Welcome a Todas las nuevas lectoras!!!!


Capítulo 5.

Party Spring.

(Parte I – Ambiciones e Invitaciones)

.

- ¡Estoy bien! No necesito 'especialmente tú' ayuda. – Edward escupía fría y mordazmente las palabras mientras Ian lo ayudaba a ponerse en pie de la camilla.

- ¡Edward!

- ¡¿Qué?! – cruzó los brazos en forma de protesta – ¡No sé para qué, llamaste a este! – dijo señalando a Ian con el dedo pulgar, de la manera menos educada – Yo solo puedo llegar a mi dormitorio. Se tiro de la camilla, como si estuviera practicando salto olímpico, y cuando aterrizo en el suelo de emergencias en el dispensario, no cayó sobre sus pies precisamente.

- Edward mírame, – le dije agachándome frente a él, que yacía en el suelo quejándose por el golpe – estoy retrasada 10 minutos para mi clase de Interpretación, por favor deja que Ian te ayude para poder marcharme con tranquilidad, ¿sí?

- Yo puedo hacerlo solo. – dijo ignorando porque se hallaba en el suelo.

- Bueno pues… no me dejas de otra, llamare a Alice.

- ¡No! – dijo poniéndose en pie precipitadamente y dándome la espalda. – Lo prometiste, lo juraste. – dijo esas últimas palabras en un susurro.

- Sí lo jure, pero si no te dejas ayudar por Ian, – tome una bocanada de aire, mientras me ponía a su altura – tendré que romper mi juramento y llamar a Alice. Edward giro en sus talones y se acerco a Ian, dando grandes pasos, más bien zancadas.

- Vamos cariño, iremos a desayunar, que me duele la tripa y luego me dejas en mi dormitorio como todo un caballero. – no pude evitar reírme ante el tono afeminado que había empleado, mientras le tendía una mano como toda una condesa a Ian. Ian puso los ojos en blanco antes de venir hacia mí y despedirse con un beso en la mejilla. Camine hasta Edward y acaricié sus manos como la noche anterior y él acaricio mi mejilla con una de sus manos.

- Lo juraste. – susurro.

Yo solo asentí y puse mi mano sobre la de él, que acariciaba mi mejilla, antes de alzarme en las puntas de mis pies para besarlo en la frente. La textura de su piel era suave, ya no estaba caliente y ahora tenía un tono más sonrojado a causa de la transfusión intravenosa. Me quede mirándolo, mientras recordaba cómo se veían sus ojos la noche anterior. Ya no eran gélidos y turbios, ahora eran cálidos, más bien, el color tostado de sus ojos se veía de una calidez cremosamente líquida. Ian detrás de nosotros tosió a causa de la incomodidad del momento, yo volví a besar a Edward en el frente y salí en dirección hacia mi clase de Interpretación (que ahora llevaba media hora de retraso).

Mientras conducía por las facultades me di cuenta de que el ambiente estaba muy animado a mí alrededor, todos reían y hablaban en voz alta, excitados por alguna razón. Hasta el entorno de la universidad parecía alegre: llenos de pancartas y posters de colores y letras grandes escritas en rojo chillón.

En la tarde antes de irme hacia el dormitorio de Edward, fui hasta mi dormitorio, Alice no estaba, así que decidí dejarle una nota para que no sospechara. Ni por mi y menos por Edward (ya que él no quería que ella se enterara – yo no entendía el porqué).

Edward se había ido de su casa, por lo que me había contado Alice sin decirle nada a ella; me imagino que sus padres (adoptivos) lo sabían, ya que le estaban pagando la universidad y una casa frente a la mía. En parte era la misma historia de él; se había ido de casa hasta que su padre sucumbiera en la muerte, disfrutando de su libertad todo lo que podía, haciendo lo que de verdad quería, pero hace poco menos de un año todo había cambiado y había tenido que marcharse a terminar lo que su padre había empezado.

Mientras examinaba mi dormitorio de paredes espesas (de tanto pintarlas una y otra vez por arriba de la vieja pintura), antiguo, llenos de historias y pasados de estudiantes que habían pasado por allí, con sus sueños, problemas y virtudes. Me pregunte si Edward no seguiría esa misma historia, si se iría a completar los planes ambiciosos de sus padres cuando ellos también sucumbieran. ¿Mi padre tendría planes ambiciosos para mí? – me pregunte, meditando cuales habrían sido, pero como nunca lo conocí, no llegaban las imágenes a mi mente.

Por alguna razón egoísta tuve miedo, y ¿si Alice solo había venido para llevárselo devuelta a Inglaterra? y ¿si se marchaba y me dejaba como lo había hecho él? Pero si hubiese sido ese el caso, ¿ya se abrían marchado? Tal vez Edward no quería que ella supiera lo que había pasado la noche anterior, porque no quería marcharse. ¿Y si ese fuera el detonante para alejarlo de mi lado?

- No, no, ella jamás debe saberlo. – me dije a mi misma.

Era extraño pensar de esa manera, pero pensé que era porque Edward era mi mejor amigo y siempre le había necesitado en los peores momentos de mi vida. Estaba demasiado cansada, me había pasado la noche anterior en vela, estando pendiente de Edward.

De mi dormitorio tome mi bolsa de neceser y ropa limpia para dormir y para el día siguiente.

- Edward, ¿Por qué tu compañero de habitación nunca está aquí? – le pregunte mientras ordenaba su cama para poder dormir.

- Bueno… él es baterista y siempre está con su banda, pero pasa algunas veces a recoger ropa u otras cosas.

- …y ¿dónde duerme? – pregunte incrédula. Edward se pasó la mano por el cuello, parecía algo nervioso. – Bueno, su novia es la pianista y vocalista del grupo, ella vive cerca del campus, así que vive con ella.

- ¡Wau! Seria grandioso tener un grupo. – dije mientras recordaba mis sueños infantiles.

- Si seria grandioso. – dijo Edward mirándome con, ¿duda?

- ¿Cómo sabes todo esto si él nunca está aquí?

- Es que no me pierdo ningunos de sus conciertos.

- ¡En serio! ¿Y son buenos?, porque me encantaría escucharlos.

Edward sonrió, mientras buscaba algo en su cómoda. Al verlo de espaldas a mí, recordé porque dormiría en su dormitorio esa noche.

- ¿Edward? – le llame sintiéndome incomoda.

- Si. – susurro mientras seguía buscando, algo en la cómoda.

- ¿Qué fue lo que paso? – dije esperando su respuesta y reacción. Le temía más a su reacción.

- ¡Los encontré! – dijo sosteniendo dos boletos, estampados en flores, con letras rojas de un estilo antiguo.

Me extendió los boletos y pude leer con más claridad de que eran, cuando los tenía en mis manos:

16$

Spring Party

Para que empieces la primavera con buen pie.

Banda invitada: HélicoAlpha

Dj: RemixDeath

Sábado 21 en el campo de fútbol

Desde las 8:00pm – hasta que no puedas más

16$

Me quede sorprendida, no sabía que en la universidad de Montenegro permitieran hacer ese tipo de fiesta y menos en el campo de fútbol.

- ¿Hélico Alpha? – pregunte escéptica.

- Si son ellos, el dj nunca lo he oído.

- '¿Hasta que no puedas más?' ¿Cómo que es que la universidad permite esto?

- Bueno, es que la mitad de lo que reúnen el consejo de estudiantes es para la universidad, ese día no hay docencia.

¡Wau! Con razón tanta libertad y más si asiste toda la universidad entera. – pensé. Trate de hacer los cálculos en mi cabeza de la suma que podrían recaudar y casi me caigo de espalda cuando llegue a un estimado.

- ¿Y qué hace el consejo con lo que gana?

- Bueno, una parte es para el mejoramiento de los dormitorios y la otra para la fiesta de verano y lo que ganan de esa fiesta es para la fiesta de otoño y lo que ganan por todo, es para los graduando y su fiesta de graduación a la que pueden asistir todos.

- Esta universidad sí que piensa en diversión, pensé que solo serian clases y que las fiestas serian fuera del campus o en las fraternidades.

Le devolví los boletos, tomando mi neceser de la cama para ir a darme un largo baño y recordé lo que le iba a preguntarle antes de que me enseñara los boletos.

- ¿Edward?...

- ¿Quieres ir conmigo a la fiesta de primavera? – dijo atropellando todas las palabras.

- ¿Ah?... ¡claro!, pero no crees que deberíamos invitar a Alice.

- ¿Alice? – dijo con un tono de burla y luego se echo a reír a carcajadas.

Nunca había escuchado a Edward reír de esa manera, fue algo contagioso y comencé a reírme con él, pero con menos humor.

- ¿De qué te ríes? – le pregunte.

- Es que Alice, entra gratis. – dijo con un doble sentido, cuando vio mi cara de razonamiento luego agrego. – Digamos que ella tiene pase para detrás de bambalinas.

Detrás de bambalinas. – pensé mientras tomaba una larga ducha caliente. Las únicas personas que están detrás de bambalinas serán los organizadores, patrocinadores, los jala cables y los…

- ¡Ella está saliendo, con alguien del grupo! – dije casi gritándole de lo sorprendida que estaba al salir del baño.

Edward solo asintió mientras se descalzaba las sandalias de noche y se metía a la cama. Después me conto que Alice salía con el bajista de la banda.

- Tiene que ser algo tedioso, ver como todas las fans se le tiran a tu novio.

- ¡Já! Para Alice nada es tedioso, ni imposible. – bufo mientras yo me acomodaba en la cama de su compañero.

- Oye no me ibas a preguntar algo, lamento haberte interrumpido tanto. – dijo antes de que yo cayera en un profundo sueño.

Bostecé y trate de recordar que era.

- ¿Qué fue lo que te paso? Ya sabes los cardenales y la sangre y todo eso. – le pregunte bostezando nuevamente.

Edward se quedo callado, un momento, tal vez analizándolo lo próximo que me iba a decir.

- No lo recuerdo. – dijo rígidamente, acomodándose en su cama de costado, dándome la espalda.

- ¿Cómo no puedes recordar perder casi más de 2 litros de sangre y no haber sentido esos cardenales en el cuerpo?

- Te dije que no lo recuerdo. – dijo en una forma mordaz en la que nunca me había hablado.

Dando por terminada nuestra conversación.

Volví a pensar en la idea de que Alice alejara a Edward de mi lado y me entristecí, así que deje pasar el tema.

--

No podía negar que estaba emocionada por lo del sábado, solo faltaban dos días.

Cuando entre a mi dormitorio tuve que ahogar un grito de horror: todo el dormitorio parecía estampado por vestidos florales, de rayas, lisos, multicolor, etc.

No se podía caminar bien sin poder pisar un vestido. Mi cama, la cama de Alice, el suelo, en las puertas, hasta en las lámparas, sin mencionar las gavetas abiertas de ambas cómodas.

- Alice ¿qué tienda saqueaste? – dije mientras notaba que la mayoría de los vestidos traían etiqueta – ¡oh Dios! Espero que no me lleven contigo cuando te vengan a arrestar.

- Muy graciosa. – dijo Alice sarcásticamente, saliendo del baño con un vestido rojo sangre, de tiros algo gruesos, de escote en V, ajustado en la parte de arriba y bajando suelto, desde debajo del busto en forma de globo, hasta un poco más arriba de las rodillas.

- ¡Wau! ¿Vas a salir?

- Hoy no, es para la fiesta del sábado. – dijo emocionada mientras le modelaba al espejo – Me imagino que iras con el tal Ian.

Tire mis llaves y mi bolso arriba de la cama atestada de vestidos. A Alice no le agradaba nada que yo saliera con Ian.

- En realidad no iré con Ian. – dije y Alice se giro sobre sus talones con el rostro de incredulidad, mientras yo fingía pulirme las uñas en mi camisa y luego las miraba con aire despreocupado.

- ¿Quién es el afortunado? Porque para que te despegaras de Ian, tiene que ser un afortunado. – dijo poniéndose en actitud de poker face, fingiendo poco interés.

- Bueno, si es que consideras a tu hermano afortunado. – dije tomando un vestido color negro.

Alice salto de la emoción y camino o más bien se lanzo contra mí, para luego hacernos girar, como niñas jugando la rueda.

- Sabes, Edward me conto que salías con el bajista del grupo que va a tocar en la fiesta. – dije, mientras Alice se dedicaba a buscarme una vestimenta apropiada entre la ola de vestidos que azotaba nuestro dormitorio.

- Si, es correcto.

- ¿Qué se siente salir con un músico?

- Es maravilloso, – dijo con toda la alegría del mundo – él no es como pintan a los otros músicos. Jasper es dulce.

Sentí envidia de Alice, ella tenía a alguien a quien quería, aunque yo tenía a Edward y a Ian, pero no era lo mismo. Ellos eran mis amigos, aunque Ian aparentaba querer algo más, pero no se decidía a aclararlo y con Edward ni pensarlo. Edward era (o más bien sigue siendo) el mejor amigo de… y ahora es mi mejor amigo; entre nosotros no había y no podría haber más que amistad.

En realidad sentía envidia porque no tenía una persona especial de la cual hablar o en la cual pensar.

Pero para mí la palabra 'especial' significaba una persona que me hiciera olvidar.

No me había dado cuanta que Alice aun seguía hablando y de que tocaban la puerta, estaba absorta pensando en mi mundo y sus complicaciones.

- Hola. – dijo Ian cuando abrí la puerta del dormitorio.

- Hola, ¿Qué haces aquí?

- Bueno, es que yo vine a preguntarte algo. – dijo Ian metiendo sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

- Te invitaría a pasar, pero no hay espacio. – dije abriendo la puerta de par en par, para que viera la invasión de vestidos.

Ian abrió los ojos de par en par, como si hubiera despertado en otro mundo, luego sacudió su cabeza y saco una de sus manos de los bolsillos de su pantalón, extendiendo un pedazo de papel estampado en flores.

Entre en pánico al reconocer el estampado y las letras antiguas de color rojo chillón.

- Me preguntaba si querías ir conmigo, – dijo con una sonrisa nerviosa – es que tengo que decirte algo ese día.

No sabía que responderle, ya le había dicho a Edward que iría con él.

- Es que… le prometí a Edward que iría con él.

- Ah… – fue todo que dijo, bajando la mirada.

- Pero lo que me ibas a decir, puedes decírmelo ahora.

- No, está bien, puedes dejarlo. – dijo dándose la vuelta, para irse.

- ¡Espera! Puedo decirle a Edward que invite una de sus amigas y nos podemos encontrar en la fiesta.

Sabía que a Edward no le iba a gustar la idea, pero después de que Ian había ayudado a Edward en el dispensario de la universidad, las cosas entre ellos habían cesado solo un poco. Aunque también Ian podía ir con sus amigos, pero me lo había venido a pedir a mí, en mi dormitorio. No era justo decirle que no.

No debería de forzar las cosas. – pensé.

- ¡Eso sería estupendo! – dijo dándome un beso en la mejilla.

- ¡Sí! ¿Sabes que sería más estupendo? – dijo Alice detrás de mí, llena del mismo entusiasmo de Ian.

- ¿Qué? – pregunto Ian emocionado ante la idea.

- Que te enfermaras precisamente ese día, de una enfermedad mortal y no pudieras ir. – dijo Alice alegremente dando leves saltitos.

- Hola Alice, también me da gusto de verte. – dijo Ian sarcásticamente.

Ian y Alice se odiaban, pero lo gracioso del caso era que no lo ocultaban y a mí, por mi parte me causaba gracia. Ian se marcho después de que concordamos que nos encontraríamos en la fiesta; Alice se la pasó el resto la tarde y la noche reprobándome por hacerle algo así a su hermano.

Cuando llame a Edward, a él no le parecía importar en lo más mínimo. Edward (al igual que Alice), no les agradaba Ian, pero que podía hacer, por lo menos Edward, de vez en cuando solo lo ignoraba y al parecer por la forma en que tomo la noticia ese sería su cometido para el día de la fiesta. Edward llevaría una amiga, lo que a mí no me gustaba del todo, pero yo estaría con Ian.

No debería de forzar las cosas entre ellos. – pensé nuevamente.

– Además, ¿cuál es su problema? ¿Por qué no podían llevarse bien?


Matenme, cocinenme, pero no me frian ni me sanconchen.

Sorry por el retraso pero no se pueden porque estoy en un centro de internet publicandole el capitulo.....

y por lo que veo en el reloj llevo 1:07:22 sentada frente a la pc. y lo peor es que voy a pagar por ella, pero todo mis lectoras jajajaja.

y ya no habra mas amenazas ya que Barney me vino a buscar y se llevo el internet ..... pero cuando lo pongan nuevamente en mi casa nada las asalvara jajajajajajajaj

Besos las quiero y mañana les subo la Nota mental de los recuerdos V y el Capitulo 6: Party Spring (Parte II: Reacciones y Productos).