Algunos de los personajes NO me pertenecen.
Lemmon – SNS- Yaoi
Quiero pedir una disculpa por la tardanza. Como compensación 17 páginas y mucho amor y persecución.
También, saludar a mi consoladora hermana. Y, a mi hermosa cuñada, por ser ambas tan buenas y pacientes. Gatito, gracias por la transcripción, Mon Cher. Isra, aun siempre te recuerdo, y no, no dejo de amarte.
Canción de inspiración: -Hysteria- de - Muse-
"Mientras me estremezco, tu razón se filtra como desperdicios en el desagüe. Mi pasión te enciende como velas coloradas y, las llamas, son mi devoción por ti, con esas feroces formas de lágrimas legítimas… infernalmente cálidas, infernalmente deseadas, Completamente atraídas bajo el firmamento de tus ojos pardos…Malditamente amadas bajo mis manos oscuras, intensamente recibidas bajo tus pestañas rojizas, protectoras de salvajes tormentos, mis viejos amores…" –D/B-
…
La camarera nos trajo lo que habíamos pedido: para Sasuke un guisado de cerdo con pimientos verdes, con una capa de salsa de cilantro encima y dos tortas de maíz dobladas, y para mi una mega hamburguesa de doble carne y porción extra de queso chedar. De las cosas que podía alcanzar un pecador sin necesidad de arrepentirse, aquella era la que mas se parecía al paraíso. Claro, luego del sexo con Sasuke, ese era el paraíso hecho mundo.
— ¿Tocas el piano? —me preguntó mientras comíamos. Aun su voz me causa sobre salto, pero lo disimule muy bien.
— Así es, siempre me ha gustado. Incluso domino varios instrumentos.
— Bien. Bueno, creo que ya sabes a que dedicarte cuando dejes por un tiempo lo detectivesco.
— No estoy muy seguro. Es algo que realmente me gusta, y si lo pongo como medio para subsistir, dejara de gustarme, me aburriré, tal cual pasa con esta profesión.
— Y si… ¿alternas ambas?
— Seria buena idea. Pero aun si, debo analizarlo. ¿Y tú que harás si dejas el oficio?
— No lo se. Soy bueno con la pintura—dijo y lanzo una pequeña carcajada— creo que no haría nada extremo, solo conocer ciertos sitios que deseo visitar. Descansar.
— Entiendo, en tu lugar yo haría lo mismo.
— Lo dudo—y tenía razón. Termínanos de limpiar prácticamente nuestros platos, pero no volvimos al tema. A veces me resultaba difícil saber en que estaba pensando. Y me era más difícil enfocar mi atención en otra cosa que no fueran sus finos labios curvados en una cínica sonrisa, ladrones de pensamientos coherentes y sutiles jadeos.
Capitulo X
[VAMPIRO]
I
De regreso a casa le pedí a mi querido y agudo guardaespaldas que me dejara caminar a solas por la playa. Aceptó dudoso y con la seria manifestación de que estaría cerca para cualquier eventualidad.
Yo mismo no entendía muy bien del todo a que se debía tanto misterio, ni tanto ánimo de permanecer sin ese nacarado ser a mi lado.
Solo tenia ganas de organizar mis pensamientos, y con Sasuke siempre junto a mi es sumamente difícil concentrarse. En mi mente solo titilaba la idea de terminar de cerrar un capitulo de mi vida, para motivarme a abrirme a algún otro.
Fue en ese momento en que supe cual era mi miedo con respecto a Sasuke, y por que, en un principio, me tomó tanto orgullo aceptar ese sentimiento. Ciertamente tenía miedo de herirlo con estúpidas inseguridades - motivo de mis últimas rupturas-, pero más temía a esa remota posibilidad de ser feliz. Suena ilógico, y por lo tanto va perfectamente conmigo y mi vaga idea de la vida.
Era sumamente relajante dejar trabajar al tiempo y a la arena en una misma causa. Necesitaba de mi amiga el mar para calmar aquellas ansias imaginarias.
El viento soez y soflamado me incitaba a sumergirme en recuerdos amenos. Ese mar admirable y valiente me llevaba a desafiarlo, bañándome en sus causas. Era un atardecer digno de presenciar. Uno de esos momentos fugaces que debó guardar y recordar, en esta y todas mis vidas.
Regresé hacia Sasuke trotando un poco, repotenciado y con una estúpida sonrisa, como si me la hubieran fijado con pegamento. Aun sentía gran molestia en los costados de mi tórax, y de igual manera, se podían ver esas manchas verdosas en la frente y a un lado del estomago.
El tiempo estaba bastante fresco y animoso, eso me permitió olvidarme de la molestia picosa que a veces era mi cabello cuando roza el cuello. Bastante largo, en realidad.
Al llegar a su encuentro lo tomé de la cintura y besé sin contemplación. Deseaba hacer eso desde la última vez que lo tuve cerca, anhelé besarlo apenas me separé de sus labios. Muy tentador como para pasarlo por alto.
Al separarnos, me alegré que nos entendiéramos tan bien. No hicieron falta muchas palabras para que él supiera que todo marchaba bien. Aunque tengo la ligera aspereza de que nos estamos relajando un poco en cuanto a ese sujeto. Debíamos idear algún tipo de plan. Aun me sentía vigilado.
II
Salimos hacia la discoteca a eso de las diez de la noche. Yo estaba tentado a ir un poco más tarde, pero la imagen de un Kakashi haciendo una escena dramática me hizo pensarlo dos veces. Sasuke se había aseado y acicalado perfectamente para la ocasión. Un pantalón negro ajustado, una chaqueta de cuero y una camisa de seda gris hacían un conjunto que le pararía el corazón a cualquiera.
Ahora si, estaba pensándome eso de llegar temprano al sitio. Mejor aun, de asistir.
Lo detallé, tomándome mi tiempo, y descubrí que debajo de la chaqueta llevaba un chaleco Kevlar, capaz de detener un proyectil de calibre 0,357 Magnum a diez metros de distancia. Además, me había excitado verle ceñirse la pistolera, pasando su húmeda lengua por los labios, robando mi atención por segundos y colocarse detrás de la cadera derecha la funda donde guardaba su 0,45.
Yo había arreglado temprano con Iruka un buen traje de cortes sencillos debido a que abriría la gala, así que después de salir de la bahía pasamos por la residencia Hatake-Umino a por mi ropa.
Con esta camisa naranja no podré ponerme el babero gigante
Había dicho yo, apenas tuve en mis manos el conjunto. No me respondió. Y el que calla, otorga.
La Davis la había guardado en un bolsillo interior de la chaqueta que cargaba. Vestir de blanco, ciertamente, te devuelve algo de la serenidad perdida.
Fuimos caminando al aparcadero sin rodeos y apenas hablamos. A pesar de que me había asegurado que Mark Messenger no daría señales de vida durante un par de días, Sasuke parecía tener los nervios en tensión y eso repercutía en mi estomago. Se le notaba concentrado, vigilante y dispuesto a entrar en acción en cualquier momento. Hundió, meditabundo, el encendedor empotrado en la consola del auto y se llevó la mano al bolsillo al que yo denomine como el del tabaco.
— Mierda— dijo. Cabeceo, irritado consigo mismo. Dobló una esquina y redujo la velocidad. Eso si me preocupó. —En situaciones así envidio a los que trabajan para el Estado. Tú deberías estar protegido por un pelotón de agentes. La administración cuenta con recursos ilimitados, tiene acceso a los archivos de seguridad y autoridad legal para dar patadas a las puertas…
No supe que decir, así que mejor guardé silencio.
Nos detuvimos en la amplia calzada de ladrillos que se extendía delante de la discoteca Vampire Jazz, y tal como Kakashi había dicho, todo estaba adornado con ese toque de la época del gran Louis Armstrong.
La vez anterior, cuando Sasuke habló con el gerente del lugar, habíamos llegado al antro por el centro comercial. Pero la discoteca contaba con entrada independiente, sin lugar a dudas. El césped, de un verde profundo, se había cortado casi a ras del suelo y estaba bordeado de balsaminas rosáceas y blancas y matas de ceragallos de un casi azul fosforescente, de donde salían todo tipo de luces e imágenes. Al otro lado de la avenida, las olas golpeaban contra el dique, inundando el aire con el perfume salobre del belicoso pacifico.
Como de costumbre, Sasuke me tomó por el codo y me condujo hacia la discoteca manteniéndose unos centímetros por delante de mí mientras avanzábamos. La entrada estaba abarrotada de gente. Al igual que él, escrutaba con ojos rápidos la cara de las personas que teníamos mas cerca. Su actitud denotaba concentración y vigilancia cuando entramos en el gran recibidor oscuro, flanqueado por dos enormes mesas bar, de mármol rosado de importación, enormes televisores LCD que transmitían conciertos de antiguos músicos clásicos de Jazz. Todo adentro era un espectáculo revestido de las primeras décadas del siglo, y aunque yo había ido a ese lugar muchas veces, me resultaba completamente irreconocible.
Me pareció extraño no ver a Sakura por ningún lado, ni siquiera en la entrada, pero lo pensé mejor, lo mas seguro es que llegara junto al teniente Dolan, y que la viéramos mas tarde. Extrañé perder mis casillas junto a Sai; pero todo tiene un lado bueno, el tequila duraría hoy mucho más que antes, Gaara no estaba para devorárselo, literalmente.
Sasuke quería volver a hablar con el gerente, pero al parecer no se encontraba, por lo que habló con el jefe de seguridad del local nocturno.
El sujeto se presentó minutos mas tarde. Sebastián Abooth. Tendría treinta y tanto años, alto, pelirojo, apuesto y con buen porte. Y con su mirada experimentada, el Rolex en la muñeca, el traje hecho a medida y las uñas arregladas, parecía un ejecutivo de alta alcurnia. Era uno de esos sujetos a los que nunca a hay que llamar Sebas o Hey, tu.
Nos condujo a una terraza privada donde tres grandes sillones de orejas vegetaban a la sombra de una higuera del caucho de tres metros de altura.
Sasuke había hecho fotocopias de la circular donde aparecía la cara de Mark Messenger.
— Este es el individuo que nos preocupa, me gustaría que repartiera algunos entre el personal de vigilancia que custodiara el local esta noche.
Abooth miró por encima de las fotocopias y se las devolvió a Sasuke. Tenia los ojos avellanas brillantes y miraba mucho a los de los demás.
— Quisiera recordarle, señor Uchiha, que no estamos preparados para adoptar medidas especiales con las que proteger a un ciudadano particular, por mucho que esa persona haya trabajado con nosotros en repetidas oportunidades. Colaboramos con el servicio secreto o el servicio anti estupefacientes cuando las circunstancias lo exigen, pero la discoteca no puede responsabilizarse en el caso de que ocurra una desgracia. Pondré al tanto al personal de seguridad, pero no puedo prometer nada más.
Mi traducción: váyanse con su problema a otro sitio.
Sasuke sonrió.
— Lo comprendo —dijo con aparente amabilidad —Por nuestra parte se trata únicamente de precaución. No esta previsto que suceda nada, pero la prudencia nos exige tomar ciertas medidas elementales para que no haya ninguna sorpresa.
—Desde luego— dijo Abooth.
Sasuke era cortesía pura, estaba tranquilo, incluso se mostraba casi indiferente. En mi opinión, saltaba a la vista que necesitaba a aquel hombre.
La cara de Abooth delataba confusión. Tenía el aspecto de fumar con boquilla y encenderse los cigarrillos con un pequeño encendedor de oro macizo. Demasiado refinado para mis mestizos ojos.
— No se que mas puedo hacer. Si quiere, puedo poner a su disposición a un miembro de mi equipo de seguridad.
— Se lo agradezco, pero no creo que sea necesario.Por indicación nuestra, Hatake Kakashi se esta haciendo cargo del paso de las personas con su respectivas invitaciones. Y, además los asistentes son personas íntimas.
Sasuke miró nuevamente al hombre y le tendió la mano en un saludo Cortez.
—Celebro haberles podido ser útil. Lamento no poder hacer más por ti, Naruto. — Dijo el hombre.
Recorrimos el pasillo alfombrado que se abría a la derecha. Sasuke miraba atrás de vez en cuanto sin dejar de conducirme con la irritante mano en el codo. Así, si ocurría algo imprevisto, podía controlar la situación inmediatamente.
— Ese sujeto me parece impertinente y patético— me dijo de repente, sobresaltándome un poco, creo que era la primera palabra que escuchaba dirigida a mi desde que llegamos a la discoteca. Lastimosamente, yo no quería que me hablara en ese momento. Por mi, podía quedarse con su estúpidos silencios y gruñidos.
— Veló de esta manera: a él le debe resultar más patético que un detective cuide a otro detective como una maldita niñera— le dije con mi voz más acida. Es bien sabido mi mal humor antes de una presentación.
III
Lo cierto es que podría haberme esperado casi cualquier otra cosa, desde una palabrota, hasta una patada en mis partes nobles. Lejos, muy lejos de eso.
Puede que mi peor humor sea afrodisiaco para cierto Uchiha, que me arrastró a un lugar oscuro en un dos por tres y besuqueo como le dio la indignante gana.
— Me pone tu mala leche— Me dijo en un susurro, obteniendo como resultado una erección instantánea; tomó de nuevo mis labios expectantes. Sus manos recorriendo mi pecho por debajo de la chaqueta, mis dedos haciendo arquear un poco su espalda, sus piernas dentro de mis piernas, mi sudor cerca del suyo, rayos. Desearía poder teletransportarnos a una habitación con cama TRIPLE KING.
Una tos poco ingenua se escucho a espaldas de Sasuke. Yo no podía ver quien era, pues el Uchiha me impedía la visión con su cuerpo pegado sugestivamente al mío…
— Maldición— gruñí cuando el indeseado individuo volvió a toser.
— ¡No maldigas, jovencito!—Iruka cerró un momento los ojos para recuperar la compostura.
— Lo siento, sensei— dije con voz aburrida y apesadumbrada. Y vi como una vena crecía en su morena frente.
— Todo comenzará en unos minutos. — Nos dijo mientras veía nuestra ropa un poco desarreglada y se sonrojaba situando la mirada en otro sitio. — Naruto tendrás que acompañarme, y tú Sasuke, te puedes mantener cerca, pero no puedo permitir que entres al escenario— sonrió al ver la cara de frustración del Uchiha. — Tranquilo— le puso una mano en el hombro — Todo estará bien, no creo que haya por que preocuparse.
Sasuke sonrió para si debido al gesto, pero su miraba inflexible me mostró que no quiso comprometerse a despreocuparse.
Solo nos dispusimos a acomodar y alisar lo desarreglado y arrugado y a tratar de hacer aun lado esas ansias incontenibles de tenernos donde sea y cuando sea. Por que lastimosamente existían reglas sociales de comportamiento. Estúpidos sociólogos.
Recorrimos un angosto pasillo lúgubre alfombrado que se abría frente a nosotros. Dicho pasillo, hace un rato, cuando estaba siego por el frenesí de ser arrastrado y secuestrado por este Adonis bastardo, me pareció corto y excitante, ahora solo era interminable y terrorífico. Gajes de la pasión, supongo.
Iruka nos hizo avanzar hacia el gran salón de la discoteca. Esta contaba con tres ambientes, en donde, mas tarde, la gente se contonearía en sus diferentes ritmos. Lo que diferenciaba este local de los muchos otros era la plaza central con mesas y sillas, donde siempre había música Jazz, blues y sus contemporáneas.
En el centro de la gran plaza central destacaba un gran punto negro, ese agujero era el secreto de la velada. Es verdad, yo le había dado la idea inicial hace mucho tiempo a Kakashi, pero jamás pensé que él tomará mis palabras muy en serio. Ciertamente. Nada es lo que parece.
Sasuke parecía un poco sorprendido de Kakashi; jamás pensó que tuviera es lado servicial poco irritante debido a su jocosa personalidad, y menos mal no tuve que explicarle que, a veces, la vida de un detective local, no era muy remunerada. En numerosas ocasiones yo mismo fui obligado a participar como músico. Mas aun, cuando mi casa voló por lo aires.
Iruka nos mencionó que casi todos los invitados ya habían llegado y se encontraban en el recibidor dirigiéndose hacia el centro de la discoteca; después de cierta hora no se le permitiría entrar a nadie en el recinto, como medida de seguridad. Y, la salida de emergencia se mantendría abierta, por cualquier eventualidad.
IV
Yo me había despedido de Sasuke con un simple ademan de gestos raros, la verdad es que quería coserle un beso en esos labios cínicos, pero debía comportarme. Por que uno no era suficiente. Nunca.
Seguí a Iruka, quien me hablaba sumamente entretenido de los otros chicos de la banda que me acompañarían en la segunda fase de la melodía, pues, la primera no necesitaba de muchos instrumentos.
Los salude a todos. Ino estaba divina, con su largo y estilizado vestido color ostra y su rubio cabello llegándole a las caderas, ella además de cantar, se hacia con el bajo... Kiba y Shikamaru, lucían exactamente el mismo traje que yo, lo que nos diferenciaba y nos daba personalidad era la guardacamisa que llevábamos. Kiba quien tocaba el saxofón, con una camisa verde manzana, y Shikamaru, quien se encargaba de la batería, de color azul cielo.
Aquel pedazo de madera blanca con cortes finos Ingleses resaltaba notoriamente dentro de toda esa oscura plataforma de roble macizo. Cierto, que todos los instrumentos eran de un hermoso color nube en una tarde cálida, pero realmente declino por la belleza y tenacidad del piano, logra cautivarme. Siempre, al sentarme en el taburete, es como soñar despierto; Moldeando mi alma con las notas musicales, nivelando ese faltante; una total entrega.
Shikamuru me despertó de mi ensoñación con una palmada inesperada en el hombro, yo solo atine a sonreír, no era raro para ellos despertarme de mis extraños letargos mientras observaba algo de mi interés.
— Iruka lleva gritándote que le pongas atención por mas de cinco minutos— me dice el Nara — Empezaba a darme dolor de cabeza.
— Lo siento.
— En fin. Naruto tu harás la introducción, tendrás diez minutos para interpretar lo que quieras de Louis Armstrong. Aquí tienes — y me entregó una hoja con algunas canciones y escalas, que menos mal me sabía yo de memoria. — Y después, chicos, entrara Ino para la voz central y la seguirán a ella.
— Ese fue el trato— dije sin creerlo, Kakashi jamás cumplía verdaderamente con algo a menos que pensara utilizarlo en su favor mas adelante. Obviamente.
— Lo se — me dijo Iruka, algo apenado.
— Bien, empezaremos con algo suave pero animado ¿Qué les parece Unforgettable? — Les dije recompuesto de la sorpresa, revisando la lista— Me agrada Georgia on mi mind, luego podemos seguir con Blueberry Hill…
— Perfecto, no toca ningún tema que he trabajado, por que he preparado un remix para cuando nos abandones, jum— me dijo Ino, haciendo pucheros.
— Kakashi nos previno— Soltó Kiba algo indignado.
— Lo siento, chicos. No es un buen momento— Ino empezó el interrogatorio pertinente. Miré a Shikamaru buscando ayuda, él más que nadie, por ser compañero detectivesco, me entendía. Vi que asintió y trató de culminar la conversación de tal manera que yo no diera más detalles de los que no quería dar…
Iruka nos condujo a nuestros lugares. Menos mal no sufría de claustrofobia. Todo estaba rematadamente oscuro. Nos colocamos frente a nuestros instrumentos; yo me senté en mi silla de pianista, agradecido.
Al contrario de lo que pensaba, al posarnos todos sobre la plataforma con forma de O gigante, esta no se retorció o dobló. Las indicaciones casi histéricas de Iruka fueron: ¡No salir por nada del mundo del círculo mientras este ascendía! Palabras textuales.
Nos elevaríamos al cielo y daríamos comienzo a la velada. Ya la gente, de seguro, estaría concentrada sobre cada una de las sillas dispuestas.
No perdimos más tiempo, yo arreglé mi desastroso cabello con los dedos, movido por la ansiedad. Miré a los chicos, y estos me devolvieron una ligera sonrisa en conjunto con un asentimiento.
Yo, me sentía sumamente nervioso. No por la presentación, sino, por como estaba mi vida. No suena nada lógico. Yo, perseguido por un psicópata enfermo, dando un espectáculo de lujo para mi ex pareja. Aun podría imaginar que ese sujeto rubio entraría por la puerta de emergencia y nos herviría a todos con una ametralladora de última generación de esas que hasta te lavan la ropa y te cuentan un cuento antes de dormir. Eso es poco descabellado. Lo menos que quería era herir a alguien inocente por culpa de mis vanidades.
Mientras nos elevábamos imaginé que éramos unos excursionistas saliendo de las entrañas de la tierra. O, unos agentes secretos que lograron sobrevivir a la misión de sus vidas. No se que pensaran las personas de allá arriba, pero a mi, esto me parece la mega fiesta de promoción.
Cuando quedamos al mismo nivel del suelo de la plaza central, y las luces nos dieron de lleno en la cara, lo primero que percibí fue la profundidad de las emociones de Sasuke. Desconcierto, ansiedad, admiración y ardor. Todo exactamente en ese orden. Y, yo no cabía en felicidad. Salía de mí como del sol se alejaban sus rayos.
Los aplausos no se hicieron esperar. Esta base movible de ingeniería rural tendría la discoteca a rebosar por los próximos meses.
Felicite a Jew por su nuevo empleo y agradecí la presencia de todos, no sin antes dirigirle una mirada cargada y diferencial a mi cuidador sensual.
Comencé con mis lentos movimientos de preparación, la pasión rítmica vendría después, en pleno apogeo. En la cúspide del arte. Las escalas me encontraban en el laberinto de sentimientos que pasaban fugaces por mi pecho. Esas letras merecían toda la sintonización e intensidad que hubiera. Si lo que buscaba no lo encontraba dentro de mí, la sinfonía se estiraba al ambiente y las absorbía. Algo hermoso, y macabro, sin dudas.
V
Cuando uno disfruta de lo que hace, el tiempo pasa sumamente rápido, sin misericordia; y poco me parecieron esos minutos en el escenario, en donde creí, por segundos, que podría dominar al mundo o construir una maquina del tiempo si me lo planteaba seriamente. Que podría amar sin límites y meter un tenedor en un microondas sin que este explotara.
Me vengaría de Kakashi por dejar que escogiera mi tiempo en el escenario.
Respiré profundo un par de veces para animarme a admirar a las personas de mí alrededor. Un excelente ambiente, sin dudas.
Al llegar a la mesa que nos asignaron, noté a Sakura y a Dolan sentados charlando con Sasuke, o mejor dicho, charlándole a Sasuke. Que bastardo tan antisocial me gastaba.
Suspiré un par de veces y traté de poner atención a la conversación del trió. Casi ajeno a la mirada chispeante de mi guardaespaldas.
Dolan se levanto y nos dimos la mano.
— ¡Has estado genial, Naruto! — me habló mi amiga peli rosa.
— Y tú estas muy hermosa, Sakura-chan— le dije entrecerrando los ojos con marcada malicia mientras me aceraba a ella con la intención de decirle algo privado — Si te lo piensas tirar esta noche, no tragues como siempre. — le dije mientras cabeceaba a la comida que había en la mesa y luego al teniente Dolan.
Tuve que huir por la izquierda ante la derecha que me envió.
Me encontré frente a frente con Jew. Lo abracé y felicité nuevamente, olvidando la incomodidad. Y a pesar de que aun habían personas en las sillas, me pareció una fila interminable la gente que quería acercarse a mí para agradecerme abrir la escena y un montón de cosas que no terminaba de comprender, realmente deseaba alejarme del gentío. Les indique a todos, con mi mejor sonrisa, que la velaba continuaba y que esperaba que siguieran disfrutando de la fiesta.
Sasuke se acercó a mi costado derecho sigilosamente, moviéndose como el mismo viento, pero más distinguido, deseable y apremiante. Nos dirigimos a la barra bar, en donde estaban Kakashi e Iruka.
Sasuke se encargó de servirnos la primera ronda. Su vaso contenía jugo de limón, el mío un vodka y los tortolos solo un par de cervezas. Esta noche merecía un brindis. A juzgar por la inmovilidad de los hombros de Sasuke, él estaba mas tranquilo que yo.
Yo estaba algo hipnotizado por la voz de Ino, realmente melodiosa, y la presencia imponente de Sasuke, cuando percibí algo por el rabillo del ojo y me volví.
Era el niño. Al principio lo miré sin comprender, como si se tratara de una alucinación. Entonces me venció el pánico.
La única vez que lo había visto con claridad había sido en el área de descanso de la carretera cuando yo me dirigía al desierto de Mojave. Mark Messenger se encontraba echado en un banco, fingiendo dormir con una revista sobre la cara, mientras Eric, de rodillas en el suelo, jugaba con camiones de juguete, emitiendo ruidos bucales, reproduciendo con onomatopeyas los crujidos y chasquidos del cambio de marchas. Había vuelto a verlo de noche, a través de las ventanas de la camioneta que me había embestido y casi hecho puré. Sus risas habían resonado en la oscuridad como un repique maligno que me había recordado el inframundo de elfos y hadas.
Para tener cinco años era muy pequeño. La luz del pasillo brillaba en su pelo rubio y largo. Tenia los ojos clavados en mi y en sus labios bailoteaba una sonrisa. Se volvió para mirar a una persona que estaba en el pasillo y a quien yo no alcanzaba a ver. Obedecía instrucciones, igual que un niño que interpreta un papel totalmente nuevo para él en una obra de teatro escolar. Me di cuenta de que preguntaba: ¿Qué?.
No quise esperar para saber lo que le indicaba el sujeto en cuestión.
Me incorpore y a punto estuvo de tirar la silla cuando lo hice. Rayos, debía controlarme, no armar escándalo, no pretendía dañar la festividad si solo me querían a mi. Sasuke, Kakashi e Iruka se volvieron pronto hacia donde yo estaba y trataron de seguir con sus ojos mi mirada atónita, pero cuando todos vieron ya no había nadie allí. Rodee la silla de Iruka y tomé a Sasuke del brazo y lo arrastre, prácticamente, hacia el pasillo.
— El niño— le murmure.
En un suspiro desenfundó la pistola, me tomó del brazo y me situó a sus espaldas mientras avanzábamos hacia la puerta. Yo me removí y me coloque a su lado; tomé la Davis del interior de mi chaqueta, no iba a permitir que lo hirieran, o alguno de los invitados. Ino se dio cuenta de que pasaba algo y se interrumpió en mitad de una hermosa frase, mirándonos con asombro. Los muchachos no detuvieron la melodía, y Shikamaru se acerco a la rubia y le dijo algo al oído, de seguro, para calmarla. Y se escucho de nuevo su voz. Una mujer soltó un gritito al vernos con las armas pero Iruka se encargo de ella, mientras que Kakashi nos hacia señas de que se dirigiría a verificar la entrada. Sasuke gruño salvajemente cuando me deshice de su protección, pero me indicó que esperara mientras él revisaba los alrededores. Pegó la espalda a la pared y asomó la cabeza, mirando a la izquierda y a la derecha y retrocedió.
— Vamos— dijo.
Me empujó con la mano el brazo y anduvimos aprisa por el pasillo de la izquierda. Nuestros pasos resonaban en las baldosas del suelo. Creí, por su mirada inflexible, que me encerraría en algún sitio mientras él revisaba los alrededores, yo no lo iba a permitir, pero también se que no perdía ninguna oportunidad de molestarme e irritarme. Me condujo hacia la salida que se abría en el extremo del pasillo. Nos detuvimos con brusquedad en la puerta y comprobó que no había nadie en la zona. El viento de la noche nos calló como un balde de agua helada, luego de estar en la caldeada discoteca. Evitamos la luz y al doblar la esquina, camino al estacionamiento, buscamos la protección de los arbustos.
— ¿Estas seguro de que era el? — me preguntó Sasuke en voz baja.
— Por supuesto que si.
Nos encontrábamos en un sendero mal iluminado que bordeaba uno de los patios interiores. Los grillos cantaban y percibí el olor ligeramente fétido de un depósito de basura del centro comercial. Oímos voces adelante. Nos acuclillamos tras otros arbustos que crecían pegados al edificio. Yo empuñaba la Davis. El único indicio de la tensión que dominaba a Sasuke era la fuerza con que me clavaba los dedos en la carne del brazo derecho. Pasaron dos mujeres; las había visto antes, en el grupos de las chicas del servicio de seguridad del local, de seguro había terminado su turno e iban a sus casas.
— Lo que me faltaba un tipo con una identificación falsa— decía una. Yo di un respingo.
— Olvídalo, de seguro era algún mafioso con ganas de mover los pies un rato— dijo la otra y las voces se perdieron cuando ambas doblaron la esquina y entraron en el paisaje abovedado que teníamos a la izquierda.
Sasuke volvió al sendero sin soltarme.
— Vamos a ir a inspeccionar el lugar en donde deje mi auto— dijo— no sea que el tipo este allí esperándonos.
La zona estaba bien iluminada. Las ventanas de los autos del ala izquierda proyectaban rectángulos de luz amarilla sobre el césped, cortados a intervalos regulares por las palmeras. A la derecha, sobre el telón de fondo de la oscuridad salió un vehículo del estacionamiento y abandono el camino de entrada para girar a la derecha, barriendo con los faros los erguidos contrafuertes del dique. El océano que se extendía al otro lado era una inmensa masa batiente, miniada por el claro de luna.
Desde donde estábamos veíamos perfectamente la parte trasera del Porsche rojo de Sasuke. Estacionado junto a la línea de arbustos que bordeaba el camino circular cerca de la entrada de la discoteca.
De repente estuve a punto de soltar una carcajada cuando vi el rostro de mi orgulloso guardaespaldas. Llevaba unos diminutos lentes oscuros, a través de los cuales veía en todas direcciones. Y aunque hice un gran esfuerzo de mantenerme en silencio, sin dejar escapar alguna risita, no pude evitar mi cara de bromas cuando él volteo a verme. Ignoró olímpicamente mi burlona expresión y señaló con el dedo índice hacia un lugar tan oscuro como cueva.
— Mira. Ahí. — murmuró.
Me pasó el aparatito y mire a través de sus cristales. Sasuke me explicó que era su nuevo juguete, un visor nocturno con un diseño camuflageado.
La claridad verdosa y fantástica que de pronto adquirió el paisaje resultaba increíble. Allí donde la oscuridad parecía densa e impenetrable se apreciaba ahora una fina película verdosa sobre la que resaltaban los objetos como si fueran anuncios de neón. El niño estaba agachado entre los helechos que había junto a una palmera, sentado sobre los talones y abrazándose las rodillas huesudas, visibles a causa del pantalón corto. El frágil cuerpo acusaba la tensión de quien juega a las escondidas. No vi a Messenger, pero no tenia que andar lejos. Roce el brazo de Sasuke y señale al niño con el dedo. Tomó los lentecitos y volvió a mirar por ellos.
— Ya lo veo. — Murmuro.
Miró sin el aparato y luego otra vez con el visor. Retrocedimos sin decir palabra y volvimos por donde habíamos llegado. Rodeamos el edificio principal y entramos por una puerta de servicio. Sasuke llamó a un taxi desde un teléfono público que había cerca de los baños. Minutos más tarde nos recogía en una travesía próxima a la parte trasera del local nocturno.
VI
Cuando llegamos a la casa eran la una y media de la madrugada y Sasuke estaba del peor humor que yo hubiera presenciado. Había permanecido callado durante el trayecto a casa en el taxi y sin aun mediar palabra había abierto la puerta de mi residencia y quitado su chaqueta con furia. La manga derecha se le engancho de la pistolera. La soltó de un tirón, hizo una bola con la prenda y la arrojó al otro extremo de la sala como un niño berrinchudo, aunque aterrizó mucho antes de llegar a su destino. Se dirigió a la cocina, abrió la botella de Whisky, sirvió en un vaso de plástico y apuró el licor sin pestañar. Recogí la chaqueta del suelo y me la colgué del brazo.
— No es tu culpa— dije.
— ¿De quien es, sino? Fui yo quien insistió en que fuéramos a ese lugar. Era ridículo… demasiado peligroso ¿Y para que? Messenger pudo haberse presentado con una Uzi y freírnos a todos.
La verdad es que me resultaba difícil rebatirle aquel punto, ya que también se me había ocurrido a mí.
— Tranquilo — dije en un suspiro acercándome a él hasta poner mi quijada en su hombro — No hay que preocuparse, no ha pasado nada.
Me miró con cara de pocos amigos con los dedos tan crispados alrededor del vaso que temí que fuera a romperlo.
— Me voy— dijo, con un atisbo de dolor, pero enteramente decidido.
— ¿Vas a abandonarme? — le dije en voz baja. Su reacción ante el golpe a su orgullo tuvo la virtud de sulfurarme. Solo le importaba su maldito orgullo herido.
— ¿Quieres dejar de comportarte así? Ese sujeto puso en practica otro de sus trucos llamativos. Quiere ponerme nervioso y que tu— le di un golpecito con el dedo índice en el pecho, yo estaba realmente molesto—te subas por las paredes de pura ira. Hasta aquí se sale con la suya. Tú te vas corriendo ahora a comprar cigarrillos, él entra y trata de liquidarme, no se lo pondré fácil, pero por un demonio, me terminara matando. Muchísimas gracias, pero la rendición no esta en mi diccionario… — dije totalmente exasperado, traté de irme a mi habitación y así poner en práctica algún plan de defensa. Si de aquí en adelante iba a estar por mi cuenta debía pensar en que hacer. Y el dolor. El dolor lacerante de mi pecho ante su actitud… Bueno ya vería que hacer con el.
Me tomó del brazo y me envolvió en su cálido pecho. Tenía la cabeza gacha y la mirada ausente.
— Lo siento, tienes razón.
— Si, la tengo, la tengo— dije con saña, separándome sin querer de su complaciente olor — Hay que encontrar la manera de darle por el culo. Estoy arto de esos malnacidos que quieren matarme. Tenemos que adelantarnos a él.
Mis palabras le subieron un poco el ánimo.
— ¿Cómo? — dijo después de unos minutos.
— No lo se, pero el niño es la clave. Oye, ¿No se supone que tú eres el cerebro de esta relación? — le dije mientras una sonrisa sardónica de No te lo creas asaltaba mi rostro un poco mas calmado y netamente embriagado con su viril presencia. Me dieron ganas de recorrer con mi lengua ciertos secretos pasivos de cierto Uchiha Uke bastardo. La necesidad de Sasuke y las ganas de olvidarme por minutos de todos nuestros problemas me dieron en la cara como las más crueles de las verdades.
Lo pegué de la pared más cercana, mientras hurgaba vilmente en el interior de su boca. Mis manos cobraron vida propia, mi lengua trabajaba aparte de los mandatos del cerebro. Los suspiros escapaban de mis labios abiertos al ver su rostro contraído por lo intenso de mis movimientos. Y, sus jadeos serán mi eterna recompensa. Darle placer será mi perdición.
Las manos de él afe rraban mi guardacamisa, tratando de sacármela por los hombros. Él se arrancó la prenda de un tirón, y cuando cayó al suelo con un sonido sordo, reí con satisfacción. Siguieron los pantalones y los bóxers. Llegamos a penas al sofá cama y nos quedamos ensimismados contemplando al otro.
— Tócame— me dijo de pronto. Sasuke era la cosa más sensual que hubiera visto, y eso que yo había apagado una que otra llama. — Hazlo— me apuró.
Mi lengua y mis manos hambrientas comenzaron con su deguste. Un jadeo bajo salió de sus labios, mientras ondulaba su cuerpo en una sensual oleada. El aroma de su excitación era tal que me hubiera echo caer de rodillas si no estuviera ya sentado.
Be sé una de sus tetillas, introduciéndomelo un poco en la boca. Mientras succionaba, desplacé el cuerpo y lo extendí sobre él, cayendo entre sus piernas. Sasuke acogió mi peso con un suspiro gutural.
Mi sangre latía como si estuviera corriendo des bocada y mi erección palpitaba como si tuviera un corazón propio.
Estuve apunto de perderme a mi mismo cuando escuche ese sonoro gemido que salió del fondo de su garganta. Podría hacerle grabar un CD, para recrearme eternamente. Bueno, mala idea. No creo que a Sasuke le haga nada de gracia.
Bajé por su bajo vientre, repartiendo besos y lamidas.
Aquellos ojos metalizados estaban que hervían por comerme. Me acerqué nuevamente a su rostro y lo contemple un rato. Embelesado. Besé sus labios pacientemente, reconociendo su sabor, atrayendo y concentrando su deseo.
De un manotón lo senté sobre mis caderas hirvientes, deseosas de roce. Su roce. Sasuke descansó sus piernas a cada lado de mí, buscando mi boca con su boca con verdadera insistencia, mientras sus brazos nos encerraban completamente en un erótico abrazo… Gemí al sentir que mi virilidad rozaba la suya y también su húmeda intimidad.
Al separar nuestros labios tuve la intención de olisquear nuevamente su cuello, pero mi necesidad por él me impulso a besar la zona y dar varias lamidas.
— Muérdeme. — Diablos, casi exploté en un multi color de orgasmos al escuchar esa palabra. No hice nada. Solo enterré mi rosto en el espacio divino de su cuello que me acogía perfectamente. —Es una marca de propiedad… Y… Yo soy tuyo—Oh, Dios. Eso había sonado muy sensual. Mis ojos lo contemplaron estupidizado, si es que ese término existe. Atontado. Con adoración. Con mis labios tomé una delicada porción de traslucida piel y mordisquee a gusto, sintiendo los espasmos positivos del Adonis. Me lancé nuevamente a su boca.
Esta vena masoquista, este lado pasivo y autoritario de Sasuke me venia como anillo al dedo.
— Sasuke… También puedes morderme— le dije con la intención de que supiera que todo de mi era suyo. Apenas terminé la frase cuando sentí sus dientes en mi hombro, elevando mis niveles de anhelación por él.
Volví a meterme entre sus fuertes piernas. Alcé sus rodillas y metí mis hombros por debajo para mejor postura. Excelente vista. Su miembro era un receptor de mis movimientos, buscaba calor y humedad. Yo se lo daría.
Comencé a besar la piel más delicada, la punta, en donde estaba más cálido y mojado. Lentamente fui lamiendo aquel miembro que iba desapareciendo centímetro a centímetro en mi boca. Tomé los testículos, para llevarlo al abismo, mientras que absorbía en el glande y con mi lengua presionaba ciertos lugares de la extensión, haciéndole contorsionarse de deleite. Lentamente hurgué con mi lengua en su interior, estaba más que preparado y caliente para mí.
Sin necesidad de palabras, Sasuke enredó sus piernas alrededor de mis caderas. Con cuidado di varios empujes, rozando más nuestros cuerpos. Casi grité del placer, mientras él se retorcía, siempre orgulloso.
Olvidé lo que seguía al encontrar su mirada. Una electricidad subió por mi medula y se internó en lo más profundo de mi cerebro. Creo que sisé, como un vampiro excitado. Sasuke no pudo ocultar un alto gemido cuando caí sobre él, dentro de él. Ambos rugimos. Logré controlarme y dejar de actuar como un deseoso animal, busqué su jugosa boca, para dejar que se sumergiera en mí, y tenernos ambos. Su lengua simulaba mi penetración. Mi boca lo recibía como su cuerpo me absorbía a mí. Mis manos seguían en una eterna devoción a su cuerpo. Sus manos en mi espalda, en mi rostro, en mis hombros. Una luz blanca, y me sobrecogió la paz y tranquilidad después del frenesí. Ambos habíamos llegado al orgasmo. Juntos.
No necesitaba mas, solo a él.
Me dejó tenerle. Y al hacerlo, me tuvo a mí. Completamente.
Particularmente escribo SN, pero en esta ocasión quise incursionar, nuevamente, en el NS. Si me pidieran un por que, realmente les diría que me ENCANTA. Pienso alternar en ambos.
No lo había dicho pero, averiguar sobre armas y esas cosas me ha gustado. Incluso le pedí a un amigo que me llevará a un campo de tiro, iré, aunque necesito ciertos permisos y llevará tiempo por que no poseo un arma. Debemos aprender a defendernos, y mas si estudias derecho y piensas irte por la rama penal.
Oh, no los chantajearé para que me dejen RW, ni les diré que se irán al infierno o tendrán pesadillas, solo espero su disfrute a través de mi inventiva.
Ya estoy trabajando en el siguiente capitulo, que no será tan largo. También, trabajo en otros fics.
Gracias por leer.
"Necesidad. Es la madre de todos los ingenios… Amor. Es la madre de todas las verdaderas felicidades… Vida. Es la madre de todos los poetas y escritores…"
D/B
