TITULO: A Priceless Gift

AUTOR: Lani

VERSIÓN ORIGINAL DEL FANFIC (inglés): w w w . fanfiction . net / s / 2682265 / 10 /

Hermione les ofrece a Harry y Draco el mejor regalo posible.

WARNINGS: Post-Hogwarts, Relación establecida, Contenido sexual, Dolor/Consuelo, Fluff, Drama.

DISCLAIMER: Nada me pertenece. Todo pertenece a JKR.

Capítulo 9

El móvil de Draco empezó a sonar y le hizo saltar por la sorpresa. Estaba tan absorto en intentar acabar la montaña de papeles que había conseguido acumular que había estado ajeno a cualquier cosa a su alrededor.

- ¿Quién coño está llamándome a esta hora de la noche? – Maldijo Draco mientras miraba al reloj, que le decía que eran las 12.33 de la noche. Cogió el móvil y pulsó el botón - ¿Hola? – Preguntó distraídamente mientras seguía garabateando anotaciones en su bloc.

- ¡Ssssssssssssólo llamaba… para deciiiiiiiiiiiiiiiiiiiir… teeeeeeeeeeee aaaaaaaaaaaaaaaaaaaamo! – Cantó Harry al teléfono en un tono muy arrastrado y desafinado.

- Harry, bebé, ¿cuánto tenías para beber? – Preguntó Draco con diversión.

- No mucho – Contestó Harry con voz cantarina – Debías haber salido, cariño… ¡Tá divertido! – Draco no pudo reprimir su risa.

- Ya sabes que tenía trabajo que hacer, mi amor – Contestó Draco.

- ¡Trabajo! ¡Te vasa convertir eun libroalgo, Dray! Un gran… sessiiii… libro… rubio, pero aún un libro… - A Harry se le trababa la lengua con sus palabras.

Draco se estremeció ante la abreviatura de su nombre y luego tuvo que dar un resoplido cuando se dio cuenta de que su novio le acababa de llamarle un... ¿libro rubio sexy? – Draco sacudió la cabeza. Harry y alcohol no se mezclaban bien - ¿Te lo estás pasando bien con los Weasley?

- Yatome algunas copas – Dijo Harry con orgullo – Para cel… cebrel… breleclate… cel… eb…rar el emba… ebma… embazo… em… el bebé…

- Puedo oír eso – Dijo Draco secamente.

- ¡Fred y George han estado comprándome muchas! ¡Toas de difentes coloes! ¿nosss genial, cariño… mi amor… querido? – Arrulló Harry borracho por el teléfono – ¡El Sssr. Weasley me consiguió un puro! Por el bebé y todo esssso…

- ¡¿Qué?! – Dijo Draco con brusquedad – ¡Espero que no te lo fumaras! Me niego a besar a alguien que sabe a cenicero sucio.

- Mmmmm… - Ronroneó Harry – La verdad no recuedo qué hice con él… quizá lo fumé… ¡Oh, oh! Mencaaaaaaaaanta esta canción! Soy demasiao sesssiiiii para eta camisa, demasiao sesssiiiii para eta camisa, tan sesssiiiii…

- Harry, mi amor, ¿estás en un lugar público? – Preguntó Draco, esperando que la respuesta fuera negativa.

- ¡Sí! ¡Toy en el bar! ¡Talleno de gente! – Se entusiasmó Harry y Draco se masajeó la frente y suspiró.

- Pon al Sr. Weasley al teléfono, cariño – Pidió Draco. Podía oír movimientos torpes al otro lado de la línea. Se permitió un pequeño gruñido de frustración. No sólo Harry estaba muy borracho, había estado mezclando alguna cantidad de diferentes clases de bebidas. Era muy propenso a las resacas y, para colmo, era alérgico a la poción para la resaca. Draco había aprendido pronto en su relación por Ron y Hermione que, cuando Harry se tomaba una cura para la resaca, le salían grandes manchas púrpura dolorosas por todo el cuerpo y, desde entonces, Draco había detestado intentar administrárselo a su novio en cualquier capacidad.

- ¡HOLA DRACO!

- Puedes hablar un poco más bajo, Sr. Weasley – Le dijo Draco – Habla como si estuvieras hablándome cara a cara. Un móvil es como cualquier otro teléfono Muggle.

- ¿Así está mejor? – Preguntó el Sr. Weasley con una voz más baja, pero aún así más alta para ser oído por encima de la música.

- Mucho – Confirmó Draco – Señor, ¿cuánto tenía Harry para beber?

- Bastante, por desgracia, hijo – Dijo el Sr. Weasley irónicamente - ¡Es una vergüenza que no puedas unirte a nosotros! Harry está pasándoselo bien celebrando vuestra inminente paternidad. Cuanto más ebrio está, más menciona tu nombre, que luego se pasó a apodos bastante, eh, creativos – Draco puso los ojos en blanco.

- Desearía poder haber ido, pero tengo demasiado trabajo con que ponerme al día. Pero gracias por llevar a Harry para unas copas ¿Crees que lo llevarás pronto a casa? – Preguntó Draco y podía oír a Harry cantando 'I Love The Nightlife' desde alguna parte, cerca del Sr. Weasley.

- Hum – Dijo el Sr. Weasley con una carcajada - ¡Vaya! ¡Está intentando quitarse la camisa! Creo que tendremos que llevarle a casa más pronto que tarde… ¡No Harry! ¡Esa mesa es inestable! No… - y la linea se cortó mientras el Sr. Weasley soltaba su teléfono.

- Oh, mierda – Gruñó Draco.

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Draco se despertó en el sofá con un sobresalto cuando su red Flú volvió a la vida rugiendo y cogió su varita de inmediato como reacción. Se sentó con rigidez y se frotó sus ojos cansados. Debía haberse quedado dormido esperando a Harry.

Fred apareció primero, seguido por su hermano y luego, unos momentos más tarde, el Sr. Weasley sosteniendo a un semiinconsciente Harry, quien tenía un gran moratón en su mejilla, que parecía sospechosamente como si hubiera sido golpeado en la cara.

- ¡¿Quién le golpeó?! – Exigió Draco, y Fred y George se rieron.

- Oh, fue así de enorme… – Empezó George.

- ¡Colosal! – Le cortó Fred.

- ¡El bastardo! – Gritó Draco - ¿Conseguisteis su nombre? ¿Descripción? ¿Número de teléfono? ¡Voy a demandarle!

- Tranquilízate, Malfoy – Fred dio un resoplido, divertido.

- Harry tropezó con sus pies al, lo que él llamaría, bailar, y su cara conectó con la esquina de una mesa en la caída – Explicó George y sonrió - ¡Incluso se quedó inconsciente durante unos momentos!

- ¿Por qué coño estáis riendo? – Dijo Draco con brusquedad y caminó airado hacia donde el Sr. Weasley estaba poniendo a Harry en el sofá – Mierda, realmente hizo un buen trabajo, ¿eh? – Siseó Draco mientras rozaba ligeramente con sus dedos la mejilla herida de Harry.

- ¡Sólo aséstale una poción en él! ¡Estará como nuevo en un santiamén! – Gritó George y palmeó la espalda de Draco.

- ¡No tengo nada bastante fuerte para curar un moratón como éste! – Gruñó Draco, y George retrocedió un paso en respuesta.

- Entonces mejor que no mires su cadera o su muñeca – Comentó Fred con un encogimiento de hombros. Draco se dio la vuelta y se inclinó sobre Harry, levantando su camisa para examinar su cadera, que tenía un moratón enorme y oscuro, rodeado por un par de pequeños cortes. Draco gimió ante esa imagen y luego levantó con cautela la muñeca de Harry y vio que estaba hinchada y volviéndose de color morado oscuro alrededor de la base del pulgar.

- ¡¿Qué coño le pasó?! – Aulló Draco y luego se giró hacia Fred con gesto despectivo, golpeándole firmemente en el pecho - ¡¿Y cómo sabes cómo tiene su cadera?!

Fred retrocedió y levantó las manos, en rendición, mientras su hermano se interponía entre él y el furioso rubio como una barrera.

- Vamos, Draco – Dijo el Sr. Weasley con la esperanza de apaciguar a Draco – Fue como dijo George, Harry tropezó y cayó y todas sus heridas son debido a eso. Pensábamos que era sólo su mejilla la que tenía herida, pero cuando salimos del pub, Harry estaba casi llorando diciendo que estaba herido. No estábamos demasiado seguros sobre a qué estaba refiriéndose porque estaba bastante ebrio, así que le preguntamos dónde estaba herido y se levantó la camisa y tiró de la cintura de sus pantalones para enseñarnos la cadera. Cuando hizo esto, hizo otra vez una mueca de dolor por la presión en su muñeca.

- ¡Voy a tener que llevarle a Urgencias de San Mungo! – Dijo Draco con brusquedad.

- Íbamos a hacer eso, pero sabíamos que querrías saber qué estaba pasando – Explicó el Sr. Weasley con calma. Draco parecía estar indeciso entre discutir más o estar de acuerdo, pero el Sr. Weasley continuó antes de que pudiera responder – Molly tiene una selección de pociones curativas en casa. Me complacería llamarla por la red Flú y hacer que viniera a ver las heridas de Harry. Eso nos evitaría un viaje a Urgencias.

Draco suspiró y asintió de mala gana – Vale, gracias – Dijo.

- Chicos, iros y llamad a vuestra madre – Pidió el Sr. Weasley – Y, por favor, no entréis en una discusión animada sobre lo que pasó. No quiero que venga con toda su artillería y armar una buena con todos, incluyendo a Harry.

- Papá, Harry no está cons… - Empezó Fred.

- ¡Iros! – Dijo el Sr. Weasley con severidad y ahuyentó a sus hijos.

Draco les observó mientras Fred y George corrían hacia la chimenea para contactar con la Sra. Weasley. Se sentó al lado de Harry y apartó el pelo de Harry de su cara sudorosa. Harry estaba ahora completamente inconsciente e incluso estaba roncando ligeramente, con inspiraciones profundas y ásperas, algo que sólo hacía cuando estaba realmente agotado.

- ¿Ha vomitado algo? – Preguntó Draco al Sr. Weasley, y no podía ocultar el cansancio en su voz.

- No hijo, pero estaba sintiéndose mareado después de su caída y estuvimos cerca unas cuantas veces, por los pelos, cuando creíamos que podría perder su cena, pero se calmaba en cada ocasión, riéndose como un tonto todo el tiempo, ese puñetero. Ron me mencionó que Harry es propenso a resacas atroces. A lo mejor deberías probar y darle una poción ahora. Se lo tragaría si frotas su garganta – Sugirió el Sr. Weasley. Draco exhaló con fuerza y se pasó los dedos por su pelo, sintiéndose de repente completamente agotado y soñoliento. Se dio cuenta fugazmente de que necesitaba golpearle a Ron por no decir a su padre que Harry no podía tomar poción para la resaca. Sólo podía estremecerse al pensar en qué condición estaría Harry si el Sr. Weasley hubiera intentado darle la poción a Harry antes de tiempo.

- Es alérgico a él – Masculló Draco – Debería haber salido. Podría haber detenido todo esto.

El Sr. Weasley apretó el brazo de Draco – Posiblemente, pero tu trabajo era tu prioridad. Harry nos contó lo importante que era y lo ajetreado que has estado – Dijo con una sonrisa, completamente ignorante de lo mucho que penetraban sus palabras en el corazón de Draco.

Antes de que Draco pudiera responder, los gemelos saltaron hacia atrás de la chimenea como si se hubieran quemado y la Sra. Weasley salió con elegancia con una cesta llena de pociones multicolores. Se dio la vuelta inmediatamente e inmovilizó a sus hijos y a su marido con una mirada temible.

- Me ocuparé de vosotros cuando lleguemos a casa – Masculló la Sra. Weasley antes de volver su atención hacia Harry y Draco – Oh, pobrecito. Debes estar fuera de sí de preocupación, Draco – Habló con efusividad la Sra. Weasley y empezó a ocuparse primero de la mejilla herida de Harry.

- ¿Puedes arreglarlo, Sra. Weasley? – Preguntó Draco.

- Oh no, querido, no puedo arreglarlo completamente, no soy una Sanadora. Pero puedo quitar los moratones y mitigar el dolor; sin embargo estará aún incómodo y dolorido donde están sus heridas durante unos días mientras se curan por dentro. En cuanto a la inevitable resaca… - Se volvió otra vez a mirar enfurecida a su familia – Sabíais muy bien que Harry no aguanta bien la bebida y sufre inmensamente si bebe ¡Utilizar esto como fuente de diversión es abominable! ¡Draco está muy ocupado con sus compromisos laborales, y confió en vosotros para asegurarse de que Harry estaría bien! ¡Espero que estéis contentos, porque fallasteis de la peor manera en vuestro deber! – Los hombres Weasley tuvieron la decencia de agachar sus cabezas, avergonzados.

¿Por qué están todos de repente tan enterados de mis hábitos de trabajo? Pensó Draco con irritación ¡Si otra persona más insinúa que soy un trabajoadicto, voy a maldecirles!

- ¡Lo que es más, Harry y Draco tienen un bebé en camino, y vosotros tres no debíais haber estado animando a Harry a beber tanto! – Continuó la Sra. Weasley y a Draco le sorprendía que ella pudiera ocuparse expertamente de las heridas de Harry además de sermonearles al mismo tiempo.

- ¡Estábamos de celebración! – Protestó Fred.

- ¡Sí! Si no puede tomar una bebida decente para celebrar que es padre, entonces, ¿cuándo podrá? – Intervino George y, otra vez, Draco se tomó este comentario como personal y entrecerró sus ojos hacia el gemelo Weasley ¿Estaba insinuando que Draco estaba en mala forma al no unirse a ellos para tomar una copa para celebrar el embarazo? Ciertamente Harry parecía molesto por lo mismo la noche anterior…

- ¿Vosotros dos no habéis oído hablar de la moderación? – Dijo la Sra. Weasley con brusquedad - ¿No pensasteis que Draco estaría sentado en casa preocupado por el bienestar de Harry en vuestra compañía? – Más culpabilidad, Draco apenas había pensado dos veces en Harry y ni siquiera había tenido en cuenta que sería Harry quien llamaba cuando sonó el teléfono.

Draco fingió de repente un amplio bostezo ruidoso e hizo como que se restregaba los ojos con la esperanza de que se dieran por aludidos y se fueran para cuidar él mismo de Harry.

- Oh, pobrecito, debes estar agotado por trabajar tanto toda la noche – La Sra. Weasley hizo chasquear la lengua – Harry está listo ahora ¿Necesitas una mano para subirle a la cama?

- No, me las arreglaré yo para subirle. Gracias por venir tan tarde, Sra. Weasley – Dijo Draco gentilmente y le dio un abrazo.

- Tonterías, no necesitas agradecérmelo, querido – Le riñó la Sra. Weasley y recogió sus pociones – Asegúrate de dormir lo suficiente y haznos una llamada rápida mañana para contarnos cómo está Harry. Todos vosotros, meted vuestros culos en esa chimenea ahora mismo. No escucharé ni otra palabra más hasta que estemos en casa.

Draco se rascó la nuca mientras decía adiós con la mano a la familia Weasley y les vio desaparecer. Draco se dio la vuelta y bajó la mirada hacia su novio – Casi puedo sentir el dolor de cabeza irradiando de ti, Potter – Masculló Draco mientras levantaba a Harry con sus brazos – Para mañana nunca vas a querer tocar un Café Irlandés por temor a otra resaca.

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- ¿Dónde está? – Preguntó Hermione al día siguiente después de que Draco hubiera terminado de contarle en lo que se había metido Harry durante la noche anterior.

- A dos breves pasos del Infierno, imagino – Dijo Draco con sarcasmo.

Hermione sacudió la cabeza y sonrió – Eso no lo dudo – Estuvo de acuerdo ella.

- Está escaleras arriba, hecho un ovillo debajo de nuestro edredón, que por cierto voy a tener que cambiarlo o que le apliquen cantidades industriales de limpieza… en el suelo, en nuestro baño con su cabeza en la taza de baño. Si tienes náuseas matutinas ahora mismo, probablemente no sea buena idea ir a alguna parte cerca del baño – Le avisó Draco.

- ¡Ooooh, pobre niño! ¿Por qué no estás arriba con él? – Le regañó Hermione.

- Pronto subiré otra vez – Le dijo Draco – Tenía que bajar y tomar aire fresco. El olor, vista y sonido de él vomitando, como nunca pensé que un ser humano podría hacer, casi me provocó mi propio ataque de arcadas.

- ¡Oh, Draco! Necesita algo de consuelo – Arguyó Hermione – Cuando hablé con Molly esta mañana, me dijo que Harry podría tener incluso una conmoción cerebral por su caída.

- ¡No estaba en situación de ayudarle inmediatamente! ¿Qué bien le haría si yo mismo estaba enfermo? Me he tomado algo para eso y está empezando a hacer efecto ahora; de ahí mi razón por subir otra vez, pronto. Soy bien consciente de que necesita consuelo, Hermione ¡No necesitas decirme cómo cuidar de mi novio! – Dijo Draco con brusquedad y Hermione retrocedió por la sorpresa.

- Lo siento, Draco. No estaba insinuando eso para nada – Contestó Hermione y rozó su frente en un gesto tranquilizador.

Draco cerró los ojos tomó aliento profundamente – No, me disculpo, Hermione. Estuvo fuera de lugar. No debería haber perdido los estribos así. Hoy estoy un poco nervioso.

Hermione le sonrió suavemente y no dijo nada más al respecto - ¿Cómo está la cabeza de Harry? – Preguntó para cambiar de tema.

- Le duele muchísimo. Bebió muchísimo la noche anterior; casi todo lo que le dieron Fred y George, aparentemente, así que mezcló bebidas, lo cual es el motivo por el que está tan enfermo esta mañana. Habría tenido un dolor de cabeza bastante malo por la resaca, pero debido a que se golpeara también su cabeza, va a ser mucho peor. Aunque estoy bastante seguro de que no es conmoción cerebral. Tengo la sospecha de que se emborrachó tanto porque aún estaba disgustado conmigo. Tuvimos una pequeña riña anteanoche – Explicó Draco y empezó a subir por las escaleras con Hermione a remolque – Realmente no es buena idea que subas – Insistió él.

- Estoy bien, Draco. Aún no he vomitado ni una vez – Le aseguró Hermione.

- Bueno, no digas que no te avisé – Contestó Draco con un encogimiento de hombros – En cierto modo estoy esperando que ya se haya quedado vacío de tanto vomitar – Admitió avergonzado.

- Puedo entrar yo si no puedes soportarlo – Le ofreció Hermione. Draco se abofeteó mentalmente cuando tomó en serio su oferta.

- No seas ridícula – Le regañó Draco – Nada me detendría para ayudar a Harry – Hermione levantó las cejas y Draco supo inmediatamente que había detectado que estaba intentando convencerse a sí mismo del hecho más que a ella.

Entraron en el dormitorio y se encontraron con que Harry había vuelto a la cama. Estaba acurrucado, hecho un pequeño ovillo, con su cabeza debajo de la almohada de Draco, y tenía su propia almohada contra su estómago. Una inspección rápida de la habitación confirmó a Draco que no había vómitos que tuviera que limpiar, y eso le venía bien, aunque el olor persistente le alertó de lo enfermo que estaba Harry.

- ¿Cómo te sientes ahora, bebé? – Preguntó Draco en voz baja, sentándose al lado de Harry. Hermione recuperó el edredón del baño y lo colocó alrededor de Harry.

- ¡No queda nada! – Gimió Harry dolorido, su voz ronca.

- ¿Eh? – Preguntó Draco.

- ¡Para vomitar! Sigo teniendo arcadas y arcadas y duele como el puto infierno! – Graznó Harry – Mátame por favor…

- Oh bebé, si pudiera quitarte todo el dolor, lo haría – Murmuró Draco con compasión. Cogió un vial de poción azul de su mesita de noche y lo destapó – Intenta beber esto por mí, cariño. Es una poción para el dolor. No te servirá para la sensación de náuseas, pero puede servirte para tu cabeza y cadera.

- ¿Cadera? – Preguntó Hermione suspicazmente pero Draco agitó la mano para hacerla callar – Ah, podría no ser una buena idea darle eso – Le avisó pero levantó sus manos a la defensiva cuando Draco le miró otra vez con ferocidad. Apartó la almohada de la cabeza de Harry, quien puso la mano sobre sus ojos ante la infiltración repentina de luz y luego sollozó cuando entró en contacto con la herida de su cabeza.

Draco emitió un murmullo de impotencia y bajó la mano y cogió la camiseta de Harry del suelo. La colocó con suavidad sobre la cara de Harry para que pudiera apartar la mano – Bebe, cariño – Le urgió Draco y sostuvo el vial contra los labios de Harry. Tan pronto como el líquido dio contra la garganta de Harry, tuvo arcadas y escupió la poción azul sobre todas las sábanas de la cama, que fue seguido inmediatamente por saliva y bilis mientras Harry intentaba vomitar otra vez con energía. Draco apartó apresuradamente el vial hacia la mesita de noche y cogió algunos kleenex para limpiar la boca de Harry.

- Es poco probable que sea capaz de retener algo durante un tiempo, Draco – Dijo Hermione y Draco le lanzó otra mirada de enfado.

- ¿Experta en lo puñetero obvio, Hermione? – Dijo Draco con brusquedad y Hermione sólo se cruzó de brazos y levantó una ceja – Joder, lo siento. Estoy intentando ayudarle. Lo odio cuando no puedo hacer que se ponga mejor.

- Muriéndome – Dijo Harry con voz rasposa y se acurrucó lejos del caos que había provocado con disgusto – No beber. Nunca – Draco reprimió una sonrisa y sacó rápidamente su varita y le quitó la suciedad.

- ¿Hasta la próxima ocasión, Harry cariño? – Se burló Hermione.

- Que te… jodan… - Gruñó Harry y volvió a desaparecer bajo la almohada y edredón.

Hermione se rio – Pobre nene – Arrulló ella.

- Duele – Llegó el gemido apagado de Harry.

- ¿Qué te duele, cariño? – Preguntó Draco y acarició la espalda y trasero de Harry a través del grueso edredón, más para hacer saber a Harry que estaba ahí que un intento de consolarle.

- ¿Qué no me duele? – Respondió Harry tristemente. Apartó el edredón de su cara un par de pulgadas de modo que sólo pudiera ser visto su pelo y un ojo - ¿Puedes hacer un masaje en mi barriga?

Hermione estalló en carcajadas – ¡Harry, ésa es la imagen más patética que he visto nunca! ¡Estoy disgustada conmigo misma por pensar que es adorable!

- Déjale en paz – Insistió Draco – Es adorable. Claro que te masajearé la barriga, bebé.

- Vosotros dos sois asquerosamente monos ¿Te das cuenta de cuántas mujeres van a ser un charco de gelatina cuando vosotros dos salgáis con vuestro bebé? – Dijo Hermione melancólicamente y tenía una expresión soñadora en su cara – ¡De todas maneras, voy a dejarlo estar! Sólo quería ver cómo estabas, Harry – Se levantó y besó la parte de arriba de Harry y luego besó la mejilla de Draco – No te olvides de llamar a Molly, Draco. Está esperando noticias de Harry. Estaré en contacto más tarde y quedaremos para comer o algo.

Draco agitó la mano hacia Hermione mientras ella cerraba la puerta detrás de ella y se volvió hacia Harry - ¿Qué hay de ese estómago…? - Se detuvo cuando se dio cuenta de que Harry se había quedado dormido. Draco sonrió y pasó los dedos a través del pelo alborotado de Harry con cariño – No importa, precioso, habrá tiempo de sobra para masajes donde quieras… - Susurró, besando sus dedos y presionándolos contra la frente de Harry.

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Esa tarde, Draco estaba calentándose un guiso en el horno y escribiendo una carta rápida a su mejor amigo, Blaise Zabini, en la mesa de la cocina cuando Harry bajó arrastrando los pies con cautela sujetándose la cadera – Eh, estás despierto – Dijo Draco en voz baja - ¿Cómo dormiste? ¿Aún dolorido, cariño?

Harry dejó caer otra silla al lado de Draco y se movió con cuidado contra él y apoyó su cabeza sobre el hombro de Draco – Sólo me duele un poco, estoy bien – Dijo Harry, su voz aún ronca.

- Ooooh, me encanta la voz porno sexy – Ronroneó Draco y Harry se rió.

- Creo que me movería más como una estrella geriátrica que como una estrella porno ahora mismo. No es tan excitante – Señaló Harry.

- Podrías no tener piernas y ser aún excitante para mí – Replicó Draco, inclinándose para mordisquear el lóbulo - ¿Vas a contarme qué demonios hiciste anoche? Quiero oír tu versión ¡Te dejo al cuidado de los gemelos Weasley durante unas horas y vuelves morado y semiinconsciente!

Harry se incorporó y miró a Draco, avergonzado y adorable – No lo recuerdo la verdad…

- Vale, Dime por lo menos que no te fumaste aquel puro – Negoció Draco.

- ¿Puro? – Preguntó Harry con el ceño fruncido.

- ¿Recuerdas algo sobre anoche? – Preguntó Draco con diversión.

- No, la verdad – Se rió Harry – Probablemente sea mejor. Sospecho que hice algunas cosas embarazosas. Es más que probable que fuera mejor que no estuvieras allí, bebé – Dijo con ligereza.

- Sobre eso, Harry – Empezó Draco pero Harry agitó la mano para hacerle callar.

- Está bien – Dijo Harry secamente - ¿Qué hay para cenar?

- ¿Tienes hambre? Eso es estupendo – Dijo Draco, contento de oír que Harry estaba sintiéndose mejor – Estoy recalentando un guiso que teníamos en el congelador. No estaba seguro de si querías algo.

- Sí, quizá no demasiado, pero no cabe duda que tengo hambre – Respondió Harry e hizo otra mueca de dolor mientras se movía en su silla.

- Tu cadera te está molestando, ¿no? – Notó Draco. Dejó la pluma y levantó la camiseta de Harry y bajó la cintura de sus pantalones para examinar la herida – Todavía está un poco hinchada pero no hay morados o cortes, menos mal. Molly hizo un buen trabajo ¿Quieres que te lo masajee con más de aquella poción?

- Supongo que no puede hacer daño. Gracias – Estuvo de acuerdo Harry con una sonrisa.

- ¿Sabes dónde está? – Preguntó Draco y Harry sacudió la cabeza – Eso significa que tengo que levantar mi culo y buscarlo, ¿no?

- Sí – Dijo Harry y sonrió con descaro a Draco.

- Sólo estoy haciendo esto porque te quiero – Bufó Draco y se levantó de mala gana de su silla.

- Lo sé. Yo también te quiero – Murmuró Harry. Draco se retiró escaleras arriba, y Harry echó un vistazo a la carta que Draco estaba escribiendo. Cuando Draco volvió, Harry tenía el ceño fruncido en su cara – ¿Blaise quiere venir y quedarse aquí y no me lo dijiste?

Draco suspiró – Recibí su lechuza ayer. No tuve ocasión de decírtelo – Esto aplacó un poco a Harry y su cara se relajó – Además, quiere venir y quedarse, pero aún no sabe cuándo. Estaba diciéndole que me parecía bien. Iba a preguntarte antes de enviarlo, claro, pero estaba el pequeño problema de que estuviste inconsciente la mayor parte del día.

Harry le lanzó una mirada débil y se mordió la uña del pulgar – Lo siento. Aún me siento un poco frágil, así que me disculpo por adelantado si te replico con brusquedad por algo.

- De acuerdo, te perdono por adelantado. Pero eso no te da permiso para ser un idiota, porque ocultaré privilegios sexuales si piensas que puedes usar este perdón para tu ventaja – Le avisó Draco.

- Te pareces demasiado a un abogado cuando hablas así – Se quejó Harry y puso su cabeza sobre sus brazos cruzados.

- Eh, no vayas a dormirte. Quiero ponerte esta pomada – Dijo Draco y Harry levantó la cabeza otra vez – Mantén tu camiseta levantada por mí – Harry hizo lo que se le pidió y Draco bajó otra vez los pantalones de Harry.

- No tendrás las manos frías, ¿verdad? – Preguntó Harry con rapidez. Draco suspiró con impaciencia, pero puso el vial sobre la mesa otra vez y se frotó las manos y sopló sobre ellas. Harry sonrió – Gracias.

Draco vertió parte del líquido en la palma y empezó a masajear suavemente la cadera de Harry. Apretó los dientes al principio, pero Draco era tan gentil, no necesitaba preocuparse. De hecho sentía que era bastante agradable y Harry dejó caer la cabeza sobre el respaldo de la silla y cerró los ojos.

- ¡Harry! – Gritó Draco y Harry se sobresaltó.

- ¿Qué?

- Estoy aquí cuidando de tus heridas, ¿y estás teniendo una erección? – Se rió Draco.

- Tus manos están masajeando en las inmediaciones de mi pene ¿Qué esperabas? – Se mofó Harry.

- Bueno, sí, supongo – Estuvo de acuerdo Draco - ¿Quieres que me ocupe de él?

- Quizá más tarde – Dijo Harry desdeñosamente.

- Harry, quiero hablar al respecto sobre mi trabajo. Pareces disgustado… - Abordó Draco y Harry se bajó la camiseta, levantándose.

- Dije que vale, Draco – Contestó Harry - ¿Cuándo estará lista la comida?

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