de pie y dejaba que la toalla volviera a cubrirla completamente. Ella se giró y lo miró a los ojos, y sin saber quién comenzó a acercarse, unieron sus labios en un beso, un beso lento, que transmitía todos los sentimientos que tenían el uno por el otro.
―Debería dejar que terminaras de cambiarte― susurró Lupin manteniéndola pegada a él con sus brazos alrededor de la cintura de ella ―, pero en este momento no quiero separarme de ti ― agregó volviendo a besarla. Y para qué decir que ella se sentía en las nubes.
Poco a poco se fueron atreviendo a más con el beso, besando el cuello del otro y Tonks aprovechaba de acariciar el torso de Remus por debajo del polo, ya que la túnica la tenía abierta, mientras besaba cada cicatriz que tenía al alcance, las de su rostro y cuello, levantó los brazos para rodearle el cuello con los brazos cuando sus labios volvieron a encontrarse.
Ninguno de los dos se percató que los roces entre ambos provocaban que la toalla que cubría el cuerpo de ella se soltara, al menos no hasta que esta calló al suelo, dejando a la bruja completamente desnuda de cintura para arriba, cubriendo su cuerpo únicamente con las bragas de color rosa claro que se había puesto minutos antes. Al percatarse del pequeño "desliz" de la toalla, Remus gimió, casi con dolor.
―Tu intención es torturarme ¿verdad? ― dijo él, aun manteniéndola abrazada fuertemente contra él, conteniendo el impulso de separarse para poder observarla con mayor detenimiento ― ¿Acaso quieres que me dé un ataque al corazón? Mi corazón no es el mismo de cuando era joven.
Ella rio feliz, a pesar de que su primer impulso había sido cubrirse, logró contenerse y mantenerse abrazada a Lupin. Ella lo amaba y, por lo que le había confesado horas antes, él también a ella, así que lo que fuera que pasara entre ellos, sería un acto de amor.
―¿Cuándo eras joven? ― dijo con burla ― ¡por favor!, aún eres joven, y yo no creo que tu corazón sea tan débil para sufrir por esto.
―Créeme cuando te digo que mi corazón sufre, escucha ―dijo él seriamente, tomando una de las manos de ella y poniéndola sobre su corazón, poniendo cuidado en no separarse mucho de ella, y ella pudo sentir cómo latía el acelerado corazón del hombre lobo.
―El mío está en la misma situación, mira ― dijo ella tomando la mano de él con la intención de ponerla sobre su propio corazón, pero él fue más rápido y la abrazó escondiendo su rostro en el cuello de ella, inhalando el aroma que despedía el cabello aún húmedo de ella.
―No me tientes Dora, no voy a hacer nada esta noche ― dijo él suavemente, haciéndole cosquillas con su aliento.
―¿Por qué? ―dijo ella un poco desilusionada, quizás él no la deseaba tanto como ella a él ― ¿No quieres…?
―Sí que quiero, y te deseo ― la interrumpió él separándose lo suficiente para mirarla a los ojos ― pero no voy a hacer nada en un baño, y te recuerdo que en la otra habitación hay un joven que es nuestro hijo y no quiero traumarlo antes siquiera de que lo concibamos.
―Bueno ― dijo ella lentamente, recordando el comentario del joven de Slytherin ― para algo existen los hechizos silenciadores ― dijo pícaramente, Remus la miró sorprendido y luego rio.
―No quiero hacer el amor contigo si nos tenemos que preocupar de echar un hechizo a la puerta para poder hacerlo aquí o a nosotros mismos si lo hacemos en la cama ― dijo él seriamente sin apartar la mirada, y sonriendo interiormente al ver el leve sonrojo de ella ―. Quiero que cuando al fin podamos estar juntos lo hagamos sin preocuparnos de nada más que disfrutar, sin tener que pensar que alguien puede despertar en cualquier momento ― se alejó totalmente de ella, y usando su gran autocontrol no apartó en ningún momento la mirada de los ojos de ella. Se giró y se fue a la puerta para que ella se pudiera poner el camisón tranquila, él podía cambiarse afuera, no tenía ningún problema con eso. Ya tenía la mano en la puerta cuando una sonrisa maliciosa se instaló en su cara ― además ― dijo sin voltearse a mirarla ― si nos lanzamos hechizos silenciadores a nosotros mismos, no podré escucharte gritar de placer, y es algo que realmente anhelo escuchar ― y salió del baño sin esperar una reacción por parte ella.
―Daphne, ¿estás despierta? ― susurró Astoria en la oscuridad. En el cuarto había varias camas, y sus ocupantes parecían dormidas, la cama que estaba a su derecha pertenecía a su hermana.
―Sí ― susurró de vuelta ― ¿Qué pasa?
En vez de contestar Astoria se levantó y se fue a acostar en la cama de su hermana. Era una costumbre que tenía desde niña, pero no lo había podido hacer en Hogwars, sólo durante las vacaciones de verano.
―¿Qué te parece todo lo que está pasando? ― dijo una vez acomodada junto a su hermana.
―La verdad es que no sé qué pensar ― contestó Daphne ― es todo tan… irreal, se supone que somos magos y que la magia no debería ser una sorpresa para nosotras, pero esto del viaje en el tiempo va más allá de mi entendimiento.
―Lo sé, imagínate cómo estoy yo cuando ese chico rubio dijo que era hijo de Malfoy y mío ― se quedaron en silencio durante unos segundos, cada una perdida en sus pensamientos ―. Cuando leíste el cartel que decía "Malfoy – Greengrass" ¿creíste en algún momento que ese "Greengras" se trataba de ti?
―No ― respondió segura ― si de algo estoy segura es que nuestros padres nunca nos obligarían a casarnos, y esa es la única forma en la que yo me casaría con Draco.
―¿Por qué? ¿Tan malo es? ― dijo Astoria un poco contrariada.
―No es "malo", es sólo que aún no se da cuenta de que su vida no puede girar en torno a lo que dice su padre, ni que la vida es mucho más que lo que gira en torno a él. Esa es una de las razones por las que yo jamás me enamoraría de él ― pareció meditar por un momento ― aunque por lo que dijo aquel chico supongo que en el futuro madura ― Miró a su hermana pequeña que parecía aún inconforme con su respuesta, por lo que agregó ―. Además a mí me gustan los hombres más alegres, que sepan lo que es bueno y malo y que tengan sentido del humor, uno que valla un poco más allá de burlarse del resto.
―Oh ¿Cómo aquel chico que golpéate? ― preguntó Astoria con una sonrisa traviesa.
―¿Cuál chico? ― dijo Daphne haciéndose la desentendida.
―Aquel chico que dijo que le hubiese gustado que vinieran sus hijos del futuro para poder…
―Ya sé de qué chico me hablas ― la cortó su hermana.
―¿Entonces para qué preguntas? ―Ambas rieron bajito ―. Pero ahora en serio, ¿Te gusta Zabini? ― Daphne pareció pensarlo antes de darle una respuesta.
―No sé si me gusta, quizás sí, pero es demasiado mujeriego y no creo que sea capaz de serle fiel a una mujer por más de una semana.
―Yo no lo conozco lo suficiente como para decir algo así, pero sí sé que muchas veces hombres como él simplemente están buscando a una que sea la indicada para él, recuerda que mamá siempre dice que antes de casarse papá era un mujeriego, pero yo nunca he escuchado siquiera rumores de que papá engañe a mamá. Supongo que, como él dice, ama tanto a mi madre que el resto del mundo femenino ya no le interesa. Puede ser que tu Zabini sea igual.
―Quizás ― Dijo entonces pensativamente, sus padres eran uno de los pocos matrimonios por amor que había entre lo sangre pura ―. Y no es "mi" Zabini, Astoria ― añadió al percatarse de la última frase que había dicho su hermanita.
Astoria se rio nuevamente, adoraba a su hermana con toda el alma, siempre había estado con ella cuando la necesitaba, incluso cuando Daphne entró a Hogwars mantenían correo por lechuza, y cuando ella entró también siempre tenía tiempo para pasar con ella.
―Cuando Scorpius dijo que también era mi hijo ― dijo de pronto ― en un principio sólo procesé que Malfoy era el padre y que por lo tanto me casaría con él y me sentí desilusionada, tú sabes que desde niña he admirado a Harry Potter, y más ahora que he escuchado parte de su historia ― en este punto Daphne la escuchaba atentamente ―. Pero cuando entramos aquí me di cuenta de que ese chico era mi hijo ― hizo énfasis en las últimas tres palabras.
―Pues eso ya lo sabías ― dijo Daphne confundida, ¿a dónde quería llegar su hermana?
―No lo entiendes, una cosa es saber que es tu hijo porque te lo dicen, y otra muy distinta es sentirlo ― se quedó callada un momento, intentando buscar las palabras que expresaran lo que sentía ―. Es raro, Scorpius es un año mayor que yo, y probablemente sea mucho más fuerte que yo físicamente, pero algo dentro de mi quiere protegerlo, necesita protegerlo ― miró a su hermana a los ojos ― no tiene sentido, lo sé, tengo trece años y estoy segura de que no quiero tener hijos hasta muchos años más, pero al pensar en él imagino todo lo que será tenerlo dentro de mí durante el embarazo, verlo crecer, que me diga mamá y… ― suspiró ― no sé, simplemente estoy segura de que daría mi vida si con eso me aseguro de que estará a salvo.
Ambas estuvieron en silencio durante mucho rato, tanto que Astoria pensó que su hermana se había quedado dormida, hasta que esta habló.
―Supongo que ese es tu instinto maternal que despertó ― dijo ella, luego la miró a los ojos seriamente ―. Pero prométeme que si en algún momento te casas con Draco será porque estás segura de que lo amas y no por tu deseo de que ese chico nazca.
―Te lo prometo ― le respondió ―, además como tú dijiste, nuestro padre jamás nos obligaría a casarnos, así que supongo que en algún momento me enamoraré de él ― sonrió un poco ― por el momento disfrutare de mi enamoramiento por Potter, al menos hasta que se ponga de novio con la chica Weasley.
―Eso si en este momento no están practicando la forma para hacer a esos tres hijos que tienes ― dijo Daphne maliciosamente.
―¡Daphne! ― Exclamó Astoria colorada.
―Shhhh, cállate ― le dijo su hermana entre risas ― vas a despertar al resto.
―Entonces no digas esas cosas.
―¿Estás diciendo que es mi culpa que grites? ― le dijo fingiendo estar ofendida.
De ahí empezó una pelea silenciosa, aunque se vez en cuando se escuchaban las risitas de ambas, en la que cada una intentaba botar a la otra de la cama, valiéndose tanto de manos como de pies. Finalmente perdió Astoria, que entre risas que intentaba acallar se paró de piso y se fue a su propia cama.
―Buenas noches ―dijo Astoria una vez acomodada nuevamente en su cama.
―Buenas noches, duerme bien ― respondió Daphne, que estaba muy contenta por su reciente victoria ―. Ya mañana veremos si mis sospechas son ciertas, entre más grande la sonrisa de Potter mejor lo pasará esta noche.
Y ambas rieron intentando sofocar el ruido contra la almohada.
Harry se despertó en mitad de la noche un poco desorientado. El cuerpo tibio que tenía junto él lo trajo por completo a la realidad y todo lo que había sucedido la noche anterior, sonrió a la oscuridad, no recordaba cuándo había sido la última vez que había dormido tan a gusto, quizás nunca desde que murieron sus padres. Se dio cuenta de que ella estaba aferrada a él, con una mano sobre su pecho y la otra enredada con su pierna, las manos de él la estaban abrazando, y una de ellas se había colado por debajo de la camiseta y se apoyaba contra la piel desnuda de la cintura de Ginny, intentó retirar la mano, pero al moverla Ginny se movió inquieta, así que para no despertarla la dejó donde estaba, no es que a él le molestara en lo absoluto. Le dio un beso en la frente y poco después volvió a dormirse, sin percatarse de la sonrisa que se había formado en el rostro de la chica pelirroja que estaba a su lado.
Espero que les haya gustado, espero sus comentarios y gracias por leer.
Este links es del camison de Tonks, por si alguien siente curiosidad :
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