Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.
* Leer Nota de Autor al final
Capitulo 9: El traficante de ilusiones
Desde que era niño, sus padres le enseñaron que el poder era lo esencial en la vida, con ese poder obtendrías todo lo que deseabas en el mundo. Y mientras él iba creciendo se dio cuenta que era cierto, él era Draco Malfoy y a un Malfoy no se le negaba nada.
Por ello su novia y él se encontraban en un estrecho salón, que pertenecía a la biblioteca Central de Escocia, una tenue luz los alumbraba y a su lado, esparcidos por la mesa, muchos libros al parecer antiguos y también llenos de polvo, eran su única compañía.
Draco, dejó uno de los tantos libros que en todo el día había revisado y observó a la mujer pelirroja, su rostro denotaba concentración y unas tenues ojeras se asomaban debajo de sus ojos azules. Durante casi dos semanas, ambos se habían sumergido en la búsqueda de la verdad, él hubiera preferido contratar a investigadores privados y que se dedicaran a la búsqueda en ese sitio polvoriento y lleno de telarañas, pero Ginny Weasley era una mujer bastante persuasiva y lo convenció de que ellos personalmente debían viajar a Escocia para averiguar aquello que a ambos no los dejaba dormir en paz.
No es que Harry Potter, el príncipe de Inglaterra fuera su mejor amigo, realmente no sabía si eran amigos, pero para Malfoy lo más importante en su vida era la tranquilidad y estabilidad de su novia. Cuando ella le confesó que pensaba que estaba enamorada del heredero de la corona, su relación de casi diez años, estuvo a punto de irse por el retrete. Su mundo "perfecto" se rompió en mil pedazos y quiso "matar" – literalmente hablando - a Harry, por ello actualmente no se consideraba un "mejor amigo", pero en ese momento no solo se trataba de una amistad hacia él, sino algo mucho más importante.
Encontrar la verdad sobre la actualmente "famosa" familia Riddle, ese fue el motivo principal para Ginny, desde que se enteró que su pasado amor, es decir el heredero a la corona inglesa, estaba saliendo con la duquesa de Devonshire.
No era que él siempre fuera una blanca paloma o el ser más bondadoso del planeta, pero debido a que él no era así, podía darse cuenta que aquella familia tenía algún secreto y mucho más siniestro de lo que podían especular.
No solo era el parecido de las gemelas con su difunta amiga, sino que si conectabas todos los hechos y sucesos desde hacía diez años atrás, quizás Tom Riddle y sus nietas tendrían algo que ver con las desgracias sucesivas de la familia real.
Se había quedado ensimismado mirando a la nada pensando en que conexión podían tener, que secreto podrían guardar y porque ahora aparecieron tan inesperadamente, cuando escuchó a Ginny exclamar.
- ¿Qué sucede? – preguntó curioso observándola.
Ginny levantó su mirada del libro que tenía entre las manos, Draco pudo ver claramente sus ojeras y su mirada preocupada.
- Ginny, ¿Qué has encontrado? – insistió Draco.
Ella lo miró fijamente y estiró el libro para que el pudiera leerlo, un par de segundos pasaron y el libro que estaba en manos de Draco Malfoy cayó al suelo haciendo un sonido estruendoso. Su mirada se dirigió nuevamente hacia su novia y antes de que pudiera decir algo, la puerta del lugar donde se encontraban se abrió y frente a ellos apareció la persona que cambiaría el destino de ambos.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
Lily Potter aquella mañana se despertó de mal humor, desde que el embarazo estaba progresando sin percances, su estado de ánimo iba cambiando, hasta podían tildarla de bipolar por sus cambios de humor tan rápidos. Su esposo, James Potter, la comprendía y lo único que hacia cuando ella se molestaba con él por nimiedades, era abrazarla y prometerle que cuando regresara del parlamento le traería chocolates.
Pero este día la reina de Inglaterra, no quería chocolates, lo que quería era una explicación de las acciones de su hijo, no era que fuera egoísta, ni que no quisiera la felicidad de su hijo, en realidad es lo que más deseaba en este mundo, después de todas las desgracias que le habían ocurrido. Pero en esta ocasión las cosas eran distintas, su hijo no le había explicado que después de tanto tiempo de sufrimiento por fin había decidido ser feliz.
Eso era lo de menos, pero lo que le molestaba y le desconcertaba era que Harry, se haya liado con la duquesa de Devonshire, la tal Victoria Riddle. Ella no prejuzgaba a las personas, pero aquella mujer no le agradaba mucho, había algo en ella que la hacía repelerla. Al principio le asombró el parecido de esa mujer con la anterior novia de su hijo, pero ahora que las semanas habían pasado y había tenido el "agrado" de conocerla, sabía que jamás esa mujer se parecería a la muchachita tan especial que había sido Hermione Granger.
Le preguntó a su hijo, si estaba con ella por el parecido que tenía con Hermione y le aconsejó que si era por eso, que se separara de ella, ya que no solo le estaría haciendo daño a ella sino así mismo.
Harry tan solo miró a su madre, le dio un beso en la frente y se retiró de la mesa donde había estado desayunando con ella.
Por eso en esos momentos estaba en enojada y llamó a James para pedirle ayuda para saber de qué iba esa relación de su hijo con esa mujer, y renegó mucho más al escuchar a su esposo decirle que dejara a Harry tranquilo y que no se adelantara a juzgar a las personas por como lucían por fuera. Sencillamente la regañó por tener ese comportamiento "infantil" y que se diera tiempo de conocer a Victoria.
Eso no era una buena idea se dijo así misma, pero sabía que si estaba prejuzgándola sin conocerla, así que por más que estuviera enojada y enfurruñada, tendría que esta vez dejar las cosas pasar para saber que sucedía, aunque su corazón de madre le decía que esa muchacha no era muy confiable, aunque hubiera logrado que su hijo sonriera aunque sea un poco más.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
Desde la tarde en la cual Harry y Victoria habían decidido entablar una relación mucho más allá de la amistad, aunque aún no podía decirse que fueran novios o enamorados, como muchos ya los tildaban, de ese tiempo había transcurrido dos meses.
Ambos habían comenzado a conocerse y podrían considerarse amigos, Harry sentía que Victoria era una buena persona a su manera, era altiva, orgullosa y sumamente reservada, pero eso era lo que más le atraía de ella, sus silencios los apreciaba mucho y se sentía acompañado. Algunas veces compartían algunos besos y caricias, pero nunca la había tocado, nunca hasta el momento había compartido una cama con ella.
En esos momentos tenerla a su lado sentada, ambos en silencio y tan solo observando las gotas de lluvia que golpeaban las ventanas del auto de Harry, lo único que podía decir, es que se sentía muy bien a su lado.
- ¿Por qué escogieron este acantilado para esparcir los pétalos de rosa?
Harry no se sobresaltó al escuchar la pregunta, aquel día se cumplía un año más de la muerte de Hermione, por lo cual el príncipe en horas de la tarde se dirigió hacia los acantilados de Dover, pero este año era la primera vez que iba acompañado. Victoria al enterarse que iba a ese lugar, le dijo que lo acompañaría; por ello en esos momentos ambos estaban en el auto personal de Harry, esperando que la lluvia que había comenzado hace un par de horas atrás acabara para poder salir y dejar las rosas blancas que el heredero a la corona compró para su querida Hermione.
- Mi madre me dijo que este era el lugar perfecto, ya que es tan hermoso que pareciera que estas cerca de llegar al cielo.
Victoria observó el rostro apacible del príncipe, quien observaba el parabrisas del auto que lucía mojado por la fuerte lluvia que caía. Se preguntó internamente si todo lo que estaba por hacer era lo correcto, su abuelo le había dicho que si y le recordó hacia unos días el por qué debía vengarse.
Victoria y Elizabeth se encontraban sentadas en el balcón de la habitación de la primera, ambas estaban tomando el té y sonreían al ver a James jugar con Regulus en el amplio patio de la mansión Riddle.
- ¿Así que… - preguntó Elizabeth – ¿Estás saliendo con Harry?
La duquesa quien sonreía miró a su hermana, dejó la taza de té en la mesita ratona y respondió.
- No exactamente.
- ¿Y estás segura de poder hacer lo que el abuelo me encomendó a mí?
- ¿Él jugar con los sentimientos del príncipe, revelarle toda la verdad y luego matarlo? – consultó Victoria
- Así es.
Elizabeth vio a su hermana gemela observar sus manos, nunca en su vida la había visto dudar, algo realmente estaba incomodando a su hermana, al parecer se había dado cuenta que quizás la idea o el plan de su abuelo no era algo que ellas pudieran hacer.
- Yo siento mucho cariño por Harry – añadió Elizabeth – Por eso no hice lo que el abuelo me pidió, cuando miro a Harry siento una nostalgia extraña en mi corazón, es como si ya lo hubiera conocido y su calidez me hace olvidar la idea de dañarlo.
La duquesa observó nuevamente a James que reía divertido y escuchar lo que su hermana le decía era como si le estuviera describiendo lo que ella sentía por el príncipe.
- Él junto a la familia real destruyeron sus vidas, ¿Aún así están dispuestas a dejarlos vivos?
Ambas gemelas se sobresaltaron al escuchar la voz de su abuelo tras ellas, Victoria volteó y encontró a Tom Riddle parado en el umbral de la puerta que daba al balcón, su semblante era serio y siniestro.
- Al parecer no les he enseñado bien durante todo este tiempo, ambas son estúpidas al creer que ese príncipe es una persona inocente. Pero si las dos están dispuestas a no seguir con el plan, no las obligaré.
Elizabeth y Victoria miraron sorprendidas a su abuelo. ¿Acaso él también opinaba que se estaba equivocando? Se preguntaron, pero la respuesta les llegó al instante.
- Quizás James esté mejor en Escocia y lejos de dos mujeres estúpidas que se dejan llevar por sentimentalismo.
Elizabeth al escuchar aquello, exclamó un doloroso "No" y las lágrimas bajaron de sus marrones casi parecidos al color de la miel.
Tom Riddle estaba por irse, cuando Victoria se puso de pie y lo detuvo. Su abuelo la miró, observando sus ojos claros que estaban libres de la máscara color zafiro que siempre llevaban, vio determinación y sonrió maliciosamente.
- Sabes que él príncipe está muerto, prometí por todo lo que nos hicieron que así sería, jamás le voy a perdonar todo el sufrimiento que Elizabeth tuvo que pasar, y mucho menos le voy a perdonar que…
- Shuuu…no digas más querida – añadió Riddle – Sé que lo harás, por ello te crié y te eduque – mirando a Elizabeth que lloraba silenciosamente – Me has decepcionado Elizabeth, pero gracias a Victoria, tú no volverás a sufrir, él niño se queda, así que sécate esas lágrimas, a veces quisiera que la fortaleza que perdiste regresara junto a la movilidad de tus piernas, me eras más útil.
Dicho esto Tom Riddle salió de la habitación. Victoria se acercó hasta su gemela y le dijo:
- Jamás vuelvas a hablar así de ese príncipe – mirando a James – Si quieres que nuestro niño continúe con vida y a nuestro resguardo, quédate en silencio.
Elizabeth asintió y abrazó a Victoria quien le correspondió el abrazo, le dolía ver llorar a su hermana y si matar a Harry era la solución a todos los problemas, eso haría, a pesar de que su corazón le advirtiera que estaba equivocada.
- Cerca del cielo… - susurró Victoria - ¿Y qué te hace pensar que ella estaría feliz de esta en ese lugar?
Harry se desconcertó al escuchar esa pregunta, pero igualmente le contestó.
- Porque ella era un ángel, mi ángel y el cielo es el mejor lugar para uno.
- ¿Y si en lugar de estar en el cielo, jamás tuvo la oportunidad de tan siquiera llegar ahí? ¿Si ese ángel se perdió en el camino y esperó que alguien se diera cuenta?
El príncipe miró las rosas blancas que hace unos momentos había cogido y abrió la puerta del auto bajándose.
- Pues me odiaría eternamente por no haberme dado cuenta que mi ángel me necesitaba.
Dicho esto Victoria observó como Harry caminaba hacia el acantilado, sonrió al verlo tan derrotado, la lluvia hizo que toda su ropa se mojara en un instante.
Cerró los ojos al sentir como la migraña que siempre la invadía empezaba a molestarla nuevamente, buscó a tientas en su bolso y encontró el frasco de pastillas, sacando una para tomársela al instante. No quería tener recuerdos en ese momento, recuerdos extraños y dolorosos. Su abuelo había sido un genio al darle esas pastillas, le ayudaban a seguir adelante con el plan.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
Sangre, mucha sangre, el olor metálico se impregnaba en las manos de los paramédicos que en ese momento dentro de la ambulancia llevaban al hospital más cercano a dos personas, uno de ellos hablaba por radio informando el estado de los pacientes.
Hombre de veintiocho a treinta años, estado crítico, conmoción cerebral…No tenemos ningún documento para identificarlo. Igual con la mujer, unos veinticinco años, estado crítico, ambos permanecieron durante mucho tiempo en el agua. Las heridas es sus cuerpos han causado hemorragias internas en sus órganos.
Aún no sabemos cómo han sobrevivido a ese accidente.
El sonido estridente de la ambulancia llegaba a los oídos de el hombre que respiraba con dificultad, juntó fuerzas para poder hablar, para decirles quien era y buscaran a su familia para que los ayudaran pero su cuerpo no respondía.
Escuchaba como los paramédicos hablaban por radio seguramente informando al hospital del estado de su novia y del mismo, escuchó como uno de ellos dijo:
Si tan solo tuvieran identificaciones sabríamos a quien avisar.
Dentro de su cabeza su voz resonaba fuerte y claro, gritando su nombre y su origen, pero solo un suspiro débil salió de sus labios que nadie escuchó.
¡Draco Malfoy y Ginevra Weasley! Fue lo último que su mente registró antes de caer en la inconsciencia.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
- ¿Era necesario que causaras ese "accidente" a esas dos personas?
Regulus Black miraba airado a la persona a quien le dedicaba dicha pregunta, hace apenas un par de horas se había enterado de lo que ese hombre había planeado y no llegó a tiempo para evitar que lo hiciera.
- ¡No era necesario que lo hicieras!, ¡Si tan solo me hubieras dicho que desvié sus investigaciones, sabes que lo hubiera logrado!, ¡No era necesario que lo hicieras!
Tom Riddle miró a su interlocutor, bebió de su copa de whisky y se sentó elegantemente en su sillón de cuero negro.
- Los entrometidos se merecían eso y más, así que deja de lamentarte por no haber podido evitar eso, sabes que situaciones mucho más crueles se avecinan así que prepárate para dejar de ser tan sentimental.
El hermano menor del conde Black, resolló indignado, toda la situación que el conde de Devonshire había planeado desde hacía muchos años atrás, lo estaba sobrepasando y si no fuera porque tenía a dos personas importantes que salvar cuando todo aquel plan se ejecutara, hacía muchísimo tiempo que se habría alejado del desgraciado de Tom Riddle.
- Cuando todo esto termine te la podrás llevar, así que deja de tratar de seguir ayudando a la inútil familia real, sino ella desaparecerá junto a la otra – poniéndose de pie – Y ese niño jamás volverá a ver la luz del sol.
Regulus se quedó parado cerrando en puños su manos, escuchó los paso de Riddle salir de aquel despacho y por fin pudo dejar salir la ira que sentía contra ese "monstruo" , lanzó al suelo cada una de las botellas de vinos y whisky que reposaban en el bar de aquel despacho de la mansión Riddle en Escocia. La impotencia que sentía al saber que nada podía hacer para detener todo aquel maldito plan y así evitar que más personas sufrieran por la demencia de Riddle, lo hacía sentirse miserable, un simple títere o pieza de ajedrez en ese macabro juego.
Dos de los títeres de Riddle en ese momento se encontraban entre la vida y la muerte, y las ilusiones y sueños que esas personas hubieran tenido en su vida, se destruían frente a sus ojos, todo por la venganza desmedida de ese ser sin sentimientos ni escrúpulos.
Era un traficante de ilusiones, Tom Riddle destruye todo lo bueno que alguna persona en su vida tuviera, destruyó la ilusión de James y Lily de ver crecer a su hijo, manipuló la felicidad del príncipe frente a sus ojos, destruyendo sus ilusiones en mil pedazos. Hundió a sus nietas en aquella oscuridad y a una de ellas no le permitió recobrar sus recuerdos pasados, le creo nuevos recuerdos e inculcó el odio que en su propia alma residía.
Las gemelas Riddle, estaban hundidas en aquel mar de maldad y no podían escapar, ninguna recordaba sus verdaderos sentimientos, ninguna de ella sabía exactamente quienes fueron.
Una de las gemelas Riddle, jamás vivió en aquella mansión desde su nacimiento, ya que al momento en que ambas nacieron una de ellas fue separada de su madre y enviada muy lejos para que la desaparecieran, Tom Riddle así castigó a su hijo por haberse mezclado con una de las sirvientas de la mansión. Luego aquel "accidente" en el cuál su heredero junto a su esposa murieron, fue el castigo máximo que el conde de Devonshire aplicó contra su hijo, por haberse casado con aquella mujer.
Las gemelas Riddle se conocieron cuando una de ellas estaba gravemente herida.
Una de las gemelas Riddle era Hermione Granger.
Y Regulus Black sabía cuál de ellas era la persona que el príncipe Harry había visto desaparecer frente a sus ojos.
Pero Regulus Black nunca revelaría quien era la mujer que el príncipe creía muerta, aún no podía cortar las cuerdas que le permitían a Tom Riddle manipularlo a su antojo, aún a pesar de todo no era el momento.
Draco Malfoy y Ginevra Weasley estuvieron a punto de encontrar el camino a la verdad, pero no fueron cautelosos y ahora a ellos les tocaba desaparecer sin que nadie se diera cuenta y nadie preguntaría por ellos hasta cuando todo estuviera ejecutándose, ya que el craso error de ambos fue informar a sus respectivas familias que se irían de vacaciones y no volverían pronto.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
Si tan solo pudiera caminar, en esto momentos correría lejos de aquí, muy lejos y buscaría refugio en sus fuertes brazos y me aferraría a él. Le rogaría que me ayudara a escapar de este lugar lúgubre y sin sentido, a escapar de aquella persona que dice querernos y protegernos, cuando en realidad no hace más que hundirnos junto a él en su propia oscuridad.
Recuerdos borrosos llegan a mi mente, llamas frente a mis ojos y un dolor indescriptible en todo mi cuerpo, un par de rizos castaños iguales a los míos lucen descoloridos en todo la pista que al parecer ha tomado el color carmesí de nuestra sangre.
¿Quién soy? ¿Quién fui?, dos mujeres iguales lucen en mis sueños, dos mujeres lastimadas y llenas de sangre lucen tiradas en el suelo mojado de aquella carretera y no sé quien de ellas soy yo.
¿Quién soy yo?
Elizabeth Riddle abrió los ojos intempestivamente, enfocó sus ojos en el techo de su habitación y trató de tranquilizar su respiración. Hacía bastante tiempo aquellas frases sonaban audibles en sus sueños, sueños que reflejaban lo que realmente sentía.
Se incorporó y se sentó, ya estaba acostumbrada a no sentir sus piernas, por ello se sorprendió al sentir algo de dolor en su pierna izquierda al hacer un mal movimiento.
Sonrió para sí misma y una lágrima rebelde salió de sus ojos, observó la hora en el reloj y vio que era hora de tomar sus pastillas.
Cogió el frasco entre sus manos y estuvo a punto de abrirlo, pero recordó que hace varios días que no tomaba esas pastillas y si relacionaba las cosas, quizás fuera coincidencia, pero desde que dejó de tomarlas sentía adormecimiento en sus piernas y hoy había sentido dolor por la mala posición.
Miró el frasco, nadie se daría cuenta si no las tomaba, si su mejoría dependía de dejar de tomar esas pastillas, lo haría. La dosis diaria la botaría por el retrete y así su abuelo, ni Regulus, ni Victoria se darían cuenta que estaba mejorando, les daría una sorpresa.
Sin saberlo Elizabeth estaba cortando lentamente la cuerda que la ataba como un títere a su abuelo, sin saberlo no solo recuperaría la movilidad de sus piernas, sino que sus recuerdos perdidos regresarían y así por fin respondería aquella pregunta que en sueños se repetía un y otra vez.
¿Quién soy yo?
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Harry observaba como Victoria secaba su cabello húmedo, la lluvia en la cual habían estado expuestos en el acantilado de Dover los había empapado y el único lugar donde podían llegar para secarse era la residencia que la familia real poseían cerca de ahí.
No había nadie en esa residencia, ya que el príncipe no avisó que iría hacia ese lugar, es más no tenía planeado ir hasta allí, pero la lluvia torrencial los sorprendió y era mejor esperar a que pasara.
- Prepararé chocolate caliente – anunció Harry – La despensa está siempre llena en este lugar, así que como nos quedaremos por unas horas es mejor calentarnos.
- Está bien.
Victoria vio a Harry caminar hacia la cocina, ambos ya se habían quitado la ropa mojada y a ella le tocó ponerse una camisa y un short que le quedaban bastante grande, ya que era la ropa que el príncipe tenía en aquel lugar. Al parecer la reina no dejó ninguna de sus pertenencias, así que le tocó colocarse esa ropa hasta que la suya se secara.
El lugar no era muy grande, pero era acogedor. Harry había prendido la chimenea y ella se sentó cerca para calentarse, sus labios estaban algo morados por el frío que sentía, esperaba que el calorcito agradable que el fuego despedía la calentara rápidamente.
Minutos después Harry regresó de la cocina con dos tazas con chocolate caliente.
- Aún recuerdo cómo hacerlo – acotó el príncipe sonriendo – Al parecer mi mente recuerda como no quemar el agua.
Victoria recibió su taza y le sonrió al príncipe al escuchar su intento de broma, realmente era agradable pasar tiempo con él, pero no podía permitirse pasar la barrera que se había autoimpuesto para poder completar su parte del plan de su abuelo.
El cumpleaños del príncipe estaba cerca y ese día todo comenzaría. Harry ya confiaba en ella y eso sería su perdición.
- Al parecer tendremos que quedarnos aquí.
La duquesa de Devonshire salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Harry.
- ¿Quedarnos aquí?
- Si, la lluvia no para y no quisiera que tengamos un accidente por tratar de manejar por la carretera que está tan peligrosa en estos momentos.
Ella lo miró y asintió, sorbió su chocolate que al parecer no le hacía efecto porque aún sentía frío.
Ambos se quedaron en silencia por unos largos minutos, cada uno metido en sus pensamientos, hasta que Victoria se puso de pie y se acercó hasta el príncipe.
- Tengo frío.
Harry la observó y vio que ella tiritaba.
- Te buscaré unas frazadas para que te abrigues, siéntate aquí – poniéndose de pie – En menos de un minuto vuelvo.
Ella asintió y se sentó en el sillón en el cuál el príncipe estuvo sentado, se acurrucó ahí y espero hasta que él regresara.
- Aquí están –
Declaró el príncipe y vio que Victoria estaba hecha un ovillo en el sillón y seguía temblando, se acercó rápidamente a ella y la cobijó con las frazadas. Ella abrió sus ojos y alargó una de sus manos acariciando la mejilla de Harry.
- Gracias príncipe.
Harry le sonrió y tomó su mano besándole la palma.
- Discúlpame por haberte dicho aquellas palabras tan duras en el auto – añadió la duquesa – Hermione fue afortunada al tener tú amor y es seguro que esté en el cielo cuidando de ti.
- No digas nada Victoria – acariciando su mano – Tienes que calentarte para que no te enfermes.
- ¿Podrías abrazarme?
Victoria se asombró al escucharse así misma pidiendo un abrazo al príncipe, tenía mucho frió y al sentir la mano de Harry acariciar la suya la hizo sentirse bien. Ella sabía que eso no estaba en el plan, pero esa noche podría hacer una excepción y dejar que el príncipe se acercara un poco más a ella y su vacio corazón.
- Por supuesto.
Harry se sentó al lado de Victoria y la atrajo delicadamente hacia su pecho, la arropó con las mantas y comenzó a acariciar su cabello que aún estaba húmedo.
- Eres tan cálido.
Ella cerró sus ojos al sentir la caricia, se aferró más al cuerpo del príncipe y deseo por solo un momento que siempre se quedaran así.
- Tú eres hermosa.
Victoria se incorporó al escuchar las palabras del príncipe y su mirada se cruzó con las orbes esmeraldas que la observaban con devoción, jamás la había mirado de aquella manera, aunque una extraña nostalgia invadió su corazón.
- Jamás pensé que volvería a sentir por alguien la emoción de sentirla en mis brazos – acariciando su mejilla – Pero tú has revolucionado todo lo que en un momento me plantee al perderla.
- Tú aún la amas.
- Es cierto – corroboró Harry – Pero creo…no, estoy seguro de que en estos momentos mi amor es para ti.
Victoria abrió los ojos sorprendida y Harry sin esperar un minuto para que ella ordenara sus ideas y recobrara el sentido de la venganza hacia él, la beso.
Ella lentamente comenzó a cerrar los ojos al sentir los suaves labios del príncipe sobre los suyos, y se incorporó logrando entrelazar sus brazos en el cuello del príncipe.
Las frazadas cayeron al suelo, en el momento en que el beso delicado se fue convirtiendo en uno más apasionado, y el príncipe quería sentirla un poco más cerca, por lo cual ella se sentó sobre sus piernas.
Harry lentamente se fue separando de ella al sentir que el aire era necesario para ambos y sonrió al observar el hermoso rostro de Victoria que aún tenía los ojos cerrados.
La observó en silencio y sus mejillas enrojecieron al darse cuenta en la posición en la que se encontraban, ella estaba sentada a horcajadas sobre él y la camisa que le había prestado se había pegado al cuerpo de ella, dejando traslucir dos firmes pechos frente a él.
Victoria abrió los ojos y se dio cuenta de la mirada y sonrojo del príncipe, sonrió al lograr que él la mirara a los ojos y no a otro lugar de su cuerpo.
- Lo siento – añadió Harry sintiéndose descubierto – Yo…
Pero él no pudo terminar de hablar porque sus labios fueron capturados por los de Victoria, y esta vez él no se pudo contener, sus manos fueron más hábiles esta vez y al no sentir resistencia por parte de ella, la camisa se perdió junto a las frazadas que yacían en el suelo.
Victoria antes de perder la razón por todo lo que estaba sucediendo en ese momento, recordó las palabras de su abuelo: Debe morir, debes matarlo. Y su corazón se estrujó, pero decidió que esa noche, solo esa noche se entregaría a aquel hombre que por primera vez en su vida la hizo sentir especial y sobretodo amada.
Fin del Capitulo
Hola, ¡buenas! ¿Cómo están?, espero que bien. Aquí les traigo un nuevo capítulo. Disculpen la tardanza, pero he estado con el tiempo justo, acabo de terminar mi carrera en la universidad completamente, y ahora voy por mi título, y para sumarle mi trabajo absorbe mi tiempo. Pero bueno aquí les dejo este capítulo.
Ya estamos llegando al final, ya que esta historia no tendrá tantos capítulos como Príncipe Harry, unos tres a cuatro capítulos más y el desenlace final llegará.
¿Victoria, Elizabeth? , ¿Quién es Hermione?, ¿Ya lo descubrieron?
Bueno espero les haya gustado, aunque lo sentí un poco flojo en algunas partes.
Dejen reviews, me hace feliz saber que aún siguen la historia :).
Nos leemos pronto.
Saludos
Usagi
