Buenas buenas, aquí tenemos el siguiente capítulo, que creo que es bastante especial y significativo.

Antes de nada, quería decir que muchas gracias por los comentarios en la historia. Sé que hay mucha gente que actualiza por cuanta gente comenta, pero yo con solo saber que hay personas que leéis esto, me conformo, y me siento bastante orgullosa de ver que hay a gente que le gusta Karley como a mí, que se interesa mucho, así que muchas gracias por estar leyendo. Si queréis, ya sabéis, algo en concreto, o al menos decirme que os parece qué va la historia, pues genial. Igual, he visto que os ha gustado Kitty celosa ;) es que esta gatita es un poco revuelta jajajaja.

Bueno, un besuco, y os dejo con el capítulo :3


Capítulo 9

Llevaba días evitando a Marley, pese a que esta había intentado hablar con ella varias veces.

Era de noche, y había decidido subir a la azotea del piso, haciendo caso omiso a las llamadas de Jake, que parecía estar algo preocupado por ella, debido a que ambos habían apenas hablado desde que se había marchado ella tan enojada del bar. Sí, habían aclarado eso, y ella había puesto una excusa pobre, pero que parecía cuadrar, o no parecía tan absurda, viniendo de ella.

Pero no era capaz de hablar con el chico. O al menos, ella no se sentía con fuerzas, porque cara a cara, le acabaría preguntando de nuevo por ese asunto, y no quería darle vueltas al asunto. No quería pararse a pensar el porqué se había puesto así, ni menos, porque le molestaba tanto de que la castaña pudiese quedar con Ryder.

Y por esa razón, también había estado evitando a la castaña.

Podía ver en ella, en su mirada, como le preguntaba lo que había sucedido aquella noche, y no se veía lista para responder sus preguntas, incluso aunque fuesen una mentira. Ella no se sentía preparada para engañar a la castaña, y tenía miedo de que esta se percatase de que había una razón mucho más profunda.

Se sentó en el suelo, bajo el cielo estrellado de New York, sonriendo por lo bajo. Desde ahí, a esa altura, se podía ver perfectamente las estrellas, y el ruido del tráfico apenas se notaba, lo que hacía que ella sonriese, un poco fascinada y maravillada, apoyando las manos en el suelo, mientras permanecía sentada con las piernas cruzadas, con los ojos verdes recorriendo aquel cielo oscuro, buscando formas que formasen las estrellas, como constelaciones, suspirando, relajada.

― ¿Kitty?

Se sobresaltó, desviando su mirada hacia un lado, viendo como en la entrada a la azotea se encontraba una Marley Rose, cubierta por los hombros con una manta, lo que hizo que la rubia sonriese un poco por verla así, esperando, con timidez, para acercarse. ¿En algún momento tomaría la iniciativa y se acercaría a dónde ella? ¿En algún momento dejaría de tenerle miedo cuando se molestaba? Sonrió por lo bajo, volviendo a centrarse en las estrellas, sin contestar. Esperaba que se tomase eso como un acercamiento, o como que si que podía ir a dónde estaba ella.

La castaña pareció dudar, pero al final, se acercó hacia donde estaba ella, mientras esta se recostaba en el suelo, quedando la cabeza apoyada en su antebrazo, observando todo en silencio. Se podía notar una paz que incluso a la muchacha le gustaba. La chica de ojos azules se sentó a su lado con cuidado, y también se tumbó, fijando los ojos azules en el cielo luminoso.

Permanecieron así durante segundos, minutos, no estaba segura la animadora, que al notar a Marley tan cerca, creía que se le iba a acelerar el corazón más de la cuenta. O ya se le estaba acelerando, porque notaba como las pulsaciones iban más rápidas, y eso hacía que se pusiese nerviosa; pero también, tenerla tan cerca, hacía que se sintiese completa, como en casa. Como si Marley fuese ese sentimiento de que ese era su lugar, al lado de ella.

Desvió sus ojos verdes de nuevo, centrándolos de reojo en el rostro de la castaña, que permanecía con los suyos centrados en las estrellas. Así, con apenas luz, le daba un aire misterioso a la expresión de su rostro, lo que hizo que Kitty sonriese con ternura; siempre pensaba en cuanto la veía, últimamente, que era preciosa. La veía con el cabello desordenado, recogido en un moño, y le parecía que estaba guapa. Si la veía solamente con una camisa puesta y un pequeño pantalón corto, estaba preciosa. Para Kitty Wilde, Marley Rose era la chica más hermosa que jamás hubiese conocido, y ahora que la tenía a su lado, le gustaría hablar, aunque no sabía bien lo que debía decirle.

¿Qué le iba a contar? ¿Qué se había puesto enferma con tan solo imaginarse a Ryder besándola lentamente? ¿Qué no quería que el castaño la tocase, porque solamente ella quería tocarla? ¿Qué le iba a decir, si ni ella misma se entendía? ¿Cómo le iba a decir algo, si ella estaba prometida a otra persona? ¿Cómo le iba a explicar, si en el fondo, todo aquello estaba mal?

―Hace una buena noche...―se limitó a decir al cabo de un rato Marley, que giró su rostro para mirarla.

La sorprendió observándola, pero a Kitty no le importó, sino que tornó del todo su cara para quedársela mirando, frente a frente ambas, como si se estuviesen contando un secreto las dos, como si fuese un momento íntimo entre ellas, y puede que lo fuese. No había nada más íntimo como dos personas, tumbadas, mirándose a los ojos, bajo el cielo estrellado.

―La verdad es que sí...―respondió en bajo la animadora, como si no quisiese romper ese vínculo que se acababa de crear entre ellas y el ambiente.

― ¿Sueles venir aquí? ―Preguntó Marley en bajo, como entendiendo que Kitty quería que aquello fuese así, como algo pequeño entre ellas.

La animadora desvió sus ojos un momento, como pensativa, volviendo a mirar al cielo. Después volvió la vista a Marley, que aún permanecía con sus ojos azules en su rostro, esperando una respuesta. No pudo evitar fijarse en sus finos labios, que se le antojaban para besar y poder acariciar. ¿Acaso era normal sentir eso por alguien? Querer besarlo, sin ninguna razón. Solamente querer besarlo. Querer tenerlo entre sus brazos, y no querer soltarlo por nada del mundo.

Así es como se estaba sintiendo la animadora en ese instante, teniendo tan cerca a la muchacha de ojos azules, como el cielo cuando amanecía, y estaba despejado. Era, a su vez, al mirarla, como sumergirse en un profundo océano, y esa sensación a la muchacha le asustaba, aunque, era confuso, porque a su vez quería bucear bajo la profundidad de ese enorme mar, que eran los ojos de Marley Rose.

―A menudo...Es un buen lugar para pensar―aclaró la muchacha al fin, con los ojos clavados en el rostro de la chica que permanecía en silencio, como queriendo que prosiguiese―. Cuando me mudé aquí, el que me alquiló el piso por aquel entonces, pues aún no podía permitirme comprarlo, me informó que la azotea estaba abierta, y que se podía subir. Un día, cuando discutí con Jake, lo primero que pensé fue en que quería estar sola.

― ¿No te servía el piso? ―Kitty se quedó un instante en silencio.

―No...Creo que necesitaba respirar, y estar sola. Más bien, necesitaba no estar rodeada de recuerdos, en ese momento...Cuando comenzamos a salir, a mí me asustaba la idea de que siguiese sintiendo algo por ti―se sinceró, sorprendiendo a Rose aquellas palabras―. Y en parte, confieso que me asustaba mucho el hecho de que pudiese engañarme con otra chica...y más si eras tú, pese a que hacía tiempo que no sabíamos nada de ti―fijó entonces la mirada en el cielo, sonriendo apenas―; así que, me vine aquí, donde no había nada que me recordarse a ti, o a él, o a cualquier cosa que me afectase. Solamente está el cielo estrellado―susurró, sonriendo Marley como respuesta al escucharle.

―Sabes que yo no me hubiese acercado a él después de todo lo que había sucedido entre nosotros―dijo al cabo de un rato, como para tranquilizar a la animadora―. Ni antes, ni ahora, sabiendo lo que sientes por él, y lo mucho que te respeto, Kitty―la aludida sonrió levemente al escuchar lo último, volviendo a una expresión seria―. No creo que buscase hacerte daño nunca―dijo en un murmullo apenas inaudible, pero que la otra logró llegar a escuchar―. Y encima, Jake te ama con locura, como nunca antes.

― ¿Cómo sabes eso? No se sabe si alguien te llega a amar o no―murmuró en bajo la rubia.

―Sí se llega a saber...No cuanto, pero si sabes si alguien te quiere o no―respondió la castaña, encogiéndose de hombros―. Y él te quiere.

― ¿Y yo le quiero a él? ―Kitty giró el rostro, clavando sus ojos verdes en el rostro de Marley.

Casi podía sentir el ardor que le provocaba la mirada de la más alta, que la observaba con intensidad, como si estuviese analizando cada parte de su ser, de su alma. Sí eso solo era capaz de hacerlo el Señor, ahora mismo sentía que Marley era un ángel enviado por Dios para que buscase en cada lugar recóndito dentro de ella, para saber si le amaba de verdad o no. No sabía por qué había hecho esa pregunta, y no sabía si era Marley consciente de con qué sentido lo había hecho. Enseguida comprendió que la joven no lo había entendido.

―Sí, le amas...Se ve cuando una persona ama a otra―Kitty pensó que era una buena actriz, sorprendiéndose ella misma de eso, pero no dijo nada. Se limitó a asentir y apartar la vista de nuevo de ella, con un semblante pensativo―. ¿Por qué? ―Preguntó de repente.

― ¿Por qué el qué?

― ¿Por qué reaccionaste así en la cena?

Entonces, todo se quedó en silencio.

¿Qué le iba a contestar? ¿Que estaba celosa? ¿Que no era capaz de dejar de pensar en ella por las noches, siendo sus ojos los protagonistas de sus sueños, junto a ella? ¿Qué le iba a decir? No podía ser sincera, pese a que en ese momento, quisiese confesarse. Que Marley le dijese que no pasaba nada. Que no estaba ocurriendo nada dentro de ella; pero era lo suficientemente inteligente como para entender que sí que estaba ocurriendo algo, y que por lo tanto, ella no podía saberlo. Porque no lo iba a entender, por mucho que se esforzase en mostrar amabilidad y en no juzgar. Siempre se juzgaba.

―Estaba cansada del comportamiento de Ryder―contestó en tono cortante al final―. Es decir, han pasado unos tres años, y el chico sigue detrás tuyo con tan solo verte―rodó los ojos, riéndose la otra como respuesta, haciendo que sonriese de lado―. Es un pesado, y muy pero que muy insistente.

―Es un buen chico―a Kitty se le encogió el estómago al escuchar eso―. Siempre lo ha sido conmigo. Me ha tratado muy bien y estuvo ahí para apoyarme...Ryder siempre fue un buen amigo.

―Pero el quiere algo más―se mordió el labio, disimuladamente, y se lo soltó después, con una expresión serena en el rostro―. Él siempre ha querido algo más contigo, Rose.

―Lo sé...Pero no busco nada con Ryder, no así―se encogió de hombros―. Sabes que no me gusta ser directa, pero después de tanto tiempo creo que se nota si él me interesa o no―dijo, asintiendo la otra.

―Sí, se nota―se quedó un momento meditando―. Te mereces algo mucho mejor que Ryder―murmuró al final.

― ¿Tú crees? ―Marley fijó sus ojos azules en el cielo estrellado― Ryder es buen partido, o eso dijo Jake antes de irse...Creo que intenta enmendar el mal que me hizo.

―No creo que Ryder sea para ti...Es decir, eres una estrella Marley―soltó, dándose cuenta de lo que había dicho, tragando saliva en seco después.

― ¿Kitty? ―Inquirió la aludida, sorprendida.

Incluso ella estaba sorprendida. ¿Cómo podía haber confesado eso a Marley? Encima era algo excesivamente tierno viniendo de ella. Pero de verdad consideraba que la castaña era una especie de estrella, y la consideraba perfecta. Para Kitty Wilde, Marley Rose era simplemente perfecta.

― ¿Marley?

― ¿En serio piensas que soy una estrella? ―Sonrió al ver el gesto de incredulidad.

―Honestamente, sí...Siempre he pensado que ibas y que vas a triunfar, Marls―la aludida sonrió más al ver como la había llamado―. Por eso también durante un tiempo te odié tanto...Solo con verte sabía que ibas a ser alguien increíble, al contrario que yo...Eres una estrella que va a triunfar―confesó―. Y Ryder no lo es. Y para que una estrella brille, tiene que estar junto a otra estrella, no a algo que le quite el brillo―bromeó divertida, haciendo que se riese su amiga.

―Eso que me has dicho es muy bonito...―dijo al cabo de un rato la chica de ojos azules, que seguía observando el cielo―. Eres una persona tierna después de todo, Kitty...

―No se lo cuentes a nadie, esto tiene que ser un secreto―la aludida la miró confusa―. Quiero conservar mi reputación de víbora fría―bromeó, aunque para sus adentros pensó que seguramente era lo que pensaban los demás de ella.

―No eres así...No lo eres, Kitty―dictaminó Marley segura, sorprendido a la otra muchacha―. ¿Y sabes otra cosa?

―Sorpréndeme, Rose...

―Que tú también eres una estrella, solo que no te das cuenta de ello―dijo con un tono de voz suave, sonriéndole a la muchacha, que la observó con cierta curiosidad en la mirada―. Eres increíble y...―se quedó callada, y volvió a mirar al cielo, abriendo los ojos de manera desorbitada, lo que hizo que la rubia se extrañase―. ¡Mira, es una estrella fugaz, corre y pide un deseo!

Kitty miró como la estrella pasaba, quedándose mirando el cielo estrellado, pensando para sus adentros lo que tal vez más deseaba en ese mundo. Se quedó todo en silencio durante unos instantes, notando de repente la animadora como una mano tomaba la suya delicadamente, entrelazándose los dedos con los suyos, en una especie de gesto que hizo que el corazón de Wilde se acelerase, y a la vez, sintiese una paz que nunca antes había sentido.

It's just another night...―empezó entonces a cantar Marley en bajo, conteniendo el aliento Kitty―; and I'm staring at the moon...So I saw a shooting star and though of you...

La muchacha observó de reojo a Kitty mientras estaba permanecía en silencio, como intentando reconocer de qué le sonaba esa canción, mientras Marley se encontraba con sus ojos azules fijos en ella, como si la canción que ahora iba a cantar fuese para ella, y aunque no lo fuese, su corazón se congeló.

I can see the stars from America―prosiguió cantando, con su melodiosa voz, haciendo que la rubia siguiese conteniendo el aliento, maravillada por cada letra que Marley pronunciaba, respirando profundamente, entonando lo que tenía que entonar―. I wonder...Do you see them, too?

La animadora cayó entonces en la cuenta de que esa canción era de Ed Sheeran, y que estaba inspirada para la película de "Debajo la misma estrella", de hacía años atrás, que había sido un éxito en la gente juvenil. Incluso ella se leyó el libro y fue a ver la película, y aunque lo negase, se enamoró de la historia de Augustus Waters y Hazel Grace.

You were lying nex to me, I looked across and fell in love―murmuró en bajo, mientras sus ojos azules se apartaban de su rostro, poniéndose un poco más seria, lo que llamó la atención de Wilde, pero que prefirió no decir nada. Solamente permanecer así, con los dedos de Marley deslizándose entre los suyos, con la sonrisa dibujada en su rostro, y con la calidez de su compañía.

¿Era tan difícil conseguir eso? Podía percatarse de como las yemas de los dedos de la chica se deslizaban por su piel, estremeciéndose al tacto, esbozando una sonrisa por ello, mientras podía seguir escuchando la voz de Marley, como iba entonando cada estrofa, como si sintiese la canción, como si la viviese.

You're the song my heart is beating to...So open your eyes and see the way our horizons meet―entonó la muchacha con voz cálida, riéndose en bajo, con las mejillas sonrojadas, o teñidas de un color rojizo que a Kitty la dejó encandilada.

Y siguió, cantando con algo de fuerza, pero a la vez, con calma, como si no tuviese prisa, como si aquello no fuese a acabar de un momento a otro, como si fuese a durar para toda la eternidad. Y es que ella misma quería que durase para toda la eternidad. Hizo memoria, y al final, unió su voz con la de la castaña.

I can see the stars from America...―terminó de cantar junto a la muchacha, esbozando las dos una enorme sonrisa al hacerlo.

Su corazón se encontraba latiendo agitadamente en su interior. Sus ojos centelleaban, podía notar su respiración, y como su pecho subía y bajaba, acelerado, mientras intentaba recuperarse. ¿Cómo era capaz de notar esa corriente eléctrica recorrer su interior?

― ¿Qué has pedido? ―Preguntó al cabo de un rato.

―Si te lo cuento, no se cumpliría―dijo entre risas Marley― ¿Y tú? ―Kitty sonrió ante la pregunta.

―Es un secreto...

Se quedaron durante un rato más en silencio, y Kitty cerró los ojos, con una pequeña sonrisa en el rostro, sin soltar la mano de la castaña en ningún momento. Lo que había pedido nunca saldría a la luz.

Si "Jitty" era real, "Ryley" podía serlo, y "Jarley" lo fue... ¿Por qué no podía ser real "Karley"?