Nunca solo, nunca más
Disclaimer: Harry Potter y el maravilloso mundo de J.K. Rowling no me pertenece y tampoco a la autora. Y este fic ni siquiera me pertenece a mí, fue escrito por Bored Beyond Belief, yo sólo hago de intermediaria entre el fic original 'Never Alone Never Again' y éste. No gano nada de dinero con esto, solo algo que hacer durante las vacaciones (porque soy muy floja para buscar trabajo...).
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10. Memorias
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Sirius se sacudió y abrió perezosamente sus ojos. "¿Qué hora es?" se preguntó, mirando alrededor de la sala de estar en penumbras, ahora sólo iluminada por las brillantes brasas del fuego. Definitivamente todavía era de noche. ¿Qué lo había despertado? Le dio un vistazo Harry, a quien finalmente había persuadido para dormir, aunque su sueño fuera ahora intranquilo. Mañana en la noche sería capaz de tomar la poción para dormir sin soñar nuevamente. Sin embargo, sólo sería por tres noches. Debido a la pobre condición física de Harry y a su falta de reservas, Madame Pomfrey había reducido con pesar la cantidad de tiempo que podía tomarla y a la vez extendido la cantidad de tiempo que tenía que pasar sin ella.
Sirius dio un respingo, asustado, cuando Harry comenzó a hacer muecas y a moverse nerviosamente en sus sueños. Las manos de Harry se encogieron en apretados puños, doblando sus piernas hasta su pecho. Sintiendo temor erizarle los pelos de la nuca, vio como los músculos en los lados de la cara de Harry saltaban a la vista, sus dientes rechinando audiblemente.
"¿Harry?" le dijo Sirius a su ahijado, que descansaba en el sofá, con la cabeza apoyada en una almohada sobre su regazo. Sirius lo había llevado a la sala de estar de los Weasley después de haberse dado cuenta que su ahijado había estabo colocando encantamientos silenciadores alrededor de su cama las últimas dos noches. La vergüenza y pena que Harry tenía por despertar a todos lo había hecho tratar de retraerse aun más en ese caparazón que parecía haber surgido de repente, totalmente formado, durante el verano.
Pasó sus dedos por el cabello de Harry. Estaba empapado con sudor. Sirius agitó sus hombros firmemente. "Harry," repitió. Harry comenzó a jadear por aire. "¡Harry!" insistió, casi gritando, el volumen de su voz elevándose en casi completo pánico al ver que las piernas del muchacho patearon abruptamente, quedándose rígidamente derechas. Arqueó su espalda en dolor, y tal grito escapó sus labios que envió escalofríos a lo largo de la columna de Sirius.
"Lumos," dijo una voz desde las escaleras. Sonidos de pisadas se dirigían rápidamente hacia ellos, mientras Sirius parpadeaba por la repentina luz que ahora llenaba la habitación.
"¡No!" gritó Harry, su cuerpo ahora en agonía por las convulsiones. Se encorvó tan fuerte que casi se cayó del sofá completamente.
"¡Harry, despierta!" exclamó Sirius, tratando de sujetar a su ahijado para evitar que le pegara a algo y se lastimara aun más. Sirius elevó la mirada para encontrar a Hermione de pie frente a él, sus ojos abiertos y asustados. Miraba fijamente a Harry, su labio inferior temblaba. Sirius sintió las convulsiones empezar a aminorar, pero tenía miedo de que no fuera porque Harry comenzaba a despertarse. De hecho, su cara se volvió casi tan blanca como el papel. ¡Merlín, lo estaba perdiendo! Sirius apenas notó que Hermione había abandonado la habitación. Frunció el ceño. Había creído que ella era mejor amiga como para hacer eso. "¡Por favor, Harry, abre tus ojos!" rogó, luego se paralizó en conmoción cuando una ola de agua congelada salpicó el sofá, empapándolo a él y a Harry completamente. Los ojos de Harry se abrieron débilmente, y Sirius fijó su mirada en la agotada niña frente a él, su varita en la mano y un balde vacío a sus pies.
"Lo siento," dijo ella encogiéndose de hombros ante la aturdida expresión en el rostro de Sirius, luego se hincó al lado del muchacho. "Harry,¿puedes escucharme?". Harry trató de enfocar sus ojos en ella, frunciendo el ceño. Hermione distinguió sus lentes en la mesa de centro. Los secó con su túnica antes de colocárselos en la cara. Él le sonrió débilmente.
"Gracias," le susurró, luego se quedó inmóvil, su cuerpo se relajó. Sirius esperó a que su corazón dejara de tratar de saltar fuera de su pecho mientras miraba a Harry. No dormía ahora. Estaba inconciente. Hermione se levantó y se dirigió hacia las escaleras nuevamente. Ya sintiéndose mal por su previamente poco caritativo pensamiento sobre la chica... "Tú mejor que nadie sabes que no debes sacar conclusiones apresuradas, Sirius," se dijo a sí mismo... la observó silenciosamente. Un tiempo después, regresó con unas toallas, mantas, y un pijama seco para el chico. "Lista," pensó Sirius, agradecido de que ella hubiera pensado en eso antes de que Harry comenzara a tiritar. Poniéndose de pie y levantando a su ahijado suavemente del mojado sofá, sintió una mano en su hombro.
"Yo lo sostengo," le dijo Moony gentilmente. "Tú también estás empapado," indicó, y Sirius se preguntó de dónde demonios había salido. No lo había visto bajar por las escaleras. Notando la silenciosa pregunta, Moony dirigió la cabeza hacia la puerta del frente. "No podía dormir," sus ojos se ensombrecieron al mirar a Harry en sus brazos. "Ve a cambiarte. Nosotros nos encargaremos de esto," le instruyó, juntando sus ojos con los de Hermione, quien asintió y murmuró calladamente, secando el sofá. Ella arregló el pijama de Harry y miró a Sirius.
"Estará seco en un santiamén," le comentó para tranquilizarlo. Sirius asintió, y abandonó la habitación para cambiarse.
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Remus vio a Hermione secar el pelo de Harry con la toalla tiernamente. Luego ella se dio la vuelta, sonrojándose, cuando Remus le estaba cambiando las ropas a Harry, para después arroparlo tiernamente con una manta, adoptando la posición que Sirius había dejado. La cabeza de Harry descansando en una almohada sobre su regazo. Él estaba sentado frente a ella, viéndolos a los dos. Para ser niños, no... adolescentes, Ron, Hermione y Harry tenían un vínculo asombrosamente fuerte. Ron había tomado como responsabilidad vigilar a Harry las noches antes de la llegada de la muchacha, despertándolo cuando era necesario y manteniéndolo ocupado cuando no podía dormir.
"¿Cuánto tiempo ha estado así?" preguntó Hermione después de un rato.
"Desde que lo rescatamos," respondió Remus. "Pero no sé si se ha intensificando últimamente o no. No sé cómo era cuando estaba con... ellos," siguió, incapaz de persuadirse para no curvar sus labios al decir sus nombres. Le daban ganas de darse un baño cada vez que pensaba en los Dursley. ¿Cómo podía ser Harry como era cuando había tenido que vivir con esos... cerdos.¿Cómo podía un niño tan bueno sobrevivir de la forma en que ellos lo habían tratado?
Remus sabía ahora que fue él quien debió haberse quedado con Harry. Debió haber luchado con Dumbledore más arduamente después de la muerte de James y Lily. Sabía cuanta aversión le tenía Lily a su hermana. Él había escuchado sus mordaces comentarios sobre Vernon poco después de que regresaran de la boda el año que se habían graduado. Sus padres la obligaron a ir, pero Lily había sabido lo mucho que Petunia la había odiado por aparecerse en sus nupcias. "Al diablo las protecciones," pensó. Él debería haber estado ahí para el hijo de James. No podía echarle la culpa al encarcelamiento. La única excusa que tenía era la preocupación de Dumbledore por la protección de Harry y su propia vergüenza por ser un licántropo. Tuvo miedo de ser un peligro para el chico. En retrospectiva, un hombre lobo no era nada comparado con ellos.
Remus recordó la primera noche de Harry en La Madriguera. Cuando los había despertado a todos y había preguntado por Sirius, Remus supo... Sirius debería haber estado al lado de Harry en el instante que gritó. Remus supo entonces que había regresado a la casa de los Dursley... Si no fuera por el hecho de que hubiera olido la sangre si él los hubiera matado, habría golpeado a Sirius hasta dejarlo inconsciente en ese mismo instante y ahí mismo. La varita de Sirius había sido partida a la mitad el día que fue sentenciado de por vida, así que Remus estaba bastante seguro que no había ocupado magia en contra de ellos. Entonces esperó a que todos volvieran a dormir, fulminando a su amigo con la mirada todo el tiempo.
"¡¿En qué estabas pensando?!" gruñó Remus, azotando a Sirius contra la chimenea de ladrillos inceremoniosamente. Sirius no luchó. La vergüenza era evidente en su cara.
"No lo hacía," respondió en voz baja. Era tan liviano en el agarre de Remus. Demasiado liviano. Demasiado delgado. Tanto como el mismo Harry...
"De todas las más egoístas... egocéntricas... crueles cosas..." siseó Remus.
"¡¿Cruel?!" interrumpió Sirius, sus azules ojos ensanchados en sorpresa. "¡Moony, tienes que estar bromeando.¡¿Cruel?!"
"Sí, cruel," había respondido, soltando a Sirius con cansancio, luchando por controlar su furia. "Los matas o les haces daño,¿y qué pasa con Harry? Tú eres la primera conexión que él ha tenido con su pasado, con sus padres. Le das esperanza por una vida mejor, lejos de esos muggles... tú y él juntos. Él ha estado entusiasmado con la idea de vivir contigo. Te ha conocido por... ¿cuánto? Cinco minutos y ya confía en ti. ¿Tirarías todo eso por la borda?¿Tirarías la oportunidad de probar tu inocencia y reclamar tu vida... una vida que podrías compartir con Harry... dándole al ministerio algo por lo que puedan acusarte?¿Todo por unos despreciables muggles? Qué cosa más cruel para hacerle a Harry," concluyó Remus, sentándose pesadamente en la orilla de la mesa de centro, su rabia casi consumida. Sirius había permanecido donde estaba, su cabeza baja, pelo negro ocultando su rostro en sombras. Sus hombros cayeron, y Remus se dio cuenta que Sirius estaba llorando silenciosamente.
"No les hice daño. Sólo sentí que tenía que hacer algo. No he estado ahí para él... nunca, Moony. Y me sentí tan completamente inútil, viéndolo en tanto dolor, aun así listo para sacarme el cerebro de un golpe con esa ridícula lámpara. Él no me necesita, Moony... Pero yo lo necesito," había dicho, lentamente deslizándose hasta el piso. "Lo necesito, y cada día lo estoy perdiendo un poquito más."
Remus sintió que lo último de su rabia se esfumó como si fuera una voluta de humo. De todas las cosas que había visto de Padfoot recientemente: ira, culpa, amargura, odio... no había visto dolor. Rápidamente se agachó su lado, envolviendo sus brazos alrededor de su amigo y acercándolo como un niño en busca de consuelo. Como lo había hecho con Harry antes.
"Él te necesita más que nunca, Padfoot," había tratado de tranquilizarlo. Sirius negó con la cabeza.
"Él nunca ha sido capaz de depender de alguien. Y ahora, con todo esto... Mira lo que ha soportado este verano por sí solo. ¿Cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta finalmente de las marcas en la pared? (1)" preguntó Sirius. Remus negó con la cabeza.
"Estamos aquí para ayudarlo ahora. Podemos tratar de ayudarlo ahora," dijo Remus razonablemente.
"Él no puede permitirse depender en nadie. Ya no es algo de confianza, Moony. Él aprendió a confiar en Ron y Hermione. Confía en los Weasley. Pero ahora con la muerte de ese muchacho... él sabe lo que está en juego. Él sabe lo que podría pasarnos a cualquiera de nosotros, y es demasiado tarde," le contestó Sirius angustiado, derrotado. "Si me hubiera escapado antes, desarrollado una relación de cierto tipo con él antes de que todo esto pasara... a lo mejor él no sería capaz de excluirme ahora. Pero está acostumbrado al dolor y a la soledad, y ahora que teme por nuestra seguridad jamás nos dejará entrar."
"Sirius," Remus había dicho, levantando el rostro de su amigo para que lo mirara. "Él te necesita más que a cualquiera de nosotros," constató firmemente. Sirius claramente no le había creído. "Mira a lo que él se enfrenta cada noche. Tiene quince años, y presencia... bueno, todos sabemos que es malo. Ha visto más horror que cualquiera debería ver. Ahora,¿qué edad tenías cuando fuiste arrojado a Azkaban? Tú te has estado enfrentando a tus miedos y pesadillas por años, Padfoot, y aún estás aquí. Harry te tiene a ti para mostrarle que a pesar de todo, aun puedes sobrevivir con tu salud mental de cierto modo intacta y todavía tener la capacidad de amar y reír. ¿Quién más podría enseñarle que después de lo que ha pasado, y lo que pasará, todavía puede tener una buena vida?"
Sirius había permanecido inmóvil por un largo tiempo después de eso. Remus pensó que se había quedado dormido, pero luego de casi de media hora apoyándose su hombro, Sirius suspiró audiblemente y se movió bajo su abrazo.
"También te necesito a ti, Moony," fue lo que le dijo en voz baja. Remus cerró los ojos contra la ola de emociones que una vez más amenazaba con envolverlo al recordar esa noche. Esa noche de Halloween, él había perdido a todos sus seres queridos. Había perdido a James y Lily por Voldemort. Pensó que había perdido a Peter por Sirius. Había perdido a Sirius por Azkaban. De los Merodeadores, sólo él había quedado; solo... dolorosamente solo como siempre había estado, excepto por esos preciosos años en Hogwarts. Ahora tenía a Sirius otra vez, y la traición que lo había quemado tan profundamente resulta que no era cierta. Remus había conocido y querido a Peter... pero nunca había sido ciego a sus fallas... Odiaba admitirlo, pero estaba aliviado por el hecho de que fuera Peter quien traicionó a los Potter y no Sirius.
"Y yo te necesito a ti, Padfoot. Ahora más que nunca," Remus había dicho, cerrando sus ojos con cansancio, sorprendido de cuán cierto era.
"¿Remus?" una voz de mujer lo devolvió al presente. Hermione. Remus sonrió distraídamente.
"Estabas en otro lugar por un momento," observó Hermione terminando de secar el pelo de Harry. Ausentemente, tiró la toalla a la mesa de centro y usó las yemas de sus dedos para enrollar unas cuantas hebras de pelo alrededor de su dedo, una pequeña sonrisa en su rostro. "¿Sabes? Él nunca me dejaría hacer esto si estuviera despierto."
"Entonces a lo mejor debería estarlo," indicó Harry débilmente. Hermione chilló y bajó la mirada en sorpresa, un sonrojo de culpa subiendo por su cuello.
"¿Cómo te sientes?" preguntó Remus, rápidamente arrodillándose a su lado, mirándolo intensamente.
"Mejor que antes," respondió, cerrando sus ojos brevemente.
"¡Está despierto!" Sirius gritó al verlos hablar. Una gran sonrisa iluminaba su rostro al bajar prácticamente saltando las escaleras, casi botando a Remus en su apuro por llegar al lado de Harry.
"Te disculpo," le dijo Remus secamente al levantarse para hacerle espacio a Sirius. Hermione le sonrió ampliamente a Remus, luego bajó la mirada para ver a Harry nuevamente, su cara seria.
"Harry, no me había dado cuenta cuán malos tus sueños se han vuelto," señaló ella seriamente. Harry trató de encogerse de hombros, pero considerando su posición pareció más una mueca. "¿Acaso era...?" preguntó tentativamente, y no notó la mirada de advertencia que le dirigió Sirius.
Nadie hacía preguntas acerca de los sueños de Harry, al menos ya no. Él había enviado su diario de sueños con Dumbledore el primer día. Cuando Madame Pomfrey había regresado la mañana siguiente estableció claramente que las estrictas instrucciones de Dumbledore eran no preguntarle a Harry acerca de sus sueños. Él hablaría de ellos cuando estuviera listo... si es que llegaba a estarlo. Remus transmitió estas instrucciones ahora a Hermione, quien se veía afligida. Harry se veía discretamente aliviado.
"Harry, lo siento..." comenzó a decir ella. Él sonrió tranquilizadoramente y alzó una mano, la que ella en seguida tomó en las suyas.
"Hermione, está bien. De verdad. Sí, era Voldemort, y preferiría no hablar de eso, pero no porque no confíe en ti. He estado anotando mis sueños para Dumbledore, y ya es suficientemente difícil escribir al respecto, ni hablar de relatarlo también. Estaba usando el diario que tú me diste, pero Dumbledore lo tiene ahora, así que he estado anotando mis sueños en rollos de pergamino," dijo él, luego sonrió suavemente. "Aunque en poco tiempo nadie va a ser capaz de entender mi letra." Sirius se encogió ante el comentario y Remus sintió su corazón caer ante la resignación que acompañaba el humor de Harry.
"Bueno, parece que la fiesta ya comenzó, Fred," dijo George, bajando tranquilamente las escaleras, su llamativo pelo rojo sobresaliendo en todas direcciones. Usaba pijamas con franjas amarillas y verde limón, y Hermione negó con la cabeza. Fred se arrastraba tras él, con los ojos aun legañosos. Miró a la gente reunida abajo y gruñó.
"¿Difícil noche?" preguntó Sirius inocentemente. Fred miró fijamente a Sirius y Remus le lanzó un vistazo. ¿Le había hecho algo a los gemelos? Sirius discretamente negó con la cabeza. Pero los tenía inquietos por ahora. Remus sabía que este iba a ser un día interesante.
"¡Harry, estás despierto!" exclamó Ron, la camisa de su pijama al revés, caminando escaleras abajo y bostezando sonoramente, brazos extendidos ampliamente. Harry sonrió en tanto el resto de la familia Weasley comenzaba a juntarse. "Feliz cumpleaños, Harry," le saludó su amigo con una cálida sonrisa. La sonrisa de Hermione se hizo más amplia al notar la parte de arriba del pijama de Ron. Remus notó el rápido intercambio de miradas entre Harry y Hermione. Él lo había visto también, y los dos se estaban riendo silenciosamente.
"Gracias, Ron," contestó Harry, tratando con cautela de impulsarse para sentarse. Sirius lo estaba ayudando al instante. Remus notó que la parálisis de las extremidades de Harry había empeorado con los sueños de la noche anterior. Se obligó a que su sonrisa no flaqueara, pero Sirius no era tan adepto. Él frunció el ceño mientras ayudaba a Harry, encontrando los ojos con Remus un momento.
"Bueno, Ginny estará aquí en cualquier segundo. ¿Qué dicen si despertamos a papá y mamá y comenzamos las festividades?" preguntó George. Fred asintió también, el entusiasmo de su hermano finalmente contagiándosele.
"¿Qué dicen si desayunamos?" preguntó Sirius. Remus le lanzó una mirada.
"No si tú lo cocinas," le respondió.
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(1): Esto no lo quise meter en la traducción para no arruinar el efecto de la narración. Pero para quien no entienda la referencia de las marcas en la pared, se refiere a cuando los prisioneros están encerrados y en su desesperación hacen marcas en la pared (normalmente con sus propias uñas si no encuentran nada más) contando los días que han pasado solos en ese lugar. Espero que eso aclare un poco lo que dijo Sirius :P
Cada vez que leo este chapi me emociona. Pobre Sirius :-( Lo que me asombra es que a pesar de todo por lo que han pasado, Sirius y Remus pueden seguir siendo casi las mismas personas que fueron antes de la muerte de James. Ya, no divago más mejor...
Bueh, el chapi estuvo beteado por Petuniz, yayz :D! Asi que mil gracias para ella. Por el chapi pasado recibí 4 reviews (aunque uno fue de mi beta, asi que no creo que cuente), por lo que estoy ultra-contenta! Iserith, Annabelle Baudelaire y Ninpha... algún dia les haré un monumento de plasticina por ser tan adorables en dejarme reviews siempre :)
Yap, el siguiente chapi estará el jueves probablemente, aunque como ahora me voy a quedar sola en casa a lo mejor no tenga nada más productivo que hacer y lo suba antes. Ahora hay torta en mi casa porque celebramos un cumpleaños, asi que por cada review, un pedazo de torta!
