Hola que tal mis amores! espero hayan tenido una bella semana w al fin he venido nuevamente como cada lunes a traerles su dosis semanal de vampirescos bakandas y mujerzuelas XD ok no jaja al fin lo que muchos de ustedes esperaban, el rescate de Allen, prepárense por que este capítulo está lleno de emociones explosivas w moyashis en peligro y kandas enfurecidos! por ahí les prepare una sorpresa también que quizá los haga fangirlearse algunos XD ya sabrán de que hablo cuando lean XD sin más me despido! nos vemos al final del capítulo! .

Yullen, AU, vampiros, yaoi, DGMyaoi, KandaxAllen

Disclaimer: Dgm y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Katsura Hoshino y sus respectivos ayudantes, todo es escrito sin fines de lucro, fanmade.

Capítulo 9

Luz extinta.

La oscuridad parecía ser aún más densa a comparación de otras noches y el viento de una próxima tormenta ya solapaba enfurecido contra los arboles causando un inquietante sonido, las gruesas y oscuras nubes comenzaban a llorar sin piedad cubriendo al bosque con su lluvia helada.

No obstante Allen aún continuaba prisionero en aquel cuarto secreto difícil de encontrar dentro de la casa de la segunda familia Hasu, a casi 2 meses de su confinamiento su mente estaba al borde del colapso, la falta de comida y las heridas en su cuerpo ya habían causado daños graves en su salud, pues en repetidas ocasiones durante los últimos días, la debilidad en su sistema le causaba perdidas del conocimiento, pese a ello el pequeño seguía luchando para mantenerse consiente el mayor tiempo que le era posible.

"Quisiera poder respirar aire fresco... O simplemente poder ver algo más que no fuese estas cuatro paredes..." pensaba el albino con tristeza al no poder ver más allá de la tela oscura sobre sus ojos, de pronto, se escuchó el rechinar rasposo y pesado de la puerta y seguido de eso los pasos de alguien, eran tacones de mujer los cuáles se escucharon cada vez más cercanos lo que provoco que el jovencito temblara y sudara frío lo que ya se le había hecho un habito diario, aquellos pasos cedieron y entonces una mano fría invadió su cuello lo que lo hizo estremecerse de inmediato, esa era siempre su reacción, pues aún seguía con la vista segada y el impedimento de poder hablar.

-Tranquilízate, hoy se cumplen ya los dos meses, es hora- dijo una voz suave pero firme, la cual le pertenecía a la mujer que vivía ahí y con la cual ya hasta había convivido un poco, ella con cuidado retiró las mordazas y las vedas del rostro del albino, quién ante la luz apuño los ojos pues sus pupilas no habían recibido nada más que la obscuridad de aquel paño durante todos esos días, su visión no era nada buena a causa de ello.

-Espera aquí, mi hijo será el que te muerda para dar inicio a tu transformación como alimento... - dijo mientras caminaba a la salida sin prisa, doblando las vendas con ambas manos.

-Vamos, no es tan malo, es un honor que hayas sido elegido para ser el alimento de nuestra familia...- musitó antes de salir por la puerta, Allen por otro lado sentía una fuerte y real angustia más que nunca, seria mordido al fin y aún que ese era su deseo en ocasiones cuando la tristeza se apoderaba de su mente, esta vez sentía no desearlo por nada del mundo ahora la amenaza era real y se realizaría en tan solo unos momentos, había perdido la noción del tiempo, no sabía que mes, ni que día era.. Mucho menos la hora.

El pánico se adueñó de él, se sacudió de un lado al otro, presionaba los grilletes con la poca fuerza que le quedaba intentando sin tener éxito zafarlos de las cadenas, al ver que nada de lo que hacía funcionaba perdió el control y comenzó a gritar como loco pidiendo, rogando, suplicando ayuda, sabiendo que también sería inútil, pues ¿Quién podría escucharle?, ese lugar seguramente tenia paredes que impedían el paso de sonidos.

Al final terminó tan quieto como una criatura sedada, totalmente indefenso, mirando hacia el suelo y un llanto doloroso inicio, las lágrimas fluían como ríos sobre sus ojos y los sollozos se hicieron presentes con una voz tan débil y rota que era apenas audible.

"Esto es todo... moriré... no quiero... no quiero morir" pensaba dolorosamente solo torturándose, apuñalando su débil espíritu.

No obstante la rubia ahora se encontraba en la cocina a lado de su hijo, el cual en ese momento preparaba una camisa para llevársela a Allen.

-Ya es hora, tú lo morderás primero, ¿sí?- dijo aquella mujer sonriendo de forma sádica a lo que el muchacho asintió con la cabeza.

-sí, sí, ya se, toma... necesitará esto después de morderlo...- dijo el muchacho dándole la camisa a la mujer quién la tomo en sus manos.

-Eres muy consi...- un ruido interrumpió sus palabras y no era la lluvia, al parecer provenía de la puerta principal, ¿alguien estaba llamando a la puerta?, al parecer era persistente.

-¿Quién será?, además... Ya es tarde- dijo seriamente el joven pelinegro mientras enfriaba la mirada.

-Iré a ver, quédate aquí- ordenó la mujer un poco descolocada pues le había parecido realmente extraño que alguien llegara a su hogar sin avisar.

Caminó sigilosamente hasta la puerta a la que llamaban tan estruendosamente, se colocó detrás de ella, uso el agudo olfato para intentar conocer a quién se encontraba del otro lado, pero no logró hacerlo, pues solo lograba distinguir un extraño aroma a perfume.

-¡¿Quién es, y que quiere?!- dijo severa la de cabellos oro.

El silencio se presentó por unos segundos y nada se escuchó excepto el ruido de la lluvia y el aire que hacia azotar las gotas contra los vidrios con salvajismo.

-¡Necesito ayuda, por favor ábrame!- suplicó una voz un poco grave, era un hombre, tal vez por el timbre de voz un joven de al menos 19 o 20 años.

-Se lo ruego, por favor, déjeme entrar- suplicó de nuevo después de unos momentos, la mujer intentó asomar la mirada por una ventana ladera pero la oscuridad de la noche y las gotas de agua que corrían por los vidrios hacían borrosa su vista, sólo logró mirar siluetas humanoides deformadas por el agua, con desconfianza la mujer entreabrió un poco la puerta, lo suficiente para asomar la mitad del rostro, percatándose al fin de quien se trataba, era un joven completamente empapado que llevaba en brazos a una chica y que según la posición que él tenía estaba inconsciente, tal vez desmayada.

- señora, por favor ayúdeme, tuvimos un accidente, estamos perdidos y ella está muy mal, se lo suplicó, le ruego que nos ayudé... No hay otra casa cerca...- imploró preocupado y desesperado el muchacho.

La rubia medito un momento las palabras del muchacho para finalmente dejarlos pasar aún con un poco de desconfianza.

Aquellos se trataban ni más ni menos que de Lavi y Alma bajo sus disfraces, de inmediato el pelirrojo analizo las primeras habitaciones a la vista sin que se dieran cuenta.

-Se lo agradezco muchísimo! Disculpe el desastre... No tiene idea de lo que he caminado en busca de ayuda... - dijo el de mirada verde mientras caminaba despacio por el pasillo hasta llegar a la sala principal.

-¿Qué fue lo que les sucedió?...- pregunto la rubia mientras analizaba a Lavi y Alma desde la espalda pero no dio tiempo a responder - me contarás en un momento primero hay que ayudarla... Colócala en el sofá, iré a traer el botiquín de primeros auxilios- dijo la mujer mientras salía del lugar.

Lavi obedeció colocando en el sofá a aquella hermosa "muchacha" que yacía inmóvil con cuidado de no lastimarle, el procedió a quitarse la gabardina empapada, luego se inclinó para quedar a la altura del sofá y por lo tanto de la aparente "chica".

-Todo va bien, en cuánto regresé la mujer pongamos en marcha la siguiente parte de la fase uno ¿de acuerdo?...Alma- susurró Lavi al oído del nipón quién sonrió levemente debajo de su atuendo de chica el cual lograba engañar a cualquiera, su figura esbelta le ayudaba bastante.

La parte uno de la primera fase del rescate de Allen había sido asimilada exitosamente, "Entrar a la casa", ahora Lavi y Alma debían ser tan cuidadosos como precavidos para llevar a cabo la parte 2 del detallado plan.

Luego de unos cuántos minutos que parecieron eternidades, la mujer apareció de nuevo y traía consigo el botiquín, se inclinó junto a él.

-Toma, aquí hay vendas limpias, analgésicos y antibióticos, tal vez algo pueda ser de ayuda para tu novia- dijo ella con un tono serio pero a la vez sincero.

-Gracias, muchas gracias- dijo Lavi sonriendo.

-¿Y qué hacían un par de jóvenes a esta hora, solos, y en el bosque?- pregunto ella sospechando algo.

-Bueno, estábamos en una fiesta de disfraces cerca de la colina "Silver Soul" y cuando término, ella y yo decidimos pasear un rato por el bosque pero nos perdimos... Debimos traer una brújula o algo que nos sirviera... Maldita sea...- respondió el pelirrojo sin titubeos y de forma convincente, la mujer alzó una ceja y miro a Alma quién seguía tirado en el sofá como un muñeco de trapo, inmóvil y al parecer "inconsciente".

-Dijiste que tuvieron un accidente ¿Qué le sucedió a ella?- preguntó la rubia sin despegar la mirada de la "chica" le parecía extrañamente familiar.

-Corrimos a causa de la lluvia cuando tropezó con una maldita roca y se golpeó la cabeza, no ha despertado desde entonces- dijo Lavi mientras acariciaba mejilla de Alma para hacerlo ver aún más convincente.

-ah ya veo, entonces no tardará en despertar- dijo ella tocando con cuidado la nuca de Alma también junto a un silencio incómodo.

-¿De verdad es tu novia?... ¿Cómo se llama?- cuestionó la rubia con la ceja en alto.

-Sí, así es... Su nombre es Elyse... - respondió tomando al mano de alma entre las suyas.

-Pruébamelo... - pidió la de fleco rubio a lo que Lavi le miró confundido con su único ojo visible.

-¿Disculpe?... - preguntó aun así manteniéndose calmado.

-Bésala... Prueba que ella es tu novia realmente... Necesito estar segura que estoy ayudando a alguien que lo necesita y no que solo están tomándome el pelo... -

Dijo la mujer dejando a Lavi completamente sorprendido, vaya que eso no estaba ni cerca de contemplando en el plan, tragó saliva y miro a Alma quien parecía haber fruncido un poco el ceño

-¿Qué esperas?...- dijo demandante la mujer cruzándose de brazos esperando por tan ansiado beso, klaud no era nada tonta, y en su mente ya había hecho algunas suposiciones, quizá eran ladrones, o simplemente si era una pareja en apuros, todo dependería de lo que el pelirrojo hiciera.

Y en la cabeza de Lavi las piezas encajaban, debía hacer lo que ella pedía pues en ese momento debían ser lo más convincentes posible... Así que tras tomar un poco de aire se acercó aún más al rostro de Alma pasando su brazo por debajo de su cuello y con su mano libre tomó su mejilla.

"Perdóname por lo que voy a hacer Alma..."

Pensó el llamado Bookman para entonces cerrar su ojo visible despacio, a pocos milímetros de la boca de Alma sentía chocar su aliento contra el suyo y sin más titubeos sus labios encajaron perfecto contra los ajenos, de no ser porque era un vampiro su corazón se hubiese acelerado como loco y ni que decir de Alma quién debía aguantar inmóvil y quién ante el contacto de ambas bocas deseo abrir sus ojos casi por instinto, de no ser por el maquillaje que llevaba puesto hubiese sido visible un claro sonrojo en sus mejillas.

El beso duro poco más de 4 segundos para después ser roto por Lavi quien miró a la mujer inmediatamente la cual sonreía juguetona.

-Ahí tiene... ¿disculpe podría prestarme su baño? - preguntó el joven mientras se ponía de pie con una gota de sudor corriendo por su cuello.

-Sí, está por allá, es la tercer puerta a la izquierda- dijo mientras señalaba a la puerta de donde ella había llegado.

-Gracias, enseguida regresó, por favor, revísela, cuide de ella mientras vuelvo- dijo Lavi cortésmente.

-Adelante, yo la vigilare- dijo la mujer ya convencida.

Lavi caminó hasta salir de la sala en la que se encontraban y miró ante él un largo pasillo, habían cuatro puertas a la izquierda como a la derecha también, "hora de revisar las habitaciones" pensó mientras se percataba que no hubiera nadie que lo pudiese ver.

Entonces se propuso a entrar a cada una de las habitaciones, introduciéndose en la primera de la derecha, era una habitación normal, dentro de ella había un par de camas individuales, y muebles muy finos, salió y entro a la siguiente, de nuevo otra habitación común y corriente, continuó con las demás, encontrando ahora un armario lleno de escobas, trapeadores y utensilios de limpieza y otro armario repleto de cajas con ropa, papeles y cosas inútiles y empolvadas. Debía darse prisa pues no tendrían mucho tiempo.

Cerró con cuidado la puerta y se giró para continuar su búsqueda con las demás habitaciones, caminó a la puerta siguiente sin embargo al estar a punto de tomar la perilla de la puerta la voz clara y fuerte del jovencito que ahí vivía se hizo presente.

-¿Qué haces?- pregunto demandante, haciendo saltar del susto a Lavi quién se giró rápidamente mirando a aquel joven recargado en la esquina del final del pasillo, cruzado de brazos y mirándolo fijamente.

-Lo siento, yo sólo buscaba el baño- dijo tranquilo con una sonrisa.

-Es la puerta de ahí- dijo el joven señalando la puerta que se encontraba justo al lado de Lavi.

-No es bueno husmear, no es educado- dijo sonriendo el joven, Lavi sólo lo miró sin perderlo de vista hasta entrar al baño, dónde se encerró y se recargó sobre la puerta, "seguramente ese es el chico que dijo Kanda, el primo de Alma " Lotaro", mientras este vigilándome, no podré buscar a Allen" pensó Lavi preocupándose, más algo logró llamar su atención distrayéndolo de aquel problema, y era que por casualidad observó un cesto de madera antigua usado normalmente para colocar ropa, en el habían toallas y algunas camisas pero por debajo de estas se asomaba la manga de un abrigo negro con botones plata, y un vago recuerdo llego a su mente, recordó el día en que le había dicho aquellas cosas tan crueles a Allen, eran exactamente los mismos botones, tomó tembloroso la manga que se asomaba y jaló con cuidado para poder sacar la prenda de aquel bulto de ropa.

La tomó con ambas manos y la expandió dándose cuenta de que en efecto era aquella gabardina negra que Allen vestía aquel día, sonrió al verla pues ahora podía confirmar que si se encontraba en algún lugar de la casa, lo colocó de nuevo en la misma manera en que la había encontrado y salió del baño miró a ambos lados y notando al joven quién aún estaba recargado en la pared.

-¿Todo bien?- pregunto el joven, mientras se acercaba a Lavi.

-Sí, muchas gracias, ¿y tú eres?- respondió tranquilo.

-Lotaro... Lotaro Hasu, mucho gusto- dijo el joven de cabellos oscuros mientras le extendía la mano a Lavi, para terminar en un apretón.

-oh, vaya mucho gusto, pues yo soy... "tengo que inventar un nombre, no puedo decirle ni mi nombre real, ni el de humano", yo soy kaed- dijo al final Lavi luego de haberle estrechado con fuerza la mano, notó que Lotaro estaba completamente helado y su piel era suave como papel.

-Ah, pues, bienvenido...- dijo el chico con una macabra sonrisa.

-Gracias, ahora si no te importa, regresaré con mi novia y la señora-

-Adelante- dijo despreocupado el joven.

Lavi le sonrió fingido y retrocedió unos pasos, el pasillo se llenó de silencio y sólo el ruido de las suelas de sus zapatos alejándose era lo único que se interponía.

Llegó a la sala en dónde estaba la mujer sobre sus rodillas cuidando de Alma, y se dirigió hasta ellos.

Una curiosidad dominó a Lavi haciéndolo voltear, gran sorpresa se llevó cuando el joven que al parecer se llamaba Lotaro había desaparecido, se giró y notó que la mujer no se había dado cuenta de su presencia, aprovechando esto retrocedió con cuidado regresando al pasillo, miró la sombra de la silueta del joven a lo lejos y le siguió intentando no hacer mucho ruido.

"Ya es de tarde, tal vez se dirige hasta donde esta Allen" pensó Lavi aún mientras continuaba siguiendo a Lotaro cuidadoso de que no lo viera.

Lotaro continuó caminando subiendo por las escaleras, Lavi no largaba el paso y lo siguió hasta llegar a un pasillo muy similar a donde Kanda estaba encerrado cuando se encontraba esclavo en la casa Hasu el joven se detuvo justo enfrente de una pared, llevo su mano hasta la misma y presionó con fuerza una especie de tabique incrustado en la misma pared, abriendo el pasadizo que llevaba hasta una especie de cámara, se introdujo en él y desapareció de la mirada atónita de Lavi quién lo siguió sólo hasta la entrada de dicho pasadizo, no sabía que había más allá de esa entrada y se colocó contra la pared.

-Lamento la tardanza, pero tenemos visita- parecía la voz del joven.

-¿A quién le está hablando?- se preguntó Lavi mientras afinaba el oído, había sido de suerte que dejara la entrada abierta, de lo contrario tal vez no hubiera logrado escuchar nada en lo absoluto.

-¿Por qué lloras?, deberías estar feliz, hoy terminara todo, al menos para ti- parecía que le estaba bromeando a alguien.

-¿Q... Que... haces... No... ¡No!- esta vez era una voz completamente diferente, era más suave y con timbre un poco más agudo "bingo", era la voz de Allen quién suplicaba por piedad.

Al escucharlo Lavi se estremeció, tembló por unos segundos.

-Cálmate amigo, el dolor que sentirás, se irá pronto- dijo la voz de Lotaro

-No... por favor- suplicó la voz más suave, después de eso fue un corto silencio que fue corrompido por un grito ahogado que provoco un sobresalto a Lavi.

"No, No, ¡No lo permitiré!"- pensó Lavi para luego entrar corriendo sin pensarlo, se introdujo en ese pasadizo que dio lugar a unas escaleras las cuales bajó lo más rápido que pudo y al final de la misma, una puerta de metal entre abierta la que empujo con toda su fuerza entrando al final a la habitación dónde Allen se encontraba preso.

-¡No lo toques!- gritó al entrar, haciendo que el joven vampiro lo volteara a ver con horror, detrás de él se encontraba el cuerpo inmóvil de Allen, los labios de Lotaro estaban ligeramente empapados del precioso liquido carmesí de Allen, Lavi había llegado demasiado tarde, Allen había sido mordido.

-¡Tú!... ¡¿Qué haces aquí?!- preguntó Lotaro completamente molesto en un grito de reprimenda además de estar confundido pues no encontraba explicación a la presencia del pelirrojo en lugar.

-Maldito, eres un desgraciado, ¡¿Qué le has hecho a este pobre niño?!- reclamó Lavi de forma severa mientras se lanzaba sobre Lotaro para darle un puñetazo en el rostro, mas este lo había esquivado fácilmente.

-¡has interrumpido, apenas lo estaba mordiendo, lo has arruinado todo!- grito con furia el jovencito, Lavi notó que Lotaro lo golpearía igual con el puño y logró esquivarlo girando hacia atrás, Lotaro se detuvo y lo miró con odio, luego sonrió burlón, de inmediato supuso que Lavi no solo por un accidente te cualquiera.

- ¿Crees que podrás ganarme en una pelea?... veamos si puedes- le dijo mientras sus ojos se tornaban negros totalmente y una especie de bruma comenzaba a fluir de su cuerpo, Lavi estaba ahora en apuros, él sabía que no era lo suficiente fuerte para poder pelear con un Hasu, además el cuerpo de Allen estaba ahí y podría resultar lastimado si una pelea se presentaba.

-¿Eso crees?- dijo Lavi devolviéndole la sonrisa, no le quedaba otra opción más que seguirle el juego y enfrentársele.

-El plan era que me llevarás hasta este niño, y lo has hecho muy bien, te lo agradezco- dijo mientras se acercaba a Allen, Lotaro sólo lo miró fijamente mientras notaba como acercaba su mano al cuerpo del albino.

- Pero no te has dado cuenta de que no estoy solo ¿verdad?- dijo Lavi confundiendo al menor quien hizo una mueca de horror al mirar que la sombra de Lavi comenzaba a moverse por sí misma...

-Valla, que astutos son...-dijo el menor sonriendo retador luego de haber entendido lo que estaba sucediendo.

Aquella sombra se materializo hasta tomar forma humana, y no se trataba de nadie más que Kanda, quién había utilizado la habilidad de Lavi para introducirse dentro de la casa, el pelirrojo tenía la habilidad de convertir a cualquiera en su sombra, Kanda había esperado detrás de la casa hasta la señal de Lavi, justo antes de que abrieran la puerta este ya había transformado al pelinegro en su sombra.

El plan había funcionado a la perfección, Alma estaba manteniendo distraída y a la vez ocupada a la madre de Lotaro y mientras este estaba viéndose enfrentado por Lavi. kanda de haber entrado a la casa por si solo le hubieran descubierto, necesitaba dos distracciones y había sido un éxito.

Ahora Kanda se encontraba frente a Lotaro y lo miraba con los ojos tremendamente profundos y llenos de furia, la sangre le hervía y el instinto más puro de matarlo comenzaba a llenarlo por completo, una mirada penetrante y afilada que hizo temblar al menor.

-Lavi... saca de aquí al moyashi y váyanse- ordenó seriamente el pelinegro con una voz fría que dejó un poco confundido al de mirada verde.

-Pero... Yuu... tú... - reclamó pues no deseaba dejarlo solo en la batalla que se aproximaba.

-¡Haz lo que te dije!- gritó enfurecido sintiéndose litigado por el odio que le comenzaba a bloquear la mente y el cual cada segundo crecía más y más, ni siquiera sabía si se debía a sus instintos, o bien simplemente haber visto al albino de forma tan deplorable y escuchar sus gritos... Quizá eso le había afectado. Allen había sido mordido, y eso jamás se lo perdonaría.

Lavi sintió un miedo que lo atravesó hasta los huesos, Kanda estaba realmente perdido en el más rabioso e intenso odio que hasta entonces nunca había conocido, no le quedó otra opción más que obedecerlo y caminó hasta dónde se encontraba el de cabellos plata, miró que su cuello comenzaba a desangrarse, rompió los grilletes de un sólo golpe tal como lo había hecho con kanda cuando era un alimento, y con cuidado lo cargo en la espalda, todo fue bastante rápido, apenas dio tiempo a Lotaro de darse cuenta que su alimento estaba siéndole retirado de sus garras en sus narices.

-Hey ¿a dónde crees que vas con él?- reclamo el jovencito quién fue lanzado con firmeza contra la pared haciéndolo quejarse, mucho antes de que pudiera recibir una respuesta quedo paralizado por una fuerza invisible impidiéndole mover ni un sólo dedo, confundido por lo acontecido miró hacia Kanda y notó que sus ojos comenzaban a tornarse blancos y a su alrededor un aura electrizante lo rodeaba, él había sido quién le había atacado.

-Tú... cómo es que... -dijo apenas entendible el adolescente quién con muecas de dolor intentaba moverse sin mucho éxito.

-Lo lastimaste- fue lo único que respondió el japonés mientras caminaba hacia su víctima, parecía que su furia crecía cada que el joven mencionaba una palabra, y no parecía querer calmarse.

-Mereces morir... - dijo con una voz completamente llena de rabia, sus ojos llenos de odio ya estaban completamente en blanco, reflejaban un resplandor que lucía totalmente irreal, ansiaba poder destrozar sin piedad a ese chico, se podía sentir la sed de venganza en el aire, y en cada paso que Kanda daba, parecía verse que el suelo se pulverizaba bajo el pues grietas se formaban por su camino, todo ante la mirada expectante de Lavi quién se había quedado completamente helado ante el poder que manifestaba el azabache.

-No eres un Hasu, pero tu fuerza es increíble- dijo Lotaro tras escupir a su lado.

-sin embargo olvidas que yo soy un Hasu, y no estoy utilizando casi nada de mi poder- dijo cuándo entonces sus ojos se tornaron negros cubriendo toda la iris y sus pupilas de un color platinado, justamente casi como Kanda pero invertido, tomó aire y de su boca expulsó un sonoro grito junto a una onda de sonido que golpeó a su oponente mandándolo a volar unos pocos metros, fácilmente el pelinegro pudo equilibrarse y ponerse en guardia, ahora Lotaro había comenzado a transformarse en su verdadera forma.

-¡Largo de aquí!- aseveró el japonés a Lavi quien reaccionó de inmediato.

"Suerte Yuu... "pensó el pelirrojo para entonces salir a toda prisa de aquel cuarto ya destrozado por todo lo que ocurría.

Lotaro pudo moverse al fin y sin dudarlo movió ambas manos frente a su rostro tal como si estuviese apretando algo invisible, pero no era más que su habilidad de control, esta vez era Kanda quien era sometido a su gusto, el cual no pudo hacer nada para evitar que manejaran su cuerpo.

-¿Ahora qué harás?- cuestionó el niño quién recibía a cambio una sonrisa del rostro de Kanda cosa que le hizo molestarse.

"¿Por qué sonríe?... Tsk... Es desagradable" pensó el jovencito frunciendo el ceño.

-Parece que será una pelea bastante interesante - sugirió Kanda sin un sólo rastro de miedo en su rostro sino todo lo contrario, parecía mostrarse confiado dejando un poco nervioso al vampiro de menor tamaño.

-Puede ser- respondió con ambas manos hacia adelante a punto de mover sus dedos para lastimarlo.

Algo se traía el japonés en la mente. Después de todo ya estaba preparado para un encuentro de esa índole.

Mientras tanto en la sala, Lavi se introdujo a una gran velocidad haciendo que la mujer quién se encontraba con Alma se levantará de un sólo brinco, siguió con la mirada al chico quien cargaba a Allen notando como salían de la casa rumbo al bosque, confundida y perpleja a la vez giró la vista de nuevo al sofá solo para sentir un escalofrío que la recorrió hasta las puntas de los dedos, pues la chica a quién cuidaba no estaba ahí, volteó de nuevo y frente a ella estaba esa "chica" con una sonrisa un tanto sádica.

-Sorpresa- dijo Alma quién luego lanzó una tremenda patada hacia el abdomen de la mujer tirándola al suelo, no desaprovechando la oportunidad colocó uno de sus pies sobre ella y presionó con fuerza causándole a la mujer un quejido de dolor.

-Tu... ¿Que están... haciendo?- respingó la mujer mientras trataba de remover el pie sobre su cuerpo.

-¿No miraste bien?, sólo venimos a rescatar al chico que tenían de esclavo- escupió Alma llenó de coraje, más que nada le dolía saber que su propia familia hacia cosas tan despiadadas y aunque no la culpaba pues era parte de sobrevivir para los vampiros, Allen era alguien a quien estimaba y si se metían con él, también lo harían consigo.

-Era una trampa...- dijo enojada la mujer, quien intentó sin éxito zafarse de la chico.

-¿No eres humana, debes ser, una vampiro, una Hasu... ¿cierto?- dijo la rubia luego de poner más atención a lo que sucedía, pues ni en sueños una chica humana podría tener tanta fuerza.

-Creí que eras más ingenua tía, - dijo entré risas Alma mientras se quitaba la peluca de su cabeza y al mismo tiempo sacaba una pequeña estaca de oro dejando totalmente perpleja a la de cabello dorado.

-¿A..Alma?... Pero... ¿cómo te atreves...?.. Si se llegan a enterar de lo que éstas haciendo tú y tus padres morirán!- dijo la mujer con un rostro repleto de irá.

-Lo siento mucho, pero tengo que matarte tía... ya viste demasiado... - dijo el pelinegro con una mirada entristecida mientras acercaba la estaca al pecho de la mujer.

-NO... NO... todo menos eso... ¡no destruyas mi alma!- suplicó forcejeando.

-Allen también suplicó ¿no?, y aun así no tuvieron misericordia con él - dijo con una voz seca pues en su mente imaginó aquella escena que describía.

-Sabes bien que no podemos hacer otra cosa, necesitamos un "alimento", no hicimos nada malo, además, no sabíamos que ese niño fuera tan importante, lo encontramos como un vagabundo, estaba a punto de morir- dijo ya perdiendo la cordura, pero de un momento a otro sus ojos se llenaron de un extraño brillo y su rostro se calmó.

-¿Y si hacemos un trato?- preguntó finalmente, sacando en confusión al de ojos azules.

-¿Qué clase de trato?- cuestionó no muy confiado, más bien sentía que pudiera ser una trampa.

-Consígueme a otro que pueda ser el "alimento" y no diré nada a tus padres, ni a nadie, como si nada de esto hubiese pasado- negocio la mujer, Alma quedó en silencio por un segundo, luego torció la boca confundido.

-¿Prometes que así será?- preguntó aún indeciso.

-Lo prometo-dijo la mujer - ahora déjame levantarme- sonrió de forma que Alma bajo la mirada y retiró el pie del pecho de la mujer y dio dos pasos hacia atrás, luego ella se levantó trémula del suelo y sacudió su ropa que por consecuencia se había cubierto de polvo, más sin embargo luego de haberse sacudido dejó escucharse una risita burlona y miro a Alma con ojos afiliados y una enorme sonrisa.

-Tonto, has caído- dijo victoriosa para inmediatamente lanzar un extraño poder haci el chico cuyo cuerpo empezó a contraerse a sí mismo.

Nuevamente se trataba de control mental.

-¡Aahh!... fue una... tram... pa- dijo Alma apenas entendible pues sus pulmones comenzaban a ser aplastados.

-Nunca bajes la guardia mi niño- dijo mientras apretaba el puño que a la vez también apretaba a Alma a placer. Levantó el brazo con el puño bien apretado y el cuerpo de Alma comenzó a elevarse por los aires quedando a una distancia de 3 metros sobre el suelo.

-¿Qué sucede?... ¿No puedes hablar?... sobrinito- dijo para después apuñar la otra mano oprimiendo aún más el cuerpo del nipón quién ante esto emitió un grito ahogado, y quejidos dolorosos.

"maldición... siento que mis huesos se romperán si aprieta un poco más" pensó preocupado, apuño sus ojos e intentó respirar por la boca a bocanadas ahogadas.

Ahora se encontraba en una situación muy peligrosa, Alma conocía a la perfección el nivel y la fuerza de los poderes de un vampiro Hasu y podría incluso suponer que si no intentaba defenderse aún que sea un poco, sería asesinado, pues según las reglas de la familia se exterminaría a quién intentará atentar contra algún miembro de la familia, incluyendo al "esclavo", y él acababa de hacerlo.

Mientras tanto Lavi ya se encontraba cerca de la cabaña en dónde dejaría a Allen para después regresar con los demás, la lluvia aún se presentaba y el viento era cada vez más frio, sin embargo eso no lo detenía, corría lo más rápido que podía, hasta que al final llego a su destino, entró totalmente empapado y cerró la puerta con una patada, corrió hacia la habitación en donde se quedaba Kanda y colocó con cuidado el cuerpo inmóvil del albino en el colchón que se encontraba en el suelo.

Se detuvo por un momento y lo observó detenidamente, estaba por completo inconsciente, se veía pálido y sin vida, miró su cuello y notó los orificios que había dejado como marca la mordida de Lotaro, se veían profundos además que de ellos brotaba muchísima sangre que no parecía detenerse.

-Santo cielo Allen... Por favor resiste... - le susurró mientras buscaba entre los viejos muebles algo con que poder secarlo un poco y a la vez para detener la hemorragia, término con un trozo de sabana en manos y sin perder tiempo seco el rostro, el cabello y las extremidades del jovencito, para luego con el mismo trozo de tela hacer un torniquete en el cuello.

-Por favor... no te rindas...- dijo en voz baja mientras cubría al chico con el resto de la sabana que había encontrado, con cuidado colocó su mano sobre el pecho del chico y se concentró para poder sentir el corazón... parecía que este no se sentía latir, pero luego de unos segundos que se le antojaron horas logró percatarse de un débil latido.

-Él... está apunto de... maldición no queda mucho tiempo- pensó preocupado, luego se levantó del suelo rápidamente y salió de la habitación cerrando la puerta con seguro encaminándose a la casa Hasu en donde tanto Kanda como Alma ya se encontraban en aprietos.

Dentro de la habitación especial. Lotaro se encontraba frente a Kanda intercambiando profundas miradas de odio.

-¿Cuál es tu nombre?, sin duda tienes los mismos poderes que yo, pero no eres de la familia y para ser un transformado, eres demasiado fuerte... ¿Acaso eres un Hasu del cual nunca se supo su nacimiento?- pregunto el menor mientras aún mantenía a Kanda paralizado de pies a cabeza.

-Eso no te importa idiota... lo que deberías hacer es fijarte mejor en lo que pudieras tener detrás de ti, en vez de preocuparte por mi nombre- aseveró el joven vampiro con una sonrisa.

-¿Cómo?- cuestionó Lotaro volteando hacia atrás, estremeciéndose al mirar una especie de pico metálico justo detrás de su cadera, mientras hablaba Kanda se había concentrado en manejar con su control mental una pieza de los grilletes que logró deformar a una especie de barra afilada.

-Déjame o te rebanare con esto, te partiré en dos- ordenó casi asegurándose una victoria.

-Valla que eres listo- dijo Lotaro mientras bajaba a Kanda y lo liberaba de su control.

-No, lo que pasa es que tú eres demasiado ingenuo- dijo Kanda para luego cambiar de lugar en milésimas de segundo apareciendo frente al menor otorgándole una fuerte patada al rostro haciéndolo volar hasta el otro lado de la habitación con velocidad extraordinaria, y haciendo colisión contra la pared de metal con tanta fuerza que se había formado una grieta en la misma, finalmente cayó al suelo totalmente confundido por el golpe, comenzó a quejarse y a tocar su frente, mientras tanto Kanda caminaba despacio hasta él deteniéndose a pocos centímetros de su cuerpo, se inclinó para estar a la altura y de un sólo movimiento tomó con su mano derecha el cuello de Lotaro levantándolo y apretándolo poco a poco, tenia deseos de hacerlo sufrir lo más que pudiera, atormentarlo hasta hacerlo gritar por misericordia.

-Bas...ta... ¿por qué haces... esto?...- dijo ahogado pues la mano de Kanda que oprimía su garganta comenzaba a lastimarle las cuerdas vocales y sus músculos.

-Sabes a la perfección porqué es que deseo matarte- dijo mirándolo fijamente.

-Yo... no quería hacerle daño, mi... Mi madre me... obligó...- dijo tomando con sus dos manos el brazo de Kanda que lo mantenía inmóvil, de su boca comenzó a brotar sangre pues la fuerza del golpe le había tirado un par de dientes.

-Es mentira... tú lo mordiste...- reclamó.

-S-si... pero... no quería hacerlo... yo salve a ese chico de una vampiro que vive en el bosque... lo llevé a casa y mi madre fue la que lo encadenó y lo nombro como alimento, no me quedo otra opción más que morderlo...- respondió mientras comenzaba a jadear para respirar.

-¿Cómo sé que lo que me estás diciendo es verdad?- cuestionó confundido el japonés arqueando una ceja.

-Puedo... llevarte con mi madre y... que ella lo confirme...- dijo ya casi sin poder respirar.

Kanda dibujo en su pálido rostro una mueca de furia, gruño con coraje mostrando la dentadura tal como una bestia nocturna con el más puro instinto asesino, el aire comenzó a girar a su alrededor con fuerza tal como si se tratara de un viento huracanado y salvaje, el piso debajo de él se contrajo hacia abajo rompiéndose en pedazos y el resto agrietándose.

Lotaro estaba completamente helado ante el poder que presenciaban sus ojos, mientras tanto su madre continuaba con la tortura hacia Alma quién ya estaba a punto de colapsar.

-Bas... basta...- dijo el de ojos zafiro con la voz ahogada y débil, el oxígeno comenzaba a detenerse en su cabeza, los pulmones contraídos le dolían a sobremanera y sentía el cuerpo tan flojo como si fuera un vil muñeco de trapo, poco a poco sus ojos se volvían turbios y la vista se le opacaba, los últimos respiros de su cuerpo los expulsaba con dificultad.

-Tía...- fue lo último que dijo antes de cerrar por completo sus ojos y dejar la conciencia en un suspiró, la mujer sonrió victoriosa y soltó una risotada que logró escucharse por toda la casa.

-Sobrinito... tus padres te consintieron mucho y no te enseñaron a defenderte, que lastima, yo quería jugar un poco más contigo Alma- de repente el sonido claro de algo atravesando su cuerpo se presentó seguido de un fuerte ardor en el abdomen, la mujer observó hacia su cuerpo y sus ojos se abrieron como platos al notar la punta de al parecer la estaca de oro la cual le atravesaba todo el abdomen manchando a chorros sus ropas de su valiosa sangre Hasu, de inmediato miró con horror la dirección de dónde había llegado esa letal arma dándose cuenta de la presencia del joven de cabellos fuego y mirada brillante, completamente empapado por la lluvia, sonreía retador.

-Maldito... maldito infeliz...- dijo la mujer mientras se hundía en un severo dolor físico.

El joven ignorando los insultos de la mujer, atravesó la estancia hasta llegar al cuerpo de Alma, se inclinó y lo levantó recargándolo sobre sus piernas.

-Alma... ¡Alma!, ¡Hey responde!- le suplicaba el chico, a lo que el pelinegro comenzó a reaccionar, abrió despacio sus hermosos ojos azules cruzándose con el orbe verde del contrario.

-Lavi... eres tú...- dijo con una tierna sonrisa.

-¿Te hizo mucho daño?, ¿Cómo te sientes?, dime- le pregunto devolviendo la sonrisa.

-...Estoy bien, sólo me dejo un poco aturdido pero...- dijo mientras se levantaba de las piernas de Lavi quién le ayudo a ponerse de pie.

-Ahora... le daremos su merecido- dijo ya de pie, estando a lado del pelirrojo.

Ambos sabían que la herida del abdomen sólo les daría tiempo, era hora de hacer el proceso de la destrucción de su alma para matarla de una vez por todas, Alma se colocó frente a ella y junto ambas manos tal como si de una plegaria se tratará.

-No... van a... van a...- dijo la mujer con una cara repleta de horror, sintió como un escalofrió atravesó toda su espina dorsal dejándola tiesa y muerta de miedo.

De repente un estruendo realmente fuerte se escuchó detrás de ellos, se trataba de Kanda quién había hecho añicos a la pared al haber lanzado a su oponente contra ella, lo tomó del cuello nuevamente y lanzo una fuerte patada, mandándolo volar hasta dónde se encontraban los demás chocando contra una mesa de vidrio la cual se quebró en mil pedazos, el chico ya no tenía los ojos en blanco ni mucho menos su poder se veía presente sino todo lo contraria, lucia realmente apaleado.

Alma y Lavi se habían quedado sorprendidos al ver al poderoso Kanda, quien comenzó a caminar hacia ellos.

En ningún momento de su entrenamiento le habían visto derrochar tanto poder. Era algo completamente nuevo.

-¡Dios mío... Lotaro!- gritó la mujer espantada, al ver a su hijo en el piso completamente golpeado y con algunas heridas.

-Déjenmelos a mí, sobretodo, a ella- asevero autoritario el pelinegro a sus dos camaradas.

-Pero... ¿qué haremos nosotros?-cuestiono Lavi mirando a ambos Hasu heridos.

-Vallan con el moyashi, no debe estar sólo, deben cuidarlo- ordenó sin decir más intercambiando una mirada fría con ambos.

-¿Podrás con ambos?- pregunto Alma.

-Claro... ¡Ahora lárguense!- gritó a lo que Alma y Lavi obedecieron, tras un intercambio de miradas salieron de la casa inmediatamente dejándolo sólo con la mujer y el hijo, confiaban en su amigo, y con el poder que le habían visto tener era más que suficiente para no preocuparse mucho.

-¿Es verdad que tú fuiste quién obligó al enano a ser tu "esclavo"?- preguntó Kanda a la mujer quién le hizo una mueca de asco.

-Y si así fuera, que te importa- escupió la mujer, haciendo hervir a Kanda y sin más piedad, tomó con su mano la cabeza de la mujer comenzó con el conjuró para destruirla.

Alma se lo había enseñado días atrás en caso de ser extremadamente necesario.

La mujer comenzó a gritar desgarradoramente, llena de dolor conforme el rezo continuaba, ella gritaba aún más y con ello comenzaba a retorcerse en el suelo, tal y como si se tratara de un exorcismo, Kanda llenó de furia, comenzó incluso a gritar las últimas frases del rezo, recordó en su mente el momento en que los Hasu le habían hecho lo mismo que él ahora le hacía a esa mujer y una ligera sensación de nauseas lo invadió pero al mismo tiempo de satisfacción por haber cometido su venganza.

Finalmente el rezo término y la mujer ya tirada en el suelo, desangrada comenzaba a morir al fin, en ese instante Lotaro también comenzaba a recobrar la conciencia mirando a su madre muerta en el suelo.

-¡Ma... Mamá!- gritó mientras se levantaba del piso con dificultad y caminaba hacia ella. Lágrimas bajaron por su mejilla al tiempo que se aferraba al cuerpo de la mujer.

Kanda había regresado a la normalidad y sus ojos de nuevo eran de color azul claro, ese que lo caracterizaba, se veía al fin tranquilo y tenía una ligera sonrisa caída dibujada en su blanco rostro. Sentía como si una pesada carga se le hubiera ido de encima.

-Lotaro... hijo...- dijo agonizante la mujer acariciando la suave mejilla del joven quién lloraba a mares.

-Perdón... tal vez... no fui una buena madre, nada de esto fue tu culpa... - dijo para luego dejar caer su mano y cerrar sus ojos eternamente. Había muerto... un Hasu había sido eliminado.

-Madre...- susurró Lotaro con la cabeza gacha, el silencio se adueñó del lugar por unos minutos, luego se rompió con una macabra sonrisa proveniente del mismo joven tal acción dejó al pelinegro un tanto confundido.

-¿Te ríes luego de ver morir a tu madre?- cuestionó Kanda ante tal reacción, do todos los escenarios posibles, ese había sido algo que le tomó por sorpresa.

-Si fueras yo... lo entenderías, esta mujer era un asco... yo era como su sirviente y nunca, casi nunca me trató como hijo, me has quitado una carga de encima- dijo Lotaro aún con pequeñas convulsiones de risa.

Luego se levantó del piso dejando a un lado el cadáver de la mujer y miró a Kanda fijamente.

-Gracias, ahora... soy libre... ¿no?- dijo sonriendo, pero enfrió el rostro de inmediato parecía que había rememorado algo.

-Escucha, cuándo me opuse a hacerle daño a tu amigo, ella casi me mata, yo no tengo mucha necesidad de beber, pero para no salir lastimado... tenía que obedecerla, si, ambos somos Hasu pero con diferentes gustos...- dijo mientras se acercaba a la puerta del vestíbulo.

-Lamento haberlo mordido, por favor... ve y sálvalo... tal vez aún hay tiempo- dijo dedicándole una sonrisa acompañada del viento que movía su cabello con gracia, para después salir de la casa a gran velocidad dejando a Kanda completamente sólo, el plan había resultado, mas sin embargo no como lo habían planeado, tomó el cadáver de la mujer y lo llevó al bosque dejándolo a la merced de las bestias nocturnas que no tardarían en devorar la evidencia y no dejar rastro alguno de lo que esa noche había ocurrido.

Miro por última vez la casa de seguridad recordando de nuevo todo lo que había ocurrido esa noche, y en lo que podría pasar en el futuro con ese joven llamado Lotaro, al parecer no sería un problema del cual tubería que preocuparse.

Caminó rumbo a la cabaña en donde ya deberían estar Alma y Lavi junto a ese pequeño que aún que jamás lo admitiría lo quería.

Ahora sólo algo comenzó a dominar su pensamiento, la terrible duda de saber qué pasaría con ese mocoso albino, no le quedaba más que esperar sólo lo mejor y de no ser así, armarse de valor para enfrentar lo que podría pasar...

-Ya voy Moyashi... aguanta... pronto estaré ahí, sólo... no te rindas...- pensaba Kanda mientras corría hacia la cabaña en medio de la noche y la lluvia que no dejaba de caer sobre el obscuro bosque nocturno corría y saltaba entre los árboles, con rapidez sobre humana, nada, absolutamente nada lo detendría hasta llegar a lado de su pequeño amigo y ya lo había comprobado esa noche.

-Yo prometí protegerlo con mi vida y así será hasta el día en que muera...- recordó su promesa mientras seguía su camino, la primera de las promesas que le había hecho a Allen y que juró nunca romper.

Hasta aquí el capítulo mis mazapanes beshos uwu les gusto? compartan en los comentarios que les pareció! y que es lo que piensan que va a pasar con Allen TwT un nuevo shipp comienza a partir de este capítulo, creo que la mayoría de ustedes ya se lo imaginaban y es LavixAlma 💜 que opinan de esta curiosa pareja? Y bueno como se dieron cuenta la historia comienza a tomar cada vez mas giros dramáticos, y lamento decirles que la tortura apenas comienza XD mmmjoojojojo, bueno por esta vez me despido, ya saben que nos vemos aquí de nuevo el próximo lunes con la continuación de esta emocionante historia! les mando mil besos y abrazos! w y ya saben si les gusto el capítulo les agradecería muchísimo que lo compartieran con sus amigos! Voten y dejen sus hermosos comentarios 💚💚💚 hasta la próxima! 😜

Notas:

"Silver soul" : Nombre de una colina ficticia ambientada a aproximadamente 5 kilómetros de la casa Hasu de Klaud y Lotaro.

Cuando Lotaro le pegunta Lavi cual es su nombre, este responde kaed que en realidad es Deak al revés XD (quiza algunos no lo notaron)