Cap. 9

Han pasado 4 meses desde que ocurrió mi pelea con la sucia, tonta y patética Bella, desde entonces no he vuelto a ver a ningún miembro de la familia Cullen. Mi disgusto con Jacob rebaso los limites y en todo este tiempo no he sabido nada de él, mi hermano de vez en cuando intenta contarme anécdotas de la manada pero lo mando callar en cuanto abre la boca. Sí, he dejado la manada ya no soy parte de los perros guardianes de los Cullen ni cuido la Push, al respecto me siento estupendamente bien, no entiendo muy bien cómo es que funcionan las cosas para mi supongo que como soy la única mujer licántropa existen ciertas diferencias, como no necesitar un alfa al cual seguir, no lo sé solo son conclusiones a las que he llegado en momentos en que no tengo en nada mejor que pensar. En todos estos meses no he entrado en fase y no puedo negarlo que extraño un poco eso de andar corriendo libre por todo el bosque, dormir en el suelo, sentir la tierra y la vegetación en mis patas, pero hasta el momento todo está bien no me he visto en la necesidad de tener que transformarme y por supuesto que mi mamá está muy contenta por esto, ya que cuando no está con el papá de la asquerosa chupasangre yo estoy con ella haciendo todo tipo de cosas, aunque la relación entre las dos no es la mejor hace tiempo que no tenemos problemas.

Bien, en el último mes he continuado con mis planes de irme a Colorado, no me importa si es sola o acompañada el punto es largarme de aquí. En la última semana envié mi solicitud de trabajo a Parque Nacional de las Montañas Rocosas, para realizar labores administrativas, pero tengo fe de que en el futuro pueda aprovechar mis conocimientos sobre todo lo relacionado a la naturaleza y pueda trabajar al aire libre, ya sea con los turistas o algo por el estilo. Aun no recibo respuesta pero no pierdo las esperanzas, sobre donde vivir he encontrado una casa no muy grande a las afueras de la ciudad por lo que si me dan el trabajo en el parque no me quedaría muy lejos, la renta no es muy elevada así que con mis ahorros y un poco de sacrificios espero poder sobrevivir hasta poder empezar a trabajar.

Recuerdo el día que le dije a mi mamá que me quería ir a Colorado, fue el último día que vi a Jacob…

-Estoy harta de todo esto!- Entre a casa gritando como una loca.

-Ahora que paso Leah?- Sue ya ni se notaba sorprendida de que llegara a casa enojada. Ella estaba sentada en el sofá con Seth a un lado.

-Renuncie a la manada!- Grite mientras subía corriendo las escalares , llegue a mi cuarto y cerré la puerta detrás de mí, abrí la puerta del closet y saque una mochila vieja que tenia enterrada entre mi ropa, y comencé a empacar lo primero que veía para irme de la Push.

-¿Cómo que renunciaste? No puedes hacer eso!- Grito Seth afuera de mi cuarto.

-Abre Leah, cálmate y piensa lo que estás haciendo.- Dijo con voz calmada Sue.

Pensar era lo que menos quería hacer, salir de aquí, irme lejos, no dar explicaciones, seguir mi instintos eso era lo único que se me antojaba en ese momento.

-Pues ya lo hice Seth!- Le dije.

La puerta se abrió de un golpe y entro Seth como un loco, me agarro de los hombros y me sacudió como muñeca. - ¿Cómo que renunciaste, que estabas pensando?- Y el seguía hablando y hablando pero la verdad no le preste mucha atención, me zafe y agarre la mochila y me la colgué dispuesta a largarme de una vez por todas. Pero no contaba con que Sue estaba esperándome en la puerta de mi cuarto, con los brazos cruzados y la cara tenía una expresión que nunca en mi vida olvidare, dolor, coraje, frustración, tristeza, fuerza, eran una serie de sentimientos que me transmitía con los que no me esperaba y me dejaron clavada en el suelo, no podía mover los pies, solo la veía de pie frente de mi, y en ese momento comprendí que esta no era la manera de irme, no solucionaría ningún problema y al contrario generaría mas, donde viviría, y lo más importante no podía dejar a Sue así como así , sin darle una explicación clara de mis motivos, no, no podía irme de esta manera.

Días después explique a Seth y a Sue lo que había pasado, todo desde el principio, desde que Jacob yo planeábamos irnos juntos, y la cara de sorpresa de Seth fue la mejor, la oferta de los Cullen, la pelea con Bella, el renunciar a la manada, les conté todo.

Pasaron los días y no había ninguna novedad relacionada al trabajo en Colorado, diario revisaba mi correo electrónico por si me llegaba alguna respuesta positiva o negativa a mi solicitud, pero hasta ahora nada. Ya era rutina el salir a observar el atardecer al bosque, sentarme en un tronco tirado, oler la húmeda vegetación, sentir el aire en mi cabello ahora ya más largo de lo habitual y regresar no muy tarde para la cena a casa.

Y hoy no había ninguna razón para no hacer lo mismo, tome una sudadera de mi cuarto y salí a paso tranquilo de mi casa, camine por el mismo sendero de siempre hasta llegar a una orilla del rio donde estaba el tronco donde siempre me sentaba para pasar el rato, el cielo estaba despejado, la luna se podía ver con claridad y el sol melancólico se despedía de los arboles de la reserva, aun se escuchaban los pájaros cantar, pequeños animales caminando de una lado a otro, las copas de los arboles danzaban al ritmo del viento como diciendo adiós al sol que ya casi no se veía, de un minuto a otro la luz dio paso a la obscuridad de la noche, y la temperatura comenzó lentamente a descender. Pase un buen rato echando piedritas al rio, cantando la letra de alguna canción que de pronto me venía a la mente.

-Leah?- Escuche a mis espaldas esa voz que hace ya meses que no escuchaba. Me gire para poder verlo y contestarle el saludo, pero cuál fue mi sorpresa, el no estaba solo una chica más joven que yo estaba parada al lado suyo, era delgada pero no tanto para parecer que no comía, el cabello negro, largo y liso, con la piel color canela, tenía que aceptar que era bonita, muy bonita.

-Jacob.- Le conteste de manera seca y sin una sonrisa o alguna mueca que le diera a entender que aceptaba su presencia. El dio unos pasos adelante y la chica lo siguió.

-Ella es Margaret va conmigo en la escuela.- Me la presento, ella estiro su brazo para saludarme y yo sin saber que hacer le correspondí aunque seguía con cara de pocos amigos.

-Este… ya me voy.- Fue lo único que pude decir después de unos minutos de silenció incomodo y de miradas desviadas.

No le di ni tiempo de contestar cuando comencé a recorrer el mismo camino que me llevaba a casa. Continúe caminando a paso lento, pensando en lo ocurrido, pero no acerca de Jacob, ese tema no me interesa, lo que mi mente tiene trabajando es otro asunto.
Tengo varios meses sin entrar en fase, ahora que lo pienso varias cosas, pequeños detalles han estado cambiando y no había pensado en ellos. Por ejemplo, usar la misma sudadera diario que vengo al bosque en la noche, ¿que no se supone que mi temperatura es muy elevada que puedo estar sin abrigo aunque este nevando?, ¿Qué paso con el sentido del oído que es súper agudo? Hoy no escuche aproximarse a Jacob ni a Margaret, aparte de no escucharlo mi olfato no se percato de su presencia. Todo eso era lo que me consumía en miles de ideas que cruzaban mi mente, de repente una idea más fuerte que todas las demás surgió dentro de mí.

¿Ya no puedo entrar en fase?, ¿y si estoy perdiendo eso que me hiso la única mujer loba?

Algo en mi sentía por in cumplido aquel deseo albergado en mi desde el primer día que entre en fase, muchas veces quise no volver a saber nada de la licantropía, y hoy que tal vez esté perdiendo eso que me hace poder transfórmame no se como sentirme.