Esperanza

Al volver al teatro Twilight se encontró con un todos los ponis agrupados cerca de los muros acurrucados unos con otros, temblando de miedo. Sin saber que hacer o que pasara. Twilight al entrar lo primero que hizo fue intentar calmaros.

-Escuchen, todos por favor mantengan la calma, sé perfectamente por lo que acaban de pasar, pero deben mantenerse tranquilos, si quieren que resolvamos esto debemos mantenernos unidos.

-¿y que pasa con los que murieron?

-¿Acaso moriremos también?

-¿Los dejaremos aquí? –alegaron algunos de los presentes

-Escuchen, no podemos hacer nada en cuanto a los muertos, tenemos que salir de aquí, entonces podremos pensaren algo.

-Me temo que eso no será posible Princesa

Al escuchar esta voz Twilight se dio media vuelta encontrándose cara a cara con la condesa Fiore, quien portaba consigo un largo bastón negro con empuñadura dorada con un cráneo por pomo del mismo color, la punta por lo que alcanzaba a ver Twilight era igual mente dorada.

-¿Por qué no lo seria? – cuestionó Twilight seriamente.

-Todos ustedes están malditos. Al pasar esos espectros por sus cuerpos, dejaron en ustedes la misma maldición que ellos padecen. En el momento que alguien maldito salga de este castillo morirá.

Al escuchar esto los corazones ya asustados de los ponis se helaron, el pánico ya existente se acentuó y los pocos que no estaban asustados ahora no podían decir lo mismo. Twilight misma aunque escéptica, se notaba nerviosa, había visto las apariciones, no podía negarlo, sin embargo, ella no podía aceptar quedarse en ese cuarto.

-Si eso es verdad al menos debemos salir de aquí, los ponis aquí no tienen por qué sufrir más viendo a los muertos. Todos síganme. –dicho esto Twilight paso junto a Aima y abrió la puerta, mas, cuando iba a pasar el primer poni esta desenvainó una espada cuya hoja hasta ahora había permanecido oculta. La hoja de este bastón espada brillo en un siniestro color rojo y Aima añadió:

-Me temo que no puedo dejar a nadie más salir, mi trabajo será mucho más simple con todos aquí.

Twilight se detuvo y dijo:

-¿trabajo? ¿Qué trabajo?

-caza princesa, caza. Como eh dicho todos están malditos, todos serán espectros, yo cazo a esas cosas y digamos que es más conveniente eliminarlas cuando aún son tangibles.

Al terminar de decir esto Aima blandió velozmente la espada e infringió un largo tajo al poni que tenía enfrente. Del corte que había hecho la espada salieron una especie de grietas rojizas, al mismo tiempo que del cuerpo de este salieron chispas del mismo color. Al caer muerto sus ojos se volvieron completamente pálidos, un poni desesperado intento atacarla pero ella lo detuvo con su magia y de una estocada lo atravesó con la espada. Otro incauto más decidió intentar el ataque pero ella rápidamente desenvaino una pistola de chispa completamente plateada y disparo contra este, provocando el mismo efecto que la espada. Twilight al notar que estaba pasando y ver como ella se abalanzaba contra el resto (que ahora huía en desbandada buscando cualquier salida) se teleransportó frente a ella y cubriendo su ala con magia bloqueo la espada. Aima la empujo con su magia y sentenció:

-¡Apártate!

Pero gracias a esto los ponis ya estaban logrando salir, Aima en un intento por matar al menos uno más desenfundo una segunda pistola exactamente igual a la otra y apunto, sin embargo, Twilight al percatarse que Aima no la agredía se cruzó entre los ponis y la line de fuego del arma.

-¡Te dije que te apartaras! – volvió a sentenciar Aima intentando empujarla con su magia de nuevo, pero Twilight igualmente con magia se anclo al suelo.

Esto permitió que el último poni escapara, pues incluso cuando Aima intentaba apuntar hacia otro lado Twilight se movía junto con el cañón del arma. Al ver al último salir, Aima dijo:

-¡¿Tienes la más mínima idea de lo que pasa si cualquier cosa que no sea yo los mata?!

-¡Eso da igual, no puedes matarlos! – respondió Twilight.

-Si algo mas los mata serán convertidos en uno de esos espectros, será aún más difícil sobrevivir para los no malditos – explicó Aima.

-¿Porque no me matas igual? Fui tocada por esos espectros. – cuestionó Twilight

-¡Eres un alicornio tu aura es lo contrario a una maldita, es más tu alma es la más santa en este castillo, eres la que corre mayor peligro! – respondió Aima

-¿De qué hablas? – preguntó Twilight

-Hay un ser en este castillo, poderoso, voraz, se alimenta de las almas que captura para alimentar su poder. Una bestia creada por una oscura magia negra mucho tiempo atrás, su poder casi llega al máximo. Debo evitarlo a toda costa y lo principal para lograrlo es que no pueda transformar más almas en espectros, que no absorba sus esencias. Ya ha absorbido demasiadas a lo largo de los siglos, hoy si consigue todas las almas es seguro que se hará completamente palpable y por ende imparable. – explicó Aima

-Pero lo que estás haciendo es una carrera contra el tiempo ¡¿cómo diablos planeas mantenerlo encerrado por siempre?! Debes eliminarlo – sentenció Twilight

-Si supiera como, lo haría, de momento lo mejor que puedo hacer es evitar que consiga almas y resistir hasta pasadas las 12 horas de esta noche, entonces quedara encerrado de nuevo hasta que alguien más toque la melodía del libro. –alegó Aima

-Presiento que aquí hay una mala noticia – añadió Twilight.

-El detalle es que si consigue suficientes almas como para ser parcialmente palpable a la media noche los únicos que serán encerrados nuevamente serán sus siervos, el quedara libre y si logra conseguir las almas que necesita podrá invocar a sus siervos nuevamente y sin limité de tiempo. – dijo Aima.

-Entonces hay que buscar la manera de derrotarlo antes de que eso ocurra, porque ni creas que te dejare matar más inocentes. – reafirmo Twilight

-Escucha alteza, si logras averiguar de alguna manera como matar esa cosa, estaré completamente contenta de ayudarte y de no matar a nadie más pero por el momento no tengo otra opción. – contestó Aima

Dicho esto Aima se dio media vuelta y se dirigió a la puerta.

-¡Espera un momento! ¡¿Cómo que no tienes opción?! - cuestionó Twilight.

Aima se detuvo en seco y solamente dijo con la cabeza gacha.

-No lo entenderías si te lo dijera… - respondió Aima antes de marcharse.

La alicornio se quedó en el teatro sola, pensativa pero dispuesta a hacer algo, salió del lugar y se dirigió rápidamente al cuarto donde había dejado a Octavia y las demás. Por su lado Aima quien sentía las almas malditas caminaba sosteniendo el bastón espada con su magia. La funda de este (ósea el resto del bastón) igual la sostenía pues esta contaba con puntiagudas espinas en la punta que le permitían usar esta parte del bastón a modo de maza. La unicornio se paró en seco cuando sintió los espectros acercarse enfrente de ella. Alzo la espada y se preparó. Al momento que los espectros se encontraron con ella Aima blandió la espada desgarrando estas viles criaturas con la hoja sacra de la espada.

Aunque no fueran tangibles eran rebanadas por la energía que despedía el arma, este instrumento había sido forjado justamente para aniquilar criaturas de su calaña. Una vez Aima termino con la pequeña horda, se percató que las energías a su alrededor estaban alborotadas, y se dirigían hacia Twilight. Como lo había dicho ella era la presa más tentadora.

-¡Maldición! – Sentenció Aima antes de envainar la espada en el bastón y correr siguiendo la energía de Twilight.

Por otro lado Octavia, Vinyl, Fiddle y Coloratura habían guardado todo lo que habían encontrado Vinyl y Octavia en su pequeño "Tour" por el castillo. Cuando estaban a punto de salir del cuarto, Twilight abrió la puerta y dijo:

-¿Dónde consiguieron el libro?

-En la torre más antigua del castillo, una medieval – respondió Vinyl.

-Por Celestia díganme que tienen más cosas – añadió Twilight

Todas asintieron con la cabeza, esto fue un alivio para Twilight, pues al menos podían empezar a investigar un poco.

-¿Qué pasa Twilight? –preguntó Octavia

-Luego les digo, por el momento tal vez deberíamos irnos a otro lado – respondió Twilight.

Antes de que Twilight dijera nada más, todas escucharon un chillido espantoso, Twilight volteó a su izquierda y vio tres espectros acercándose rápidamente. La alicornio empezó a dispararles ráfagas elementales con su cuerno, pero les hacía poco o nada. Cuando estuvieron a punto de alcanzarla Aima llegó y lanzó la espada desde donde está gritando al mismo tiempo:

-¡Atrapa princesa!

Twilight con su magia logró tomar esta y de un tajo elimino uno de los espectros, Aima por su lado ilumino su cuerno de una manera nueva para Twilight, esta luz si bien no mato los espectros si los ahuyento. Una vez pasado el peligro Twilight le devolvió su arma a Aima y preguntó:

-¿Qué hechizo fue ese?

-Una pequeña versión modificada del original de iluminación, tengo un libro donde he escrito hechizos que ayudan contra todo este tipo de cosas, de momento síganme los llevare a un lugar seguro. A pesar de que no todos aquí son… libres de maldición – explicó Aima

Octavia, Vinyl y Coloratura intercambiaron miradas entre si percatándose que había aún mucho que desconocían. Twilight al escuchar la respuesta asintió y permitió Que Aima los guiara. Al igual que Sonia había hecho con Lyra, ella las llevo a los pasadizos secretos, hasta un cuarto lleno de runas que lo hacían invisible para los espectros. Una vez aquí, Aima dijo a Twilight.

-Te ofreceré un trato, pero con una condición.

- ¿Cuál? – cuestionó Twilight

-Jura que no fallaras.

Twilight cerró sus ojos y con una sonrisa en el rosto afirmo con la cabeza antes de decir:

-No lo hare.

- En ese caso, me dedicare a proteger a quienes encuentre, pero ustedes protéjanse entre ustedes, este cuarto es mi pequeño escondite, todas las armas que están aquí me he ocupado de bendecirlas, sin embargo solo yo tengo las que son letales para las sombras, las demás las aturdirán o ahuyentaran. El libro de hechizos del que te hable si tiene uno que otro hechizo que puede matarlas, pero en su mayoría son para ahuyentar y justo es decir, que son menos agotadores que los usados para eliminar esas cosas. En fin, usen lo que hay aquí como les convenga. No matare inocentes… pero recuerda lo que me prometes Twilight, pues si fallas, no podré contener esa cosa más tiempo. –Explicó Aima.

Una vez termino, se enfilo a salir del cuarto, sin embargo, antes de que lo hiciera Twilight dijo:

-Gracias.

-No me agradezcas, solo no falles… - respondió Aima retirándose del cuarto.