Complicado Amor
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.
Prefijo: U/A (Universo Alterno)
Autora Original: Aiko Amori
Fecha de publicación: 07/07/09
Género: Romance/General
Trama de la Historia: Hinata es una chica tímida que entra a un nuevo instituto, ella se cree enamorada de un chico rubio, pero sus sentimientos cambiarán por el chico que le gusta a su nueva amiga Sakura Haruno... ::SasukexHinata::
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Capítulo Diez
Indirecta predilección
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Con sumo pulcro trató de ponerse de pie para asistir lo más pronto posible al llamado de la directora Tsunade. No sabía para que quería verla, y que ella recordara, no se había metido en ningún problema. A pesar de que seguía un poco desorientada, ya se sentía mucho mejor que antes.
Inmediatamente todas las miradas se dirigieron a ella tan sólo hizo movimiento alguno. La enfermera se adelantó unos pasos hasta ella y le hizo una señal de que se esperara un poco más. Luego fue hacia un cajón que se encontraba a la izquierda de Hinata y sacó de ahí un frasco de medicina. Lo tomó entre sus manos y habló a la chica:
–Toma un poco de esto, chiquilla – y en su rostro apareció un gesto un tanto burlón, Hinata no comprendió a que se debía eso. Aunque tenía poco de estar consciente, pudo darse cuenta que la señora los miraba con la misma expresión a Sasuke y a ella.
Y consideraba raro que hiciera eso, pero entonces Sakura le habló y sus pensamientos quedaron en el olvido. Le recordó que la Directora Tsunade le esperaba en su oficina y sería mejor no dejarla esperando tanto tiempo. Sin tener que pensarlo una vez más, asintió y se levantó, aun cuando sus piernas estaban todavía incompetentes. Con pantuflas y bata blanca, se dispuso a ir a la dirección, ante la mirada atónita de Sakura, la de asombro de Naruto y la seria de Sasuke que ni siquiera le prestaba la atención suficiente; pero se había dado cuenta de la vestimenta de la Hyuuga.
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Pasó del lado de donde se había quedado Naruto y lo saludó tímidamente; éste igual hizo lo mismo con una sonrisa y provocó un gran sonrojo en el rostro de ella. No podía evitar no sonrojarse frente a él, pero ¿Por qué? Tal vez por su comportamiento tan relajado y natural, por su cabello rubio que invitaba a acariciarlo, por su sonrisa única que sólo él podía lograr o quizás por sus ojos azul cielo en los cuales te perdías al observarlos detenidamente.
Cierto era que Naruto Uzumaki nunca perteneció a una familia de prestigio; pero eso a Hinata prácticamente no le interesaba. A decir verdad, el rubio hasta la fecha no sabía quienes eran sus padres, esa situación en parte le provocaba desconsuelo, pero no se dejaba decaer y siempre mostraba una gesticulación en su cara llamada sonrisa, aunque ésta fuera de aflicción o de tristeza.
Tsunade se había encargado de que tuviera un techo donde dormir y que recibiera educación. No por nada era su tutora. Guardaba cierto cariño por aquel chico hiperactivo, sin contar que aparte él era ahijado de un antiguo compañero suyo; quién Naruto no sabía de su existencia.
Buen estudiante no era, pero si tenía mucha capacidad para serlo. Sólo era encontrarle la forma. Que alguien más le explicara lo que en clase no entendiera, que se hallara en la forma de explicar de esa persona. Y por supuesto, comprendiera.
La directora se lo pasaba explicándoselo. Si quería subir la calificación y no seguir reprobando exámenes, tenía que dejar de lado por el momento el equipo de fútbol. Él se negaba rotundamente. No dejaría por nada del mundo al equipo, a su equipo, pasando por alto que Sasuke era el actual capitán. Él conseguiría ser capitán y le quitaría el puesto a Sasuke que suponía, era un total presumido. Por eso y por muchas cosas más no debía abandonarlo. ¡Aunque dependiera de ello aprobar!
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—¡Pero tienes que entender, que de fútbol no vas a vivir!— se lo había mencionado semanas atrás, antes de regresar a clases, una ya muy fastidiada Tsunade. Naruto no parecía entender y continuaba con su actitud de negación. La rubia era muy persuasiva, así que encontró la forma para que él aceptara estudiar más sin tener que dejar el equipo de fútbol.
—Está bien— concordó— Acepto que alguien más me ayude en los estudios— terminó por decir, aparentemente resignado. A pesar de que sabía que era de las mejores decisiones que pudo haber tomado. Si se lo hubiera propuesto, Tsunade lo hubiera sacado del equipo de fútbol y aun así haberle asignado a un profesor particular.
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Estaba claro que Sakura no estaba dispuesta a ser su profesora particular. Para ella, él era demasiado fastidioso y ruidoso. Aunque claro, ella no se daba cuenta de que se parecían mucho, ya que Sasuke no la bajaba de molesta y muy calladita no era. Bien dicen que uno se ve en un espejo cuando de detectar "defectos" se trata.
Mas en su mayoría no tenía nada que ver que lo considerara muy fastidioso y ruidoso. No. Era por que ella se había prendado de Sasuke aún más cuando empezaron a estar a nivel preparatoria en el Instituto Cultural de Konoha. Desde pequeña le había interesado el Uchiha y claramente no era la primera ni la última que se fijaba en él. Tremendo club de admiradoras tenía, que si hubieran hecho una encuesta once chicas de cada diez, dirían que Uchiha Sasuke les parecía el chico más guapo, atractivo y bueno de la ciudad.
Y algunas mujeres de veinte años para arriba hubieran dicho que el chico era bastante lindo. ¡Eso ya era excederse! ¿En qué se fijaban las señoras? ¿En qué se fijaban actualmente las señoras ya que era un chico de dieciséis años de edad, próximo a cumplir diecisiete? Menos mal que aún no hacían una encuesta de cuán atractivo les parecía.
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Sakura deseaba infinitamente poder ser maestra del chico de cabello oscuro; aunque estaba más claro que el agua que Sasuke no necesitaba ningún tipo de ayuda ni de ella, ni de nadie. Mantuvo promedio de diez durante toda la primaria y en la preparatoria no era la excepción. Podía darle mil veces clases él a ella que ella a él. Pero eso para la chica de cabello rosa implicaba volar muy alto. Para cualquier muchacha recibir clases de aquel perfecto espécimen del género masculino era más que estar en el cielo mismo.
Pero incluso así él rechazaba a todas y a cada una de ellas. No le interesaba ninguna chica de las que estaban detrás de él. Pareciera que no tenían dignidad, a tal grado algunas de rebajarse y suplicarle que él les diera un beso o de perdida les rozara el brazo. ¿No sabían darse a respetar, acaso? Si algún día se decidía a tener una esposa, definitivamente ésta no debía de ser una de sus chifladas contempladoras.
El caso era que Naruto había aceptado obtener ayuda de un compañero o compañera, sea cual sea eso lo decidía Tsunade. Pero, ¿cómo sería para Hinata?
Se quedó observando por un rato a Naruto. En cuanto se dio cuenta de lo que estaba haciendo, desvió rápidamente la mirada y sintió mucha vergüenza al descubrirse mirándolo. Ella lo que tenía era demasiada timidez, que algunos podían considerarlo como un defecto. Él se quedó un tanto desconcertado por la reacción de ella. No entendía el porqué de la actitud de ella frente a él.
Le dio las gracias a la enfermera y a Sasuke. Éste la ignoró por completo, aunque ella ni se percató por estar pensando en qué pasaba por la cabeza de Naruto en aquellos instantes. Ni cuenta se había dado en que todavía llevaba puesta la bata blanca que claramente indicaba que había estado en la enfermería.
Antes de que Hinata lograra tocar la puerta, alguien tosió y ella volteó enseguida para ver de quien se había tratado. Fue Sakura.
—Hinata, creo que deberías primero cambiarte antes de ir a la dirección— con una mano había tapado su boca y miró su vestimenta para que ella también lo hiciera.
Al escuchar eso, abrió sus ojos poco más de lo normal y observó que, efectivamente, no estaba en con la ropa necesaria para presentarse así frente a la máxima autoridad del Instituto. Sus mejillas adquirieron un tono rojo e hizo un gesto facial que para algunos resultó chistoso: torció ligeramente su boca hacia un lado y entrecerró los ojos por un momento que resultó casi imperceptible. Adorable.
—¿Uh? Eh... E-es cierto.— pasó sus manos por la bata intentando no sonrojarse más y sintió la fina tela con la que estaba fabricada aquella prenda.
El Uchiha percibió aquella mueca de la chica y sonrió de medio lado. No podía negar que le había parecido un poco graciosa. Pero en cuanto se dio cuenta de lo que hizo, cambió su expresión a una más severa.
Naruto no pudo contener su risa y soltó una carcajada. La enfermera luchaba por no reírse, y lo logró, aunque eso no impidió que sonriera con su típica sonrisa grotesca. Sakura igualmente sonrió, pero en sus ojos verdes no había indicio alguno de estar burlándose de ella. Después de eso, se ofreció a ir por la ropa de Hinata a su casillero, sólo era cosa de pedirle la llave a algún ayudante de limpieza que anduviera por ahí, ya que ésta por el momento no la cargaba.
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La Hyuuga agradeció de forma sincera aquel gesto de su amiga y sonrió, cohibida. La señora le dijo que si entonces la muchacha de cabello rosa iba por su ropa, sería mejor que ella se sentara. Hinata asintió con rapidez y se apresuró a tomar asiento en aquel mullido sofá en el cual Sasuke había estado momentos atrás. Casi se hundió por que se aventó precipitadamente y rebotó su cabeza contra el respaldo del sillón; eso provocó que todo el mueble y ella se movieran.
Nuevamente todas las miradas se dirigieron a ella. Sakura antes de salir, vio profundamente a Sasuke y escuchó aquel ruido algo atronador y volteó a ver a Hinata, ya que supo que no había pasado más que una buena sacudida que se dio Hinata, salió del lugar.
El Uzumaki, quien a su vez se había situado en un banco al lado de un buró que contenía el botiquín médico, observó con curiosidad como Hinata se había puesto colorada a más no poder. La enfermera le gritó por que no parecía hacerle caso, además de mirar hacia donde estaba la Hyuuga, se quedó un poco de rato viendo la puerta.
—¡Gina!— saltó de pronto el rubio que casi se cayó del banquito. —¡No tienes por que gritar, escucho perfectamente!— se encogió de hombros, aparentemente indignado.
—Oh, sí. Escuchas tan perfectamente que llevo como cinco minutos hablándote y tú ni en cuenta. — dejó de hablar y lo miró con desgana. —¡Oh, claro; escuchas muy bien! — soltó un suspiro, más sarcástica no se podía oír.
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Sasuke no se hallaba más en ese lugar. Es más, desde que se había levantado la chica que llevaba por apellido Hyuuga se podía haber ido. Pero algo lo retenía. Algo que ni él mismo sabía.
Apartó el pie que tenía apoyado en la pared y dejó escapar un bufido que sólo él pudo escuchar. Puso su mano en la perilla de la puerta, dispuesto a girarla e irse, pero entonces se vio por las persianas que había una gran multitud de alocadas chicas empalmadas en la entrada. Con disimulo, volvió a poner su espalda en la pared. Como lo llegaban a hartar.
Gina, la enfermera, había visto como Sasuke rehuyó a sus fanáticas y rió para sus adentros mientras le revisaba la pierna a Naruto. Éste, en vez de observar su pierna, retaba con la mirada al moreno y él otro hacía lo mismo. Los ojos oscuros de él denotaban superioridad y miraba al rubio como si no fuera algo de importancia, lo ignoraba prácticamente. Antes de que Naruto iniciara una pelea verbal, la enfermera le dijo que se mantuviera quieto por que si no lo hacía, ella misma le torcería la pierna. Inmediatamente calló.
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Llamó a Hinata con voz seria y ésta se apresuró a ir a preguntarle qué era en lo que le podía servir. Gina le dijo —ó más bien le ordenó— que sostuviera el pie del chico de ojos azules mientras ella buscaba desinfectante para limpiar la zona que se lastimó en uno de los entrenamientos en el equipo de fútbol.
—¿Y-yo?— preguntó, aunque no esperó una respuesta ya que pronto se situó enfrente del Uzumaki, tratando de ocultar su rostro con sus cabellos azulados. Sus manos temblaban demasiado. Trató de calmarlas, pero era imposible. Al instante de sentir la piel de Naruto, sintió como subieron más los colores a su cara. ¡Cuánta pena sentía!
Naruto aún la observaba con curiosidad. La mano blanca de Hinata temblaba más que un terremoto, estaba más roja que un tomate y no dejaba de mirar al suelo.
—¿Tienes fiebre? ¿El piso te parece muy interesante?— cuestionó preocupado. Más despistado no podía ser. Era más que claro que el agua que aquella chica suspiraba por él. Hasta la enfermera se había percatado de ello.
Trató de hablar, pero de su boca no salían más que balbuceos incoherentes. Decidió mantenerse callada por que luego sería peor. La tomaría como una chica boba. O peor, ya la consideraría así. No hallaba más respuesta a los ojos azules que la miraban de manera expectante; mas ella sólo se limitó a ver su pierna, cuando en realidad no la miraba. Buscaba desesperadamente una salida cuando allí no la había.
Pronto llegó la enfermera y se arrodilló para atender la pierna del chico. Le pidió a Hinata que se quedara ahí, ayudándola y le dijo que aprovechara para aprender algo de enfermería ya que eso era muy importante si alguna vez se llegaba a accidentar ella, algún familiar suyo o un amigo.
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Revisó que la zona afectada solamente tenía algunos raspones fáciles de tratar. Pero algo la hizo detenerse. Si se miraba con detenimiento la pierna, se podía ver que ésta iba tomando un color morado en algunas partes. La señora le mostró la herida a Hinata e igual pudo ver eso.
Después de poner desinfectante con un algodón y pasarlo por la herida, tomó un ungüento y lo abrió; ya se lo iba a poner, cuando pensó que lo mejor sería que lo hiciera la chica.
Todavía avergonzada, decidió untarle la pomada. Puso un poco de aquel medicamento en su dedo índice y reparó en que su mano aún temblaba demasiado. Le lanzó una mirada suplicante a la enfermera dando entender que no podía hacerlo. Ella le devolvió la mirada, una con tal mezcla de burla y decisión, que Hinata logró asentir.
Al ver el rostro contorsionado del Uzumaki, Hinata lo tranquilizó; dejando un poco atrás su timidez.
—N-no dolerá— musitó por fin. Al parecer no era por eso que Naruto torcía el gesto, no por que tuviera miedo de que Hinata no hiciera bien, sino por que la enfermera estaba detrás de Hinata amenazándolo con que no se moviera, ya que si lo hacía, le iría muy mal. No había hecho puchero alguno cuando ella le colocó el desinfectante, no debería hacerlo cuando se tratara del bálsamo.
Lentamente y como si fuera a atender a alguien de la realeza, Hinata aproximó su mano a la rodilla de Naruto y comenzó a masajear de manera circular y suavemente. La chica de ojos color perla volteó a ver a la enfermera para saber si lo estaba haciendo bien, ésta meneó la cabeza afirmativamente.
Realmente era una buena experiencia. En vez que le estaba curando una herida, parecía una sesión de masaje. Sonrió de tal manera a la muchacha que cuando ésta se dio cuenta que esa sonrisa era dirigida a ella casi desfallecía. Su sonrisa era encantadora.
Tontos pensó el Uchiha, que miraba de reojo la escena. La Hyuuga se había quedado con una mano en el piso y con la otra masajeando la rodilla de Naruto y no dejaba de mirarlo, parecía hipnotizada. Y ése sólo sonreía sin percatarse de nada, la miraba, pero sin mirarla de verdad. No se daba cuenta que en los ojos de Hinata centelleaban su gusto por él. Patéticos.
Si no fuera por sus obsesivas admiradoras, desde hace mucho que se hubiera largado de allí. Que más daba que aquellos estuvieran romanceando, lo que le molestaba es que lo estuvieran haciendo delante de él. Se podían ir a otro lugar, así a él le daba prácticamente lo mismo y no lo fastidiaban con ver ese tipo de escenas rosas.
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Hinata subía y bajaba la mirada. Cuando se encontraba con la azulada de Naruto la bajaba en un dos por tres, pero cuando no, se quedaba un poco más de tiempo mirándolo.
No comprendía lo que le pasaba. Nunca antes le había gustado o interesado algún chico, y eso que su padre tenía varios amigos que tenían hijos como de la edad de Hinata y no estaban de mal ver. Mas a ella no le llamaba la atención ninguno, ya que a los que había visto eran presumidos por los altos puestos de sus padres. A lo contrario del parecer de Hinata. Ella pensaba que uno debía sentirse orgulloso, mas no creído; cuando uno lograra algo por sus propios méritos.
Y era ese algo una de las razones por que se había fijado en Naruto. Precisamente por que él no era engreído y era firme a sus convicciones. Quizá no era tan buen estudiante, pero era claro que potencial tenía, sólo era cuestión de explotarlo.
—Idiota— articuló Sasuke, que miraba directamente hacia donde Naruto. —No sabes jugar, por eso cada rato te ves con el suelo— miró hacia el piso y luego levantó la vista; pareció que iba a proseguir, pero no dijo nada más.
El rubio enfureció de tal modo que se lanzó hacia él, pero un cuerpo lo retuvo en su lugar. Escuchó que murmuró apenas para él que si era un idiota o algo más si creía que las cosas así se iban a solucionar. De tal manera que se detuvo y apretó los puños, volvió a sentarse con cautela en el banco. Hinata, sin saberlo, todavía tenía sujeto a Naruto por el pie, ya que jamás lo soltó. Así que si el chico de ojos azules se aventaba un poco más seguramente hubiera caído.
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Esa vez, la Hyuuga dedicó una mirada sin que nada se pudiera dejar descifrar a través de sus pupilas al Uchiha. Había trabajado en equipo con él y era bastante serio, tenía a todas las chicas de la escuela atrás de él y en ocasiones podía darse cuenta que era hasta un poco arrogante. Para la mayoría de las chicas él era el chico más atractivo que podía existir, ¿qué era lo que ellas miraban en él que para ella no era visible? Pero, si no se equivocaba, en su mirada había soledad. Sí, una inmensa soledad que cuando en aquel momento miraba sus ojos un nudo se formó en su garganta.
¿Tendría problemas parecidos a los de ella? ¿No sentía comprensión? Tal vez. Pero ella no podía deducir nada ya que lo ignoraba por completo.
Alejó pronto su mirada de los ojos oscuros de él antes de que la descubriera observándolo. Ahora si que era irritante estar ahí para Sasuke. No le importaba si las muchachas se le venían encima, él las quitaría a como diera lugar y se alejaría lo más rápido de allí. Gina se percató de lo que el Uchiha pensaba hacer y como ella quería retenerlo más rato ahí con los otros dos mientras llegaba aquella chica de cabellera rosada y vivos ojos verdes y se llevara consigo a la morena de ojos claros.
Así que alzó la voz para sorpresa de todos.
—Yo, si fuera tú, no saldría ahorita— dijo con un tono de voz muy insinuante—. Ésas chicas parecen que quieren tocar, y por lo que veo no se deja nada a la imaginación— concluyó echándole una ojeada de pies a cabeza para luego soltar una risa.
Logró contener no sentir verguenza en aquellos instantes de silencio. El Uzumaki había girado su cabeza para luego verlo y apuntarlo con el dedo y burlarse de él, la Hyuuga llevó una mano a la altura de su cuello y su sonrojo era notable. ¡Pero ya vería ese rubio cabeza hueca que nadie se burlaba de Sasuke Uchiha! Alguien en sus buenas facultades jamás hubiera osado a decir esas palabras ¡Y menos enfrente de sus narices!
La mandíbula del Uchiha estaba demasiado tensa. Apretó los dientes y cayó en la cuenta que la enfermera no se equivocaba. Tan sólo traía un shorts y sandalias. Nada más. Ahora comprendía por que Sakura lo había mirado de una forma tan profunda. Y también ese algo que lo estuvo deteniendo en la molesta habitación de enfermería.
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Y hablando de la princesa de Roma, en ese mismo segundo hizo su aparición.
Tuvo que quitar de la entrada a todas las chicas que andaban pegadas a la puerta que suspiraban y decían que Sasuke era el más guapo, y más ahorita que no traía mucha encima. Así era más fácil apreciar su belleza.
Y no era cosa sencilla apartar a las fans. Cualquiera que pensara aquello estaba en error. Tenías que soportar arañazos y jaladas de cabello antes de poder pasar a la enfermería antes que ellas. Y el rostro agitado y los cabellos enmarañados de Sakura lo demostraban.
Entró rápidamente y cerró la puerta de un empujón. No sin antes tomar un ligero descanso. Se quedó un momento tomando aire aún sosteniendo la puerta, parecía que no era consciente que ésta ya se había cerrado. Pasó el seguro y avanzó.
Inhaló y exhaló.
—Aquí tienes— dijo, poniendo en la cama el uniforme y en el piso los zapatos y calcetas de la muchacha Hyuuga. Algo sorprendida, puso una mano en su cintura y recargó la otra en la camilla y miró como Hinata al parecer, estaba ayudando a Naruto con lo de su pierna.
Además de la ropa de Hinata, Sakura trajo la de Sasuke. Y ya que le había costado tanto encontrar a algún conserje, aprovechó para ayudarle de igual manera al moreno. Aparte él podría darse cuenta que era la única chica que era la candidata ideal para ganar el puesto de ser su novia. Por que claro, aquella idea de ser la señora de Uchiha no se apartaba de su cabeza ni una milésima de segundo.
Se acercó lentamente a él y le extendió su uniforme. En los ojos verdes se lograba distinguir el brillo que le ocasionaba tener frente a Sasuke.
¿Quién le había dado la llave de su casillero? ¿Quién? ¡Ah, claro! Seguramente un hombre de limpieza que anduviera por los alrededores. ¿Pero quién le garantizaba que aquella chica rosa no hubiera husmeado nada de sus cosas personales teniendo acceso directo a ellas? Otra cosa por la cual irritarse.
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Tomó de tajo su ropa y ni siquiera le agradeció el gesto. Pero para él aquel acto no había sido causa para agradecer a la muchacha Haruno, para él había sido una especie de invasión a su privacidad. Aun así, hizo una mueca de aprobación. Asintió y aquel rostro que había puesto al recibir su uniforme fue más agrio que nada.
No hizo ningún otro gesto ni dijo nada más e ignoró a la Haruno para pasar al baño a cambiarse. Sin preguntarle nada a la enfermera se quedó parado y sostenía sus prendas entre sus manos y ésta entendió lo que buscaba. Le señaló con la barbilla el lugar donde estaba el sanitario.
Sakura, al ver que Sasuke estaba ocupado en sus asuntos, se aproximó hacia Hinata y Naruto. Curiosa, quiso saber que acontecía con aquellos dos. A Naruto, la enfermera le estaba colocando las vendas con ayuda de Hinata. Ésta parecía muy concentrada en lo que estaba haciendo, pero ella tenía que interrumpir por que si no, no llegaban con Tsunade.
Tocó uno de sus hombros con un dedo y le llamó. Hinata reaccionó con un respingo. El Uzumaki levantó la vista, que instantes antes estaba fija en su pierna mientras era vendada y dijo con fuerte voz:
—¡Sakura! Espera un momento, ya casi terminan y me voy— sonrió mostrando sus dientes blancos y poniendo una mano detrás de su cabeza.
A la muchacha de ojos verdes se le quitó toda lo apacible que pudiera estar. Una venita palpitaba en su frente y sus labios se fruncieron.
—¿Y quién te espera a tí? ¡Por que yo no!— casi gritó, aunque logró contener la voz y ésta sonó un poco ahogada.
Lo único que hizo Naruto fue sonreír. Aquella sonrisa que mucho le gustaba a Hinata, a Sakura le molestaba. Que diferencias.
Inmediatamente escuchó unos pasos que provenían de un lugar no muy lejano. Sasuke. Ya con ropa. ¡Qué lastima!
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Empujó la puerta del sanitario sin haber dicho nada, y así estaba dispuesto a salir. Traía ya puestos la camisa y el pantalón azul y, a diferencia de Hinata, el traía tenis negros. En extrañas ocasiones se le veía que llevara zapatos a la escuela; además los tenis le eran muy útiles ya que practicaba deporte. Pasó una mano por su sedoso cabello negro que brillaba como si fuera anuncio de comercial y Sakura sintió que las piernas le fallaban. Era hermoso.
La Haruno, sin saberlo, intentaba voltear la cabeza de Hinata para que ella también lo mirara. Casi a fuerzas lo tuvo que hacer. No le provocó nungún asombro. Sólo era un chico.
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Mas Sakura no le insistía en que volteara por eso, sino por que el baño ya estaba libre para que ella se pudiera cambiar.
Ella saltó, poniéndose de pie y avanzó hacia la cama. Tomó su uniforme y zapatos y se fue a cambiar.
El Uchiha fue retenido por Sakura, que no sabía que decirle para que estuviera tan sólo unos momentos más a su lado. Éste la miró fríamente y le dirigió una mirada como diciendo: "Apártate".
—Chiquillo, has hecho un buen trabajo. Fue muy audaz de tu parte lo que hiciste por ella.— Fue la voz de Gina que se escuchó por toda la habitación; lo miraba con su típica sonrisa rídicula. Ahora Sasuke comprendía por que Naruto y la enfermera se llevaban bien. Ambos eran igual de ridículos. Había burla en su mirar y a veces miraban cosas donde no las había. En su tono de voz, si se analizaba bien, había cierta indirecta contenida.
Contuvo sus ganas de fulminarla con la mirada, mas no se salvó de una que mostraba su disgusto. Ella rió y él salió del lugar sin importarle la avalancha que lo esperaba afuera.
Cerró de tal manera la puerta que parecía que se iba a romper.
—Uy, que genio— movió la mano como si acabara de comer un chile mexicano. Naruto rió y él no se salvó de que lo pulverizaran con la mirada, esta vez, por Sakura.
Hinata salió del "vestidor" y su amiga, en cuanto se percató de ello, le dijo que si ya se podían ir de ahí, ya que por lo visto no había nada más por hacer. Ésta asintió con delicadeza. Se llevó una mano a su cabello y trató de aplacarlo. Apenas y le dio tiempo de despedirse del rubio y de la enfermera, ya que Sakura la había tomado por el brazo y la jalaba.
Le oyó decir entre murmuros que se debían apresurar, ya que Tsunade no tenía tan buen humor que digamos. Ya no había tantas chicas en el edificio ya que la mayoría se había ido por que no había rastro de Sasuke y muchas otras más se fueron tras él. Pobre, tener que lidiar con semejantes adolescentes era de lo más irritante que podría existir.
Al ver a la chica más envidiada de la escuela, la única chica que había logrado estar en brazos de Sasuke Uchiha, refunfuñaron. Susurraban a sus espaldas entre ellas y le dirigían miradas recelosas. No reparó en que era el centro de atención. Y eso era bueno, por que jamás le había gustado serlo. Prefería pasar desapercibida. Y es que así era como estaba acostumbrada. Algo verdaderamente diferente a la actualidad.
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No tuvieron que caminar muchos pasos para llegar al umbral de la dirección. La chica de cabello rosa levantó la mano, dispuesta a tocar, cuando la puerta se abrió de sorpresa. Fue a Tsunade a quien miraron de inmediato. Las dos chicas habían abierto un poco más los ojos, dejando a relucir su esporádico asombro; la rubia sólo pestañeó un par de veces para luego suspirar.
Hinata observó que traía su bolso, lo cual indicaba que estaba por salir y traería prisa. La Hyuuga hizo una reverencia, saludó con la mano y se presentó ante la directora.
Ésta correspondió al saludo y estrechó su mano. Sakura se apuró a decir que Tsunade le quería decir algo a Hinata y la señora asintió.
—Sí. Seré breve. Me he enterado que eres muy buena alumna y quisiera que pudieras ser tutora de un chico— su voz se escuchaba firme como siempre. Esperó el asentimiento de Hinata para continuar —. Naruto Uzumaki.
Debido a que lo conocía muy bien, pensó por un segundo que Hinata se negaría a ayudarlo, pero ella sí acepto. Trémula, pero lo había hecho.
Si sintió una especie de movimiento en el estómago cuando escuchó el nombre del rubio ojos azules; aunque tampoco lo consideró tanto y aceptó sin saber que verdaderamente lo hacía.
—Bien. Luego nos vemos— les dijo a Hinata y a Sakura, saliendo a paso rápido de la edificación.
Sakura le dio un ligero pellizco en el brazo y le dijo en tono divertido que esa era la oportunidad que estaba esperando. La morena giró a verla y negó, colorada. La chica de ojos color verdes sólo se limitó a sonreír.
Le jaló del brazo, dispuesta a salir. Ya había tomado esa costumbre de tomarla por el brazo. A Hinata no le molestaba, pero cuando su amiga estaba tensa o algo por el estilo, le apretaba un poco sin percatarse. Iban a salir a receso, al último recreo antes de salir. Tenían recesos alternados. Uno por cada dos horas, eso equivalía a cuatro recreos de quince minutos.
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Fueron a comprar a la cafetería algo que comer. Aunque la Hyuuga decía que no tenía apetito, Sakura la animó —ó más bien la obligó— a que probara alimento. Le dijo que era lo que prefería y que la esperara en la mesa, ya que ella iría a comprar. Ya después buscarían un lugar menos ruidoso por el bien de Hinata.
Ésta agradeció sus atenciones y Sakura le dijo que no había que agradecer y que le dijera rápido lo que iba a querer por que el receso iba a terminar pronto. Al final se decidió por un plato que vendían en la cafetería que contenía arroz, lechuga, y tomate. Y de bebida pidió una limonada. Todo esto acompañado de un "Por favor" y "Gracias" al terminar de cada oración, que Sakura terminó por alucinar esas dos palabras.
Había gran alboroto en los comedores. Aunque había uno adentro de los edificios del Instituto, casi la totalidad prefería estar en los de afuera, al aire libre. Hinata se distrajo, mientras Sakura llegaba, simulando dibujar cosas sobre la mesa con su dedo.
No tuvo la oportunidad de seguir trazando garabatos en el aire por que la Haruno llegó en menos de lo que canta un gallo. Puso la comida sobre la mesa para organizarla y luego irse a sentar a una banca o al césped. Primero colocó las cosas de Hinata: El plato con arroz y verduras y un agua de limón. Luego las suyas: Un refresco de coca, un sandwich y un panecillo de chocolate. Sacó otro pan del bolsillo de la blusa escolar y se lo aventó a Hinata.
—¡Piensa rápido!— jugó. El pan cubierto de chocolate se le estrelló en la cara y después cayó en sus manos, éstas la recibieron como si estuviera caliente y el pastelillo no dejaba de brincotear de un lado para otro.
Esto provocó la risa de Sakura y Hinata. No pensaba que ésta le fuera a lanzar el pan, pero resultó cómica la manera en que lo hizo. A alguien más también le había dado gracia lo despistada que podía ser para luego decirse que era una tonta.
Tomaron su almuerzo y se encaminaron a un lugar más calmado. El césped fue el elegido. Se sentaron en una pequeña elevación de zacate dispuestas a comer.
La chica de cabellera rosácea echó los brazos hacia atrás y se estiró. Como era relajante hacerlo. Le dijo a Hinata que también lo hiciera para que sintiera la sensación. Obedeció y se inclinó un poco hacia atrás y extendió los músculos. Sakura tenía toda la razón. Era tranquilizante.
Pero alguien más destrozó todo el proceso de relajación de ambas. Y ese alguien tenía nombre y apellido: Ino Yamanaka. Andaba dando vueltas por todo el colegio con su equipo de la porra y fue cuando las vio. Se despidió silenciosamente de las porristas y la rubia siguió su camino y ellas el suyo. Traía una sonrisa de maldad pintada en el rostro. Quería asustarlas.
—¡Hey! ¿En qué andan?— dijo con voz atronadora y abriendo más sus ojos azules para que sintieran miedo. Hasta el grillo se escuchó por que ninguna se espantó.
Soltó un bufido de decepción y con un sólo movimiento se arrojó a la alfombra verde. Se estiró igual que las demás e inhaló y exhaló.
Iba a voltear a ver a las chicas, cuando sucedió algo que la dejó sin habla. Sasuke Uchiha se dirigía hacia ellas. ¡Sí, hacia ellas!
Esquivaba a todas las chicas pareciendo tener un punto fijo. Y no observaba hacia ningún otro lado que no fuera aquel punto.
A los ojos de Sakura e Ino llegaron estrellas. Se estaban peleando para ver hacia quién de las dos iba. Mas los ojos de Hinata reflejaban incertidumbre. No sabía que pensar. Sentía los ojos oscuros del Uchiha en ella, no en los de la rubia o la de cabello rosado.
Por fin llegó hasta el encuentro de las tres chicas. Aunque sólo miraba a Hinata. Su expresión aun demostraba desinterés.
—Hyuuga, tenemos que hablar— pronunció con voz neutral. A Sakura e Ino les encantaba oír su voz. Tan sensual.
Lo único que las dejó con la boca abierta, fue que llamó a Hyuuga Hinata.
¿Pero qué...?
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Continuará...
N/A: Sí, los chiles mexicanos son picantes y muy ricos. Buenos días. Disculpen la demora. No he tenido tiempo para actualizar. Sí, lo sé, esa frase ya está muy trillada; pero es la verdad. Ya salí de vacaciones pero no creo que disponga de mucho tiempo para actualizar muy seguido. Espero y comprendan. Haré lo que esté en mis manos para no actualizar cada mes, sino cada dos meses... Nah, es broma. Oh, y ahora que recuerdo, ya había cumplido un mes de no subir nuevo capítulo ~.~.
Y bueno, cambiando de tema, ¿qué les pareció el nuevo capítulo?
Este capítulo va para alguien que desde antes de este SasuHina me apoyó y a quien aprecio mucho. Va para tí, adrifernan19, espero que el capítulo haya sido de tu agrado.
Oh, y ya que estamos en vacaciones, ¡les deseo que se la pasen muy bien a donde quiera que vayan! Ya sea a la playa a asolearse como lagartija, a visitar a abuelos, tíos, primos. A los que vayan a otro país y que conocerán nuevas culturas. O a los que se quedan en casa acostados durmiendo hasta tarde y nadie te levanta — ¡como los envidio, ya que yo me tengo que levantar temprano!— . Sea donde sea, ¡buena suerte!
Ahora me voy con los review. Muchas gracias a:
Lilamedusa: Sí, complicado amor (xD). Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior. Hinata salió, pero como dices, dormida (xD) Es que Sasuke es difícil de tratar... Veo que igual que a mí te encanta la carita xD. Ah, por cierto, espero haber puesto más de Narutin xD.
gozatela: Me dio risa tu review. Asi que el sufrido y amargado de Sasuke tuvo que ser niñera de Hinata... estuvo muy bueno :D. Y sí, en vez de pasarla bien la pasa mal junto a él, teniendo que soportar sus amarguras xD. Gracias por tu comentario. Espero que este capítulo haya sido un poco más largo, tan sólo un poco más.
Vainilla-Pervinca: Gracias ^^. Me agrada que mi fic alegre las mañanas. Aunque cuando actualicé era tarde xD. Ya sabes, la diferencia de horarios. Oh, y tu fic me encantó n.n. ¡Eres buena para escribir!
gesy: ¡Hola! Muchas gracias por tu apoyo ^.^. Sabes que me alegra saber tu opinión y también me alegra que los capítulos te gusten más n.n. Aquí un capítulo, espero y te guste.
gaahina-4e: Sí, Hinata no sale de una para luego meterse en otra, concuerdo contigo. Tú igual cuidate ^^. Besos. Una duda, ¿qué es xoxo? Nunca lo he sabido a ciencia cierta xD. Disculpa las molestias n.n'.
hitomi black dark: Muchísimas gracias por tus felicitaciones. Y gusto en conocerte ^^. ¿Lo crees? ¡Que bueno! Me gustaría llevarlos así y que se mantengan. No sabes cuanto me alegra que te guste la historia n.n. Saludos.
Pao de Sabaku no: No hemos tenido tiempo de platicar largo y tendido, amiga. Con eso de los trabajos y eso, ya no hay tiempo. Pero sabes que cuentas conmigo para lo que sea y si no estoy conectada mándame correos o lo que gustes, quisiera poder ayudarte en lo que necesites. Oh, amiga, no sabes cuanto siento haber perdido el documento de tu fic. Ya lo tenía preparado. Sólo faltaba la nota de autora T.T. Apresúrate a ver Shippuden que ya quiero leer tu fic. Anda. Nos vemos luego. Te quiero mucho.
camy-shama: Gracias por tu comentario ^^. Sí, esperemos que sea así, pero como lo veo, Sasuke es más lento que yo cuando acabo de despertar xD. Y eso sí que es lento. Me llevo mis buenas regañadas y retrasos. No recomiendo desvelarse xD. Sí, es muy linda n.n. Hasta luego.
Hyugiita: ¡Feliz día del tamal! ¿Del tamal? No sabía que existía, estás en lo cierto. ¡Interesante! Me gusta mucho el tamal xD. ¡Cuéntame más sobre el día del tamal! Bueno, si no es molestia xD. Gracias por tu review :3.
Sayuri Koitsumi: A mí igual. Estaban que no se la creían. Hasta la mandíbula se les caían xD. Y ya andan con su envidia. Se accidentó jugando al fútbol. ¡Como me hubiera gustado ser yo quien le ayudara con su pierna! Envidio a Hinata. Lo siento, me sale lo FanGirl xD. Gracias por tu review =3. Oh, y gracias también por tu comentario en mi otro fic Vegetariano. Y sobre como sé sus comidas favoritas, es por que lo leí en Databook n.n.
p0rj0d3r: Gracias por tu apoyo, amigo. A mí igual me pasa que a veces me confundo de capítulo y luego me doy cuenta. Lo de Hinata... Pues sí, una vez me caí del tobogán y no sabía nadar. Fue una linda experiencia xD. El sarcasmo hoy fluye en mí. No me hagas tanto caso xD. Sí, pero sólo espero que Sasuke en Shippuden se vuelva al camino correcto. Como dice mi amiga Pao, él no es malo, sólo está perdido. Y yo digo que Hinata lo puede ayudar a regresar al buen camino, claro, también sus amigos y ex- compañeros de equipo Naruto y Sakura. ¿John Cena o Triple H? Aún tengo mis dudas y además quedaron empatados. Los dos contra Randy Orton... ¡Eh! ¡Vamos chicos, ustedes son más fuertes!
angela-hinata: ¡Gracias! Sasuke en traje de baño cargando en brazos a Hinata... y las fans celosas. Me encantó esa parte. Gina, sí, ella es así; me gusta que sea burlona por que los pone en situaciones incómodas, jojo. Y no creas que me olvidé de las clases de Sasuke, eso se verá por que se verá — o se leerá xD—. Igualmente, muchos saludos y besos de chocolate blanco con chispas de chocolate —me encanta, pero creo que de tanto chocolate me empalagaré xD—. Hasta luego n.n
Azaku-chan: Hola, gusto en conocerte ^3^. Estamos completamente de acuerdo en que Sasuke todavía es un amargado xD. Y por eso se le quiere tanto (?) Y sí, pasarán muchas cosas más. (Muajaja xD) He aquí otro capítulo. Espero y te guste n.n. Saludos.
adrifernan19: Ojalá y este capítulo te haya gustado ^^. Te lo dedico a tí como una forma de agradecerte que me has apoyado desde mis inicios como escritora y me has dejado saber tu opinión n.n. No encuentro las palabras adecuadas para agradecerte ya que para uno significa mucho que alguien se tome la molestia de leer tu historia y comentar sobre ella y además que les guste. Es una emoción muy grande que no se puede describir ( puede que sólo lo sea para mí, por que nunca he sido muy buena con las palabras que digamos. Quiero decir una cosa y a veces se entiende otra xD). Muchas gracias :).
shana-chan: Hola, gusto en conocerte n.n. Gracias por mandar tu comentario, significa mucho para mí saber tu opinión ^^. Y la respuesta a tu pregunta: Es sí, pero todo se dará a su debido tiempo n.n (A paso de tortuga xD). Hasta luego :D.
Neith Akemi: Buen día ^^. Me alegra mucho que te haya gustado mi fic :). Ya sabes que me gusta como escribes y para mí es un honor que hayas leído esta historia. Es de mis favoritas la pareja de la que escribes y sobre todo la manera en que lo haces n.n. En serio, no molestas, al contrario espero no estar molestando yo xD.
alice: Hola, un gusto conocerte ^^. Gracias por tu review, lo aprecio mucho n.n. E igual que te haya gustado. Aquí está otra actualización xD. Saludos =).
flordecerezo: Mucho gusto en conocerte (Leerte, es que ya me acostumbré a decir conocerte xD) Pues en esta historia todos tienen sus altos y bajos xD. Ya vemos, a Hinata le sucede cada cosa, y a Sakura igual; que decir de Naruto, que se accidentó jugando fútbol y a Sasuke tener que hacer de niñera cuando no es de su preferencia esa profesión xD. ¡Naruto! ¡Yo lo quiero! Oh, no, la FanGirl que llevo dentro amenaza por salir. Saludos, hasta luego ^^.
Ayer iba a subir el capítulo, sólo que por la falta de tiempo no me fue posible. En fin, se me descompuso word y tuve que hacer este capítulo aquí mismo, en la página n.n'. ¡Pero todo por actualizar!
Veo que el "xD" es muy utilizado, es una buena cara xDDD.
Gracias por leer. Hasta luego.
Aiko Amori
