Ya escribí parte del capítulo de CTR no es mucho así que vamos a tardar un poco en actualizar, mientras dejo aquí capitulo nuevo :)


El poder en uno.


Syaoran ayudó a Sakura a levantarse, había estado llorando mucho tiempo. Aún le salían lágrimas de los ojos, pero ya estaba más tranquila.

Él la abrazó de tal manera que ella no pudiera seguir viendo los cuerpos esparcidos. Se sentía culpable, Eriol le había advertido sobre los nuevos Mutis y él no había hecho nada.

Se acercó a donde estaban los demás, todos tenían cara de sorpresa, cuando lo vieron llegar con Sakura abrazada se sorprendieron aún más.

—¿Qué pasa? —Syaoran les preguntó.

Pero antes de que alguno le pudiera contar lo que había pasado llegó uno de los oficiales corriendo.

—Están del otro lado —les dijo con urgencia.

Syaoran lo miró con sorpresa, ¿qué no los Mutis explotaban?

—Tomoyo toma a Sakura —le pidió con urgencia mientras Lien, Eriol y Rei se adelantaban.

La chica de ojos amatistas asintió y se levantó para sostenerla, él se la entregó pero cuando iba a alcanzar a los demás Sakura lo tomó del brazo.

—¡No vayas! —le pidió en un ruego.

Syaoran la miró con sorpresa.

—Tomoyo —dijo y jaló su brazo con delicadeza viéndola con mucha confusión.

Meiling se levantó y tomó a Sakura de un brazo mientras Tomoyo la tomaba del otro.

Syaoran las vio con agradecimiento y tras ver una última vez a Sakura salió corriendo para alcanzar a los demás.

—¡Espera! —Sakura le gritó con desesperación, Tomoyo y Meiling la veían confundidas. ¿Qué le pasaba?


Eriol, Lien y Rei estaban junto con varios oficiales detrás de unos escombros.

Los Mutis que estaban por la zona estaban haciendo destrozos por todos lados y aún no los habían visto, no sabían a que se enfrentaban.

Syaoran llegó con ellos, tenía una cara de confusión y preocupación, pero no era tanto por la situación, no podía olvidar la cara de desesperación de Sakura.

—¿Qué tenemos? —les preguntó.

Rei no dejaba de ver a donde se podían escuchar risas.

—Aún no sabemos.

Los oficiales tenían armas especiales para defenderse pero no podían usarlas hasta no saber a qué se enfrentaban, ya que tenían dos modalidades, paralizar o matar.

Lien sacudió la cabeza.

—Se escuchan como niños —comentó poniendo atención a las risas.

Se escuchó que algo cayó sobre el techo de un carro.

—Oh gran líder sé que estás aquí —gritó Yuri saltando de la cabina de un tráiler al cofre del mismo—. Sal, sal donde quiera que estés —se burló.

Syaoran se llenó de rabia, Yuri, el que los había llevado ese día ante Reiku.

—Syaoran, no —Eriol le dijo tratando de evitar que su amigo cayera en el juego de Yuri.

El líder lo vio con enojo pero no se movió de su lugar, lo que daría por darle una paliza.

Yuri se sentó en el cofre del tráiler.

—Vamos gran líder, sé que tienes cosas que decirme —comentó con burla—. Hablemos de Saki y su traición —dijo riéndose.

Syaoran no se aguantó más y salió de donde estaba mientras sus amigos sacudían sus cabezas.

Lien les hizo una señal a los oficiales de que se preparan mientras que Syaoran caminaba y extendía sus manos.

—Hablemos —le dijo mientras lo veía con furia.

Yuri se rió, encontraba la situación hilarante.

—Ahí estás —murmuró saltando del cofre al suelo—. Me preguntaba cuanto tiempo más te ibas a esconder.

Syaoran lo miró con odio.

—No me escondo.

Yuri se volvió a reír.

—Claro que no. ¿Qué clase de líder serías actuando con cobardía? —preguntó aún burlándose—. Pero dije que hablaríamos de Saki —le recordó sacando una daga de su espalda y jugando con ella, Syaoran la reconoció de inmediato, era de su difunta prometida.

—Veo que esto no te es extraño —comentó Yuri enseñándole la daga—. Lo que no sabes es como la obtuvo —dijo pasándola de una mano a la otra.

Syaoran no dijo nada, empezó a sentir una sensación de hormigueo en sus manos, si hacia lo que su mente estaba planeado, iba a tener que darles muchas explicaciones a sus amigos.

—Verás, ella la obtuvo de mí —Yuri le contó agarrando la daga con ambas manos—. Un pequeño regalo de graduación —le dijo riendo.

—¿Sabes de que se graduó? —preguntó viendo fijamente a Syaoran.

Syaoran decidió que daría explicaciones, así que se empezó a concentrar, buscó la energía de Meiling.

—Se graduó en seducción —Yuri concluyó, lanzó la daga hacia arriba, dirigió su mano a ella y ésta se puso de un color azul obscuro antes de salir disparada hacia Syaoran.

Él encontró el aura de Meiling y cuando observó el ataque de Yuri rápidamente levantó las manos a sus lados y fuego lo rodeó, la daga chocó contra las llamas y desapareció.

El fuego que rodeaba a Syaoran se concentró en una bola frente a él y con un movimiento la lanzó hacia Yuri, él levantó la mano y una energía azul lo rodeó protegiéndolo del fuego.

—Así que Reiku tenía razón —Yuri murmuró observando a Syaoran, al parecer tenía más de tres habilidades.

Lien, Eriol y Rei salieron de donde estaban y se pusieron a un lado del líder de la resistencia, estaban sorprendidos por lo que había hecho, pero ahora no era el momento de pedir explicaciones.

Yuri los miró con una sonrisa.

—Permítanme presentarles a mi nuevo ejército de Mutis —comentó haciendo con la mano una señal.

De varios lados empezaron a salir los acompañantes de Yuri; el líder y sus acompañantes observaron sorprendidos y confundidos.

Yuri estaba disfrutando mucho de la situación, algo que no se esperaban y que les iba a complicar mucho la batalla. Su pequeño grupo se puso a un lado de él.

Syaoran recordó la primera vez que Sakura lo confrontó por un camión lleno de niños. Unos como los que tenía ahora enfrente.

Yuri sonrió al ver las caras de sus contrincantes.

Los nuevos Mutis puestos en acción eran niños de entre diez y quince años, todos con habilidades increíbles, la más maravillosa, que el escáner los reconocía como Normis.

—Bienvenidos a la nueva era —Yuri comentó con una sonrisa maquiavélica.


Sakura estaba muy inquieta, sentía que algo estaba mal.

Meiling se veía a sí misma con algo de curiosidad, se sentía rara, como si estuviera usando su habilidad, pero no lo estaba haciendo.

Tomoyo y Kya estaban ayudando a los que iban despertando, tenían que juntar víveres y cosas para poder llevarlos a otro punto del bajo mundo.

Kya de vez en cuando veía a Sakura con desconfianza, la gente sanada no tenía nada, ni siquiera cicatrices.

Sakura de pronto escuchó un silbido, uno exageradamente familiar, su corazón empezó a latir a gran velocidad y sin decir algo salió corriendo.

—¡Sakura! —Tomoyo le gritó y trató de alcanzarla pero al salir no la vio por ningún lado.

Meiling se paró a un lado de ella, también había salido detrás de la chica de ojos verdes, pero la habían perdido de vista.

Sakura corrió entre callejones tratando de ubicar el silbido.

Donde estaba la entrada al bajo mundo era como un barrio abandonado, habían edificios sin gente y varios callejones, prácticamente estaba desértico el lugar, así que el silbido se escuchaba con claridad.

Giró en un esquina y ahí lo vio.

—Touya —Sakura susurró viendo a su hermano.

Estaba recargado en una pared con los brazos cruzados, Touya la miró pero no dejó de silbar.

Sakura se acercó cautelosamente, su hermano había estado en la mansión así que no entendía que hacía ahí sin nadie que lo cuidara.

—¿Touya? —Sakura preguntó cautelosa acercándose a él.

Touya caminó hacia ella, Sakura tuvo el impulso de caminar hacia atrás, pues aunque físicamente era su hermano, había algo raro en él.

Touya se acercó y la tomó de los brazos.

—Hermano, ¿qué haces? —Sakura le preguntó asustada.

Luego notó los ojos de Touya, estaban vidriosos, osea que estaba bajo control mental.

Sakura cerró los ojos y trató de sacar a su hermano, pero por más que empujaba, la —puerta— no se abría, finalmente desistió y abrió los ojos.

—¡Touya! Despierta soy Sakura —le pidió con desesperación.

Pero él no la soltó, ella de pronto sintió dolor, su hermano tenía la habilidad de mandar electricidad a través de sus manos, y la estaba usando con ella.

Sakura soltó un grito ahogado.


Syaoran y compañía veían incrédulos a Yuri, una vez más les quedaba claro que Reiku no valoraba ningún tipo de vida.

—¿Reiku está tan desesperado para usar niños? —Lien gritó enojado.

Por esa razón, justo por eso no había sufrido la muerte de su pequeño, solo podía imaginarse lo que esos niños que tenía enfrente habían pasado para convertirse en Mutis.

Yuri lo miró con desdén.

—¡Lien! Mi amigo y compañero, sigues del lado equivocado —comentó sacudiendo la cabeza fingiendo decepción.

Lien se rió con sarcasmo.

—A lo mucho fuimos rivales, no amigos.

Yuri se rió a carcajadas.

—Para ser rivales necesitas algo más que aire —le informó en forma burlona.

Syaoran no sabía qué hacer, las criaturas que tenía en frente se veian ansiosos, hasta divertidos podría decir, pero Mutis o no, seguían siendo niños.

Vio detrás de él a los oficiales que los acompañaban, decidió que usarían las armas en paralizar, aunque no sabía que tan efectivas iban a ser. Antes de ordenarles escuchó un ligero grito y su corazón se aceleró, esa voz la reconocería en cualquier lado.

Yuri vio con interés a Xiao Lang, parecía estar distraído así que le hizo una señal a su grupo, y desató el caos.


Sakura veía con ojos entreabiertos a su hermano, sentía como sus músculos se contraían dolorosamente. Era tanta la tortura que ni siquiera podía gritar.

—Touya —susurró en medio del intenso dolor tratando de llegar a su hermano.

Él de pronto la soltó y se agarró la cabeza, Sakura cayó al piso de lado, no podía moverse, pero vio como su hermano se puso en cuclillas enredando ambas manos en su cabello con desesperación.

Sakura trató de levantarse pero lo más que pudo hacer fue hincarse, respiraba muy rápido y aún sentía pequeños espasmos.

Touya levantó un poco la cabeza y miró a Sakura de manera diferente.

—Corre —murmuró con la voz entrecortada.

Sakura lo vio confundida, luego notó que sus ojos ya no estaban igual.

—¡Touya! —lo llamó con emoción e intentó gatear hacia él

Él soltó un grave gruñido y sacudió su cabeza .

—¡Vete! —le gritó.

Sakura se detuvo y lo vio con tristeza, como pudo se levantó y comenzó a alejarse, Touya se incorporó, tenía los ojos una vez más como vidrio, de nuevo estaba bajo control.

—Te salvaré hermano —le dijo alejándose de él y girando del lado contrario.

Sakura corrió por los callejones, escuchaba a su alrededor pequeñas explosiones, volteó ligeramente y notó que Touya la perseguía.

Se metió al estacionamiento de uno de los edificios abandonados y se escondió tras una columna.

Seguía escuchando explosiones y gritos de órdenes a los lejos.

Escuchó pasos, buscó en sus jeans y encontró su navaja. ¿Sería capaz de defenderse así de su hermano?

Sakura inhaló con nerviosismo, era eso o regresar a la mansión y perder toda oportunidad de poder liberarlo.

Escuchó los pasos más cerca, se asomó un poco y notó que no había nadie en la entrada, tal vez podía correr y regresar a donde estaban los demás, dudaba que Touya la siguiera hasta ahí.

Inhaló de nuevo preparándose para correr, cuando se dispuso a hacerlo sintió una mano en su brazo.

—¡No! —gritó tirando una patada, era momento de usar su entrenamiento.

Estaba oscuro así que no veía a la persona que la había agarrado, pero le tiró patadas y golpes.

—¡Basta! —la otra persona le ordenó.

Sakura había tratado de correr pero la persona la agarró por la cintura.

—¡No! —Sakura gritó peleando, empezó a recordar sus momentos en la mansión, como la tomaban para sacar sangre, las torturas.

No la iban a regresar sin que ella diera batalla.

—¡Cálmate! —la persona le pidió tirándola al suelo y sosteniendo sus manos para que no lo golpeara.

Sakura dejó de pelear y miró a la otra persona, esos ojos.

—Syaoran —murmuró casi aliviada.

Él la vio con algo de temor, había dejado a sus amigos peleando para ir tras ella, ¿qué le estaba pasando?

Le soltó las manos y la empezó a ayudar a levantarse, ambos se miraron fijamente, estaban casi arrodillados, sentían algo indescriptible como paz en medio de una tormenta.

De pronto escucharon una pequeña risa, voltearon y vieron a un chico de unos trece años que les estaba dedicando una mirada calculadora; Syaoran lo reconoció como uno de los que había estado con Yuri.

El chico puso su mano en el muro del edificio sin quitarles los ojos de encima.

Sakura y Syaoran vieron como el edificio empezó a partirse, pedazos de cemento comenzaron a volar; todo lo que habían tenido sobre sus cabezas estaba flotando dando vueltas alrededor de ellos.

El chico no dejaba de mirarlos, tenía la mano extendida, los trozos de cemento empezaron a dar vueltas más y más rápido.

Syaoran se dio cuenta de lo que iba a hacer y vio a Sakura con angustia, su escudo, no sabía si soportaría tanto peso. Ella lo miró con algo de temor, pero Syaoran notó como sus ojos cambiaron de miedo a determinación, ella tomó su mano y asintió sin decir una palabra.

El chico cerró la mano y los pedazos de cemento cayeron sobre ellos causando un gran estruendo.


Este capítulo es corto así que mañana subo el otro.

Nos estamos leyendo!