Canción para el POV de Katniss: Here without you – 3 doors down
Canción para el POV de Glimmer: Peacock – Katy Perry
KATNISS POV
Dolor. Me duele la cara. Alguien me ha tumbado de un puñetazo. Me lloran los ojos. Siempre he oído que cuando a uno le dan en la nariz los ojos lloran solos, supongo que es verdad. Alguien me levanta de suelo como si fuese una pluma y me lleva a la cama.
- ¿Peeta? ¿Eres tú cariño? – Suspiro aliviada – cariño, ¿por qué llevas un pasamontañas?
- Porque no es tu querido Peeta, ZORRA ESTÚPIDA – me espeta Clove. Oh. ¿Qué está pasando aquí?
- Clove… - me duele mucho la cabeza – que estás haciendo aquí? No lo entiendo…
- Oh, no te preocupes, bonita. Enseguida lo entenderás. Verás, he venido para hacerte un regalo. Es un regalo muy especial, espero que lo disfrutes mucho. Como por todos es sabido que eres una virgencita, ¡te voy a regalar tu primera vez! – la oigo reírse histéricamente.
- ¿De qué hablas? – tengo ganas de vomitar y me encuentro mareada por el golpe.
- Empieza ya, tú.
El chico que me ha tumbado en la cama se acerca a mí. Intenta ponerme las manos encima, y yo me resisto como puedo. Él tiene más fuerza que yo, pero no pienso dejar que me toque. Entonces me da una bofetada. Y otra. Y otra.
- ¿Te vas a estar quietecita ahora, zorra? – me espeta.
Empiezo a tener miedo de verdad. Esto no es una simple broma donde Clove me devuelve el tortazo que le di, esto va más allá. El chico coge mi vestido por el escote y lo rompe de cuajo. Oh dios. No. NO. NO, POR DIOS SANTO Y LA VIRGEN, ESO SÍ QUE NO. Empiezo a entender las palabras de Clove, "te voy a regalar tu primera vez". Esto no está pasando, es una pesadilla, me despertaré y Peeta estará durmiendo a mi lado. Eso es. Peeta, despiértame. Por lo que más quieras. Por favor. Pero el chico se acaba de deshacer de mi vestido y me abre de piernas.
- CLOVE, DÉJALO, NO ME HAGAS ESTO, POR FAVOR – grito con la esperanza de que se compadezca de mí, de que me deje en paz y se queden así las cosas – CLOVE, POR FAVOR TE LO PIDO.
- Deja de gritar zorra, o te oirán todos. Anda, tú sigue a lo tuyo – dice señalando al tío que ahora intenta arrancarme las bragas - Bonitas bragas, ¿eh? ¿Nos estabas esperando o qué? – Clove se está divirtiendo, la muy sádica, mientras yo lo único que puedo hacer es intentar patalear, morder, o pellizcar. Todo es el vano. Empiezo a llorar – haz que esa puta se calle, anda.
Otro puñetazo. El dolor que siento en el ojo me atraviesa toda la maldita cabeza. Noto que me sale sangre de la mejilla. Otro más, esta vez en el estómago. El tipo de encima de mí sigue en su intento de quitarme mis preciosas braguitas. Me sigo resistiendo. Un puñetazo lo vale por evitar que sus asquerosas manos me toquen. De pronto oigo a alguien gritando. Es Cato. ¡Cato! Cato sálvame, pienso. Joder Katniss, deja de pensar, y ponte a gritar.
- CATO, SÁCALOS DE AQUÍ, AYÚDAME – le grito.
No puedo parar de llorar, pero sé que Cato no me dejará tirada, ni de coña. Hemos ido toda la vida a la misma clase, es amigo mío, y encima sale con mi hermana. Somos uno contra cuatro, porque yo no cuento como ayuda en estas circunstancias, pero parece que Cato se las ha apañado para tumbar de un puñetazo a Marvel. Sálvame, Cato, que me graben, me la pela, pero quítame de encima a este hijo de puta, por lo que más quieras. Leo el miedo en los ojos de Cato cuando se acerca. El tío es enorme, sin duda. De pronto le quita el pasamontañas, y reconozco esa cara.
- ¿WALTER? ¿ME EXPLICAS QUÉ COÑO INTENTABAS HACERLE A MI NOVIA?
Es la voz de Peeta, gracias a dios, Peeta ha llegado. No tengo tiempo de reaccionar, de pronto unos brazos me rodean. Intento zafarme, pero de pronto me doy cuenta de que es Prim, con los ojos llorosos y tan asustados como los míos. Peeta le está dando una paliza a Walter. Aún no puedo creerme que el hermano mayor de Marvel fuese a… en fin, a violarme, o al menos a intentarlo. Estoy temblando, creo que del shock, o del frío, o del miedo, o de todo a la vez, cuando susurro el nombre de Peeta. Peeta, sálvame de esta pesadilla. Se me acerca, obviamente muy preocupado, y yo no puedo más que enterrar mi rostro en su pecho y llorar desconsoladamente. Bonita venganza, Clove. Preciosa. Te has lucido, pedazo de hija de puta.
Otras personas empiezan a llegar. Yo sigo temblando, en los brazos de Peeta, que me pone su chaqueta sobre la piel desnuda. Sus ojos, necesito mirarle a los ojos, y sabré que todo irá bien. Si le miro a los ojos me sentiré protegida. El problema es que uno de mis ojos está totalmente cerrado por el puñetazo de Walter, y el otro está tan lloroso que apenas logro ver nada. Pero hago un esfuerzo, levanto la barbilla, y le veo. Peeta está mirándome con esos cristalinos ojos azules, con una mirada llena de ternura, protección, y lo que me encantaría pensar que puede ser amor.
- Peeta… - mi voz es un simple susurro – gracias por salvarme.
Peeta no dice nada, su cara se vuelve dura, con un gesto de ira, mirando alrededor nuestro. Tiene lágrimas en los ojos, lágrimas de rabia. Le acaricio la cara con mis manos mientras le dice algo a Prim, no sé de qué están hablando.
Llega la LAPD y le cuento el relato al menos a 4 policías diferentes. Al parecer tienen una prueba que implica directamente a los 4 agresores. Para poder determinar el nivel de mis heridas, y por tanto de los cargos, me llevan al hospital. Se hace interminable, me examinan incluso el himen, que está intacto, por supuesto, me dan un par de puntos en el pómulo y curan la mano de Peeta, de la que me había olvidado. "Esto no es como en Anatomía de Grey", pienso para mis adentros. La espera es aburrida, el hospital huele a… a hospital, los enfermeros son unos rancios y nos hacen esperar durante horas. Finalmente firmo unos papeles, y nos dejan marchar.
A la salida me enfrento a la realidad: no quiero volver a los apartamentos, ni muerta. Y además, tengo que avisar a mis padres. Ahogo un suspiro, por favor, que alguien decida por mí. Por suerte para mí, Peeta decide que nos vamos a un hotel, pero primero tenemos que pasar a por nuestras cosas.
- ¿A qué hotel vamos? – pregunta Glimmer.
- Al Oceana Beach Club Hotel. Es en el que se quedan los papás cuando vienen – dice Peeta a Glimmer. Katniss… - Peeta no me mira a los ojos, está mirando a la carretera, concentrado, con semblante serio - ¿quieres que cojamos dos habitaciones? Ya sabes… una para ti, y otra para mí.
- No lo entiendo, ¿por qué?
- Es por si no quieres dormir con él – dice Glimmer – es eso, ¿verdad hermanito?
- Pero, ¿por qué no querría dormir con él? – sigo sin entender.
- Bueno, ya sabes, lo que te ha pasado… en fin, no es cualquier cosa…
- Yo... la verdad… no sé si lo entenderéis, pero…
- Katniss, lo que tú quieras estará bien, de verdad – Peeta me mira a los ojos por el espejo retrovisor, con una sonrisa triste.
- Lo que quería decir – me arden las mejillas por confesar algo así ante mi hermana y mi amiga – es que necesito dormir al lado de Peeta. Después de lo que ha pasado… me da la sensación de que es el único lugar en el que me sentiré segura.
El resto del camino lo hacemos en silencio.
A pesar de que son casi las 6 de la mañana no ha habido problemas para coger una suite. Nadie ha preguntado nada acerca de mi cara, que está hecha un asco, ni de la mano de Peeta. La verdad es que, fuera de contexto, es muy fácil malinterpretar ambas cosas. Cuando salgo del coche me siento desfallecer. Estoy agotada, me duele todo el cuerpo, los ojos me pican constantemente por el llanto. Quiero hundir mi cabeza en el pecho de Peeta y que desaparezca el mundo que nos rodea. De alguna manera, mi sueño se hace realidad, porque cuando Peeta me ve así de débil, suelta las maletas y me coge en brazos. Yo me abrazo a su cuello, cerrando los ojos. No quiero saber nada, no quiero ver nada, solo quiero una habitación donde poder dormir sabiendo que nadie intentará entrar. En algún momento me duermo sobre los brazos de Peeta.
GLIMMER POV
Nunca se me había pasado tan rápidamente un cabreo. Porque estaba cabreada, de la ostia. Estaba hasta los cojones de la pava de Madge y sus contoneos de cadera. Por dios, no tenéis ni que coger un hotel, YA TENEIS UNO! Ver como Gale y Madge se restregaban las caderas delante de todos era vomitivo. Esa perfecta y morena espalda, esas manos grandes, y sobre todo, ese tesoro que tenía entre las piernas… estaban siendo malgastados por la niña mimada que Madge era. Odiaba tener que reconocer que estaba jodidamente celosa. Por un lado estaba sexualmente celosa y frustrada. Yo creía que lo de Gale era un simple antojo, un simple revolcón para olvidar al cabronazo de Marvel. De hecho, cuando se lo dije a Katniss, creí que ella se negaría en rotundo. Es decir, rotundo de NUNCA, NEVER, EVER. No de, "ay, tía, ¿mi mejor amigo? Elige a otro". Eso no era un no, era un, me jode, pero vale.
Así que no me corté un pelo y fui al grano. Recordar sus manos sobre mí me hacía estar jodidamente frustrada. Esos besos violentos, esos polvos a horcajadas en el butacón de su salón… uf, Glimmer, cálmate. Respira hondo. Y DEJA DE PENSAR EN SEXO POR DOS SEGUNDOS. Ok, eso no es posible. ¿Por dónde iba? Ah, sí, mi frustración. Había algo más que me frustraba a parte de la abstinencia sexual, había un factor, como llamarlo… emocional. Gale y yo éramos muy parecidos en algunos aspectos. Increíblemente, me escuchaba cuando hablaba. Me prestaba atención. Me parecía alguien digno de mi confianza. Creo que lo que me empujó a decirle "se acabó" fue en parte mi inseguridad, mi miedo a que todo se fuese a la mierda y acabara en ridículo. ¿Cómo demonios iba yo a admitir que tenía… ¡sentimientos! por alguien como Gale? Imposible. Una cosa era verdad. Aunque fuese una semana, estar prácticamente las 24 horas del día juntos nos había pasado factura. No solo era el sexo, era la ducha, comer, dormir, hacer la compra. El tercer día Gale puso una lavadora, y dentro había un tanga mío. Como si fuese lo más normal del mundo. Ehhhhh… no gracias. Luego estaba el sexo. ¿Cómo describirlo? Alucinante es una buena palabra para describirlo. Sus manos eran expertas en las curvas de las mujeres, lo demostró con creces. Y su monumental verga… bueno, sí, sabía usarla. Muy bien. Demasiado bien. Dios, Gale lograba hacer de cualquier situación algo erótico, con él estaba constantemente cachonda, esperando a llegar a algún sitio – léase baño, aparcamiento, parte trasera de cualquier sitio, cama, ducha, sofá… – y bajarle de un jalón los pantalones para que me follara.
Maldito celibato de mierda.
Pero aún había posibilidades. Los mensajes que me mandé con Katniss me hicieron ver una rendija de luz. Había que trazar un plan, un plan de ataque en el Madge, of course, estuviese fuera. ¡Y entonces Katniss me plantó! Y el cabreo siguió aumentando. Aquella noche – la noche del "accidente" de Katniss – me vestí lo más jodidamente sexy posible. Desprendía follabilidad por donde pasaba, era consciente. Era mi objetivo. El repaso que Gale me dio con los ojos me encantó. Le sonreí de manera perversa, como cuando follábamos, intentando quitar la cara de amargada que había tenido toda la semana.
- Hola, guapo.
- Hola… bellezón – Gale había soltado un jadeo que me satisfizo notablemente.
- Oh, no será para tanto – mi cara mostraba una fingida indiferencia.
- Créeme Glimmer… estás para que te hagan un par de favores, por lo menos… - sus ojos no se despegaban de mis tetas.
- Cariño, mi cara está un poco más arriba – le dije enarcando una ceja.
- En fin… me voy que no respondo… - y se fue.
¿¡ESO ES TODO?! PUES SÍ. Porque cuando fui a seguirle, apareció Madge, con esa sonrisa boba en los labios. Ella no desprendía nada. Era muy normalita, pelo castaño, altura media, tirando a bajita, ojos marrones. Cero follabilidad. Tenía las tetas grandes, ¡pero yo también! Cabreo ligeramente aumentando. Me fui a la barra y me tomé una copa de champán de un solo trago. Y ahí se lio parda.
- ¿Peeta? ¿Dónde coño te vas corriendo? – le pregunté a mi hermano.
- GLIMMER, HA PASADO ALGO CON KAT, AHORA VENIMOS! – mi hermano estaba tan lejos que apenas le oía, y eso que lo decía gritando. Algo con Katniss. Genial.
- Bueno… ¿los seguimos? – me preguntó Gale entonces. No, nos vamos al baño a follar, YA, maldito tío bueno.
- Sí. Qué otra cosa vamos a hacer – dije resoplando.
- ¿Se puede saber qué te pasa? – la mirada de Gale era inquisitiva.
- ¡Nada! – Otro suspiro – no me pasa nada, Gale, lo siento. Es que, necesito desconectar, nada más.
Caminamos con calma, no había prisa aparente. Hasta que empezamos a oír los gritos. Entonces nos miramos todos nerviosos, y aceleramos el paso. Y lo que vi… me quitó el cabreo. De golpe.
Katniss tirada en la cama. En pelotas. Y no porque Peeta estuviese cerca, si no porque el cerdo hijo de puta de mi ex cuñado estaba intentando violarla. Peeta le dejó la cara como un cuadro de Picasso. Marvel estaba en el suelo con la nariz rota.
- Hijo de puta. Vamos a hundirte a ti y a tu familia. Ahogados en la mierda. Créeme. – Le dije cuando le vi – y tú, puta de mierda, como te acerques a nosotras de nuevo… no respondo de mis actos – le dije a Clove citando a Gale.
Cuando me acerqué a Katniss no pude hacer otra cosa que llorar. Dios, estaba TAN indefensa en los brazos de mi hermano… no dejaba de sollozar y de temblar, y estaba agarrada a Peeta como si de un clavo ardiendo se tratase. A ella también le habían puesto la cara fina. Tenía un ojo totalmente morado e hinchado, no podía abrirlo. Tenía un corte en el pómulo izquierdo. Moratones por el torso. Y pensar que yo había estado durante 5 meses saliendo con un tipo como Marvel… me dieron ganas de vomitar.
El hospital fue lo más tedioso del mundo mundial. No, no estaba cabreada, pero los nervios de Peeta se me estaban contagiando. Era exasperante. No paraba quieto. Pasé de estar muy cabreada a muy nerviosa. No paraba de pensar. Glimmer, mírate. Mira cómo vas vestida. Eso te podría pasar a ti. Con una diferencia. A mí no vendría nadie a salvarme. Estaba sola en el mundo. Sí, tenía a Peeta, claro. Pero… no era lo mismo, él era mi hermano. ¿Me salvaría Gale? ¿Me protegería con sus fuertes brazos? La ansiedad en la que me veía envuelta era palpable, pero todo el mundo lo achacaba a lo de Katniss. Me sentía como una mierda de amiga, Katniss en una camilla casi violada, y yo pensando en los brazos de Gale sobre mí. Pero, admitámoslo… soy Glimmer Mellark, no el puto ángel de la guarda.
Ahí fue cuando me fijé en Rue y Thresh. ¿Era cierto lo que veían mis ojos? Esos dos se habían juntado por el estrés del trauma. Oh god, eso era una maldita señal. Si alguien como Rue podía hacerlo… yo podía conseguirlo.
- Gale, ¿puedes venir un momento? – adelante, tú puedes Glim.
- Sí, claro.
- Ven, salgamos fuera un momento, por favor. Necesito que me dé el aire.
Excusa perfecta tras el trauma. Y él no opuso resistencia, es más, dejó a Madge en la silla sin darle un beso si quiera.
- ¿Estás bien, Glimmer? Llevas todo el día de un raro… - me dijo una vez llegamos fuera.
- No, obviamente no estoy nada bien, Gale – estaba al borde de las lágrimas – y no se trata solo de lo de Katniss, que también… pero es que me siento como una mierda, sabes, y no tengo a nadie con quien hablar…
- Bueno, conmigo puedes.
- El tema es que no quiero hablar – no me atrevía a levantar la mirada del suelo – lo que quiero… - respira hondo, pequeña – lo que quiero es esto - ¡Yeah! Beso en los labios. Corto, rápido, robado.
- Glimmer... ¿a qué viene esto? – ahí venía la bronca descomunal, el discurso de "fuiste tú la que me dijiste que no me querías ver más", "ahora estoy con Madge", y demás reproches hacia mi persona.
- No sé Gale… lo he pensado mucho. Me… me arrepiento de haberte dado portazo – le dije mirándolo a los ojos – pero ahora estás con Madge… y me he dado cuenta, ya sabes, "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde", como ya no tengo nada que perder… quería que lo supieses. Lo que… siento.
Poco a poco fue apareciendo una sonrisa en los labios de Gale que se me fue contagiando.
- Madge… no es nada serio. Y sin duda, no es como tú… digamos que no es tan… fogosa. Es algo más modosita.
- Bueno, pero estás con ella, ¿no?
Yo le miro, él me mira, y el mundo se detiene.
10 minutos de reloj. 10 minutos estuvimos devorándonos los labios, hasta que Peeta carraspeó detrás de nosotros.
- Chicos… no es por nada, pero Katniss ya puede salir del hospital.
- Joder Peeta… menos mal que eres tú – estaba roja como una manzana y tenía los labios notablemente hinchados – yo… me voy con vosotros.
- Sí, y yo… creo que tengo una conversación pendiente con Madge… te veo… ¿mañana? – podía leer en los ojos de Gale que me suplicaba sexo salvaje, cuanto antes mejor.
- Por la mañana te aviso… con lo que sea.
Nos fuimos Katniss, que daba penita verla, Prim, mi hermano y yo a un hotelazo. Katniss se negaba – y yo lo entendía perfectamente – a volver a los apartamentos, aunque insistía en dormir con Peeta. En fin, ¿quién era yo para negarme? Mi hermano la había salvado de las garras del cabrón de Walter… Estaba totalmente convencida, al 100%, de que mi hermano no haría, never ever, nada que dañase a esa mujer.
Holaaaaa (: ¿cómo estáis? Yo estoy de muy buen humor, la verdad es que me ha encantado escribir un POV de Glimmer, para ver las cosas desde otra perspectiva y para ver lo que realmente siente por Gale. Me encantan estos dos juntos.
Además hemos averiguado más cosas de lo que pasó con Katniss… creedme, esos 4 lo pagarán caro, muy caro. Recordad que además Haymitch, el padre de Kat, es abogado, así que se encargará de que lo paguen muy caro.
Por supuesto, el Everlark está más fuerte que nunca, pese a que sea por una desgracia, esta desgracia cambiará el curso de las cosas, para todos.
Si alguien leyó en el capi que estoy preparando otro fic, que se prepare, porque está casi listo para salir. Tengo varios capis escritos, pero necesitaba cerciorarme de que la historia tenía chicha, ya me entendéis. No tengo ni idea de cómo llamarlo pero ya pensaré algo.
DandelioN2: espero que te haya gustado lo de Gale y Glimmer… yo creo que son perfectos el uno para el otro ^^ espero de verdad que te esté gustando, prometo que seguiré publicando!
Torposoplo12: ¡las duchas no deben sobrevalorarse, amiga! Jajajajaja, el capi era dramático, pero necesitaba meter alguna guarrería por algún lado… por supuesto, todos van a tener sus momentos, por eso también estoy metiendo otros POV, para que la historia sea completa :) los protas son Kat y Peeta pero después de lo que ha pasado, es obvio que los amigos tienen mucho que decir. Espero de verdad que te haya gustado. Ya verás como Katniss se recupera prontito con ese peaso de novio que tiene.
Os dejo un pequeño adelanto. De verdad (que pesada que soy joder…) que estoy esforzándome un huevaco en que la historia os guste. Es posible que no pueda publicar hasta el miércoles, ya veremos, la espera no será larga, lo prometo.
Cuando Peeta volvió a la habitación me miró sonriente. ¿Era normal que tuviese ganas de besarlo, en mi estado? Creo que aún tenía una ligera conmoción. Sí, debía ser eso. Mi cuerpo, de forma instintiva, se fue acercando hasta el de Peeta, para fundirme con él en un abrazo. Su cercanía era… mágica, tranquilizadora. Cuando me di cuenta las chicas estaban llorando.
- ¿Qué os pasa, chicas? – pregunté preocupada.
- Es que… sois perfectos, Katniss. No puedo imaginaros separados.
- Eso es porque no podemos estarlo – contestó Peeta rápidamente. Yo me limité a sonreír. A pesar del shock, seguía estando enamorada, eso era obvio.
Besacos a todos!
