Hetalia no me pertenece
Querían respuesta, pues aun no las hay, lo más probable es que logre hacerles surgir nuevas dudas, y a pesar de lo que puedan pensar en los próximos capis (unos 3 o 4) no son relleno, lo juro.
Bueno, mejor disfruten y lean :)
Hoy logramos cambiar el vidrio del retrovisor, no pensé que encontrar el modelo nos tomara una semana, pero al menos lo encontramos, ponerlo no fue tan difícil una vez que lo intente con jabón, ahora sólo puedo preguntarme por qué el señor Rusia sigue teniendo un auto tan antiguo. Pero no lo diré en voz alta, Estonia me lo ha estado repitiendo una y otra vez, creo que ya lo interiorice.
Oh, eso no es lo importante, verán últimamente Lituania a estado actuando muy extraña en las mañanas, mira de un lado a otro antes de salir de una habitación, al igual que al entrar, se sobresalta mucho, pero luego de las once con cuarenta y tres minutos se queda tranquila, y continua con su vida normal. Estoy completamente seguro de que los demás también lo han notado, todo esto empezó con sus pesadillas, de las cuales no nos ha querido hablar, hasta ahora, que nos encontramos solos en la propiedad y quiero ir al cobertizo para buscar unas cosas.
Claro que desistí de ello cuando Toris me empezó a hablar, mientras sostenía mi brazo con fuerza, con los ojos muy abiertos y casi temblando. Tenía derecho a tener un mal presentimiento, si esas pesadillas la atormentaban cada dos veces por semana, y siempre que ocurría lo malo estaba sola.
Me dijo que siempre había un punto en el que estaba al borde de la muerte o que caía en la oscuridad, pero últimamente había algo peor que eso, se veía a un espejo y su vientre estaba plano. Eso me desconcertó, era lógico que tuviera miedo a las perdidas, pero ella no tenía indicios de riesgo, el doctor decía que, fuera de su transformación, era el mejor embarazo que había visto en años. Esa obsesión con la muerte, era como si volviera a esos días en los que trataba de matarse, pero en lugar de desearlo, le temía, pero nosotros no podemos morir así como así, nuestra gente debe dejar de creer en nosotros para que eso ocurra.
Me solté de su agarre y tome sus manos, puse mi mejor sonrisa, y le dije que todo estaría bien, que quizás sólo eran imaginaciones suyas y que hasta podía ser causa de algo que estaba comiendo. Me dio la razón un poco insegura, con esa cara preocupada de costumbre. No le había ayudado en lo más mínimo, eso era un poco frustrante.
-Si tienes miedo a quedarte sola me quedare.-fue entonces que se relajó y otra idea cruzo por mi mente, esta vez no me contendría como todos trataban de hacerme actuar, así que espere a que el señor Rusia y Estonia volvieran para poder hablar con Iván.
Subió ha su oficina y con la excusa de que le llevaría el té, lo seguí. Entre a la habitación con la bandeja y deje la taza en el sitio de siempre, cuando me devolvía la puerta sólo le puse seguro y me gire, Rusia levantó la mirada ante el ruido del seguro.
-¿No te vas?-dijo entrecerrando sus ojos, como cuando quiere infundirme terror, sí, temblé ante ello, pero tenía que decírselo sin importar qué.
-Quiero hablar sobre las pesadillas de Toris.-le dije plantándome un paso más al frente.-Creo que se a que se deben.
-Muy bien, Letonia, te escucho.-respondió abriendo sus ojos, dejando la mirada intimidante para otro momento.
Cuando terminamos de hablar me fui de la habitación, ya era bastante tarde, así que ayude a preparar la cena, para cuando terminamos de comer y me fui a dormir, vi de reojo que Toris e Iván se quedaban hablando en la mesa del comedor, sólo espere que todo saliera bien.
Luego de ponerme el pijama e ingresar a mi camarote, porque aun compartía habitación con Edward, lo cual no era problema, porque era un espacio realmente amplio y en realidad él no estaba todo el tiempo en la casa de Rusia, apague la luz adosada a la pared y me dispuse a conciliar el sueño.
…
Ese día Letonia estuvo más callado que de costumbre, lo cual parecía muy extraño, no había metido la pata en todo el día. Lo observe mientras dormía, preguntándome si había madurado o realmente había algo que le preocupaba.
Volví a mirar el techo, sin poder dormir todavía, escuche los pasos de los demás, Natalia cambiando lentamente hasta su habitación, luego de haberse tomado un té de manzanilla, Katyusha ordenando su cama para dormir, quitando cada uno de los cojines que cubrían su cama y por último los pasos de Rusia y Lituania, caminando lado a lado, probablemente del brazo o abrazados, subiendo al segundo piso.
No sabía porque habían tardado tanto, pero tenía el presentimiento de que era por lo que Letonia había estado preocupado. Di vuelta sobre mi posición, la lámpara de mi escritorio se veía como una persona pensando, mientras mi dispositivo de mascotas virtuales descansaba sobre una pequeña libreta empastada.
Luego cerré los ojos y a unas horas, porque la luz de la luna entraba por nuestra ventana puedo saber del paso del tiempo, escuche a Lituania gritar, como todas las noches, Letonia murmuró algo y se volvió a dormir, sin duda eso no estaba bien, ¿por qué tantas pesadillas?
Entonces lo comprendí, últimamente todo había sido arreglado por nosotros para evitar accidentes, para proteger a Toris, hasta en las reuniones mundiales la tratábamos como a una pieza de cristal que se iba a romper, después de la primera vez que se presentó como la mujer que era actualmente, podría ser nuestra sobreprotección algo que le esté causando inseguridad, o quizás ¿dependencia a estar siempre con alguno de nosotros? O peor aún…que en realidad sea un presagio, no, eso no tiene lógica, quizás el bebé no estaba bien del todo y sus hormonas trataban de alertarle. ¡¿Eso era lo que también preocupaba a Raivis?!
Volví a mirar bajo mi camarote para verlo, conociéndolo ya lo había hablado con el señor Rusia, eso esperaba, realmente, quizás esta noche no podría dormir de corrido.
Al despertar baje sin hacer ruido, el niño aun dormía y quizás crecería un poco si lo dejaba continuar durmiendo. Tome mi ropa y salí en dirección al baño, me aliste y deje el pijama en la cesta de ropa sucia, baje al comedor y vi un par de tazas y platos junto a una nota. Por lo visto Iván llevaba a Toris a un chequeo.
Unos pasos bien conocidos descendían por la escalera. Me voltee y vi a Raivis bajando aun con su ropa de dormir y un chaleco grande color vino.
-¿Hablaste con el señor Rusia de las pesadillas de Toris?-pregunte arreglando mis lentes mientras caminaba hasta su lado.
-¿Cómo lo supiste?
-Era una suposición.-le respondí.-Bien hecho, Raivis.-acaricie su cabello y luego fui a la cocina.
…
Aun no comprendo cómo se dio cuenta, pero al volver Toris y el señor Iván supe que todo había salido bien, y en la noche no hubo gritos ni pisadas de un lado a otro. Aun no sé qué ocurrió realmente, pero me alegra saber que Toris ya está bien.
Aunque claro, al día siguiente no debí soltar el comentario acerca del auto del señor Rusia, el estirón que me dio me hizo desear no crecer más. Ese día vi que Lituania estaba haciendo más cosas, no sólo vio por sus plantas, sino que también comenzó a revisar páginas web y catálogos, algo estaba planeando, y no tenía relación con su trabajo.
-Definitivo, será verde.-la escuche decir antes de cerrar su portátil e ir en busca de la señorita Katyusha y la señorita Natalia, que ya no se comportaba extraña ni psicópata cerca de su hermano ni de mi prima, claro, para finalmente llamar a Felixs, por lo que oí, al día siguiente se irían de compras.
¿Tomates?
