Bien un saludo especial a las Trolls que me ayudaron con este nuevo capítulo, espero que les agrade y dejen sus reviews ¬¬
Capitulo 10: Naturaleza saiyan
La nueva capsula de gravedad estuvo lista ese mismo día, el padre de la mujer ya la diseñaba desde antes así que no le fue un gran reto presentármela cuando iba a penas a demandar una por la que había destruido, el lugar de la explosión también había sido limpiado por sirvientes de esa casa, así que dispuse de la misma área.
—Esta nueva cámara soportará mejor el daño —aseguró el padre de la mujer.
—Eso espero, y qué hay de la capacidad en cuanto a aumentar la gravedad —pregunté.
—Esa es la mejor parte muchacho, esta tan bien hecha que aumentará la gravedad hasta 500 veces…
—Hmp! Excelente, pronto superaré al insecto de Kakaroto…
—Pero escucha Vegeta, esa gravedad es muy peligrosa, tus órganos vitales podrían colapsar, comprendes.
—Comprenda usted anciano, algo como eso no podría dañar al príncipe de los saiyajin.
—Hablando de dañarte hijo, ahora no debes entrenar estás en recuperación.
—Hmp! Ya veo de dónde sacó Bulma lo entrometido —diciendo esto abandoné el laboratorio con la capsula en la mano.
Ya casi atardecía cuando comencé mi rutina de ejercicios, aumenté la gravedad a 350, debía alcanzar en esa misma semana la gravedad aumentada 500 veces y no me detendría ahí. Logré por fin entrenar en perfecta concentración, mis ataques, cada movimiento habían mejorado, tal vez esa explosión dentro de la otra cámara me había hecho más bien que mal, o quizá podría deberse ese mejor humor con el que me encontraba.
Definitivamente no me di espacio para pensar en la mujer, imaginaba la pelea y desarrollaba nuevas técnica de combate, el espacio dentro de la cámara era propicio para mí, todo podría haber estado de maravilla durante ese entrenamiento, si no fuera por la entrometida mujer odiosa que tuvo que aparecerse inmiscuyéndose en mi entrenamiento.
—Escucha esto vegeta —la voz de la mujer sonó fuerte a través del transmisor con pantalla holográfica —no está bien que te pongas a entrenar con ese cuerpo lastimado, si continuas así no podrás recuperarte jamás ¿me oyes? —gritoneo.
—"Se la pasa gritándome todo el tiempo, que mujer maleducada" —El prestarle mi atención perdí la concentración que tenía cayendo al suelo de la cámara sucumbiendo ante la gravedad.
—Te lo figo honestamente —volvió a hablar —eres de esos tipos que no vivirán mucho tiempo… a que no puedes contestar a eso, claro era de esperarse porque todo lo que yo digo resulta ser verdad.
—Oye —le dije aún desde el suelo de la cámara — ¿Quieres morir dentro de tres años?
—Eh!... No yo quiero seguir viviendo por que aún soy una mujer joven, atractiva y bonita que tiene deseos de conocer el mundo.
—Entonces, cierra la boca —grité desde para ponerla en su lugar.
—No tienes que ser grosero Vegeta además lo único que quería era avisarte que ya es hora de cenar… USH malagradecido —rabió.
Después de eso la pantalla se esfumó y continué con el entrenamiento, agradecí que la fuerza, el impulso y la determinación que reafirma la concentración regresó a mi casi enseguida a pesar de la interrupción de la mujer. Terminé de nuevo rasguñando la madrugada, fui a mis aposentos para descansar después de vaciar de nuevo el refrigerador.
Me detuve en la puerta de la habitación al sentir cerca el ki de la mujer, estaba de hecho en mi habitación —Ahora qué demonios busca esa mujer entro metida —pensé, decidí que era mejor idea salir de la casa y entrar por el balcón, así la sorprendería en lo que sea que estuviera haciendo.
Así lo hice, me detuve en la entrada del balcón a la habitación y la vi, insulsa esculcando entre mi ropa.
—¿Qué demonios estás haciendo? —mi voz la asustó provocando que se golpeara la cabeza contra el borde del guardarropas al levantarse.
—¡Vegeta! ¿Qué sucede contigo? —dijo la mujer sobándose la cabeza con ambas manos.
—Menos mal que no necesito hacerte daño, lo haces bien tú sola.
—Muy gracioso —dijo aún con las manos en la cabeza —Hay me dolió eres un desconsiderado…. Creo que me saldrá un chipote —lloriqueó.
—Ya déjate de tonterías mujer ¿Qué estás haciendo aquí? Si mal no recuerdo ya antes te he dicho que no debes entrometerte en mi habitación —dije levantándola del suelo.
—Ush, eres un desagradecido Vegeta, pero eso me saco yo…
—Ya, ya déjate de tú sermón sobre lo mucho que haces por mí, eso no me interesa y lo sabes —la interrumpí con seriedad.
—Eres un necio, no comiences a portarte así de nuevo, lo único que….
—¿Qué sucede mujer, acaso no te gusta como han terminado las peleas últimamente?
—Acmmm! —exclamó y con su rostro de nuevo adornado por un rojo brillante me miró avergonzada —lo que pasa es que… hay eres imposible Vegeta —rabió
—Por qué te pones así ahora mujer, eres mucho más atrevida al momento de…
—¡Ya! Ya basta sólo vine porque sé que necesitas ropa, quería ver lo que tenías y en base a eso conseguirte más, pero como siempre eres un ingrato y yo…
La cerqué con los brazos uniendo mis labios con los suyos y aprisionando su cuerpo con el mío provocando que sus respiraciones se elevaran de nuevo, caminé haciendo que retrocediera mientras continuaba besándola. Abrí la puerta de la habitación y la saqué me separé de ella y la vi desde el marco de la puerta confundida por cómo había llegado hasta ahí.
—No irás sola a comprar ropas para mí o correré el riesgo de tener que usar de nuevo un montón de ridículas prendas espantosas, mañana mismo iremos a conseguirla—Aún me miraba atónita mientras yo hablaba.
—¿Qué… pero qué?—balbuceo.
—Después de eso podremos continuar con esto—dije en un tono burlón y sonriendo malicioso a l ver su rostro.
Me giré y cerré la puerta, por fuera de la habitación lanzó una rabieta al tiempo que con sus pies golpeaba el piso molesta, sonreí de nuevo antes de ir a la cama. Al día siguiente decidió no hablar durante el desayuno ante lo cual no tuve inconvenientes, ese día en lugar de ir a entrenar al terminar el desayuno como era mi costumbre, me quedé sentado a la mesa observando a la mujer; bebía de su tasa mientras leía algo en una especie de libro terrícola.
—Y ahora qué sucede —dijo dirigiendo sus ojos hacia mi desde el otro lado de la mesa.
—¿Aún no terminas con tu estúpida bebida mujer?
—Eso no te interesa jum! —contestó girando la cabeza a un lado.
—Si vamos a ir a conseguir ropa para mí, no permitiré que me hagas perder el tiempo en tonterías —al decirle eso se quedó pasmada.
—E-espera un poco, aún debo arreglarme, no voy a ir en pijama.
—De ninguna manera, eso es precisamente una pérdida de tiempo.
—Ya te he dicho que no saldré de aquí sin cambiarme al menos de ropa.
—He dicho que no, perderemos más el tiempo —dije levantándome de mi lugar y tomándola de la mano la levanté para salir de la casa.
—No, no Vegeta detente —exigió mientras se jaloneaba para liberarse.
—Ya guarda silencio mujer escandalosa.
—Eres un gran necio, tonto no te das cuenta que estoy en pijama, todo el mundo se burlará de mi suéltame animal, bruto, eso es lo que eres un bru…
Detuve mis pasos haciéndola chocar en mi espalda, giré y tomándola con fuerza por debajo de sus brazos la levanté golpeándola ligeramente contra la pared del pasillo sacando de ella un grito ahogado, la miré con odio debido a esa forma imprudente de dirigirse a mí, sin ápice de respeto.
—Deja de hablarme de esa forma humana estúpida —Espeté con ira contenida —No te olvides de quién soy.
—Nunca olvidaría quién demonios eres —aulló entre lloriqueos —bájame de aquí insensible, sabes que no temo por mi vida, si llegaras a hacerme daño Gokú te haría pagarlo.
Apreté su cuerpo contra la pared haciéndole sentir un dolor intenso por la presión en las costillas sin embargo contrario a lo que esperaba, no emitió ningún sonido.
—Qué sucede odiosa mujer, no esperabas esto.
—Todo lo contrario —dijo con la voz quebrada y los ojos inundados de llanto —es de esperarse aggh! De alguien como tu ggghh! Eres muy predecible.
—¿Qué? —la solté al proferir mi desconcierto.
Cayó de bruces al suelo recuperando el aliento —lo que oíste —dijo desde el suelo —eres predecible, así nunca, óyelo bien, nunca lograrás vencer agghh…
De nuevo la interrumpí cogiéndola del cuello, cerrándole el paso del aire —Escúchame mujer —le dije mientras su rostro blanco se teñía de azul —comprende mis palabras, no eres nadie para tratar de decirme cómo soy, no sabes nada de mí, no me conoces, no tienes idea en tu estúpida cabeza vacía mujer insensata de cómo soy o de lo que soy capaz de hacer y definitivamente esto no lo viste venir.
Con sus uñas rasguñaba mi mano mientras que mis palabras impregnadas de odio le hicieron ver cerca su fin, pude percatarme en el temor de sus ojos grandes y azules que me veían luchando por no caer en la inconsciencia.
—No te mataré mujer —diciendo esto la solté —no por ahora.
Tosió descontrolada mientras el alma le regresaba al cuerpo, poniendo sus manos en su pecho me miró mientras carraspeaba la garganta y su enrojecida mirada me expresaba algo que jamás había visto, completamente fuera de lugar y que en el momento no pude identificar.
—Qué horribles cosas habrás vivido para ser así —dijo en medio de un llanto imparable.
—De qué hablas mujer, así somos los saiyajin es nuestra naturaleza.
—¡No! —Gritó —Gokú no es como tú.
—¿Kakaroto? Él es la excepción por qué es un imbécil.
—El es bueno, tú eres un monstruo —gritó mientras sus lágrimas mojaban sus ropas.
—Siempre lo he sido mujer y te lo he dicho claramente, pero te has empeñado en tratarme como a uno de tus estúpidos amigos.
—Pensé… pensé que si te mostraba sinceridad y amabilidad sacaría de tu interior ese lado bueno que todos tienen —dijo mostrando sus lágrimas con una dignidad que me impresionó.
—¿Bueno dices? En mi no hay bondad mujer, así que puedes dejarte de estupideces… y siendo esa tu intención según dices, cómo es que acostarte conmigo me haría una buena persona —dije en tono burlón.
—Imbécil… eres un maldito imbécil —soltó profundamente dolida antes de subir a su habitación corriendo a toda prisa.
Giré sobre mis pies y me dirigí a entrenar no estaba dispuesto a perder más mi tiempo en esas sensibilidades humanas que en mi ni siquiera existían, me dispuse a superar el entrenamiento del día anterior sin embargo mi concentración se vio mermada y distante, la rutina no me satisfizo y al cabo de las 10 de la noche me detuve considerando todo ese día como una verdadera pérdida de tiempo.
Al llegar a mi habitación no sentí la energía de la mujer, entonces puse atención al resto de la casa y de nuevo no logré localizarla, subí al techo de la corporación tratando de encontrarla en las cercanías sin éxito alguno, rodeé el terreno cercano sin poder hallar su energía, me reproché el haber salido en su búsqueda sin siquiera haberlo meditado y estaba decidido a regresar cuando al sur de donde me encontraba y aún muy lejos sentí su insignificante presencia, de nuevo sin recapacitar un poco me dirigí hasta donde estaba.
Era un lugar relleno de inmundos humanos, parecía una algarabía donde retozaban y bailaban como estúpidos, entonces la vi sentada hablando sin parar con otra mujer en apariencia tan insulsa como ella, descendí en los alrededores del lugar y me introduje empujando a los humanos que de vez en cuando se quejaban por el trato, en ese momento una cara conocida se atravesó en mi camino.
—¡Oh! pero si eres tú —dijo la loca mujer que hacía poco había visto en la playa.
—Agh! Lo que me faltaba.
—Esto debe ser el destino —rió zalamera.
—Más bien una desgraciada coincidencia.
—no imaginé verte a ti en un lugar como este, no tienes cara de ser muy divertido.
—Este no es un lugar de mi agrado—dije mientras con los ojos revisaba el lugar donde había visto a la mujer.
Ahora estaba junto a ella un humano desconocido, meneaba su copa mientras hablaba casi en su oído y la estúpida mujer le seguía el juego.
—Te ves alterado que te parece si te invito una copa—habló la castaña frente a mí, por el dato del intruso casi la había olvidado.
—Si, lo que sea—contesté enviando miradas a mi parecer discretas hasta donde se encontraba la mujer haciendo migas con ese sujeto.
—Ven, este es un buen lugar—me dijo jalando de mi brazo hasta una mesa en donde nos sentamos.
—Mesero, ¡oiga mesero!—gritó la mujer llamando la atención de un sujeto que se acercó en seguida—para mí una cerveza y ¿para ti?—preguntó dirigiéndose a mí.
La observé sin saber exactamente que quería que le dijera así que no le contesté.
—A él también tráigale una cerveza—dijo la mujer al insecto que anotaba en un cuadernillo que introdujo en su mandil.
—Quiero saber cómo es que puedes volar, es algo así como una técnica, tal vez un truco de magia —inquirió interesada.
—No tengo tiempo mujer insulsa, estoy ocupado.
—¡Oh! Ya sé, viniste a buscarla.
—¿A buscarla? De ninguna manera, ella ni siquiera está aquí.
—Y a que has venido.
—Eso no es de tu incumbencia mujer.
—Déjame ver, no viniste a buscarla y no tienes motivos para estar aquí, no sé no me suena como algo lógico, tal vez yo tenga la solución de tus problemas—dijo cuando estaba a punto de largarme de ese estúpido lugar.
—¿Qué solución?
—¿Verdad que te interesa?
—Si no hablas ahora mismo desaparecerás junto con este miserable lugar.
—Pues ya no te voy a decir.
—Agh! Mujer odiosa te ordeno que me digas lo que sea que ibas a decirme.
—A mí no me ordenas.
—Grrr! Agotas mi paciencia mujer no es un maldito juego, con quién crees que estás hablando humana insulsa.
—Qué te parece si hacemos un trato.
—De ninguna manera mujer odiosa no haré contigo ningún estúpido trato.
—Entonces no te diré, esa personalidad tuya es un caos.
—Ush! De cualquier forma e largo de aquí.
—No, espera, ni siquiera me has dejado explicarte de que trato hablo, verás tu me explicas cómo pudiste volar y yo te cuento un secreto importante de la señorita Briefs —me miró expectante al decir eso.
La miré fijamente mientras trataba de analizar lo que acababa de decirme, cómo es que esa mujer sabía su nombre, de dónde es que la conocía, cómo sabía que era ella.
—¿Cómo sabes su nombre?
—No seas tonto, tienes media hora mirando hacía donde está ella con sus socios de la Capsul Corp.
—De qué secreto hablas…
—Primero dime cómo es que puedes volar.
—Es concentración de energía, ahora dime de qué secreto hablas.
—No, no es justo—dijo mientras el mesero se acercaba a dejarnos un par de botellas oscuras en la mesa —Explícame que debo hacer para volar.
—Qué te parece si subes a un edificio y saltas, eso podría ayudarte.
—En serio es tan fácil —dijo mientras yo le enviaba una mirada con una mueca incrédula debido a su ingenuidad.
—Escucha mujer no tengo tiempo para estas ridiculeces, no podrás hacerlo no es algo que un terrícola normal pueda llegar a hacer con facilidad o sin un entrenamiento bastante trabajado —contesté seriamente.
—Quieres decir que un humano cualquiera si puede llegar a hacerlo.
—Quiero decir que tú no podrás hacerlo mujer odiosa, ahora dime lo que sabes de la mujer o te voy a desaparecer.
—Está bien, te diré sólo porque es algo muy interesante.
—Es adicta al alcohol y al parecer su novio el beisbolista la dejó porque ella lo engañó con un misterioso sujeto que ahora está viviendo con ella en la corporación.
—bah! esto es ridículo, me retiro de este lugar está lleno de locos —En ese momento me disponía a levantarme cuando sentí una mirada en mí.
Desde el segundo piso la peliazul me miraba fijamente, me levanté y salí del lugar, tras de mí salió la castaña loca, hablando sin parar con las botellas en la mano y bebiendo una de ellas.
—Lo sabía, lo sabía tú eres el misterioso.
—Déjame tranquilo mujer odiosa, fuera de aquí.
—Pero ni siquiera has bebido tu...
En ese momento dio un mal paso chocando conmigo, la tome de los brazos y la regresé a su lugar justo en el mismo momento que la peliazul salía del lugar; mal interpretando la situación corrió hasta su automóvil y se alejó del lugar.
Me he encontrado en algunas situaciones imprevistas y eso me ha mermado tiempo ¬¬
Así que por esta ocasión hasta aquí dejaré el capítulo 10 espero que les gustara…
Gokú: Hola amigos soy Gokú…
Vegeta: Por no variar verdad insecto.
Gokú: me gusta saludar a nuestros amigos Vegeta tu también deberías hacerlo.
Vegeta: Jamás lo haría es de lo más ridículo.
Gokú: De qué hablas yo siempre lo hago.
Vegeta: Y siempre das la misma impresión de tener retraso mental Kakaroto.
Gokú: Bueno amigos hasta el próximo capít…
Vegeta: Por qué has estado despidiendo mi fic insecto? ¬¬ Quién demonios te dio permiso?.
Gokú: Es la costumbre jijiji lo siento, oye por cierto hoy estoy un poco desilusionado Vegeta.
Vegeta: De qué hablas insecto.
Gokú: Hoy no hubo hem… pues tú sabes…
Vegeta: Ya cállate insecto y ustedes humanos no olviden dejar sus reviews.
