Las instrucciones que el conductor del taxi recibió no eran las que esperaba natsu escuchar: irían de vuelta a la casa de lucy. La torre Diamondno estaba en los planes de la diseñadora, eso era claro, pero entonces, pensó en jellal, erza y yukino… ¿No se habían separado de ellos porque lucy debía hacer muchas cosas antes de volver al trabajo?
Al llegar, Dragneel bajó las compras de la parte trasera del coche y pagó mientras Heartfilia abría la puerta de su hogar, la cual dejó abierta después de entrar.
Natsu se apresuró a reunirse de nuevo con ella. Dejó todo sobre el sofá de la sala y corrió a bloquear la entrada de la casa; no deseaba más encuentros con los fansde la diseñadora. Además, para él era obvio el que más de alguno sabía que residía ahí y, cualquier oportunidad que se diese, la aprovecharían.
Suspiró sintiéndose más seguro, pero continuaba sorprendido de la poca importancia que lucy le daba al asunto… aunque la mañana que llegó no pudo ver nada sospechoso a los alrededores. Todo fue muy tranquilo.
─ No volveríamos a…─ decía al ingresar a la cocina, donde la encontró bebiendo un vaso de agua.
─ ¿La torre?─ completó desprendiendo sus labios del vidrio.─ Levy se encargará de ellos, ─ prosiguió en vista de que natsu solo asentía─ trabajaremos aquí, pero primero…─ lucy escrutó la estancia con sus ojos, visualizando lo que buscaba: su esmalte negro.─ Las arreglarás─ tomó el cosmético, jaló una silla que rodeaba la pequeña mesa redonda situada al centro de la cocina y tomo asiento. Miró a Dragneel con una sonrisa mimada mientras deslizaba el esmalte por encima de la mesa hasta llegar a él.
─ Si se arruinan…─ advirtió sentándose al costado de la diseñadora.
─ No, no pasará─ contestó lucy apoyando su mentón en su mano izquierda mientras que la otra la aproximaba a Dragneel.
─ Y si, por alguna razón, no sé…─ agregó temeroso de tomar el esmalte.
─ Cállate y comienza─ ordenó cerrando sus ojos, sintiendo los dedos de natsu tomar su dedo meñique.
La pintura era fría sobre su uña. El silencio que gobernaba era ameno, relajante; y justo eso no le gustaba a lucy, por lo que decidida a molestar a su asistente y divertirse un poco. Sacó su teléfono, cuando lo vio muy concentrado en el índice de su mano, le tomó una fotografía.
─ ¿Uh? ¿Qué diablos haces?─ reclamó vislumbrado por el flash.
Lucy le sonrió traviesa, apresurándose a cargar la imagen a su página y mencionar a natsu en ella.
─ ¡Dame eso…!─ exclamó declarando la guerra contra Heartfilia; soltó su mano, abandonó el esmalte y se le abalanzó. Lucy alejó el teléfono de él, sin embargo, el impulso de natsu hizo que la silla y sus pasos se desequilibraran. Aquella torpeza divirtió más a lucy, quien accionó la cámara justo en el momento en que la mejilla del peli rosa se apretó contra la suya. Finalmente, cayeron al suelo.
Las risas de lucy no se hicieron esperar ni un segundo.
─ Claro, como tú no te golpeaste…─ refunfuñó natsu dolorido, pues en un acto heroico había resguardado el pequeño cuerpo de su jefa.
─ ¡Mira tu fea cara~!─ le dijo mostrándole la captura.
Sin poder evitarlo, natsu también comenzó a reír. ¡Era verdad! su rostro era muy divertido; tenía ambos ojos fuertemente cerrados, su boca estaba hecha un mohín, esperando el momento de impacto. Mientras que lucy tenía una sonrisa encantadora. Como la de un infante que recibe sus regalos en navidad. Pese a que la fotografía lucía en movimiento, sus gestos eran claros. Se convertiría en un bello recuerdo…
─ ¿Te lastimaste…?─ preguntó después de recuperarse de esas carcajadas.
─ Nah'…respondió olvidando el impacto y girar hacia ella, reacomodando su brazo debajo de la cabeza de lucy.
─ Uhm…si las arruinaste…─ dijo mirando sus uñas con un puchero.
─ Te lo dije.
─ Lo harás todo de nuevo.─ resopló volteando a mirar a natsu. Quien abrió más sus ojos al percatarse de que se acercaba poco a poco. .. De un momento a otro, lucy se arrojó a sus labios entreabiertos.
Natsu le observó mientras la diseñadora le besaba, dándose cuenta de algo extraño…lucy no movía ni un solo musculo. Se sentía como un beso de una chica de instituto. Y es que no tenía idea de lo que lucy pensaba…
»Es ahora o nunca…« pensó natsu al iniciar una serie de cortos, pero continuos, besos intensos, que iban minimizando cada vez más la boca de Heartfilia. Dragneel, adentrado en los infinitos terrenos de lo irresistible, fue más su locura cuando una pierna de lucy ascendía por su costado con un ímpetu que, reconoció, era el de la lucy que conocía. Entonces natsu tardó en separar sus labios de la diseñadora y dirigió su mano insegura a la pantorrilla de esta.
─ Tócame, drag-chan…─ le rugió sobre la boca mientras sujetaba la mano del susodicho y la posaba con rudeza sobre sus caderas, haciéndole que consolidara su agarre en aquella zona. Lucy dirigió su mirada hacia Dragneel, quien no podía con los latidos de su corazón. Le sonrió y empujó los dedos del mayor hacia abajo; de esa forma, los pantalones de lucy iban en descenso, pero el proceso era lento, lo que torturaba más a natsu.
Lucy le soltó, reanudando su beso en un instante. Dragneel continuaba sin moverse mucho, pero cuando lucy giró para subir a su cuerpo, su mano se posicionó sobre el muslo trasero de la diseñadora, mientras que, la otra mano, luchaba por no titubear y abrazar a la figura encima de él.
─ Uhm,aún estás muy tímido…─ le susurró separándose momentáneamente de él; tomó el rostro de natsu entre sus manos, le quitó los cabellos que salpicaban sus mejillas y frente e, inevitablemente, se vio en medio de un duelo entre sus miradas. Hasta que el sonido de un auto aparcando fuera de la casa les llamó la atención.
Una jerga en un lenguaje extraño para natsu, le hizo agudizar el oído. ¿Quién sería? Iba a preguntarlo cuando lucy, apoyándose en su pecho, se reincorporó y salió del refectorio a pasos apresurados, como si algo le inquietase de aquellas voces que acechaban su casa.
─ Bonjoursaludó Sting apenas lucy hubo abierto la puerta.
Natsu se sentó de un movimiento; ahora se encontraba más confundido…pero, de pronto, recordó a los Eucliffe. » ¿Serán ellos…?«pensó acertadamente gateando hasta la puerta de la cocina, y asomar su cabeza por el pasillo.
El tono romántico del francés le alentó a observar con más cuidado.
─ lucy, lucy, ─ continuo Sting, un sujeto de al menos un metro noventa de estatura, vestía una sudadera gris cerrada hasta el cuello de capucha un color más claro. Usaba jeansde mezclilla azul, y unas botas negras bastante altas pero discretas. Su cabello, de un color rubio cenizo. Era corto. Tenía una nariz respingada, labios delgados y breves con una curva insinuante debajo de ellos. Los ojos era lo más envidiable de su rostro: eran como si el hermoso lapislázuli le hubiese heredado su inigualable apariencia, brillo y encanto; y tenía una pequeña cicatriz en uno de ellos─ ¿Comment allezvous?
Dragneel tragó saliva. A un lado de él, natsu se sentía nada. Sting era un europeo, atractivo, adinerado, lucía como todo un caballero; mientras que él era un japonés promedio con problemas económicos y una timidez inexplicable con lucy.
─ Estoy bien, Sting-sama, ─ le contestó lucy recibiendo los besos de Eucliffe en ambas de sus mejillas─ ¿cómo estás tú?
─ Bien, merci ,respondió tomando las manos de la diseñadora─ ¿me acompañas? Michelle se quedó en tu jardín, sabes que le enloquecen las flores…
Heartfilia asintió. Salieron y pronto regresaron con una mujer en silla de ruedas: Michelle Eucliffe. Era idéntica a su hermano, sus facciones, más delicadas. Sus cabellos unos tonos más oscuros, pero estos llegaban hasta sus caderas. Iba ataviada con un vestido a rayas azules y blancas de cuello redondo, mangas abombadas en los hombros y ajustadas en sus gráciles brazos; calzaba botas cortas de color ocre y un bolso del mismo tono que tenían sus ojos.
Natsu les miró por largo rato desde la cocina. Los gemelos lucían entusiastas, Michelle poseía una voz divina, cantarina y suave. Y aunque desconocía el enigmático y tierno idioma francés, podía imaginar que, quizá, conversaban sobre sus vidas o recuerdos. Pues había risas y algunas pocas palabras en japonés que deseaban regresar el tiempo y demás.
Sin embargo, eso no era lo que tenía a natsu atento a lo que sucedía, si no que era el hecho de que Sting abrazaba, mimaba, y tocaba tanto a lucy, que comenzaba a percibir ese veneno llamado celos dentro de él; y lo que más le provocaba ese amargo sentir, fue que la diseñadora no se oponía ni un poco. Al contrario, recibía todo cariño con mucho gusto. Podía adivinarse que se trataba de algo muy normal…
»Lucen como una pareja…«se dijo natsu apretando la mandíbula. Estaba molesto, no triste como esperaba. Aquel europeo no iba quitarle las esperanzas así de fácil.
De pronto, lucy le miró. Con esos ojos llenos de arrogancia y presuntuosidad, con todo eso que le caracterizaba mientras Sting le acurrucaba sobre su pecho.
El corazón de Dragneel bombeaba sangre como nunca antes. Su ceño se frunció en automático, hizo un mohín, y, bufando, volvió a la cocina. Jaló una silla y se sentó de mala gana. Apoyó sus codos en la mesita y llevó su cabeza hasta en medio de sus brazos.
─ drag-chan, ─ llamó lucy desde la puerta de la estancia─ quieren conocerte~
Natsu rió después de dar un respingo por la repentina aparición de la menor. Aquello le recordó a cuando su madre irrumpía en su habitación y le avisaba que las vecinas deseaban hablarle.
─ ¿De qué te ríes?─ inquirió postrándose a su lado.
─ De nada…─ contestó volviendo a su estado de nerviosismo y enojo.
─ Bien, entonces acompáñame.
Lucy le tomó la mano obligándole a levantarse mediante avanzaba hacia donde Michelle y Sting les esperaban.
─ Bonjour,monsieurnatsu.─ dijo Michelle girando su silla con lentitud. Dragneel hizo una reverencia y le sonrió.─ ¡Oh est très beau!exclamó feliz mirando a la diseñadora─ es un placer conocerte, mi nombre es Michelle─ continuo con dulzura─ estoy tan contenta de que un mozo tan lindo acompañe a mi lucky-chan
─ Gracias…─ musitó cohibido, pues parecía que se trataba de la madre de lucy, y que, además, se estaba introduciendo como su… ¿novio?
─ Verdad que es adorable, ¿Sting?─ agregó dedicando una angelical sonrisa a su hermano.
─ Por supuesto.─ respondió estudiando a natsu de pies a cabeza.
La tensión fue leída rápidamente por Michelle, quien dio una pequeña palmada adueñándose de la atención.
─ Vamos a comer, ¿está bien?─ propuso tomando su bolso y dejarle sobre el sofá.─ Sting, ¿me acompañas? Dejé el quicheen el auto.
Su gemelo se levantó enseguida y tomo el mando de la silla de Michelle.
─ Con permiso, no tardamos.─ avisó galante para después salir de la casa.
─ Te portas muy bien, ─ dijo lucy acariciando la parte inferior de la barbilla de natsu con su índice.─ ¿Quién es el favorito de mami?─ agregó sintiendo un ronroneo vibrar en la garganta de Dragneel.
.─.
─ Gracias por todo rouge-kun…─ le dijo erza apenas su cabello estuvo listo y seco.
─ ¿Seguro que no quieres que te llevemos a casa?─ preguntó jellal levantándose del sillón donde planeaba junto a yukino su tan esperada movida con Titania.
─ No chicos, ─ denegó por quinta vez─ aún tengo que organizar esto,─ continuo señalando toda el área de trabajo, la cual, sí que estaba hecha un desastre.─ y,─ suspiró─ ustedes tienen a una lucy por jefa, así que, será mejor que descansen.
Erza miró el reloj en la muñeca de rouge el cual dictaba… ! No podía ser! ¡Las nueve cuarenta y cinco de la noche! ¿Cómo había pasado aquello? Había sido mucho tiempo ahí. Aunque, analizándolo bien, alguno que otro corte y arreglo…
─ No se preocupen, estaré bien.─ les sonrió rouge cuando compartieron miradas culposas entre ellos─ además, es mi trabajo─ les guiñó un ojo después de quitarse el mandil mancillado de tintes y colores.
─ Te ayudo.─ se ofreció yukino poniéndose de pie de un salto.
Rouge miró a los dos restantes con ambas cejas alzadas animándolos a que fuesen juntos, y lo mejor de todo, solos.
Erza y jellal le agradecieron nuevamente haciendo una leve reverencia, dieron media vuelta con cierto nerviosismo al sentir los curiosos ojos de yukino pegados a sus espaldas hasta que por fin salieron del local.
Al llegar hasta el coche, el peli azul siguió a Scarlet hasta la puerta del copiloto con toda la intención de abrirla para que subiese.
─ Te llevo a tu departamento…─ habló jellal sin saber si lo afirmaba o lo preguntaba.
Erza, quien apenas iba a reconocerle su atención, le observó expectante, decidiendo como pedirle que la acompañara esta noche… pero no pudo más que asentir.
Jellal, en su mutismo, cerró la puerta con suavidad una vez que erza estuvo dentro. Rodeo el coche por la parte delantera, permitiendo así que erza le viese a través del vidrio…»Él es perfecto…«pensó tras un suspiro.
El camino de retorno fue lento, y francamente molesto debido a que el tránsito estaba atascado. Si les tocaba avanzar, eran un par de metros antes de que la luz roja les detuviese de nuevo. Sin embargo, ninguno de los dos maldecía intentando no ponerse de mal humor y mostrar su peor cara al otro.
Aquel era el momento para decirle que se quedara con ella en su departamento….
─ Ne,jellal,─ le llamó en una séptima vez que tuvieron que detenerse tras una larga fila de coches.─ podrías…podrías quedarte…─ un ataque de claxon le silenciaron, pues la luz azul brilló anunciándoles escasos segundos de avance.
─ ¿Que…?─ contestó con una sonrisa divertida mientras arrancaba.
─ ¿Podrías quedarte conmigo, esta noche?─ exclamó pensando que las bocinas continuarían, pero no fue así. Su grito llegó a oídos de los otros conductores provocando burlas y silbidos. Jellal frenó enseguida y le miró con ambos ojos muy abiertos.
Erza no tardó en cubrirse el rostro totalmente sonrojada mientras su cuerpo se hundía en el asiento.
─ De acuerdo.─ aceptó descubriendo su cara para besar su frente.
Tras ese semáforo, jellal tomó un atajo improvisado que les hizo llegar con rapidez hasta su destino.
Estacionó con cuidado de no provocar las alarmas de los demás autos aparcados. Bajaron simulando no estar ansiosos de encerrarse y hacerse de todo.
Jellal siguió a erza de cerca pues, si le tocaba, aunque fuese un poco, no iba a resistirse más.
Al ingresar al departamento, Scarlet se percató de que sus flores aún yacían en el piso de la sala. Apresurada, las tomo llevándolas hasta la cocina donde cogió el tapón del lavabo, abrió la llave del agua y espero a que no fuese muy tarde para sus claveles.
Jellal la observó recargado sobre el marco de la puerta; estaba conmovido del actuar de erza. Así que, sin más, caminó hasta ella y le abrazó por detrás.
─ Jellal…─ musitó sintiendo el aliento del susodicho golpear su nuca.─ te quiero, jellal…─ por fin confesó. Los latidos de su corazón enloquecieron apenas fue consciente de lo dicho. Había sido el momento perfecto; juntos, solos y, el hecho de que la rodeara con sus brazos y sus ojos no le estuviesen mirando, le restaba un gran peso a su lucha por decirlo.
Erza giró su cuerpo para enfrentar lo que viniese. Abrazó a jellal y una nostálgica sonrisa se le dibujó en los labios. Estaba feliz de haber sacado aquello. Jellal le devolvió el gesto, pero, ¿Y ahora? Ambos rieron al darse cuenta de la situación. Se observaban con los ojos adornados de un especial resplandor. Se encontraba tan cálido su contacto, que cerraron nuevamente sus brazos alrededor de sus figuras.
Erza aspiro hondo el aroma de jellal. Quería pasar el resto de su vida encontrando ese olor impregnado en sus sábanas.
Jellal, impaciente por cubrirla de besos, buscó los labios de erza para juntarlos a los suyos.
El encuentro de sus bocas fue, al principio, tierno, bastante gentil, dulce; jellal descendía sus manos por la espalda de Scarlet, memorizando cada sonido y textura de erza. Se detuvo al borde del suéter a rayas grises que esta vestía.
Primero introdujo sus manos debajo de él, recibiendo como respuesta un movimiento que logró que se apegara más a él. Deslizó sus dedos más arriba llevándose consigo la prenda, la cual quitó sin ningún tipo de resistencia o perosde parte de erza, quien le hizo retroceder hasta que se encontró con la mesa de la cocina. Se separó unos instantes y mientras le miraba a los ojos, se deshizo de la chaqueta negra que llevaba el peli azul dejándola caer al suelo.
Jellal reanudo su beso con más ímpetu; asomó su lengua siendo rozada por la contraria; erza apoyó sus manos sobre el pecho de jellal, después arrastró sus labios a su barbilla, luego a su cuello besando la agitada manzana en medio de este.
Fernández la observaba bajar por su cuerpo; como Scarlet tocaba sus costado, después sus muslos; hasta quedar de rodillas frente a él.
Aquella imagen era realmente deliciosa: erza mirándole desde abajo mientras se encargaba de desabrochar su cinturón. ¿Iba a hacer lo que estaba pensando?
Erza desprendió el botón del pantalón de jellal y descendió el cierre. El jadeo de jellal al tocar su miembro por encima de su ropa interior, excitó de sobre manera a erza. Así que, esperando seguir escuchándole, continuo frotándolo con parsimonia. Su diestra subía y bajaba con un compás lento, hasta que lo percibió tan rígido y mojado, que lo liberó para masturbarle pausadamente al tiempo que hacía sus cabellos a un costado con la ayuda de su mano libre.
Jellal llevó su cabeza hacia atrás al conocer la sensación de la lengua de erza pasear por su glande.
Scarlet llevó sus ojos hacia su amante, quien se había puesto un poco tembloroso, sus manos apretaban la mesa detrás de él, gotas de sudor comenzaron a surcar su cuello…
La lengua de erza comenzó a moverse hacia abajo y a los costados antes de meterlo gradualmente en su boca.
La curiosidad y el deseo empujaron a jellal a mirar, encontrándosela con ambos ojos cerrados, totalmente sonrojada y con el líquido pre-seminal saliendo de la comisura de sus labios, resbalándose por su barbilla y escurriendo al suelo. Algunos cabellos se negaban a obedecer su agarre, así que jellal lo hizo a un lado provocando que erza abriese sus ojos y le mirara sin detener su labor.
¡Oh, cuan sexy había sido eso!
Scarlet aceleró su movimiento apoyándose con ambas mano sobre el piso. Sus cabellos se alzaban al ritmo que engullía el miembro de jellal.
─ Nhg, e-erza…─ dijo con voz atropellada. Pese a su intento, ya era muy tarde para darle a saber que estaba por correrse, así que solo un poco de su semilla escapó de la boca de Scarlet, lo restante, lo tragó.
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hello! Si lo se querían lemon ardiente nalu… ya vendrá ya vendrá…
xD
ns leemos!
