A/N: Hola! Primero que nada, pido una disculpa por tardar en actualizar. Me cambié de carrera y tuve que ponerme al corriente, y para colmo cuando ya había acabado fue semana de examenes XD pero en fin, no los aburro más. Aquí dejo el cap! El nombre del cap es por una canción de Lana del Rey, mi idola (ya quiero ir a su concierto aslkdjalskdjlaskjdlasjd!) bueno, espero que les guste, dejaré unas pocas notas más al final :3
Capítulo 9. Video Games
Levi's POV
Pasé unas dos semanas en vano en Shinganshina. No era una ciudad tan grande, así que no entendía por qué diablos no daba con Eren.
Me quedé en una posada barata, era algo fea pero tenía que ahorrar dinero. Estaba comenzando a perder la esperanza cuando, un día de tantos, me animé a intentar de noche una vez más. Caminaba tranquilamente por las podridas calles de la parte marginada de Shinganshina, tratando de voltear a todos lados. Describí a Eren a unas pocas personas que pasaron al lado mío y les pregunté si lo habían visto. Pero como siempre, las respuestas fueron negativas. Iba tan concentrado en buscarlo por todos lados que me olvidé de ver al frente, hasta que de pronto, choqué contra alguien que caminaba a gran velocidad y ambos dimos contra el suelo.
"Ugh, joder..." maldije.
"Ah, mierda," escuché a la otra persona decir. Me puse de pie y me sacudí. Volteé al piso para ofrecerle ayuda al tipo que aún seguía tirado y al verlo, un jadeo impresionado escapó de mi garganta.
Eren abrió los ojos y parpadeó, como su no creyera lo que estaba viendo. Se puso de pie de un salto y se tambaleó.
"Puta madre... Debo estar muy pasado," siseó mientras se tallaba los ojos.
Intenté acercármele, pero él retrocedió. Pude darme cuenta entonces de sus pupilas enormemente dilatadas y lo rojo de sus ojos. ¿Creía que yo era una alucinación o algo así?
"No," dije firme pero con calma; "Eren, en verdad soy yo."
La expresión de Eren pasó de la sorpresa a la angustia, como si lamentara verme. Y aunque quisiera negarlo... ese simple cambio me dolió.
"¿Q-q-qué haces aquí?" tartamudeó.
Suspiré.
"Quiero hablar contigo."
"No," respondió Eren sin pensarlo. Sentí otra punzada de dolor. "Yo no quiero. No quiero verte nunca más."
"Maldita sea, Eren," siseé, comenzando a exasperarme. "¡Sólo quiero tratar de arreglar esto! Dame una oportunidad. Déjame hablar contigo, y si después no has cambiado de opinión, me regresaré a Trost y te juro por mi puta vida que no volveré a joderte nunca más. ¿Ok?"
Eren entrecerró los ojos.
"Bueno," aceptó reticente. "Sólo una oportunidad."
Asentí cortante.
"Vamos a un lugar más cómodo."
Eren me siguió. Lo llevé a la posada y comencé a caminar hacia mi habitación cuando me detuvo en medio del pasillo, tomándome de la muñeca.
"Oye," dijo; "¿a dónde vas?"
"A mi cuarto, ¿a dónde más?"
"No," sentenció Eren. "No voy a entrar a tu cuarto."
"Por el amor de Dios, Eren, sólo quiero hablar contigo..."
"Te dije que no, ¡respétame! ¡¿Por qué siempre todo tiene que ser como tú dices?!" despotricó. Aquella reclamación me dejó atónito. Sí, la mayoría de las veces hacíamos las cosas a mi manera porque Eren aceptaba, pero jamás pensé que eso le molestaba tanto...
"Bien, será como tú quieras," cedí. No quería que Eren se alterara más de lo que ya estaba. "Pero no hagas un maldito escándalo. Despertarás a todos."
Eren se cruzó de brazos en un gesto desdeñoso.
"¿Y bien? ¿Qué es lo que querías decirme?"
Se me hizo un nudo en el estómago. Maldije internamente por sentirme así, pero es que era la primera vez en mi vida que tenía que disculparme con alguien. Quería demasiado a Eren como para perderlo, pero por alguna razón, admitirlo en voz alta era todo un reto para mí.
Exhalé, tratando de calmarme. Podía ser lo suficientemente maduro como para afrontar esto.
"Lo siento," escupí al fin, mirando a Eren a los ojos. Su ceño se suavizó en una expresión casi nostálgica, pero aun así podía leer dolor en sus ojos. "Lamento todo lo que hice. Y no me refiero únicamente a lo que pasó con el hijo de puta de Erwin. Lamento todas las veces que te lastimé antes. Te he tratado de mierda, y no lo merecías..."
"Levi," exhaló Eren. Pude notar las lágrimas formándose en sus ojos. Me invadió un agridulce sentimiento de ternura, ya había olvidado lo fácil que se conmovía. "Dime algo..."
Parpadeé.
"¿Qué pasó?"
Eren se mordió el labio con nerviosismo.
"¿Por qué estás aquí?"
Eren siempre era tan transparente. Podía ver lo importante que esa pregunta era para él. Pensé en tocarlo, en acariciar su rostro, mas no estaba seguro de que el roce fuera bien recibido, así que guardé mis manos en mis bolsillos incómodamente.
"Vine por ti."
Eren soltó un grito ahogado.
"¿Por qué?" inquirió.
Sentí mis mejillas arder de vergüenza.
"Pues porque... te amo."
Hubo un momento de silencio entre ambos. Desvié la mirada al piso, sintiéndome inadecuado. Eren no decía nada y estaba comenzando a inquietarme. "Te amo," repetí ansioso; "sólo que fui demasiado pendejo como para admitirlo. Varias personas lo notaron y entonces... me aterré. Traté de demostrar que no me importabas, pero cuando te fuiste me di cuenta de que ya no podía negarlo más. No quiero perderte," admití, sintiendo un peso caer de mis hombros ahora que lo había dicho. "Eren, sé que he sido muy egoísta, pero si me das otra oportunidad te prometo que te trataré mejor. Incluso... he estado pensando, y creo que podríamos cambiar nuestro estilo de vida. Puedo buscar un nuevo trabajo, y tú puedes ir a la Universidad," sugerí. "Quiero vivir contigo, Eren, y quiero que luchemos por un futuro mejo—"
Los labios de Eren me silenciaron violentamente. Me estrelló contra una de las paredes del pasillo, tomando mi rostro en sus manos con desesperación. Aunque su reacción me dejó atónito por un momento, pronto me repuse y respondí al beso con la misma intensidad. El contacto quemaba y me dejaba ansioso y sediento por más. No es que Eren fuera el mejor polvo del mundo —aunque no era para nada malo— pero su cuerpo... no, no sólo su cuerpo; sino su misma presencia había creado en mí una necesidad de estar con él. Supongo que esto era el dichoso amor al que todos se referían: habiendo tantas personas en el mundo, yo quería a Eren.
Trastabillando en un intercambio de roces desesperados por encima de la ropa, mordidas y saliva, chocamos varias veces contra la pared y algunas puertas de los cuartos vecinos al mío. "Deb...ríams... ntrar... a-al cuartmhh... n-ntes de qu... lguienmh s-se queje," suspiré entrecortadamente, con la boca de Eren sobre la mía. Él asintió jadeante y abrí la puerta, con sus brazos rodeándome por la cintura y sus labios besando mi nuca. Apenas entramos cerró de un portazo y caímos en la cama con brusquedad, en medio de caricias febriles y descaradas. Le arranqué la ropa a Eren en un frenesí. Extrañaba su piel morena. Besé su pecho desnudo y su abdomen, dejando mordidas traviesas en sus pezones y lamiendo su ombligo. Eren temblaba, gemía mi nombre, me rasguñaba. Y todo eso yo lo aceptaba con gran fervor.
Bajé hasta desabrochar sus pantalones. Me percaté de que los huesos de su cadera eran más prominentes y su abdomen más plano, lo cual me hizo preocuparme un poco. ¿Había bajado de peso en tan pocos días? Asumí que era por la falta de dinero y la mala alimentación y le resté importancia. Apreté su miembro con mis manos, ganándome un grito de su parte que envió descargas a mi entrepierna. Ah, en verdad que me había hecho falta...
"Cómo te extrañé, jodido idiota," murmuré, más para mí que para él. No obstante, creo que me escuchó, porque me miró con sus grandes ojos verdes denotando perplejidad. Abrió la boca para decir algo, pero no le di tiempo para responder, porque expuse su miembro y lo engullí de lleno.
"¡Ah!" Eren exclamó. Sus caderas se movieron impulsivamente; así que las sostuve, sintiendo de paso aquellos relieves de los huesos que ahora eran tan evidentes a través de su piel. Besé su miembro, sus testículos, saboreé la punta de su sexo, lo lamí de base a cabeza... todo el tiempo sin apartar mis ojos de las expresiones de Eren. Su sonrojo, su sudor, la manera en que se mordía los labios y suspiraba mi nombre...
Se corrió en mi boca. No hubo ni siquiera una advertencia, pero no me importó en demasía. Me lo tragué. Eren temblaba entre las sábanas y me acerqué para besarlo. Sus labios me respondieron, aletargados debido a los efectos del orgasmo, mas pronto siguieron mi ritmo y exploramos la boca del otro. Volvimos a esos pasionales roces y Eren me desnudó con el mismo entusiasmo con el que yo lo había hecho. Froté mi sexo contra el de él hasta que volvió a estar erecto, mientras nos deshacíamos en exclamaciones ininteligibles. Eren tomó mis hombros y me giró con brusquedad en la cama, de modo que quedé bajo su cuerpo. Solté un gruñido, me excitaba cuando Eren hacía uso de su fuerza. Me lanzó una mirada felina y se lamió los dedos sensualmente, antes de introducirlos en mi interior.
Me retorcí y solté un quejido. Mordí la base del cuello de Eren para acallar mi voz mientras él me preparaba. Ni siquiera había pasado tanto tiempo desde la última vez que lo habíamos hecho, pero sí podía sentir un cambio de hacerlo todos los días —y varias veces— a un periodo de completa abstinencia, y ahora al fin estaba con Eren de nuevo. Cuando terminó posó un beso cariñoso en mis labios y me penetró.
"¡Ah!"
"L-Levi..."
Enterré mis uñas en su espalda. Movimos nuestras caderas a un mismo vaivén, desesperados por sentir más del otro. El calor de mi piel no podía compararse con el calor que sentía dentro de mí al tener a Eren conmigo otra vez.
Seguimos, a una velocidad más rápida, estocadas más profundas. Dio con un punto en mi interior que me hizo olvidarme de todo por un momento; y al percatarse de ello, continuó tratando de alcanzar ese lugar dentro de mí. Cada embestida me hacía delirar, gruñir su nombre; y no tardó mucho en que ambos nos viniéramos. El orgasmo fue algo delicioso y más contrastante que nunca debido al tiempo que habíamos pasado separados. Era como si mi piel hubiera sido tocada por primera vez.
Nos dejamos ir y él se derrumbó sobre mí; exhausto, jadeante y sudado; al igual que yo.
Una vez más tranquilos, Eren abrió los ojos, nublados por el placer y el sueño. Me sonrió y me besó; y a pesar de que estaba algo cansado, mis ganas de recuperar el tiempo perdido eran más grandes.
La noche pasó en medio de caricias acaloradas, una cama rechinando y ni un minuto de sueño.
Desperté primero que Eren. A juzgar por los intensos rayos de sol que se colaban por la ventana, supuse que era alrededor de medio día. No me sorprendió, después de todo había sido una noche llena de actividad.
Contemplé el rostro durmiente del mocoso por un momento: los labios entreabiertos, el cabello despeinado —que por cierto, ya le hacía falta un corte—, la expresión relajada. No pude resistir la tentación de tocar su mejilla para molestarlo un poco. Hizo un mohín. Sonreí levemente y me levanté. Tomé una ducha, y cuando salí Eren ya estaba despierto, sentado en bóxers junto a la ventana y a punto de encender un porro.
Me acerqué y se lo quité antes de que pudiera colocárselo en los labios. Eren me miró con molestia.
"¡Hey!" se quejó. Apagué el porro y lo tiré.
"Es muy temprano para estar fumando estas porquerías," lo reprendí levemente. Eren torció los labios, pero no replicó y miró hacia la ventana.
Suspiré. No podía evitar sentirme preocupado. A pesar de que Eren estaba de vuelta conmigo, sano y salvo, era evidente que había cambiado. Se veía algo desaliñado, y el estado en el que me lo había encontrado la noche anterior no era muy prometedor. Más aún, ¿desde cuándo Eren era tan dependiente de las drogas? ¿Con qué clase de gente se habría estado juntando mientras yo no estaba? Una cosa era colocarse para pasarla bien, o en su defecto, para olvidar; pero otra cosa era hacerlo para aislarse completamente del mundo, desde el amanecer hasta el anochecer...
"¿Qué diablos hiciste los días que no estaba?" me atreví a preguntar.
Eren me echó un vistazo, serio.
"No recuerdo muy bien," confesó, y volvió a mirar ausentemente a través de la ventana.
Aquella aseveración no ayudó mucho para calmar mis nervios. Al menos apreciaba su sinceridad, y tenía en cuenta que, cualquier maña que hubiese adquirido en esos días se le quitaría una vez que volviéramos a nuestra rutina normal.
Me senté a su lado y tomé su mano, llamando su atención de vuelta a mí.
"Tenemos que volver a Trost pronto, antes de que se me acabe el dinero," dije. Los ojos de Eren resplandecieron, dándome la esperanza de que me había perdonado. Asintió y yo repetí el gesto, satisfecho. Sentía como si me hubiera liberado de una enorme carga.
"Mañana nos vamos," agregué.
"Está bien," aceptó. Desvió la mirada con un deje de nerviosismo, mas pronto volvió a verme. "Por cierto, Levi... ¿Hablabas en serio con eso de la Universidad?" inquirió con timidez.
No podía creer que lo hubiera recordado, mucho menos que en verdad se lo hubiese planteado. Un sentimiento cálido e incierto me invadió. Al fin todo en mi vida parecía comenzar a acomodarse. Al fin tenía una oportunidad de progresar y ser feliz.
"Sí," admití, ansioso. "Muy en serio. Inclusive... ugh, esto va a sonar muy marica pero... estuve buscando en internet algo de información: precios, becas, lugares, ese tipo de cosas," comenté, algo incómodo. Me encogí de hombros. "Podemos dejar las malditas drogas, las fiestas y todo eso que nos ata al bajo mundo. Yo buscaré un nuevo trabajo, pero primero quiero saber qué piensas al respecto."
Eren sonrió como un niño en Navidad. Me besó con dulzura y pasión.
"¡Es genial, Levi!" exclamó, posando sus manos en mis hombros. Estaba ligeramente sonrojado y sus ojos brillaban como nunca. No pude evitar sonreír de vuelta con un deje de ironía ante su efusividad.
"Me alegra que pienses eso," dije sinceramente. Eren me soltó y se puso a caminar alrededor de la habitación, pensando en voz alta.
"Me pregunto qué podría estudiar... Nunca he sido de esas personas que tienen una vocación definida, pero sin duda me encantaría ir a la Universidad," murmuró. Hizo una mueca de disgusto y negó con la cabeza. "No sería doctor," dijo, de seguro pensando en su padre. Sentí algo de tristeza, pero entonces su expresión volvió a ser de júbilo. "Abogado, tal vez podría ser abogado..."
Me alegraba verlo tan motivado. Me alegraba que a pesar de nuestras diferencias, íbamos en la misma dirección.
"Con lo terco que eres, nadie podría ganarte un caso," bromeé.
"¡Oye!" reclamó. De inmediato se serenó. "Levi, te prometo que también buscaré un trabajo de medio tiempo, algo que pague mejor. No quiero causarte problemas."
Le resté importancia con un ademán de mano, aunque me agradaba saber que el Eren que se preocupaba por los demás seguía intacto.
"Está bien, no te preocupes por eso. Mejor concéntrate en pensar qué es lo que quieres hacer y cómo ganar una jodida beca," propuse. Eren volvió a sonreír.
"¡Sí! Y entonces cuando me reciba, ¡podré llevarte a conocer el mundo!" exclamó. Aquella confesión me conmovió de sobremanera, y pude sentir el rubor subiendo a mis mejillas...
"Eres un pendejo," farfullé avergonzado. Eren se encogió de hombros y se acercó a mí, mirándome a los ojos con una sonrisa tierna.
"Levi... gracias por quererme tanto," susurró.
No supe qué contestar. No se lo podía refutar.
Eren se metió a bañar después. Mientras tanto prendí la televisión, cambiando de canales y deteniéndome en los que llamaban mi atención por un rato. No había nada interesante, así que estaba algo aburrido. Cuando Eren salió, ya limpio y vestido —y vaya, qué cambio tan notorio en contraste a cómo lo había encontrado— pasé por un canal de videos musicales. Eren pareció reconocer la canción que estaban pasando en ese momento, porque me pidió que le dejara ahí. Era un video formado por clips de diferentes escenas. De repente aparecía la chica que cantaba la canción, arreglada sencillamente.
"¿Te gusta esa canción?" pregunté curioso. Eren tarareaba la melodía mientras se mecía ligeramente. Nunca me había parecido del tipo que escuchara baladas.
"'Video Games'," nombró. "A Mikasa le encantaba Lana del Rey," respondió él. Supuse que se refería a la artista, y a su vieja amiga que me había mencionado algunas veces. "La escuchaba tanto que me aprendí un par de canciones."
La chica del video era bonita y lucía elegante. Tenía una voz grave para ser de mujer, pero extrañamente sexy. De cualquier forma, el ritmo lento de la canción me aburría un poco.
"Suena a música cursi de viejas," objeté. Eren puso los ojos en blanco.
"No seas tan amargado. La mujer tiene talento."
"Si tú lo dices..."
Eren se acercó a mí y tomó mis manos, invitándome a ponerme de pie. Me rodeó por la cintura y comenzó a mecerse tranquilamente, al ritmo de la canción.
"Eren... ¿qué haces?" inquirí, cohibido.
Eren sonrió tiernamente, mirándome a los ojos.
"...It's you, it's you, it's all for you
Every thing I do, I tell you all the time,"
coreó suavemente.
(Eres tú, eres tú, todo lo que hago es para ti, te lo digo todo el tiempo.)
"...Heaven is a place on Earth with you
Tell me all the things you wanna do
I heard that you like the bad boys(1)
Honey, is that true?"
(El Paraíso es un lugar en la Tierra contigo
Dime todo lo que quieras hacer
Escuché que te gustan los chicos malos
Cariño, ¿es verdad?)
Sentí el calor subirme hasta las orejas, más por la forma en que Eren me miraba. Y así, siguió cantando...
"...Is better than I ever even knew,
They say that the world was built for two
Only worth living if somebody is loving you...
And baby now you do."
(Es mejor de lo que nunca supe
Dicen que el mundo fue construido para dos
Sólo vale la pena vivir si alguien te está amando...
Y cariño, ahora lo tienes.)
Mientras Eren me dedicaba esas palabras, mi corazón brincaba en mi pecho, amenazando con escaparse. Lo peor era que... podía identificarme con esa 'música cursi de viejas'. Ahora lo entendía. La canción hablaba de pasar el tiempo con el ser amado, de ser felices en la simpleza de la vida diaria. Y así era como me sentía con Eren, sólo que había cometido un error al tratar de negarlo inútilmente. Nosotros dos juntos, en nuestro departamento, era suficiente para mí. Me sentía feliz al lado de Eren. Me alegraba el simple hecho de verlo, de pasar tiempo junto a él. En ese momento supe que, mientras estuviéramos juntos, todo estaría bien.
Besé sus labios y, mientras nos mecíamos lentamente, nos tiramos sobre el colchón.
A/N: (1): En la canción original, Lana dice 'girls' (chicas) en lugar de boys. Sólo que, como Eren está cantando, lo cambió.
Entonces... que tal estuvo la reconciliacion? Espero que les haya gustado, sobre todo el lemon ;) jajaja, sé que este cap fue un poco más corto, pero es que quería enfocarme sobre todo a los sentimientos de Levi ya que los aceptó, y a la reconciliacion :3 trataré de subir el proximo pronto, pasan cosas mas intensas ewe
En fin, creo que es todo... Gracias por sus reviews! Enserio, son lo que mas me motiva a seguir uwu -corazoncitos gays-
