QUE EMPIECE EL BAILE!
Pasaron los días y la situación se regularizó poco a poco. Ese sábado se publicaba la primera invitación para conocer a los jóvenes, y multitud de cartas comenzaron a llegar a la Torre de la Valkiria. Los Reeds se entretuvieron en clasificar el correo, con la ayuda de alumnos de 5º curso, que oficialmente no podía asistir a la cena, pero que quedaban invitados a pasar tiempo trabajando con ellos en el salón de la torre, mientras los jóvenes hacían sus deberes.
La normalidad de sus actitudes, verles trabajando en sus proyectos o redactando algún ensayo, como cualquier chico más, contribuyo a relajar la actitud de muchos hacia ellos. Dejaron de percibir sus privilegios, y notaron que ambos tenían más clases que ningún otro alumno y que aun así, recibían tareas adicionales por parte de los veelas.
Ambos entrenaban, incluso en público, y Harry se relajaba al final de la tarde practicando duelo con Draco, en su terraza o si tenían ganas, volaban un rato.
La fiesta estaba prevista para la tarde del sábado, y una pequeña multitud se agolpó a las puertas de la torre, aguardando impaciente su turno para entrar. Honore realizaba un hechizo de comprobación, verificando que cada uno era quien afirmaba ser y pronto, los invitados habían sido admitidos. Los anfitriones les fueron recibiendo, estrechándoles las manos uno a uno. Eran alumnos de 7º curso, chicos y chicas, y se dispersaron por la sala. Habían organizado una cena y pronto se sentaron a la mesa, charlando.
La comida, excelente, y un ligero vino blanco para los postres, alegraron y distendieron los ánimos, aunque ningún alumno recibió más de una copa. Harry no probó su copa, tan solo se mojó los labios, y tampoco Draco, demasiado nervioso por la proximidad de tanta gente. Pero todo estaba controlado, y el joven Slytherin sonrió suavemente desde su extremo de la mesa al moreno.
Tras los postres, la música comenzó, y algunos chicos y chicas comenzaron a bailar. Era música discotequera, no muy agresiva, pero para bailar sueltos. Aunque era algo que le hacia sentirse violento, Harry se levantó y comenzó a bailar cerca de los Reeds, que ignorando la música, parecían danzar a su propio ritmo, suavemente enlazados.
Hermione se le aproximó, acompañada de Ron, que se esforzaba en no morir de vergüenza en el intento. La castaña le guiñó un ojo, y se alejó con su pareja de baile, antes de provocar una catástrofe. Un par de chicas se aproximaron a Harry, y comenzaron a bailar cerca de él, haciéndole enrojecer con sus sonrisas. Una de ellas, una Ravenclaw muy bonita, llamada Bonny, parpadeo insinuantemente, haciéndole sentirse repentinamente acalorado.
Harry no era totalmente inmune a los encantos femeninos y se dejó seducir por la intensa mirada de ojos negros de la muchacha. De largo pelo caoba oscuro, sujeto por una diadema negra, la chica era de buena figura y estatura media, con unas facciones agradables y simpática. Bonny le ofreció un refresco que el moreno aceptó, y tras un poco de charla intrascendente, volvieron a bailar, esta vez más próximos el uno al otro.
Draco había permanecido un poco apartado, tímido, pero ver a su compañero bailando y compartiendo su tiempo con otras personas le hizo sentirse repentinamente tenso. Draco era buen bailarín, era algo que había aprendido desde niño de la mano de su madre, y no estaba incomodo por eso. Se aproximó a la primera muchacha que cruzó la mirada con él y comenzó a bailar, para regocijo de la jovencita. Moviéndose por el salón, acabó cerca del moreno, y los ojos verdes se fijaron en las evoluciones del joven veela.
A su lado, una bailarina de ballet hubiera parecido patosa, y solo Heder podía competir con su gracilidad y fluidez, seguida de su esposo. Harry se sintió confuso, la admiración que sentía hacia Draco era cada vez mayor, pero el Griffindor no se permitió pensar en Draco como nada más, ahogando los gritos de su corazón con la coraza del deber y la responsabilidad.
La música bajó de volumen , hasta ser poco mas que un sonido de fondo y Heder se abrió paso hacia el centro del salón, su largo cabello recogido en múltiples trenzas, adornadas de cintas de todos los colores. Con una ligera reverencia y sonriendo, su voz se alzó por encima de las voces de los demás.
Damas y caballeros, el objeto de esta reunión es que tanto Harry como Draco conozcan a nuevas personas, por lo que hemos pensado que un baile más formal sería apropiado. Divídanse en cuatro filas por favor.
Su esposo ayudó a distribuir a los jóvenes, que nerviosos, cuchicheaban entre sí, mientras les repartían, mezclados entre sí.
Las veelas suelen danzar de esta manera, ya que permite contactar con muchas personas a la vez, y no ofende a nadie, ya que lo único que se toca de la pareja de baile son las manos.
Harry ocupo un extremo de la primera fila, y Draco el opuesto de la más lejana, y el matrimonio se situó ocupando los puestos frente a ambos muchachos.
Es fácil, seguid el ritmo de la música e imitad nuestros pasos. Os avisaremos hasta que aprendáis.
La música comenzó y Heder tendió las manos hacia Draco, que las aceptó mientras todos le imitaban. La dama se desplazó a la derecha un par de pasos, hizo una leve reverencia y giró, las manos enlazadas, intercambiando posiciones con Draco. Se repitió el proceso hacia la izquierda y esta vez fue Draco el que se inclinó, retomando la posición de partida.
Ahora todos tomarían las manos de las personas más próximas y rodarían un lugar hacia la derecha, y vuelta a empezar hasta que se complete la ronda. Este es el paso básico, se pueden añadir cuantas vueltas se quieran, creo que con cuatro giros es suficiente para intercambiar unas palabras.
Con una amplia sonrisa, Honore exclamó
Que empiece el baile!
Los chicos y chicas empezaron a evolucionar, algunos torpes e inseguros al principio, pero rápidamente, los movimientos adquirieron una fluidez adecuada y las sonrisas distendieron los rostros. Todos se sentían un poco raros, pero se intercambiaron risas y guiños con rapidez. Harry estaba nervioso, Bonny era su siguiente pareja y la había visto bailar con gracia con otra joven, una Huplepuff.
Giraron tomados de las manos, y la sonrisa de la chica hizo cosquillear cierta parte de la anatomía del Griffindor, que bendijo la túnica que llevaba, sonrojado. Ya había bailado con toda la fila, y Heder era de nuevo su pareja, cuando la veela anunció que en el siguiente cambio formarían dos grandes círculos en vez de filas, y que cada cual cambiara de lugar con su compañero de la derecha al terminar. Harry bailó con el resto de sus compañeros, girando, y sonriente, relativamente relajado. Por último, los dos círculos se unieron y cada uno se enfrentó al otro.
Draco estaba situado ahora frente a él y bailaron juntos, y una sonrisa radiante brilló en los labios del joven rubio, haciendo chispear sus ojos. Se separaron y Harry le vio evolucionar con distintas parejas, e incluso intercambiar alguna palabra con ellas, pero no volvió a apreciar esa sonrisa hasta que volvieron a emparejarse de nuevo, en el último giro final.
Los adultos dieron por terminado el baile y se sentaron discretamente en un rincón y los jóvenes disfrutaron de un breve rato de libertad vigilada. Varias muchachas se acercaron a ambos jóvenes, y para su sorpresa, un par de apuestos galanes también. Mas risas y charla intrascendente llenó los momentos que les restaban y pronto los Reeds recordaron suavemente que todos debían regresar a sus dormitorios antes del toque de queda. Junto a la puerta, fueron despidiendo a sus invitados, estrechando manos, pero Harry cedió a un súbito impulso. Cuando Bonny murmuró su despedida, el moreno se inclinó hacia ella y murmuró en su oído:
Me gustaría verte otra vez…a solas
La chica parpadeó, pero asintió imperceptiblemente y susurró:
Frente a la puerta de mi Sala común, dentro de una hora.
Harry apretó su mano, sonrojándose levemente, sin ver la súbita tensión que había aflorado en el rostro de Draco y continuó despidiendo a sus invitados. Todos, incluso Ron y Hermione se habían marchado hacia un rato, y el moreno remoloneaba por el salón, mientras el joven veela le observaba en silencio.
Deberíamos acostarnos ya Harry…
Musitó con calma el rubio, una tenue sonrisa flotando por los labios sonrosados. El Griffindor estuvo tentado de seguirle, pero denegó con la cabeza. Con timidez, y recordando los consejos de la sanadora, se removió inquieto, pero acabó por hablar.
He quedado con alguien Draco.
La sonrisa se desvaneció, y una expresión reservada la sustituyó. Los ojos plateados vibraron con ardor bajo las densas pestañas al clavar la vista en las profundas esmeraldas del moreno.
¿Alguien…especial?
No, no de esa manera, solo alguien que me atrae.
Admitió el joven sonrojándose, levemente incómodo. Muy serio, el Slytherin musitó a media voz:
Ten cuidado Harry, no quiero que te lastimen.
Viendo una oportunidad para contarle a Draco cuales eran sus gustos sexuales, el moreno, enrojeciendo hasta la raíz del cabello añadió mortificado:
Es solo que…es la primera chica que me hace sentir…cosas desde que descubrí que me gustaban los hombres. Tal vez bastante más que las mujeres…
Draco le contempló intensamente y en silencio, sus cejas fruncidas en un prieto gesto de reflexión. Sus labios se entreabrieron varias veces, sin sonidos y finalmente, el rubio murmuró incrédulo:
¿Entonces…buscas una pareja estable, aunque te gusten ambos sexos o piensas tener amantes?
No lo sé Draco, realmente no lo sé. – sacudió la cabeza, y miró al suelo por un instante, antes de acercarse y cogerle de la mano, devolviéndole la mirada- Pero quería que supieras como soy realmente. Tu padre lo sabe, tuvo que…preguntarme sobre mi vida privada cuando mi poder se reveló. Y ya era hora de decírtelo, aunque no se lo he dicho a nadie mas Draco, y de momento…
Quieres que siga así?
Añadió el rubio con una tenue sonrisa flotando en sus labios de nuevo y apretándole suavemente la mano. Asintiendo, el moreno se sonrojó de nuevo y Draco le abrazó levemente. Su voz se hizo gruñona y se giró para verle, separándose mientras retenía su mano en la suya.
Nada de llegar tarde, una hora máximo! Harry, te lo advierto!, estaré esperándote.
Le soltó y retrocedió un paso, añadiendo con gentileza:
Y no te…precipites, por favor.
Con ojos serios, el moreno musitó:
Lo prometo.
Se giró hacia la puerta, y la atravesó, mientras Draco le contemplaba. El joven subió a su cuarto, y se metió en la bañera, molesto e inquieto, dando vueltas a las nuevas noticias, cuando su cuerpo comenzó a reaccionar inesperadamente. Ignoró su creciente erección, perplejo y confuso por los sentimientos que despertaban en él al saber que Harry estaba con otra persona. Celos, dolor y angustia le atenazaron y Draco cedió al efímero desahogo que sus manos podían otorgarle, y comenzó a masturbarse en el agua caliente y espumosa, algo que no hacia desde que comenzó a desarrollar sus poderes.
El alivio físico relajó un tanto sus nervios y fue consciente de otra sensación, algo mucho mas sutil. En su mente, una presencia bordeaba su consciencia, tan confusa como él y con todo su ser, Draco trató de alcanzarla. Una férrea barrera, un muro rodeaba la otra mente, y el rubio se estrelló contra el, inútilmente. Cuando ya no supo que intentar, sollozó en ambos planos, el físico y el mental, y una grieta se abrió en las defensas, una que dejó pasar una ráfaga de curiosidad. Aquella mente estaba ocupada conscientemente en otras cosas, Draco pudo percibir que probablemente, era alguna clase de actividad de índole sexual, pero el lado inconsciente sentía una honda curiosidad por él. Una mano cálida le acarició mentalmente, y el joven exclamó desesperado:
¿Dónde estas? ¿Por qué no puedo encontrarte?
Un murmullo le respondió con miles de ecos
¿No me ves a tu lado?
Exaltado Draco se alzó, buscando a su pareja, pero solo una difusa forma le rodeó, girando una y otra vez a su alrededor, casi como si bailara. El joven tendió las manos y pronto dos figuras comenzaron a danzar en la mente de Draco. Su pareja se dejó conducir, reforzando el entusiasmo del joven veela y este giró y giró, su frenesí convertido en una espiral de molinetes interminables. Quiso atraer más a la borrosa figura, pero esta se resistió y se alejó exclamando:
No, no puedo!
La conexión se perdió, y Draco lloró amargamente ante el rechazo, de nuevo en el mundo real. Se sumergió bajó en el agua, borrando sus lágrimas y dejó que el calor le calmase un rato, antes de ponerse el pijama y meterse deprimido en la cama, aguardando a Harry como había prometido. Aunque desconcertante, era lo más intenso que había sentido de su pareja, e incluso había hablado con ella, al menos con una parte de su mente.
Harry regresó pronto, antes de la hora, tras haber intercambiado algunos besos y caricias con Bonny. Aunque su cuerpo reaccionaba bien, su mente no estaba totalmente concentrada. La linda muchacha inició y lideró todo el tema, acariciándole por encima de la ropa con destreza, pero una pequeña parte de él seguía pensando en Draco. El moreno supo que aunque atractiva, la chica no era especial para él sentimentalmente, solo alguien agradable y amable con quien desfogarse. Se sintió mal, y se apartó de ella, conteniendo sus impulsos.
Lo siento Bonny, me gustas, pero…
La chica asintió y le acarició el rostro con suavidad, sonriendo traviesamente.
No importa Harry, yo tampoco estoy enamorada. Pero esto es divertido, no?
Retrocediendo otro paso, el joven sanador se sonrojó y musitó con franco pesar:
Solo nos haríamos daño si seguimos, Bonny. ¿Amigos?
Con un suspiro, la muchacha asintió y regresó a su dormitorio, y Harry se encaminó a su torre.
Draco estaba despierto como prometió, y al parecer con ganas de hablar, aunque parecía muy serio. No preguntó nada de su cita pero en cambio le contó sus propias experiencias. Harry se había descalzado y recostado en la cama del rubio, y le contempló, ahora tumbado boca abajo y apoyado sobre sus codos, los pies cruzados en el aire.
¡Pero eso es fantástico Draco!
Los luceros de esmeralda del Griffindor fulguraron y un suave gesto iluminó su rostro. Con un gemido muy cercano a las lágrimas, el rubio musitó apesadumbrado:
Me ha rechazado Harry… si no estoy muerto es por ti…
El moreno se irguió y le abrazó con suavidad, acariciándole el pelo durante un rato. Su boca se acercó al oído del joven veela y murmuró con vehemencia:
Nunca vuelvas a pensar eso, me oyes? ¡Nunca! ¿Quieres abandonarme Draco?
El rubio denegó furiosamente en silencio, el rostro oculto en el hombro del otro, y se aferró a él. Casi sin voz, susurró ahogadamente:
No te fallaré Harry, lo prometo.
El Griffindor le forzó a mirarle a los ojos, sujetando su cara entre sus manos, tan cerca que los dos respiraban el mismo aire, a escasos centímetros uno del otro. Cuando la plata y la esmeralda conectaron, Harry murmuró con firmeza:
Escúchame atentamente Draco.- tomo aire y añadió: No te ha rechazado, es que no puede.
Las esperanzas de Draco renacieron y algo de color volvió a sus mejillas, tremendamente pálidas cuando el moreno completó el razonamiento:
Pero eso no implica que no quiera, Draco, estoy seguro.
El moreno apoyó la frente sobre la del Slytherin, en un gesto cariñoso e inconsciente, suspirando y acariciándole ligeramente el pelo con una mano, mientras la otra aun acunaba su mejilla. Draco se sonrojó un poco, pero esbozó una sonrisa y devolvió la caricia tentativamente.
Podía oler el rastro que una chica había dejado en su piel, pero no había nada más comprometedor y cubrió con su propia esencia la piel del moreno, en un repentino gesto posesivo. Un dolorcillo punzante roía sus entrañas, incluso después del alivio que Harry le había proporcionado. Era difícil aceptar que su pareja estaba con otro y el único otro vínculo que le quedaba pareció reforzarse. Harry era suyo, y el era de Harry, para siempre, aunque fuera de otra manera, pero por alguna razón, ese pensamiento alivió su dolor.
Se recostó, arrastrando al moreno y manteniendo su contacto, frente con frente. Yacieron mirándose, cada uno acariciando el cabello del otro. Draco musitó con un susurro:
Quédate conmigo, por favor…
Harry vaciló, su cuerpo ya estaba reaccionando sutilmente a la proximidad del joven veela, y no deseaba ponerse a sí mismo en una situación potencialmente muy incomoda. Pero Draco parpadeó con ojos suplicantes y el moreno cedió con un pequeño suspiro. Se acomodó en su hombro y cerró los ojos, mientras el fuerte brazo de Harry le rodeaba protectoramente.
Aunque Draco dormía apaciblemente, el sueño se resistió al llamado de Harry, que contempló al rubio que descansaba entre sus brazos. Sus sentimientos eran cada vez más ambiguos, pero algo si estaba claro. Sentía algo por Draco, más allá de su compromiso formal. Su amistad estaba evolucionando hacia algo diferente, algo que nunca había experimentado antes. Sin referentes, Harry intentaba traducir sus sentimientos a algo aceptable, ya que los impulsos sexuales que despertaba en él el joven le parecían totalmente inapropiados. Acabó cayendo en un sueño inquieto, perturbado por extraños ensueños, pero sueño al fin y al cabo.
