"Pulsión"
-Capítulo 10: Sin aire (Sexo oral)-
Disclaimer: Los personajes son propiedad de sus respectivos autores. No busco una ganancia comercial al usarlos, si no satisfacer un fin meramente ocioso.
Si había algo de Milo que provocaba que Shaina perdiese la paciencia, era esa capacidad de la que el escorpiano presumía para tornar hasta la situación más mundana en un momento de alta tensión sexual… Y lo peor era que, para desgracia de su abatido cuerpo, siempre lo lograba: desde aquel día en el que ella bajó un poco la guardia y se entregó a él, no le daba ni un solo segundo de paz.
Hoy no era la excepción.
Cruzando un límite que ella había especificado con antelación de manera muy clara, una salida de compras terminó volviéndose una escapada hacia el callejón más cercano, y por supuesto, el más oscuro… o al menos lo más que se podía a plena luz del día.
Era sábado por la tarde y medio Rodorio parecía haberse dirigido hacia la zona céntrica, pero para aquel hombre de libido inagotable ningún momento era digno de ser despreciado: el contoneo de las caderas de su mujer era demasiado sugerente y para perder el control sólo le bastó verla agacharse frente a él en el mercado, meciendo levemente su trasero, las apretadas leggings negras delineando sin disimulo los límites de su ropa interior hasta que se perdían dentro de su sexo.
De verdad no le importaba en lo absoluto ser encontrado y es que realmente eso le resultaba un plus muy interesante, sabía que la excitación le provocaría acabar con rapidez; por lo que, tras llevarla a uno de los pasadizos de aquel sector de la ciudad, la empotró con rudeza contra la pared al mismo tiempo que levantaba una de sus piernas, colocándose sobre ella para que no se mueva.
Shaina bufó enojada pero Escorpio enseguida supo silenciarla con un profundo beso, subiendo con la mano a lo largo de su muslo, enterrando la yema de sus dedos en sus firmes nalgas.
—Te rompería la ropa y te penetraría aquí mismo… — gimió en el oído de la joven, asegurándose de apoyar contra ella la entereza de su rígido miembro: tenía que sentirlo bien, tenía que saber lo mucho que lo deseaba puesto que las palabras nunca le serían suficientes. —Sé que me odiarás Shai, pero me estoy muriendo… Baja para mí, ¿sí?
El pedido hambriento del joven fue acompañado por un sensual mordisco en el lóbulo de aquella enrojecida oreja, y la joven de despeinados cabellos verdes se vio envuelta en el pánico de encontrarse en un lugar de tan fácil acceso, a cielo abierto. El ruido de los transeúntes se amplificó a su alrededor, cada particularidad resonando dentro de su cuerpo, de su intimidad… ¿De verdad la gente provocaba tanta variedad de sonidos, de olores, de sensaciones…? Algunos comían, otros conversaban sobre trivialidades, reían, lloraban, pero por sobre todas las cosas: todos podían descubrirlos, y el sólo considerar esa posibilidad le generaba un nudo especialmente codicioso dentro del vientre.
—Milo, te había dicho que esto no… Es que me siento muy incómoda… — Shaina respondió avergonzada. — ¿No podemos esperar a volver…?
—Te lo ruego, por favor, no puedo caminar así… Te prometo que será rápido, sólo déjame hacer todo el trabajo…
Shaina agachó un poco la cabeza, apretando los labios. Le daba miedo, pero…
Quizas…
Si realmente fuese rápido—
Si de verdad así fuese, entonces quizás ella podría…
Y mientras su mente continuaba creando excusas y refutándolas al mismo instante, sin darse cuenta ya se encontraba de rodillas frente a él; el botón de aquella prenda inferior desabrochado y el cierre completamente bajo frente a las vidriosas esmeraldas que eran sus ojos.
Sin desperdiciar un solo momento Milo procedió a tomar su miembro por la base, delineando los labios de su mujer con la húmeda cabeza. Shaina frunció un poco el ceño y alejó su rostro por reflejo: no importaba cuánto tiempo pasase, nunca podría acostumbrarse a ese olor tan particular… era fuerte, muy penetrante pero tampoco repugnante, y sabría que cuánto antes salivase, más rápido se dispersaría.
—Di "ahh", Shaina… —indicó él, llevando la otra mano hacia la nariz de la joven y presionándola para que no pudiese respirar.
Milo sólo necesito unos pocos segundos para que ella abriese la boca en búsqueda de aire, y aprovecho ese instante para dejar que su erección se resbale dentro de ella, aprovechando la húmeda cavidad que lo llenaría de dicha.
—Ahora relájate amor.
A continuación el griego posó ambas palmas sobre la cabeza de Shaina y estrujó sus cabellos con fuerza. Ella ya sabía lo que vendría a continuación por lo que se decidió a tomar muy a pecho la petición de Milo, dejando que su boca sea penetrada con lujuria y fiereza, de manera rápida, procurando succionar aquella palpitante erección con la mayor cantidad posible de saliva que aquel vaivén le permitía usar.
De pie en el medio de aquel abierto lugar y mientras se dedicaba a aprisionar a su amante con la fuerza que la desesperación del incipiente clímax le anticipaba, Milo tenía que luchar con todo su ser para no dejar salir su armoniosa voz, ahora afinada y orquestada, guiada a través de aquel majestuoso gozo. Los labios del muchacho se reprimían aferrados al cuello de su playera, prácticamente comiéndose a Shaina con los ojos, apresurando el desenlace sólo para su tranquilidad.
Ni un minuto había pasado pero tal como había previsto, hacerlo en aquel lugar sólo apresuraría su final: la descarga salió disparada con potencia dentro de la boca de Shaina, y enseguida sus papilas gustativas rechazaron el resabio salado y espeso que eran obligadas a soportar. Sin mediar ninguna palabra ella escupió aquel semen a su lado, sin disimular el asco: se había resignado al capricho de su escorpión, más no se doblegaría por completo a sus pies… Bueno, aunque literalmente ya lo había hecho, pero era la única manera en la que mantendría algo de su voluntad original, si es que de eso algo quedaba.
—Mira nada más como despreciaste a mis futuros hijitos. — reprochó él en broma, prestando más atención a su mujer: Shaina temblaba con algo de fuerza, y no era precisamente de frío. Sonrió. —Volvamos, ahora es mi turno de devolverte el favor.
Shaina se levantó y lo tomó de la mano con cariño, correspondiendo el gesto. Sus mejillas se sentían completamente encendidas y el corazón no lograba bajar su ritmo… Aun sentía el peligro incipiente de todas aquellas miradas sobre ellos, y aunque no hubiesen sido reales ya no importaba: estaban ahí mismo, rozando su piel y su ansioso sexo.
Porque sí, el sensual escalofrío que ahora cubría su cuerpo le vaticinaba que aquella terminaría siendo una noche muy larga.
¡Hola! Gracias a todos por haberme elegido una vez más :'D Agradezco nuevamente todo el apoyo y las hermosas palabras que me han dedicado, en especial habiéndome demorado tanto con el capítulo anterior... Hoy les traigo la décima entrega, y déjenme decirles que esto recién está comenzando. Nos quedan por delante temáticas bastante fuertes y polémicas, pero solamente espero que continúen disfrutando de estos relatos y de las parejas involucradas :'D
Por cierto sslove, ¡gracias por escribirme una vez más! Me alegra haberte podido sorprender, a veces es lindo sacar a los personajes del "lugar" en el que el fandom suele colocarlos :D Si te he entretenido, entonces me siento satisfecha :)
¡Un abrazo para todos!
