DISCLAIMER: Todos los personajes de Harry Potter no me pertenecen (si así fuera creánme que no existiriani HBP ni DH ¬¬) Yo solo los utilizo para m diverción y la diversión de uds. La saga de Haryr Potter pertenece a JKR y a la WB. No pretendo lucrar con ellos y solo los usos para mi diverción.

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10
Juramento

La última y única temporada de Quidditch se estaba realizando cuatro días después de aquella fogosa noche, y Harry se impresiono por haber organizado el equipo en tan poco tiempo y con tantas cosas en la cabeza.

- ¡Ron, van hacia ti! – le advirtió el moreno al ver que su pecoso amigo estaba más atento en saludar a Luna, que en tapar las quaffles.

El pelirrojo levantó el bate justo en el momento en que la pequeña pelota roja iba atravesar el arco.

- ¡Presta más atención! ¿Quieres? – le espetó su capitán volvió a la búsqueda de la pequeña y escurridiza snitch.

- ¡Y regresa Harry Potter a la búsqueda de la snith! – Comentaba un jovencito de cuarto que Harry en su vida había visto – Luego de reprender muy seriamente a su despistado guardián.

- ¡¿A quién le dices despistado, cara de nabo?! – espetó el pelirrojo abandonando una vez más la portería - ¡Espera y veras que te agarre hijo de la…!

- ¡Ron, cuidado! – le gritó Luna señalándole una enloquecida bludger que iba directo a su cabeza.

- ¡A su madre…!

- ¡Bombarda! – exclamó la rubia desde su puesto apuntando a la bludger loca. La pelota negra se rompió en mil pedazos, impactando contra las personas que estaban cerca.

- ¡Juego terminado! – concluyó la profesora Hooch levantando sus brazos.

Harry frenó con brusquedad su escoba y arqueó las cejas.

- ¡¿Cómo que juego terminado?! – preguntó algo ofuscado ya que estuvo apunto de agarrar la Snitch – ¡Si aún no hemos capturado la snitch!

- Agradézcale a la señorita Lovegood por cometer una infracción y utilizar un hechizo para proteger la vida del joven Weasley – le explicó la mujer desde el suelo - ¡Ahora haga el favor de bajar inmediatamente, y todos ustedes también! – obedeciendo al mandato de la profesora de vuelo, fueron descendiendo lentamente con sus escobas.

- Pero profesora…- protestaba Ginny, la cual había sido la primera en bajar – El partido…

- Lo ganaron los Hufflepuff – le infirmó la mujer cruzada de brazos.

- ¡¿QUÉ?! Pero profesora, nosotros…ellos… ¡no!

- Agradezca señorita Weasley que ni ustedes ni la joven Lovegood van a recibir ningún memo, porque lo que hizo ella fue una infracción.

- ¡Pero nosotros no tenemos la culpa que la tonta novia de mi hermano haya nacido con ese instinto protector! – exclamó la pelirroja llena de rabia porque estaban tan cerca de ganar la copa y por culpa de una chiflada la habían perdido.

- No hay punto de discusión señorita Weasley, ahora regrese con su equipo a los vestidores – y yendo a felicitar a los suertudos campeones, desapareció entre la aglomerada multitud.

- ¡Todo es tu culpa! – Le gritó la ojiclara señalándola con el dedo índice cuando llegó cerca de donde estaba ella junto con Harry, Dean y su hermano - ¡Si no hubieras realizado ese maldito hechizo, estaríamos en estos momentos celebrando!

- Ginny discúlpame, pero tú hermano estuvo apunto de ser golpeado por una bludger por si no estabas enterada, y lo único que hice fue protegerlo – le refutó la rubia con los brazos cruzados.

Pero Ginny boleó las manos y soltó una sonora risa irónica – Luna, por si no te habías dado cuenta mi hermano a recibido muchos golpes en la vida, y yo creo que la fractura de un brazo hubiese sido insignificante para alguien como el…

- Pero Ginny, ¿Te importa tanto ganar una copa que las heridas de tu hermano te valen un bledo? – la pelirroja chasqueó la lengua, y enseñando sus perfectos dientes, asintió.

- Yo soy alguien que debe ganar siempre, Luna – le comentó la mujer con suficiencia – Y esto era algo muy importante para mí…

- Y para nosotros también, Ginebra – le recordó su hermano colocándose frente a ella mientras cubría a Luna – ¿Y acaso ves que alguien este tan irritado como tú? Sí, estamos tristes porque el año pasado ganamos la copa y es una tradición que esta brille en la sala de Gryffindor, pero no por eso deseamos que los demás integrantes se fracturen un brazo o se caigan de la escoba solo por ganar el trofeo.

- Ron tiene razón, Ginny – al oír la voz de Harry, todos los colores existentes pasaron fugazmente por su rostro, agachando la mirada – Me parece absurdo tu comportamiento, y más para con Luna. Ella solo quiso proteger a Ron, así como Hermione…- pero se detuvo en seco al nombrar a la castaña.

Ron observó de soslayo a la rubia y esta levantó los hombros. Ellos sabían que cada vez que Harry la nombrara se colocaba de un humor de perros.

- ¡Todos a los vestidores, ahora! - y girando sobre sus talones, se perdió de vista.

Ron miro a su hermana desconociéndola por completo, y moviendo la cabeza negativamente, agarró a Luna de la mano y juntos siguieron a Harry.

Los demás integrantes hicieron lo mismo, no sin antes lanzarle una cruda mirada a la chica Weasley, y más Deán, el cual la desconocía por completo.

- No conocía esa faceta tuya, Weasley – la voz de Draco Malfoy la sobresaltó, causando que pegara un pequeño respingo – Creí que tú eras la dulce de la familia, pero al parecer te has ido endureciendo con los años.

- ¡¿Por qué mejor no te compras una vida, Malfoy?! – le espetó con rabia, girando sobre sus talones para irse, pero antes de que lo hiciera el blondo la agarró por el antebrazo y la fulmino con la mirada.

- ¿Sabes que me encanta las chicas con carácter? – le comentó el buen mozo dándole una perfecta sonrisa.

- ¡Vete al diablo! - y zafándose con brusquedad, entró a los vestidores.

- Me sorprendió la actitud de Ginny – comentaba Ron ya en la sala común - ¡Estaba desquiciada! ¿Tantas ganas tenía de ganar la copa?

- Bueno, entiéndela – le decía Neville cerca de la chimenea – Ella se emociono mucho el año pasado cuando ustedes la ganaron, así que…

- Pero no tenía ningún derecho de haber tratado así Luna. Ella solo quiso protegerme.

- Y hablando de Luna – intervino Harry son una picara sonrisa - ¿Qué hay entre tú y ella? – el pecoso carraspeó con molestia, y removiéndose en el sofá desvió su vista hacia el suelo.

- ¿Qué hay de que o qué? – preguntó, haciéndose el de la vista gorda.

- Tú sabes a que me refiero.

- Bueno…es una buena amiga – dijo, chasqueando la lengua – Y…

- Ya sabemos todos que no esta chiflada – comentó Dean desde el fondo de la sala – O bueno, no tanto. Así que tienes que admitir que es guapa.

- ¡Cierto! – Exclamó Colin Creevey al lado de su hermano Dennis – La chica es muy guapa.

- ¡Óyeme, Óyeme! Estas muy joven para expresarte así de una chica – lo reprendió Ronald con las orejas rojas - ¡Compórtate!

- ¡Ya tengo 16 años! – Le recordó el muchacho con indignación – Y créeme cuando te digo que tengo más experiencia en el amor que tú.

- ¡Eres un insolente, hijo de la…!

- ¡Ya, Ron, cálmate! – lo tranquilizó Harry incorporándose en la butaca para que su amigo no se levantara y fuera directo hacia Colin.

- Sí, cálmate.

- ¡Cállate! – le espetó el pecoso cruzando de brazos mientras se hundía en el sofá.

- Pero entonces, ¿Tú y Luna, qué? – le preguntó una voz que el distinguió como la de Seamus.

Sin decirle nada más, solo un simple ¡Cállate!, se removió en su silla.

Harry se rió a lo bajo, se lo imagino por los pasillos besuqueándose con Luna y le causo una pequeña molestia, aunque bueno, por lo menos sería más discreto que cuando estaba con Lav-Lav.

"O con Hermione" le recordó aquella voz imprudente en su cabeza.

Boleó las manos para despeja aquella voz, y mirando por la ventana suspiro.

Cuando le gustaría ser él que se estuviera besuqueando por los pasillos con Hermione.

OOoOoO

Una vez se hubo terminada la clase de Pociones, Hermione fue la última en abandonar el aula, pues antes del receso quería hablar con la profesora McTreyn.

- Profesora – la llamó con timidez antes de que esta recogiera sus cosas y se fuera a la sala de profesores.

- ¿Dime, Hermione?

- Ah…profesora, quería preguntarle algo acerca de…la pócima.

La pelirroja arqueó las cejas, y cerrando la puerta con ayuda de su varita, le indicó a la castaña un asiento.

- ¿Qué sucedió?

- Bueno…- balbuceó la ex Gryffindor – Yo…hice todo lo debido antes de ingerirla – le comenzó a explicar mientras movía las manos – La agite hasta que aparecieron varias burbujas, y dije el conjuro que atraería a Morfeo, pero…

- ¿No resulto? – preguntó la profesora, muy curiosa.

Hermione negó.

- No, bueno…sí, pero…no con la persona que esperaba.

- Explícate.

- Vera, yo quería comunicarme con Harry, pero…me…el que vi en mi sueño fue a mi…ex novio – le explicó la chica mordiéndose el labio – Y no entiendo porque.

La profesora frunció los labios, y levantándose del asiento se dirigió a la pequeña biblioteca que el aula poseía.

- Mmmm, veamos – decía, mientras pasaba el dedo índice por cada tomo – Sí, aquí esta – extrajo del pequeño estandarte un gordo libro encuadernado en cuero, y regresando a dónde se encontraba Hermione, posó el libro sobre la mesa.

- ¿El Arte de las Pociones? – Preguntó Hermione al leer el titulo del grueso libro - ¿Para que nos va a servir?

- Aquí no solo relatan lo importante de las pócimas y lo favorables que han sido estas para los magos – le comentó la profesora guiñándole un ojo – Si no que también relata efectos terciarios de múltiples pócimas que aún no han sido por completo investigadas.

Hermione frunció los labios y abriendo con parcimonia el libro, miro a la profesora.

- ¿Quiere decir que aquí puede estar la respuesta a mi pregunta? – quiso saber la muchacha muy curiosa.

McTreyn asintió.

- Muy probablemente. Pero solo la encontraras si buscas con sabiduría – y volviéndole a guiñar el ojo agarró sus pertenencias y se dirigió a la puerta. Pero antes de salir, dijo:

- ¡Ah, y cuidado con los pliegues! – y sin más, se retiro.

La biblioteca del Instituto de Salem, a excepción de la de Hogwarts, en las horas libres era un milagro que se encontrara un asiento vacio, pues todos los alumnos aprovechaban aquellas horas para adelantar tareas, o sencillamente relajarse leyendo lo que Hermione llamaría como "Lectura ligera"

En una de las mesas del rincón se encontraba la castaña, sumergida en el grueso libro que la profesora McTreyn le había prestado.

Ya había transcurrido media hora desde que el receso comenzó, y aún la ojimarrón no encontraba nada importante salvó la preparación de la pócima y sus ingredientes.

- ¡Esto es una basura! – exclamó indignada sintiéndose traicionada por la única fuente de sabiduría que creía poseer.

- No trates a si a los libros – le aconsejó una voz que le estremeció hasta la médula.

OOoOoO

Dando la tercera vuelta por el dormitorio, se desplomó en la cama sin ninguna explicación a lo sucedido con Ginny la otra vez.

Él sabía perfectamente que había pasado la noche con ella, la había sentido gemir de placer cuando la hizo suya, y…había besado sus labios con tal intensidad que creía morirse.

Pero ella no lo recordaba.

Era como si nunca hubiese pasado, cómo si hubiera un sueño.

"Pero un sueño muy real" dijo una voz en su cabeza atormentándolo aún más.

- Ginny sólo me quiere enloquecer – concluyó al recordar la pícara sonrisa que se había dibujado en su rostro cuándo fue hablar con ella de aquella noche – Es obvio que lo recuerda…porque paso. No se puede hacer la de la vista gorda por tanto tiempo.

Y de un momento a otro un impulso de ir a arreglar las cosas con ella en ese preciso instante, lo invadió por completo.

Incorporándose de la cama con sigilo para no despertar a sus compañeros, tomó la túnica juntó con el mapa del merodeador y la capa invisible, y salió del dormitorio.

OOoOoO

- ¡Estefan! – exclamó la castaña esbozando una leve sonrisa – Que…sorpresa.

El rubio de profundos ojos azules asintió, y con una seductora sonrisa le dijo:

- Acabó de terminar el receso – le comentó señalando los alrededores: la biblioteca se encontraba desierta, a excepción de ellos dos.

La castaña abrió los ojos como platos, y mirando su reloj se percato de que solo tenía menos de cinco minutos para llegar a su próxima clase.

- ¡Por Merlín! – Exclamó exasperada agarrando el libro y su mochila – Tengo clases con la profesora Violet y me va a colocar un memo por llegar tarde.

- Yo también tengo clases con ella – le dijo el rubio con una sonrisa – Y conozco un atajó para llegar justo a tiempo – y sin si quiera dejarla replicar, la tomó de la mano conduciéndola a un pequeño hueco detrás de un estandarte.

- ¡Estefan! Pero que dia…

- ¡Shitt! Cállate y corre – y halándola del brazo, la apremió hacia delante.

Justo a las cinco en punto entraron por la puerta y se fueron a sentar a sus lugares en el preciso momento en que la profesora Violet giraba para darles cara a sus alumnos.

- ¡Buena tarde! – Los saludo con aquella vocecilla chillona que hacía recordar tanto al Flitwick – Hoy veremos la magia oscura en el siglo…

- Psss, Estefan – le susurró la muchacha girando su rostro hacía el blondo e ignorando a la maestra - ¿Cómo conoces ese pasadizo? ¿Estás seguro que es legal?

El joven de profundos ojos azules se río a lo bajo, y acercándose aún más a Hermione le guiñó un ojo.

- Yo no diré nada si me cuentas qué hacías con ese libro – le cuestiono señalando el libro encuadernado en cuero con los ojos.

La castaña trato inútilmente de ocultar el nombre con su codo, pero Estefan ya lo había leído y sabía perfectamente de que se trataba.

- Se supone que los profesores les tienen prohibido prestar esa clase de libros – le recordó el muchacho con una seductora sonrisa – A si que… ¿Por qué no me dices qué haces con el libro de la profesora McTreyn?

- Ah…yo…er…- balbuceó, dándose cuenta de que no tenía ninguna excusa para zafarse de esa.

- Yo…bueno, es que la profesora me pidió que averiguara una cosa sobre la Pócima del amor porque lo necesita para una Tesis que va a realizar en Italia el año entrante, así que…

- Hermione, ya no mientas – le exigió el joven más cerca de lo normal, y la castaña pensó que estaba muy cercano para tener una conversación.

- Yo…- dijo, retirándose del blondo con disimulo.

- Debe haber una razón muy importante para que la profesora te hubiese prestado el libro – comentó Estefan dejándose perder con aquellos ojos marrones que tanto deseaba – A si que…o me dices porque tienes el libro o le diré a la directora.

Granger levantó el entrecejo, y cruzándose de brazos respingó la nariz.

- No soy mujer de amenazas, Estefan – le advirtió la ex Gryffindor con vehemencia – Y si tú comentas algo, yo diré sobre el pasadizo secreto, porque al parecer va otros lugares que a simples aulas – Estefan Salvatore suspiró, y sonriendo asintió.

- De acuerdo, de acuerdo. Me equivoque contigo – asintió, brindándole una cálida sonrisa – Comencemos de nuevo, ¿De acuerdo?

Hermione chasqueó la lengua, pero le devolvió la sonrisa aún con desconfianza.

- Pero… ¿Me contaras lo que planeas hacer, Hermione? – le preguntó luego de un minuto de silencio.

La chica chasqueó la lengua.

- Es que no se – admitió, mirando de soslayo el libro - ¿Qué me confirma que luego de que te cuente no vas a ir y le dices todo a la directora? No me puedo fiar de eso, Estefan. Además esta la reputación de la profesora McTreyn, si se llegan a enterar de lo que hizo…

- Lo sé, la echan – asintió, con pena – Pero te prometo que no voy a decir nada. Yo no soy así Hermione, sólo te dije eso porque…bueno…esas son las tácticas que utilizo para sonsacarles cosas a las personas.

- Pues no está bien hecho, Estefan – lo reprendió indignada – Si las personas no quieren contarte sus secretos, no debes chantajearlas.

El ojiazul asintió, y volviendo acercarse más a Hermione, sonrió.

- Por eso me caes tan bien, Hermione – le susurró muy cerca de sus labios.

La mujer carraspeó con molestia, y agarrando el libro lo puso entre los dos.

- Voy a pensarlo – le dijo, luego de que el muchacho se hubiese distanciado apropiadamente – Pero no te prometo nada.

Salvatore sonrió, y sabiendo que iba a caer rendida a sus pies, pues ninguna chica del instituto había resistido a sus encantos, se sintió muy confiado.

OOoOoO

Al llegar a las escaleras que conducía hacia el dormitorio de chicas, se acordó que estaban hechizadas y que ningún varón podía subir sin que se formara una trampilla antes de pisar el primer escalón.

Con resignación dio media vuelta hacía su dormitorio, pero antes de perderse escaleras arriba una voz lo llamó.

- ¿Harry? – al voltear vio a una desconcentrada pelirroja vestida con su pijama, que Harry no puedo evitar al pensar que era muy sexy.

- ¡Ginny! – Exclamó el ojiverde tragando saliva y desviando sus ojos del espectacular cuerpo de su ex novia – Ah… ¿Cómo estas?

- Bien – contestó la mujer con desdén. Luego arqueó las cejas y se cruzó de brazos - ¿Estoy en otra dimensión? – preguntó desconcertada.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque se supone que me debes esta odiando cómo el resto del equipo – le recordó con pesar – Por la forma como me comporte, pues…

- Eso no importa – le aseguró el joven con una sonrisa – Sí estuvo mal lo que hiciste pero…entiendo que querías ganar así que…

- ¡Pero me comporte como una salvaje! – Espetó la pelirroja con los ojos surcados en lágrimas – Le grite a mi hermano y…bueno, la verdad Luna es caso aparte.

- ¿Por qué? Yo creía que eran buenas amigas…

- Éramos – le corrigió la joven con una media sonrisa – Ella…me traiciono y odio a los traidores – y tras aquella afirmación lo miró fijamente.

El Gryffindor sintió que lo desnudaba con la mirada, y carraspeando incomodo recordó la razón por la que estaba ahí.

- Ginny…es que…iba a subir para hablar contigo – le comentó como quien no quiere la cosa.

La Weasley levantó una ceja, y acercándose más preguntó:

- ¿Cómo qué cosa?

El ojiverde vaciló un rato, pero luego comprendió que no tenía caso prolongar aquella charla. Así que se armo de valor y tomándola de la mano la apremió a que se sentaran en los sofás.

Ginny se sonrojó a su contacto, pero el moreno estaba tan absorto en sus pensamientos que no se percato de aquella reacción.

- Gi-Ginny…er, necesitamos hablar de…lo de…la otra noche – comenzó en un susurró casi inaudible pero que sabía que Ginny había escuchado.

La pelirroja arqueó las cejas.

- ¿La otra noche? – preguntó desconcertada.

El moreno asintió, ¿Es que lo quería enloquecer? Bufando con exasperación, se revolcó su rebelde cabellera y la miró fijamente a los ojos. Aquellos ojos que le habían, desgraciadamente, recordar a Hermione, pero con una pequeña diferencia: Aquellos orbes marrones eran mucho más brillantes que los de su Hermione.

- Sí, lo de aquella noche – repitió cansino – Mira, no se como me encontraste ni como terminamos ahí en la sala de los menesters pero…

Tras aquellas palabras a Ginny se le vino a la mente aquella vez en que estuvo apunto de entrar donde estaba Harry pero Luna la tuvo que interrumpir.

Aunque había algo muy raro en todo eso: Ella nunca había estado con Harry, pero el aseguraba que así fue, y ella estaba muy confundida.

"¡No seas tonta!" le espetó una vocecilla en su cabeza "No vayas arruinar este momento. ¿Es que acaso no ves que esta sería una increíble oportunidad para que regresemos con Harry?

¡No la desaproveches tonta!"

La Weasley se mordió el labio, y un turbio pensamiento inundo su pequeña cabecita.

Lo último que había escuchado decir a Harry fue "E hicimos el…"

Antes de que le apretara con fuerza su mano y le acariciara el rostro.

- Claro que se de que estas hablando, tontito – le dijo, con una ancha sonrisa – Solo que me estaba haciendo la boba.

Harry la observó desconcertado.

- ¿Por qué?

- Porque no se puede gritar a los cuatro vientos que tú y yo pasamos la noche juntos – y acercándose aún más, lo miro seductoramente.

Harry sintió que misteriosamente la sala se llenaba de un calor insoportable.

"Tu amas a Hermione" le recordó una vocecilla golpeándole en su cabeza "Así que aclara este embrollo y vete a dormir"

- Ginny…yo…er, fue un error haber…

- Nunca había sentido tanto éxtasis en mi vida – le cortó la pelirroja inclinándose sobre su costado – Y fue…excitante – y sin previo aviso le dio un corto beso en sus labios, que Harry aceptó con estupefacción.

- Ginny…

- La otra noche fue…maravillosa – le recordó la pelirroja besándole la mejilla y dirigiéndose a su oreja - ¿No deseas volver a repetirlo? – el vahó contra su oreja causo que un escalofrío, muy diferente al que sientes cuando hace frío, recorriera todo su cuerpo.

- Ginny…yo amo a…

- ¿Qué me amas? – le preguntó la pelirroja mordiendo el lóbulo de su oreja – Yo también te amo Harry – y le ordeno a una de sus inquietas manos introducirse por su camisón de dormir.

"AUTOCONTROLÁTE" Le gritó aquella vocecilla al borde de la desesperación "Recuerda a Hermione, tu Hermione"

"Solo sigue a tus instintos, Harry" le murmuró una voz que no había escuchado desde hacía años "Sabes que lo deseas. No tienes porque resistirte"

La bestia, aquella bestia que un día había renacido en su pecho, volvía al asecho de nuevo.

"Mira sus senos" le ordenó la bestia con supremacía "¿Acaso no te atraen? ¿Acaso no quieres tocarlos, lamerlos, probarlos…besarlos?"

"Recuerda a Hermione" le murmuraba la voz, pero ahora era menos audible "Recuerda a…"

"¡Haz a Ginny tuya en estos momentos! Hazle el amor en este sofá. Siempre a sido tuya, y lo sabes"

"Hermione"

"¡Olvida a esa rata! Ella te dejo y nunca pensó en tus sentimientos. En cambio Ginny siempre ha estado ahí a pesar de que la despreciaste"

"Tu amas a Hermione"

"¿Y si la amas, porque te acostaste con Ginebra?" aquella bestia tenía razón, aunque…

"Recuerda a Hermione…sus be…sus ca…esos de…" aquella vocecilla se escuchaba cada vez más y más lejana.

"Hermione"

"Olvida a esa rata"

"Hermione"

"Olvídala"

"Tu la amas"

"¡PERO ELLA NO! OLVÍDALA"

Ginebra ya había desabrochado el último botón de su camisa, y aún sus besos seguían recorriendo todo su rostro.

Con sus orbes, noto que en su letargo la pelirroja aprovecho para quitarse la parte superior de su pijama y comenzaba a bajar los pantaloncitos al tiempo que besaba su cuello.

"Hermione" fue lo último que escucho de aquella vocecilla…

OOoOoO

- ¡Hazme tuya, Harry! – tras aquella suplica Harry retiro sus manos de los senos desnudos de la pelirroja, y la miró ensordecido.

- ¡Hazlo! – le suplicó, volviendo a besarlo.

Pero Potter ya había tomado una decisión: Amaba a Hermione y no podía hacerle eso, no por segunda vez.

Negando con la cabeza se mordió el labio, y haciendo acopio a todo su autocontrol y tratando de controlar su miembro que comenzaba a ponerse erecto, cerró los ojos.

- ¿Qué pasa, Harry? – le preguntó Ginny en un susurró, acariciando su rostro.

No podía negar que aquellas caricias eran electrizantes, pero no podía…no de nuevo.

- Lo- Lo siento, Ginny. Yo no…- carraspeó mojándose los labios con impaciencia – Yo…fue un error lo de la otra noche. Yo amo a Hermione y…

- Pero Hermione no te excita tanto como yo, ¿O si? – le preguntó, llevando una de sus manos a un seno y la otra introduciéndola sin restricciones entre sus bragas.

Harry se mordió la lengua para no soltar un gemido de placer al sentir la húmeda cavidad de su ex novia entre sus dedos, y moviendo la cabeza retiro sus manos de su cuerpo.

- No lo entiendes, Ginny – le dijo el muchacho comenzando a recoger su camisón y acomodándose mejor sus pantalones – Siento haberte ilusionado la otra noche. Yo no…no se qué diablos paso pero te prometo que no va a volver a suceder – y recogiendo la pijama junto con su sostén, se los dejó en su regazo.

- Eres una increíble mujer Ginny, que no se merece a un hombre como yo. Yo te he hecho sufrir y…no es justo que siga contigo después de todo lo que a pasado.

- Pero, Harry…

- Pronto encontraras a un hombre igual o mejor que yo – le aseguro con una sonrisa, e incorporándose del sofá se dispuso a retirarse, pero Ginny lo sentó de un tirón.

- ¡No me puedes rechazar, Harry! – le espetó la pelirroja con una mirada desquiciada – Ni mucho menos por esa…por esa Granger. ¿Qué tiene esa rata de biblioteca que no tenga yo? – le preguntó, desesperada.

- Mírame, me tienes aquí…casi desnuda; suplicándote que me hagas tuya, tú no puedes…

- ¡Claro que puedo, Ginny! – Le espetó el moreno con rudeza – No deseo lastimarte ni lastimarla.

- ¡Pero ella ya se fue! – Le recordó la pelirroja con desesperación – Te dejo, ¡Te abandono! Ella no te ama como tú dices hacerlo…

- Tú no sabes nada, Ginny.

- ¡Claro que se! – Le refutó la mujer volviendo a inclinarse sobre su cuerpo – Sé que tu te mueres por alguien que muy probablemente ya te olvido. En cambio yo estoy aquí…esperándote – y poso su mano entre su entrepierna.

Potter la retiró delicadamente. Se estaba sorprendido lo bien que comenzaba a manejarlo.

- Ginny, entiende. Yo no te amo, y tú no te mereces estar así…mendigando amor a un imbécil que no lo merece.

- ¡Pero, Harry…! – Exclamó balanceándosele de nuevo – Yo te…

- ¡Ginny ten dignidad! – le espetó el moreno con ira.

Ni en sus peores pesadillas se había soñado con una Ginebra Weasley mendigando su amor, ofreciéndose de esa forma.

- Yo te amo – le afirmó y la sonrisa de la pelirroja se ensancho – Pero no de la manera como tu lo haces. Ginny enarco una ceja.

Harry suspiro.

- Yo te amo…pero como a una hermana. No se como antes no me di cuenta de eso…tu, eres la hermanita de mi mejor amigo y por ende te amo fraternalmente. Nuestro amor es platónico, ¿Comprendes?

- Pero…tú y yo somos la pareja perfecta – Harry negó.

- No hay química, no hay magia – le refutó – Antes había una pasión desbordante, pero eso no es suficiente.

- ¡YO TE AMO!

- Pero yo no…

- ¡QUIERO SER TUYA!

- Pero yo no…

- ¡HARRY…!

- ¡Ginny!, no hagas esto más difícil, ¿Quieres?

- Pero, Harry, amor…- y comenzó de nuevo a besarlo, tocarlo, acariciarlo.

Potter volvió a retirarla.

- Lo siento Ginny, debes olvidarme – y dándole un beso en la frente se levantó del sofá, y esta vez no fue detenido por la pequeña pelirroja.

A medida que sus pasos se dirigían hacia las escaleras escuchaba como el llanto daba su arribo en los sentimientos de la joven, y se sintió culpable por sus lágrimas pero no podía estar con ella por lástima.

- Te vas arrepentir – susurró su voz entre lágrimas.

Harry se detuvo en el primer escalón y giró su rostro hacia el sofá:
En el se encontraba una pelirroja aturdida, despelucada, desorientada, dolida y en pos de venganza.

- Me la vas a pagar caro, Potter – le aseguró su voz oprimiendo con fuerza el camisón entre su pecho - Nadie me desprecia, Potter.
Vas a sufrir las consecuencias. ¡ME LA VAS A PAGAR!

El moreno arqueó el ceño, y pensando que estaba delirando a causa del dolor, levantó los hombros y giró sobre sus talones escaleras arriba.

Lo que el moreno no sabía era que una mujer cuando juraba cobrar venganza, lo hacía, y de que manera…


Hola!

Antes que nada, les quiero ofrecer una disculpa por la larga tardanza...es que la inspiración no cooperaba, además he estado ocupada en el trabajo que conseguí antes de entrar a la Universidad el próximo año, si dios quiere.
pero Gracias a dios la inspi se apiado de mi y ps aqui esta el 10 chap salidito del horno.

Mmmm, de aquí en adelante van a ver una Ginny posisiva y...mejor me callo jejeje, solo espero que los fans d esta personaje no se enojen...:P

Bn, responder rews:

Rochelle Kuchiki:

Hola Rochelle.
primero que nad,a gracias por el rew nn, segundo, eso lo descurbiras en el próximo chap, no comas ansias ok?
gracias x leer!
bye!

zoe love potter:
Hola zoe!
me alegro verte x acá jejeje...ok ps primero, gracias x el rew, segundo, eso lo descubriras en el próximo chap, y tercero, jejej no t proecupes, que todo va a estar bn jejeje.-
saludillos y abrazos...
PD: Potterfics volvio a morir ¬¬ como cosa rara, pero ya han avanzado: si quiera colocaron un aviso de "La pagina se encuentra en mantenimiento, regresara dentro de un rato" ¬¬ en fin, a resignarse xD