The red scent
El fuego comenzaba a quemar las plumas que rodeaban a mis alas, pero no me importaba. Mi cuerpo comenzaba a carvonizarse poco a poco, seguramente tenía como máximo siete minutos antes de ser convertido en cenizas, ¿Cuántos tendrían Edward y Bella? Tenía que sacarlos de ahí pronto.
-¡¿Qué haces Rose?!
La voz de Emmet rozó mi oreja y luego delante mío, en medio de las llamas, aparecio la hermosa Rosalie. Ella me sonrió.
-No puedes morir, Nessie te necesita. En cambio yo... soy una pieza sarificable.
-¡¿Qué?!
No podía creer lo que estaba escuchando. Vi en sus ojos que era verdad, sentía la necesidad de salvar a Edward y Bella de un destino deplorable, solo para poder contentar a Nessie, pero al mismo tiempo, había un sentimiento de inmensa tristeza... no... no hay palabras que describan la tristeza que la rodeaban al pensar en abandonar a Emmet.
-Apresurate.
-¡Rose!- le grité.
Pero ya era muy tarde, se había adentrado en las llamas. Yo la seguí, y caminé en medio de las flamas sin fin hasta encontrarme con los cuerpos de Edward y Bella recostados en el fuego, abrazados y a la vez durmiendo, ¡¿Cómo podían dormir?! Se suponía que los vampiros no duermen, entonces, ¿Por qué? No lo podía comprender, pero vi como Rosalie tomaba el puesto de Edward cuando Irina estaba por escapar.
-¡Puta!- le gritó Irina a Rosalie.
-No dejaré que causes más daños- le dijo decidida-. ¡Paul, Jacob viene hacia aquí! ¡Saca a Bella, rápido!
-¡No te voy a dejar morir en las llamas!
Pero entonces las llamas que rodeaban a Rosalie se incrementaron y no la pude ver. Las lágrimas salieron de mis ojos, ¿Por qué Nessie tenía que experimentar la perdida de un familiar? Al menos tenía que salvar a su madre, y a su padre. Jacob se encargaría de Edward, por lo cual tomé a Bella, mientras mis lágrimas caían para ser evaporizadas en segundos.
Salí del fuego volando hacia el cielo con Bella durmiendo en mis brazos, como una princesa con la piel quemada, una princesa que parecía dormir eternamente, pero al menos escuché su respiración. Di un suspiro y luego me dirigí en dirección a un lugar que no hubiese sido alcanzado por las llamas. Toda la mansión Cullen había sido destruida y estaba siendo consumida por el fuego. Tras la mansión estaban Jaspar, Carlisle y Emmet esperandome. Emmet estaba siendo sostenido fuertemente por Jasper, quien trataba de mantenerlo a raya.
-¡De nada va a servir!- le decía Jasper.
-¡Y que me importa!- le gritaba Emmet-. ¡ROSE! ¡NO ME DEJES! ¡MI ROSE!
Estaba seguro de que las lágrimas iban a salir de la cara de Emmet, y lo hicieron, pero no eran lágrimas normales, estaba llorando sangre.
Jacob llegó a mi lado, dejó a Edward en el suelo bajandolo cuidadosamente de su lomo y retomó la forma humana. Tras hacer eso, tomó un extintor y comenzó a luchar contra las llamas junto con Carlisle.
-La rubia ha salido, ¿No es así?- preguntó Jacob apretando con fuerza el extintor.
Negué con la cabeza y mis lágrimas volvieron a salir.
-Dijo, que era una pieza sacrificable...
Nunca pensé que mis palabras fuesen capaces de activar la súper fuerza escondida de Emmet. Emmet en sí ya era fuerte, pero nunca lo vi en ese extremo. Le hizó una llave de judo a Jasper y se dirigió a las flamas, las cuales desaparecieron en cuestión de segundos.
Una mujer, vampiresa, se acercó a nosotros. Era enorme e hipnotica.
-Siobhan- reconoció Carlisle dejando el extintor de lado.
-¿Dónde está ella?- preguntó Siobhan fríamente-. La dulce sangre de la niña...
-A salvo de ti, con Esme y Alice- le contestó Carlisle.
-¡ROSE!- escuché gritar a Emmet, quien se dirigía al lugar en donde Rosalie estaba siendo incinerada.
La sorpresa nos tomó a todos desprevenidos. El cuerpo de Rose ya no estaba, ¿Había sido incenerado?
Las emociones se extendían hacia mí, todos estaban a punto de quebrar en llanto, pero Emmet estaba en medio de la desesperación, en una crisis, había perdido todo aquello con lo que no podía vivir. De él se desprendió furia, odio, tristeza más allá de lo que pueda describir, impotencia, pero su rostro cambió subitamente a un rostro inexpresivo, que solo mostraba un repentino frío corazón. Su corazón se había helado ante ese hecho, la muerte de Rosalie de la que todos estabamos por llorar, habían dejado a Emmet tan destruido, lo había dejado como un ser sin razón de ser, como una vida sin gracia.
Emmet se dejó controlar por puro instinto y atacó a Siobhan con una embestida, sin embargo ella simplemente le dio una bofetada que lo apartó antes de que Emmet pudiese llegar a tocarla.
-Te destruiré- le dijo Emmet, sin cambiar la fría expresión de su cara.
-¿Qué ha pasado?- me preguntó Jacob.
-Rose ha muerto...
La confirmación que había hecho solo sirvió para empeorar el ambiente.
Siobhan me lanzó una mirada llena de deseo, pero no cualquiera, era como si deseaso algo que había en mi vista, en mis ojos, ¿Qué estaba pasando? Tan repentinamente me sentía bajo la merced de Siobhan, mi cuerpo comenzó a caer temblando. No entendía que ocurría, pero vi como Siobhan se acercó a Edward para darle un golpe final. Su velocidad fue algo que nadie pudo llegar a igualar para evitar. Extendió su mano y luego la acercó al cuello de Edward, estaba por desmembrarlo.
-¡DETENTE!- le rogó Carlisle.
Emmet estaba por dirigirse al combate una vez más, pero él que llegó primero fue Seth y desgraciadamente fue él. La mano de Siobhan rozó su piel como si fuese una gran cuchilla y le cortó todo el lomo. Vi como la sangre salía de su lomo con horror y espanto, ¿Cuántos debían morir por Nessie? No, Seth todavía tenía posibilidades, al menos... ¡Tenía que tenerlas!
Jacob gritó el nombre de Seth al aire con desesperación, igual que Leah que se acercaron a él.
Finalmente mi cuerpo cedió y me pude acercar a Seth. Él me miró sonriendo, como si estuviese en su lecho de muerte.
-Tenía que hacerlo... yo creo en los vampiros... me agradan... no podía dejarlos...- me dijo sacando lágrimas del tamaño de una pelota de beisbol-. Edward fue un gran amigo... no podía dejarlo morir...
-¡¿Y tenías que sacrificarte a ti mismo?!- le pregunté de un grito derramando lágrimas-. ¡¿Cuántas vidas deben ser tomadas por esto?!
-¡Seth!- le gritó Leah quien se encontraba a su lado en su forma lobuna llorando sin consuelo-. ¡¿No entiendes el daño que le has hecho a tu hermana?! ¡¿No entiendes que si te pierdo nunca lo superaré?!
-Leah... lo siento... no quería dejarte... protege a Jacob...
Jacob se volvió lobo una vez más para integrarse a la conversación.
-¡NUNCA TE ORDENÉ UNA MISIÓN KAMIKAZE!- Le gritó Jacob entre lágrimas.
El viento se movía acorde con nuestras emociones. Todos estabamos destrozados, todos estabamos tan heridos, no queríamos perdidas y era lo que estabamos teniendo.
Siobhan estaba frente a nosotros, esquivando a Emmet como si fuese un juego.
Siobhan. La culpable de todo. La muerte de Rosalie, la frialdad de Emmet, el estado de Seth... no podía perdonarlo. Ha todos ellos los había conocido hace tan poco, pero al mismo tiempo los conocí por los recuerdos de Nessie. No podía soportar que el círculo de personas que rodeaban con amor a Nessie se desintegraran de está manera. La ira comenza a recorrer por mis venas, pero sin volverme un esclavo de ella como Emmet.
Hize aparecer mi catana y mis alas una vez más. Mi cuerpo seguía algo carbonizado, pero mis alas repusieron nuevas plumas que me hicieron olvidar el dolor. Tomé con fuerza mi catana y me dirigí contra Siobhan, pero Emmet me detuvo.
-No tengo otro próposito sino matarla- me dijo-. Tengo que...
Pero antes de poder terminar la frase, Siobhan le dio un golpe lo suficientemente fuerte como para mandarlo a volar contra unárbol que estaba al menos a cuarenta metros de distancia.
Alcé mi catana y vi a mi verdadero enemigo con ira.
-Todo el dolor que has causado... ¡Nunca te perdonaré, maldita puta!
Comenzé a blandir mi espada contra su cuerpo, pero cuando hacía un movimiento sentía que mis brazos se desvíaban como si fuese la voluntad de Siobhan que actuase en mi contra, sin embargo no iba a estar satisfecho si no la mataba. Tenía que destruirla, para que así no volviera a causar este daño.
En un momento mi cuerpo se detuvo y cuando Siobhan alzó la mano para cortarme tal como lo había hecho con Seth, llegó Leah y mordió su brazo con sus colmillos, pero de inmediato fue cortada de la misma forma que Seth.
-¡NOOO!- grité derramando una vez más lágrimas.
-¡LEAH!- gritó Jacob en su mente. Estaba al borde de la desesperación y la locura.
-¿Por qué...?- pregunté mirando al suelo-. ¿Por qué todos dan su vida tan fácilmente...?
No tenía tiempo para interrogantes, solo sabía que había una cosa que pudiese hacer, cortar a Siobhan ahora que estaba distraída. Y eso hice.
La decapité justo a tiempo. Lo que no esperaba era que ella desapareciese, más bien dicho que se volviese cenizas. No podía creer lo que veía en ante mis ojos, ¿Cómo podía ser que tan solo con cortarle la cabeza se hubiese vuelto cenizas? No tenía sentido, que yo supiese los vampiros no sufrían de eso, ¿Qué estaba pasando?
Fue difícil continuar el día. Seth y Leah estaban gravemente heridos, se encontraban en coma. Fue un shock para Nessie ver como habían quedado cuando llegamos al gigantesco bunker en que se escondían. Nessie al verlos lloró sobre sus cuerpos inconscientes.
-Es mi culpa... Seth, Leah... por favor no mueran...
-No morirán- le dije abrazandola.
Lo único que me hacía sentir bien era tener algo de contacto con Nessie, por lo menos en ese momento.
Emmet se había marchado, había declarado que tenía que buscar a Rose, que sentía que todavía estaba por allí. Yo sabía que en realidad él no estaba seguro de eso, pero quería una excusa para seguir viviendo, una excusa para hacer algo, buscar lo que más amaba, aunque significase vagar eternamente en la nada hasta que fuese consumido por el tiempo. Nunca me gustó la resolución de la historia de Emmet, y nunca me gustará.
Edward y Bella por su parte seguían durmiendo, pero vivos. Carlisle tenía la teoría de que probablemente algún vampiro tendría la habilidad de hacer dormir a otros vampiros y la aplicó en ellos dos, mientras morían en el fuego en un acto inconsciente. Eso era lo más probable, pero aún sabiendo eso, era imposible saber como y cuando despertarían y no saberlo nos dejaba a todos destruidos.
Nunca vi a Nessie tan destruida como en ese momento. La tristeza dominaba la comisura de su hermosa cara, la comisura de sus hermosos labios. De sus ojos se desprendían lágrimas sin fin al ver a sus padres o al ver a Seth y a Leah. Y no solo ella, yo también y Jacob. Nuestro sentimiento era compartido.
Yo sentía todo lo que sentía Nessie y me sentía destruido al no poder haber protegido a nadie. Mi deber como ángel guardían era proteger a los seres queridos de Nessie, pero había fallado. ¿Acaso era tan débil que no podía hacer nada al respecto?
Jacob por su parte estaba aún peor que yo, ya que compartía conmigo las penurias de ver a Nessie tan infeliz, y sobre todo el hecho de que Seth y Leah, parte de su manada fuesen heridos y llevados hasta el punto de la coma. Lo único que no entendía era, porque lloraba al ver a Edward, pude comprender porque lloraba al ver a Bella, pero no me hacía ningún sentido que llorara por Edward.
Las cosas en el bunker eran horribles. Nunca vi a Esme tan afligida en su vida. Trataba de mantenerse distraida haciendo arreglos florales con Alice, quien tratraba de sacarnos a todos de la depresión, aunque fuese unos segundos, cosa en la que Jasper la apoyaba con su don. Carlisle se pasaba todo el día examinando a Seth y a Leah, a la vez que buscaba alguna forma de hacer que Edward y Bella volviesen a ser conscientes, pero no encontraba forma alguna, ¿Era el destino? La frustración llenaba la cara de Carlisle, cada vez se desesperaba más.
Teníamos que salir de ahí un rato para despejar la mente, así que Nessie, yo y Jacob decidimos dar un paseo por Juneau. Tomamos el auto de Carlisle, quien nos dejo ir sin la menor retención, según él, ya nadie debía perseguirnos, ya que Siobhan no sería capaz de controlar a nadie más ahora que estaba muerta.
Nos dirigimos a un bosque en Juneau, al cual llegamos a la hora en que el crepúsculo comenzó a aparecer ante nosotros.
Nessie nos miró.
-Me gustaría caminar un poco solita- nos dijo con una falsa sonrisa-. Debo ordenar algunos pensamientos.
-Está bien- le dijo Jacob con una mirada de profunda tristeza-. Vuelve pronto Nessie... por favor...
-Lo haré, no te preocupes...
Nessie comenzó a caminar en medio de la cerniente oscuridad, alejandose de nosotros.
Jacob se transformó en lobo, de alguna manera se sentía más tranquilo en esa forma, sin embargo no pudo evitar que sus lágrimas salieran, a la vez que a mí me pasó algo que nunca pensé que me pasaría. Mis ojos se pusieron completamente blancos, no había otro color que rodeara a mis ojos, ¿Sería cosa de ángeles? No estaba seguro, pero al menos estando con los ojos así podía evadir un poco la realidad, ya que era capaz de ver más profundamente la realidad. Siempre veía, aún con los ojos cerrados, pero ahora era diferente. Podía ver con una comprensión más detallada, como si fuese la primera vez que viese el mundo de verdad, como las ojas caían, como los árboles se desprendían de ellas, el como y por qué la luna brillaba, al igual que las estrellas, incluso como las plantas a nuestro alrededor hacían fotosintesis y como el viento pasaba a nuestro lado como si tratase de llevarse nuestra tristeza en un intento en vano de animarnos.
Jacob comenzó a soltar lágrimas.
-Solo me queda Nessie- me dijo mirando a la luna-. Bella, Edward, Rosalie, Seth, Leah... ¿Acaso debo perderlo todo para poder estar con Nessie?
Normalmente habría respondido, pero no sabía que responderle, porque tenía interrogante parecidas. Miré al suelo sin cambiar el color de mis ojos, mirando fijamente como la oscuridad de la noche se cernía en las plantas.
-He fallado...- dije finalmente destrozado, liberando mis sentimientos a alguien más por primera vez, a al vez que las lágrimas luchaban por salir-. No he podido proteger a nadie... Nessie... ojala me perdones... ¿Acaso soy tan débil que no puedo proteger a nadie? ¿Qué puedo hacer?
Jacob me respondió con un aullido.
-Amar a Nessie... es todo lo que nos queda...
Tenía razón. Ambos debíamos estar allí para amarla, pasara lo que pasara.
El tiempo comenzó a pasar y también comenzó a crecer nuestra preocupación al ver que Nessie no volvía. Luego llegó el desastre a nosotros.
Nessie vino corriendo hacia nosotros y abrazó a Jacob, quien seguía en su forma de lobo.
-¿Qué ha pasado Nessie?- le pregunté de inmediato.
-Irina... está viva...
Sentí como si la sangre se me helara. Nessie corrió hacia mí asustada y la abrazé de inmedito.
-No dejaré que nada te pase.
En efecto era Irina, quien se acercaba a nosotros, con un abrigo de piel y una especie de kimono. Había cierta falta de vida en su cara, no había nada de lo que solía poner en mí en su cara, ni siquiera sentí sus emociones en el ambiente, como si fuese un zombie sin vida.
Y lo más impresionante es que su cara explotó.
Mi cabeza se volteó en dirección a una nueva orda de emociones que se acercaban. Interés, diversión, curiosidad...
Nessie seguía mirando aterrada el cuerpo de Irina que había caído en el suelo y ella también cayó al suelo antes de que la pudiese sugetar.
-¿Irina... explotó?- preguntó.
Jacob miró friamente al tipo que se acercaba a nosotros, desprendiendo su cabello marrón ante nosotros.
-Al fin nos encontramos Paul...
-¡¿Quién eres?!- le pregunté de inmediato.
E inesperadamente me dio su respuesta. Un par de alas aparecieron en su espalda.
