¡Hola! Perdón por tardar pero aquí está la continuación de esta historia. De paso les aviso que inicié una nueva historia Jerza, se llama "Cásate conmigo" por si quieren ira buscarla a mi perfil.
A Kyrie le aprieta su brasier \TwT/
Capítulo DIEZ
Entré en pánico. ¿Dónde demonios estaba y por qué? ¡Fairy Tail! ¿Qué había pasado con Fairy Tail? Dios, estaba asustada. Además de haberme caído en otro tiempo, en ese tiempo resulta que me secuestran. Mi cuerpo estaba frío, la habitación tenía muy poca iluminasión, ni siquiera la necesaria para que distinguiera lo que se hallaba a mi alrededor.
Entrecerré la vista, haciendo un intento por ver que había más allá. De repente, me sentí extraña, no era que mis manos estaban inmóviles. No.
-Por fin has despertado, Lucy Heartfilia -Sonó una grave voz a poca distancia de mí. Me aterré más y empecé temblar.
Las luces se encedieron, lo cual hizo que me diera cuenta de dos cosas. Sólo estaba en ropa interior. Y un hombre se acercaba a mí más y más. ¿POR QUÉ CARAJOS SÓLO TENÍA ROPA INTERIOR?
-Lucy -Empezó a hablar él-, querida Lucy.
Era un hombre alto, de cabellos negros, ojos azules y bastante... guapo. ¡AH! No es cierto. ¿Qué clase de secuestrador es guapo?
-¡¿Quién eres tú y por qué estoy aquí?! -Grité-. ¿Tú fuiste el idiota que atacó Fairy Tail? ¡No te lo voy a perdonar!
-Cálmate, preciosa -Susurró.
-¿Eh? -Mis ojos, mi cuerpo... totalmente impotente de hacer algo-. ¡¿Cómo quieres que me calme?! Me has traído a un lugar raro, no sé qué ha pasado con los chicos... Tú... ¡maldito pervertido! -Empecé a llorar, apretando mis labios y cerrando los ojos. Mi voz se quebró al instante.
-Lucy, ¿pero qué tantas estupicedes dices? -Él en cambio, rió.
Bastardo. Mil veces bastardo.
-¿Qué quieres... de mí? -Pregunté desesperada en un hilo de voz.
-Ay, Lucy -Suspiró como si yo no tuviera remedio-. Sigues siendo la tonta y despistada de siempre. Aunque ahora que lo veo, pareces más niña, ¿qué te has hecho? Ahora luces como una adolescente, pero eso no te quita el cuerpazo -Se lamió los labios lascivamente.
Ese estúpido me estaba confundiendo con la Lucy de este tiempo. Era simplemente horrible. ¿Qué tanto me hacían en este mundo? Idiota él, idiota yo e idiota Natsu 32, ¿por qué dejó que me llevaran? Las lágrimas se desbordaron de mis ojos. Era un mar que corría y corría sin límite alguno. Mis sollozos se escaparon rápidamente.
-¡Estúpido! ¡Yo no soy a quien estás buscando! Por favor, déjame ir -Rogué entre mi llanto.
-¿Qué? Oh, Lucy... -Se fue acercando a mi cara con un maldito rostro degenerado-. Ni en broma te dejaré ir, preciosa. Ya te he dicho qué quiero de ti -Suspiró en mi oído, causándome un escalofrío-. Pero siempre el pendejo de tu marido nos interrumpe...
-¡Qué mierda dices, yo no soy...!
La lengua de aquel tipo se deslizó de mi lóbulo de la oreja hasta la curva de mi cuello. Grité por reacción natural, no era como si me gustara ser acariciada por él.
-Pero hoy... por fin vas a ser mía. Hoy te follaré como si no hubiera un mañana, preciosa.
Mis ojos se agrandaron a todo. No era capaz de parpadear. Sentí cómo unas manos se deslizaban a bajarme las bragas y ya no pude respirar.
