Los personajes y el universo de los juegos del hambre no me pertenecen, le pertenecen a la maravillosa Suzanne Collins. Yo solo los tomo para crear mis locas historias, de mi retorcida mente. Los dejo con el siguiente capitulo.
''Nadie sabe. Lo único que se sabe es que lo encontraron muerto en la pradera. Todos piensan que fue un suicidio... pero como dije nadie sabe''
''No. Mejoró por un momento, pero de un día para el otro le agarro una fiebre extraña, algo que nunca se vio en el distrito, según dicen''
Recordaba las palabras de Peeta y de mi madre tras los sucesos de la muerte de Gale. Peeta asumía que Gale se suicido, pero mi madre en presencia suya había dicho que había sufrido una extraña fiebre que lo dejo sin vida ¿Peeta sería capaz de mentirme? ¿Peeta era de confianza? ¿Podía confiar en él? No lo sabía con precisión. Quizás el Peeta de mi sueño era diferente a el Peeta de la realidad, no podía asumir que él sería exactamente igual que el amoroso y bondadoso chico del pan de mis sueños. Quizás lo idealice, porque al fin y al cabo era un sueño. El chico del pan de mis sueños era demasiado perfecto para ajustarse a esta realidad en la que vivimos.
Me encontraba en el bosque, arrancando los pastos florecidos del lugar. Ya se sentía el viento fresco del otoño, el verano se estaba yendo dejando paso a un otoño frió. Habián pasado unas semanas de mi sueño, mi accidente en la casa de Haymitch y mi repentina fiebre; recién hoy mi madre y Prim me dieron el alta definitiva, había estado muy mal, tanto que Magde, mi amiga, hizo acto de presencia en mi casa, ya que se entero de mi repentina enfermedad. Gracias a el medicamento de Magde, traído desde el Capitolio estoy donde estoy. Quizás sin ese medicamento nunca me hubiese bajado la fiebre y quizás estaría muerta al igual que Gale. Me pregunto si él sufrió el mismo mal. Aunque lo haya hecho la suerte no estuvo de su lado. La suerte nunca esta de el lado de los ciudadanos de los distritos, recordé mientras pensaba en el compromiso de Prim y Rory. No iba a dejar que unos niños de apenas doce años pasaran por eso, aunque tenga que poner mi propia vida en peligro. Prim tendría una vida digna, viviría su niñez de forma correcta. Simplemente no, no dejaría que eso le pasara a la dulce y tierna Prim.
Mis pensamientos de nuevo volvieron a Gale. Lo extrañaba, extrañaba a mi mejor amigo. La verdad que no me importaba cómo había muerto, lo que importaba era que no estaba más con nosotros, me preguntó cómo se encontrara su familia. Gale era el único que aportaba a la casa, su madre Hazelle trabaja como lavandera del distrito, pero no era lo suficiente para alimentar a esas cinco bocas que constantemente demandaban ser alimentadas. Gale al igual que yo tomo el mando de su familia y decidió ser un benefactor, pero sin Gale en el cuadro su familia seguro estaba desamparada. Decidí que iba a hacer horas de caza extras para alimentar a la familia de Gale y que nunca les falte un plato de comida en sus mesas, era mi deber, él lo hubiese hecho por mi familia. No podía fallarle a mi mejor dispuse a cazar, no podía perder el tiempo mientras estaba a cargo de dos familias. Sabía que Hazelle no aceptaría del todo este acuerdo, pero la desesperación a veces es más grande que el orgullo. Además se lo debía.
Rápidamente tenía tres ardillas y tres conejos en mis manos. Fue una buena caza, no pensé que iba a tener tanta suerte. Sonreí y supe que era el momento de encaminarme a la casa de Gale.
El trascurso del bosque a la casa de la familia Hawthorne fue tedioso. No sabía como iba a reaccionar su familia con mi presencia o con mi propuesta, pero tenía que buscar las palabras adecuadas para mostrarles mi punto. Su familia era como mi segunda familia, pero a la vez no quería que se mal interprete mis intenciones, quería por un momento tener las palabras exactas, aunque nunca fui una persona muy buena con las palabras. Sin darme cuenta estaba golpeando la puerta de madera oscura de la casa de la familia Hawthorne. Una Hazelle cansada y ojerosa me recibió con una sonrisa y un brillo de felicidad. Parecía cansada y no la culpaba, estas últimas semanas para su familia seguro fueron terribles.
— Hazelle— Dije dandole un abrazo a la mujer mayor que estaba al frente mio. Hazelle era muy valiente, admiraba su fuerza de voluntad para sacrificarse por su familia. A pesar de todo en el momento en que murió su marido hizo todos los esfuerzos posibles para conseguir un trabajo y lo hizo, aunque no alcanzara lo suficiente para mantener una familia tan numerosa. Su valentía sin embargo era admirable.
— Katniss. Pasa por favor, ponte cómoda— Me senté en una de las sillas de madera, cerca de la pequeña mesa de roble. Al igual que todas las casas de la veta; esta era igual de humilde. Hazelle se acercó hacía la encimera de la cocina y me miro fijamente con sus penetrantes ojos grises— ¿Quieres tomar un poco de té? — Preguntó ella amablemente.
— No gracias. Solo quería venir a entregarte esto— Saque de mi bolsa las tres presas y las coloque en la mesa de roble. Hazelle abrió los ojos sorprendida, para luego poner una mueca de tristeza. Me levanté de mi silla y la miré de frente mientras tomaba la bolsa con las demás presas. Ella se preparo para hablar mientras enredaba un dedo en su cabello oscuro
— Katniss, no hacía falta que hagas esto. A pesar de todo... nos podemos arreglar por un tiempo, yo...— La interrumpí
— Me asegurare de que tengan carne fresca todos los días, por favor, acéptalo. A ti y a tus hijos no les faltara comida en sus barrigas. Yo sé que él hubiese hecho esto por mí y mi familia — Descubrí que no podía decir su nombre, sin que se me arme un nudo en el estomago y en la garganta. Gale se había ido. No estaba preparada para ver la cara de Hazelle, sabía que me derrumbaría, así que preferí ver hacía abajo mientras presionaba mis ojos para que esas lagrimas que lentamente amenazaban con caer en cualquier momento no caigan.
— Siempre estaré profundamente agradecida contigo Katniss— Vi el rostro de felicidad y amor absoluto en la mujer. Nos dimos un abrazo fuerte. Las dos estábamos pasando por el mismo duelo. Ella con mucha más intensidad que yo, pero las dos habíamos perdido una parte importante de nuestra de pasar un momento en silencio, compartiendo nuestras penas por la perdida de Gale sabía que era el momento de volver a casa. Tomé la bolsa que cargaba las presas y me dirigí hacia la puerta de salida. Hazelle me dio una última mirada de soslayo y sonrió mientras pronunciaba esas palabras que tanto me atemorizaba, pero a la vez me hizo dar un aleteo extraño en mi estomago — Él siempre te amo— y con esas últimas palabras me quede mirando hacía la nada en la puerta de la familia Hawthorne. Más confundida de lo que alguna vez estuve en mi vida.
Llegué a mi casa totalmente agotada, mi madre decía que era normal ya que había estado mucho tiempo en cama y más con todo el asunto de Gale creo que mi agotamiento alcanzaba un grado mucho más grande lo que debía ser. Creo que desde que desperté hace unas semanas estoy agotada, tratando de descubrí este puzzle de mi mente, tenía tantas preguntas y ninguna respuesta.
Deje mi bolsa de caza, me quite la chaqueta de mi padre y me dispuse a despellejar a los animales en mis manos. Mi madre me detuvo y aseguro que ella podría hacerlo, después de mucho discutir la deje, no tenía muchos ánimos de discutir con ella y más en mi estado. Odiaba sentirme enferma. Visualice a Prim, sentada en el piso de madera, en posición de indio observando unas hojas. Tenía una mueca de concentración en su rostro. Me acerque a ella mientras jugaba con sus trenzas.
— ¿Qué haces, patito? — Ella me observo con una sonrisa y me concedió una de esas hojas. Lo observé con horror. Luego me di cuenta que no tuve tiempo de entregarle los dibujos a Peeta, luego de mi recaída. Prim me había entregado el boceto de Peeta de rodillas pidiendo mi mano.
— ¿No son maravillosos? Peeta es un excelente artista, además de excelente persona; luego de que te enfermaste Peeta paso un largo tiempo aquí, se aseguro de que tengamos pan fresco todas las mañanas y de cuidar de ti cuando mamá y yo no podíamos— Menciono Prim con un tono de ensoñación.
Me pregunté qué quería Peeta Mellark aquí. No eramos amigos, ni siquiera habíamos hablado mucho salvo porque nuestras vidas, tanto en la vida real como en el sueño, estaban unidas de una manera que no podía explicar. Además de que me mintió acerca de la muerte de Gale, no veía las razones para que haga eso, en realidad ninguna de las acciones de Peeta Mellark eran coherentes desde mi perspectiva, no lo entendía. Como tampoco entendía muchas cosas acerca de mi sueño. Las imágenes eran cada vez más borrosas. Lo último que recuerdo era un Peeta Feroz intentando matarme mientras yo me lanzaba a sus brazos. Sentí una repentina angustia, como si eso hubiese ocurrido de verdad. Tenía que anotarlo de algún modo... Prim me observo curiosa por mi arrebato. Ya que había dejado el dibujo en la mesa rápidamente y me dispuse a buscar un blog de notas y un lápiz para escribir los acontecimientos.
No sé cuánto tiempo estuve escribiendo, tampoco sé que hora es, ni siquiera sé si mi madre o Prim mencionaron una palabra hacía mí, de lo único que estoy segura es que tengo todo anotado, todos los acontecimientos que sucedieron en mi sueño, quizás no en la mejor letra o con la mejor ortografía, pero aquí estaba, toda la información que necesitaba. Desde que me ofrecí como voluntaria hasta el recuerdo del rescate de Peeta y los demás vencedores, todo estaba escrito.
Bostece y estiré mis extremidades, sintiendo el cansancio en mi cuerpo. Prim y mi madre estaban sentadas comiendo un estofado de ardilla que seguramente habría preparado mi madre. Observé el bol de estofado caliente al lado mio y decidí sentarme con mi madre y Prim en el sofá. Se me hacía raro que estén sentadas allí en lugar de que estén en la mesa, donde siempre comíamos, pero parecía que algo captaba su atención. Agarre mi bol de estofado y me encaminé hacia el sillón. Prim me hizo espacio y pude ver lo que estaban viendo, un anuncio del presidente de Panem. Coriolanus Snow.
— ¿Qué sucede?— Pregunté mirando a Prim con curiosidad. Prim puso su dedo indice en sus labios, como si nos estuvieran espiando o vigilando desde el Capitolio
— Hubo un cambio de reglas— Dijo Prim finalmente. La observé detenidamente
— ¿Qué?— Estuve a punto de abrir la boca para decir algo más, hasta que escuché que el presidente Snow anunciaba el cambio de reglas en sus juegos del hambre. Cada familia deberá unir a un joven y a una joven en edad elegible para los juegos para que contraigan matrimonio. En caso de pasar la edad elegible de los juegos no será necesario que haya una unión, si uno de ellos es elegido como tributo todo seguirá normalmente, aunque si la pareja no es elegida y el tributo muere en la arena, el viudo o la viuda no podrá consumar matrimonio de nuevo — Esto es absurdo— Mencione con asco. Primero querían que contraigamos matrimonio, lo cual es horrible, no creo que en un distrito tan pobre y donde la gente continuamente se muera de hambre le importe esas cosas, además de que es cruel encariñarse una persona para que luego exista la posibilidad de que salga elegido como tributo y lo peor ver morir a tu esposo/a en la arena sin que puedas rehacer tu vida. Me dio tanto asco y repulsión lo que el Capitolio hacía con los distritos. Nos obligaban a amar, a casarnos, pero a la vez sufrir no solo por nosotros, o nuestras familias, sino por nuestro futuro marido o quizás hijos... Temblé ante la idea de tener hijos.
Decidí irme acostar, no quería saber absolutamente nada de los juegos o de contraer matrimonio con un desconocido. Por lo menos no quería pensar en eso por hoy. Saque mi camisa y mis pantalones y decidí ponerme un camisón largo y lleno de agujeros que usaba para dormir. Estaba por acostarme a dormir, hasta que veo una hoja de papel en el piso. Seguramente estaba en mi pantalón. Me agaché para alcanzarlo, hasta que veo que en la hoja de papel esta escrito un ''Para Katniss'' en una caligrafía que era bastante parecida a la de Gale o quizás era la de Gale. Quizás Hazelle había puesto esta carta en mi pantalón para que lo leyera. Abrí la carta con mis ilusiones a flor de piel, sabía que era malo ilusionarse, pero con una caligrafía tan parecida a la de Gale no era un pecado hacerlo.
Me senté en la cama, abriendo la hoja de papel, observando la prolija caligrafía. Lagrimas pesadas caían por mis mejillas, ni siquiera había leído la carta y la sola mención de Gale y el recordatorio hacía bajar mis barreras muy de repente. Me dispuse a leerla y me sorprendí con lo que decía allí.
''Katniss, por favor, tienes que confiar en mí.
Nada es lo que parece, solo tienes que ser fuerte y mantenerte fuerte. No confíes en nadie, es absolutamente nadie. Sé que podrás salir de esta gran incógnita, que los dos sabemos cuál es. Por favor, te pido que no te preocupes por mí, yo estoy bien, solamente deja que las cosas fluyan y tomen su curso. Algún día nos volveremos a encontrar, Catnip.
Sabes que siempre te amaré.
Atentamente: Gale''
Lo próximo que sentí es como la carta caía de mis manos y mi boca se secaba por la impresión de lo dicho en esa carta.
De nuevoo, lo siento mucho, sé que hace un montón que no actualizo, pero tuve un montón de problemas y no pude actualizar más y cuanto tenía tiempo estaba seca de inspiración.
En cuanto a la historia sé que todo es muy confuso, pero se irá aclarando con el tiempo, cada duda se resolverá. Posiblemente el próximo capitulo sea POV Peeta, así entienden un poco lo que paso en los momentos en el que Katniss estuvo en cama, o su reacción a el cambio de reglas de los juegos.
¿Gale estará vivo? ¿Peeta es alguien de confianza en esta realidad?
Les agradezco por sus reviews, por poner favorito y por leer mi historia, les juro que en el momento en que la empece sentí que nadie la iba a leer y eso :') estoy de nuevo. Besos y abrazos
