Hola! Disculpen la demora pero se me olvida publicar con tantas cosas que tengo en la cabeza. Como siempre les agradezco por sus comentarios, me animan a seguir con la historia y sin más les dejo un capítulo nuevo. Besos.
DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a S.M.
Stay Alive.
El clima era soleado, el viento corría refrescando el ambiento, haciendo con esto un equilibrio con el sol. Era un día perfecto para recorrer la ciudad, es especial buscando un edificio para las nuevas oficinas de la empresa vinatera de Edward Cullen.
Bella miró su reloj, era hora de encontrar a Edward, tomó su bolso, y salió de la oficina.
-No olvides mandar un auto a la dirección que te di en una hora- le dijo la mujer a su secretaria para después tomar el ascensor, bajó al sótano donde estaba estacionado su auto, pero se llevó una sorpresa al encontrar esperando fuera del ascensor a una persona, que no era precisamente su favorita en el mundo.
-Estaba por ir a buscarte a tu oficina- le dijo Carlisle Cullen.
-No entiendo para qué, nuestro trato se terminó cuando entregó los documentos al FBI- le dijo la mujer tratando de no dejar salir su mal humor que le causaba Carlisle Cullen.
-Solo quiero hablar contigo… por favor- le dijo el rubio con una súplica en los ojos la mujer suspiró y desvió la mirada.
-A veces suelo desayunar en el restaurante que está a tres cuadras hacia el sur en la avenida principal, me gusta la zona al aire libre- le dijo la mujer caminando, cuando paso a un lado de Carlisle este le tapó el paso.
-Gracias- le dijo sinceramente, la rubia se quedó quieta por un momento jamás imagino que el hombre con el que había reñido anteriormente ahora daba signos de simpatía, no sabía lo que sucedía, al igual que el peli cobrizo que miraba a la distancia, era la segunda vez que veía a su padre cerca de Bella sin que esta se retirara rápidamente ¿Qué era de lo que hablaban? No lo sabía, quizá no fuera importante, entró al auto cuando observó que Bella se acercaba a donde la esperaba, cuando esta paso frente al auto mirando el suelo, Edward tuvo que llamarla.
-Lo lamento, no te vi- le dijo la mujer sonriendo mientras entraba al auto.
-¿A dónde iremos?- le dijo el hombre encendiendo el auto.
-Espera- le dijo la mujer configurando el GPS- Listo, solo sigue la dirección.
-Bien, ¿los dueños del edificio te dijeron las condiciones de la venta?- le dijo el hombre internándose al tráfico.
-Quiero que veas el edificio primero- le dijo la mujer revisando sus mensajes de texto.
-Me dijiste que era adecuado para ser el corporativo, no necesito más- le dijo el hombre sin quitar la mirada del camino, la rubia sonrió.
-Bien, las condiciones son buenas, te diré los detalles más adelante- le dijo la mujer apoyando su mano sobre la del hombre, este sonrió al ver el anillo de esmeraldas de la mujer.
El camino fue tranquilo, con la música clásica de fondo y la conversación alrededor de las ideas del peli cobrizo para las campañas publicitarias.
Después de cuarenta minutos de camino Edward se dio cuenta que salían de la ciudad y que se dirigían a un lugar que él conocía perfectamente, al llegar a su destino el peli cobrizo se estacionó frente al edificio viejo, los vidrios brillaban bajo la luz del sol, la entrada la cubría una cortina de hierro.
-Bella, este lugar está abandonado hace años, además que este edificio es mío- le dijo el hombre saliendo del auto.
-Lo sé, me ofende que me hables de esa manera- le dijo la mujer sonriendo y acercándose a la cortina, colocó su dedo en una cerradura escondida bajo un mosaico y la cortina se levantó dejando ver una puerta de cristal, el peli cobrizo no se movió- ¿Vienes?
Edward siguió a la mujer, no esperaba nada más que polvo, ruinas y vejez pero se llevó una sorpresa al ver el lugar totalmente renovado, el cristal por fuera no dejaba ver al interior, pero el lugar estaba totalmente restaurado, los pilares de madera italiana, el piso de mármol, el candelabro, las luces, los elevadores, los muebles importados, todo era tal y como lo recordaba cuando su abuelo estaba con vida.
-Andando- le dijo la mujer mientras mantenía la puerta del elevador abierta, el hombre sin apresurarse entró.
-Debes dejar de intentar revivir a mi abuelo- le dijo el hombre sin mirar a la rubia.
-Es el recuerdo más preciado que tienes ¿Por qué no dejarlo revivir? Además que él tenía un imperio ¿Por qué no resucitarlo?- le dijo Bella sonriendo.
-Te haré un cheque para pagar esto- le dijo el hombre serio.
- ¿Acaso mencione algo de dinero?- le dijo la mujer bajando del ascensor en el último piso y caminando a la oficina principal, el peli cobrizo quedó estático en la entrada de la oficina, sintió un deja vu e incluso pudo ver a su abuelo tras el escritorio leyendo informes de los viñedos.
- Cuando Alice y yo conocimos al abuelo nos resultó extraño, ella tenía tres años y yo nueve, fue en esta oficina precisamente. Carlisle llevaba algunos meses fuera de casa, Esme se hacía cargo totalmente de nosotros, no había niñeras, cocineros, sirvientes… nada, pero ese día recuerdo que algo salió mal, nos presentó al abuelo y nos dejo con él, sin más, ese fue el inicio de la ruptura de esa familia. Era una rutina ver partir al abuelo a las siete de la mañana, Alice y yo nos entreteníamos en cualquier cosa hasta que el abuelo regresaba a las siete de la noche, al principio nos veía con el ceño fruncido pero Alice, como siempre, tenía la facilidad de hablar con cualquier persona y establecer cierta relación y yo sentía cierta curiosidad por aquel hombre del que nunca nos habían hablado nuestros padres, así que el abuelo no tardó en sonreírnos. Esme regresaba primero días alternos, después tres veces por semana, una vez por semana hasta que sus visitas se vieron espaciadas por semanas.
-Detente a pensar lo que pasaron ellos, todo tiene un por qué- le dijo la mujer en un susurro recordando las palabras que le había dicho Carlisle Cullen hacía un tiempo en la fiesta de vinateros, el pelicobrizo volteó a verla.
-También lo creía pero en algún momento deje de ver a Carlisle y a Esme, mi abuelo se convirtió en mi padre hasta que falleció, después mi vida se convirtió en un infierno, pareciera que los que se hacía llamar mis padres estaban ahí para hacerme la vida imposible pero creía que tenían el derecho sobre mí por ser mis progenitores pero después conocí a una pequeña flama en Chicago- le dijo el hombre sonriendo- Ella me enseño que podía hacer lo que deseara con mi vida, que no había límites. Ella marcó un antes y un después en mi vida.
-Pues es interesante, como lo mencionas pareciera que eras un cachorro perdido pero yo te veía más como un león- le dijo la mujer besando la mejilla del hombre el cual veía sumido en sus pensamientos el lugar detrás del escritorio.
La mujer vió que el hombre necesitaba su espacio, sonrió, salió de la oficina y se dirigió al elevador de nuevo, el auto que había pedido la esperaba en la entrada.
-Lléveme a la empresa de CreationE&C por favor- le dijo la rubia al conductor, este asintió y se integraron a la circulación de la carretera.
Al llegar la mujer se dirigió directamente al último piso para encontrarse con la presidenta de la empresa.
-¿Tiene cita?- le preguntó la secretaria a Bella.
-Dígale que Bella Peeter la busca- le dijo la rubia.
-La señora Cullen en este momento no puede atender a personas fuera de cita- la mujer resopló, sacó su celular y marcó el número de Esme Cullen.
-¿Hola?- contestó la mujer de forma escueta.
-Me encuentro fuera de su oficina pero me dicen que no puedo entrar sin cita, tengo un negocio importante que proponerle con respecto a la visita de Robin Wallen para sus corporativos- le dijo la rubia.
-¿El empresario que fundó una compañía de tecnología que se volvió una potencia en meses?
-Sí, si le gusta el diseño interior tendremos un contrato para corporativos en todo el mundo- le dijo Bella, cuando terminó de hablar, Esme Cullen abrió la puerta de la oficina.
-Adelante- le dijo la mujer de cabello caramelos mientras Bella guardaba su celular- Toma asiento donde gustes- le dijo la mujer mientras tomaba asiento tras un escritorio de ébano.
-¿Está interesada en lo que le mencione?- le preguntó Bella.
-¿Por qué esta empresa?
-El señor Wallen quiere el trabajo completo, mi arquitectura está aprobada para más de 15 corporativos pero el solo aceptará el trabajo si decora uno de sus dos decoradores predilectos, los cuales no me dijo quiénes eran, tenía en mente al sr. Armand Lech pero sufrió un accidente así que la segunda persona que tengo en mente es usted.
-¿La segunda opción? No sé si sentirme halagada por el trabajo u ofendida por ser la segunda- le dijo Esme Culle mientras una de sus comisuras de sus labios se levantaba en una sonrisa- ¿Cuánto tiempo tenemos para tener listo esto?
- Setenta y dos horas el primer trabajo- le dijo la mujer seria.
-¿Cuál es el trato de ganancia?
-Le ofrezco el 30% del total.
-Bien, será divertido, comencemos mañana, la espero aquí a las ocho de la mañana- le dijo Esme levantándose de su asiento.
-Le mandaré el contrato hoy por la tarde- le dijo Bella ofreciéndole la mano a la señora Cullen la cual estrechó con fuerza la mano de la joven.
Al salir del lugar la rubia suspiró, había salido mejor de lo que pensaba, ella esperaba una Esme recelosa pero la mujer era profesional, eso al parecer iba por buen camino.
La tarde paso de manera rápida, como últimamente sucedía por la cantidad de trabajo que tenía que hacer Bella, cuando dieron las siete la secretaria pidió permiso para retirarse y quince minutos después Bella salió de igual forma del lugar para dirigirse a un restaurante a algunas calles.
-¡Bella! ¡Aquí!- le gritó la pelinegra en cuanto la rubia entró al lugar.
-Hola Alice, hola Rosalie- saludó a las dos mujeres
-Tiempo sin verte- le contestó Rosalie mientras sonreía.
-Me alegra que estés aquí- le dijo Alice sonriendo- Te mande el vestido a tu departamento ¿Lo has visto?
-No, no he ido a mi departamento, ha sido un día difícil- le dijo la mujer sonriendo.
-Ni que lo digas, las audiencias son la muerte, el litigar me está matando- le dijo Rosalie refiriéndose a lo que implicaba su trabajo como abogado.
-¿Qué estará retrasando a los chicos?- preguntó Alice impaciente.
-¿Chicos? No me dijiste que los hermanos Swan vendrían- le dijo Bella molesta.
-¿Qué más da que seamos más? Será más divertido- le dijo Alice sonriendo.
-Ellos y yo discutimos, nuestra relación no es la mejor en este momento - le dijo Bella- Será mejor que me marche.
-¡No te atrevas! Emmett es como un niño si su discusión fue por una apuesta yo creo que ya lo olvidó y Jasper no creo que tenga problema- le dijo Alice con una mirada amenazadora cuando comenzó a sonar su teléfono- No te atrevas a irte o te juro que iré a tu departamento y te molestaré toda la noche.
-Está bien- le dio Bella de malas, Alice se levantó a contestar la llamada, pasaron un par de minutos, la pelinegra aún no regresaba y llegaron los hermanos Swan.
-Vaya no nos dijeron que seríamos más, los números impares no me gustan- dijo Emmett mirando de forma asesina a Bella.
-Vaya, sabes qué es un número impar- le dijo Bella sonriendo.
-No seas tonto y toma asiento Emmett Swan- le dijo Rosalie, a lo que el hombre de mala gana se sentó.
-Buenas noches Bella- le saludó Jasper.
-Hola- le contestó la mujer sonriendo, empezó a sonar el celular de Rosalie.
-Esperen un momento- dijo la rubia levantándose.
-No esperaba que estuvieras aquí Peeters- le dijo el pelinegro cruzándose de brazos.
-Ni yo que estuvieras tú así que cierra la boca y compórtate o no dudaré en ponerte en tu lugar- le dijo la mujer a lo que Jasper sonrió, observó a Bella, encontró a la castaña a la que le tiró el café tiempo atrás, al parecer cuando dijo que quería cambiar lo decía en serio, así que por la sospecha de que era su hermana y por su forma sincera de ser, confiaría de nuevo en ella.
-Me sorprendió verte en Napa- le dijo Jasper a Bella.
-Estaba tomándome un descanso- le dijo la mujer.
-Que yo sepa por esa zona no hay hoteles- le dijo el hombre inclinándose hacia la mujer.
-No le digas nada a Alice, por favor- dijo la mujer mordiendo su labio inferior.
-Es nuestro secreto pero te pediré algo a cambio- le dijo el rubio sonriendo.
-Yo le diré que sigues viendo a su hermano- le dijo Emmett riendo con suficiencia.
-Le dices algo y cubrirás por dos semanas mi parte de trabajo de la empresa- le dijo Jasper a lo que Emmett hizo una mueca de disgusto.
-¿Por qué te pones de su lado? Es ella quién nos traicionó- le dijo el peli negro.
-¿Te refieres a cuando te di la primera paliza?- le dijo la mujer sonriendo.
-Hiciste trampa- le dijo el peli negro subiendo un poco la voz.
-¡Basta Emmett! Nosotros íbamos a entregarla a cambio de nuestra hermana, en sí ella nos salvó, viste los periódicos y los que nos dijeron los socios en Italia y Francia, nos iban a matar- le reprendió Jasper.
-Si te atrapa Aro ¿Qué te sucedería?- preguntó Emmett con malicia.
-Si llegara a atraparme me mataría- dijo la mujer con simpleza lo cual hizo dudar a Emmett si sería cierto o no- Pero creo que ese no es el tema, lo que te molesta es que te vencí, en realidad siempre.
-No es verdad ¡Hagamos un reto! Quién beba más cerveza esta noche invitara la comida por una semana ¿Entras?- le preguntó Emmett con una sonrisa de seguridad.
-A veces me siento mal de aceptar ya que para mí es una victoria segura.
-Ya veremos ¡Tráigame dos tarros de cerveza!- le dijo el peli cobrizo a un mesero cercano.
-Vaya veo que comienza el buen ambiente- dijo Rosalie sentándose a la derecha de Emmett y Alice a la izquierda de Jasper.
-Sí, hicieron una apuesta- dijo Jasper sonriendo.
Una hora y media después las tres mujeres y los dos hombres esperaban sus autos en la entrada del restaurante.
-¿Segura que puedes manejar Bella?- preguntó Rosalie.
-Claro, estoy perfectamente- dijo la mujer y, en realidad, se veía bien así que nadie insistió al contrario de Emmett que se encontraba durmiendo en la banca a un lado de la entrada del restaurante.
-Cuando despierte díganle que gané- dijo la mujer entrando a su auto y alejándose, no tardó más de quince minutos en llegar a su departamento, se quitó los zapatos, los tomó y caminó al ventanal de la sala que daba al balcón, miró la ciudad, Edward no le había llamado, ni un mensaje, ¿Se habría enojado? ¿Lo había perturbado? ¿Había hecho mal? Suspiró paso su mano por su cabello y decidió no seguir pensando en eso, él se comunicaría con ella cuando estuviera listo.
