Capitulo#8 Margaritas
En algún lugar de Hokkaidō- Japón, Clínica Privada Wakamura, 25 de abril del 2012. 20:50 pm
-He querido preguntar esto desde hace un rato- él se detuvo en la entrada del hospital -No deberían tus padres estar aquí? -
-Están de viaje. Pero, ya que no me ocurrió nada grave, convencí a la enfermera de que no los llamara. Debo volver mañana para que me realicen otro chequeo, así que mientras haga lo que ella me diga, no necesitará llamar a mis padres y preocuparlos-
-No pienso que no haya sido nada grave, un auto te golpeó, Amu- se quejó él, ambos cruzaron la calle, en dirección a la colina que conectaba la casa de Amu con la academia -Me di cuenta de que estás cojeando, está tu tobillo bien? -
Ella se detuvo.
-Por qué insistes en seguir aquí? Ikuto está en una camilla en este momento- su mirada se fijó en su tobillo, le dolía endemoniadamente.
-Solo quiero asegurarme de que llegues a casa, y también quiero decirte que nada de esto es tu culpa. Ni el hecho de que Keiko y yo no estemos juntos; ni el que Ikuto te haya rechazado; tampoco el que me haya enamorado de ti. Yo soy el culpable, Amu- Yashiro se acercó a ella y la tomó de los hombros -Tú no debiste sufrir por mi culpa, alejarte de nosotros y cambiarte de instituto. Todo eso fue mi culpa-
Ella apoyó su mano en el brazo de él, le dolía cuando colocaba su peso en el tobillo afectado.
-Es mi culpa que Ikuto se haya lanzado a salvarme. Si solo hubiera hablado con ustedes, si no hubiera sido tan terca y me hubiera detenido. Si hubiera sido honesta con mis sentimientos-
Yashiro la abrazó, su corazón latía desenfrenadamente y se sintió culpable por estar abrazándola mientras su mejor amigo yacía en una camilla de hospital.
-Amu, tal vez te resulte doloroso todo lo que ocurrió. Pero, por favor, no ignores a Ikuto- la miró suplicante -Él, al igual que tú, es otro afectado por mis acciones.
Amu apretó sus labios.
-Yashiro- lo miró con firmeza -gracias y lo siento, pero no puedo aceptar tus sentimientos, estoy enamorada de alguien más-
Él abrió sus ojos con sorpresa.
-Esa debió ser mi respuesta aquel día- murmuró ella -Y después de eso debí regresar donde Ikuto y golpearlo, confesarme de nuevo, y continuar golpeándolo hasta que aceptara seriamente mis sentimientos-
Yashiro sonrió.
-Aún estás a tiempo- susurró.
-No, ya no lo estoy. Mis sentimientos por Ikuto han desaparecido- Amu suspiró -No estoy segura si puedan regresar, y tampoco quiero que…-
Yashiro la detuvo, cubriendo con una de sus manos la boca de la chica.
-Amu, estoy tratando de hacerme a un lado y de ser el buen amigo que Ikuto merece- retiró su mano y sonrió -Por favor, déjame rendirme en mi fantasía de estar junto a ti. Si sigues diciendo que no sientes y no sentirás nada por él, me resultará muy difícil tirar la toalla-
Ella desvió la mirada.
-Perdón, pero es la verdad. Ya fui rechazada así que en todo este tiempo lo superé-
-Amu, déjame besarte- Yashiro dio un paso hacia ella -Solo un beso, es todo lo que necesito-
-No necesitas nada de eso, solamente irte a tu casa- dio un paso hacia un costado y suspiró -y yo necesito exactamente lo mismo. Adiós Yashiro-
Al día siguiente, Amu se desvió de su camino al instituto dirigiéndose hacia el hospital para su chequeo, antes de poder llegar pasó cerca de una florería. Se detuvo, observando unas flores blancas que resaltaban la entrada del lugar.
-Interesada en las margaritas? - se sorprendió al notar que una anciana la miraba curiosa -Sabes qué significan? -
Amu negó, acuclillándose junto a la maceta donde reposaban las flores.
-Las margaritas simbolizan la inocencia y la pureza- la mujer se paró junto a ella -también pueden simbolizar un nuevo comienzo. Transmiten amor leal, y específicamente alegría-
Amu se sonrojó y ocultó su nariz entre sus brazos mientras miraba a las flores danzar en el viento.
-Llevaré una- susurró, poniéndose de pie.
La anciana sonrió y retiró una de las flores del contenedor.
-Alguna vez has deshojado una margarita? - preguntó sonriendo mientras envolvía el tallo de la flor en un pedazo de papel - ¿Ya sabes, me quiere o no me quiere? -
El sonrojo en el rostro de la chica aumentó, le entregó el dinero a la mujer mientras tomaba con cuidado la planta y se dirigió con rapidez hacia la entrada del hospital.
-Por qué dice cosas tan innecesarias? - masculló ruborizada, plantándose con disgusto frente al ascensor. La conversación sostenida con Yashiro la noche anterior no la había dejado conciliar el sueño, nunca se había detenido a pensar si realmente era tarde para estar con Ikuto, así que estuvo toda la madrugada preguntándose si realmente merecía la pena desempolvar sus sentimientos hacia él.
El timbre indicando que el ascensor había llegado la regresó de sus pensamientos. La puerta se abrió con mecánica lentitud y su corazón saltó al ver el rostro de Yashiro aparecer dentro del ascensor.
Anonadada ante la sorpresa generada por el encuentro y la reacción de su corazón frente al chico, Amu entró al ascensor fingiendo no haberse dado cuenta de la sonrisa que esbozó el chico al verla.
-Estaba esperándote- dijo, alegremente.
Amu ignoró el comentario, mantuvo la mirada clavada en la flor que sostenía entre sus manos, sintiéndose nerviosa de repente. Se reprendió mentalmente, no sólo estaba siendo increíblemente grosera, sino que seguía sin comprender el por qué actuaba de esa manera frente a él.
Cuando el ascensor llegó al piso destinado, ambos salieron, sumidos en sus pensamientos. Ella caminó automáticamente hacia el puesto de las enfermeras mientras él se sentó en la sala de espera, siguiendo con la mirada a Amu, y a la delicada flor que llevaba con sumo cuidado entre sus manos.
Cuando la enfermera la vio, sonrió con alivio. Caminó hacia ella y, después de saludarla, procedió a realizar los chequeos correspondientes para evaluar su condición.
-Todo parece estar bien. Realmente me preocupó el que no te quedaras bajo observación la noche de ayer- dijo, mientras caminaban de regreso a la sala de espera -Si algo te ocurría debido al golpe que recibiste, no sé qué hubiera hecho-
-Para poder quedarme hubiera tenido que llamar a mis padres- respondió Amu, tratando de reunir el valor necesario para preguntar por Ikuto.
-Bueno, en todo caso me alegra saber que te encuentres mejor. No olvides tomar tus medicamentos y aplicar hielo y cambiar la venda de tu tobillo, en unos días deberá estar mejor, sin embargo, de aquí en una semana tienes otro chequeo-
Amu asintió, la enfermera notó la angustia reflejada en sus ojos y adivinó lo que quería decir.
-Tu novio salió de su primera operación-
Los ojos de la chica se abrieron en sorpresa, su cuerpo se giró hacia la enfermera, enfocando toda su atención en ella.
-Primera? - murmuró ansiosa.
-Se fracturó la tibia y el peroné debido al impacto. Le colocaron algunas placas y clavos sin embargo parece que hubo una complicación y debieron detener la cirugía para realizar otra radiografía y evaluar la situación-
-Mire, realmente esta larga explicación es innecesaria. No entiendo la mitad de los términos que está utilizando. Solo quiero saber si Ikuto estará bien- sus ojos eran suplicantes a pesar de que su voz salía fuerte y decidida.
-Estará bien, por ahora está dormido. Y hasta que no le hagan la última operación continuará sedado, los doctores no quieren que se estrese al ver su condición-
-Qué? ¿Cuánto tiempo será eso? Me prometió que podía verlo hoy-
La enfermera suspiró.
-Harás que me despidan- dijo, dándose por vencida -Te daré un minuto para que lo veas, no más de eso-
Ella asintió vigorosamente y siguió a la enfermera por el laberinto de pasillos hasta finalmente detenerse frente a una puerta, a un lado podía leerse el apellido de Ikuto.
-Un minuto a partir de ahora- le dijo la mujer, abriendo la puerta y dándole un leve empujón para que entre.
Amu se paró en seco, con los ojos cerrados. Su corazón retumbaba en su pecho mientras escuchaba el pitido de una maquina cuyo ritmo se sincronizó con el de ella a medida que se relajaba. Finalmente decidió abrir sus ojos, vio a Ikuto tumbado en una camilla, sus piernas estaban vendadas y su pecho subía y bajaba lentamente. Siguió el sonido del pitido hacia una maquina blanca a un lado de donde él dormía. Se acercó con lentitud, dejó olvidada la flor en una mesita y acarició el cabello de Ikuto. Estaba menos sedoso que lo habitual y su piel no brillaba como siempre. Con sus uñas masajeó su cabeza mientras recorría sus facciones con la mirada.
-Lo siento- susurró -Ikuto, cuando despiertes hablaremos, te lo prometo-
La puerta se abrió y la cabeza de la enfermera se asomó por la abertura.
-Es hora- advirtió.
Amu asintió, le echó un último vistazo y se apresuró hacia la puerta. Ambas regresaron hacia la sala de espera, donde Yashiro continuaba esperándola.
-No deberías estar en clases? - preguntó cuando estuvo junto a él.
-Demoraste bastante- el muchacho ignoró su comentario y caminó junto a ella -Ya no traes la margarita-
-Basta- se detuvo de golpe y lo miró con fastidio -Ayer me pareció dejarte en claro que no estoy interesada-
-No me detendré hasta que aceptes que aún sientes algo por Ikuto, o hasta que empieces a mirarme seriamente-
Amu gruñó.
-Debo ir a clases- dijo, dándole la espalda y continuando su camino.
Sorprendentemente él no la siguió. En el camino pensó en sus palabras. Por un lado, estaba decidida a desechar sus sentimientos hacia Ikuto, pero después de ver la condición en la que se encontraba por su culpa, no le parecía justo ignorarlo y fingir que no lo conocía. Y del otro lado, estaba Yashiro, alguien con quien no podía involucrarse de esa manera porque influiría en su relación con Ikuto y además porque Keiko también se sentiría mal.
Amu paró en seco al notar que la excusa para no salir con Yashiro no incluía el no sentir nada por él. Agitó su cabeza, tratando de deshacerse del pensamiento antes de que su torpe mente empezará a hacerse ideas extrañas.
Sin embargo, al día siguiente, los peores miedos de Amu Hinamori se hicieron realidad al ingresar al hospital y estremecerse por ver a Yashiro.
Amu jugaba con la margarita entre sus dedos mientras esperaba a que la enfermera la pudiera atender para hablar sobre la condición de Ikuto. Yashiro se había marchado después de que insistentemente se lo pidiera. Su mente estaba enfocada en Ikuto y de esa forma se tenía que quedar, no había espacio para Yashiro en ninguna parte de su ser. O eso es de lo que trataba de convencerse cuando la enfermera hizo su aparición.
-Te daré un minuto, Ikuto atravesó por la segunda cirugía el día de hoy. Una de sus piernas parece haber tenido un daño mayor al esperado, pero el día de mañana realizarán una última intervención e Ikuto finalmente podrá despertar-
Amu suspiró aliviada, dentro de ella se encendió una chispa de entusiasmo por poder hablar con él. La enfermera abrió la puerta y ella ingresó, dispuesta a no perder el tiempo como el día anterior. Nuevamente la flor fue abandonada en la mesita junto a la camilla mientras se apresuraba a tratar de poner a Ikuto al día, a pesar de no poder escucharla. Amu le dedicó un fuerte abrazo y apoyó su mentón en el hombro de él.
-Ya quiero que despiertes- susurró entusiasmada y depositó un beso en la mejilla del chico.
Su humor cambió drásticamente al recibir las buenas noticias. El minuto pasó más rápido de lo esperado y la cabeza de la enfermera hizo su aparición por la puerta. Amu miró por última ocasión a Ikuto y dejó la habitación.
-Mañana finalmente podrás hablar con tu novio, veo que te ha puesto de buen humor la noticia-
Amu asintió, sonriente. Dejó el hospital y se dirigió rápidamente hacia el instituto, rogando que las horas pasen más rápido para que el día acabara.
Sin embargo, las buenas noticias ya no le resultaban tan buenas mientras debatía mentalmente frente a la puerta de la habitación del chico. Estaba tan entusiasmada que por un momento olvidó que una vez que Ikuto despertase, conocería la situación de sus piernas. La enfermera le había comentado que no podría caminar hasta que sus huesos sanasen, y después de eso tendría que pasar por una larga y dolorosa recuperación. Amu no se había puesto a pensar con qué cara iba a enfrentar a Ikuto.
La margarita que llevaba entre sus manos le parecía ahora un gesto insignificante. Pero no tuvo más opción cuando la enfermera hizo su aparición y la invitó a pasar muy alegremente, esta vez sin darle un límite de tiempo.
Amu se acercó lentamente a la camilla, se sorprendió al ver un bolso de mujer en la silla junto a él. Sus nervios se hicieron presentes al pensar que se trataría de un miembro de la familia de Ikuto. Dado el hecho de que despertaría pronto, era altamente probable que algún familiar deba estar presente para explicarle su situación. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar la camilla traquear.
-Ikuto- susurró ella, acercándose. Pudo notar como él chico fruncía el ceño, ella sabía que eso es lo que él hacía cuando estaba a punto de despertar. Una idea vino a su cabeza y sonrió ante el pensamiento -Tsukiyumi-kun? -
Con eso, ella había ondeado la bandera blanca y le hacía saber a Ikuto que estaba ahí como su vieja Amu.
-Tsukiyumi-kun ¿Puedes escucharme? -
Ikuto apretó sus ojos y una cara de fastidio se hizo presente.
-Tsukiyumi- k…-
-Es Tsukiyomi-
