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El Cadáver del Novio
-Lo Mismo pero Distinto-
Capítulo 10:
"Unidos hasta que la muerte nos separe, pero…la muerte ya nos separó?"
"Victoria y Erick"
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Por todo aquello que perdimos,
Dejando ir lo más preciado.
Buscando entre fantasmas,
lo que creíamos era lo más importante.
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Frente a un espejo, mirando su traje negro de bodas, Víctor solo pudo ver en el rostro reflejado, tristeza.
Tristeza por que nuevamente su destino era guiado por el dinero, tristeza por su familia, por Victoria…y por qué ahora más que nunca.
Se sentía solo.
Ni Amanda, su fiel amiga, estaba con el ese día. Según su nana, la chica había marchado al pueblo de su madre durante la noche, puesto que no deseaba servir en una casa donde la señorita Van Dort no fuera su esposa. Al parecer, "ellas habían sido amigas y se apreciaban bastante".
Menuda mentira.
Sabía de antemano que eso solo era una invención. Él sabía porque la rubia sirvienta se había marchado. Conocía sus sentimientos por él.
Y hablando de Victoria, no tan curiosamente, había soñado con ella.
En su mente, la imagen de la chica, muerta en los brazos de aquel cadáver vestido de blanco había dominado sus pensamientos.
La pelinegra estaba sin conciencia, con un puñal en el corazón, manchando su vestido blanco de carmín intenso y en sus finos labios, una sonrisa se lucia en rojo, puesto que en su sueño, la misma Victoria había hundido aquel puñal en su pecho, prueba de ello, era que su mano aun reposaba en el mango del arma.
Y el hombre de piel azulada llenaba de besos su frente y besaba la mano contraria, mientras lloraba de felicidad. Ambos estaban entre las tumbas de un cementerio gigante, a los pies de un Ángel que era rodeado completamente por una serpiente, que apresaba su cuello.
La figura divina se veía en extremo sufrimiento, mientras levantaba la mano a los cielos.
Una estatua de mármol, que le decía perfectamente a Víctor que nunca más volvería a ver a Victoria. Pues si fuese o no el deseo de la morena, estar al lado del difunto, estaba escrito que irremediablemente…moriría.
Suspiro.
Parecía que el amanecer había borrado la existencia de los Van Dort de la tierra. Los padres de la chica no habían aparecido, y ya estaba a unos minutos del medio día. Ese era el final del camino, que compartió al lado de la morena y su familia.
-Mi señorito…ya debemos partir para la iglesia-le hablo la anciana sirvienta, de cuerpo frágil y voz con penas a cuestas. Ya estaba listo para la ceremonia..?
-Ayer…me sentí feliz por esta boda…pero hoy, estoy atrapado, en una intensa marea…-sus palabras salieron con dolor, estaba muy triste. Su familia había caído demasiado bajo por dinero esta vez.
-El mar lleva a muchos lugares mi cielo- lo consoló la anciana, tocándole con sus desgastadas y frías maños, el rostro-Puede que te lleve aún mejor destino…-
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Aquella tarde, el único hijo de los Everglot se casó con la mujer que debería "salvar" a su familia. La ceremonia fue silenciosa, la novia vestida de blanco, lucía una pieza que había pasado de generación en generación por los Everglot.
Para una dama de su edad, era demasiado pequeño, así que más de una vez se le vio incomoda frente al altar. Apretaba sus caderas y apenas y la dejaba caminar. Ambos anillos estaban presentes, aquel que debía estar en propiedad de Victoria, fue portado por aquella araña hambrienta.
La familia del novio suspiro satisfecha cuando su heredero pronuncio el "acepto" y la ley de dios los declaro "Marido y Mujer".
Y en las bancas fuera de la iglesia, la anciana sirvienta, lloraba por el triste destino de su adorado niño.
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A través de los cadáveres de cada deseo,
dejare un fragmento de nuestra historia
hasta que encuentres el camino
que una vez perdiste.
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Victoria estaba sentada en un escalón de granito, a pocos metros de la puerta trasera del bar de donde se había marchado desde hace horas.
Mirando aquella florecilla que había sido un regalo de su ex prometido…
Se sentía tan…inútil. Toda su vida, su madre le había dicho que debía hacer lo que le decía, pues era por sus padres que vivía bien, sin que nada le faltara. Y por esa razón, estaba un poco dispuesta a casarse con el heredero de los Everglot, pero a la vez estaba aterrada, pues no sabía nada de él, ni siquiera habían hablado una sola vez.
-Ya es muy tarde…-se dijo así misma, bien sabía que las horas pasaban volando, y en un lugar donde el sol nunca pega….pues.
Y al bode de las lágrimas, la jovencita dejo caer la flor al frio suelo de aquella tierra muerta. Su oportunidad de demostrar que su vida valía todos los sacrificios de sus padres se había ido a la basura.
Se encogió sobre si misma, pego sus rodillas a su frente y derramo lágrimas, maldiciendo su suerte. Sus padres deben estar furiosos… Los Everglot deben odiarla…Víctor debe estar muy decepcionado…
Y en el silencio de aquel callejón oscuro, a punto de ceder al sueño, Victoria escucho una voz….Y siguiéndola, la hermosa Van Dort miro entre los restos de una puerta deteriorada por el tiempo, a Erick, en compañía de los "cocineros".
-Señora Plum, dígame que hacer, se fue sin decir una palabra…acaso todas las damas son así?- En medio de aquella cocina, Erick seguía los pasos de la cocinera regordeta, se veía desesperado, para el, su relación con Victoria era increíblemente confusa. Primero: ella se casa con el, Segundo: lo lastima con sus palabras, Luego: ambos están felices y se divierten en la compañía del otro Y luego: ella desaparece, sin decirle anda a nadie.
La señora que limpiaba cuchillos escuchaba atenta los conflictos del cadáver.
-Bueno, las mujeres somos complicadas, en ocasiones ni llegamos a razonar! Dale tiempo muchacho, mira que enterarse de que el sujeto con el que iba a casarse, se terminó casando con otra en menos de un día antes de la ceremonia, no es fácil de asimilar eh?!
Y mientras los cocineros salían en busca de más trastes que lavar, el anciano de la biblioteca entro con un gran libro en las manos y una voz llena de angustia.
-Pequeño…debemos hablar….-el esqueleto depósito el grueso libro en la mesa, y entre las páginas, su amigo verde e invertebrado parecía ansioso y contento.
-Yo se lo digo! Por favor, yo se lo digo!-repitió el gusano mirando al cadáver del novio.
-Qué cosa?- esa sonrisa en su amigo no representaba nada bueno.
-Hay ciertas complicaciones con tu matrimonio-solto gentilmente el cadáver, logrando asustar al cadáver memos experimentado, poniéndolo tenso.
-De que está hablando?, no comprendo-
-Los votos son obligatorios hasta que la muerte los separe….-respondió en de lentes.
-Y…a que…se refiere…?-El lo sabía, lo sabía y no lo quería admitir…aquella cruel verdad.
-Que la muerte ya los separo…. -Sincera y sutil, la respuesta hizo que Erick apretara los dientes y los puños…Asi que era eso…Por otra parte Victoria comenzó a sudar frio, estaba nerviosa, y no sabía la razón. Al fin podría ser libre! Regresar a su hogar…
Su mirada perdió brillo. Estaba segura que no tenía ya un hogar….
-Ella…se ira si lo sabe! Usted puede hacer algo?-preocupado por su matrimonio, el cadáver pidió consejo al más sabio que conocía.
-Bueno…si…hay una cosa….-la voz del anciano se oía preocupada, no estaba seguro de decir lo siguiente.
-Por favor, yo se lo digo!-el gusano repitió esta frese una y otra vez.
-Requiere del más grande de los sacrificios….-El anciano susurro estas palabras.
-ANDE…DIGALE LA MEJOR PARTE….!-grito el gusano extasiado de la emoción.
-Dime cual es!-insistió el cadáver a su amigo verde.
-TEMENEMOS QUE MATARLA!
-MATARLA?!- Erick miro con horro a sus amigos, y Victoria al otro lado de la puerta se tapó la boca con sus manos y retrocedió un paso.
-Victoria tendría que renunciar a ser mortal para siempre, tendría que repetir sus votos en la tierra de los vivos y beber el vino del tiempo…-al pasar de páginas, el libro mostro la ilustración de una botella escarlata, con una calavera grabada en ella.
-Es…veneno…-Erick solo les dio la espalda, angustiado…hacerle eso a una muchacha como Victoria…
-Con el, su corazón se detendrá, y solo entonces pobra entregártelo a ti. Es la única manera de que este a tu lado, por la eternidad…-El anciano se acercó al muchacho cuando lo vio caer de rodillas, con lágrimas surcando sus mejillas. – Ella sería solo tuya… para hacerla feliz…-le susurro el anciano, posando su delgada mano en el hombro del cadáver, que seguía llorando.
Detrás de la puerta, Victoria, en lugar de asustarse, en lugar de buscar una manera de escapar, se quedó mirando al Cadáver del Novio. Estaba tan quieta, sus manos no se movían, y de sus hermosos ojos negros solo resbalaban lágrimas delgadas.
-Jamás…jamás podría pedírselo…-lo escucho decir y sus labios empezaron a temblar.-Ella…tiene una vida por delante…una familia…nunca…-
Erick estaba destrozado. Entendía que ese era su castigo, por haber sido tan egoísta y tan feliz. No merecía a alguien como Victoria, ella no tenía ninguna obligación de estar con él. Ahora sabía que debía devolver a esa chica a su hogar…
Pero antes que otra cosa ocurriera, Victoria entro al lugar y con la frente en alto: le hablo.
-No tienes que pedírmelo…-Sus pasos eran lentos, su mirada era dulce y sin dudas en su mente, decidió que si su vida ya no tenía propósito, tal vez la muerte fuera una nueva oportunidad, tomo aire, y termino sus palabras- Lo hare…
Erick solo pudo levantar la vista completamente sorprendido, y muy dentro de su mente, horrorizado.
-Muchacha….si tomas este camino, nunca podrás volver al mundo humano…está claro eso?-Poniéndola a prueba una última vez, el anciano espero la respuesta, que no tardó en llegar.
Victoria sonrió radiante, levanto la mano donde su anillo de bodas reposaba y mirando al cadáver, contesto:
-Muy claro.
Pero cuando la tranquilidad que su respuesta regalo al anciano y al gusano, el cadáver del Novio intervino, ya se había recuperado de su shock…
-NO! De que hablas Victoria!? Que no lo entiendes?- tomándola bruscamente de sus brazos y su rostro, el cadáver lloro nuevamente, no cabía duda que su querida Victoria había perdido la cabeza por su corazón roto- SI ACEPTAS ESTO…TU…!
-Moriré…
-Ah…- el agarre del cadáver se aflojo, y sus frías manos fueron tomadas por unas cálidas y amables, guiándolas hasta las rosadas mejillas de su amada mortal.
-Acepto totalmente el hecho de morirme….-sus finos labios le regalaron una sonrisa simple, tan simple como sus palabras- Acepto ser tu esposa, y estar a tu lado de aquí a la eternidad…
La escena fue admirada por solo dos habitantes del mundo de los muertos. Erick sintió que ella no mentía, que ella no se arrepentiría…que eso era lo correcto… Además, él no era nadie para impedirle morir. Bueno, tal vez ahora podría llamarse su "prometido" .
-Asi que…vamos a dar el aviso de la ceremonia?-Cuestiono Victoria cuando el finalmente le sonrió.
-Vamos…-Asintió tomándola de las manos, jalándola hacia la salida. Y perdiéndose entre las sombras y los callejones.
El anciano y el gusano se quedaron solos. Mirándose entre sí.
-Cree que funcione…- pregunto la criaturita verde al esqueleto con anteojos.
-mmmm….es complicado de decir…pero en la voz de esa niña no escuche duda alguna. Quizá en el momento de la verdad…cuando recuerde lo que ha ocultado en su mente…será capaz de recordar los latidos que suenan sin cesar en su pecho-
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…Un paso más…
…Me podría hacer libre…
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Corriendo sin parar, futuros esposos reían intentando ignorar todas las consecuencias que sus acciones traerían.
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…O podría caer en la oscuridad?…
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Y mientras corrían, Victoria reía cuando ambos esquivaban a algún peatón, o cuando Erick gritaba que pronto se llevaría a cabo una boda…Pero en algún momento, su risa, paso a ser una sonrisa…y luego a sus labios temblando ligeramente…
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…Me doy cuenta…
…que estoy muy asustada…
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Y cuando el final de la calle llego, Victoria creyó ver que sobre aquel caballo de hueso en medio de la plaza, estaba sentado un Ángel, mirándola…mientras lloraba sangre.
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…De verdad…
¿…Destruiré mi vida…?
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Y en su corazón, aquella pregunta se formó, como si un frio puñal de plata atravesara su órgano más importante.
Al recuperar el aliento, su atención regreso a su prometido, que extendía su mano hacia ella.
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…Pero recuerda…
…Que si no vas a lograrlo…
…¿Cuándo terminara esto?...
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Recuperando su sonrisa, Victoria tomo la mano del cadáver, ocultando su duda en una risa.
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…No puedo volver el camino a seguir…
…Me sentía tan sola…
Y en este momento.
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Erick la tomo de la cintura y la subió al lomo huesudo de la estatua, Victoria estaba sentada aun lado del Angel, que la miraba aun llorando, en silencio.
Victoria solo lo miro y le sonrió.
Era consciente de su pecado, Era consiente que dios iba a abandonarla…Pero en ese momento eso era lo que menos le preocupaba.
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…Solo añoro ver mi sangre regada en el piso…
…Deseo perder el control por primera vez…
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-Victoria…estas segura?-nuevamente, Erick pregunto intentando sacar dudas de ella. Pero no lo conseguiría.
Victoria aparto su atención del ángel frente a ella y miro al cadáver.
-Soy sincera conmigo misma…ya no me hables de dudas, por favor. –
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…Soy consciente de mis recuerdos, y voy a encontrar lo bueno…
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-Erick, puedo decirte que "ellos", no me importan ahora- Si, su familia era lo de menos.
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…No me importan….
…Solo lamento herirlos en su vida…
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-Solo quiero hacer lo que quiera…quiero hacerte feliz…-
Y sin que el…o ella misma lo esperaran, sus labios se habían rosado ligeramente, sin llegar a unirse totalmente. Aun no era el momento. Pero aun así era un beso.
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…¡¿Realmente poder hacerlo?!...
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Solo permítanme hacerlo.
Permítanme terminar con esto
Y quizá
¿Podremos seguir adelante?
¿Podre perdonarme?
¿Cuándo mi sangre este en el suelo?
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Al lado de Victoria, el ángel cerró sus ojos, y se quebró de cabeza a pies, mientras envolvía con sus alas negras a aquella pareja pecadora en su bendición maldita.
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¿Quien elige lo que es correcto?
¿Vas a darme la espalda….o vas a desaparecer?
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En ese momento, la criatura divina se desvaneció como si fuera polvo.
Y permitió que los prometidos se miraran fijamente.
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Nuestros corazones se cansaron de llorar
Y puede que nunca podamos verlo…
Pero aun así tenemos que ir…
Solo ir!
A la eternidad
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+.+.+.+.+
Continuara con el
Capítulo 11:
…El vestido, el pastel y los invitados…
Los novios en su día de gloria!
"Los preparativos para una boda"
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Espero les haya gustado.
A: 26-6-16
Se despide
Atzuko-san
