Contestación de Reviews:
TsukihimePrincess: Eso no te lo discuto... La paciencia se termina acabando... jajajaja. Besos de chocolate :)
Kira Potter Jackson: Emotivo? Sí, así lo he querido, Harry se lo merecía y creo que es una buena forma para pasar el día de la muerte de sus padres y recordarlos... Del dolor pueden ocurrir muchas cosas... Sinceramente, no creo que Harry le diga nada, ha dejado su pasado atrás y que Harry se lo diga a Dumbledore lo único que puede suceder es que las viejas heridas se reabran... A veces es mejor dejar el pasado atrás. Besos de chocolate :)
Mar91: Gracias! Me alegro que te guste! Besos de chocolate :)
sjrodgers23: Of course! ;)Chocolate kisses :)
No sé si me falta alguien para contestar si es así lo haré en el próximo capítulo. Lo siento!
Besos de chocolate :)
Capítulo 10
Era su hora libre, se encontraba en la Sala Común haciendo los trabajos que tenía que entregar en el instituto muggle al que estaba apuntado. Estaba estudiando a distancia, él les enviaba los trabajos a Remus y Sirius y éstos los llevaba al instituto, y también al revés, por supuesto; el instituto les entregaba a ellos el itinerario de los trabajos de cada asignatura y ellos se lo enviaban por lechuza o por fénix.
Estaba cursando último año de secundaria, era el primero del instituto. Los profesores y el director no sabían cómo lo hacía, y mucho menos Sirius y Remus, estaban asombrados de que sacase tan buenas notas, tanto en el mundo muggle como en el mágico.
Se encontraba por la mitad del trabajo de Literatura cuando le interrumpieron.
- El profesor Dumbledore quiere que vayas a su despacho. En algo te ha pillado, espero que te expulsen- le dijo Hermione.
- Iré a verle entonces.
- ¿Eso son trabajos muggles?
- Sí, estoy apuntado a un instituto muggle, estudio a distancia.
- Supongo que serás el peor, ya que no estudias- dijo con una sonrisa triunfadora.
- En realidad, el director me ha informado de que soy el mejor del instituto de toda la historia.
Harry salió por el retrato dejando a Hermione de pie con la boca abierta.
Entró en el despacho del director y se sentó donde le dijeron.
- Hola Harry, ¿un caramelo de limón?- le oreció.
- No, gracias- sabía que los caramelos tenían un poco de poción Veritaserum.
- ¿Qué tal te va? ¿Estás a gusto aquí?
- Bien. Me adapto rápido.
- Ya veo. Me han comentado los profesores que eres un gran estudiante.
- Aprendo rápido. Eso está muy bien. Espero que no tengas ningún problema…
- Ninguno.
- Si necesitas cualquier cosa sólo tienes que decírmelo.
- Claro. Hasta luego.
Harry salió de allí y soltó una risilla, Dumbledore sólo lo había llamado porque creía que él era La Pantera Negra, la noche anterior vio que tenía una herida en la mejilla y esperaba verla en él, pero no había pensado que un simple hechizo glamour en la mejilla y no se veía nada.
Le había dejado entrar en su mente para que no sospechase, sólo había visto un poco de su infancia, sus amigos, algo de sus estudios, con las chicas que había estado…
Sabía que Dumbledore se enteraría de su identidad tarde o temprano, pero aún no era el momento.
Entró en la Sala Común y vio a Hermione leyendo sus trabajos mientras que Ron buscaba entre los libros. Se acercó a ellos.
- ¿Habéis encontrado lo que buscáis?
Saltaron en su sitio y le miraron con sorpresa.
- A ti qué te importa- gruñó Ron.
- Bueno, teniendo en cuenta que son mis cosas, sí que me importa.
- Este trabajo es muy pobre- Hermione se le tiró.
- Si tú lo dices… yo le voy a terminar y lo voy a entregar, a ti no debería de importarte. Os lo voy a dejar muy clarito, la próxima vez que vea que buscáis en mis cosas, os vais a arrepentir, eso os lo aseguro. Ahora, id a molestar a otro.
Se fueron de allí enseguida en cuanto vieron lo serio que estaba, les dio miedo aunque eso ninguno de los dos lo admitiría.
Era Navidad, se encontraba en su casa dando de comer a sus animales, Sirius llegó junto a él Dumbledore, Snape, Arthur y Molly Weasley con sus hijos, Hermione y Ojoloco.
- ¡Harry! Ha venido alguien.
- Ya lo veo. ¿Es que hay una fiesta y no me he enterado?
- Que yo sepa no… creo que es sorpresa.
- Y menuda sorpresa…
- ¡Ya basta! Potter, Black, no estamos aquí por sus tonterías- bramó Snape.
- Cuidado Quejicus, que estás en mi casa- dijo Sirius con una sonrisa falsa.
- ¡Hola Harry!- dijeron los gemelos.
- Hola chicos.
- Ellos son nuestros hermanos mayores: Bill, Charlie y Percy.
Harry los fue saludando a cada uno.
- Fred y George me han dicho que tienes un Ridrag- dijo Charlie emocionado.
- Sí, está por aquí, no le gusta estar lejos de mí. ¡Llamitas!
El pequeño dragón llegó corriendo y se tiro a sus brazos muy contento.
- ¡Es muy bonito! Ten cuidado Bill, que si no les caes bien son muy peligrosos.
- No te preocupes. Es muy guapo y pequeño.
- ¿Le has puesto Llamitas? ¿Por qué?- le preguntó Charlie.
- Porque cuando tenía una semana empezó a tener fuego, la primera noche me quemo las cortinas y el escritorio, así que le puse Llamitas.
- ¿Te lo quemó?
- Sí, yo estaba profundamente dormido pero me desperté enseguida- dijo riéndose.
- Tienes muchos animales…- dijo Bill.
- Sí, a Sirius le gusta regalármelos para las Navidades. También tengo un thestrall aunque no sé si lo veis…
- ¡Guau!
- Los thestrall son de mal augurio y de magia oscura- dijo Hermione.
- No son nada de eso. Simplemente son criaturas incomprendidas que nadie se les acerca solo porque creen que dan mala suerte, pero eso no es verdad. Ellos no tienen la culpa que sean invisibles para todos excepto para aquellos que han visto morir a otra persona. Son una excelente compañía y un gran medio de transporte- dijo Harry.
- ¿A qué se debe el gran… honor de que estéis aquí?- preguntó Sirius cambiando de tema de conversación.
