Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.

Advertencias: Contenido Slash de principio a fin.

Long fic Drarry basado en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.

Capitulo con: 2.845 palabras, según el contador de Word.

Canción recomendada: What do You Want from me de Adam Lambert

"There, it's plain to see

That baby you're beautiful

And there's nothing wrong with you

It's me, I'm a freak

But thanks for loving me,

'cause you're doing it perfectly

And there might have been a time

When I would have let you slip away

I wouldn't even try

But I think you could save my life"

"Esto es sencillo de ver

Nene, tu eres hermoso

Y no hay nada malo en ti

Soy yo, Soy un monstruo

Pero gracias por amarme

Porque lo estas haciendo perfectamente

Y tal vez hubo un tiempo

Cuando te hubiera dejado ir

Ni siquiera lo hubiera intentado

Pero yo creo que tu puedes salvar mi vida"

What do You Want from me-Adam Lambert

I.D.F -El Origen

Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"

Capitulo #10 Heridos

Draco encontró a Harry ese mismo día ya muy tarde en la noche justo a la entrada del edificio tipo colonial donde vivía. Estaba sentado en el suelo bajo la lluvia fría e inclemente, con las piernas reclinadas y el rostro apoyado en sus rodillas.

-Harry…-lo llamó, poniéndose a su altura y tocando su cabeza con suma delicadeza. Sintió un retorcijón en el estomago de dolor cuando el moreno se removió de su tacto.- Harry.- dijo, con más firmeza. Éste gruñó algo indefinible en su garganta.- te estás mojando.- afirmó Draco, llamándole la atención.

-Vete Draco – rezongó Harry con la voz quebrada. Al rubio se le hizo un nudo en la garganta.

-No me iré, Harry. –afirmó y lo levantó. Harry forcejeó un poco. – no me lo pongas más difícil. Vamos, arriba. –Harry se soltó de su agarre y empujó a Draco con fuerza fuera de su cuerpo.

-Te dije que te fueras, Draco –dijo el moreno con voz más firme, entonces alzó el rostro y Draco pudo ver con claridad sus ojos enrojecidos. Dolidos y furiosos.- ¡Vete! - le gritó.

Draco lo empujó contra la pared y se acercó a su cuerpo, aplastándolo contra el frío concreto.

-¡Y yo te dije que no me iré!- le gritó a su vez.

-¡Eso no fue lo que dijiste antes! ¡Dijiste… tu dijiste…- Harry miró al suelo. Completamente adolorido. Draco se desesperó y lo zarandeó, gritándole otro poco.

-¡Fui un idiota! ¿Si? Eso no es novedad... ¡Siempre digo muchas cosas!

Draco se sentía desesperado desde esa misma tarde cuando fue a la oficina del moreno y lo encontró lanzando objetos contra las paredes y despotricando con un lenguaje que bastante se había enriquecido en su compañía, contra el Ministro de Magia y demás funcionarios:

Entró a la oficina, la selló y silenció antes de atreverse a preguntar en voz alta.

-¿Qué diablos pasó? ¿Qué estás haciendo?- Harry tomó un libro de su estantería especialmente gordo y pesado y lo lanzó contra la pared a su derecha.

-Kingsley…es un ¡imbecil de mierda!- vociferó, mientras el libro salía de su mano.

-¿Harry?- le llamó, acercándose al moreno con cautela.- ¿Qué paso?- volvió a preguntar.

-¿Sabes lo que me dijo? ¿Lo sabes?- le gritó Harry al dirigirse a él. Draco negó frenéticamente con la cabeza. No tenía ni la más puta idea de lo que estaba pasando. Harry respondió a gritos- ¡Ha habido quejas, Potter! ¿Puedes creerlo? ¡Quejas!- su voz temblaba- ¡Política y una mierda! ¡Él…él me amenazo!...- de repente Harry enmudeció y, a los ojos de Draco, empalideció un poco. El rubio se asustó aun más, acercándose.

-Harry…-lo llamó. Éste se dejó caer en el suelo de su oficina y Draco se arrodilló junto a él.- No entiendo nada. – le dijo lentamente. Harry escondió su rostro entre sus manos y, luego de un resoplido y un gruñido de frustración, alzó la cara y comenzó a hablar.

-Kingsley me mandó a llamar para una reunión urgente.- comenzó con voz apagada- pensé que era por algo de las reformas que hemos estado haciendo, ya sabes…-Draco asintió, comprendiendo.- pero cuando llegue allá Kingsley estaba leyendo algo sobre unos ataques en el Londres Muggle, pensé entonces que era para eso. Me relaje…luego, cuando le pregunte, él me dijo, muy serio, que no, que no era por eso que me había mandado a llamar. – enmudeció por tanto tiempo que Draco se vio obligado a hablar.

-Sigo sin comprender Harry, ¿De qué quería hablarte Kingsley? – preguntó, preocupado por el extraño mutismo en el moreno.

-Quería…él quería decirme…-Harry dudó.- Me dijo que le han llegado "quejas" de…-tragó grueso y alzó la vista a Draco. Sus ojos tras los cristales lucían atormentados y llorosos. Draco se asustó.- que ha habido quejas de nosotros, Draco. Hay rumores…sobre nuestra relación.- soltó Harry por fin y Draco abrió mucho los ojos, completamente espantado.- Se dice, que somos débiles, que vamos por allí dando espectáculos…- Harry no pudo continuar y se cubrió el rostro con ambas manos, gruñendo de frustración.- son unos malditos, todos, son unos intolerantes de mierda…solo quieren hundirnos porque les estamos haciendo la vida imposible, descubriendo toda la suciedad y porquería en la que están nadando…-dijo el moreno, con la voz ahogada entre sus manos.

Luego de un minuto o dos, Draco habló con voz trémula.

-Dijiste que Kingsley te amenazó… - Harry apretó la fuerza con la que sostenía sus manos enlazadas al abrazar sus rodillas. Draco endureció la voz-¿Qué quería? ¿Cómo te amenazó?- preguntó con firmeza. Él necesitaba saber. Harry guardo silencio, conteniendo la rabia, la ira y la frustración dentro de si, con miedo a contarle a Draco, con miedo a su reacción. El rubio se exasperó y alzó las manos de Harry con fuerza y violencia, obligándolo a verle a la cara- ¡¿Con que te amenazó Kingsley, Harry?! – le preguntó alzando la voz y zarandeando al moreno un poco.

Harry se rindió.

-Contigo, me amenazó contigo.- dijo con voz vacía. Draco lo soltó y se puso de pie, comenzando a caminar de un lado al otro frenéticamente por la oficina en desastre del Jefe de Aurores. Harry habló desde el suelo.- me dijo que si esas quejas continuaban, iba a despedir a uno de los dos…y que no podía ser yo, que no podía despedir al "Elegido"- Harry escupió lo último con tanto asco y desagrado que Draco sintió un escalofrío.- Me dijo que hiciera lo mejor.

Draco detuvo su caminata y miró a Harry, éste lucía desolado.

-¿Y qué es eso, exactamente?- espetó, furioso. Harry bajó la mirada. Draco bufó y siguió caminando.

-Le dejé en claro que no lo haría…que no te dejaría por nada, ni por nadie, Draco…-susurró Harry, agotado.

Draco lo ignoró aunque sintió algo que apretaba de manera sofocante en su pecho ante estas palabras.

Su cabeza iba a estallar. Estaba tan furioso, tan indignado como nunca se había sentido en su vida. Las cosas venían cada vez más complicadas de unos días para acá, desde que él mismo y Harry decidieran reformar todo el Cuartel de Aurores y la mitad de la política penal que regía el Ministerio de Magia. Se habían topado con una cantidad exorbitante de ancianos demasiado bien conectados en el Ministerio que se pudrían en la corrupción. Funcionarios de los cuales tenían pruebas de haber dejado en libertad a Mortifagos reconocidos durante la primera Guerra (su padre, Lucius, entre ellos) por unas cuantas bolsas llenas de galeones. Todos estos seres desechables, escoria de la sociedad mágica, estaban en contra de lo que Draco y Harry venían trabajando y por consiguiente se habían declarado enemigos de los jóvenes Aurores, tratando de sobornar y presionar al Ministro para que se deshiciera de los dos.

Parecía que estos por fin habían obtenido algo de éxito.

Draco pateó una silla, furioso.

Él había trabajado demasiado para hacerse su propio nombre dentro del Ministerio y con sus Aurores. Ya no era más Draco Malfoy el ExMortifago. Era el Entrenador en Jefe del escuadrón de Aurores. Lo seguían, lo respetaban.

Unos cuantos vejetes ladrones no iban a acabar con eso, no iban a destruir lo que tanto trabajo le había costado erigir con Harry y sus alumnos. No iban a destruir lo que había reformado en su vida, el orgullo que esperaba estar dándoles a su Padre y a su Madre. Sus ojos y su garganta comenzaron a arder y Draco supo que estaba a punto de estallar.

Porque tampoco podía dejar que aquellos malditos burócratas corruptos destruyeran lo que existía entre Harry y él. Aquello a lo que se había aferrado para existir. Aquello a lo que aun no habían puesto nombre ni lugar, aquello en lo que no habían indagado, aquello en lo que aun; apenas, arañaban la superficie.

No podían quitarle a Harry. Pero tampoco su vida, su trabajo.

Draco gruñó, frustrado y golpeó una pared.

La injusticia de la decisión que Kingsley les estaba obligando a tomar era más allá de la crueldad normal en un ser humano. Suspiró y trató de mirar fijamente a Harry antes de hablar.

-Tal vez…-su voz sonaba ronca así que carraspeó antes de seguir hablando. Harry, aun en el suelo, lo miró desde abajo.- tal vez no tengas que hacerlo tu, Harry. Es mi trabajo el que está en riesgo después de todo…quizás sea una decisión que solo debo tomar yo.- le dijo, tratando de sonar lógico. Harry frunció el ceño y se puso en pie.

-¿Qué estás queriendo decir?- le pregunto lentamente. Draco desvió la mirada.

-Que no podemos dejarles ganar, no podemos dejar el trabajo que hemos venido haciendo…si están presionando a Kingsley de esta manera es porque están asustados. Debemos seguir adelante…- Draco bajó la voz – con nuestro trabajo, aunque…tengamos que hacer sacrificios, Harry.- alzó la mirada adolorida para toparse con una imagen que lo trastornaría.

Porque Draco jamás esperó ver semejante huracán de dolor y decepción flotando en el océano esmeralda de los ojos que lo observaban. Harry lucía roto, destrozado en mil trozos irrecuperables.

Supo que esa mirada lo acompañaría para siempre.

-¿Cómo puedes decir eso? ¿Te vas a rendir? ¿Vas a dejar que nos chantajeen de esa manera? ¡Igual estarán ganando! – estalló Harry y Draco, enfurecido, le gritó también.

-¿Y que mierda quieres que haga, Harry? ¿Qué es lo que quieres de mi? ¿Qué esperas de mi? ¿Qué los deje que me despidan? ¿Es eso lo que quieres?

-¡Podemos luchar! ¡Podemos desafiarlos! ¡Defendernos!- le gritó Harry, alzando la manos, desesperado. Draco lo miraba, incrédulo.

Harry no entendía, simplemente no entendía que aquellos malditos no pararían hasta destruirlos, que la única manera que tenían para seguir juntos era destruirlos a ellos primero, trabajando. Harry no entendía lo mucho que le había costado a Draco labrarse su reformado nombre, que si él caía ahora, en la sociedad actual, quizás nunca podría alzarse de nuevo. Harry no entendía que Draco necesitaba luchar esa batalla y ganarla.

Así tuvieran que sacrificar lo que ambos tenían.

Harry no entendía que para Draco, las cosas eran más difíciles. Draco estaba seguro que por eso Kingsley lo había amenazado de aquella manera, a través de Harry y no directamente.

Draco se mezo el cabello, desesperado.

-No podemos, Harry, no es tan simple. Ellos quieren una victoria, quieren destruirnos y no pararán hasta conseguirlo. Tenemos que hacerles creer que lo han logrado…- a Draco se le quebró la voz. Eso sonaba tan frío e inhumano. Sonaba como si a él no le importara la relación que mantenía con Harry, y Draco vio en los ojos de éste que también así lo había sentido.

-¿Tan poco te importa?- preguntó dolido- "Hacerles creer" ¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo vamos a "hacerles creer" que han ganado?- Harry se giró, dándole la espalda y hablando en voz baja.- nunca pensé que serías tan…cobarde.- Draco, de nuevo, sintió como se enfurecía. ¿Cómo podía Harry decirle eso?

-¿Cobarde?- repitió, Harry no lo miraba así que Draco caminó la distancia que los separaba y lo zarandeó, obligándolo a observarle de frente.- Discúlpame si te parece una cobardía, Harry James Potter, el querer seguir con nuestro trabajo, el tratar de que no destruyan mi nombre al despedirme y quien sabe que más hacerme…¡Soy un Mortifago! ¿ok? Si ellos quieren mi cabeza en bandeja de plata, la tendrán…yo…he hecho tantas cosas… -dijo con amargura, recordando con dolor los años en los que había militado en el bando oscuro y todo el dolor que había causado a personas inocentes. ¿Es que acaso Harry no entendía que tenía que enmendar eso de alguna manera? ¿Qué se lo debía al mundo? Todo lo que había hecho hasta el momento había sido para limpiar su propia conciencia, como si, con cada alma que salvaba como Auror, restituía; de alguna manera, las que había destrozado como Mortifago. Era la razón de su existencia, un comienzo nuevo, una vida nueva. ¿Por qué mierda Harry no entendía lo mucho que a Draco le importaba aquello? Se exasperó muchísimo, se sentía frustrado. -¡Merlín Harry, tu sabes mejor que nadie todo lo que he pasado para conseguir este puesto! ¡Todos los prejuicios que he logrado vencer!-soltó imprimiendo demasiados sentimientos en cada palabra. Harry lo miraba petrificado.

-Ya no eres un Mortifago, Draco, eso quedó atrás, ahora más que eso. Eres Draco Malfoy, eres un Auror, uno de los mejores. Pero…lo que tenemos…-los ojos del moreno se humedecieron al hablar.- Yo enfrentaría al Mundo por ti, Draco…-le susurró. El corazón de Draco dio un vuelco.

Pero aun así, sentía que Harry no entendía, de verdad, cual era su situación. Sentía que Harry no entendía, y que era imprudente, valiente pero imprudente.

- Pero yo no puedo arriesgarme a esto, yo no soy "El elegido", no tengo el favor del Ministro de Magia solo por ser yo…- se calló de manera abrupta.

Harry se soltó de sus manos, lentamente. Dando primero un paso hacia atrás y luego otro. Ahora todo su rostro expresaba su dolor, no solo sus ojos. Draco, por un segundo, creyó oír como algo dentro de Harry se rompía al instante que él dijo esas palabras.

-¿Eso es lo que piensas?-preguntó Harry con un hilo de voz- ¿Es eso lo que realmente piensas de mi? ¿Qué soy el favorito del Ministro por ser yo? ¿Por qué soy el puto "Elegido? – Draco trató de negar, de decir algo, pero estaba aturdido. ¿Cómo había podido decirle eso? La voz de Harry comenzó a temblar, estaba furioso. Una lámpara de cristal explotó a un lado del moreno por su magia desbordada. - ¿Crees que mi vida es muy fácil, cierto? … "Solo por ser yo" ¿Tu sabes acaso lo que se siente ser "Harry Potter"? ¿Qué todo el mundo espere que los salve? ¿Sabes lo mucho que odio esta cicatriz? La gente siempre ve en mí al jodido Héroe, al Elegido y a nadie ¡Nadie! Le interesa quien soy yo ¡YO! Solo… - Harry perdió la voz, parecía no hallar palabras para expresarse y Draco aprovechó para tratar de acercarse.

- Harry eso no,…no fue eso lo que quise decir…- Harry negó sin escucharlo y lo empujó.

-Vete.- le dijo. Draco sintió que se ahogaba.- hace un rato querías dejarme ¿No? Pues bien, vete.

-Harry…

-¡Vete!- gritó éste con la voz rota. Draco negó con un gesto y Harry se enfureció aun más.- Bien, entonces me voy yo.- susurró de manera peligrosa, pasando por su lado antes de que Draco pudiera reaccionar, saliendo de la oficina y trancando con un portazo.

Draco salió en su búsqueda poco después, deambulando como un zombi por todos los lugares en donde Harry pudiera refugiarse y huir de él con efectividad. Draco, en su búsqueda, evitó con cobardía el departamento del moreno, sintiendo temor al enfrentarse a él de nuevo, a disculparse y tratar de enmendar lo que le había dicho. Quizás Harry si tenía razón después de todo y Draco si era cobarde, por lo menos en lo que se refería a lo sentimental, lo era.

Pero, luego de evitarlo por horas, de recorrer casi media ciudad, Draco supo con certeza que Harry debía estar en su departamento, seguramente esperando por él, seguramente destrozado y sumergido en la depresión.

Seguramente odiándolo.

Le costó, pero se encamino hacia allí, esperando que no fuera demasiado tarde para tratar de recomponer lo que había roto y obviar, aunque fuera por un momento, la decisión a la que le habían empujado a llegar.

Por eso ahora, cuando Harry lo despreciaba, gritándole y empujándole, Draco se sentía cada vez más y más desesperado y angustiado.

¿Es que el idiota no lo entendía? ¿No entendía lo mucho que significaba para Draco lo que fuera que mantenían juntos? ¿No se daba cuenta de lo mucho que él también estaba sufriendo?

Lo empujó de nuevo y Harry forcejeó.

-¡Maldita sea, Harry, no lo hagas más difícil!- le gritó, tratando de sujetar las manos del moreno. Éste peleaba, enceguecido y adolorido, entonces Draco lo empujó con su propio cuerpo contra la pared rugosa y mojada de concreto y lo besó con desespero, casi a punto de llorar.

Sintió a Harry cerrar los ojos con fuerza y soltar un sonido ahogado en el que se mezclaba el dolor y el deseo, la añoranza y la rabia. El moreno lo tomó por la túnica y lo pegó a él con fuerza, transformando el beso a uno más apasionado y necesitado. Rabioso. Un beso que le transmitió a Draco todo lo que sentía dentro de su pecho y su corazón en ese momento.

La lluvia caía sobre ellos inclemente.

Draco fue el primero en separarse, culminando el beso con un suspiro, regando algunos de éstos, pequeños y sutiles por las mejillas del moreno, creyendo sentir el sabor salado de sus lágrimas entremezclado con las gotas de lluvia. Descansó en su cuello y Harry soltó su túnica para pasar sus brazos a su alrededor y abrazarlo. Draco se dejó hacer.

-Vamos arriba…-musitó el moreno, sonando derrotado. Draco tomó su mano y guió el camino.

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N/A: Hello, ¿Cómo están mis queridos? Espero que muy bien, excelentemente. Yo estoy muy, muy feliz porque ya estoy en las últimas correcciones antes de actualizarles (por fin) IDF. Eso me tiene tan, tan, tan feliz y realizada que es una sensación casi irreal… XD una vez mas, son los mejores lectores. Muchas gracias por comprender.

Kisses

IL^^