Las guerreras mágicas regresan a Céfiro... otra vez.

Todos los personajes pertenecen a CLAMP, excepto Devon que es mío, yo solamente los uso para esta historia.

Capítulo 10:

Al otro día en la habitación de Marina, esta se despertó sorprendida, Lucy y Anaís estaban a su lado.

-Buenos días Marina.- la saludó Anaís.

-Por fin te despiertas.- dijo Lucy alegre.

-¿Te sientes mejor?.- preguntó la rubia.

-Si, gracias, ¿cómo llegue a mi habitación?.- inquirió Marina confundida.

-Guru Clef te trajo, nos contó lo que había pasado con tu padre y nos dijo que cuando el hechizo acabo te desmayaste, entonces te trajo aquí.- explicó la pelirroja.

-El hechizo que usaron fue muy poderoso, Guru Clef nos dijo que te dejo sin energías, el también se veía un poco pálido.- informó Anaís.

-Pero ya sabes como es de terco, y no se fue a acostar, incluso Latiz lo reto y le dijo que descansara un poco.- le contó Lucy.

-¿Guru Clef se encuentra bien?.- preguntó Marina visiblemente preocupada.

-Si, Caldina le dio una poción especial y ahora esta mejor.- dijo Anaís.

-¿Y mis padres?.-

-Ellos están bien, fueron a desayunar temprano.- expresó Lucy sonriente.

-¿Mi papá ya se levanto?.- se sorprendió Marina.

-Si, ya estuvo recorriendo el castillo, el y tu mamá se maravillaron cuando les mostramos como se ve Céfiro desde la torre mas alta, están impresionados.- dijo Anaís.

-Y también se sorprendieron cuando vieron a Nicona, no podían creer que no es un conejo.- dijo la pelirroja riendo.

-¿Vas a ir a comer algo?.- preguntó Anaís a Marina.

-S-Si, claro.- dijo la peliazul aun sorprendida por lo que acababa de oír.

Las tres salieron de la habitación y fueron al comedor a comer algo, mas tarde Marina volvió a su habitual costumbre de caminar por los pasillos del castillo, en uno de los pasillos se encontró con su madre.

-¡Marina!, ya estas bien.- exclamó la señora Ryuuzaki al ver a su hija.

-Hola mamá.- la saludo Marina.

-Hija, ¿cómo te sientes?.- preguntó la mujer.

-Un poco extraña y algo cansada pero bien.- dijo Marina.

-Marina, tengo que preguntarte algo desde ayer.- dijo la mujer con semblante serio.

-Si mamá, lo que quieras.-

-¿Qué fue lo que paso ayer con Guru Clef?.- inquirió la mujer.

-¿Ayer?, ¿te refieres al hechizo que uso para ayudar a papá?.- preguntó Marina.

-No a lo que paso después.-

-No recuerdo nada de lo que paso después.- dijo Marina confundida.

-¿Cómo es posible que te olvidaras de algo así?.-

-Mamá no me asustes, ¿qué fue lo que paso?.- inquirió la muchacha preocupada.

-Marina, tu besaste a Guru Clef ayer, antes de desmayarte, luego el te llevo a tu habitación.- le explicó la mujer.

-¿Qué hice que?!.- se escandalizó Marina.

-Así es hija, por suerte tu padre no vio nada.-

Marina se sonrojo completamente, no podía creer lo que había hecho, había besado a Guru Clef y ni siquiera lo recordaba.

Algo la saco de sus pensamientos.

-Marina, ¿cómo te sientes?.- preguntó Guru Clef acercándose a las dos mujeres.

-¡C-Clef!, yo, yo. - pero Marina no pudo decir mas nada puesto que se desmayo en los brazos de Clef.

-¡Marina!.- se preocupó el mago.

-Debe estar débil aun, ¿no crees?.- dijo la señora Ryuuzaki.

-Tiene razón, la llevare a su habitación para que descanse.- dijo Guru Clef.

-Gracias por todo Guru Clef.- agradeció la mujer.

-No es nada.- dijo el mago.

Guru Clef lleva a Marina a su habitación, la acostó en su cama y estaba por irse cuando Marina despertó:

-¿Qué paso?.-

-Marina despertaste.- suspiro aliviado el mago.

-Si yo, no se que paso.- insistió la joven confundida.

-Estabas hablando con tu madre, cuando llegue y te desmayaste.- explicó Clef.

Marina recordó lo que su madre le había dicho y volvió a sonrojarse.

-Clef, mi madre me contó lo que paso ayer, te aseguro que no sabia lo que hacia, lo siento mucho.- se disculpó la muchacha muy apenada.

Guru Clef parecía no entender de lo que estaba hablando y Marina quiso explicarle.

-Ya sabes, lo del, beso.- dijo bajando la vista.

-Ahh, eso, tu dices que fue un beso...- dijo acercándose a Marina, y para su sorpresa Clef tomo el rostro de Marina lo acerco al suyo y mirándola dulcemente a los ojos unió sus labios a los de ella, besándola como nunca nadie lo había hecho. Fue un beso largo, dulce y apasionado, Marina estaba tan sorprendida que no atinó a corresponder al beso. Cuando el beso termino la muchacha parecía a punto de desmayarse nuevamente.

-Eso es un beso.- dijo el mago mirando pícaramente a Marina. Esta estaba en silencio y completamente roja como una amapola, los pensamientos se arremolinaban en su mente y no la dejaban terminar de procesar lo que estaba sucediendo. Clef al ver que Marina no le decía nada se arrepintió de lo que acababa de hacer.

-Yo lo siento Marina, no debí dejarme llevar, disculpa.- dijo dispuesto a abandonar la habitación.

-Espera, no me dejes así, después de un beso tan maravilloso como ese.- lo detuvo la muchacha reaccionando por fin.

-¿Te gusto?.- preguntó el mago dubitativo.

-¿Estas bromeando?, por supuesto que si Clef, yo...-

-Te amo Marina.- interrumpió el mago incapaz de callarlo por un segundo mas.

-¿Qué?.- se sorprendió Marina.

-Te amo y no voy a negarlo mas.- afirmó Clef con las mejillas teñidas de rojo.

-¿Lo dices en serio?.-

-Por supuesto que si.-

-Yo también te amo Clef.- exclamó Marina.

Clef se acerco y volvieron a besarse.

-¿Te sientes mejor?.- preguntó el mago.

-Si, mucho mejor, gracias Clef.- agradeció la joven.

-¿Quieres ir al comedor a ver a los demás?.-

-Claro, vamos.- Los dos salieron de la habitación abrazados, cuando entraron al comedor todos comprendieron que algo había pasado entre ellos.

-¡Marina!, estas bien.- dijo Caldina abrazándola.

-Si Caldina, ya me siento mejor.- afirmó Marina.

-Mi niña, nos preocupaste mucho, y tu también Guru Clef.- le dijo la ilusionista en tono de reproche.

-Lo siento Caldina, no lo volveré a hacer.- se disculpó el mago.

-¿Qué fue lo que hiciste Clef?.- le preguntó Marina preocupada.

-No fue nada.- dijo Clef restándole importancia.

-Me dio un gran susto, usar ese hechizo es muy peligroso hasta para alguien con su poder, si se hubieran tardado un poco mas no se que hubiera pasado.- explicó Caldina.

-Caldina no exageres, todo salió bien.- dijo Clef.

-Y para colmo de males, se negó a descansar, casi tengo que obligarlo a tomar mi poción regeneradora.- continuó Caldina.

-Clef, ¿por qué lo hiciste?.- inquirió Marina.

-Tenia que ayudarte, no podía dejar de hacerlo, además todo salió como lo esperaba.- dijo el mago.

-No vuelvas a arriesgarte así, escuchaste, no se que haría sin ti.- lo regaño Marina dulcemente.

-De acuerdo, no lo volveré a hacer.- dijo el mago dándole un pequeño beso y dando por terminada la discusión.

Todos se quedaron sorprendidos viendo la escena.

-Marina!.- se escucho la voz del señor Ryuuzaki que acababa de entrar en la habitación acompañado de su esposa, Latiz y Lucy.

-¿Papá?.- se sorprendió Marina nerviosa.

-¿Qué significa esto?, ¿quién es ese hombre y por que se estaban besando?.- exigió el hombre con el ceño fruncido y una clara expresión de disgusto.

-Papá, el es Clef, el fue quien hizo posible que te recuperaras y es mi novio.- explicó Marina.

-Que guardado se lo tenían eh picarones.- dijo Paris guiñándoles un ojo a la pareja.

-Felicidades!.- dijeron Lucy y Anaís.

-Por fin se decidieron.- dijo la ilusionista sonriendo.

Todos los demás también los felicitaron.

-Le agradezco mucho su gran ayuda señor Clef, pero debo decir que no apruebo ese noviazgo.- dijo el señor Ryuuzaki.

-Pero papá, no puedes oponerte, yo lo amo y el a mi.- cuestionó Marina.

-Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión, aun eres una niña, solo tienes 19 años, y por lo visto el señor Clef tiene unos 28, es muy mayor para ti.- insistió el señor Ryuuzaki.

A todos los presentes les corrió una gota de sudor, Devon se sonrió y estaba a punto de comentar que en realidad Clef tenía 747 años, pero una mirada de Presea lo detuvo.

-¡Ya no soy una niña!, deje de serlo desde los 14 años, desde el momento en que me vi obligada a luchar por un planeta que no era el mío, y tuve que asesinar a la princesa Esmeralda, no puedes impedirme nada y aun si no lo apruebas seguiré queriendo a Clef.- dijo la joven y salió corriendo hacia su habitación, Clef fue tras ella.

El señor Ryuuzaki estaba claramente sorprendido y confundido.

-¿Que fue eso?.- le preguntó a su esposa.

-Tenemos mucho que hablar.- dijo la señora Ryuuzaki indicándole a su esposo que tomara asiento para poder explicarle lo que había pasado las dos veces anteriores que Marina, Lucy y Anaís habían estado en Céfiro.

-Marina espera!.- la llamó Guru Clef.

-¿Por qué tiene que oponerse y hacerme todo tan difícil?, ¿cuándo va a entenderme?.- dijo la muchacha entre lagrimas.

-Tranquilízate Marina, tu padre solo necesita un poco de tiempo.- afirmó Clef para consolarla.

-No Clef, tu no lo conoces, si yo soy terca el es diez veces peor.- sollozó la joven aferrándose al pecho de Clef.

-Vamos, no puede ser tan malo.- dijo el mago secando un poco las lagrimas de Marina. Esta lo miro y volvió a llorar amargamente.

-Escucha, no debes ponerte así, podrías tener otra recaída, todavía no estas completamente recuperada.-

Marina solo asintió con la cabeza levemente.

-Ven vamos a sentarnos a un lugar tranquilo.- dijo el mago guiando a la muchacha.

El tiempo pasa y las cosas vuelven a la normalidad, los padres de Marina regresan a Tokio, aunque su papá aun no acepta su relación con Clef.

Una tarde Marina estaba en su habitación acomodando su ropa, de repente comenzó a brillar intensamente, sus ojos perdieron su luz y Marina hablo con una voz extraña, como si se encontrara muy lejos: Esta vez será mi turno de detenerte, pronto llegara el momento de luchar nuevamente contra ti.- Marina dejo de brillar y cayó al suelo inconsciente.

Presea que iba a preguntarle algo a la muchacha llamó a la puerta.

-¿Marina, puedo hablar contigo un momento?, ¿Marina?.- Presea al no recibir respuesta alguna abrió lentamente la puerta y vio a la joven tirada en el suelo, así que entro rápidamente en la habitación.

-¡Marina!, ¿qué sucede?. ¡Alguien que venga, necesito ayuda!.- gritó Presea asustada.

Devon que pasaba por ahí entro corriendo en la habitación.

-¿Qué ocurre Presea?.- preguntó Devon.

-Encontré a Marina desmayada, no se que le pasó.- explicó la armera.

Devon la levanto en brazos y la acostó en la cama.

-Clef, ven pronto a la habitación de Marina, esta desmayada, Presea la encontró pero no sabemos que ocurrió.- llamó telepáticamente a su hermano.

Unos segundos después Clef apareció en la habitación, se acerco a Marina y comenzó a moverla suavemente.

-Marina, amor despierta, Marina...- dijo el mago meciendo suavemente a la muchacha.

La guerrera del agua abrió lentamente los ojos.

-Marina, ¿te sientes bien?.- le preguntó Clef.

-¿Clef?, ¿qué ocurrió?.- se sorprendió la joven.

-Presea vino a verte y te encontró desmayada, no sabemos que sucedió, ¿tu recuerdas algo?.- le explicó el mago.

-No, yo solo estaba acomodando la ropa, pero no recuerdo haberme desmayado.- contó Marina.

-Esto es muy extraño.- dijo Clef.

-¿Te sientes mejor Marina?.- preguntó Presea.

-Si, estoy bien Presea, gracias.- afirmó la joven.

-Presea, ¿por qué no me acompañas un momento?.- dijo Devon a la armera.

-Si, claro.- exclamo la mujer acompañando a Devon.

Los dos dejaron la habitación.

Clef y Marina siguieron conversando.

Mientras tanto Ráfaga y Caldina charlaban en su habitación.

-Ráfaga, ¿tu que prefieres que sea, niño o niña?.- le preguntó la ilusionista a su esposo.

-Mmm, sinceramente mientras sea sanito, no me importa lo que sea.- afirmó el comandante acariciando el abultado vientre de su esposa.

-Yo también pienso lo mismo.- coincidió Caldina pensativa.

-¿Aun estas preocupada?.- preguntó Ráfaga.

-Solo un poco.-

-¿Te preocupan las chicas?.- inquirió el comandante.

-Para ser sincera si mi cielo, todavía tengo esa angustia en el pecho, estoy casi convencida de que algo malo va a ocurrir pronto.- afirmó la mujer angustiada.

Ráfaga la abrazo para tranquilizarla.

-No te preocupes cariño, sabes bien que Latiz, Paris y Guru Clef no van a dejar que nada les ocurra, además también están Ascot, Devon, los guardias, y yo.- dijo el comandante.

-Lo sé amor, pero aun así no puedo evitar preocuparme, sabes que son como mis hermanitas para mi, y no merecen sufrir mas.- explicó Caldina.

-Todo va a salir bien cariño, ahora lo que tienes que hacer es tranquilizarte y pensar en nuestro hijo.- dijo Ráfaga.

-Lo intentare, te lo prometo.- dijo Caldina besándolo.


Notas de la autora:

Hola a todos! aquí estoy de nuevo con este capítulo, ojalá les haya gustado, ya nos estamos acercando al final de la historia!.

Como siempre quiero agradecer a todos los que leen mi historia y en especial a quienes me dedican un ratito de su tiempo al escribirme un review!

Amandacefiro: espero que este capítulo no te haya desilusionado, me encantó tu review!

Mia Ryuzaki: muchas gracias por tu comentario, me alegro que te haya gustado el capítulo anterior!

Tsunami Azul: muchas gracias por tu review!.

De verdad me encanta leer sus comentarios, me animan mucho a seguir escribiendo! GRACIAS!

Ya saben cualquier duda, comentario o sugerencia son bien recibidos!

Saludos y nos vemos en el próximo capítulo!

YuZuRiKa

P.D.: Los invito a pasarse por mi nueva historia, es un crossover de Guerreras Mágicas y Sailor Moon, se llama Cefiro's moonlight.