Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling


Bueno, empezaré respondiendo las preguntas que hice aquí al final del último capítulo.

-Personaje masculino más odiado. Pues la verdad es que cuando me he parado a pensarlo, me he sorprendido al darme cuenta de que hay varios que entran en esa categoría. Pero creo que ese sería Cornelius Fudge. Aparte de ser un político corrupto, por su culpa se tardó un año en empezar a preparase contra Voldemort. Es más, estoy seguro que en ese año Voldemort aprovechó para infiltrar a espías en el ministerio. No mortífagos, sino gente que había sido corrompida para unirse a él.

-Personaje femenino más odiado. Seguramente a nadie le sorprenda, pero es Umbridge. ¿Y qué odio de ella? Todo. Pero ¿todo, todo? Todo. En serio, no hay absolutamente nada relacionado con esa mujer que no me desagrade. Su exagerada manía con el color rosa (que no es que me disguste, aunque debo confesar que tras leer el quinto libro le pille manía), su voz exageradamente aguda, que seguramente era falsa, que lo único que conseguía era que tuviese ganas de entrar en el libro y coserle esa boca de sapo a patadas. La verdad es que esperaba que Umbridge muriese en los libros, pero de una forma muy cruel y muy gráfica para poderlo disfrutarlo bien. Pero lamentablemente no fue así

-Mi opinión sobre Severus Snape. Es un personaje que lo tengo muy situado entre la línea entre el amor-odio, tirando un poco más para el segundo lado. Es cierto que hizo mucho para proteger a Harry, pero eso no quita que fuese un cabrón con él durante seis libros. Y mucho podréis decir: "Es que claro, es que Harry es igual que el hombre que odia pero con los ojos de la mujer que ama". Pero es que eso no es justificación para poder humillar a un niño de once años en su primer día de clase, porque era evidente que el plan de Snape era dejar en ridículo a Harry.

En fin, opinó que es un personaje cojonudamente bien realizado, que consiguió que le odiase y al final de todo, tras escuchar su historia y todo, su muerte me diese pena y mejorase (no mucho) mi opinión sobre él.


Muy bien, quería hacer aquí un capítulo relacionado con el futuro, pero la verdad es que no ando con muchas ideas sobre eso. Y como no quiero atrasar mucho la historia, pasemos al nuevo capítulo de lectura. Y como compensación introduciré a dos nuevos personajes que seguramente muchos estabais esperando.

¡QUE COMIENCE LA LECTURA!


Harry despertó temprano ese día, cosa curiosa teniendo en cuenta que se había desvelado junto a Ron, Neville y Will para seguir jugando al Dragon Fantasy V. Camino por el largo pasillo donde estaban las habitaciones sin hacer ruido y entró en la sala de estar.

No estaba vacía. Sentado en un sillón se encontraba Alan con aire pensativo.

—Esto... buenos días —dijo Harry tras unos segundos de vacilación. Alan salió de sus pensamientos, y giró levemente la cabeza para mirarlo.

—Buenos días —le saludó.

Ahora que estaban a solas, Harry podía ver con más detenimiento a Alan. Se sorprendió al darse cuenta de que su parecido con Dudley era mayor a lo que él había supuesto. Tenían una constitución física similar, aunque en el caso de Alan era por sus músculos y no por exceso de grasas; y los ojos azules. Sin embargo Alan tenía el cabello negro, bastante corto, en vez de rubio y su piel era morena, seguramente heredado de su madre.

—¿Sucede algo? —preguntó Alan al sentir el escrutinio de Harry.

—Oh, nada —respondió Harry, abochornado de haber sido descubierto—. Solamente que aún no me he acostumbrado a tu presencia aquí. Saber que eres el hijo de Dudley y todo eso...

Alan ocultó una carcajada.

—Imagino que sí debe de ser confuso —reconoció—. ¿Hay algo que te interese saber?

—Algunas cosas. Has dicho que tu madre es... esto, bueno...

—Puedes decir "negra" sin problemas. Mientras no sea en una connotación negativa, claro esta.

—¿Ah, sí? Pues eso, que tu madre es negra. ¿Cómo dejó tío Vernon que Dudley se casase con ella? —preguntó Harry.

—Al principio ni siquiera sabía que estaban saliendo juntos —contestó Alan—. Pero después de que mamá terminase embarazándose de mí, tuvieron que decírselo para el tema de la boda y tal. Como puedes imaginártelo el abuelo no se lo tomó nada bien y echó a papá de casa. Puedes imaginarte el panorama: papá fuera de su casa con apenas diecinueve años y sin sitio al que ir. Mamá, también con unos diecinueve, embarazada de mí. Los dos no tenían trabajo. Por suerte los abuelos (es decir los padres de mamá) se apiadaron de papá y dejaron que se quedase con ellos.

—Y al final, ¿qué paso?

—No mucho. Papá encontró un trabajo a tiempo parcial mientras mamá estaba embarazada de mí. Consiguieron ahorrar para un pequeño apartamento y, tras nacer yo, mamá también empezó a trabajar a tiempo parcial. Entre una cosa y otra se acabaron casando y teniendo a mis otros hermanos.

—¿Cuantos sois exactamente? —preguntó el más joven.

—Contando conmigo cuatro —respondió Alan—. Yo soy el mayor. Después viene Harold, con el que me llevo seis años, Morgana con la que me llevo ocho y Nicole, con la que me llevo nueve años.

—¿Y los cuatro sois magos? ¿O solamente lo eres tú?

—Sorpresivamente los cuatro somos magos. Yo, como ya he dicho, acabé en Ravenclaw. Harold en Gryffindor; y Morgana y Nicole en Hufflepuff.

—Ya veo... Y antes, ¿por qué estabas tan pensativo?

—Pues porque... —Alan se interrumpió y sonrió medio divertido—. Se nota que tienes cualidades de Slytherin, ¿sabes?

—¿Qué quieres decir? —preguntó Harry, confuso.

—¿No me has estado preguntando para poder preguntarme más tarde acerca de eso? —Harry negó con la cabeza, haciendo que Alan soltase una carcajada—. Desde luego eres todo un caso... He estado hablando con los del futuro.

—¡¿Puedes hablar con la gente del futuro?!

—Una vez al día, y por unos minutos —respondió Alan—. Me han dicho que Frank y Alice, los padres de Neville y Eli, vendrán después del desayuno.

—¿Vendrán los padres de Neville?

—Así es. Estaba pensando si debería avisarle primero para que este preparado o no —dijo Alan.

—¿Preparado? —preguntó Harry sin entender.

La mirada de Alan se volvió algo sombría.

—¿No te has parado a pensar por qué motivo Neville vive con su abuela? —preguntó Alan.

Harry no respondió. A decir verdad, jamás se le había pasado por la cabeza preguntarse que había sucedido con los señores Longbottom. Quizás era que una parte de él creía que habían muerto, y no le había dado mayor importancia. Al fin y al cabo la guerra se había llevado a mucha gente y destrozado a muchas familias.

—¿Qué les sucedió? —preguntó Harry.

Alan negó con la cabeza.

—No es cosa mía decirlo, sino de Neville —dijo Alan—. Igualmente saldrá en los libros, así que tendrás que esperar un poco.

El ruido de personas levantándose les llegó a través del pasillo.

—Creo que deberías de contárselo —dijo Harry, al final—. Yo hubiese preferido que me hubieran avisado de la llegada de mis padres, la verdad.

—Creo que tienes razón —admitió Alan, poniéndose de pie—. Ves yendo para el comedor. Yo tengo que hacer una cosa.


Neville apenas podía comer nada. Hacía tan solo unos minutos que Alan le había comentado que sus padre vendrían tras el desayuno y Neville no sabía como reaccionaría. ¿Estaría tranquilo? ¿Nervioso? ¿O se pondría a llorar como un crío delante de todos?

—Neville, cielo, ¿estás bien? —le preguntó la señora Weasley al ver el plato casi lleno enfrente de Neville.

—Oh, sí —respondió Neville—. Es solamente que no tengo mucha hambre.

—Pues si no quieres ya me lo como yo, Neville —dijo Ron rápidamente.

Hermione le dio un golpe en la cabeza.

—¡No seas tan comilón, Ronald! —le regañó.

—¡Pero si no se lo va a comer! —protestó Ron.

—Da igual, no me apetece —dijo Neville rápidamente para impedir una pelea (de nuevo) entre los dos.

—Pero Neville...

—Da igual, de verdad —aseguró el chico.

A decir verdad Neville tenía otro motivo para sentirse intranquilo. ¿Cómo reaccionarían sus padres en cuanto supiesen como le iban las cosas en el colegio? ¿Le dirían que no pasaba nada? ¿O sería como su abuela le decía y le considerarían un fracaso porque apenas era capaz de hacer un hechizo sencillo?

El desayuno finalmente terminó y todos se reunieron en la sala de lectura. Ginny fue a coger el libro, pero una nueva luz impidió que lo hiciese.

Dos personas nuevas aparecieron en la sala. Una de ellas era la de una mujer de cara redonda y cabello negro que le llegaba hasta los hombros. Sus ojos eran azules y reflejaban una gran bondad, muy similares a los de cierta chica de la sala. La otra figura correspondía a la de un hombre alto. Tenía el cabello negro corto y sus ojos marrones expresaban seriedad y enseguida te dabas cuenta de que era alguien con el que mejor no meterse.

Ambos tenían sus varitas fuera y miraban alrededor suyo con cautela, preguntándose dónde se hallaban. Reconocían a algunas personas de la sala, pero desde luego estaban mucho más viejas de lo que ellos recordaban.

Pero antes de que pudiesen decir o hacer algo, una voz les interrumpió.

—Papá. Mamá.


Hola gente.

Décimo capítulo subido. Uno cortito para ir variando un poco (eso y que hace una calor de mil demonios).

La verdad es que el Frank que ha acabado apareciendo aquí es bastante diferente al que yo había diseñado en un principio. Al principio Frank iba a tener un carácter más tímido y bonachón. Pero después he pensado. Pero si es el hijo de Augusta Longbottom, ¿por qué debería ser un personaje tímido? Así que lo he rediseñado un poco, y al final me ha salido este Frank: un tipo más bien duro y serio. Aunque no penséis que tendrá el carácter de su madre ni mucho menos.

Bueno, espero que os haya gustado.

Se despide,

Grytherin18-Friki

PD: ¿Cuál es vuestro libro favorito de la saga? ¿Y el menos favorito? (El Legado Maldito no cuenta)

PD2: Y hablando de El Legado Maldito ¿cuál es vuestra opinión acerca de él?