Capítulo décimo: en el que España y Austria se saludan.

Austria es el primero en bajarse del coche, pero Prusia es el primero en HUIR corriendo hasta la casa de su amigo, golpeando la puerta desesperadamente. Alemania paga al taxista y los sigue, mientras Austria siente rarísimo de esperar en la puerta de SU casa a que le abran.

Francia mira a España con cara de circunstancias, siendo este el encargado de abrir tras poner los ojos en blanco. Prusia salta prácticamente a sus brazos y Austria suelta una risita cuando lo ve.

España suelta una carcajada con algo que Prusia le susurra al oído mientras le acaricia tranquilizadoramente la cabeza y la espalda. Finalmente le suelta y se vuelve a Austria con las cejas levantadas

Mein gott —exclama el austriaco.

—No sé si poder soportarte así, tío —suelta el español fingiendo turbación con una mano en el pecho... mientras dentro se oye un gritito de Francia.

—Yo no soy tu tío, Spanien —suelta agrio el austriaco.

—Disculpa, quise decir "mi amor" —intenta de nuevo, no tan seguro esta vez. Los ojos violetas ruedan.

—Bien, eso suena más acertado —se le acerca y le pone una mano en el hombro. Se le acerca un poco y suavemente le da un beso en la mejilla.

—¿A qué hueles? —le susurra.

—A un perfume de la Suisse army que encontré en mi cuarto —dice medio en alemán medio en francés—. ¿Hay que darte un beso para pasar?

—Sí. Con lengua, por favor.

Austria se ríe un poco. Y le pone una mano en la mejilla.

—Van a ponerse celosos.

—De mí siempre lo han estado —susurra acercándosele.

—Sería mejor si estuviera France, a él le daría un infarto —agrega entreabriendo los labios, acercándose de vuelta y rozándole los labios.

—Nah, conmigo no —responde humedeciéndose los labios y cerrando los ojos, lamiéndole los del austriaco al hacerlo.

Sonríe más y le lame de regreso, mordiéndole el labio de abajo y... Bueno, Alemania les mira sonrojado y con ojos como platos porque la última vez que vio algo así fue espiándoles desde el granero y no levantaba dos palmos del suelo.

España le muerde el de arriba y aprovecha para magrearle el culo porque hace mucho que no cata este... y aunque siente a Francia en el beso con absoluta claridad, no es Francia.

Y en realidad, besar a España desde aquí es diferente. Este cuerpo reacciona distinto y bueno, en general es una experiencia novedosa y como es una experiencia novedosa hay que saciarla y explorarla por completo. Así que bueno, se magrean mutuamente un rato hasta que Austria termina con una pierna alrededor de la cintura del español.

Y bueno, besar a Austria nunca ha sido desagradable y menos si además ahora... bueno, no besa como España le enseñó, pero sí como Francia, quien por cierto, carraspea en la puerta.

Austria mira a España a los ojos con la respiración entrecortada. Se relame notando que no percibe tan bien los sabores como siempre y levanta las cejas mirando a Francia de reojo. Entrecierra los ojos al verle el cabello corto. Se tensa.

Bon jour, mon ami —suelta Francia apoyándose en el marco de la puerta con los brazos cruzados, en un tono complicado entre sarcástico, burlón y de riña, con una sonrisa envenenada.

Oh. Frankreich. Hallo —saluda con bastante desagrado. Francia le revisa de arriba abajo y nota enseguida el olor de la colonia pensando que lleva DEMASIADA, suspira y mira a Alemania que sigue mirando a Austria y a España, parpadeando impresionado.

España le sonríe a Francia inocentemente y se encoge de hombros.

—Solo era para asegurarme —se defiende pasando adentro mientras Francia le fulmina.

—Veo que aunque la mona se vista de seda... —comenta Austria con desdén mirándole de arriba a abajo, aprieta los puños con el corte de cabello otra vez. Pasa por delante de él. Francia le mira y sonríe.

—Yo puedo fingirme fastidiado también, no significa nada —le suelta.

—Hay ciertas cosas a las que no aspiro, mon amour —le susurra el austriaco en francés cerrándole un ojo.

—Aspira a arreglar esto y quizás andemos en la misma dirección.

—Sería útil que tú hicieras alguna vez algo más que aspirar.

Francia planea responde algo sarcástico como habitualmente y luego se detiene a sí mismo.

—Más inútil eres tú —responde torpemente y a la desesperada dejándose ganar a vistas de Alemania.

Austria levanta las cejas sorprendido con esta respuesta y luego mira a Alemania de reojo que está siguiendo bastante la conversación. Carraspea.

—¿Qué ha pasado con la luz?

Allemagne —hace un gesto para que entre y poder cerrar la puerta. Mientras Prusia y España ya están dentro, sin zapatos y abriendo unas cervezas.

Austria entra a la casa sin decir más a Francia y Alemania entra tras él frunciendo el ceño.

Francia cierra la puerta siguiéndoles mientras Prusia le pregunta a España idiotamente si estaban jugando al cuarto oscuro ya que no va la tele y este le recuerda que se han fundido los plomos. Austria sonríe a España y se sienta justo al lado del albino que automáticamente se pone de pie como accionado por un resorte.

—Voy a ver qué pasa con esos plomos, si entre West y yo los arreglamos —anuncia mientras Francia dirige a Alemania hasta el cuadro de contadores.

—Mira que solicito...

España mira al albino de reojo con bastantes problemas para no descojonarse y luego se vuelve a Austria cuando ya se ha ido.

—Te tiene como... ¿pánico?

—Mira qué favor le estoy haciendo a "tu amor" —responde en francés. España se ríe.

—Agradezco su magnificencia, excelencia —se burla

—Enorme magnificencia. Y buena expresión, puedes llamarme su ilustrísima o Maese —responde en alemán.

—Maese ilustrísima excelencia —responde con sorna. Austria se ríe.

—Que pereza ser así de estirado y pomposo para siempre —suelta el cínico.

—Es sumamente raro, a ratos aun no me lo creo ¿Sabes cómo arreglarlo?

—Yo me lo creería menos si no estuviera literalmente DENTRO del embrollo —le mira—. TIENE que ser Angleterre, sólo que no me contesta.

—Oh... ¿Estás seguro? Aun creo que podría despertar en cualquier momento en brazos de Romanito y que todo esto no hubiera sido más que un sueño... y me esperara una pequeña sesión de sexo de madrugada.

—¡Tanto te inspira Autriche aún! —le sonríe un poco.

—Estuvimos juntos mucho tiempo, no puedes decirme que no puedo echarle de menos de vez en cuando —se encoge de hombros diciendo lo mismo que ha dicho él.

Oh, la, lá... —se escucha a si mismo muy extraño —. Spanien, no seas ridículo, bitte —le riñe imitando al austriaco, con media sonrisa.

—Pero es que... mi amor... —le acaricia la cara con desconsuelo.

—Ja? —le mira de reojo tarando de mantener el desinterés.

—Pues que yo... —finge turbarse de nuevo y luego sacude la cabeza—. Joder, esto es complicado de cojones, es que es muy bueno, no me extraña que Prusia esté como está.

—A ti estas cosas no suelen parecerte tan complicadas, Spanien, ¿para qué cree que te traje? —insiste en la actuación.

—Shhh, tranquilo que no he dicho eso —sonríe y le acaricia el cabello suavemente—. ¿Ya has jugado con esto? —le da un golpecito a Mariazell. Austria aprieta los ojos porque eso es algo tremendamente novedoso y no está habituado.

—Oh... que divertido. Quizás le diga a Prusia sobre ello —planea—. Y su propietario original decida asesinarme con las más lenta y dolorosa de las muertes.

Austria se ríe un poco y traga saliva, pasándose una mano por el cabello tentándose el pelillo.

—Prusse va a matarme después de hoy. Tengo que besarle bien al menos, eso sí.

—Pues eso sí deberían verlo todos...

—Bien, será ojo por ojo por el cabello. Dieu, ¿has visto lo mal que se ve?

—No me desagrada, aunque es raro...

—Deja de decirme que no te desagrada —protesta—. ¿Qué más hizo desde que llegaste?

—Estaba en la cocina cuando llegué y luego solo estuvimos hablando y me pidió que le ayudara a poner música.

—Bien, no hubo daños entonces. ¿Mi cocina está bien?

—Sí, creo que solo estaba probando tu olfato y tu gusto...

—Que es mucho mejor que el suyo. Una tragedia comer con este cuerpo, ¿puedes creer que la comida del avión no me pareció vomitiva?

—Hasta donde yo recuerdo no tenía tan mal gusto —sonríe.

—En comparación al mío, una tragedia —sonríe—, aunque escucha muy bien y lo demás he de decir que... Bueno, no tiene buena reacción pero el pleito este es bastante aprovechable. Creo que si no fuera porque es él —se encoge de hombros—, podría ser peor.

—Estás hablando de... Ah, no, chaval, reacciona MUY bien, si no lo has hecho es que no estás acostumbrado con él.

Austria levanta las cejas y sonríe de lado.

—Nah, eso es una farolada tuya para convencerme de que no te aburrías mientras estuvieron casados.

España le mira.

—Oh, no me retes, no me metas en esos problemaaas... —se ríe el español. El austriaco se ríe también levantándose los lentes.

—No te consideraba del estilo cobarde, Spanien —indica medio en alemán medio en francés, aun riendo.

—Prusia se pondrá celoso... y Alemania también por cómo nos miraba al entrar.

—¿Sabes de qué me di cuenta en el avión? Los dos hermanitos sajones podrían medio matarse entre sí por la atención de Autriche.

—¿Ah, sí?

—No hubo ni una cosa que le hiciera a uno que no tuviera completamente pendiente al otro. Ya me imaginaba yo que algo así podría pasar pero... Es un experimento interesante.

—Vaya, vaaaaaya con el señorito.

Austria se ríe un poco más y luego se levanta del sillón.

—¿Sabes qué necesito? —España le mira y él hace un gesto con la cabeza—. Una copita de vino. Anda, acompáñame a la cava. Nada muy fino tampoco, este cuerpo no lo merece.

—Busca algo con mucho azúcar, así no eres tú quién engorda —se ríe siguiéndole y el austriaco se ríe también.


Perdonad la tardanza, ayer fue un día raro y no pude actualizar, pero aquí está hoy por fin el capitulo de esta semana :D