Capitulo 10 " la demonio adolescente"
Era temprano aún pero la mansión Taisho ya estaba totalmente despierta y lista para las actividades del día, dentro de poco llegaría Inuyasha con Aome para dejarla ahí mientras el se iba al trabajo, Ayame y su instructor también estarían en el salón para comenzar con sus clases, su padre ya estaba revisando todo lo de la mansión para poder comenzar con sus actividades del día, y el estaba esperando simplemente sin hacer nada por que una demonio adolescente llegaría esa mañana,
Era hija de un amigo cercano a su padre, que al enterarse de la posible guerra mandó a su hija al lugar más seguro, la mansión principal. Tenía tantos sistemas de seguridad humanos como no humanos que era casi imposible entrar ahí sin ser visto o notado. Eso estaba bien por el, pero ¿Por qué tenía que recibirla el? Para esos momentos el ya podría estar en la oficina, trabajando como debería, el encargado de que las empresas siguieran funcionando como hasta ahora era el, y lo retenían para que esperara a una niña…
- amo Sesshomaru el coche llegó – le avisó su fiel sirviente Jalen.
Agradecía el tenerlo cerca, llevaba años con el, además tener un sirviente era símbolo de admiración en el clan, cuando un miembro de jerarquía inferior se ofrece al servicio de una superior significa admiración profunda. El tenía a Jalen, su padre como jefe tenía a Totosai y a Myoga, incluso Kouga tenía a Hinta. Inuyasha aún no tenía a nadie pero los últimos días con el nuevo acomodo Hakaku se le había pegado mucho, era su compañero en las rondas y su asistente en la oficina, sospechaba que el chico admiraba a Inuyasha desde que supo lo de su batalla y como salió victorioso, el pudo ver ese brillo en sus ojos al enterarse. Inuyasha ya no tardaría mucho en tener un sirviente.
- señor, la señorita Rin – le anunció su sirviente. Levantó la vista y vio a una chica de estatura media, complexión delgada para ser demonio, cabello largo y rizado en las puntas, incluso su atuendo denotaba lo infantil que era a sus 17 años en tiempo de demonios como ellos. Pero lo más impresionante es que a pesar de que no era nada del otro mundo la atracción que tenía sobre el era tan fuerte que apenas y podía controlar sus impulsos de abrazarla y besarla. ¿Qué le sucedía?
Decidió ignorar sus instintos por el momento y se acerco a la chica. Vio que cargaba una bolsa rosa y un peluche en la otra mano. ¿tenía de verdad 17 años en tiempo demonio? Eso era mas o menos 170 años en tiempo humano por que el tiempo de los demonios era diez veces más lento, el tenía 26 años, es decir 260 y a la edad de 170 ya se preocupaba por las finanzas de la empresa, las estrategias de guerra, la historia de su clan… y esta chiquilla parecía no tener idea de lo que estaba sucediendo.
- hola! – dijo animadamente la chica – me llamo Rin.
La entusiasta joven extendió la mano para que Sesshomaru la tomará, este la vio y después de musitar su nombre le tomó la mano para saludar.
Fue entonces cuando la cosa mas extraordinaria sucedió, sintió una corriente pasar por toda su mano hasta llegar a su muñeca e instalarse ahí. Ambos se soltaron como si hubieran tocado fuego y al levantar la muñeca pudieron ver sus marcas.
Habían sido marcados.
Sesshomaru volteo a ver el rostro confundido de la chica y su marca, era sin duda la prueba de que era real. ¿Cómo podía suceder algo así en tiempos como los que estaban viviendo¿Por qué a el? Ya era suficiente con su hermano y su hembra que lo desconcertaba todo el tiempo como para haber sido emparejado con una adolescente.
- ¡amo Sesshomaru! – expresó su sirviente con admiración.
- no digas nada Jaken – le advirtió Sesshomaru furioso – llama a la oficina y diles que surgió un inconveniente, que no iré hasta mas tarde.
- si señor!
Jaken se fue después de hacer una reverencia a la nueva mujer de su señor y salió de inmediato de la habitación.
Rin vio su marca y se sonrojo, de la impresión había soltado su muñeco, su bolsa, todo. Lo vio de pie analizando las cosas, era tan guapo, tan masculino con su traje de marca, su cabello largo y bien cuidado, su mirada fiera, su perfil peligroso. Desde niña le había gustado, aunque seguramente el no la recordaba, pero ella si.
Su padre iba seguido a la mansión principal para aconsejar al jefe del clan para algunas tácticas, ella se quedaba y jugaba con Inuyasha el cual era un poco mayor que ella y Sesshomaru siempre se quedaba viendo desde lejos para cuidar de ellos.
Desde ese entonces le llamaba la atención, y ahora era marcada por el. ¡que suerte!
Bien, tenía que ver las cosas objetivamente, si ella había sido marcada es por que estaba lista, una niña no podía ser marcada, entonces no había problema. Tendría que quedarse por tiempo indefinido en la mansión Taisho para que el pudiera cuidarla. Y ya después podrían ver que se haría.
- sígueme – le ordeno el al tiempo que tomaba sus maletas del suelo y comenzaba a subir las escaleras.
Rin se apresuró a seguirlo hasta que llegaron a una habitación, el la abrió y se encontró con una habitación seria, pulcra, finamente decorada. Era de el, lo sabía. Después, el sin ponerle atención abrió la habitación contigua, la cual estaba adornada de la misma forma que la original.
- este será tu cuarto, originalmente se te asignaría una habitación cerca de la de la mujer de Inuyasha, pero dadas las circunstancias haré que Jalen te prepare esta, como tu estadía será indefinida podrás decorarla como más te guste – le iba diciendo mientras abría las cortinas y revisaba los armarios.
- que cómodo! – dijo ella al momento de tirarse a la cama. – señor Sesshomaru… ¿había sido marcado antes?
- no- contestó el sin voltear a verla.
- ¡vaya que emoción! – exclamó ella alzando las manos.
- no es nada especial – dijo el frió y duro. Esperaba haberla molestado lo suficiente como para que se quedará en silencio. Su voz le producía sensaciones inesperadas, tan fuertes que tenía que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no ir corriendo tras ella.
- no tienes por que tener miedo – espetó ella mientras abrazaba a su muñeco – es algo normal entre los demonios.
Sesshomaru la vio sorprendido, la chiquilla no estaba ofendida, ni asustada, al contrario le había tachado de tener miedo. ¿Qué clase de poderes tenía¿mentales?
- eso ya lo se – dijo el tratando de escucharse sereno. – tu eres la que debes tener claras las cosas, se acerca una guerra entre este clan y el otro, no era el momento ideal para ser marcado, ya que sucedió es primordial el que te quedes segura, todo mundo sabrá que eres mi mujer, debemos tener cuidado con eso.
- lo entiendo – dijo ella sonriendo – la guerra será similar a la de hace unos años no?
- ¿Cómo lo sabes?
- mi padre me lo dijo, aunque no se bien los detalles… - respondió ella mientras se ponía de pie y admiraba el cuarto.
- será mejor que le hables a tu familia – le dijo el avanzando hacía la puerta. – yo le diré a mi padre.
- señor Sesshomaru? – le llamó ella. Sesshomaru se volteo y vio como ella se acercaba. Dios era perfecta para el, su cuerpo era frágil, su expresión era pura, sus movimientos perfectos…
Rin se acerco y le dio un beso en la mejilla al tiempo que se sonrojaba. Esto fue algo que Sesshomaru no pudo aguantar más, la jalo del brazo atrayéndola hacía el, la tomó de la cintura y la beso en los labios.
Podía sentir la sorpresa de la chica, de su mujer ahora. Su saber era dulce y tierno, como nada que hubiera probado nunca. Se separó de ella y la vio sonrojada, con los ojos soñadores y su sonrisa infantil.
- quédate aquí. – le ordeno y después salió de la habitación.
Bajando las escaleras vio a su sirviente. Le llamó y este acudió enseguida.
- prepara la habitación contigua a la mía, haz que se sienta cómoda.
- si señor!
El sirviente enseguida fue a cumplir las ordenes de su amo. Sesshomaru se dirigió al estudio de su padre, tenía que avisarle del acontecimiento, sin duda cambiaría los planes que tenían para el.
Al abrir la puerta todos los presentes se voltearon y enfocaron la vista en el heredero del clan. Su padre le vio mientras leía algunos reportes y los demás esperaron en silencio.
- retírense – les ordenó su padre.
- no será necesario – dijo Sesshomaru quitándose el saco. – tarde o temprano se enterarán de lo que voy a mostrarte.
Su padre lo vio con atención mientras su hijo se desabrochaba el puño de la camisa y lo doblaba hasta dejar al descubierto su muñeca derecha. Volteo el brazo y ahí estaba la marca. Todos se quedaron en silencio. El gran príncipe había sido marcado.
- ¿Cuándo? – preguntó su padre tomando la muñeca y viéndola con detenimiento
- esta mañana – dijo Sesshomaru – Rin, la hija de tu amigo.
- ¿Rin? – preguntó sorprendido - ¡es tan joven!...
- ¿Quién es joven? – preguntó Inuyasha al entrar en la sala. Hakaku iba tras de el.
- Rin ¿la recuerdas? – preguntó su padre sonriendo. Pero Inuyasha lo que vio fue la marca de Sesshomaru. Abrió los ojos cuanto pudo y le volteo a ver, su hermano parecía desafiante, orgulloso.
- ¿la dulce e inocente Rin es tu pareja? – preguntó sorprendido.
- será mejor que tomemos medidas – dijo su padre de inmediato.
- Sesshomaru quiero que le expliques con detalles a Rin lo que ha estado sucediendo, no quiero nada de errores, de preferencia que Aome o Ayame le expliquen un poco más de su situación, es muy joven.
- si señor – respondieron todos.
Todos salieron de la oficina e Inuyasha vio a su hermano salir, era una ironía que hubiera sido marcado en esos tiempos. El destino actuaba de formas misteriosas y sabías.
Al entrar en la sala pudo ver a la compañera de su hermano, se veía realmente joven, aún la recordaba de niña, la verdad es que no había cambiado demasiado, seguía siendo inocente y bonita. Al darse cuenta que estaba ahí, Rin sin pensarlo corrió y abrazo a Inuyasha colgándose del cuello.
- Inuyasha nii-chan! – dijo sonriente - ¡Cuánto has crecido!
- lo mismo digo! – dijo el sonriente – ya me enteré…
- si ya estas enterado entonces suéltala – dijo la voz cortante de Sesshomaru al entrar al cuarto. Rin se soltó de Inuyasha sin saber por que estaba molesto.
- señor Sesshomaru – dijo ella.
El demonio la tomó de la mano y la saco de la habitación a toda prisa. La metió en el primer cuarto que encontró que resultó ser el baño. La recargó en la pared y la tomó de la muñeca donde tenía la marca.
- no debes abrazar a ningún hombre que no sea yo – le dijo. Rin asintió sin decir nada, la abrumadora presencia de Sesshomaru la ponía nerviosa. Esto lo percibió Sesshomaru – no estés nerviosa…. – le dijo mientras acariciaba la marca, su marca. Le producía cierto placer… indescriptible, - sería incapaz de lastimarte.
Y entonces la besó a conciencia. Rin se abrazo de el con el brazo libre y enrollo instintivamente las piernas alrededor de la cintura de Sesshomaru el cual gruñó con el contacto y se separo.
- no me tientes ahora – le dijo mientras trataba de recuperar su perfil frió. – tengo que irme.
- ¡no se vaya señor Sesshomaru! – gritó ella abrazándose a el – quiero quedarme con usted.
Sesshomaru suspiro, su aroma era tan especial, tan dulce… el también quería quedarse con ella pero le era imposible… tenía que juntar la fuerza para separarse de ella y salir del baño… voluntad… voluntad…
- quédese conmigo – suplico ella
Rin podía sentir la inseguridad de Sesshomaru, ciertamente estaba considerando su propuesta. Y aprovechándose de esto se acerco y lo besó. No sabía si lo había hecho bien pero la respuesta de el había sido favorable.
La tomó de la cintura y la recargo sobre su pecho mientras la besaba, Rin apenas y tocaba el piso del baño. Las sensaciones que le hacía sentir Sesshomaru eran muy fuertes, tanto que no podía controlarlas ¿sería normal?
Gimió al sentir las manos de Sesshomaru en sus muslos, le mordió el lóbulo derecho de la oreja y este gruño complacido.
- quítate esto – le ordeno al señalar su ropa. Rin comenzó a quitarse su suéter cuando Sesshomaru la recargó en su pecho cubriéndola con su camisa ya semi desabrochada.
La puerta se abrió y la muy sorprendida Aome los descubrió. Rin se sonrojo, Sesshomaru sonrió mientras bajaba a Rin y después se abrochaba la camisa.
- lo siento! – dijo Aome y después cerró la puerta apurada.
Sesshomaru volteo a ver a la apenada Rin y le besó la frente.
- terminaremos esto cuando llegue.
Y después salió del baño antes de que la tentación le ganará de nuevo.
……………………
Se dirigió al cuarto más cercano que casualmente era el cuarto de juegos y cerró la puerta. ¿Quién era la mujer con la que estaba Sesshomaru? Parecía una niña… que pena el haber entrado así….
- ¿señora Aome? – preguntó Hakaku al entrar en el cuarto – el señor Inuyasha me pide que la llamé.
- voy¿ya se van cierto?
- si, la junta de hoy demoró más, pero estoy seguro que el señor Inuyasha podrá recuperar el tiempo perdido!
- ¿tu le admiras cierto?
- es el miembro de la familia Taisho más joven, y aún así su destreza y habilidades son maravillosas!...
- vaya…
- pienso ofrecerme como su sirviente…
