Capítulo 10 Noche de truenos y terror
Jokul se deslizo por los pasillos tras de él corría Anna con un par de botas en las manos -¡No te escaparas tan fácil!-
-¡Nunca me atraparas!- le grito.
-Necesitas usar esto, no puedes estar descalzo en una cena formal- ambos se encontraron a Elisa en el camino.
-¡Dile que me deje!- Jokul le pidió ayuda a la rubia.
-Lo siento pero tiene razón- le dijo mientras lo atrapaba en sus brazos, él intento escapar pero Anna los derribo a ambos saltando.
-Sostenlo, ya casi esta- Anna dijo mientras intentaba ponerle una de las botas al peliblanco mientras gritaba.
-Elisa, ¡me has traicionado!-
-Lo siento- dijo sujetándole los brazos.
-Listo- Anna se puso de pie sacudiéndose las manos.
Elisa ayudo al chico a ponerse de pie -¿Qué me han hecho?- las miro con odio –no puedo moverme, me siento pesado-
-Eres muy exagerado- le dijo Elisa jalándolo para que comenzara a caminar.
Con dificultad lo hizo –Ugh, no sé cómo pueden usar estas cosas-
-La fiesta es pasado mañana, acostúmbrate- le dijo Anna -¿harán algo hoy?-
-¿Quién podría hacer algo con esta lluvia?- Jokul se detuvo frente a la ventana
-Es verdad, las lluvias de primavera no tardaron en aparecer- Elisa se tocó la barbilla.
-Llovió la semana pasada, ayer y hoy también; espero que no llueva el día de la fiesta- dijo Anna recargándose en el marco de la ventana.
Una luz blanca cegadora apareció, la chica de trenzas de aparto en seguida saltando a los brazos de su hermana mayor.
Un sonido estruendoso apareció y Elisa también se asustó, las hermanas se abrazaron -¿acaso le tienen miedo a los relámpagos y truenos?- él chico se rio.
-Las tormentas eléctricas no son bonitas- dijo Anna temblando.
-Soy unas miedosas- él se burló de las princesas –pero bueno, supongo que es de entenderse, de seguro han escuchado las historias que se cuentan de este palacio- Jokul comenzó a caminar.
Anna y Elisa se miraron extrañadas -¿a qué te refieres, Jackson?- pregunto la rubia.
-¿No saben?- las miro como si fuera algo obvio.
-¿Qué historias?-
-¿En serio no han oído de la mujer blanca?-
-No- respondieron ambas.
-Bueno, olvídenlo, de seguro es solo una historia para asustar a los novatos-
-Quiero saber- dijo Anna.
-No sé, es algo aterradora y ya están muy asustadas ahora- su voz era seria.
-No importa, no puede ser posible que jamás hayamos escuchado esa historia, tal vez de seguro estás haciéndonos una broma- Elisa lo miro desafiante –creo conocer mi propio palacio-
-Bueno yo también creí que lo conocías, pero mis fuentes son confiables así que no estoy mintiendo-
-¿Quiénes son tus fuentes?-
-Gerda- Elisa y Anna se miraron nuevamente sorprendidas mientras un relámpago volvía a iluminar su rostro.
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El trio de amigos se encontraba en la cocina viendo a la mujer de cabello gris que usaba el uniforme de servicio, Gerda estaba sacando unas galletas del horno cuando se percató de la presencia de los chicos.
-Oh, veo que olieron las galletas recién hechas- les dijo sonriendo.
-Uh, galletas- Anna se abalanzo sobre la bandeja tomando una –ouch, está caliente-
-Tenga cuidado, mi niña-la mujer le extendió un plato y la chica puso la galleta ahí.
Elisa tomo cuatro vasos y comenzó a servir leche en ellos, Jokul tomo tres platos más y los puso alrededor de la mesa de la cocina.
-Comamos galletas, Gerda- le dijo Elisa sirviéndole galletas en el plato a la mujer.
-Gracias, linda- le sonrió –pero debería estar haciendo otras cosas-
-Por favor, tu siempre estás trabajando muy duro- Elisa le extendió una silla para que se sentara –además, queríamos preguntarte sobre algo-
La mujer se sentó y comenzó a comer una galleta –Gerda, ¿recuerdas que me contaste la historia de la mujer blanca?- él le pregunto mientras mascaba una galleta.
-Sí, lo recuerdo bien, se la conté a este jovencito cuando lo vi vagando cerca del ala norte del palacio-
-¿La parte abandonada del palacio?- pregunto Anna.
-¿Por qué nunca hemos oído esa historia?- pregunto Elisa.
-Ah, pues a sus padres nunca les gusto que contáramos esas cosas, supongo porque le daba mala reputación al palacio-
-¡Cuéntanos la historia, por favor!- rogó Anna.
-Me gustaría, pero tengo que volver al trabajo- la mujer se puso de pie –Pero el joven Overland se la sabe- con estas palabras ella salió de la cocina.
-¿Nos la contaras?- Anna lo miro.
Él se encogió de hombros –si quieren… pero para que entiendan debemos ir allá-
-¿Por qué?-
-Por qué solo así se creara la atmosfera necesaria para contar historias de terror-
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El grupo de tres avanzo por el pasillo que cada ves de ponía más oscuro, Jokul iba al frente sosteniendo un candelero, allá afuera la tormenta era más fuerte, tan fuerte que no dejaba ver ni un poco a la luna.
-Muy bien, ya estamos aquí, empieza a contar- Elisa se veía claramente incomoda, al contrario de Anna.
-¿Tienes miedo, Copo de nieve?- él la abrazo por los hombros.
-Algo, no sé cómo tú y Anna están tan tranquilos-
-Le temo a las tormentas porque son reales, en cambio los fantasmas no lo son-
-…No es así- las hermanas se detuvieron al escuchar a Jokul decir esto.
-Claro que no, todo el mundo lo sabe- Anna sonrió nerviosa.
Jokul las miro y ambas chicas abrieron los ojos al ver esa mirada, "la mirada extraña", es así como la denominaban ellas.
-Ellos son reales- Elisa sabía que si él afirmaba esto es porque si existian, ella tembló al ver sus ojos –verán, hace mucho tiempo, durante el reinado de Haroldo, hace unos doscientos años- Jokul ilumino un cuadro cubierto por una tela, la jalo revelando la imagen del hombre de cabello oscuro, muy bien parecido y a su lado la mujer de piel extremadamente pálida y cabello rubio platino como el de Elisa –Él solía vivir en esta parte del palacio, junto con su amada mujer… se decía que ella era una mujer misteriosa, sobre todo porque la gente veía que a pesar de que los años pasaban ella parecía no envejecer, en cambio el rey si lo hacía.
Se dice que desesperado, pensando en que se iría dejando sola a su amada fue a buscar ayuda, recurrió a un grupo de criaturas mágicas que habitan en los bosques de estas tierras, los Trolls. Estos seres no pudieron hacer mucho por él, lo que pedía era algo imposible.
Así que tomo otra ruta… le pidió lo mismo a un dios, este le concedió la capacidad de no envejecer-
Elisa y Anna escuchaban atentas.
-Unos días después encontraron el cuerpo sin vida de la reina, aquí, en este pasillo- un relámpago seguido de un trueno ilumino el pasillo oscuro –Haroldo desapareció y nunca más nadie supo de él, pero con el tiempo las personas empezaron a ver cosas, se empezaron a correr rumores de que habían visto a una mujer de piel blanca como la nieve flotar por los pasillos.
Las cosas empeoraron cuando las puertas empezaron a abrirse y cerrarse solas, mandaron a llamar a un sacerdote para que hiciera algo al respecto, se pintaron cruces en las puertas, en los espejos y en las ventanas- Elisa presto atención y comprobó que era verdad, había cruces dibujadas.
-Todo esto fue en vano, seguían habiendo manifestaciones, así que simplemente se fueron- sonrió –abandonaron esta área con la excusa de que la estructura se estaba derrumbando y desde entonces dicen que los sonidos desaparecieron, más sin embargo hay gente que asegura haberla visto… vagando por estos pasillos en noches de tormenta-
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-Elisa, ¿podemos dormir juntas?- Anna le pregunto a su hermana mientras los tres se detenían frente a sus habitaciones.
-Pensé que no te daban miedo estas cosas-
-No, pero…tengo ganas de dormir contigo, como cuando éramos niñas- Anna invento esa excusa.
Elisa se rio de ella –ponte la pijama y trae tu almohada- Anna entro corriendo a su habitación dejando a los dos chicos solos.
-¿Y tú estás bien?- le pregunto Jokul a ella.
-Sí, más que miedo… tengo una extraña sensación-
-¿De familiaridad?- ella asintió la cabeza –sí, lo mismo pienso, es como nuestro caso-
-Pero si la historia es verdadera… entonces hay una forma, ¿no?-
-Sí, solo si es verdadera-
-Creí que cuando dijiste que los fantasmas existían, era porque la historia era cierta-
-Lo son, pero nunca he visto un fantasma por ahí, tal vez es solo…-
-Una historia para asustar a los novatos- ella termino la frase por él.
-…Elisa, cuando te encontré por primera vez, yo, yo escuche como la luna me hablo-
-¿Tu padre?-
-No, era ella, Sele…- fueron interrumpidos por el sonido de una puerta cerrándose, era Anna quien se aproximaba –nos vemos mañana- él le dio un beso en la mejilla.
-Hasta mañana Jokul- susurro.
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Jokul camino con el candelero en la mano, nuevamente, eran las dos de la mañana y se encontraba sin nada que hacer, así que estaba caminando por el palacio.
Antes de que se diera cuenta se encontró a sí mismo en ese pasillo de nuevo, la tormenta seguía torrencialmente.
Entrecerró los ojos al ver una pequeña luz al fondo, se acercó, su vela se apagó de golpe.
-Genial- se dio media vuelta y la luz del relámpago ilumino el pasillo, su cuerpo entero tembló y si corazón todavía hubiera funcionado de seguro habría tenido un infarto ahí mismo… a escasos centímetros de su rostro estaba esa mujer de piel blanca y cabello rubio platino, vestida de blanco… la mujer blanca.
-Te dije que la rescataras, no que te enamoraras- dijo el espectro con un tono de voz molesto, al escuchar esto, los ojos de Jokul se abrieron más y por primera vez… supo lo que era tener miedo.
-S-selene…- dijo con voz temblorosa mientras que la mujer desaparecía lentamente.
Okey, esta es el siguiente capítulo, aquí no hay interpretaciones.
Solo quería meter algo antes de la fiesta, así que esto es como una mini historia… aunque si puede haber preguntas que formular.
¿Selene reencarno en la esposa de Haroldo y Endimión en el rey?, ¿son solo coincidencias?, ¿Qué tiene que ver Selene con Jokul y Elisa?, ¿Selene era la mujer blanca?
Por favor, háganme saber sus teorías.
Respondiendo comentarios:
Nikolai: es verdad, no soportaría un poco de Vodka y si, concuerdo contigo, me sorprende que nadie haya entendido esa pequeña broma de doble sentido.
Saludos y cuídate.
Yuya: actualice rápido, ¿no?... yo también creo que me apure con la relación pero creo que no había de otra, no quería meter relleno.
En el próximo capítulo vernos la fiesta de compromiso y lo que sucederá.
Saludos, disfruta tus vacaciones.
